Como tener una vida plena

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Hay demasiadas personas que confiesan tener una vida aburrida y monótona, un trabajo poco gratificante, y emplean el tiempo libre del que disponen en actividades poco provechosas. Pasamos un tercio de nuestras vidas durmiendo, por lo menos otro tercio trabajando o cuidando a nuestras familias, y, si somos afortunados, el tercio restante en actividades recreativas, culturales o religiosas o simplemente no haciendo nada. Este libro analiza los motivos que nos atan a ese círculo vicioso y proporciona las ...

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Hay demasiadas personas que confiesan tener una vida aburrida y monótona, un trabajo poco gratificante, y emplean el tiempo libre del que disponen en actividades poco provechosas. Pasamos un tercio de nuestras vidas durmiendo, por lo menos otro tercio trabajando o cuidando a nuestras familias, y, si somos afortunados, el tercio restante en actividades recreativas, culturales o religiosas o simplemente no haciendo nada. Este libro analiza los motivos que nos atan a ese círculo vicioso y proporciona las herramientas para liberarnos, cobrar confianza en nosotros mismos, y avanzar hacia una vida mejor, más productiva y más satisfactoria.

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Product Details

  • ISBN-13: 9788497776929
  • Publisher: Obelisco, Ediciones S.A.
  • Publication date: 3/15/2011
  • Language: Spanish
  • Edition description: Spanish-language Edition
  • Pages: 168
  • Sales rank: 1,384,726
  • Product dimensions: 6.10 (w) x 9.10 (h) x 0.70 (d)

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Cómo tener una vida plena


By Dale Carnegie

EDICIONES OBELISCO

Copyright © 2010 Ediciones Obelisco, S. L.
All rights reserved.
ISBN: 978-84-9777-692-9



CHAPTER 1

Construir la confianza en uno mismo

¡Cree en ti mismo! ¡Ten fe en tus capacidades! Sin una confianza humilde pero razonable en tus propios poderes, no podrás tener éxito ni ser feliz.

Dale Carnegie


Cuando su empresa publicó una plaza vacante de supervisor de un departamento nuevo, Larry tuvo tentaciones de solicitarla, pero después de un instante se dijo a sí mismo: «Me gustaría ascender, pero no creo que pueda hacerme cargo».

Susan le hizo una propuesta a su jefe de lo que creía que mejoraría la productividad, pero éste advirtió varios defectos. La reacción de Susan fue: «Soy una fracasada. No puedo pensar las cosas lo suficiente. Nunca volveré a hacer otra propuesta».

A Claire le pidieron presidir un comité en su iglesia. Le dijo a su marido: «Tendría que hablar con los miembros de la iglesia sobre este proyecto. Es imposible que pueda hacerlo».

Eliot fue el mejor vendedor de su empresa durante los tres primeros meses de este año, pero al cuarto mes sus ventas disminuyeron mucho. Se dijo a sí mismo: «Tuve suerte el primer trimestre, pero la suerte se ha terminado y estoy de nuevo en el lugar al que pertenezco, apenas alcanzando la cuota. Sabía que no podría seguir así».


¿Cuál es el problema de estos hombres y mujeres? Todos carecen de confianza en ellos mismos. Cada uno de ellos se ve a sí mismo como un simple fracasado, condenado a permanecer toda la vida en el extremo inferior del espectro.

Hay momentos en los que cualquiera de nosotros podemos dudar de nuestras capacidades y habilidades y ver cómo la confianza en nosotros mismos cae en picado. Para empeorar las cosas, recalcamos y hacemos hincapié en lo que los demás piensan de nosotros para determinar cómo nos sentimos acerca de nuestras capacidades y de nosotros mismos. Este pensamiento puede llevarnos a evitar correr riesgos por el temor a fracasar, y este tipo de refuerzo puede provocar que nos menospreciemos, que pasemos por alto las retroalimentaciones positivas y que nos suscribamos a suposiciones perjudiciales que perpetúan patrones de pensamiento contraproducentes y una actitud negativa.

