Como ser como Jesus: Lecciones para seguir sus pasos

Overview

No one can be like Jesus yet we can all be like Jesus. In all of history there has never been—and never will be-anyone like Him.

In this extraordinary book, devout Christian and internationally acclaimed speaker, author and sports executive Pat Williams reveals the pure essence of Jesus. Although Christianity teaches that Jesus is God, most people lose sight of His humanity. Through the gospels of Matthew, Mark, Luke and John, Williams helps us understand who Jesus really ...

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Overview

No one can be like Jesus yet we can all be like Jesus. In all of history there has never been—and never will be-anyone like Him.

In this extraordinary book, devout Christian and internationally acclaimed speaker, author and sports executive Pat Williams reveals the pure essence of Jesus. Although Christianity teaches that Jesus is God, most people lose sight of His humanity. Through the gospels of Matthew, Mark, Luke and John, Williams helps us understand who Jesus really was—His mind, His wisdom, His love, His humility, His courage and His goodness. The story of Jesus' life is told powerfully and dramatically and the meaning of his teachings is compellingly brought home through contemporary stories of people who exemplify what it means to be like Jesus.

The Jesus of this book is truly the Jesus who lived and identified with us and with whom we also can identify. Williams provides persuasive and provocative insight on how to truly be like Jesus through His teachings and this living example of genuine love, forgiveness, prayer, obedience, service, humility, integrity, leadership, and more.

This uncomplicated and fascinating work will enable readers to learn from Jesus' life, understand his words and build his traits and character qualities into their lives. The quintessential book on how to live a better life and create a positive and lasting effect on the lives of others, How to be Like Jesus may be the discovery of a lifetime.

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Product Details

  • ISBN-13: 9780757301353
  • Publisher: Health Communications, Incorporated
  • Publication date: 9/1/2003
  • Language: Spanish
  • Pages: 480
  • Sales rank: 773,144
  • Product dimensions: 8.48 (w) x 5.42 (h) x 1.02 (d)

Meet the Author

Pat Williams, one of the country's top motivational and inspirational speakers, is senior vice president of the Orlando Magic and has more than 39 years of professional sports experience. Before joining the Central Florida pro basketball effort in 1986, Williams spent 12 seasons as general manager of the Philadelphia 76ers, taking them to a World Championship title in 1983. Pat has written 21 books, including Making Magic and his autobiography, Ahead of the Game. He is also the author of How to Be Like Mike and Winning with One-Liners.

Jim Denney has written nearly 60 books, both fiction and nonfiction. He is the author of Answers to Satisfy the Soul and The Timebenders (a children's science-fantasy series), which includes Battle Before Time and Lost in Cydonia. Denney is married with two teenage children and lives in California.

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UNO
¿QUIÉN ES JESÚS?

Estaba a punto de amanecer en Jerusalén.
Dentro de un casa rodeada por una pared de piedra, yacían un hombre y una mujer. El hombre estaba casado, pero no con esta mujer. Lo que hicieron era una violación de la Ley. Si alguien los veía juntos . . .

Oyeron un ruido en la puerta.
La mujer se levantó aterrorizada. '¡Hay alguien en la puerta!', le susurró al hombre.
La puerta se abrió de golpe y la mujer dio un grito. Varios hombres entraron a la habitación. Ella conocía a algunos de ellos. Eran los pilares de la comunidad de Jerusalén, hombres de poder e influencia, hombres religiosos.

'¡En el acto!', gritó uno de los hombres más jóvenes. Él tomó la ropa de la mujer y se la arrojó. 'Cúbrete', le dijo con asco un hombre mayor. 'Tú vendrás con nosotros'.

A poca distancia de esta escena, un hombre caminaba por las angostas calles de Jerusalén hacia el Monte del Templo. El Templo se erguía sobre Jerusalén como una montaña de mármol tan blanco como la nieve. Los primeros rayos de sol se asomaron entre los pilares corínteos del templo. Las paredes de la Casa de Dios brillaban en la luz de la mañana como si fueran de oro.

El nombre del hombre, en su idioma arameo, era Y'shue. Pero el mundo lo conocería algún día como Jesús.

