Anatomia del hatha yoga

Anatomia del hatha yoga

by David Coulter
     
 

Product Details

ISBN-13:
9788497777360
Publisher:
Obelisco, Ediciones S.A.
Publication date:
08/01/2011
Series:
Coleccion Salud y Vida Natural Series
Edition description:
Spanish-language Edition
Pages:
736
Sales rank:
1,167,290
Product dimensions:
6.10(w) x 9.10(h) x 2.00(d)

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Anatomía del hatha yoga

Un manual para estudiantes, profesores y practicantes


By David Coulter

EDICIONES OBELISCO

Copyright © 2011 Ediciones Obelisco, S. L.
All rights reserved.
ISBN: 978-84-9777-736-0



CHAPTER 1

PREMISAS BÁSICAS


En la última mitad del siglo pasado surgieron en Occidente muchos centros de enseñanza de hatha yoga. Algunos de ellos están basados en las tradiciones orales que han ido pasando a través de muchas generaciones de enseñantes. Otros, se han montado para atender necesidades y expectativas modernas, pero siguen siendo consecuentes con el antiguo arte, ciencia y filosofía del yoga. Otros muchos han desarrollado una variedad new age que los más tradicionales observan con recelo. Imagínense este título colocado en la estantería de los éxitos de ventas de la librería de su barrio: Sea rico, joven y atractivo con hatha yoga. Yo no lo he visto, pero no me sorprendería encontrarlo, y tengo que reconocer que lo pensaría mucho antes de adquirirlo ...

Teniendo en cuenta las diferencias que hay entre los distintos seres humanos, los múltiples centros de enseñanza de yoga abordan incluso las posturas más básicas con expectativas diferentes, y los profesores de yoga se encuentran con un amplio espectro de alumnos, espectro que va desde bailarines y gimnastas a jubilados que temen tumbarse en el suelo por miedo a no poder levantarse después. Eso está bien; no es ningún problema superar esas diferencias, pues para cada individuo, independientemente de su edad o nivel de experiencia, en el hatha yoga lo más importante no es tener flexibilidad y habilidad para realizar posturas difíciles, sino tener conciencia del cuerpo y de la respiración, y, para quienes lean este libro, conocer los principios anatómicos y fisiológicos que subyacen en cada postura. A esa conciencia le sigue el control, y al control, la gracia y la belleza. Incluso las primeras posturas de los principiantes pueden tener el germen del buen porte y la elegancia.

Llevar a cabo esos objetivos es harina de otro costal; y a menudo se disiente acerca de cómo deben enseñarse las posturas y cómo realizarlas. Así pues, las pautas que a continuación se señalan no están escritas a sangre y fuego, sino que su propósito es ofrecer un punto de referencia común a partir del cual analizar la anatomía y fisiología del hatha yoga.


CENTRAR LA ANTENCIÓN

Centre la atención en el cuerpo. Puede mantener la concentración en la respiración, en los tejidos que se están estirando, en las articulaciones que se tensan, en la velocidad de los movimientos que realiza o en la relación entre la respiración y el estiramiento. Puede, asimismo, concentrarse en sus propias opciones, mientras hace y deshace las diversas posturas. Practicar yoga prestando toda la atención al cuerpo es realizar un yoga avanzado, dejando de lado la facilidad de la postura; practicar yoga de un modo disperso es la manera de hacer de un principiante, sin importar lo difícil de la postura. El hatha yoga capacita tanto a la mente como al cuerpo, y por tanto la concentración debe ser total.


SER CONSCIENTES DE LA RESPIRACIÓN

En los capítulos del 2 al 7 veremos que las inspiraciones permiten elevarse más en muchas posturas, crean una sana tensión interna y estabilizan el tronco. Esto se puede comprobar estirándose en el suelo en posición prona y observar que en la postura de la cobra (figura 2.10) la inspiración permite elevarse más. Sin embargo, paradójicamente, las espiraciones, más que las inspiraciones, permiten mantenerse más tiempo en muchas otras posturas. Para comprobarlo, siéntese e inclínese hacia delante, percibirá que la espiración permite acercar más el tórax a los muslos (figura 6.13). En ambos casos se consiguen dos resultados beneficiosos: la respiración diafragmática ayuda a estirar los tejidos, y la conciencia de esos efectos permitirá al practicante realizar sutiles ajustes en la postura.

Mientras se realizan las posturas, las vías respiratorias deben mantenerse, por regla general, bien abiertas, respirando exclusivamente por la nariz y de modo suave, regular y tranquilo. Nunca se debe aguantar la respiración en la glotis o hacer ruido mientras se respira, al menos que determinadas prácticas lo aconsejen o requieran.


LA BASE DE LA SUSTENTACIÓN

En cada asana (postura) hay que analizar la sustentación del cuerpo y localizar los músculos clave que ayudan a mantenerla: las extremidades inferiores y sus músculos extensores en el caso de las posturas de pie; los hombros, el cuello, la columna vertebral y los músculos del tronco en las de inversión sobre los hombros; y todo el sistema musculoesquelético, pero en especial los músculos abdominales y los músculos más profundos de la espalda, como en el caso de la postura del pavo real. Debe prestarse especial atención a la zona anatómica implicada en cada posición, tanto para evitar lesiones como para mejorar la postura.