La confianza en uno mismo es una parte integrante de la autoestima. Antes de poder tener confianza en las decisiones que tomamos, debemos creer en nosotros mismos. Debemos sentir verdaderamente que valemos. Si no tenemos autoestima, ¿cómo podemos confiar en que nuestras decisiones valen la pena?

Demasiadas veces estamos más preocupados por lo que los demás piensan de nosotros que por lo que pensamos nosotros mismos. William Becker, clérigo y escritor de mediados del siglo XX, advirtió a sus lectores: «Que nunca os importe lo que las "personas" piensen de vosotros. Pueden sobreestimaros o subestimaros. Hasta que no descubran vuestro verdadero valor, vuestro éxito depende principalmente de lo que pensáis de vosotros mismos y de si creéis en vosotros. Uno puede tener éxito aunque nadie crea en ello, pero nunca puede triunfar si no cree en sí mismo».

El gran filósofo griego Epícteto dijo: «Nadie es libre si no es dueño de sí mismo». A menos que tengamos confianza en nuestras capacidades y fe en nuestra determinación para tener éxito, nunca empezaremos siquiera el camino que nos lleva a la consecución de nuestros objetivos. Debemos esperar grandes logros de nosotros. Esta fe saca lo mejor de nosotros. Como afirma el antiguo dicho:

«La batalla de la vida no siempre la gana
el hombre más fuerte o más rápido;
tarde o temprano, aquel que la gana
es aquel que CREE poder hacerlo.»


Somos quienes nosotros –no los demás– creemos ser

Las personas que no tienen confianza en sí mismas dan mucha importancia a lo que los demás piensan para determinar cómo se sienten con ellas mismas.

Evitan correr riesgos por el miedo al fracaso y generalmente no esperan tener éxito. A menudo se menosprecian, pasan por alto las retroalimentaciones positivas y se suscriben a suposiciones perjudiciales que perpetúan patrones de pensamiento contraproducentes y una actitud negativa. Algunos de los patrones de pensamiento contraproducentes son:

• Pensamiento extremo: así es como reaccionó Susan a las críticas de su jefe acerca de su sugerencia. Un fracaso le hizo sentir: «Soy un completo fracaso cuando mi actuación no es perfecta».

• Desastre eminente: las catastrophes acechan po todas las esquinas y se espera que ocurran. Por ejemplo, un único detalle negativo, una crítica o un comentario rápido eclipsan toda la realidad. «He arruinado esta presentación y ahora nunca me ascenderán.»

• Magnificación de lo negativo: las buenas actuaciones no cuentan tanto como las malas. Ésta fue la reacción de Eliot. «Sé que tuve el mejor registro de ventas el último trimestre, pero fue simplemente suerte. Ahora soy de nuevo mi verdadero yo. Este trimestre sólo estoy cubriendo la cuota.»

• Énfasis excesivo hechas para empujarnos al escenarion perfecto, «debería» están hechas para empujarnos al escenario perfecto, pero deben ir acompañadas de un pensamiento realista que establezca el «Tal como Son». Una vez establecido, podemos planear cómo ir de donde estamos al «debería ser». Muchas veces simplemente observamos dónde estamos y nos quedamos inmóviles de miedo al ver que no estamos cerca de donde deberíamos. En lugar de ello, en este momento deberíamos detenernos, observar y escuchar para poder seguir el camino.

• Estar fuera de nustra zona de conforst. Desde la infancia desarrollamos un entorno en el que nos sentimos cómodos. En la familia de Sally, su padre tomaba todas las decisiones. Decía a sus hijos que podían ser vistos, pero no oídos. Hoy, como persona adulta, esposa, madre y trabajadora, se siente incómoda cuando tiene que tomar decisiones. Charlie estuvo muchos años trabajando de oficial administrativo no comisionado en el Ejército de Estados Unidos. Estudiaba y seguía las reglas del Ejército religiosamente. En su primer empleo civil después de su jubilación, no pudo trabajar eficientemente porque no su empresa no tenía reglas escritas equivalentes que pudieran guiarlo.