Él había pasado la noche solo en el Monte de Olivos, al este de la ciudad, rezando y recuperando su fuerza después de semanas de agotadora oposición de sus enemigos. Había dormido bajos los olivos y se había levantado temprano, con lo que entró por la ciudad por la hermosa puerta del este. Ascendió los peldaños de mármol y se detuvo a mirar la ciudad de Jerusalén, sus casas color de adobe y sus verdes jardines. Entonces volvió la cara hacia el monte del memplo y sintió el sol cálido y dorado en su espalda, mientras cruzaba el pavimento de pieda hacia el pórtico de Salomón.

Ya a esta hora había gente en los pórticos del templo. Algunos habían venido a adorar a Dios. Otros habían venido a escuchar a Jesús, que había estado enseñando en el templo durante días. Él se sentó junto a un gran pilar. La gente se juntó alreadedor de él, primero unos pocos, luego muchos más. Jesús empezó a hablar.

Llevaba enseñando sólo unos cuantos minutos cuando lo interrumpieron gritos. La multitud se separó. Un grupo de hombres furiosos se acercaron, arrastrando a una mujer de cabello oscuro, y la arrojaron en frente de la gente.

Jesús miró a la mujer. Ella apartó la vista y sus mejillas se sonrojaron.
Jesús miró a los hombres con una expresión inquisitiva.

'Maestro', le dijo uno de los más ancianos, uno de los hombres que habían estudiado la ley de Moisés. Su voz estaba llena de sarcasmo y desprecio. 'Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en adulterio'.

'¡En el acto mismo!', dijo un hombre más joven, integrante de una secta religiosa muy estricta, llamada los Fariseos.

El anciano continuó: 'Según la ley, Moisés nos manda a matar a pedradas a estas mujeres. ¿Qué crees que deberíamos hacer con ella?' Los hombros de la mujer se estremecieron, pero ella no hizo intento alguno de negar la acusación.

Escrito en el polvo
Jesús miró a los otros hombres, como si les estuviera leyendo los pensamientos. Sus ojos expresaban las preguntas en su mente. ¿Me trajeron a esta mujer, que fue sorprendida en el acto de adulterio? Si es así, la encontraron con un hombre. ¿Dónde está él? Según la ley, él es tan culpable como ella. ¿Por qué la trajeron sólo a ella? ¿Y cómo fue que la sorprendieron en el acto? ¿Qué estaban haciendo mirando por la ventana de su casa? ¿Por qué me la traen a mí, un predicador viajero, y no a las autoridades religiosas para que la juzguen?

Era obvio lo que había pasado. Todos ellos habían montado una trampa para la mujer y también para Jesús. Él se daba cuenta de cuál era la trampa. Según la ley de Moisés, la pena para una adúltera era la muerte. Pero Israel estaba bajo el control de Roma y los romanos habían arrebatado a los líderes religiosos judíos el derecho a imponer la pena de muerte. Si Jesús decía que había que perdonar a la mujer, entonces los hombres lo acusarían de violar la ley de Moisés. Si, en cambio, decía que la mujer debía ser apedreada, entonces estaría violando la ley romana.

Todos los hombres esperaron impacientemente su respuesta.
Jesús se arrodilló y empezó a escribir con su dedo sobre el polvo a sus pies. La mujer temblorosa y todos los hombres se acercaron a mirar qué estaba escribiendo.

Siglos después, académicos meditarían sobre el significado de este momento y se preguntarían qué escribió Jesús. Es una paradoja. Es la única oportunidad conocida en la que Jesús escribió algo, pero sus palabras siguen siendo un misterio en la actualidad.

'Te hicimos una pregunta', dijo impaciente un fariseo con barba blanca.
El hombre que primero había acusado a la mujer le preguntó: '¿Y entonces? ¿Deberíamos apedrearla como lo manda la ley?'

Jesús se levantó y miró al hombre a los ojos. 'El que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra', dijo. Miró directamente a los hombres, muchos de los cuales bajaron la vista.

