De gloria en gloria

De gloria en gloria

3.0 1
by Claudio Freidzon
     
 

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Todos en algún momento de nuestras vidas hemos experimentado la gloria de Dios. Pero hay un problema común a la mayoría de los creyentes: la imposibilidad de mantener en el tiempo esa experiencia. La gloria es la manifestación de la presencia de Dios y Claudio Freidzon nos enseña a encontrarnos con esa presencia de manera…  See more details below

Overview

Todos en algún momento de nuestras vidas hemos experimentado la gloria de Dios. Pero hay un problema común a la mayoría de los creyentes: la imposibilidad de mantener en el tiempo esa experiencia. La gloria es la manifestación de la presencia de Dios y Claudio Freidzon nos enseña a encontrarnos con esa presencia de manera práctica y diaria.

Product Details

ISBN-13:
9780881136197
Publisher:
Grupo Nelson
Publication date:
02/28/2001
Pages:
384
Product dimensions:
5.30(w) x 8.10(h) x 1.10(d)

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De Gloria En Gloria


By Claudio Freidzon

Grupo Nelson

Copyright © 2002 Editorial Caribe, Inc.
All right reserved.

ISBN: 978-1-60255-721-5


Chapter One

Enero 1 Gaminemos con Dios

«Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años. Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios». Génesis 5.23,24

Caminar con Dios es una experiencia incomparable. En este mundo de lo instantáneo, en el que pocos invierten su tiempo en buscar la presencia de Dios, los que caminamos en amistad y comunión con el Espíritu Santo estamos cada día más enamorados de Dios.

Enoc tenía pasión por Dios. Tan cerca caminó del Señor, tanto se alejó de las cosas del mundo, que Dios, tal vez, le dijo: «Enoc, ya es tarde y estás más cerca de mi casa que de la tuya. Quédate a vivir conmigo».

Enoc elevó tanto su corazón para ver a Dios que Él le permitió que lo viera en plenitud, atravesando la frontera de los cielos.

Un pastor amigo, muy querido y respetado, me preguntó hace unos años: «¿Cuánto tiempo dedicas a oír la voz del Espíritu Santo?» Esta pregunta cambió el rumbo de mi vida. Descubrí una comunión con Dios que no conocía y que hoy disfruto en mi caminar diario.

La presencia del Espíritu vendrá cada vez que te decidas a buscarlo y te enseñará «cosas grandes y ocultas que tú no conoces» (Jeremías 33.3).

¿Es, en verdad, tu anhelo caminar con Dios en amistad y verle un día cara a cara? Enoc vivió 365 años y caminó con Dios. El número 365 es más que un símbolo. Es un desafío a que tengas comunión con el Espíritu Santo los 365 días del año.

Señor, vengo a ti confesando mi decisión de caminar contigo durante este año. Anhelo que tu presencia y tu Palabra me guíen en mi caminar diario, Amén.

Enero 2 Únicos para Dios

«Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios». 1 Corintios 12.22

Hace unos días, atendí una sorprendente consulta pastoral. ¡Vino a verme el dedo gordo del pie!

—Nadie me quiere —dijo él—. Todos me critican que soy muy gordo, que soy muy largo, que soy torcido.

La obra de Dios se debilita por causa de muchos que piensan que nada tienen para dar. Se comparan con otros y, porque no tienen el carisma o la capacidad de cierta persona, piensan que no tienen nada.

Estas comparaciones jamás dejan un saldo positivo. Si te comparas con otro y te ves superior, caerás en el pecado del orgullo. En cambio, si te comparas con otro y te ves inferior, fácilmente puedes caer en los pecados de envidia, competencia o autocompasión.

Tú eres único y especial para Dios. No solamente Dios te ha dado dones, tu vida misma es un don de Dios para este mundo. Nadie puede amar como tú. Nadie puede sonreír con tu boca. Tu capacidad de dar en Cristo es ilimitada.

No olvides que «toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces» (Santiago 1.17).

¿Hay algo bueno en tu vida? ¡Dios te lo dio para que lo uses!

¡Ah! Olvidaba contarte cómo terminó la consulta con el dedo gordo del pie. Gracias a Dios, se fue feliz. Se dio cuenta que, sin él, el cuerpo no podría alcanzar su máxima estatura. ¡Y eso no es poco!

Señor, gracias por haberme creado tal como soy. Renuncio a toda comparación y me pongo a tu servicio. Usa mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.

Enero 3 ¡A Dios sea la gloria!

«Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?» 1 Corintios 4.7

Un elefante y una hormiga tenían que cruzar un largo puente. A medida que avanzaban, más se movía, y el temor de que se rompiese aumentaba. Afortunadamente, llegaron al otro extremo sanos y salvos. La hormiga suspiró profundamente y exclamó: «¡Cómo movimos el puente!»