A Sandra, compradora de vestidos para adolescentes de una boutique local, su jefe le pidió que comentara un desfile de moda y se quedó horrorizada. Hablar con los clientes uno a uno era rutinario y se sentía cómoda, pero hablar con un grupo la sacaba de su zona de confort. Su jefe le sugirió que hiciera el Curso Dale Carnegie para tratar con este problema.

Dale Carnegie desarrolló un método para ayudar a los participantes de sus cursos a superar este malestar, y consistía en hacer que cada miembro del aula hablara al menos una vez en cada clase ante un público agradecido y alentador. Este método ha dado buenos resultados a los miles de participantes de los programas de entrenamiento de Dale Carnegie durante más de noventa años. También funcionó con Sandra, que ahora comenta los desfiles de moda varias veces al año, y los cumplidos que recibió de su jefe y sus clientes por su actuación aumentaron su autoestima.


Estrategias para desarrollar confianza en uno mismo

Las siguientes estrategias pueden ayudar a superar los patrones de pensamiento contraproducentes.


Autoaceptación

La autoaceptación surge de nuestra capacidad para aceptarnos como seres humanos al mismo tiempo que nos centramos en nuestros aspectos positivos –nuestras cualidades, fortalezas y rasgos– que nos hacen ser como somos. Cuando nuestro punto de mira se halla en estas áreas de nuestra imagen, influimos positivamente sobre nuestra confianza en nosotros y nuestra autoestima. Es muy común que las personas se centren en sus debilidades en lugar de sus fortalezas, y así hacen más daño que bien. Debemos ayudarnos a nosotros y a los demás a centrarnos en los aspectos positivos.


Centrarnos en nuestros logros

El aspecto clave es concentrarnos en nuestros éxitos y logros pasados y respetarnos por lo bueno que hemos hecho previamente. Es mucho más fácil preocuparse por los fracasos cuando los demás sólo están ansiosos por señalárnoslos. Cuando pasamos el tiempo contemplando los muchos logros que todos hemos conseguido en nuestra vida, primero cambia la perspectiva y luego vamos fortaleciendo la confianza en nosotros mismos.

Un método valioso para conseguirlo es crear un inventario de éxitos y logros que hemos acumulado a lo largo de nuestra vida. Al principio tal vez resulte difícil reunir una lista tan completa como nos gustaría, pero con perseverancia podremos seguir añadiendo más éxitos a nuestra lista y a nuestra confianza.

Henrietta, representante de ventas de una empresa de inmobiliarias en Orlando, Florida, recibió una carta de una clienta que expresaba su agradecimiento por haberla ayudado a encontrar su «casa ideal». Henrietta se la enseñó orgullosamente a todos los trabajadores de su oficina. Su jefe le aconsejó que creara un archivo en el que poder colocar esta carta y las demás que consiguiera con el tiempo. Dijo: «Será tu "Archivo de Logros". Estas cartas te animarán cuando las cosas no vayan bien. Nos muestran que lo que hicimos con anterioridad lo podemos hacer de nuevo».

Henrietta siguió su consejo, pero como no todos los triunfos iban acompañados de una carta, añadió un «Registro de Logros», en el que enumeró sus logros importantes: el cierre de una venta difícil, la obtención de los derechos de las primeras ventas de casas nuevas de una importante empresa de construcción, la consecución del mayor número de ventas del mes en la oficina, etc.

Todos pasamos por períodos bajos y depresiones, y Henrietta no era una excepción. Cuando fracasaba una venta que estaba a punto de firmarse, cuando se enfrentaba a un período de escasez o cuando simplemente se sentía deprimida, abría su «Archivo de Logros» y releía aquellas cartas y revisaba los apuntes de su registro. Esta acción le devolvía confianza en sí misma y la motivaba para regresar a su verdadero yo.


