12 lecciones sobre prosperidad

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Andreas Moritz responde en este libro a algunas de las preguntas más urgentes de la actualidad: ¿De dónde surgen las enfermedades? ¿Quién se cura y quién no? ¿Estamos destinados a enfermar? ¿Cuáles son las principales causas de la enfermedad y cómo podemos eliminarlas? El autor analiza temas principales de la salud y revela que la mayoría de los tratamientos médicos, incluyendo la cirugía, las transfusiones de sangre, los fármacos, pueden evitarse a través de métodos naturales descritos en el libro. Los eternos ...
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Andreas Moritz responde en este libro a algunas de las preguntas más urgentes de la actualidad: ¿De dónde surgen las enfermedades? ¿Quién se cura y quién no? ¿Estamos destinados a enfermar? ¿Cuáles son las principales causas de la enfermedad y cómo podemos eliminarlas? El autor analiza temas principales de la salud y revela que la mayoría de los tratamientos médicos, incluyendo la cirugía, las transfusiones de sangre, los fármacos, pueden evitarse a través de métodos naturales descritos en el libro. Los eternos secretos de la salud incluye un completo programa sanitario basado primordialmente en el antiguo sistema médico de la ciencia ayurvédica.
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Product Details

  • ISBN-13: 9788497775038
  • Publisher: Obelisco, Ediciones S.A.
  • Publication date: 11/16/2008
  • Language: Spanish
  • Edition description: Spanish-language Edition
  • Edition number: 2
  • Pages: 173
  • Product dimensions: 5.20 (w) x 8.00 (h) x 0.70 (d)

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LOS SECRETOS ETERNOS DE LA SALUD Y EL REJUVENECIMIENTO

Medicina de vanguardia para el siglo XXI


By Andreas Moritz

EDICIONES OBELISCO

Copyright © 2008 Ediciones Obelisco, S.L.
All rights reserved.
ISBN: 978-84-9777-503-8



CHAPTER 1

Desvelar el misterio cuerpo-mente y la magia que se descubre al hacerlo


Primacía de la mente sobre la materia

La fuerza conjunta de cuerpo, mente y espíritu trata de proveernos de alimentos, de vitalidad y de dicha. El cuerpo utiliza los alimentos, el agua y el aire para renovarse y mantenerse. La mente elige una tarea que la mantenga activa y creativa. El espíritu busca maneras de transmitir sus ondas generadoras de amor, paz y libertad y de compartir la felicidad con el mundo como un medio para ganar en plenitud.

Una comida deliciosa, preparada por un padre amoroso o por la pareja, atiende por igual estas tres partes. Disfrutar de una comida puede ser una experiencia espiritual a la vez que física y mental. Estar «presente» con los cinco sentidos mientras se come no sólo hace que se desarrollen las potentes hormonas del placer, sino que además se consigue un sentido de unidad entre lo que se come y el proceso de comer. Disfrutar de la compañía de un amigo querido o de un miembro de la familia durante la comida acentúa la dicha y la satisfacción. Del mismo modo, una música bella no sólo suaviza el espíritu, sino que además relaja la mente y satisface al cuerpo.

Todo lo que se hace y se experimenta, física, mental y emocionalmente, tiene una profunda repercusión en todo nuestro ser. Cada uno de nuestros pensamientos, sentimientos y emociones produce cambios profundos en el cuerpo, la mente y el espíritu. Pensemos en las palabras de consuelo y cariño que una vez nos llegaron de un amigo querido cuando estábamos desolados y apesadumbrados. ¿Sentimos que su presencia y sus palabras nos animaban y levantaban el ánimo? ¿Notamos cómo nuestro cuerpo, quizás cansado y tenso, de repente empezó a distenderse y a sentirse más relajado y lleno de energía? El aspecto deprimido se transformó en una sonrisa de gratitud y dijimos: «Gracias, ahora me siento mucho mejor». Por otra parte, ¿recordamos algún momento en nuestra vida en el que recibimos una llamada telefónica descorazonadora, como, por ejemplo, la noticia de un accidente ocurrido a un ser querido? El miedo que nos atenazó en ese momento tuvo un efecto paralizante. Pero segundos después, un amigo llegó con la buena noticia de que nuestro ser amado había salido ileso, que estaba sano y salvo. Casi inmediatamente, el estado shock cesó y fue reemplazado por un profundo sentimiento de paz, alegría y relajación, lo que nos hizo recuperar nuestra fuerza física. Las buenas noticias inesperadas nos reanimaron y devolvieron la sonrisa. Un solo segundo fue suficiente para desencadenar una intensa transformación que cambió todo nuestro interior. Por un breve momento experimentamos un estado de malestar y desesperanza, al que siguió otro momento de plena salud. Sin apenas darnos cuenta, descubrimos las causas últimas de la enfermedad y del bienestar.

