De amor y de sombra (Of Love and Shadows)

De amor y de sombra (Of Love and Shadows)

4.2 6
by Isabel Allende
     
 

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Desarrollada en un país latinamericano sin nombre que vive bajo el dominio de una dictadura militar, la segunda, hipnotizante, novela de Allende cuenta la historia de una mujer y un hombre que están destinados, bajo las circunstancias más espeluzantes, a compartir un amor excepcional. Irene Beltrán es fruto de la clase alta, una bien…  See more details below

Overview

Desarrollada en un país latinamericano sin nombre que vive bajo el dominio de una dictadura militar, la segunda, hipnotizante, novela de Allende cuenta la historia de una mujer y un hombre que están destinados, bajo las circunstancias más espeluzantes, a compartir un amor excepcional. Irene Beltrán es fruto de la clase alta, una bien intencionada, aunque algo ingenua, reportera en una revista para mujeres. Francisco Leal, hijo de exiliados españoles, es un fotógrafo partidario de la resistencia clandestina. Durante el curso de un trabajo rutinario, esta pareja descubre, literalmente, un crimen que resulta en desafío -- y provocación -- al terrorismo oficial del gobierno, y que también pone en grave peligro sus vidas.

Editorial Reviews

San Francisco Chronicle
Siempre amena, a menudo bella, difinitivamente apremiante.

Product Details

ISBN-13:
9780060951290
Publisher:
HarperColins Espanol
Publication date:
05/28/2002
Edition description:
Spanish-language Edition
Pages:
272
Product dimensions:
5.31(w) x 8.00(h) x 0.61(d)
Lexile:
1200L (what's this?)

Read an Excerpt

Primera Parte

Otra Primavera

El primer día de sol evaporó la humedad acumulada en la tierra por los meses de invierno y calentó los frágiles huesos de los ancianos, que pudieron pasear por los senderos ortopédicos del jardin. Sólo el melancólico permaneció en su lecho, porque era inúltil sacarlo al aire puro si sus ojos sólo veían sus propias pesadillas y sus oídos estaban sordos al tumulto de los pájaros. Josefina Bianchi, la actriz, vestida con el largo traje de seda que medio siglo antes usara para declamar a Chejov y llevando una sombrilla para proteger su cutis de porcelana trizada, avanzaba lentamente entre los macizos que pronto se cubrirían de flores y abejorros.

-Pobres muchachos —sonrió la octogenaria al percibir un temblor sutil en el nomeolvides y adivinar allí la presencia de sus adoradores, aquellos que la amaban en el anonimato y se ocultaban en la vegetación para espiar su paso.

El Coronel se desplazó algunos centímetros apoyado en el corral de aluminio que servía de soporte a sus piernas de algodón. Para festejar la naciente primavera y saludar al pabellón nacional, como era preciso hacerlo todas las mañanas, se había colocado en el pecho las medallas de cartón y lata fabricadas por Irene Para él. Cuando la agitación de sus pulmones se lo permitía, gritaba instrucciones a la tropa y ordenaba a los bisabuelos temblorosos apartarse del Campo de Marte, donde los infantes podían aplastarlos con su gallardo pasode desfile y sus botas de charol. La bandera ondeó en el aire como un invisible gallinazo cerca del alambre telefónico y sus soldados se cuadraron rígidos, la miradaal frente, redoble de tambores, voces viriles entonando el sagrado himno que sólo sus oídos escuchaban.

Fue interrumpido por una enfermera en uniforme de batalla, silenciosa y solapada, como usualmente son esas mujeres, provista de una servilleta para limpiarle la baba que descendía por las comisuras de sus labios y mojaba su camisa. Quiso ofrecerle una condecoración o ascenderla de grado, pero ella dio media vuelta y lo dejó plantado con sus intenciones en el aire, después de advertirle que si se ensuciaba en los calzones le daría tres nalgadas, porque estaba harta de limpiar caca ajena. ¿De quién habla esta insensata?, se preguntó el Coronel deduciendo que sin duda se refería a la viuda más rica del reino. Sólo ella usaba pañales en el campamento a causa de una herida, de cañón que hizo polvo su sistema digestivo y la tumbó para siempre en una silla de ruedas, pero ni aun por eso era respetada. Al menor descuido, le hurtaban sus horquillas y sus cintas, el mundo está lleno de bellacos y truhanes.

—¡Ladrones! Me robaron mis zapatillas! -gritó la viuda.

'Cállese, abuela, que pueden oírla, los vecinos -le ordenó la cuidadora moviendo la silla. para ponerla al sol.

La inválida siguió lanzando acusaciones hasta quedar sin aire y tuvo que callarse para no morir, pero le quedaron fuerzas para señalar con un dedo artrítico al sátiro que se abría furtivamente la bragueta para mostrar su lastimoso pene a las señoras. Ninguna se preocupaba por eso, excepto una menuda dama, vestida de luto, quien observaba aquel higo seco con cierta ternura. Estaba enamorada de su dueño y por las noches dejaba abierta la puerta de su habitación para decidirlo.

—¡Ramera! -masculló la viuda acaudalada, pero no pudo evitar una sonrisa, porque de súbito recordó los tiempos más lejanos, cuando aún tenía marido y él pagaba con morocotas de oro el privilegio de ser acogido entre sus gruesos muslos, lo cual ocurría con bastante frecuencia. Llegó a tener una bolsa Ilena, tan pesada que ningún marinero podía echársela al hombro.

—¿Dónde están mis monedas de oro?

-¿De qué está! hablando, abuela? 'respondió distraída la empleada, tras la silla de, ruedas.

—¡Tú me las robaste! ¡Llamaré a la, policía!

-No fastidie, vieja—replicó la otra sin alterarse.

Al hemipléjico lo habían acomodado en un banco con sus piernas arropadas en un chal, sereno y digno a pesar de la deformidad de su media cara, la mano inútil en el bolsillo y una pipa vacía en la otra, con su brátinica elegancia de chaqueta parchada con cuero en los codos. Esperaba el correo, por eso exigió que lo sentaran frente al portón, para ver entrar a Irene y saber a la primera mirada si traía carta para él. A su lado tomaba el sol un anciano triste con el cual no se hablaba porque eran enemigos, aunque ambos habían olvidado la causa de la discordia. Por error, a veces se dirigían la palabra sin recibir respuesta, más por sordera que por hostilidad.

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Meet the Author

Isabel Allende is the author of twelve works of fiction, including the New York Times bestsellers Maya’s Notebook, Island Beneath the Sea, Inés of My Soul, Daughter of Fortune, and a novel that has become a world-renowned classic, The House of the Spirits. Born in Peru and raised in Chile, she lives in California.

Brief Biography

Hometown:
San Rafael, California
Date of Birth:
August 2, 1942
Place of Birth:
Lima, Peru
Website:
http://www.isabelallende.com

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De amor y de sombra (Of Love and Shadows) 4.2 out of 5 based on 1 ratings. 6 reviews.
juana25 11 months ago
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Anonymous More than 1 year ago
Anonymous More than 1 year ago
Anonymous More than 1 year ago
The way is written, the story and everything about this book makes it impossible to stop reading.
Guest More than 1 year ago
Esta novela es muy biografica, el modo de escribir de Isabel es siempre muy interesante, muy ameno, esta lleno de suspenso, y emocion al mismo tiempo.