Darnos un discurso motivacional

Cuando sumemos las dos categorías anteriores y creemos un diálogo interior que se acompañe de evidencias, nos daremos cuenta de que estamos empezando a creernos el testimonio. Cuando un equipo deportivo se está quedando atrás, su entrenador les da un discurso a sus jugadores para levantarles la moral. Nosotros somos nuestros propios entrenadores, por lo tanto, debemos darnos la charla a nosotros mismos. ¿Qué decimos? Debemos crear un argumento capaz de superar toda evaluación debido al peso de su evidencia. Cuanto más potente y convincente sea la evidencia, más creíble y poderoso será el mensaje. Es un debate interno que todos debemos tener de vez en cuando. Se trata de una herramienta para retomar el control de lo único de lo que tenemos un control supremo todo el tiempo: nuestro pensamiento. En otras palabas, debemos psicoanalizarnos para restaurar la confianza en nosotros mismos.

Después de que Henrietta revisara su archivo de logros, creó un diálogo interior basado en la evidencia de ese archivo. Se lo repitió una y otra vez a sí misma y, del mismo modo que los entrenadores motivan a sus equipos, ella se motivó a sí misma para renovar sus logros.


* * *

Hablarse a uno mismo cada hora del día puede convertir sus pensamientos en pensamientos de valentía y felicidad, en pensamientos de poder y paz. Hablarse a uno mismo de las cosas por las que tiene que estar agradecido puede llenar su mente de pensamientos de júbilo y alegría.

Dale Carnegie

* * *


Saber qué queremos y cómo podemos conseguirlo

1. Concentrarse en el objetivo que queremos lograr. No es suficiente con el mero hecho de decir: «Quiero un buen trabajo». Debemos definirlo. «Quiero trabajar de investigador de marketing con la oportunidad de demostrar que puedo ascender a la dirección.»

2. Crear un plan definido para cumplir nuestro deseo, y llevar en seguida este plan a la acción, tanto si estamos preparados como si no.

3. Escribir una declaración clara y concisa de nuestro objetivo y de lo que vamos a hacer para lograrlo.

4. Leer esta declaración escrita en voz alta, dos veces al día, una de ellas justo antes de dormir y la otra después de levantarnos por la mañana. A medida que leemos debemos ver, sentir y creer que ya estamos logrando el objetivo.


Las personas con confianza en sí mismas corren riesgos

Debemos considerar las nuevas experiencias como oportunidades para aprender en lugar de desafíos que se pueden ganar o perder. Así podemos abrirnos a nuevas posibilidades y aumentar nuestra aceptación. No hacerlo convierte toda posibilidad en una oportunidad para fracasar e inhibe el crecimiento personal.

Algunas personas nunca corren riesgos. Siempre van a lo seguro. Lo más probable es que siempre sean simplemente actores regulares y mediocres. Nunca conseguirán verdaderos logros. Al no considerar la posibilidad de que lo que respaldan podría no funcionar, evitan la «agonía de la derrota», pero nunca experimentan «la emoción de la victoria».


* * *

Arriésgate. Toda la vida es un riesgo. La persona que llega más lejos es generalmente la que está dispuesta a irse y se atreve a hacerlo. El barco «seguro» nunca se aleja de la orilla.

Dale Carnegie

* * *


La tortuga es una fortaleza con vida. Su imperioso caparazón la protege de todo tipo de daños. Sin embargo, si la tortuga quiere moverse, debe sacar la cabeza y el cuello del caparazón, exponiéndose así a los peligros del entorno. Como la tortuga, si queremos avanzar no podemos envolvernos con una protección perfecta. Debemos jugárnosla para progresar.

Arriesgarse no significa que uno deba ser temerario. Las personas razonables corren riesgos razonables, pero por definición, correr un riesgo puede salir mal. Los ejecutivos de empresas importantes corren riesgos con cada decisión que toman. Sin embargo, maximizan su probabilidad de tener éxito investigando y analizando antes de tomar la decisión. Pero cuando debe tomarse finalmente la decisión, el ejecutivo debe estar dispuesto a arriesgar la posible pérdida de dinero, de tiempo, de energía y de emociones. Sin arriesgarse no hay posibilidades de ganar.

