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Capacitación 101

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Capacitación 101, es lo “mejor de lo mejor” de Maxwell sobre el tema. Los temas que incluye son:

  • ¿Por qué necesito capacitar a otros?
  • ¿Cuáles son las características de alguien que tiene el potencial para llegar a ser un líder?
  • ¿Cómo puedo invertir en el equipo a largo plazo?
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Product Details

  • ISBN-13: 9781602558427
  • Publisher: Grupo Nelson
  • Publication date: 3/26/2012
  • Language: Spanish
  • Sold by: THOMAS NELSON
  • Format: eBook
  • Pages: 112
  • Sales rank: 848,609
  • File size: 257 KB

Meet the Author

John C. Maxwell es reconocido como un experto en liderazgo. Sus principios fueron adoptados por más de 500 compañías. Es también fundador de diversas organizaciones de liderazgo y autor de más de treinta libros, que vendieron millones de copias alrededor del mundo.

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CAPACITACIÓN 101

LO QUE TODO LÍDER NECESITA SABER
By JOHN C. MAXWELL

Grupo Nelson

Copyright © 2012 Grupo Nelson
All right reserved.

ISBN: 978-1-60255-842-7


Chapter One

¿Por qué necesito capacitar a otros?

Uno es una cifra demasiado pequeña para alcanzar la grandeza

¿Quiénes son sus héroes personales? Está bien, quizás usted no precisamente tenga héroes. Entonces déjeme hacerle esta otra pregunta: ¿A quiénes admira más? ¿A quién le gustaría parecerse más? ¿Quiénes le entusiasman y le hacen sentirse motivado? ¿Admira usted a ...

• Innovadores de negocios como Sam Walton, Fred Smith o Bill Gates?

• Grandes atletas como Michael Jordan, Tiger Woods o Mark McGwire?

• Genios creativos como Pablo Picasso, Buckminster Fuller o Wolfgang Amadeus Mozart?

• Ídolos de la cultura pop como Marilyn Monroe, Andy Warhol o Elvis Presley?

• Líderes espirituales como John Wesley, Billy Graham o la Madre Teresa?

• Líderes políticos como Alejandro Magno, Carlomagno o Winston Churchill?

• Gigantes de la industria del cine como D.W. Griffith, Charlie Chaplin o Steven Spielberg?

• Arquitectos e ingenieros como Frank Lloyd Wright, los hermanos Starret o Joseph Strauss?

• Pensadores revolucionarios como Marie Curie, Thomas Edison o Albert Einstein?

O quizás su lista incluya a personas de algún campo que no he mencionado.

Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que todos admiramos a los que han logrado sus propósitos. Y los norteamericanos adoramos especialmente a los pioneros e individualistas audaces, gente que ha luchado sola, a pesar de las probabilidades y la oposición: el colono que labra un sitio para sí en la frontera hostil, el sheriff del Viejo Oeste que se enfrenta resueltamente a un enemigo en un tiroteo, el aviador valiente que vuela solitario a través del Océano Atlántico, y el científico que cambia el mundo por medio del poder de su mente.

El mito del Llanero Solitario

Por más que admiremos los triunfos solitarios, lo cierto es que ningún individuo ha hecho, por sí solo, algo que tenga valor. La creencia de que una sola persona puede hacer algo grandioso no es más que un mito. En realidad, no existen Rambos capaces de enfrentarse solos a un ejército enemigo. Ni siquiera el Llanero Solitario estaba realmente solo ¡Dondequiera que él iba le seguía su compañero, el indio Tonto!