Jesús de nuevo escribió con su dedo. Miró hacia arriba cuando escuchó pasos. Los ancianos se estaban yendo. Jesús vio a los hombres más jóvenes, que seguían mirándolo, con los ojos llenos de furia y los puños apretados. Pronto ellos también se dieron vuelta y se fueron.

Finalmente, sólo quedaron Jesús, la mujer y la gente que estaba escuchándolo antes de la interrupción. Aún temblando de miedo y con la cara roja de vergüenza, la mujer se quedó parada, con las manos sobre la cara, llorando.
Jesús se paró y le dijo: 'Mujer, ¿dónde están tus acusadores?'
Ella levantó la mirada y se sorprendió al mirar a su alrededor. '¡Se . . . se han ido!'

¿No hay nadie acá que te condene?
Ni uno solo, señor.
Entonces yo tampoco te condeno -le dijo Jesús con una ligera sonrisa-. Puedes marcharte.
Pero . . .—la mujer miró a Jesús con ojos interrogantes.
De ahora en adelante, no peques más.

La mujer asintió y luego bajó corriendo los peldaños del templo.
¿Cómo puede cualquier persona ser como Jesús?

Esta historia, del evangelio de Juan, refleja la esencia de Jesús. En ella vemos todas sus características: su amor por la gente, su compasión y capacidad de perdón, su desprecio por las mentiras y la hipocresía, su capacidad de pensamiento y su habilidad para derrotar a sus enemigos. Él le ofreció su perdón a la mujer, un signo de la deidad, pero también la llamó a dejar su vida de pecado.

Mi objetivo en este libro es presentar un retraro claro, preciso y balanceado del hombre de carne y hueso llamado Jesús. Juntos, ustedes y yo descubriremos su historia en una nueva forma, mezclando los testimonios de los cuatro evangelios en una narrativa dramática. Exploraremos los mensajes de su enseñanza y las lecciones de su vida. Observaremos la forma en que enseñó, ayudó, sanó, lideró, sufrió, murió y conquistó cuando se levantó de la tumba. Mi meta es que Jesús viva en nuestra mente y en nuestra imaginación, para que se vuelva real en nuestras vidas.

Imaginen cuánto cambiaría el mundo si cada uno de nosotros fuéramos un poco más como Jesús. Imaginen cuánto amor, perdón, compasión y aliento habría. Imagine cuánta maldad y opresión se evitaría.

Antes de empezar este viaje, debemos aclarar algo: el tema de este libro es una imposibilidad lógica. Es una paradoja. El título de este libro es Cómo ser como Jesús. Pero, al mismo tiempo, reconocemos que nadie puede ser como Jesús.

En toda la historia, no ha habido nadie como Jesús. Nunca habrá nadie como él. No hay ningún ser humano —ningún rey, jefe de estado, general, autor, científico, sa­cerdote o filósofo—que haya tenido un impacto en la historia y en la sociedad como el que tuvo Jesús. Jesús es único.

Pero todos podemos ser como Jesús. Todos deberíamos ser como Jesús.
Él es el hombre más admirado de la historia. Sus enseñanzas son las más profundas. De los miles de mi­llo­nes de vidas que se han vivido, la suya es la más admirada, celebrada y digna de imitación.

El propio Jesús nos llamó a que lo imitáramos, a que siguiéramos sus pasos. 'Yo soy la luz del mundo. Quien me siga nunca caminará en la oscuridad, sino que vivirá en la luz eterna', dijo.

Ni usted ni yo podemos ser como Jesús, pero todos deberíamos ser como Jesús.
Antes de empezar a hacer la investigación para este libro, pensé que conocía a Jesús bastante bien. Pero en el pro­ceso de estudiar su vida y de escribir este libro, empecé a entenderlo en formas que jamás me había imaginado. En estas páginas, intento borrar prejuicios, malos enten­didos y ester­eotipos sobre Jesús. He usado los docu­mentos originales, los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, y he basado mis comentarios y observaciones sobre Jesús sólo en sus palabras y acciones.

No quiero que nada se meta entre Jesús y nosotros. Quiero que la pureza de su historia y de sus palabras queden claras, para que podamos aprender de su vida, entender sus palabras y construir las características de carácter y personalidad de Jesús en nuestras vidas. Quiero que el pensamiento, la sabiduría, el amor, la humildad, el coraje y la bondad de Jesús empapen cada página.