Nosotros también en ocasiones, no le damos a Dios la gloria debida y pensamos que fuimos los artífices de los logros obtenidos.

«¿Quién te distingue?» ¿Has recibido algún reconocimiento o halago por tu labor? Si es así, reconoce que es por la gracia de Dios que has progresado en tu camino. ¡Dios es quien nos distingue!

Hace unos años, en una cruzada, nos entregaron las llaves de la ciudad. Fue emocionante. En el avión de regreso a Buenos Aires pensaba en llegar a la iglesia y decirles a mis hermanos: «¡He recibido las llaves de la ciudad en esta cruzada!» Entonces el Espíritu Santo habló a mi corazón: «Claudio, las llaves me las dieron a mí». Emocionado, dije: «Es verdad, Señor. Tú lo hiciste todo».

«¿Qué tienes que no hayas recibido?» ¡No tienes nada que Dios no te haya dado primero! Todo lo bueno que tienes lo has recibido de Dios.

Entonces, «¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?» Dios te hace un llamado a ser humilde.

Guarda tu corazón del orgullo y dale toda la gloria a Dios.

Señor, vengo simplemente a decirte que todo lo bueno que tengo en la vida es por tu gracia y por tu amor. ¡Tuya es la gloria por siempre! Amén.

Enero 4 Como las águilas

«El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón». Salmo 40.8

En un gallinero, las gallinas se la pasan picoteando el suelo todo el día y, apenas anochece... ¡a dormir!

Las águilas, por el contrario, siempre miran hacia arriba. Conquistan las alturas y ponen sus nidos en las cumbres montañosas.

Muchos cristianos tienen su mirada puesta hacia abajo. Solamente ven sus derrotas e incapacidades. Piensan que jamás podrán alcanzar el éxito. Viven enumerando todas sus limitaciones. Pero Dios nos llama a ser como el águila, a poner nuestros ojos en el Señor que nos capacita para ser victoriosos.

¿Qué es el éxito? Ciertamente, no es las imágenes y conceptos que promueven la portada de las revistas. El éxito en la vida es conocer a Cristo y vivir en su perfecta y agradable voluntad.

El profeta Jeremías llamó al arrepentimiento y previno acerca del juicio. Hasta donde conocemos, ninguno se convirtió. ¿Fue un fracaso por eso su ministerio? De ninguna manera. Él hizo la voluntad de Dios. Ese fue su éxito.

No juzgues tus logros de acuerdo a los parámetros del mundo. No midas tu éxito por el dinero, las propiedades, la fama o el reconocimiento de los demás. Pregúntate mejor: «¿Conozco a Jesucristo? ¿Día a día me parezco más a Él? ¿Disfruto de su comunión? ¿Le sirvo cada día? ¿Predico su Palabra?» En síntesis: «¿Hago su voluntad?»

Este es tu éxito en la vida. Eres como el águila.

Padre amado, en este día quiero hacer tu voluntad, serte fiel. Quiero tu aprobación más que la de los hombres. Quiero ser exitoso para ti. En el nombre de Jesús, amén.

Enero 5 Visión en grande

«Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas». Isaías 54.2

Tres amigos fueron de pesca. Uno de ellos obtuvo una buena pieza, pero la arrojó de nuevo al río. Luego, pescó un pez aún más grande, pero, nuevamente, lo devolvió a las aguas. Sus amigos se miraban extrañados. Pescó el tercer pez, que era muy grande, y también lo arrojó al río. Sus compañeros explotaron de impaciencia: «¿Por qué haces eso? ¿No eran suficientemente grandes para ti esos peces?» El hombre respondió: «No, el problema es que mi sartén es muy pequeña».

Esta historia ilustra el problema de la falta de visión. Dios quiere darnos grandes cosas, pero no estamos preparados para recibirlas.

Hace años, hablaba por teléfono antes de los cultos con uno de mis colaboradores para saber cómo estaba todo por la iglesia. Él contestaba: «Excelente. Las multitudes hacen una fila para ingresar al templo».

En 1992, vino sobre nuestra congregación un poderoso mover del Espíritu Santo. Desde horas tempranas llegaban decenas de ómnibus. El salón estaba repleto de personas, y, afuera, filas de trescientos metros esperaban para ingresar.

Debemos prepararnos con fe para recibir la bendición de Dios. La mujer estéril debía agrandar su tienda, debía dar pasos de fe anticipadamente.

Dios te desafía hoy a guardar con fe las promesas que has recibido y a esperar cosas grandes.

Ensancha tu visión. ¡Tira esa sartén pequeña y cómprate otra bien grande!