Nunca nada de importancia fue logrado por un individuo que actuara solo. Mire más allá de la superficie y encontrará que todos los actos aparentemente solitarios fueron en realidad esfuerzos de equipo. Daniel Boone, explorador de las fronteras de las 13 colonias norteamericanas, tuvo ayudantes de la Compañía Transylvania mientras abría un camino en comarcas inexploradas. El sheriff Wyatt Earp tenía a sus dos hermanos y a Doc Holliday para que lo cuidaran. El aviador Charles Lind-bergh contó con el apoyo de nueve empresarios de San Luis y los servicios de la Compañía Aeronáutica Ryan, que fue la que construyó su aeroplano. Ni siquiera Albert Einstein, el científico que revolucionó al mundo con su teoría de la relatividad, trabajaba en el vacío absoluto. Refiriéndose a lo que le debía a otros por su trabajo, Einstein dijo una vez: «Muchas veces al día me doy cuenta hasta qué punto mi vida exterior e interior se fundamenta en el trabajo de mis semejantes, tanto los que están vivos como los ya muertos, y de todo lo que debo esforzarme para poder aportar tanto como he recibido». Es cierto que la historia de EE.UU. está marcada por los triunfos de muchos líderes fuertes e individuos innovadores que corrieron riesgos considerables. Pero estas personas siempre formaron parte de equipos.

El economista Lester C. Thurow ha comentado lo siguiente sobre el particular:

En la historia, la cultura o la tradición estadounidenses, no hay nada antitético al trabajo en equipo. Los equipos fueron importantes en la historia de Estados Unidos. Largos trenes conquistaron el Oeste; los obreros de las líneas de montaje de la industria estadounidense conquistaron al mundo; una estrategia nacional exitosa y mucho trabajo en equipo pusieron a un estadounidense en la luna primero (y hasta ahora, ha sido lo último). Sin embargo la mitología del país ensalza sólo al individuo ... En Estados Unidos existen salones de la fama para casi cualquier actividad concebible, pero en ninguna parte los norteamericanos levantan monumentos al trabajo en equipo.

Debo decir que no estoy de acuerdo con todas las conclusiones de Thurow pues he visto el monumento conmemorativo a la Infantería de Marina de Estados Unidos en Washington D.C., que conmemora el levantamiento de la bandera en Iwo Jima. Mas Thurow sí tiene razón en algo. El trabajo en equipo es y siempre ha sido esencial para la edificación de este país. Y lo mismo se puede decir de cada nación alrededor del mundo.

Hay un proverbio chino que asevera: «Detrás de todo hombre capaz hay siempre otros hombres capaces». Y la verdad es que el trabajo en equipo se encuentra en el corazón de cualquier gran logro. No hay que preguntarse si los equipos tienen algún valor. Hay que preguntarse si reconocemos esa verdad y nos convertimos en mejores jugadores de equipo. Por eso digo que uno es una cifra demasiado pequeña para alcanzar la grandeza. Usted solo no puede hacer algo de valor auténtico. Si usted toma esto a conciencia, empezará a ver el valor que tiene el equipar y el desarrollar a los jugadores de su equipo.

Le reto a que encuentre un acto significativo para la historia de la humanidad que haya sido realizado por un solo ser humano. Cualquiera que usted nombre, encontrará que en él estuvo involucrado un equipo de personas. Por eso el presidente Lyndon Johnson dijo: «No existe problema alguno que no podamos resolver juntos, y son muy pocos los problemas que podemos resolver por nosotros mismos».

C. Gene Wilkes, en su libro Jesús acerca del liderazgo, observó que el poder de los equipos no es sólo evidente en el mundo moderno de los negocios de hoy, sino que tiene una larga historia que es evidente incluso en los tiempos bíblicos. Wilkes señala:

• Los equipos involucran a más personas, así que pueden tener más recursos, ideas y energías que las que aportaría un individuo.

• Los equipos optimizan el potencial de un líder y minimizan sus debilidades. Las fuerzas y las debilidades están más expuestas en los individuos.

• Los equipos proveen perspectivas múltiples sobre cómo cubrir una necesidad o alcanzar una meta, ideando así varias alternativas para cada situación.

• Los equipos comparten el mérito por las victorias y la culpa por las derrotas. Esto fomenta una humildad genuina y una comunidad auténtica.

• Los equipos piden cuentas a los líderes acerca de las metas.

• Los equipos sencillamente pueden hacer más que un individuo.

