Coaching para el creativo que hay dentro de ti

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La creencia en el "Mal de Ojo" es tan antigua como el hombre, y los medios para combatirlo forman parte del patrimonio de magos, brujos y hechiceros de todas las épocas. Entre todos aquellos que han estudiado el tema, destacan los sabios cabalistas, que nos desvelan qué es realmente el Mal de Ojo, los distintos tipos que existen, las causas, las consecuencias y la manera de defenderse de él. Apoyado en sus textos místicos, este pequeño libro, profusamente ilustrado, resume sus enseñanzas más secretas y ...
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La creencia en el "Mal de Ojo" es tan antigua como el hombre, y los medios para combatirlo forman parte del patrimonio de magos, brujos y hechiceros de todas las épocas. Entre todos aquellos que han estudiado el tema, destacan los sabios cabalistas, que nos desvelan qué es realmente el Mal de Ojo, los distintos tipos que existen, las causas, las consecuencias y la manera de defenderse de él. Apoyado en sus textos místicos, este pequeño libro, profusamente ilustrado, resume sus enseñanzas más secretas y apasionantes.
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Product Details

  • ISBN-13: 9788497775861
  • Publisher: Obelisco, Ediciones S.A.
  • Publication date: 2/15/2010
  • Language: Spanish
  • Edition description: Spanish-language Edition
  • Pages: 202
  • Product dimensions: 5.90 (w) x 9.10 (h) x 0.60 (d)

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Coaching para el creativo que hay dentro de ti

Consejos para escritores, actores, artistas visuales y músicos, del más destacado coach de creatividad de Estados Unidos


By Eric Maisel

EDICIONES OBELISCO

Copyright © 2009 Ediciones Obelisco, S. L.
All rights reserved.
ISBN: 978-84-9777-586-1



CHAPTER 1

Conviértase en su propio coach


La habilidad para entrenarse uno mismo de forma eficaz se basa en disponer del suficiente espacio como para influirse positivamente a sí mismo, para comunicarse abiertamente consigo mismo, para monitorizarse atentamente a sí mismo y para charlar regularmente consigo mismo. Esta forma de ser, en última instancia consciente y valerosa, requiere que sea capaz de guardar cierta distancia consigo mismo, que se convierta en testigo de su propia vida, que dé a luz a alguien que, de forma compasiva aunque impávida, tome nota de sus travesuras y de sus maniobras defensivas, y que, desde el ventajoso punto de vista de un observador, le motive, le felicite, le reprenda cuando necesite una reprimenda y le ame cuando necesite algo de amor.

Ésta es la primera habilidad que practicaremos, la de dividirse en dos partes, su yo ordinario (con el cual está usted muy familiarizado) y su «coach de creatividad interno» (que puede resultarle una revelación). A tal fin, realice el siguiente ejercicio.

Tome dos sillas de la cocina y póngalas una delante de otra. Está a punto de tener una charla consigo mismo. Cuando se siente en la silla uno, va a ser usted mismo. Cuando se siente en la silla dos, va a ser su «coach de creatividad interno». Es tan sencillo como eso. Elija un problema que le ronde por la cabeza, como:

• «No consigo terminar mi novela.»

• «Detesto mi jornada laboral, pero no veo salida al problema.»

• «Tengo dudas acerca de la temática de mis cuadros.»

• «Deseo ponerme en marcha, pero me pongo nervioso cuando lo intento.»

• «Quiero abordar mi problema de anorexia.»

• «En general, me siento profundamente aburrido.»

• «Quiero hacer películas documentales, pero no termino de abordar el problema.»


Creo que se dará cuenta de que este primer paso es, ya de por sí, magnífico y profundo: encontrar el coraje para confesarse un problema real. Rara vez hacemos estas cosas. Podemos tener el fugaz pensamiento de: «No consigo terminar mi novela» cincuenta veces al día, sin detenernos ni una sola vez a reconocer o confesar el problema. Nos negamos a detenernos porque creemos que, si lo hacemos, nos vamos a poner muy nerviosos y vamos a sufrir una merma en nuestra autoestima.