Nadie puede ser como Jesús, pero todos deberíamos ser como Jesús. Primero, entonces, debemos descubrir quién es él realmente. Vamos a conocerlo.

Conociendo a Jesús
La Biblia no describe fisicamente a Jesús y quizá uno no necesita una descripción detallada para imaginárselo. Pero puede ser útil para tener una idea general de cómo era él y cuáles eran las primeras impresiones que dejaba en quienes lo conocían.

Primero que nada, Jesús era judío. Probablemente tenía el cabello oscuro y los ojos café oscuros. Siguiendo la costumbre de la época, usaba barba y su pelo le llegaba a los hombros. Como pasó la mayor parte de su vida trabajando como carpintero en Nazaret, probablemente era fuerte y musculoso. Probablemente sus rasgos faciales eran fuertes y definidos. En los evangelios, vemos que caminó por toda Palestina durante tres años, por lo que probablemente estaba en buen estado físico y acostumbrado al ejercicio constante.

Quizá es significativo que los escritores de los evangelios nunca describieron la apariencia física de Jesús. Quizá, en su sabiduría, decidieron dejar un lienzo en blanco en nuestra mente, para que pudiéramos trazar cualquier imagen de Jesús con la que nos pudiéramos identificar, sin importar nuestra raza, cultura u origen étnico. Claramente, su apariencia física no es tan importante para nosotros como su carácter.

Esto nos lleva a una característica importante de Jesús cuando la gente lo conoce: él dejaba una primera impresión muy poderosa. Había algo intensamente atractivo en Jesús, algo que impactaba a la gente a primera vista.

Cuando empezó a formar su grupo de doce discípulos, él caminó junto al lago de Galilea. Se encontró con dos pescadores, Simón (más tarde llamado Pedro) y Andrés. Les dijo: 'Síganme y yo les enseñaré a ser pescadores de hombres'. Ambos inmediatamente dejaron sus botes y sus redes y lo siguieron. Un poco después, Jesús se encontró con otros dos pescadores. 'Síganme', les dijo. Ambos dejaron todo atrás y lo siguieron.

Había algo en Jesús que hacía que la gente le creyera y lo siguiera. Ello probablemente tenía que ver más con su personalidad que con su apariencia física.
Uno de los primeros pescadores en seguirlo, Juan, quedó tan profundamente impactado por Jesús que luego escribió que él era la palabra viviente de Dios: la comunicación personal de Dios y la expresión de Dios a la humanidad. Juan dijo que Jesús existía con Dios desde el comienzo y se convirtió en un ser humano y vivió entre nosotros como la expresión de la gracia y verdad de Dios. Uno puede estar de acuerdo o en desacuerdo con el comentario de Juan, pero una cosa es clara: había algo en Jesús que causaba un profundo impacto en quienes lo conocían. Y los que lo conocían mejor eran los más impactados.

La otra característica importante que notamos al encontrar a Jesús por primera vez es su cultura y su religión. Jesús no sólo era étnica y genéticamente judío. También era religiosa y culturalmente judío.

Pero de inmediato notamos algo paradójico sobre Jesús: que fácilmente trascendió su judaísmo. Él era un ser humano verdaderamente universal y su atractivo cruza todas las fronteras culturales, raciales y étnicas. Por ejemplo, si uno visita el Convento de Santa Maria delle Grazie, en Milán, uno puede observar el magnífico fresco de Leonardo da Vinci, La Última Cena, en el que Jesús y sus discípulos aparecen como doce hombres blancos sentados ante una larga mesa. Si uno visita la oficina del pastor en la Iglesia Baptista de la Sexta Avenida en Birmingham, Alabama, uno puede ver una pintura distinta, también llamada La Última Cena. Es un duplicado casi virtual del fresco de da Vinci, sólo que Jesús y sus discípulos aparecen pintados como hombres negros.