Si usted desea realizar su potencial o luchar por lo que parece imposible -tal como comunicar su mensaje al mundo 2,000 años después de haber fallecido- necesitará convertise en un jugador de equipo. Puede ser un cliché, pero sin embargo es verdad:

Los individuos juegan el partido, pero los equipos ganan los campeonatos.

¿Porqué queremos hacerlo todo solos?

Conociendo todo lo que sabemos sobre el potencial de los equipos, ¿por qué algunos aún se empeñan en hacer las cosas solos? Creo que hay varias razones:

1. Ego

Pocas personas admiten de buena gana que no pueden hacerlo todo, aunque ésta sea una realidad de la vida. No existen superhombres ni supermujeres. De modo que la pregunta no es si usted puede hacerlo todo por sí solo; sino cuánto se tardará en comprender que no puede.

El filántropo Andrew Carnegie declaró: «Representa un gran paso en su desarrollo llegar a comprender que otras personas pueden ayudarle a hacer un trabajo mejor que el que usted es capaz de hacer solo». Para lograr algo grande de verdad, despójese de su ego, y prepárese a formar parte de un equipo.

2. Inseguridad

En mi trabajo con líderes he encontrado que algunos individuos no promueven la colaboración en equipo ni equipan a los miembros de su equipo para el liderazgo, debido a que se sienten amenazados por otros. El politólogo florentino del siglo XVI Nicolás Maquiavelo probablemente observó algo similar, lo cual le motivó a escribir: «El primer método para evaluar la inteligencia de un líder es observar a los hombres que le rodean».

Creo que es la inseguridad, y no un juicio pobre ni una falta de inteligencia, lo que generalmente hace que los líderes se rodeen de personas débiles. Sólo los líderes seguros de sí mismos delegan poder a otros. Por el contrario, los líderes inseguros no acostumbran crear equipos, lo cual se debe a dos razones: o bien desean mantener el control sobre todo aquello de lo cual son responsables, o temen ser reemplazados por alguien más capaz. En ambos casos, los líderes que no promueven el trabajo en equipo socavan su propio potencial y erosionan los mejores esfuerzos de quienes trabajan con ellos. Bien podrían aprovechar el consejo del presidente Woodrow Wilson: «No sólo debemos emplear toda la inteligencia que tenemos; sino también toda la que podamos pedir prestada».

3. Ingenuidad

El consultor John Ghegan mantiene sobre su escritorio un letrero que dice: «Si tuviera que empezar de nuevo, pediría ayuda». Esa idea representa con precisión los sentimientos del tercer tipo de personas que no son capaces de convertirse en formadores de equipos. Ingenuamente subestiman las dificultades que existen para lograr grandes metas. Como resultado, intentan hacerlo todo por sí solos.

Sin embargo, algunas de las personas que comienzan en este grupo acaban bien. Descubren que sus sueños son más grandes que sus capacidades, se dan cuenta de que solos no lograrán sus objetivos, y se adaptan. Entonces hacen que la formación de un equipo sea la manera utilizada para llegar al logro. Sin embargo otros aprenden la verdad demasiado tarde, y como consecuencia nunca logran sus metas, lo cual es una pena.

4. Temperamento

Algunas personas no son muy sociables y simplemente no piensan en términos de formación y preparación de equipos. Al enfrentar retos, nunca se les ocurre recurrir a otros para lograr algo.

Me cuesta trabajo identificarme con eso, pues yo soy muy sociable. Siempre que enfrento cualquier reto, lo primero que hago es pensar a quiénes quiero en mi equipo para que me ayuden. He sido así desde que era un niño. Siempre he pensado: ¿Por qué hacer este viaje solo si puedo invitar a otros para que me acompañen?

Entiendo que no todo el mundo opera de esta manera, pero que usted esté o no naturalmente inclinado a ser parte de un equipo carece de relevancia. Si lo hace todo solo y nunca se asocia con otros, está creándole barreras enormes a su propio potencial.

