Como lideran los mejores lideres

Como lideran los mejores lideres

by Brian Tracy
     
 

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En Cómo lideran los mejores líderes, Brian Tracy revela las estrategias utilizadas por los altos ejecutivos y empresarios en todo el mundo, para lograr resultados asombrosos en mercados difíciles, contra determinada competencia.

Overview

En Cómo lideran los mejores líderes, Brian Tracy revela las estrategias utilizadas por los altos ejecutivos y empresarios en todo el mundo, para lograr resultados asombrosos en mercados difíciles, contra determinada competencia.

Product Details

ISBN-13:
9781602555563
Publisher:
Grupo Nelson
Publication date:
11/01/2011
Edition description:
Spanish-language Edition
Pages:
256
Sales rank:
747,858
Product dimensions:
5.90(w) x 8.90(h) x 0.80(d)

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CÓMO LIDERAN LOS MEJORES LÍDERES

Secretos probados para obtener lo mejor de ti mismo y de otros
By BRIAN TRACY

Grupo Nelson

Copyright © 2011 Grupo Nelson
All right reserved.

ISBN: 978-1-60255-557-0


Chapter One

El corazón de un líder

«Puede que el carácter se manifieste en los momentos importantes, pero se forma en los pequeños».Winston Churchill

El liderazgo es el factor más importante para el éxito o el fracaso de una empresa o negocio. Tu habilidad para dar un paso adelante y llevar tu empresa al éxito en mercados competitivos es a la vez fundamental e irremplazable.

Cuanto mejor líder seas, mejor te conducirás en cada área de la empresa. Afortunadamente, líder no se nace; se hace. Como escribió Peter Drucker: «Es posible que haya líderes innatos, pero son tan pocos que no marcan una diferencia en el panorama general».

En su mayoría, los líderes se forjan a sí mismos y buscan desarrollarse. Trabajan continuamente en sí mismos para aprender, crecer y ser más capaces y competentes con los años.

Por lo general, los líderes surgen para lidiar con situaciones que requieren habilidades de liderazgo. Un gerente puede cumplir con sus responsabilidades y hacer bien su trabajo durante muchos años, hasta que tiene lugar una crisis que requiere liderazgo. Es en ese momento que el líder da un paso adelante y se hace cargo de la situación; se convierte en una persona diferente y desempeña un papel distinto.

Seguir las reglas

El general Norman Schwarzkopf cuenta su primera experiencia de liderazgo en el Pentágono. Su superior le dijo que, para hacer bien su trabajo, todo lo que debía hacer era «seguir la regla 13».

Cuando preguntó en qué consistía esa regla, su comandante general le dijo: «Cuando lo pongan en el mando, hágase cargo».

Luego, el coronel Schwarzkopf preguntó: «Pero, después de hacerme cargo, ¿cómo tomo las decisiones?» Su comandante le dijo: «Es sencillo. Use la regla 14».

A la pregunta del coronel Schwarzkopf de «¿Cúal es la regla 14?», la respuesta fue: «Hacer lo correcto».

Estas son excelentes ideas para ti también. Cuando estés al mando, hazte cargo, y si alguna vez dudas qué hacer, simplemente haz lo correcto.

El liderazgo requiere carácter

El liderazgo tiene más que ver con quién eres que con lo que haces. Tu capacidad para desarrollar las cualidades del liderazgo eficiente, la esencia de lo necesario para ser un líder, es más importante para tu éxito como ejecutivo que cualquier otro factor.

Uno de los grandes principios del desarrollo personal es «aquello en lo que fijamos la mente se desarrolla y se expande en nuestra experiencia y personalidad».

Cuando piensas y actúas sobre la base de las cualidades clave de los líderes eficaces a lo largo de la historia, te vuelves más efectivo día a día. Programas estas cualidades en tu personalidad y comportamiento y piensas en ellas continuamente. Aprendes estas cualidades poniéndolas en práctica en tus actividades cotidianas como persona y como líder de una organización.

Cuánto más líder eres interiormente, más eficiente serás en todas tus actividades de liderazgo hacia fuera. Si piensas como lo hacen los mejores líderes, te convertirás en uno de ellos.

