Cristianismo en crisis: Siglo 21: Siglo 21

Cristianismo en crisis: Siglo 21: Siglo 21

by Hank Hanegraaff
     
 

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Sin un cambio de percepcion y perspectiva, la iglesia esta en un horroroso peligro.
El autor de gran exito de ventas, Hank Hanegraaff, dice que una tendencia peligrosa esta haciendo estragos en el cuerpo de Cristo. Atestigua que el verdadero Cristo y la verdadera fe de la Biblia estan siendo reemplazados rapidamente por sustitutos enfermos que ofrecen un

Overview

Sin un cambio de percepcion y perspectiva, la iglesia esta en un horroroso peligro.
El autor de gran exito de ventas, Hank Hanegraaff, dice que una tendencia peligrosa esta haciendo estragos en el cuerpo de Cristo. Atestigua que el verdadero Cristo y la verdadera fe de la Biblia estan siendo reemplazados rapidamente por sustitutos enfermos que ofrecen un grupo de maestros que pertenecen a lo que se llama el "Movimiento de Fe".

Muchos en el mundo han sido enganados por lo que se podria llamar "cristianismo estilo comida rapida": un cristianismo grande en apariencias pero pequeno en sustancia y popularizado por figuras reconocidas como Joyce Meyer, Paula White, Creflo Dollar y otros. "No todo lo que promueven estos maestros es erroneo", dice Hanegraaff. "Pero es el error fatal mezclado con la verdad lo que hace que este movimiento sea peligroso". Este libro se enfoca en estos errores potencialmente mortales y esta lleno de estudios perspicaces de las Escrituras y sugerencias para la investigacion personal.

Product Details

ISBN-13:
9781418560614
Publisher:
Grupo Nelson
Publication date:
03/01/2010
Sold by:
THOMAS NELSON
Format:
NOOK Book
Pages:
464
File size:
961 KB

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CRISTIANISMO EN CRISIS

SIGLO 21
By HANK HANEGRAAFF

Thomas Nelson

Copyright © 2010 Grupo Nelson
All right reserved.

ISBN: 978-1-60255-288-3


Chapter One

¿CULTO O SECTA?

La palabra secta puede definirse tanto desde una perspectiva sociológica como teológica. Desde una perspectiva sociológica describe a un grupo de personas que están controladas por sus líderes en casi cada dimensión de sus vidas, potencialmente dando como resultado consecuencias ilegales, inmorales y antisociales. Desde una perspectiva teológica, una secta puede definirse como un movimiento actual que afirma ser cristiano pero hace concesiones, confunde y contradice la doctrina cristiana esencial, como la expiación de Cristo en la cruz.

Aunque el Movimiento de la fe es indudablemente cultista, y grupos particulares dentro del movimiento son claramente sectas, debería señalarse que hay muchos creyentes sinceros y nacidos de nuevo dentro del mismo. No puedo recalcar lo bastante este punto crucial. Esos creyentes, en su mayor parte, parecen ser totalmente inconscientes de la teología sectaria del movimiento.

Yo me he reunido personalmente con varias personas queridas que encajan en esta categoría. Yo no cuestiono ni su fe ni su devoción a Cristo. Ellas representan ese segmento del movimiento que, por cualquiera que sea la razón, no ha comprendido o interiorizado las heréticas enseñanzas expuestas por el liderazgo de sus respectivos grupos. En muchos casos, ellos son nuevos convertidos al cristianismo que aún no están arraigados en su fe. Pero no siempre es ese el caso.

Por ejemplo, recuerdo con gran ternura el espíritu de familia que compartí con dos señoras que participaron en mi clase de "Entrenamiento para el testimonio personal" en Atlanta, Georgia. Año tras año, aquellas señoras trabajaban con diligencia y fidelidad para preparar a los miembros de la iglesia para que comunicaran con eficacia las buenas nuevas del evangelio. Ellas estaban tan comprometidas con Cristo como pocas personas que yo haya conocido; sin embargo, ambas eran leales partidarias de Kenneth Copeland y Kenneth Hagin. Aún puedo recordar las conversaciones que tuvimos en 1985 con respecto a este tema. Lo que destaca más vívidamente en mi memoria es la sincera convicción de ellas de que esos hombres no enseñaban lo que yo afirmaba que enseñaban.

A lo largo de los años he recibido cientos de cartas de personas inmersas en el Movimiento de la fe que eran totalmente inconscientes del rango de herejía con el que les estaban alimentando, individuos que han dicho: "Hasta que vi la evidencia con mis propios ojos, no estuve dispuesto a aceptarla". Por esa razón debemos tener cuidado de juzgar la teología del Movimiento de la fe en lugar de juzgar a quienes están siendo seducidos por ella.