Un profesor de medicina alemán, el doctor Ryke Geerd Hamer, logró demostrar que cualquier enfermedad física, como un cáncer, viene desencadenada por los efectos de un conflicto no resuelto en la vida de un paciente. Tras veinte años de investigación y tratamiento a más de 31.000 pacientes, el doctor Hamer pudo demostrar finalmente, de una manera firme, lógica y empírica, cómo un conflicto o shock biológico puede dar pie a una fase cancerosa o necrótica y cómo, si se resuelve el conflicto, el proceso canceroso o necrótico se revierte para subsanar el daño y retornar la salud al paciente. Según el doctor Hamer, la enfermedad, o lo que él llama «el significativo programa biológico de la naturaleza», se divide en cinco procesos biológicos, los cuales pueden identificarse, medirse y observarse. Estos procesos forman parte de un sistema que permite un pronóstico claro (no sólo estadísticamente probable) de la evolución de la enfermedad y su desarrollo.

Un conflicto o shock biológico, llamado DHS (Síndrome Dirk Hamer), origina la aparición de un foco de actividad cerebral –llamado HH, o foco de Hamer–, que se compone de un conjunto de anillos concéntricos que pueden verse en una tomografía computerizada (TAC) centrada en un punto preciso del cerebro. La localización de ese foco depende de la naturaleza del shock o del contenido del conflicto. Tan pronto como aparece el HH, el órgano controlado por ese centro cerebral específico cambia su funcionamiento. Este cambio puede manifestarse en forma de un crecimiento, una pérdida de tejido o una disfunción cerebral.

La resolución del conflicto eliminaría de modo natural esos anillos concéntricos del cerebro y detendría o invertiría la sintomatología y lo que normalmente llamamos enfermedad. Esto no es difícil de entender. La calma, por ejemplo, las palabras tranquilizadoras y los cuidados de un amigo pueden desencadenar tales respuestas bioquímicas en nuestro cuerpo que cambian la actitud, relajan la expresión física y mejoran el estado de ánimo. Los investigadores dicen que todos nuestros pensamientos, emociones, sentimientos, deseos, intenciones, creencias, realizaciones y reconocimientos se traducen de modo instantáneo en neuropéptidos o neurotransmisores cerebrales. Estas hormonas sirven de mensajeros químicos de información. Los mensajes que transmiten determinan nuestras funciones corporales.

Los científicos han localizado ya más de mil neuropéptidos diferentes y se cree que existen muchos más. Una célula nerviosa o neurona produce y utiliza estos péptidos para transmitir la información a otra neurona. Este tipo de transmisión, que a menudo se denomina «disparo», ocurre mágicamente en cada uno de los millones de neuronas que tenemos en el cerebro, y exactamente en el mismo momento. Inmediatamente después de finalizada la transmisión, los péptidos son neutralizados por las enzimas, con lo que se borra toda huella física de ese pensamiento o ese sentimiento. Sin embargo, la información está almacenada en el banco de la memoria de nuestra consciencia. Si es preciso, uno podrá recuperarla o recordarla.

Este sencillo ejemplo demuestra que el cerebro no es la autoridad máxima del cuerpo. ¿Cómo saben los millones de neuronas qué tipo de neurotransmisor necesitan producir para cada pensamiento concreto, justo en el momento en que ocurre? ¿Qué causa el «disparo» simultáneo en todo el cerebro? Y lo que es más sorprendente, ¿cómo puede saber una neurona lo que piensa la otra neurona si no hay una conexión entre ellas? Este misterio se está tornando ahora cada vez más sorprendente. En los últimos años, los científicos han descubierto que esos mensajeros químicos no están formados tan sólo por células cerebrales, sino también por otras células del cuerpo. Esto plantea la pregunta de si pensamos sólo con nuestras células cerebrales o también con otras células del cuerpo. Existen suficientes pruebas científicas para demostrar que las células cutáneas, hepáticas, coronarias, inmunológicas, etc. tienen la misma habilidad para pensar, manifestar emociones y tomar decisiones que las células cerebrales.

