Angel de la muerte: El fin de los dias (Grim Reaper: End of Days)

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Tras el gran éxito de su Trilogía Maya, Steve Alten arranca una nueva y apasionante serie que arrastrará al lector por un inquietante viaje apocalíptico
 
Mary Klipot trabaja en un laboratorio de armas químicas del gobierno norteamericano. Es una joven inestable que, sin ella saberlo, mantiene una relación con alguien que forma parte de una conspiración y que pretende utilizarla. Mary queda embarazada e intuye que algo anda mal, por lo que...

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Ángel de la muerte: El fin de los días

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Overview

Tras el gran éxito de su Trilogía Maya, Steve Alten arranca una nueva y apasionante serie que arrastrará al lector por un inquietante viaje apocalíptico
 
Mary Klipot trabaja en un laboratorio de armas químicas del gobierno norteamericano. Es una joven inestable que, sin ella saberlo, mantiene una relación con alguien que forma parte de una conspiración y que pretende utilizarla. Mary queda embarazada e intuye que algo anda mal, por lo que viaja a la ciudad de México donde descube el culto de la Santa Muerte. A partir de ese momento siente que está protegida por fuerzas sobrenaturales y cree que lleva en su vientre al hijo de Dios. Al regresar a Estados Unidos decide robar un virus letal y liberarlo, convencida de que así su hijo —elegido por la divinidad— heredará un mundo purgado del abuso y la maldad. Pero lo que ella no sabe es que detrás de todo esto hay fuerzas misteriosas que ya han desatado el Fin de los Días: una conjura antiterrorista, siete sabios que buscan salvar a la humanidad, la sombra amenazante del Ángel de la Muerte y un héroe, veterano de la guerra de Irak, que emergerá como el principal combatiente contra los poderes del mal.

Los miles de lectores que han disfrutado de los libros de Steve Alten se verán de nuevo seducidos por esta nueva y aterrorizante serie: pasado, presente y futuro entrelazados en una trama genial y absorbente de principio a fin.

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From Barnes & Noble

A mentally unstable bio-hazard scientist has unleashed a fast-spreading plague on New York City, trapping the president and millions of others quarantined inside a now hellish Manhattan. One man holds the key to saving the city and perhaps the world, but he has problems of his own: He is a Iraq War amputee, still haunted by battle trauma and lying in a NYC VA hospital. A Spanish language edition of Grim Reaper: End of Days, a recent novel by the author of the acclaimed Mayan Trilogy.

Amanda Schilling

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Product Details

  • ISBN-13: 9780307947772
  • Publisher: Knopf Doubleday Publishing Group
  • Publication date: 2/7/2012
  • Language: Spanish
  • Series: Vintage Espanol Series
  • Edition description: Spanish-language Edition
  • Pages: 528
  • Sales rank: 781,254
  • Product dimensions: 5.22 (w) x 8.32 (h) x 0.88 (d)

Meet the Author

Steve Alten, es natural de Filadelfia y licenciado por Penn State University. Autor de varios bestsellers de The New York Times, actualmente vive con su familia en Boca Ratón, Florida.
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Angel de la muerte

El fin de los dias
By Steve Alten

Vintage

Copyright © 2012 Steve Alten
All right reserved.

ISBN: 9780307947772

Julio
 
 
 
FUERTE DETRICK, MARYLAND,
7:12 A.M.
 
 
En algún punto del callejón el tono gris de la mañana es violado por el mecanismo hidráulico de un camión de basura. Un perro responde desde un patio cercado. Un autobús escolar maniobra arrojando un eructo de emisiones, en su trayecto a la ymca local.
 
En la casa sin niños del final de la calle, la mujer de cabello color manzana acaramelada ronca suavemente sobre una almohada de plumas. Su subconsciente se niega a ser perturbado por el despertar del vecindario. Su vejiga cosquillea, pero ella permanece en el sueño.
 
Mary Klipot se aferra al sueño como alguien que no sabe nadar se aferra al bote volcado en un mar tempestuoso.
 