¿QUÉ CONST I TUYE UN CULTO?

Cristo mismo, en su magnífico Sermón del Monte, nos enseña a no juzgar de forma farisaica o hipócrita. Como frágiles mortales, solamente podemos ver el exterior; es Dios quien discierne las intenciones del corazón (1 Crónicas 28.9; Jeremías 17.10).

Habiendo dicho eso, permita que reitere que quienes a sabiendas aceptan la teología de la fe, están claramente aceptando un evangelio diferente, el cual en realidad no es evangelio en absoluto. No olvidemos nunca que la Escritura nos advierte en términos muy fuertes que examinemos todas las cosas según la Palabra de Dios y que retengamos lo bueno (1 Tesalonicenses 5.21; cf. Hechos 17.11). Como nos exhorta Judas, debemos contender ardientemente por la fe (Judas 3).

Cuando usted termine de leer este libro se habrá enfrentado cara a cara con detallada documentación que demuestra concluyentemente que muchos de los grupos dentro del Movimiento de la fe son cultos. Por tanto, necesitamos entender exactamente lo que se quiere decir con la palabra culto. Para los propósitos de este texto, me centraré en dos de las formas principales en que puede definirse un culto.

En primer lugar, un culto puede definirse desde una perspectiva sociológica. Según el sociólogo J. Milton Yinger: "El término culto se utiliza de maneras muy diferentes, normalmente con las connotaciones de pequeño tamaño, búsqueda de una experiencia mística, falta de estructura organizativa y presencia de un líder carismático". En su mayor parte, los sociólogos han intentado evitar las connotaciones negativas en sus descripciones de los cultos. No puede decirse lo mismo, sin embargo, del público en general, influenciado por los medios de comunicación.

Según el observador religioso, J. Gordon Melton, los años setenta vieron el surgimiento de "anticultistas seculares", quienes "comenzaron a hablar de "cultos destructivos": grupos que hipnotizaban o lavaban el cerebro a los reclutados, destruían su capacidad de hacer juicios racionales y los convertían en esclavos del líder del grupo". Los cultos de esta variedad son considerados engañosos y manipuladores, con el liderazgo de los grupos ejerciendo control sobre casi cada aspecto de las vidas de los miembros. Además, los conversos normalmente son alejados de todas sus relaciones anteriores, incluyendo a familiares y amigos, y se espera de ellos que den su completa devoción, lealtad y compromiso al culto. Ejemplos de cultos catalogados como socialmente destructivos van desde los Hare Krishna a la Iglesia de la Unificación del reverendo Sun Myung, y hasta la Familia del Amor, dirigida por "Moisés" David Berg.

Una segunda forma de definir un culto es hacerlo desde una perspectiva teológica. Un culto, en este sentido, es considerado como un grupo pseudocristiano. Como tal, afirma ser cristiano pero niega una o más de las doctrinas esenciales del cristianismo histórico; esas doctrinas se enfocan en asuntos tales como el significado de la fe, la naturaleza de Dios, y la persona y la obra de Jesucristo. Hace años, el profesor del seminario de Denver, Gordon Lewis, sucintamente lo resumió del siguiente modo:

Un culto, entonces, es cualquier movimiento religioso que afirme el respaldo a Cristo o a la Biblia pero distorsione el mensaje central del cristianismo mediante, 1) una revelación adicional, y 2) desplazando un principio fundamental de la fe con un asunto secundario.

El fundador del Christian Research Institute (Instituto Cristiano de Investigaciones), Walter Martin, añade que "un culto también podría definirse como un grupo de personas que se reúnen alrededor de la interpretación errónea de la Biblia que hacen una persona o personas concretas". Desde una perspectiva teológica, los cultos incluyen organizaciones como la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Los mormones), Watchtower Bible (Testigos de Jehová), Tract Society (Sociedad de Tratados) y la Iglesia de la Ciencia Religiosa.

Una característica primordial de los cultos en general es la práctica de sacar de contexto textos bíblicos a fin de desarrollar pretextos para sus perversiones teológicas. Además, los cultos han hecho casi un arte de la utilización de terminología cristiana, a la vez que dan sus propios significados a las palabras. Por ejemplo, aunque prácticamente todos los cultos anuncian el nombre "Jesús", predican a un Jesús muy diferente al Jesús de la fe cristiana histórica. Como Jesucristo mismo lo expresó, la verdadera prueba es: "¿Quién dicen ustedes que soy yo?" (Mateo 16.15).