Es el final de la novena entrada. Los Red Sox ganan a los Yankees por 2 a 1. Los dos primeros bateadores pierden su turno por no conectar con la pelota. Dave Winfield, el mejor bateador de los Yankees, está listo para batear. La pelota viene directamente por la base. ¡Zas! Un golpe limpio. Winfield corre a la primera base. La alcanza fácilmente. ¿Debería intentar ir a la segunda? En cuestión de microsegundos, Dave debe decidir si debería ir a lo seguro o correr el riesgo de intentar alcanzar la segunda base, que lo colocaría en posición de anotar. Si fracasa, termina el partido, pero si se arriesga aumenta la posibilidad de convertir una derrota en una victoria. Winfield es de los que se arriesgan y si hay una oportunidad para mejorar en vez de empatar, intenta un doble. Los campeones tienen confianza en sí mismos. En la vida, al igual que en los deportes, correrán riesgos. Esto es lo que los convierte en campeones.

En su libro Cómo dejar de preocuparse y empezar a vivir, Dale Carnegie aconseja que cuando uno se enfrenta a problemas: «Se pregunte: "¿Qué es lo peor que me podría ocurrir? Prepárate para aceptar lo peor; intenta mejorar lo peor».

Estos principios pueden utilizarse para determinar si se procede o no a correr el riesgo de adoptar un enfoque innovador, radical o simplemente distinto.

Gil Baker no había sido capaz de conseguir una cita con Stan Green, el gerente de compras de un cliente potencial. Le había llamado, escrito cartas e incluso se había sentado a esperarlo en las escaleras de su domicilio. Sus compañeros le habían aconsejado que se olvidara de Green y empleara sus energías y tiempo en buscar otros compradores. Pero Gil era testarudo. «Debe de haber alguna forma de conseguir la atención de Green.» Supo que Green iba a dar una conferencia en un taller industrial. «Si voy al taller –pensó Gil– me puedo acercar a él después de su charla, hacerle algunas preguntas y luego identificarme, para que al fin sepa quién soy.»

Su gerente de ventas y compañeros de trabajo se lo desaconsejaron. «Se pondrá tan furioso que nunca le volverá a dirigir la palabra a nadie de esta empresa.»

Gil respondió aplicando los principios de Dale Carnegie. «¿Qué es lo peor que me podría ocurrir? Que no haga negocios con nosotros. Esta posibilidad no es tan mala porque ahora tampoco está haciendo negocios con nosotros, por lo que no tenemos nada que perder.»

«Prepárate para aceptar lo peor: si no le causo una buena impresión en la reunión, dejaré de trabajar en este asunto. Trata de mejorar lo peor: si planeo cuidadosamente las preguntas, puedo demostrar que tengo un verdadero conocimiento de su empresa y esto puede superar su reticencia a verme.»

Al arriesgarse, Gil logró una posibilidad «inalcanzable» y abrió una cuenta muy rentable para su empresa.


Todos debemos arriesgarnos si queremos progresar en nuestros trabajos y en nuestra vida. Con un análisis cuidadoso podemos minimizar las probabilidades de fracasar, pero nunca podemos eliminarlas. Sin dolor no hay ganancias. Si siempre vamos a lo seguro tal vez evitemos este dolor, pero nunca sentiremos la gran alegría y satisfacción que resulta de superar los obstáculos y de lograr nuestros objetivos.


(Continues...)

Excerpted from Cómo tener una vida plena by Dale Carnegie. Copyright © 2010 Ediciones Obelisco, S. L.. Excerpted by permission of EDICIONES OBELISCO.
All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
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Table of Contents

Contents

Prólogo, 7,
Construir la confianza en uno mismo, 13,
Volverse verdaderamente entusiasta, 27,
Establecer y lograr objetivos alcanzables, 45,
Cómo nos ven los demás, 63,
Somos nuestros mejores motivadores, 81,
Destacar lo positivo, 99,
Ser valientes, 117,
Derrotar la derrota, 137,
Apéndice A. Sobre Dale Carnegie, 157,
Apéndice B. Los principios de Dale Carnegie, 161,

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