×

Uh-oh, it looks like your Internet Explorer is out of date.

For a better shopping experience, please upgrade now.

Atravesando el Jordan
     

Atravesando el Jordan

by Frank Estevez
 
Frank Estevez Guerra, despues de haber iniciado su andadura lirica a los veintitres anos, es una de las voces fundamentales de la poesia contemporanea de las Islas Canarias, asi como un indiscutible valor de la literatura espanola.
Entre los poetas de confesion evangelica, en lengua castellana, se erige en uno de los mas importantes por la calidad de su

Overview

Frank Estevez Guerra, despues de haber iniciado su andadura lirica a los veintitres anos, es una de las voces fundamentales de la poesia contemporanea de las Islas Canarias, asi como un indiscutible valor de la literatura espanola.
Entre los poetas de confesion evangelica, en lengua castellana, se erige en uno de los mas importantes por la calidad de su lirismo.

Product Details

ISBN-13:
9788492726592
Publisher:
Nelson, Thomas, Inc.
Publication date:
10/11/2011
Pages:
104
Product dimensions:
5.30(w) x 8.30(h) x 0.40(d)

Read an Excerpt

Atravesando el Jordán

Antología poética
By Frank Estévez Guerra

Thomas Nelson

Copyright © 2011 Frank Estévez Guerra
All right reserved.

ISBN: 978-84-92726-97-4


Chapter One

    Elogio del premio
    nacional de literatura



    Leo a Frank Estévez Guerra,
    peregrino hacia el Jordán.
    Sus cálidos versos van
    levantando de la tierra
    todo lo que el hombre encierra
    de ternura y poesía,
    y ofreciendo día a día
    el milagro de su fe
    a Quien no ha visto y le ve,
    Dios de bondad y alegría.

        Carlos Murciano
        16/06/02

Canvidado a vívíz

2° Premio XII Certamen "González-Waris" (1997) (Primer premio quedó desierto) Editorial Andamio (Barcelona)

A Cristo Jesús, el Autor y consumador de la fe.

        Lucas 10:25-37

    He buscado caminos en el mundo
    persiguiendo veredas superiores
    y, ocultando lo vano y sus temores,
    he intentado llegar a lo profundo.

    He querido la gloria de lo humano
    y el humano quería aquella gloria;
    por lo tanto encontré no sólo escoria
    sino sangre y dolor en lo mundano.

    Herido, desnutrido y desangrado
    vi mi cuerpo alejarse de lo sano
    y volverse lamento provocado.

    Como espiga de trigo sin su grano
    coseché soledad en este prado
    hasta el día que Dios me dio su mano.


        Isaías 40:3-5

    Declarando la sed después de herido
    y anhelando encontrar perdón divino
    es a Juan el Bautista que imagino
    proclamando verdades a mi oído:

    ¡Arrepentíos! -grita Juan al viento
    y al desierto que seca nuestras vidas-.
    Se profieren promesas concebidas
    en algún Isaías que no invento.

    Si la piel de camello le cubría
    y era miel con langostas su alimento
    más lamento el hogar donde vivía.

    Si a Judea desértica me enfrento
    es que intento dejar la vida fría
    y diría en verdad que me arrepiento.


    Queda el desierto atrás, llego a la orilla
    y brilla con destello el agua clara
    que separa esta muerte de la Vida
    por la herida que ayer aún sangraba.

    Son los cielos testigos del reflejo
    del espejo en que miro la indecencia
    y a conciencia remojo con denuedo
    este miedo a ser yo quien se refleja.

    He mirado sabiéndome perdido
    y he querido dejar en este río
    el hastío de ser tanto yo mismo.

    Quiero verme distinto desde ahora
    porque mora en mi ser el Ser divino
    y camino al Jordán desde la historia.


    He llegado al Jordán arrepentido,
    polvoriento, sudando y maloliente,
    procedente del mundo y consumido
    y arrastrando un vivir indiferente.

    He venido de tierras peligrosas
    donde el género humano degenera
    y me aflige saber de aquellas cosas
    de una edad que libó mi primavera.

    Hoy, que llego a la orilla de este río,
    sumergirme quisiera en su agua pura
    desechando lo inerte y lo baldío

    y la efímera gloria y su locura
    por oír en los cielos: ¡Eres mío!,
    en la Voz que aseguro y me asegura.


