Contra la Pared (Over the Wall )

Contra la Pared (Over the Wall )

by Chris Fabry
     
 

RPM


“A Él no le importaba cÓmo llegarÍa allÍ o quÉ clase de gente encontrarÍa —Él sÓlo querÍa llegar a Carolina del Norte. . . .”

Una chica con sueÑos NASCAR. Un chico con pesadillas NASCAR. Cuando sus mundos colisionen, tendrÁn que enfrentar

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Overview

RPM


“A Él no le importaba cÓmo llegarÍa allÍ o quÉ clase de gente encontrarÍa —Él sÓlo querÍa llegar a Carolina del Norte. . . .”

Una chica con sueÑos NASCAR. Un chico con pesadillas NASCAR. Cuando sus mundos colisionen, tendrÁn que enfrentar la vida en formas que jamÁs imaginaron.

¡ColÓcate detrÁs del timÓn y observa la carrera a travÉs de los ojos de los pilotos en este veloz y emocionante paseo experimentado durante un aÑo en la lucha por la copa!

Product Details

ISBN-13:
9781414322155
Publisher:
Tyndale House Publishers
Publication date:
07/01/2008
Series:
RPM Series, #2
Pages:
208
Product dimensions:
5.25(w) x 7.25(h) x 11.11(d)
Age Range:
10 - 14 Years

Read an Excerpt

Contra la Pared
By CHRIS FABRY
Tyndale House Publishers, Inc.
Copyright © 2008 Chris Fabry
All right reserved.

ISBN: 978-1-4143-2215-5



Chapter One MAMÁ, HA OCURRIDO algo terrible -dijo Gabi Méndez con voz temblorosa. Sus manos todavía temblaban, tanto que apenas podía sostener su teléfono celular mientras se apresuraba a llegar adonde estaba el auto accidentado de Chad Devalon.

-�Dónde estás? -dijo su madre. Su voz era tranquila e impasible, aunque Gabi se daba cuenta de que se esforzaba mucho por mantener la calma.

Gabi no les había dicho nada a sus padres acerca de la prueba de manejo en el auto de Devalon. Ahora sabía que eso había sido un error y que lo escucharía de sus padres cuando la vieran.

-Iré al hospital en algunos minutos -dijo Gabi-. �Podríamos encontrarnos allí?

Su mamá titubeó. -�Estás bien?

-Estoy bien, mamá.

-Está bien, ahora mismo iremos para allá.

Cuando Chad Devalon tuvo el accidente, Gabi había llamado al 911 antes que los demás, dándole su ubicación en la pista al operador mientras el auto todavía se bamboleaba con las ruedas apuntando hacia arriba en el infield. Butch Devalon, el padre de Chad, y Shane Hardwick, el dueño del equipo, corrieron hacia el auto junto con el encargado de la pista quien llevaba un extintor de incendio.

"Chad!" gritó Butch Devalon. Gabipensó que el peor sonido que se podía escuchar era el de un padre gritando el nombre de su hijo a un auto destrozado.

Ella no vio que Chad se moviese o hablase; una mala señal.

El señor Devalon forcejeaba torpemente con la red de seguridad de la ventanilla; trataba de alcanzar el arnés de seis puntos.

-Deténte -dijo el señor Hardwick mientras soltaba la red de seguridad.

-Tiene razón -dijo Gabi. Su voz sonaba de un modo extraño, como si fuese un sacrilegio hablarle a quienes habían estado corriendo por tanto tiempo como estos dos. En su interior, algo se apoderó de ella y habló con una voz más fuerte-. Deberíamos darle vuelta al auto antes de sacarlo. Si desabrocha el cinturón, caerá directamente sobre el techo.

El encargado de la pista estuvo de acuerdo. -Sí, traeré mi camión. -Volvió con un Ford F-250, haciendo patinar sus neumáticos en el pasto del infield; una cadena hacía un ruido metálico en la parte de atrás. Para entonces, se escuchaba la sirena de una ambulancia flotando sobre la pista como si fuera una canción.

-No necesito una ambulancia -murmuró Chad.

-Ánimo, hijo -dijo el señor Devalon.