Tememos que, si nos detenemos a confesarnos, caeremos en la desesperación y en la desidia, de tal modo que nos mortificamos y nos menospreciamos a nosotros mismos, al mismo tiempo que no hacemos nada por resolver el problema. Esto es lo que usted debe hacer en la silla uno. Se tiene que sentar y decirle a su coach: «No estoy trabajando con mi novela. Ya está. Ya lo he dicho».

Después, se sienta en la silla dos y hace el papel del coach. ¿Qué responde como coach? Puede ser algo que le lleve a investigar, algo obvio como: «¿Por qué no escribes? Dices que esa novela es muy importante para ti. ¿Qué es lo que pasa entonces?». La investigación es el segundo paso, algo vital en el proceso. Usted, en su papel de coach, está interesado en el «porqué» del asunto, del mismo modo que el inventor está preocupado en averiguar qué filamento funciona mejor en la bombilla. Usted está ahí sentado, preparado para averiguar lo que pasa. Va a traer a ese encuentro todo lo que sabe acerca de la naturaleza humana y de las realidades de la vida con el fin de llegar al fondo del asunto y de encontrar una salida.

Ahora, vuelve a la silla uno, dado que hay una pregunta pendiente. Desde allí, masculla: «¿Que por qué no escribo? Pues porque esa novela es una mierda». ¡Ahora tiene que volver de inmediato a la silla dos! Si no lo hace, se va a revolcar en el personaje, se va a odiar a usted mismo y a su novela, y se va a encontrar exactamente en el mismo lugar en el que normalmente se halla, paralizado y sin esperanza.

De vuelta a la silla dos, continúa: «Entonces, dices que no es buena. En primer lugar, tenemos que averiguar lo que eso significa. ¿Es mala la idea, el concepto de la novela? ¿Es en realidad tan aburrida y tan poco dramática como temías? ¿O simplemente necesita más borradores y revisiones? ¡Caramba! ¿Realmente sabemos cuántas revisiones puede necesitar una novela? ¿Es que hemos olvidado eso? ¿O acaso pensamos que deberíamos pasar por alto la tarea de revisar? ¿O, en realidad debe rehacerse por completo? ¡Sí, sé el trabajo que eso supone! En primer lugar, ¿es correcta tu valoración? ¿Convendría mostrar fragmentos de la novela a Mike y a Jane para ver lo que piensan los demás? ¿Hemos estado evitando hacer eso? ¿Tú qué crees?».

Como podrá ver, los requisitos básicos para convertirse en coach son coraje y sentido común. Como coach, usted se hace a sí mismo las preguntas más obvias, y luego intenta responderlas. Entra en un verdadero diálogo, se rasca la cabeza, pone cosas a prueba y da vueltas al problema. Casi nadie hace esto, aunque es evidente que es una de las mejores maneras de proceder. ¿Cuántas veces ha entrado en un verdadero diálogo con esa parte de usted que podría orientarle para resolver sus problemas? Hoy, si está dispuesto a hacer este ejercicio, la respuesta será al menos «una vez».

Continúe moviéndose entre las dos sillas hasta que pueda decir con toda sinceridad que ha examinado minuciosamente el problema en cuestión. Deje que pase una o dos horas y, luego, intente hacer el ejercicio de nuevo, pero esta vez sin las sillas. Plantéele un problema a su coach y dése una respuesta. Comience una relación con su propio coach interno con este sencillo ejercicio.

* * *

Si no es capaz de dar un paso atrás para observarse a sí mismo desde cierta distancia, si está encerrado en sí mismo, su visión resulta incompleta, y su pensamiento se torna repetitivo y estereotipado. No es capaz de encontrar respuestas; de hecho, ni siquiera puede hallar preguntas. Esos pensamientos y esos comportamientos no le sirven de nada; recriminarse, no crear, conseguir a duras penas un control ilusorio dándose un atracón, purgándose o corriendo maratones se convierte en los únicos pensamientos y comportamientos de los que puede echar mano. Se convierte en un milagro monótono, y la grandeza del universo no puede manifestarse en usted. En este estado, por otra parte muy común, usted no es capaz de llevar una sencilla conversación consigo mismo, una conversación que podría comenzar así: «Eric, no has escrito recientemente. Vamos a charlar acerca de eso sin ponernos nerviosos y sin adoptar una actitud defensiva».