Las siete cualidades del liderazgo

A través de los años, se han hecho más de tres mil estudios que apuntan a identificar las cualidades de los líderes exitosos, sobre todo de exitosos líderes militares que ganaron importantes batallas en las circunstancias más adversas en turbulentos escenarios de guerra —una descripción bastante adecuada del éxito en los mercados actuales.

Se han identificado más de cincuenta cualidades importantes para el liderazgo, pero siete de ellas parecen ser más primordiales que las demás. La buena noticia es que todas ellas pueden —y deben— aprenderse mediante la práctica y la repetición.

1. Visión: La cualidad más importante del liderazgo

Los líderes tienen visión; pueden ver al futuro. Tienen una idea clara y estimulante de adónde van y de lo que buscan conseguir. Esta cualidad los diferencia de los gerentes. Tener una visión clara convierte a estos individuos en una clase especial de persona.

Esta cualidad de visión transforma a un «gerente comercial» en un «líder transformacional». Mientras que un gerente logra que el trabajo se haga, un verdadero líder aprovecha las emociones de las personas que tiene a cargo.

En épocas turbulentas y de cambios rápidos, es una buena idea proponer una pausa cada tanto; detener el reloj, esperar. Tómate un momento para pensar quién eres realmente, qué representas, adónde vas, qué clase de futuro quieres crear para ti y para tu organización.

En su libro Compitiendo por el futuro, Gary Hamel y V. K. Prahalad enfatizan el papel clave que tiene la «intención a futuro » en la consecución del éxito comercial. Explican que cuanto mayor sea tu claridad respecto del futuro que deseas crear, más fácil te será tomar las decisiones cotidianas necesarias para construir ese futuro.

Como líder que eres, para mantenerte calmado y centrado en momentos de cambios rápidos debes hacerte dos preguntas continuamente: «¿Qué intentamos hacer» y «¿Cómo intentamos hacerlo?»

Debes jugar tu propio juego en lugar de permitir que las dificultades y los reveses inesperados te dejen fuera de combate. Esto se logra mediante el desarrollo de una visión clara de ti mismo y de tu organización y por medio de compartir luego esta visión de un futuro ideal con las personas que te admiran y que dependen de tu liderazgo.

Cómo desarrollar esta visión

Comienza con tus valores. ¿Cuáles son los principios que organizan tu negocio en los que crees y que representas? ¿Cuáles son los valores y las creencias centrales que te ponen en movimiento y te motivan? ¿Cuáles son los valores que tu empresa pone en práctica e incorpora a todas sus actividades?

La diferencia entre los líderes y las personas comunes es que los primeros tienen creencias claras que no están dispuestos a negociar bajo ninguna circunstancia. Las personas normales, en cambio, tienen valores confusos o poco claros que negocian a cambio de ventajas a corto plazo.

Sobre la base de tus valores, imagina cuál sería el futuro perfecto para tu negocio.

Imagina que tienes todo el tiempo y el dinero, todos los conocimientos y la experiencia, todas las personas y los recursos, absolutamente todo lo que necesitas. ¿Cómo sería tu negocio?

Una vez que tengas en claro tus valores y tu futuro ideal, delinea la declaración de misión de tu empresa; es decir, aquello que la empresa desea lograr. Sé específico: «Nuestra misión es ofrecer los productos de la mejor calidad y, en consecuencia, tener una tasa anual de crecimiento del veinte por ciento en ventas y rentabilidad» es mejor que «Nuestra misión es ofrecer productos interesantes con un espíritu de innovación y emprendimiento».

Más allá de la misión específica, debes saber cuál es el propósito fundamental de la empresa: cuál es su razón de existir. ¿Qué clase de contribución hace tu empresa para mejorar el bienestar de sus clientes?

El propósito de la empresa es muy importante; es la razón por la que hace negocios. Tu confianza en la bondad de tu propósito es lo que te permite perseverar ante problemas y dificultades externos. Es lo que motiva e inspira a las personas que tienes a cargo a hacer un esfuerzo adicional y dar más de sí.

Tal como dijo Nietzsche: «El que tiene un porqué en la vida, puede soportar cualquier cómo».

El cómo es el componente emocional del liderazgo y siempre se define en términos de cómo la organización y tú contribuyen a la vida y al bienestar de los clientes; es lo que los productos y servicios hacen por mejorar sus vidas y su trabajo.