    En el fuego del mundo se quemaba
    la existencia sumisa que vivía
    y entre brasas ardientes se fundía,
    con las llamas, la edad que me ostentaba.

    Cuanto más me alejaba de Tus pasos
    más cercanas Tus huellas presentía
    cuando el arte del mundo prefería
    esbozarme ridículo en sus trazos.

    Hoy, que ignoro por qué me perseguiste,
    no consigo entender cuánto me amabas
    y, en vez de sonreír, me siento triste.

    Sólo sé del silencio con que hablabas
    las profundas palabras que escribiste
    en el Libro inspirado que me dabas.


        Juan 14:6

    Porque en Él se disipan los temores
    tengo al fin claridad en el destino
    cuando admito viajar en el Camino
    donde anduvo el Señor de los señores.

    Porque a ti se dirige mi existencia
    quiero al fin existir con tu permiso
    y no quiero anhelar un paraíso
    no ceñido a tu Ser o a tu conciencia.

    Sólo quiero en Verdad vivir la Vida,
    no esa muerte vital que he padecido
    por tanta inexistencia consumida.

    Sólo quiero el Camino haber seguido
    que me dé la Verdad por despedida.
    Y ese adiós con la Vida es lo que pido.


        Génesis 2:7 / Mateo 4:1 /
        Marcos 1:10 / Lucas 23:46


    Sé que el Espíritu inundó las aguas,
    sé también que al desierto le invitó
    y encomendado vuelve a nuestro Dios
    por el Hijo que entonces expiraba.

    De su aliento salió tras la agonía.
    ¡Qué inefable dolor para expulsar
    con el hálito herido ya mortal
    la paloma que sana nuestras vidas!

    Por el vaho soplado estamos vivos
    y bajando a las aguas somos nuevos
    por el pacto en que fuimos sumergidos.

    Por el Libro planea en dulce vuelo
    el aroma que anida en los versículos
    con palabras tomadas de su aliento.


    El hombre busca y busca y busca siempre
    y encuentra que no encuentra lo que busca
    y le asusta encontrar lo que le asusta
    que no es más que saber por qué se pierde.

    El cristiano perdido en el desierto
    de una iglesia que seca su esperanza
    en el río del hombre bebe un agua
    que le pide la sed que lleva dentro.

    Por el hombre el amor se nos desnuda
    en la calma del tono que desvela
    un divino silencio que pregunta.

    El hombre, al ser cristiano o ser Iglesia,
    se descubre perdido en la cordura
    porque adquiere razón en su demencia.

Vino nuevo en odres tiernos

2° Premio XII Certamen "González-Waris" (1997) Editorial Andamio (Barcelona) (Primer premio quedó desierto)

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. (2 Corintios 5:17)

        (Proverbios 27:5)

    Ya no sé si es que debo saludarte
    aunque albergo un deseo por saberlo,
    porque entonces parece que al temerlo
    es que estoy procurando impresionarte.

    Y no sé si tú debes saludarme
    cuando piensas que pienso que al quererlo
    me molestas o irrumpes por hacerlo
    si de pronto me invitas a alejarme.

    Ya no sé si tú sientes que te espero
    aunque sabes también que has esperado
    que esperamos los dos lo más sincero.

    En el Templo me inquieta estar callado
    silenciando esta voz en el sendero
    y palpando que el sueño ha terminado.


    Se disipa en el papel
    lo que sienten mis afectos
    y proclamo hacia los vientos
    lo que ocurre en este ser.

    A mi Dios pongo primero
    porque me hace conmover,
    la pareja va después
    y enlazados nuestros dedos.

    Lo que fui ya no seré
    aunque olvide los recuerdos.
    Si con Cristo somos nuevos
    al ayer no he de volver.

    Hoy ser salvo es el consuelo,
    no hay condenas del ayer
    ni opiniones del revés
    que confundan los anhelos.

    Y el dolor que procuré
    por pecados de otros tiempos
    ya será fugaz veneno
    de confusa amarga miel.

    Al mañana miraremos
    por fundirnos en un ser.
    En las obras y en la fe
    miraremos hacia el cielo.