Los mormones responden la pregunta diciendo que Jesús es meramente el espíritu hermano de Lucifer. Los Testigos de Jehová afirman que Jesús es el arcángel Miguel. Los practicantes de la Nueva Era se refieren a Jesús como un avatar o mensajero místico. A pesar de lo blasfemo que es todo eso, sin embargo, muchos de quienes se adhieren al Movimiento de la fe realmente reducen a Jesús a un nivel aún menor. Para ellos, Él no es mucho más una encarnación de Dios de lo que lo es cualquier creyente.

DI FERENCIA ENTRE "CULT ISTA" Y "CULTO"

Dadas estas definiciones de un culto, está completamente justificado caracterizar a grupos particulares dentro del Movimiento de la fe como cultos, ya sea teológica o sociológicamente, o en algunos casos, de ambas formas. Sin embargo, al clasificar al Movimiento de la fe en general, es más preciso utilizar el término cultista, el cual esencialmente significa "como un culto". Esta distinción aclara que cultos (desde una perspectiva teológica) se refiere a grupos con uniformes conjuntos de doctrinas y estructuras organizativas rígidamente definidas; son monolíticos. Los "movimientos", por otro lado, son multifacéticos y diversos en sus creencias, enseñanzas y prácticas. Así, mientras que ciertos grupos dentro del Movimiento de la fe pueden ser adecuadamente clasificados como cultos, la palabra cultista describe de modo más apto al movimiento en general. Para expresarlo de otra forma, el fenómeno fe refleja colectivamente el tipo de diversidad que se encuentra en los movimientos (como el movimiento de la Nueva Era), contrariamente a reflejar el carácter homogéneo y relativamente estático de cultos tales como la iglesia mormona y la organización Watchtower (La Atalaya). El Movimiento de la fe, como todos los demás movimientos, está compuesto de varios grupos, cada uno con sus rasgos distintivos, pero comparte un tema, una visión y un objetivo común.8 Por esta razón, las numerosas iglesias, maestros, y partidarios de la fe deberían ser juzgados según una base individual. Cada uno debería elevarse o caer según sus propios méritos. Kenneth Copeland Ministries, presidido por Kenneth y Gloria Copeland, por ejemplo, tiene todas las marcas de un culto. En primer lugar, tiene una estructura jerárquica formalizada; ostenta unas instalaciones organizativas centralizadas; y está equipado con una división editorial completa con un mecanismo de distribución. Además, como será plenamente documentado, los Copeland aporrean muchos de los puntos esenciales del cristianismo histórico, predicando su propia rama desviada de teología antibíblica que la inmensa mayoría de sus seguidores aceptan sin cuestionar. También fervientes seguidores consideran a los Copeland la autoridad final en asuntos de fe y de práctica. Así podemos legítimamente caracterizar a los Copeland como líderes de un culto que, en palabras del apóstol Pablo, representan "un evangelio diferente", el cual en realidad no es evangelio en absoluto (Gálatas 1.6-7).

EL ERROR CONT INUO

A la hora de combatir los errores que confronta el cristianismo, es importante entender que todos los errores no se crean igual; algunos son claramente más dañinos que otros. Puede que resulte útil describir estos errores como una línea continua que se extiende desde lo claramente tonto hasta lo muy grave. El comentario de Benny Hinn sobre que las mujeres originalmente daban a luz por el costado de su cuerpo, por ejemplo, puede considerarse una afirmación tonta, la cual, aunque no es bíblica, no plantea una amenaza directa a la doctrina cristiana esencial.

Por otro lado, enseñanzas tales como que Dios posee un cuerpo físico, los seres humanos creados como duplicados exactos de Dios, y la transformación de Cristo en un ser satánico caen claramente en el extremo opuesto del "espectro del error". Son heréticas, lo cual es otro modo de decir que se oponen directamente a la clara enseñanza de la Escritura en asuntos de importancia esencial, como se destaca en los credos y los concilios de la iglesia.

Clasificar errores puede ser con frecuencia un asunto arriesgado, ya que existe un área gris bastante grande entre el tipo de error grave y el no tan grave. Sin embargo, tales dificultades no deberían disuadirnos de juzgar si ciertas enseñanzas y prácticas son fieles a la Palabra de Dios y a las doctrinas del cristianismo histórico. Si en algo debieran movernos a pasar más tiempo pensando cuidadosamente en las cosas que oímos diariamente y que sostenemos.

Usted, lector, inevitablemente tendrá que decidir si cree que el Movimiento de la fe es cultista o cristiano. Debe usted decidir si esas doctrinas son verdaderas o falsas, o son alguna fangosa mezcla de ambas cosas.

Si decide que este movimiento es una expresión válida del cristianismo, entonces, en toda justicia, debería usted también aceptar como hermanos creyentes a los mormones, los Testigos de Jehová, a quienes siguen la Ciencia Cristiana, y a una multitud de otros grupos normalmente considerados como cultos.