Por último, los líderes son personas orientadas a objetivos. Establece metas específicas y mensurables que quieras lograr y cifras que debas alcanzar para llegar desde donde te encuentras adonde sea que quieras que tu organización llegue en el futuro. No olvides ponerles un límite de tiempo.

En todos los casos, la claridad es fundamental.

Quizá la contribución más importante que hagas a la organización en épocas de cambios rápidos en mercados competitivos sea ayudar a todos a mantener la calma, la claridad, el foco, y el pensamiento al futuro en lo que respecta a los valores, la visión, la misión, el propósito y las metas. Este es el punto de partida de un buen liderazgo.

2. Valentía: La segunda cualidad que los líderes tienen en común

«La valentía es considerada con justicia la más importante de las virtudes, pues todas las demás dependen de ella». (Winston Churchill).

El general Douglas McArthur escribió: «No existe seguridad en la vida; solo existen las oportunidades».

La cualidad de la valentía significa estar dispuesto a asumir riesgos para lograr las metas sin tener ninguna garantía de éxito. Dado que no existen certezas ni en la vida ni en los negocios, todos los compromisos que hacemos y todas las acciones que emprendemos conllevan algún tipo de riesgo. Por esto, la valentía es la cualidad visible más fácil de identificar en un buen líder.

La cuestión es que el futuro pertenece a quienes asumen riesgos, no a quienes buscan seguridad. El futuro pertenece a los líderes que están dispuestos a salir de sus zonas de confort y asumir los riesgos necesarios para que la empresa sobreviva y prospere en cualquier situación económica.

Ser osado significa estar dispuesto a dar el primer paso aun cuando no se tiene ninguna garantía. Como escribió Samuel Johnson: «Jamás se intentará nada si primero deben superarse todas las objeciones posibles».

Cuanta más información reúnas y más opiniones busques antes de tomar una decisión importante, más probabilidades habrá de que esa decisión sea la correcta. Sin embargo, nunca puede eliminarse el elemento riesgo; siempre existe.

La audacia es la llave de la victoria

Federico el Grande, conocido por su propensión a atacar al enemigo sin importar cuán adversa fuera la situación, afirmó: «L'audace! L'audace! Y toujours l'audace!» (¡Audacia, audacia, y siempre audacia!)

En su libro Las 48 leyes del poder, Robert Green dice: «Siempre sé audaz. Cualquier equivocación que se cometa con audacia puede resolverse fácilmente con más audacia».

La práctica de la osadía y la audacia implica pensar continuamente en términos de las acciones que pueden emprenderse; se practica algo que se denomina «ofensiva continua»: uno se atreve a avanzar cualquiera sean las circunstancias.

Al tomar medidas agresivas en la dirección de las metas, te pones del lado de los ángeles. Cuanto más orientado a la acción seas, mayor será tu confianza en ti mismo y será más probable que hagas las cosas correctas que llevan a la victoria en el momento indicado.

Esperar

La valentía tiene un componente fundamental denominado «paciencia valiente»; la capacidad de mantener el curso y no rendirse cuando no parece haber ningún progreso o cuando tienes todo en contra.

Después del inicio de toda gran ofensiva, hay un período en el que las cosas se lentifican y con frecuencia parece que nada sucediera, ni la victoria ni la derrota. En este lapso, muchas personas se desmoralizan y retroceden o se retiran, o —lo que es aun peor— luchan sin convicción.

Los líderes, en cambio, una vez que se comprometen con un curso de acción, siguen perseverando, persistiendo y empujando con el mismo vigor y la misma energía con los que empezaron.

En 1941, en los días más negros de la Segunda Guerra Mundial, los miembros del gabinete de Winston Churchill lo instaban a que «hiciera las paces» con Hitler. Churchill se negaba absolutamente a considerar esa posibilidad y dio un conocido discurso que cerró con las conmovedoras palabras: «¡No nos rendiremos jamás!»

Cuando le preguntaron en privado por qué estaba tan resuelto a seguir luchando en condiciones tan extraordinariamente adversas, respondió: «Porque estudio historia, y la historia dice que, si soportas lo suficiente, siempre sucede algo».

Esta conversación tuvo lugar en noviembre de 1941.

El 7 de diciembre de ese mismo año, los japoneses bombardearon Pearl Harbor. Dos semanas después, Hitler le declaró la guerra a Estados Unidos, lo que llevó a ese país y a su gran poder industrial a la guerra del lado de Inglaterra y cambió el curso de la historia.