Padre amado, dame una nueva visión de todo lo que quieres hacer con mi vida. Que guarde con fe tus promesas. Para la gloria de tu nombre, amén.

Enero 6 Oración contestada

«La oración eficaz del justo puede mucho». Santiago 5.16

Oscar, un querido joven consagrado a Dios y obrero activo en nuestra iglesia, era un cristiano fogoso que predicaba la Palabra de Dios por las calles y ganó muchas almas para el Señor.

Por el año 1990, en la manzana de nuestra iglesia, se instalaron dos discotecas que se llenaban de jóvenes. Estos jóvenes sin Cristo traían toda clase de disturbios al barrio. Oscar les predicaba la Palabra de Dios. Ponía sus manos sobre las paredes de estos lugares y oraba: «Señor, te los pido para la obra de Dios. Que no sean más lugares de perdición para la juventud, sino sitios donde se predique de tu amor».

En 1992, nos enteramos con dolor que Oscar tenía cáncer. Sus últimos meses de vida entre nosotros fueron un testimonio para toda la iglesia. Hasta el último día sirvió al Señor.

Hoy, nuestra iglesia alquiló uno de esos lugares y tiene allí células de discipulado para adolescentes y jóvenes, y se ofrece ayuda especial a los drogadictos y las personas de bajos recursos. ¡Gloria a Dios! La otra discoteca no la alquilamos, ¡la compramos! Ahora forma parte de nuestro proyecto de ampliación del templo. Dios es fiel y maravilloso.

La oración de Oscar se cumplió más allá de su muerte.

Ninguna de tus oraciones pasa desapercibida para Dios. Sigue confiando y sirviendo al Señor con fidelidad. A su tiempo, verás la gloria de Dios.

La oración eficaz del justo puede mucho.

Padre amado, gracias porque escuchas mi clamor, porque todo lo que pido en oración, creyendo, lo voy a recibir de tu mano, ¡gracias! Tú eres fiel. En el nombre de Jesús, amén.

Enero 7 Fuerzas al cansado

«Entonces clamó Moisés a Jehová, diciendo: ¿Qué haré con este pueblo? De aquí a un poco me apedrearán». Éxodo 17.4

En las competencias de levantamiento de pesas triunfa el que levanta unos pocos gramos más que los demás. Para los perdedores, estos pocos gramos significan ir más allá de sus posibilidades, y fracasan.

Muchos cristianos han llegado al límite de sus fuerzas. Están agotados por la carga que los abruma. Como los levantadores de pesas, llevan en sus hombros sus conflictos y preocupaciones. Su resistencia espiritual y anímica está al límite, y una pequeña carga que se les añade los termina de derrumbar.

Este cansancio produce irritación. El pueblo de Dios, en nuestro relato, estaba cansado, sediento, al borde de sus fuerzas. Y comenzó a culpar a Moisés por la situación.

Así sucede en las familias, en los trabajos, incluso en la iglesia. Se producen conflictos, reproches mutuos y fricciones porque el cansancio pone irritable a las personas.

Moisés mismo estaba cansado. Se quejó delante de Dios. Tal vez esperaba recibir consuelo, pero Dios le ordenó seguir. Lo confortó, le dio esperanza y lo envió a continuar sus labores.

Quizás estás cansado. Sobrecargado por tus presiones. Te sientes al límite de tus fuerzas. Unos pocos gramos te desestabilizan y logran ponerte irritable. ¡Necesitas acudir a tu refugio! Dios da fuerzas al cansado. Él no te eximirá de tus responsabilidades, ni dejará que te entregues a la autocompasión. El Señor te dará la dirección y las fuerzas para seguir adelante.

Bendito Padre, te entrego las cargas que me afligen. Perdona mi queja, mi irritabilidad. Recibo tus fuerzas, tu gracia para seguir adelante. Quiero serte fiel. En el nombre de Jesús, amén.

Enero 8 Mira las estrellas

«Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?» Salmo 8.3-4

El orgullo es un mal que padecen todos los hombres, sin importar su edad o condición social.

¿Cómo volver a la humildad cuando la soberbia nos ataca? Busca una noche estrellada, observa la inmensidad del universo y toma conciencia de que tú, parado sobre el planeta tierra, eres como un microbio sobre una pelota de fútbol. Mas aún, considerando que la tierra es solamente un planeta dentro del sistema solar y que el sistema solar es parte de la vía láctea, una galaxia entre millones de galaxias, te darás cuenta que la tierra es apenas un punto en el espacio ¡y que eres un punto dentro de un punto!

Esa era la actitud de David. En sus noches de vigilia junto a su rebaño de ovejas, al ver la inmensidad del universo, sentía su pequeñez. No comprendía cómo ese Dios creador del cielo tuviera interés en relacionarse con él, un pequeño y simple mortal.