¿Cuál es más cercano a la realidad? Ninguno de los dos. Ambas son representaciones igualmente adecuadas y co­rrectas de la persona de Jesús de Nazaret. Jesús y sus discípulos no eran ni negros ni blancos, sino judíos, pero Jesús trascendió las barreras culturales y raciales. Cualquiera que sea el color de nuestra piel, Jesús se identificó con nosotros y nosotros nos podemos identificar con él.

Fuerte de cuerpo, sabio de mente
Jesús nació en circunstancias modestas. Aunque frecuentemente se dice que nació en un establo en Belén, los evangelios no mencionan un establo. En esa época algunas casas se construían con una habitación superior, sobre una sala que parecía un establo, donde se guardaba a los animales para impedir que los robaran. Así que Jesús puede haber nacido en una de estas habitaciones, donde se guardaban los animales. También es posible que haya nacido en la calle, y que el pesebre donde lo puso María estuviera afuera, bajo el cielo.

Lo único que sabemos con seguridad es que Jesús nació en humildes circumstancias en el pueblo de Belén y que creció en Nazaret, en la parte norte de Israel.
José y María llevaron al niño Jesús a Jerusalén y lo presentaron al Señor en una ceremonia en el templo. Había un hombre llamado Simón, quien vivía en Jerusalén y Dios le había revelado que no iba a morir hasta que viera al Mesías, el salvador de Israel, con sus propios ojos. Cuando José y María llevaron al niño Jesús al templo, Simón estaba ahí, adonde había sido guiado por el espíritu de Dios. Cuando Simón vio al niño Jesús, tomó al bebé en sus brazos y alabó al Señor, diciendo: '¡Ahora sí, Dios, puedes dejarme morir en paz! He visto tu salvación con mis propios ojos'.

Luego él miró a María y le dijo: 'Este niño hará que muchos caigan y muchos se levanten en Israel. Él revelará los pensamientos secretos de muchos corazones. Y a ti, su madre, una espada te atravesará el corazón'. Esto fue algo terriblemente sorprendente para María, y 33 años después, cuando se paró al pie de una cruz romana y vio sufrir y morir a su hijo, esas palabras se hicieron realidad.

Cuando el ritual de purificación se completó, José y María tomaron al niño Jesús de vuelta a Nazaret. Sabemos poco sobre la infancia de Jesús aunque sabemos que cuando creció, se volvió fuerte y sabio. Su padre adoptivo, José, era un carpintero y Jesús aprendió el mismo oficio.

A los doce años, Jesús fue con María y José a Jerusalén al festival anual de Pascua. Cuando terminó la celebración, María y José se dirigieron de vuelta a Nazaret. Supusieron que Jesús estaba en el grupo de amigos y parientes que estaban en el mismo camino, dirigiéndose a casa. Pero no era así. Cuando José y María se dieron cuenta, se desesperaron. Lo buscaron entre sus amigos y parientes, pero nadie había visto a Jesús. Así que se devolvieron y lo empezaron a buscar en Jerusalén.

Después de tres días de preocupación y temor, fueron al templo a rezar para que Dios se los devolviera a salvo. Cuando llegaron al templo, vieron a Jesús. Estaba sentado junto a los escribas y a los profesores de la ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Ellos estaban asombrados con la habilidad del niño para entender las escrituras judías. No sólo hacía preguntas inteligentes, sino que también daba respuestas que demostraban una increíble profundidad de conocimiento.

Cuando María y José vieron al niño Jesús sentado junto a los grandes estudiosos religiosos del templo, quedaron asombrados. María le dijo duramente: 'Hijo, ¿por qué nos has tratado de esta manera? Tu padre y yo hemos estado desesperados por la preocupación. Hemos estado buscándote por todas partes'. Jesús le respondió: '¿Por qué han estado buscándome? ¿Acaso no saben que debo estar en la casa de mi padre?'

No fue una respuesta rebelde o ligera. El niño estaba honestamente sorprendido de que José y María no supieran dónde encontrarlo. Lo que les estaba diciendo, de hecho, era: 'Ustedes no deberían haber tenido que buscarme. Deberían haber sabido que yo iba a estar en el templo, en la casa de Dios, mi padre'.
Jesús regresó obedientemente a Nazaret con María y José.