El máximo desafío

En lo que respecta al liderazgo, la prueba máxima de valentía es cuán bien respondes ante una crisis. Lo único que es inevitable en la vida de un líder es precisamente la crisis. Ese es el momento de prueba.

Tu capacidad para desempeñarte bien en una crisis determina en gran medida el éxito o el fracaso de la organización a la que perteneces. Esta capacidad no puede enseñarse en un salón de clases; solo se desarrolla cuando te enfrentas a una verdadera crisis, a una emergencia real con pérdidas potenciales importantes.

Una de las cualidades que he observado con los años es que, cuando se enfrentan con una crisis, con un revés inesperado o con un contratiempo, los líderes inmediatamente se tranquilizan. Respiran hondo y deciden calmarse. Con el tiempo, los líderes aprenden que cuanto más calmados estén durante una crisis, mejor podrán pensar, analizar y decidir.

La crisis es el verdadero momento de prueba del liderazgo. Durante una crisis, los líderes se demuestran a sí mismos —y a quien los esté observando— cuál es su verdadera esencia.

La clave para lidiar con una crisis de manera eficaz es decidir de antemano que, no importa lo que suceda, permanecerás calmado, tranquilo y relajado. Decides anticipadamente que no te enfadarás ni te molestarás. Obtendrás la información que necesites, tomarás las decisiones que haya que tomar y darás los pasos necesarios. Esta es la verdadera marca de un líder.

3. Integridad: la cualidad más respetada y admirada de los líderes y las personas superiores en cualquier área de actividad

En todas las sesiones de planificación estratégica que dirijo para corporaciones grandes y pequeñas, el primer valor que todos los ejecutivos reunidos coinciden en aplicarle a su empresa es la integridad. Todos coinciden en la importancia de una honestidad total en todo lo que hacen, ya sea interna o externamente.

Hace algunos años, después de que todos los ejecutivos reunidos en torno a la mesa coincidieran en que la integridad era el valor más importante de la empresa, el presidente —uno de los hombres más ricos de Estados Unidos— hizo una afirmación que jamás olvidaré. Dijo: «A mí me parece que la integridad no es un valor en sí misma; simplemente es el valor que garantiza todos los demás».

En su éxito de ventas Winners Never Cheat [Los ganadores no hacen trampa], Jon Huntsman —que creó una empresa química de cero y la convirtió en una empresa de 12,000 millones de dólares—, escribió: «No hay atajos morales en el juego de los negocios ni en la vida. Básicamente, existen tres clases de personas: las que no tienen éxito; las que tienen éxito temporal y las que logran el éxito y lo mantienen. La diferencia es una cuestión de carácter».

La veracidad es el centro de la integridad. La integridad requiere decir siempre la verdad, a todos, en todas las situaciones; es la cualidad que sienta las bases de la confianza necesaria para el éxito de cualquier negocio.

Steven Covey afirma que la clave para granjearse la confianza de los demás es ser «confiables». Imagina que todo lo que haces o dices saldrá publicado en el periódico de tu localidad. Di siempre la verdad sin importar cuál sea el precio; el costo de no decir la verdad siempre es más alto. Jack Welch afirma que la falta de veracidad —o «candor» en sus palabras— puede destruir cualquier negocio. «La falta de candor básicamente bloquea las ideas inteligentes, la rapidez para actuar y la contribución que las buenas personas pueden hacer al aportar todo lo que tienen. Es asesina».

(Continues...)



Excerpted from CÓMO LIDERAN LOS MEJORES LÍDERES by BRIAN TRACY Copyright © 2011 by Grupo Nelson. Excerpted by permission of Grupo Nelson. All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
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Meet the Author

Brian Tracy es Presidente y CEO de Brian Tracy International, una empresa especializada en la formación y desarrollo de individuos y organizaciones. Ha sido consultor de más de 1.000 empresas y se dirigió a más de 5 millones de personas en 5000 charlas y seminarios en todo Estados Unidos, Canadá y otros 55 países de todo el mundo. Como conferencista principal y líder de seminario, habla a más de 250.000 personas cada año. Ha escrito y producido más de 300 programas de aprendizaje en audio y video, incluyendo el best seller mundial Psychology of Achievement, que ha sido traducido a más de 20 idiomas.

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