Pero los hombres buscan exaltarse elevándose a posiciones de prestigio, cargos importantes, oficinas lujosas. En cambio, cuando Dios quiso glorificarse, no pudo ir más alto. ¡Él está sobre todo! ¿Qué hizo entonces? Envió a Jesús, quien se humilló, siendo rico se hizo pobre por ti y por mí. Y, por su entrega, Dios lo exaltó hasta lo sumo.

Sé humilde, sirve a tu prójimo y no codicies lo que otros tienen. A su tiempo, Dios te exaltará.

Bendito Rey, me humillo delante de ti. Gracias por amarme. Quárdame humilde y fiel a tus propósitos. En el nombre de Jesús, amén.

Enero 9 Jesús es la solución

«Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios». Juan 3.5

Un criador de cerdos estaba seguro de que podía cambiar los hábitos de un cerdo si lo criaba desde pequeño en una ambiente limpio y confortable. Acostó al pequeño cerdo en sábanas limpias. Lo bañaba y perfumaba diariamente. Lo mantenía enjardines verdes y le daba de comer en platos de porcelana.

Cuando el cerdo creció, para ver si había cambiado, lo soltó en un campo donde había un mugroso chiquero... ¿y qué crees? ¡Fue directamente a disfrutar revolcándose en el cieno!

Así mismo, sucede con el hombre; aunque trate de cambiar por su cuenta, tarde o temprano, irá a revolcarse al cieno porque el pecado es parte de la naturaleza caída del hombre.

Jesús dijo: «Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es». Solamente la obra regeneradora del Espíritu Santo puede cambiar nuestra naturaleza pecadora y darnos el carácter de Cristo.

Quizás te encuentres frustrado peleando contra algún pecado. Tal vez has pensado que nunca podrás vivir en santidad. ¡Necesitas el poder del Espíritu Santo! Él es quien te ayuda y capacita para vivir en la voluntad de Dios y en santidad.

Si Jesús vive en tu corazón, no vivas en derrota. Déjalo actuar. Llénate de su presencia, y su naturaleza santa se manifestará en ti.

Búscalo a Él.

Bendito santo, te pido perdón por mis pecados. Quiero agradarte en todo. Necesito tu presencia, el poder del Espíritu Santo, la vida nueva. ¡Lléname y transfórmame a tu imagen! En el nombre de Jesús, amén.

Enero 10 ¿La carne o el Espíritu?

«Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna». Gálatas 6.8

Un hombre recorría los pueblos organizando peleas de perros y levantando apuestas entre los asistentes. Tenía dos perros: uno blanco y otro negro. Uno de los asistentes notó que este hombre podía determinar cuál de sus perros iba a ganar. Un día, le preguntó a solas cómo hacía para ganar todas las apuestas. Él sonrió y le dijo: «Es muy simple, cuando quiero que gane el perro blanco, lo alimento con las mejores comidas y al perro negro no lo alimento, para que se debilite. Y, cuando quiero que gane el perro negro, hago a la inversa».

Esta ilustración representa el conflicto que existe en el corazón de cada cristiano entre la carne y el Espíritu. ¿Quién prevalecerá en esta lucha? ¿La carne o el Espíritu? ¿Mi voluntad o la de Dios? ¿El pecado o la santidad? Aquello que alimentemos prevalecerá al final.

Tus viejas pasiones y deseos no podrán dominarte si alimentas tu vida espiritual. Tu vida de oración, la alabanza, la lectura bíblica diaria, tu comunión con la iglesia, te fortalecen en el Espíritu.

Pero tienes que dejar «con hambre» a la carne. Cuando te niegas a ti mismo de esta forma y haces morir lo terrenal, la presencia del Espíritu Santo inunda tu ser y su fruto es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza (Gálatas 5.22-23).

¡Alimenta tu vida espiritual! ¡Sé un cristiano victorioso!

Amado Dios, dame ¡a porción escogida para caminar en el Espíritu y hacer morir ¡as obras de ¡a carne. Quiero andar en tu santidad. En el nombre de Jesús, amén.

Enero 11 Morir para llevar fruto

«De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto». Juan 12.24

En 1979, ya casado con Betty, un misionero nos compró una propiedad en el barrio Parque Chás, en Buenos Aires, en la que comenzamos nuestra primera iglesia.

(Continues...)



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Meet the Author

Se graduó del Seminario Bíblico Río de la Plata, de las Asambleas de Dios. Fue maestro de la Palabra en reconocidos institutos bíblicos y presbítero de su denominación a cargo de todas las iglesias de Buenos Aires.

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