Esa es la elección que usted tiene delante.

Chapter Two

¿CARISMÁTICO O EN UNA SECTA?

En los puntos esenciales, unidad; en los puntos no esenciales, libertad; y en todas las cosas, caridad.

He llegado a sentirme tanto abrumado como cauteloso con los que utilizan las perversiones del Movimiento de la fe para crear una brecha entre cristianos carismáticos y no carismáticos. Francamente, eso es contraproducente y divisivo, porque el Movimiento de la fe no es carismático; es cultista.

Quiero expresar con absoluta claridad que los temas tratados en este libro no implican un debate "interno" entre cristianos comprometidos sobre asuntos tales como la perpetuidad de los dones espirituales. Este libro no trata sobre si usted habla en lenguas o si Dios sigue sanando en la actualidad. No trata sobre el modo en que fue usted bautizado. No trata sobre el momento de la tribulación o el significado del milenio.

Quiero subrayar que creyentes sinceros y dedicados pueden diferir en un buen espíritu cuando se trata de tales temas secundarios; sin embargo, no pueden hacerlo cuando se trata de las doctrinas esenciales que separan al cristianismo del reino de los cultos. Cuando se trata de temas tales como los fundamentos de la fe, la naturaleza de Dios y la expiación de Cristo en la cruz, debe haber unidad. En palabras de la sentencia demostrada por el tiempo que señalamos al comienzo: En los puntos esenciales, unidad; en los puntos no esenciales, libertad; y en todas las cosas, caridad.

En su mayor parte, carismáticos y no carismáticos están unidos cuando se trata de los puntos esenciales de la fe cristiana histórica. Sus principales diferencias implican doctrina cristiana no esencial; por tanto, aunque podamos debatir vigorosamente sobre temas secundarios dentro de la fe, nunca debemos dividirnos a causa de ellos.

No así, sin embargo, cuando se trata del Movimiento de la fe; ahí debemos trazar la línea. El Movimiento de la fe ha subvertido sistemáticamente la esencia misma del cristianismo hasta el extremo de presentarnos a un Cristo falsificado y a un cristianismo falsificado. Como tal, luchar contra la falsa teología del Movimiento de la fe no divide; más bien une a los creyentes.

Sería un grave error igualar el Movimiento de la fe con el Movimiento carismático. Es ciertamente una parodia que los maestros de la fe hayan sido capaces de disfrazarse hábilmente de carismáticos, empañando así la reputación de un movimiento legítimo dentro del cristianismo.

Además, es trágico que cierto número de no carismáticos haya intentado utilizar a los maestros de la fe para demostrar que el movimiento carismático está en un caos. De hecho, algunos han utilizado las afirmaciones de los maestros de la fe para definir a los carismáticos diciendo que tienen celo sin conocimiento y entusiasmo sin iluminación; en pocas palabras, que son entusiastas pero desorientados. Esto, desde luego, es claramente falso.

¿Estamos preparados para llamar a un hombre como el Dr. Gordon Fee, uno de los más destacados eruditos bíblicos de la actualidad, "entusiasta pero despistado"? ¿Vamos a decir que el Dr. Walter Martin, padre de la moderna revolución contracultista, tenía celo pero sin concordancia con el conocimiento? Algunos de los más profundos pensadores de la actualidad son cristianos carismáticos. Además, algunas de las refutaciones más eruditas de la teología de la fe han provenido desde dentro del movimiento carismático mismo. Ejemplos notables incluyen las obras de Walter Martin, Gordon Fee, Dan McConnell, Charles Farah, Elliot Miller, H. Terris Neuman y Dale H. Simmons.

Lo especialmente trágico es que una amplia variedad de mujeres y hombres cristianos (tanto carismáticos como no carismáticos) estén respaldando a líderes dentro del Movimiento de la fe. Es increíble pensar que este sistema cultista haya llegado a ser tan poderoso que cristianos en otros aspectos confiables le hayan dado carta blanca para que extienda sus venenosas perversiones doctrinales a un público confiado.

Quizá sea aún peor que los medios de comunicación cristianos estén demasiado ansiosos por llevar a algunos de esos hombres y mujeres, en vivo y en color, a los hogares de millones de televidentes cada día. Si los cristianos van a promover tales enseñanzas, al igual podrían comenzar a emitir programas producidos por la Escuela Unitaria de Cristianismo (Unity School of Christianity) o la Iglesia de la Ciencia Religiosa (Church of Religious Science).

(Continues...)



Excerpted from CRISTIANISMO EN CRISIS by HANK HANEGRAAFF Copyright © 2010 by Grupo Nelson. Excerpted by permission.
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