Desarrollar este coach interior, este testigo compasivo, este compañero amable, aunque exigente, al que puede recurrir durante las 24 horas del día, es sumamente importante. Sin este coach interior, usted estará ciego un 75%. Usted toma decisiones únicamente porque se siente ansioso y tiene necesidad de decidir algo. Pasan los años y no expresa ni satisface su misión en la vida. Se obstina en no aceptar consejos, y se enorgullece de sus pequeñas y defectuosas maneras de hacer las cosas. Una cosa es rechazar la orientación y los consejos de los demás, algo que puede ser sabio en determinadas situaciones. Pero otra cosa es rechazar los propios consejos, algo que está muy cerca de la cobardía.

La primera habilidad de coaching que debe adquirir es la de estar dispuesto a convertirse en su propio coach, algo para lo cual hace falta coraje. Si no está dispuesto a adoptar una postura nueva y radical, si no está dispuesto a mantener conversaciones consigo mismo, en lugar de cerrar la mente ante sus propias buenas ideas por miedo, duda y ansiedad, no va a poder dominar las otras once habilidades que quiero enseñarle. Usted no necesita hacer un curso formal de coaching; ya sabe todo lo que necesita saber. Lo que necesita es la disposición para orientarse a sí mismo.

Quizás se resista profundamente a este proceso debido a lo que implica. Implica exponer sus queridas defensas y sus excusas favoritas al escrutinio de una segunda voz que dice: «Te quiero, pero déjate de tonterías». Implica asumir la responsabilidad por lo que está bajo su control, no por las guerras ni las hambrunas, no por la superpoblación en el mundo ni por el agujero en la capa de ozono, no por el mal humor de su padre ni por la pésima política de vacaciones de su empresa, sino por el modo en que va a establecerse sus propósitos, y por cuándo y dónde va a crear.

La mayoría de las personas jamás alcanzan este nivel de conciencia de sí mismas, de comunicación consigo mismas y de verdadero coraje. Y, como consecuencia de ello, nunca llegan a conocer sus propios motivos, sus métodos y sus locuras. Sucumben a su depresión y a su ansiedad, encuentran un poco de alivio yéndose de compras o presenciando espectáculos deportivos, y dejan que pasen las décadas en estado de trance. Esto es lo que suele ocurrir; es una vía enteramente humana, la forma en la cual vive la mayoría de las personas, inclusive aquellas que tienen la curiosidad de crear.

Esta gigantesca primera tarea, la de encontrar la disposición para convertirse en su propio coach, significa en realidad hallar la disposición para ser veraz y objetivo acerca de su situación, para luego hacer lo que haga falta, cualquier cosa que su situación requiera, inclusive hacer aquellas cosas que no desea hacer. Sencillamente, nadie más puede hacer ese trabajo de observación y de orientación por usted. Un coach no puede lanzar y recoger la pelota en lugar de sus jugadores. Cada jugador debe ser su propio coach para lanzar la pelota a la zona correcta y no enviar pelotas fuera. Su trabajo hoy (y esto puede hacerlo en sólo cinco minutos, siempre y cuando esté dispuesto) consiste en interiorizar una voz, la voz de su coach interior, para decirse a sí mismo: «Voy a tomar conciencia de mis propias tonterías y a convertirme en mi propio e impertérrito amigo, guía y fan».

Esto no es lo mismo que activar su «corredor de bolsa interior», su «masajista interior», su «herbalista interior» ni su «agente de la propiedad inmobiliaria interior». Ésta es la mayor empresa existencial a la que se haya enfrentado, asumir la responsabilidad por el modo en que funciona, por la manera en que se marca sus propósitos. Recurrir a su propio coach interior de creatividad es como decir: «Estoy dispuesto a salir a la palestra». Sólo puede hacer esto si sus razones para crear tienen sentido para usted. ¿Para qué salir a la palestra si sus potenciales pinturas, canciones o poemas, incluso los más profundos y hermosos, realmente le importan un bledo? El siguiente ejercicio le ayudará a discernir qué es lo que de verdad le importa.