En su sueño desaparece el vacío. En su sueño, su padre no es un desconocido y su madre drogadicta siente remordimiento por haberla abandonado. En su sueño hay un hogar y un lecho tibio. Galletas de chispas de chocolate y besos de buenas noches que no saben a tabaco. El aire tiene la dulzura de las lilas y las paredes son de una blancura jovial. Hay recámaras privadas y duchas y maestras que no son monjas. No hay habitación insonorizada en las mañanas de miércoles y sábados, nada de correas de cuero ni aspersiones de agua bendita, y ciertamente no hay un padre Santaromita.
 
En su sueño, Mary no es especial.
 
Mary la especial. La huérfana con el coeficiente intelectual alto. Lista, pero peligrosa. Satanás es la vocecita en tu cerebro que te dice que le prendas fuego al gato, que será divertido. Salta del alféizar, sobrevivirás. Dios falta en esos momentos. Los frenos de un camión desbocado. El médico con el estetoscopio helado le da un nombre: epilepsia del lóbulo temporal, y escribe una receta.
 
El padre Santaromita cree que sabe más. Los exorcismos semanales se prolongan hasta que Mary cumple ocho años.
 
Ella toma la medicina. El coeficiente intelectual constreñido rinde dividendos. Cuadro de honor en el colegio parroquial. Una beca universitaria. Se gradúa en microbiología en Emory y en John Hopkins. El futuro luce dorado.
 
Claro que hay “otros” desafíos. Fiestas y condiscípulos. Cervezas y drogas. La pelirroja introvertida con ojos metálicos color avellana es bonita en un estilo “parque de casas rodantes”, pero no es una chica fácil. A Mary la especial la apodan la Virgen María . La abstinencia la marca como una marginada. Vamos, Mary. Sólo los buenos mueren jóvenes.  Mary muere 100 muertes. Tiene dos empleos para poder costear su propio apartamento.
 
El aislamiento es más fácil.
 
Sus excelentes calificaciones le abren puertas. El trabajo de laboratorio le ofrece la salvación. Mary tiene talento. El Departamento de Defensa le da una cita. El Fuerte Detrick la necesita. Buen sueldo y beneficios gubernamentales. La investigación es desafiante. Luego de algunos años será asignada al laboratorio de contención del Nivel 4, donde podrá trabajar con algunas de las sustancias biológicas más peligrosas del planeta.
 
La vocecita asiente. Mary acepta el empleo. La carrera definirá una vida menos vivida.
 
Con el tiempo, los sueños cambian.
 
 
 
 
El descubrimiento había sido desenterrado en Montpellier. El equipo arqueológico a cargo de la excavación requirió de los servicios de una microbióloga con experiencia en el manejo de agentes exóticos. Montpellier está a 10 kilómetros del Mediterráneo. Es una ciudad empapada en historia y tradición, rondada por una pesadilla compartida por todo el continente euroasiático.
 
La excavación arqueológica era una fosa común que se remontaba a 1348. Seis siglos y medio habían disuelto órganos y carne, dejando una maraña de huesos. Tres mil hombres, mujeres y niños. Los cuerpos habían sido arrojados apresuradamente por sus agobiados seres queridos, cuyo dolor había pasado a segundo plano ante el pánico.
 
La peste, la Muerte Negra.
 
La Gran Mortandad.
 
Trescientas personas diarias habían muerto en Londres. Seiscientas diarias en Venecia. Devastó Montpellier, matando a 90% de los habitantes. En unos cuantos años, la Muerte Negra redujo la población del continente de 80 a 30 millones, en un área en que el transporte estaba limitado al caballo y el pie.
 
¿Cómo pudo matar con tanta eficiencia? ¿Cómo se propagó tan rápido?
 
El jefe de la excavación era Didier Raoult, un profesor de medicina de la Universidad Mediterránea en Marsella. Raoult descubrió que el tejido hecho pulpa hallado dentro de los restos de las dentaduras de las víctimas de la peste, preservadas en muchos de los cráneos desenterrados, podía aportar evidencia de and que quizá por primera vez resolvería el misterio.
 
Mary se puso a trabajar. La culpable era Yersinia pestis : la peste bubónica. Una pestilencia salida del infierno. Dolor extremo. Fiebre alta, escalofríos y verdugones. Seguidos por la hinchazón de los bubos: protuberancias negras, del tamaño de pelotas de golf, que aparecían en el cuello y las ingles de las víctimas. Más adelante, los órganos internos infectados se colapsaban y a menudo se desangraban.
 