El doctor Allan Fromme dijo sarcásticamente: «Se sabe que la gente logra más cuando trabaja con otros que cuando está en contra de ellos». ¡Se quedó corto! Para hacer cualquier cosa de valor perdurable se necesita un equipo. Además, hasta la persona más introvertida del mundo puede aprender a disfrutar de los beneficios que ofrece el formar parte de un equipo. (Eso es verdad incluso aún cuando no estamos tratando de lograr algo grandioso).

Hace algunos años, mi amigo Chuck Swindoll escribió una parte en The Finishing Touch (El Toque Final) que resume la importancia del trabajo en equipo. Decía así:

Nadie por sí sólo es un equipo completo ... Nos necesitamos unos a otros. Usted necesita a alguien y ese alguien le necesita a usted. No somos islotes aislados. Para hacer que esto que llamamos vida funcione, tenemos que apoyarnos y apoyar; tenemos que relacionarnos y responder; tenemos que dar y tomar; tenemos que confesar y perdonar. Y extender la mano, y abrazar y confiar ... Como ninguno de nosotros es una eminencia completa, independiente, auto-suficiente, muy capaz y todopoderosa, conviene que dejemos de actuar como si lo fuéramos. La vida ya es bastante solitaria sin que tengamos que interpretar ese papel tonto. Se acabó el juego. Unámonos.

Para la persona que está tratando de hacerlo todo solo, en verdad se acabó el juego. Si usted quiere hacer algo grande, debe unirse a los demás. Uno es una cifra muy pequeña para alcanzar la grandeza.

Chapter Two

¿Cómo puedo adoptar una mentalidad de equipo?

Invertir en un equipo es casi como garantizar ganancias considerables por la gestión, debido a que un equipo puede hacer mucho más que un individuo

El es uno de los grandes preparadores de equipos en el mundo deportivo, pero quizás usted nunca ha oído hablar de él. He aquí una lista de sus logros impresionantes:

• Cuarenta temporadas consecutivas en el baloncesto con por lo menos veinte victorias en cada una

• Cinco campeonatos nacionales

• De los últimos 33 años, 20 años ha sido número uno en el ranking de su región

• Porcentaje de victorias a lo largo de su vida deportiva: 0.870

Su nombre es Morgan Wooten. ¿Y por qué la mayoría de la gente nunca ha escuchado hablar de él?

¡Porque es entrenador de básquetbol en escuelas secundarias!

Cuando se le pide a la gente que nombre al mejor entrenador de baloncesto de todos los tiempos, la mayoría de los aficionados estadounidenses mencionan uno de estos dos nombres: Red Auerbach o John Wooden, pero ¿sabe usted lo que dice John Wooden de Morgan Wooten (John Wooden es el entrenador de la Universidad de California en Los Angeles, a quien apodan el Mago de Westwood)? Wooden dijo esta valoración con énfasis: «Dicen que Morgan Wooten es el mejor entrenador que existe en las preparatorias de todo el país. Yo no estoy de acuerdo, pues yo no conozco ningún otro entrenador que sea mejor que Wooten y esto a cualquier nivel, sea preparatorio, universitario o profesional. Ya lo he dicho en otras ocasiones y lo volveré a decir: Estoy maravillado por lo que él hace».

Esta es una recomendación bastanate poderosa viniendo de quien ha ganado diez campeonatos nacionales de baloncesto, de la Asociación Nacional Atlética Universitaria (NCAA) y quien ha sido entrenador de algunos de los jugadores más talentosos de este deporte, incluyendo a Kareem Abdul Jabar (por cierto, que cuando Kareem cursaba la preparatoria en Power Memorial Academy, su equipo sólo perdió un partido, ¡y fue cuando jugaron contra el equipo de Morgan Wooten!).

Nunca se propuso ser preparador de equipos

Morgan Wooten nunca planeó ser entrenador. En la preparatoria fue un buen atleta, pero nada especial. Sin embargo, él era un conversador excelente. De niño su ambición era ser abogado, pero a los 19 años y ya en la universidad, un amigo le convenció para que aceptara ser entrenador de béisbol -un juego del que sabía muy poco- de los niños de un orfanato. El grupo no contaba con uniformes ni equipo. Y aunque se esforzaron, los chicos perdieron todos los 16 partidos.