Las células de nuestro cuerpo están equipadas con centros receptores para esos péptidos, lo cual explica por qué cada célula sabe lo que cada una de las otras células hace o piensa. No puede haber secretos entre ellas. Cada instrucción recibida o emitida en un lugar se siente como una instrucción en cualquier otro lugar. Por medio de esos caminos bioquímicos, el cuerpo puede traducir una intensa sensación de miedo con mensajes químicos que ordenen a nuestras glándulas adrenales desencadenar las hormonas del estrés adrenalina y cortisol. Una vez que estas hormonas han sido liberadas al torrente sanguíneo en suficiente cantidad, el corazón empieza a bombear y los vasos sanguíneos que abastecen de sangre a nuestros músculos comienzan a dilatarse. Esta estrategia corporal de defensa preprogramada permite que uno huya de una situación peligrosa o que la evite, por ejemplo, el ser atropellado por un vehículo. Sin embargo, este efecto, llamado respuesta de lucha o huida, constriñe importantes vasos sanguíneos, como las arterias mayores de los órganos internos, y eleva la presión arterial. Si esas respuestas de estrés se suceden de modo regular, pueden dañar las funciones digestivas y secretoras y afectar de manera considerablemente negativa a todas las funciones corporales.

Hay muchas personas que creen que tan sólo las glándulas adrenales pueden secretar adrenalina, pero no es así. Cada una de las células del cuerpo produce esta hormona del estrés, si bien en proporciones más reducidas. Después de la explosión inicial de energía y fortaleza física que provoca una subida de adrenalina, todas las células del cuerpo pueden «agitarse» repentinamente y el cuerpo ponerse a temblar. El individuo se siente como si hubiera perdido toda la energía en ese proceso. Sin un control consciente, se ha puesto en marcha la «primacía de la mente sobre la materia».


Probar la respuesta cuerpo-mente

Llegados a este punto, recomiendo realizar un sencillo experimento muscular derivado del tratamiento curativo llamado kinesiología conductual. Este experimento demuestra que, en todo momento, los pensamientos, las intenciones, los deseos, etc. ejercen un control total sobre el cuerpo. En este libro menciono este experimento repetidamente, ya que puede ser útil para determinar si un alimento concreto, una medicina, un producto de belleza, una situación, un entorno o incluso un deseo personal son buenos o no para la salud.

Todo el mundo practica siempre la «primacía de mente sobre materia». Sin embargo, la mayoría de las personas lo hacemos de modo inconsciente. El objetivo principal de este experimento es despertar la propia conciencia de la íntima relación que existe entre el cuerpo y la mente y experimentarla de manera real. Cada vez que uno lleve a cabo este experimento muscular podrá reactivar la sabiduría interna del cuerpo y fortalecer su instinto natural, su confianza en sí mismo y su intuición. Finalmente, ya no será necesario realizar este ejercicio para saber qué es perjudicial para uno mismo y qué no lo es. Para llevarlo a cabo, se necesitará una pareja y seguir estos simples pasos:

1. Ambas personas tienen que estar de pie. El brazo izquierdo debe permanecer relajado y colgando a un lado del cuerpo, mientras que el brazo derecho se extenderá horizontalmente hacia un lado. (Los zurdos deben utilizar el brazo izquierdo para la prueba.)

2. A continuación, la otra persona se situará enfrente. La persona que hace el experimento debe fijar la vista en un lugar neutro, una puerta o una pared, tratando de no pensar en nada ni en nadie. El compañero colocará entonces su mano derecha sobre el hombro derecho del otro para mantener estable la posición de su cuerpo, y su mano izquierda sobre el extremo del brazo derecho, a la altura de la muñeca (véase ilustración 1).

3. Después se pedirá al compañero que presione sobre el brazo extendido para hacerlo descender mientras se intenta resistir al máximo esta presión. Hay que indicar a la otra persona que actúe de forma rápida, firme y continua, sin interrupción, pero sólo durante unos tres segundos. Se trata de mantener la presión tan sólo hasta que el otro sienta que el brazo se resiste. Si se presiona más tiempo, el músculo se debilitará y el experimento fallará.

4. El músculo del brazo debe estar firme en este estadio de la prueba. (Téngase en cuenta que cualquier pensamiento particularmente negativo, una expectativa o una dolencia física, o bien el hecho de encontrarse en estado de shock, de haber ingerido alcohol o haber tomado cualquier droga puede variar considerablemente el resultado de este test muscular.)

5. A continuación, se mantendrá el brazo extendido y se intentará pensar en una situación, en una persona o en una experiencia pasada que provoque irritabilidad, nerviosismo o algún tipo de desasosiego. Al mismo tiempo, se repetirá el paso 3. Se advertirá que no se resiste la presión en el brazo y que el músculo cede y se debilita (véase ilustración 2).


Después, mientras se piensa en alguien a quien se ama o se cuida, se le pedirá al compañero que vuelva a probar la musculatura del brazo. Éste volverá a sentir fuerza.