Existe, además, otro tipo de sustentación más general que la que se aprecia desde el punto de vista de la zona anatómica: la sustentación de los tejidos conjuntivos del cuerpo, en especial aquellos que unen el sistema musculoesquelético. El tejido conjuntivo hace el papel de las varillas de acero en el hormigón; está oculto, pero es esencial para la integridad del conjunto. A fin de fortalecer esos tejidos para realizar trabajos posturales más complicados, al principio hay que centrarse en el fortalecimiento de las cápsulas articulares, los tendones, los ligamentos y la cubierta fascial que envuelve los músculos. Un método práctico para cumplir estos objetivos consiste en incrementar la fortaleza física, y hacerlo de fuera adentro, empezando con los músculos centrales del tronco y pasando luego a las extremidades. Las molestias y dolores suelen sobrevenir al intentar realizar estiramientos intensos sin haber desarrollado antes la fuerza y la destreza necesarias para proteger las articulaciones más importantes. A menos que uno sea un levantador de pesas o un culturista, los estiramientos y la flexibilidad deben ser un asunto secundario. Sólo después de haber desarrollado cierta práctica debe el practicante centrar su esfuerzo en conseguir una mayor movilidad en torno a las articulaciones.


ENTRAR Y SALIR DE LAS POSTURAS

Cuando se culmina una postura, permanecer en silencio es relajante, incluso mágico, pero no se puede llegar a ese estado sin saber cómo y hacia dónde se está yendo. Pasar bruscamente de una postura a otra no permite disfrutar del camino, y el viaje es tan importante como el destino. Así pues, hay que salir de las posturas y entrar en ellas pausada y conscientemente. A cada movimiento, se debe inspeccionar el cuerpo de la cabeza a los pies: manos, muñecas, antebrazos, codos, brazos y hombros; pies, tobillos, piernas, muslos y caderas; y pelvis, abdomen, tórax, cuello y cabeza. Muy pronto uno llegará a percibir las funciones corporales como una unidad, y observará las anomalías e interrupciones de la práctica, de modo que puedan rectificarse. Y, finalmente, a medida que vaya aprendiendo a moverse más grácilmente, la postura final parecerá menos complicada.


PRESTAR ATENCIÓN A LOS INDICIOS DE DOLOR

¿Escucha o ignora los mensajes de malestar y dolor que el cuerpo le envía? Si usted, lector, tiene dolor de espalda, ¿rectifica la postura y la actividad que está realizando para minimizar las molestias u opone resistencia? ¿Observa el cuerpo con deferencia o está tan absorto en conseguir algún determinado objetivo que se olvida de él? Cuando no se escuchan los mensajes del cuerpo, lo más probable es sufrir tirones musculares, tendinitis, pinzamientos de nervios y hernias discales. Para evitar las lesiones en la práctica del hatha yoga hay que desarrollar una conciencia de autorrespeto.

Los cursos de hatha yoga deben iniciarse con la firme resolución de evitar el dolor. A menos que se tengan años de experiencia y se sepa exactamente qué es lo que se está haciendo, realizar estiramientos dolorosos no sólo conducirá a sufrir lesiones, sino que además creará un estado de miedo y ansiedad que el sistema nervioso recordará y frustrará el esfuerzo de volver a realizar la postura. El dolor es un don, nos avisa de que ha surgido algún problema. En vez de seguir adelante a ciegas, hay que analizar la naturaleza del problema. Con autoconocimiento y la orientación de un profesor competente se pueden realizar otras posturas que sorteen la dificultad surgida.


CULTIVAR LA REGULARIDAD, EL ENTUSIASMO Y LA CAUTELA

Hay que intentar practicar a diario, a la misma hora y en el mismo lugar. Los hábitos hacen más fácil analizar los cambios del día a día. Las mañanas son el mejor momento para mejorar la condición física: la rigidez de primera hora de la mañana indica a qué zona debemos dedicarle más trabajo y atención. Más tarde, esa sensibilidad se pierde y uno corre el riesgo de lesionarse. Por la mañana debe cultivarse cierto entusiasmo lúdico para enfrentarse a la rigidez, y, por la tarde, precaución para evitar hacerse daño. Y, en cualquier momento del día, si uno comienza sintiéndose especialmente fuerte, flexible y con ganas de jugar, debe ir con cuidado, pues es entonces cuando es fácil llegar demasiado lejos.


RESPONSABILIZARSE

Si bien hay que estudiar con profesores capacitados, al mismo tiempo debe uno responsabilizarse de las propias decisiones y acciones. Puede que el monitor sea una persona fuerte, vital y exigente con el alumno, pero es éste quien debe finalmente decidir qué puede o no puede hacer. Dado que muchas de las posturas del hatha yoga se realizan en posiciones un tanto forzadas, y ponen de manifiesto ciertas debilidades corporales, cada uno debe por sí mismo decidir cómo y de qué manera continuar. Un criterio a seguir es encontrarse bien no sólo una hora después del ejercicio de yoga, sino también a las veinticuatro horas. Y, fi nal mente, hay que respetar las contraindicaciones de cada posición y cada tipo de postura; y, en caso de duda, consultar con un experto en hatha yoga.


CULTIVAR LA PACIENCIA

Aprenda de la tortuga y cultive la paciencia a fin de avanzar de manera continuada, sin importar lo lento del progreso. Recuerde además que los beneficios del hatha yoga van más allá de la fortaleza y la flexibilidad que aportan, y si usted desarrolla tan sólo ese aspecto puede sufrir una decepción. Para obtener cualquier beneficio, hay que ser paciente. La verdadera causa de la frustración es pensar que se va a conseguir algo sin realizar un esfuerzo continuado, y es una actitud que tiene dos lamentables efectos secundarios: primero, desvía la atención del trabajo que hay por delante hacia lo que uno cree merecer; y segundo, impide aprender y apreciar lo que está sucediendo en cada momento. Así pues, practique y viva la experiencia del momento presente, disfrute sin plantearse nada y deje atrás las expectativas.


(Continues...)

Excerpted from Anatomía del hatha yoga by David Coulter. Copyright © 2011 Ediciones Obelisco, S. L.. Excerpted by permission of EDICIONES OBELISCO.
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