Durante aquella primera temporada, Wooten se enamoró de esos pequeñuelos. Cuando ellos le pidieron que regresara para que los entrenara para jugar fútbol americano, no pudo negarse. Además, él había jugado ese deporte en la preparatoria, así que sabía un poco del mismo. El equipo del orfanato no sufrió ningún revés, adjudicándose el campeonato de la CYO (Organización de la Juventud Católica) en Washington, D.C. Pero, más importante aún, Wooten empezó a darse cuenta de que quería invertir su tiempo con los niños, y no en defender casos en los tribunales.

Incluso, durante aquel primer año pudo ayudar a cambiar la vida de sus pupilos. El recuerda particularmente a uno que empezó a robar, y la policía lo regresaba al orfanato constantemente. Usando la terminología del béisbol, decía que el muchacho «ya tenía cantado dos strikes y medio». Wooten le advirtió que iba en camino de tener problemas serios, pero también le acogió bajo su cuidado. Wooten recuerda:

Empezamos a pasar algún tiempo juntos. Lo llevé a mi casa y le encantó la comida que preparaba mi mamá. Pasó semanas con nosotros. Se hizo amigo de mi hermano y de mis hermanas. Todavía reside en Washington y le va bastante bien, mucha gente lo conoce. Cualquiera se sentiría orgulloso de tener un hijo así. Sin embargo, iba en camino a una vida de delincuencia y prisiones, y quizás hasta algo peor, hasta que alguien le regaló lo mejor que un padre puede regalar a su hijo: su tiempo.

Dar de sí mismo a los miembros de sus equipos es algo que Wooten ha hecho cada año desde entonces. El entrenador de baloncesto de la NCAA Marty Fletcher, un ex jugador y hoy auxiliar de Wooten, resume así el talento de éste: «Su secreto consiste en hacer que cualquiera que esté junto a él se sienta la persona más importante del mundo».

Creando una dinastía

No pasó mucho tiempo cuando Wooten fue invitado a trabajar como entrenador auxiliar en uno de los mejores equipos locales a nivel de escuelas preparatorias. Luego, ya con un par de años de experiencia, se convirtió en el entrenador principal de la preparatoria DeMatha.

Cuando asumió ese puesto en 1956, se estaba haciendo cargo de muchos equipos perdedores. Convocó a todos los alumnos del plantel que quisieran practicar deportes y les dijo:

Amigos, las cosas van a cambiar. Sé que los equipos de DeMatha se han estado desempeñando muy mal en los últimos años, pero eso se acabó. DeMatha va a ganar y vamos a crear una tradición de victoria, desde ahora mismo ... Pero déjenme explicarles cómo lo vamos a hacer. Vamos a trabajar más que cualquier otro equipo con el que juguemos ... Con mucho trabajo, y disciplina, y dedicación, la gente va a saber de nosotros y nos va a respetar, porque DeMatha va a ser una escuela triunfadora.

Ese año, el equipo de fútbol americano ganó la mitad de sus partidos, lo que ya era un gran logro. Fueron campeones de su división en baloncesto y en béisbol. Los equipos de la escuela han continuado ganando desde entonces. DeMatha ha sido considerada una dinastía desde hace mucho tiempo.

(Continues...)



Excerpted from CAPACITACIÓN 101 by JOHN C. MAXWELL Copyright © 2012 by Grupo Nelson. Excerpted by permission of Grupo Nelson. All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
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Table of Contents

Contents

Prólogo del Editor....................v
1. ¿Por qué necesito equipar a otros?....................3
2. ¿Cómo puedo adoptar una mentalidad de equipo?....................13
3. ¿A quiénes debo capacitar?....................29
4. ¿Cómo reconocer a un líder en potencia?....................43
5. ¿Qué se necesita para capacitar a un líder?....................63
6. ¿Cómo puede un líder inspirar a otros a la excelencia?....................83
7. ¿Cómo puedo ayudar a otros a realizar su potencial?....................91
Notas....................103
Acerca del autor....................105
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