Una rima infantil del siglo xiii da indicios impactantes de la rapidez con que la Muerte Negra se propagó: Hacemos la ronda en torno al rosal, en el bolsillo un ramillete; ¡achú, achú!, todos caemos al piso.  Un estornudo y la peste infectaba un hogar y luego toda la aldea, exterminando a las víctimas inadvertidas en
cuestión de días.
 
Impresionado con su labor, Didier Raoult le dio a Mary un obsequio de despedida: una copia de unas memorias inéditas recientemente descubiertas, escritas durante la Gran Peste por el cirujano personal del papa, Guy de Chauliac. Traducido del francés, el diario detalla la casi erradicación de la especie humana por obra de la Gran Mortandad entre los años de 1346 y 1348.
 
Mary regresó al Fuerte Detrick con el diario de Chauliac y muestras de la asesina de 666 años de antigüedad. El Departamento de Defensa se sintió intrigado. Dijo querer protección para los soldados estadounidenses en caso de ataque biológico. Mary Louise Klipot, de 31 años, fue ascendida y colocada a cargo del nuevo proyecto, llamado Guadaña.
 
En menos de un año, la cia se hizo cargo de los fondos y Guadaña desapareció de los registros.
 
 
 
 
Mary despierta antes de que suene la alarma. Su estómago gorgotea. Su presión sanguínea desciende. Apenas llega a tiempo al excusado.
 
Mary lleva una semana enferma. Andrew le aseguró que era una simple gripa. Andrew Bradosky era su técnico del laboratorio. Treinta y nueve años. Con el encanto de un colegial, de buen ver. Mary lo eligió entre un grupo de empleados no porque estuviera calificado para el trabajo, sino porque le resultaba transparente. Incluso sus intentos de establecer una relación social fuera del trabajo estaban calculados para obtener un ascenso. El viaje a Cancún el pasado abril fue una diversion bienvenida; sólo accedió cuando él aceptó sus reglas de celibato. Mary se estaba reservando para el matrimonio. Andrew no estaba interesado en casarse, pero era como una golosina para los ojos.
 
Mary se viste rápidamente. La ropa quirúrgica de algodón simplificaba sus elecciones de atuendo. La ropa holgada era la mejor decision para estar en la sala bsn-4, con el traje ambiental que debía usar durante largas horas.
 
Pan tostado y mermelada era todo lo que su estómago alterado podía tolerar. Esta mañana iría a ver al médico del departamento. No era que quisiera ir, pero estaba enferma y el procedimiento estándar para trabajar con agentes exóticos requería revisiones de rutina. Camino al trabajo intentó tranquilizarse, diciéndose que probablemente era sólo una gripa. Andrew podría tener razón. Hasta un reloj descompuesto da la hora correcta dos veces al día.
 
 
 
 
Detestaba esperar. ¿Por qué relegaban siempre a los pacientes a salas de examen antisépticas con camastros acojinados, cubiertos de papel, y viejos ejemplares de Golf Digest? Y estas batas para examen… ¿alguna vez había usado una que le quedara bien? ¿Necesitaba que le recordaran que debía bajar de peso? Juró ir al gimnasio después del trabajo y enseguida descartó la idea. Tenía demasiado que hacer y Andrew estaba atrasado en sus tareas, como de costumbre. Consideró incorporar a otro técnico, pero la inquietaban los posibles rumores.
 
Se abrió la puerta y entró Roy Katzin. La expresión del médico era demasiado jovial para ocultar malas noticias.
 
—Bueno, hicimos toda la gama de pruebas, con las máquinas más sofisticadas que se pueden comprar con el dinero de los contribuyentes, y creemos haber detectado el origen de tus síntomas.
 
—Yo ya sé qué es. Es la gripa. El doctor Gagnon la tuvo hace unas semanas y…
 
—Mary, no es la influenza. Estás embarazada.

Continues...

Excerpted from Angel de la muerte by Steve Alten Copyright © 2012 by Steve Alten. Excerpted by permission of Vintage, a division of Random House, Inc.
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