Su capacidad para crear está íntimamente relacionada con su visión acerca de la importancia. Si no piensa de verdad que usted, sus ideas o su obra son importantes, no va a tener el impulso necesario para crear. Así pues, me gustaría que dijera: «Deseo que esto sea importante», o «Mi obra creativa es importante» o «Yo soy importante» veinte o treinta veces al día. ¿Lo hará? Comience en este mismo instante diciendo: «Yo soy importante» en voz alta, tan alta como para que yo le escuche desde aquí, desde San Francisco. Siga diciendo «Yo soy importante» en voz alta y sin ningún tipo de vergüenza, hasta que algo haga clic dentro de usted y se sienta completamente decidido a darse la importancia que se merece.

* * *

Su primera habilidad como coach personal de usted mismo es aceptar el papel del coach personal. Aceptarlo es una habilidad que se aprende, en modo alguno es automática. De hecho, este proceso va en contra de nuestras formas habituales de hacer las cosas. Si aprende a aceptarlo, cuando suceda algo, sea lo que sea, en lugar de exclamar: «¡Oh, demonios!» o «¡Qué decepción!» o «Ya estamos otra vez», se detendrá, respirará profundamente y dirá: «Me voy a dirigir a mí mismo como un coach a través de esta situación». No espero que usted aprenda esta habilidad en un día, pero sí que se plantee al menos comenzar. Empiece en este mismo momento expresando un problema importante, para que usted y su propio coach interior lo tomen en cuenta.


Rising Sun, Indiana

Estoy en Rising Sun, Indiana, para dar una charla básica y algunos talleres en un congreso recién surgido, el Congreso de Escritores de Rising Sun, que, como pude comprobar después, se celebró en un instituto al que asistió muy poca gente. Los organizadores subestimaron el tiempo de preparación de un congreso de este tipo e intentaron realizar valientemente esta hazaña en unos pocos meses. Como consecuencia de ello, hay casi más ponentes que participantes.

Estoy alojado en un hostal junto al río, al final de un camino de tierra, al otro lado del campo de golf. Tras la ventana, veo cómo llueve sobre el río Ohio. El río está mucho más limpio ahora que en años anteriores, y hay muchas nutrias y castores. Es un hermoso lugar: Indiana aquí, Kentucky allí, cañadas cubiertas de árboles, aves acuáticas casi extintas, tierras fértiles y cultivadas a ambos lados del río que se extienden hasta las orillas. Los propietarios del hostal (él y ella) lucen sus Harleys y se escapan siempre que pueden en recorridos de miles de kilómetros. Cae la lluvia de octubre, anunciando ya las nieves del invierno. Las barcazas de carbón cruzan río abajo. Los barcos de juego, que hasta hace poco navegaban por el Ohio, han echado amarras permanentemente en lugares con nombres como Aurora y Rising Sun, y aparecen instalaciones hoteleras en las riberas junto a ellos. El dinero del juego ha proporcionado a Rising Sun una nueva vida, y los artistas se han sentido atraídos por este lugar, que fue (y sigue siendo) una pobre ciudad en el condado más paupérrimo de Indiana. El número de artistas se ha incrementado tanto que este año han organizado el Congreso de Escritores de Rising Sun.

Anoche, durante la inauguración del congreso, estuve hablando ante varias personas que aspiran a ser escritores y que desean que sus libros funcionen. ¿Lo conseguirán? Probablemente no. No es que no sean capaces de escribir ni que les falte tiempo para hacerlo. Lo que ocurre más bien es que carecen de esa voz interior tan especial, de ese coach interior de creatividad, que puede ayudarles a superar el proceso creativo y el ígneo crisol del ensayo-error. Necesitan ese arrojado y sensible observador-cheerleader-tirano que les proporcione un consejo tan simple como: «Escribe un primer libro y, si no gusta, escribes otro». Esas personas necesitan desesperadamente su propia ayuda y su propia guía.