Sabemos muy poco de la vida de Jesús desde que tenía doce años hasta que empezó su ministerio público, a los 30. Lo que no sabemos sobre esos años está contenido en un solo verso del evangelio de Lucas: 'Y Jesús creció en sabiduría, en estatura y en su relación con Dios y con otra gente'.

En otras palabras, Jesús creció en sabiduría: en su capacidad mental, en su aprendizaje y en su conocimiento de las escrituras judías. Creció en estatura: creció alto, fuerte físicamente y musculoso, gracias al trabajo duro, al ejercicio y a la buena alimentación. Creció en sus relaciones con la gente: desarrolló sus habilidades sociales y tenía muchos amigos. Y creció en su relación con Dios: desarrolló su vida espiritual a través de la oración y la fe.

Mientras se sabe poco de sus primeros años de vida, sabemos que fueron años cruciales de crecimiento y preparación para lo que estaba por ocurrir. Jesús pasó tres décadas preparándose para tres años que iban a cambiar el mundo.

Yo . . . lo . . . extraño
En todos los evangelios, se menciona a Jesús como el 'Hijo de Dios'. Jesús también se refería a sí mismo como 'el Hijo del Hombre', como una manera de identificarse con la humanidad de todos los que lo rodean.

Para entender qué quería decir, tenemos que entender el judaísmo de Jesús y darnos cuenta de que estaba usando una frase del libro de Daniel del Antiguo Testamento. Ahí, el profeta Daniel describió al Mesías con estas palabras: 'En mi visión, miré en la noche y ante mí estaba el Hijo del Hombre, viniendo con las nubes del cielo'. Cuando Jesús usó esa frase, 'el Hijo del Hombre', todos a su alrededor sabían que su propósito era identificarse con el Mesías que habían esperado durante tanto tiempo.

El objetivo de este libro no es defender un punto de vista teológico en particular. Por el contrario, he optado por presentar a Jesús exactamente como se lo presenta en documentos del Nuevo Testamento, en los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Incluso si usted no cree que Jesús fue hijo de Dios, creo que estará de acuerdo en que este viaje por la vida de Jesús es valioso y satisfactorio.

Déjeme contarle sobre un hombre que llegó a la conclusión de que Jesús no era el Hijo de Dios y aun así creía que toda la gente debería ser como Jesús. Ese hombre era Charles Templeton.

Charles Templeton fue una de las personas más atractivas, expresivas y talentosas de la historia. Él tuvo una profunda experiencia espiritual mientras estaba viviendo en Toronto, Canadá, trabajando como caricaturista de The Globe. Esto le ocurrió a las tres de la mañana. Como él recordaría más tarde: 'Involuntariamente, empecé a rezar. Lágrimas corrían por mi cara. Las únicas palabras que pude encontrar fueron: 'Señor, ven acá, ven acá, ven acá . . .' Una tremenda calidez empezó a inundar cada célula de mi cuerpo. Sentí como si se hubiera prendido una luz dentro de mi pecho y su fuego me hubiera limpiado'.
Poco después, Templeton se convirtió en predicador de la denominación nazarena. Usó todas sus habilidades como caricaturista para ilustrar sus charlas, haciendo dibujos con tiza para la gente. Pronto estaba predicando ante enormes multitudes, de hasta 50 mil personas. Se convirtió en íntimo amigo de Billy Graham y con él y con Torrey Johnson fundaron una organización llamada Juventud por Cristo. Templeton, un orador elocuente y dramático, hizo giras y habló ante multitudes por toda América del Norte y Europa.

Con el tiempo, sin embargo, Charles Templeton empezó a dudar de su propia experiencia con Dios. Leyó La edad de la razón, de Thomas Payne, que debilitó su fe en Jesús. Decidió estudiar teología en la Universidad de Princeton y se graduó y se convirtió en un ministro presbiteriano. Pero era un ministro sin fe. Él diría después: 'Mi mente estaba en guerra con mi espíritu'.