El paso número 5 puede repetirse mientras se escucha rock duro, se ve una película violenta o se mira una luz fluorescente. Para probar si se tolera determinado champú, un dentífrico de farmacia o un alimento, se sujetará el producto elegido con una mano a la vez que se pide al compañero que haga la prueba en el otro brazo.

Nota: si se es zurdo, lo mejor es hacer el test con el brazo izquierdo mientras se sujeta aquello que se quiere probar con la mano derecha. Si se trata de productos que no se pueden sostener, simplemente se visualizarán uno a uno.

Quizás sea necesario probar esta técnica recíprocamente con el compañero hasta familiarizarse completamente con ella. Hay que tener una mente abierta y predispuesta mientras se realiza el experimento. No hay que tratar de influir en el resultado o forzarlo, pues ello nos induciría a error. Recordemos que todo pensamiento influye en el cuerpo de un modo específico. Preguntémonos cosas que puedan contestarse con un «sí» o un «no». Pueden ser preguntas relativas a decisiones importantes, como viajes, alimentos, etc. Una vez más: para probar los alimentos, bastará con mirarlos o pensar en ellos mientras se realiza la prueba.

Si no se dispone de una pareja o un compañero para hacer el experimento, se puede utilizar todo el cuerpo como banco de pruebas. La persona permanecerá de pie, relajada, y se irá repitiendo internamente la palabra «sí». Ello hará que el cuerpo se mueva o se balancee hacia delante. Después, repetirá la palabra «no», y descubrirá que el cuerpo se mueve hacia atrás. Por consiguiente, si uno se formula una pregunta o bien sujeta una sustancia cerca del pecho, se balanceará hacia delante o hacia atrás, según la respuesta del cuerpo.

El sistema de realimentación biológica del cuerpo siempre funciona, nunca engaña. Los músculos responderán a una estimulación determinada, bien sea endureciéndose, o bien debilitándose, siempre que el test se realice de forma adecuada, Incluso si un alimento de los denominados «sanos» contiene algo que el cuerpo no pueda asimilar o digerir bien, este sistema de realimentación biológica nos informará inmediatamente de ello, al recibir el mensaje correspondiente de las células del cuerpo. Un pensamiento aterrador, un ruido imprevisto de la calle, las imágenes televisivas de un asesinato, todo se transmite a través de las células. La respuesta corporal es absolutamente precisa y refleja la calidad exacta de la información que ha recibido. Sin embargo, el modo en que se percibe una situación, un desafío o una amenaza no siempre queda claro. Hay que darse cuenta de que los deseos o las fobias subconscientes pueden cambiar los resultados del experimento.


(Continues...)

Excerpted from LOS SECRETOS ETERNOS DE LA SALUD Y EL REJUVENECIMIENTO by Andreas Moritz. Copyright © 2008 Ediciones Obelisco, S.L.. Excerpted by permission of EDICIONES OBELISCO.
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Table of Contents

Contents

Razones legales, 7,
Introducción, 9,
Capítulo 1: Desvelar el misterio cuerpo-mente y la magia que se descubre al hacerlo, 18,
Capítulo 2: Las leyes ocultas de la enfermedad y de la salud, 39,
Capítulo 3: Las cuatro causas más comunes de la enfermedad y el antiguo sistema que nos libera de ellas, 60,
Capítulo 4: El origen principal de la enfermedad y los verdaderos secretos de la prevención, 103,
Capítulo 5: Veintiocho secretos para recuperar la plena salud, 141,
Capítulo 6: Propuestas sencillas para mantener una salud óptima sin esfuerzo, 177,
Capítulo 7: Más de secretos para poner en marcha el poder curativo que todos tenemos, 250,
Capítulo 8: Los secretos curativos del Sol: por qué nos proporciona energía, resistencia y felicidad, 350,
Capítulo 9: La causa secreta de la enfermedad coronaria ... y por qué es tan fácil revertirla, 376,
Capítulo 10: Por qué el cáncer no es una enfermedad y por qué eso es una buena noticia, 428,
Capítulo 11: Tres causas secretas de la diabetes: cómo curarse rápidamente, 460,
Capítulo 12: Desterrar el mito del sida: secretos para comprender y curar esta supuesta «enfermedad», 479,
Capítulo 13: Ocho mitos peligrosos de la vida moderna y cómo desmontarlos, 507,
Capítulo 14: Medio centenar de mitos que mantienen enferma a mucha gente, 562,
Capítulo 15: Lo que deberían contarnos los médicos, 629,
Conclusión, 678,
Información sobre productos, 680,
Otras obras del autor, 686,
Sobre el autor, 690,

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