¿Por qué no han contratado los servicios de ese coach interior? Si la respuesta fuera el miedo, no se trataría del miedo en su sentido habitual. Estos aspirantes a escritores no son cobardes. Han sobrevivido a divorcios, han creado sus propias sierras para cortar cadenas, han criado a hijos con importantes discapacidades. Pero, a pesar de su coraje cotidiano, les evita el coraje para crear.

Yo sabía anoche que lo que ellos temían era abrir esa temible lata de gusanos. Tan sólo el número de estos asuntos que les crean ansiedad les habría abrumado, antes incluso de que pudieran comenzar. Tenían miedo de sus propias personalidades intratables, del duro trabajo de crear, del mercado del arte y, por encima de todo, de los temas centrales del propósito. Escribir era como mirar al propósito directamente a los ojos. ¡Algo ciertamente espantoso! Al tener miedo a tantas cosas, cerraron sus mentes ante su propia sabiduría. Ese miedo, y su consecuente carencia de relación consigo mismos, les hacían sentirse completamente estúpidos.

Como caso puntual, anoche, una participante del congreso, una mujer de alrededor de treinta años, vino hasta mí, me extendió la mano y se presentó diciendo:

—¡Hola, soy una tonta!

Usted pensará que estoy exagerando, pero no es así. He escuchado algunas variaciones de esta misma autoacusación en más ocasiones de las que puedo explicar. «¡Hola, no tengo ningún talento!» «¡Hola, en realidad no soy un pintor!» «Hola, no tengo ni una sola idea buena en la cabeza!» La gente me estrecha la mano y me dice estas cosas horribles.

La miré a los ojos y le dije:

—Nunca más vuelvas a decir eso.

Ella se echó a reír, pero pareció captar el mensaje. Nos fuimos a un rincón y comenzamos a charlar. Su nombre era Melissa, trabajaba en una tienda de alimentos naturales y tenía una depresión crónica. ¡Naturalmente! ¡No podía ser de otra manera! ¿Cómo no iba a estar deprimida, si su organización interna, su visión de sí misma y de las oportunidades en su vida la llevaban a presentarse de aquella manera? Del mismo modo, afirmaba no tener ni idea de qué libro podría escribir; solamente tenía aquella picazón (una picazón que no había manera de aliviar rascándose) por escribir algo. Y allí, en un rincón, intenté orientarla de algún modo.


(Continues...)

Excerpted from Coaching para el creativo que hay dentro de ti by Eric Maisel. Copyright © 2009 Ediciones Obelisco, S. L.. Excerpted by permission of EDICIONES OBELISCO.
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Contents

Introducción, 9,
Habilidad uno CONVIÉRTASE EN SU PROPIO COACH, 21,
Habilidad dos ESTABLEZCA UN SIGNIFICADO DE MANERA APASIONADA, 35,
Habilidad tres ENCONTRAR ALGO EN SU MENTE A LO QUE AGARRARSE, 47,
Habilidad cuatro ELIMINAR EL PENSAMIENTO DUALISTA, 63,
Habilidad cinco GENERAR ENERGÍA MENTAL, 79,
Habilidad seis CREAR EN MEDIO DE TODO, 93,
Habilidad siete CONSEGUIR UNA PRESENCIA CENTRADA, 105,
Habilidad ocho COMPROMETERSE CON UN PROCESO ORIENTADO A LA META, 121,
Habilidad nueve CONVERTIRSE EN UN EXPERTO EN ANSIEDAD, 133,
Habilidad diez PLANIFICAR Y HACER, 147,
Habilidad once ALIMENTAR LOS SUEÑOS Y EVALUAR LA REALIDAD, 161,
Habilidad doce MANTENER UNA VIDA CREATIVA, 175,
Apéndice 1 EL COACHING DE CREATIVIDAD COMO PROFESIÓN, 189,
Apéndice 2 CLASES Y GRUPOS DE COACHING PARA EL CREATIVO QUE HAY DENTRO DE TI, 193,
Recursos, 195,
Índice analítico, 199,

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