Pronto dejó el ministerio y se dedicó a escribir, a animar programas de entrevistas por televisión, a actuar e incluso a la invención. Terminó siendo editor del Toronto Star y de la revista canadiense de noticias Maclean's. En 1996, Charles Templeton publicó una autobiografía, en la que escribió sobre la muerte de su fe, Farewell to God: My Reasons for Rejecting the Christian Faith (Adiós a Dios: Mis razones para rechazar la fe cristiana).

Poco después de que se publicó el libro, el escritor cristiano Lee Strobel se reunión con Templeton en su apartamento, para entrevistarlo. Dicha entrevista se convirtió en la pieza central del libro de Strobel, The Case for Faith (Un argumento en favor de la fe). Durante su conversación, Strobel hizo preguntas, escuchó a las respuestas y tomó notas. Templeton, que ya tenía 80 años, defendió su postura atea. Finalmente, Strobel le preguntó a Templeton: '¿Cuál es su opinión sobre Jesús en esta época de su vida?'

Strobel anotó que al oír el nombre de Jesús, 'el lenguaje corporal de Templeton se suavizó' y su voz se volvió 'melancólica y reflexiva'. Entonces Templeton empezó a describir su opinión sobre el hombre llamado Jesús: 'Él fue el ser humano más grande que jamás ha vivido. Era un genio moral. Su sentimiento ético fue único. Él era la persona intrínsecamente más sabia que he conocido en mi vida, o en lo que he aprendido. Su compromiso era total y llevó a su propia muerte, para gran perjuicio del mundo'.

Emocionado por el cambio de tono de Templeton, Strobel dijo suavemente: 'Suena como si usted realmente lo quiere'.
Templeton respondió: 'Bueno, sí. Él es la persona más importante en mi vida. Yo . . . yo . . . lo adoro. Todo lo bueno que sé, todo lo decente que conozco, todo lo puro que sé, lo aprendí de Jesús'.

Y entonces la voz de Templeton empezó a temblar. '¡Yo . . . lo extraño!', dijo y entonces se puso a llorar. Unos segundos después, logró controlar sus emociones, se secó las lágrimas y con un gesto de la mano declaró: 'No más'. A Strobel no le quedó claro si estaba diciendo no más lágrimas o no más preguntas sobre Jesús.

En una época, Charles Templeton se había considerado cristiano pero luego se convirtió en un ardiente ateo. Pero incluso como ateo, admiraba la vida, las palabras, la integridad, la sabiduría y el amor de Jesús. Al final, pareció que la pérdida más grande de su vida fue la pérdida de Jesús: '¡Yo . . . lo extraño!' El 7 de junio de 2001, cinco años después de su entrevista con Lee Strobel, Charles Bradley Templeton murió de complicaciones relacionadas con el Alzheimer's. Antes de que muriera, una de las últimas personas que lo visitó fue su amigo Billy Graham.

Quiero que usted sepa desde el comienzo que Jesús es lo más importante de mi vida. Él es la fuente de todo lo que yo conozco que es bueno, decente y puro. La máxima meta de mi vida es ser como Jesús. Igual que Charles Templeton, yo admiro a Jesús. A diferencia de Charles Templeton, también creo en él.
Yo no escribí este libro para convencer a la gente de que sea cristiana, pero tampoco quiero que usted llegue al final de su vida y tenga que decir, con tristeza y arrepentimiento: '¡Yo . . . lo extraño!' Por eso, simplemente quiero contar la historia de Jesús, la historia de un hombre que incluso uno de los ateos más acérrimos del mundo admiraba profundamente.

Nadie puede ser como Jesús. Al mismo tiempo, todos podemos ser como Jesús. El mundo sería mucho más profundamente rico, amable, más lleno de justicia y de felicidad si todos en el mundo fueran como Jesús.

Así que póngase sus sandalias y avance conmigo, mientras caminamos junto al ser humano más grande que jamás ha vivido. Descubramos juntos a este ser humano extraordinario, Jesús de Nazaret.

©2008. Pat Williams. All rights reserved. Reprinted from Cómo ser como Jesús. No part of this publication may be reproduced, stored in a retrieval system or transmitted in any form or by any means, without the written permission of the publisher. Publisher: Health Communications, Inc., 3201 SW 15th Street, Deerfield Beach, FL 33442

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