        (Cantar de los Cantares 6:8-9)

    Si tú fueras de repente
    la morena del Cantar,
    buscaría a Salomón
    en su tiempo de callar;
    y en su tiempo de nacer
    nacería mucho más,
    porque tengo una ilusión
    que me impulsa a lo natal.

    Si tú fueras la paloma
    que despierta en mí el volar,
    yo sería el que te sueña
    y, en tu sueño, el despertar.
    Y esperar junto a tu rostro
    y en tu pelo reposar,
    el cabello más oscuro
    que se pueda desear.

    Como cachos de granada
    sonrojados al andar
    hacia el norte del Carmelo
    te quisiera acariciar.
    Y en la torre de marfil
    ya quisiera ser collar
    o en Hesbón y en sus estanques
    reflejarme en tu mirar.

    Como el alba te me muestras
    del crepúsculo lunar
    y, en el Líbano, su torre
    ya me quiere respirar.
    Y tus pies en las sandalias
    los quisiera conservar
    y en los pasos que me invites
    caminarte y caminar.

    Ya quisiera ser tu hermano
    y a tu madre recordar
    en la infancia de lactante;
    y poder mamar, mamar.
    Pues si fuera tú me hallaras
    como ya te quiero hallar
    besarías tú mis besos
    y los dos besar, besar.

    Si tú fueras esa hermana
    y esa esposa del Cantar
    dejaría que, en silencio,
    nos hablara el verbo "amar".


    Obcecado de afanes que alimento
    ya no intento afanar la algarabía
    pues se enfría, al buscar algún sustento,
    el momento de alzar la voz que hervía.

    Y te fías, oh Dios, de mi tormento
    y le atento a mi Dios con fantasía,
    porque al día la noche trajo un viento
    que este evento divino dividía.

    Ya no quiero sin Dios vivir la vida
    pues la herida sangrante en la que muero
    es el suero vital de Su acogida.

    Y sufrida es la patria del sincero
    cuando al fiero desdén de ser querida
    se le olvida el desvío en el sendero.


    Amar y sólo amar,
    el verbo superior.

    Ya sé lo que es mejor.

    Después de amar, orar.
    Después de orar, luchar.

    Luchar contra el dolor,
    luchar contra el temor,
    sabiendo que el Señor
    nos puede al fin cambiar,
    queriendo transformar
    la vida y lo interior.

    Amar es mejorar
    con Dios tu relación.


    Va vestida de novia
    y él, vestido de cielo,
    parecidos a niños
    y enlazados los dedos.

    Sin saber el porqué
    y excitados los nervios
    los amantes se miran
    con los ojos del tiempo.

    Él le mira de pronto
    su rizado cabello
    ondulante y caído
    sobre el rígido cuerpo.

    Ella inclina la vista
    por perderla en el suelo
    porque ha visto en su rostro
    la sonrisa del beso.

    Y resaltan de pronto
    en sus gestos más tiernos
    que ya quieren y sienten
    del amor sus deseos.

    Ante Dios y los hombres
    ya comienza el destello,
    alabando, adorando,
    y al Señor compartiendo.

    Una vez relajados
    el pastor da comienzo.
    La pregunta se acerca
    y con ella sus ecos.

    Se aproxima la unión
    y ha llegado el momento,
    la quietud se apodera
    del callado silencio.

    Y en el breve murmullo,
    que parece de ensueño,
    los esposos se dicen
    frente a frente: ¡Sí, quiero!

(Continues...)



Excerpted from Atravesando el Jordán by Frank Estévez Guerra Copyright © 2011 by Frank Estévez Guerra . Excerpted by permission of Thomas Nelson. All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
Excerpts are provided by Dial-A-Book Inc. solely for the personal use of visitors to this web site.

Meet the Author

Frank Estévez Guerra,una de las voces fundamentales de la poesía contemporánea de las Islas Canarias. Indiscutible valor de la literatura española. Se erige como en uno de los más importantes por la calidad de su lirismo. Es actualmente el coordinador de la ONG Iniciativas Solidarias en Madrid y pastor de la Iglesia Evangélica Metodista Unida. Sus versos se han traducido a varias lenguas y han obtenido diversos premios y reconocimientos literarios.

Customer Reviews

Average Review:

Post to your social network

     

Most Helpful Customer Reviews

See all customer reviews