Gabi había visto la jactancia de Butch Devalon casi toda su vida. Su papá había corrido contra él, primero en camiones, luego ascendiendo por la escalera de NASCAR hasta las carreras de la copa. Cuando el señor Devalon no terminaba primero o incluso entre los diez primeros, todavía era la imagen viva de la confianza en uno mismo. A cada paso decía: Soy el número uno aunque hoy no haya ganado. En las entrevistas, se aseguraba que todos supieran que el otro sujeto no había ganado realmente la carrera, él la había perdido. Él había cometido un error o su equipo había hecho algo mal. Les decía a todos que él debería haber estado en el círculo de los ganadores y que lo estaría la próxima vez.

Sin embargo, la jactancia había desaparecido, por lo menos temporalmente, cuando el señor Devalon le pedía a su hijo que se quedara quieto. Parecía estar confundido, sin saber qué decir o hacer.

"Me está viniendo la sangre a la cabeza," dijo Chad, con un poco más de fuerza.

El encargado de la pista enganchó la cadena al auto y tiró suavemente hasta que las ruedas golpearon el pasto.

Butch Devalon desenganchó el arnés y quitó el volante, pero el techo estaba tan abollado que Gabi se preguntaba si podrían sacar a Chad a través de esa abertura.

Ella se dio vuelta e hizo señas a la ambulancia que entraba por el portón principal y se dirigía a la pista. Cuando miró hacia atrás, habían sentado a Chad en el suelo y le estaban quitando el casco.

Los paramédicos llegaron y apartaron a los demás. Ahora, Chad se quejaba más fuerte, diciéndoles que estaba bien y que no había razón para que estuvieran allí. Le apuntaron a los ojos con una luz y trataban de que se quedara quieto, pero el seguía empujándolos.

-Déjalos que te revisen -dijo el señor Hardwick-. Es por tu propio bien.

-Les digo que estoy bien -dijo Chad. Pero cuando trató de ponerse de pie, gritó de dolor y sus piernas sucumbieron.

Los paramédicos lo colocaron en una camilla y lo cargaron en la ambulancia.

Butch Devalon subió a la parte de atrás junto a Chad y le dio un vistazo a Gabi. Trató de sonreír pero la preocupación arrugaba su rostro.

Gabi corrió a través del portón y cuesta arriba hasta su auto. Su teléfono celular sonó mientras seguía a la ambulancia.

-Gabi, soy Cassie -dijo su amiga. Su voz parecía una brisa fresca en un día sofocante-. Escuché que sucedió algo malo.

-�Cómo te enteraste? -dijo Gabi.

-Tu mamá llamó al árbol de oración y nosotros estamos al principio de la lista. �Qué sucede?

El árbol de oración. De la manera que lo había dicho Cassie, parecía un organismo vivo. Era básicamente una lista de nombres y números de teléfono al que llamaba la gente de la iglesia cuando se enteraba de que alguien estaba enfermo o iba a rehabilitación o tenían un adolescente en problemas. Gabi lo llamaba el "arbusto del chisme" para hacer enfadar a su mamá. Según lo que ella sabía, esta era la primera vez que había estado en la lista, aunque suponía que el sujeto de Florida, Teo Cabrera, había estado en una de las ramas.

Cassie Strower era la mejor amiga de Gabi. De niñas, pasaban las noches de verano acampando y las noches de invierno durmiendo la una en la casa de la otra. En ocasiones especiales, solían ir a hacerse las uñas juntas, pero se habían ido distanciando a medida que Gabi pasaba más tiempo corriendo. Cassie era la hija "perfecta." Una cristiana madura. Era la clase de muchacha que Gabi pensaba que su mamá hubiera deseado tener. Esa aureola sobre su cabeza era lo único que a Gabi no le gustaba de Cassie. Tenía una dependencia de Dios que Gabi sabía que ella nunca tendría.

-No puedo hablar ahora, Cassie. Estoy yendo al hospital. Sólo ora por Chad. Tuvo un accidente en la pista.

-Entendido -dijo Cassie.

(Continues...)



Excerpted from Contra la Pared by CHRIS FABRY Copyright © 2008by Chris Fabry.Excerpted by permission.
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