Divino (Divine)

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Mary Madison es una mujer creyente rica y poderosa que es conocida en los c?rculos pol?ticos y que a menudo testifica ante diversos comit?s a favor de las mujeres que han sido golpeadas y maltratadas. Mary fue maltratada en su juventud. En esta par?bola actual de Mar?a Magdalena, Karen Kingsbury usa la emoci?n que estremece el alma para mostrar como s?lo el amor divino puede rescatarnos de las profundidades de la depravaci?n y el maltrato, y la transformaci?n redentora que es ...
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Mary Madison es una mujer creyente rica y poderosa que es conocida en los círculos políticos y que a menudo testifica ante diversos comités a favor de las mujeres que han sido golpeadas y maltratadas. Mary fue maltratada en su juventud. En esta parábola actual de María Magdalena, Karen Kingsbury usa la emoción que estremece el alma para mostrar como sólo el amor divino puede rescatarnos de las profundidades de la depravación y el maltrato, y la transformación redentora que es posible cuando finalmente aceptamos ese amor.

Mary Madison was a child of unspeakable horrors, a young woman society wanted to forget. Now a divine power has set Mary free to bring life-changing hope and love to battered and abused women living in the shadow of the nation's capital. Mary is educated and redeemed, a powerful voice in Washington, D.C., to the politically elite and to other women like her—but her past shames polite society. At the crossroads of her life, only one power set Mary free and gave her a lifetime of love and hope. A power that could only be divine. Tyndale House Publishers

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Product Details

  • ISBN-13: 9781414311296
  • Publisher: Tyndale House Publishers
  • Publication date: 7/28/2006
  • Language: Spanish
  • Edition description: Spanish-language Edition
  • Pages: 416
  • Product dimensions: 5.50 (w) x 8.20 (h) x 1.30 (d)

Meet the Author

Karen Kingsbury
Karen Kingsbury
New York Times bestselling author Karen Kingsbury is America's favorite inspirational novelist, with over 15 million books in print. Her Life-Changing Fiction has produced multiple bestsellers, including Take One, Between Sundays, Even Now, One Tuesday Morning, Beyond Tuesday Morning, and Ever After, which was named the 2007 Christian Book of the Year. An award-winning author and newly published songwriter, Karen has several movies optioned for production, and her novel Like Dandelion Dust was made into a major motion picture and is now available on DVD.
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Divino

UNA NOVELA
By KAREN KINGSBURY

Tyndale House Publishers, Inc.

Copyright © 2006 Karen Kingsbury
All right reserved.

ISBN: 1-4143-1129-X


Chapter One

El presentador se acerco al microfono.

"Y ahora", su voz adquirio un tono de importancia, "es un privilegio presentarles a Maria Madison".

El silencio cayo sobre el recinto de pasado ilustre, y el abarrotado grupo de senadores y legisladores dirigio su atencion hacia ella.

Maria se puso de pie y con un ensayado encanto se encamino al podio. Tenia treinta anos, aunque habia dias en los que se sentia como si tuviera cien. Asio fuertemente sus notas con la mano izquierda y sintio una rafaga familiar de paz sobrenatural. Cuantas veces habia hecho esto? El olor de los centenarios tomos y de la rica madera, el ruido de sus tacones sobre el piso de marmol, la caminata hacia el frente del suntuoso lugar; todo era familiar.

Un cortes aplauso resono a traves del recinto. Los mas poderosos e influyentes de Washington D.C. la saludaban de manera sutil inclinando la cabeza a su paso. Algunos incluso sonreian. Despues de cinco anos de atestiguar en audiencias del senado, el mar de rostros le resultaba tan familiar como ella lo era para ellos. Era la voz de la fe y la razon, una mujer cuyas creencias y posicion eran bien definidas y unilaterales. Pero le pidieron que viniera de todos modos. La buscaron y la escucharon por una razon.

Conocian su historia. Su horrendo pasado, su humillacion publica. Los detalles eran algo de lo que todos ellos estaban conscientes. Cada senador en el recinto conocia el dolor que habia sufrido. Cada uno de ellos tenia conciencia de su determinacion y dinamismo, de la manera en que llevaba la frente bien alta y de como habia terminado la universidad por si misma, obteniendo nada menos que un doctorado en consejeria familiar.

Era un icono en D.C., un pilar. Podia haber tenido su propio programa de entrevistas en television o haber hecho una fortuna escribiendo libros y ejerciendo su profesion de manera independiente. Pero Maria pasaba sus dias en el centro de la ciudad en uno de sus cinco albergues para mujeres maltratadas. Ellos lo llamaban servicio social. Era una sobreviviente, una luchadora. La elite de D.C. tambien sabia eso, y por ello les gustaba. Les gustaba lo suficiente como para escucharla cuando trataban un asunto que necesitaba de una opinion moral.

El asunto era la abstinencia.

A principios del mandato del actual presidente, un proyecto de ley habia sido sancionado aprobando la provision de fondos federales por tres anos para programas de abstinencia en las escuelas publicas. Ahora se cumplia el plazo y el dinero se estaba acabando. El objetivo de Maria era simple: Convencer a los senadores de que aprobaran los fondos federales para otros tres anos.

"Buenos dias".

Maria se aferro de los lados del podio y miro a los ojos a un grupo de senadores que estaba a unos tres metros de ella. Sus ojos se dirigieron hacia la parte trasera del recinto.

"Hace mas de tres anos, estuve de pie en este lugar y les persuadi de que era tiempo de cambiar". Hizo una pausa y encontro otro grupo cerca de las puertas de la izquierda.

"Ustedes llegaron a un acuerdo y le dieron a nuestros hijos un programa que altero el panorama del embarazo de las adolescentes en todo el pais". Su voz sono con la sinceridad que fluia desde lo profundo de su alma.

"Hoy, estoy aqui porque la batalla recien ha comenzado y debemos -debemos- continuar brindandoles a nuestros ninos la oportunidad de decir 'no'".

Si bien los dos primeros oradores habian criticado el programa de ser un velado adiestramiento religioso, los rostros delante de ella estaban atentos, listos para recibir cualquier cosa que les hubiese traido.

Echo un vistazo a sus notas. Las estadisticas eran impresionantes. Las enumero a toda prisa en los cinco minutos subsiguientes. El embarazo en las adolescentes disminuyo en 40 por ciento. Ocho de cada diez estudiantes a los que se les ofrecio el programa de abstinencia tomaron la decision de esperar hasta el matrimonio. Hubo un 28 por ciento menos de casos conocidos de enfermedades transmitidas sexualmente.

A continuacion, Maria les conto a sus oyentes acerca de tres adolescentes, dos muchachas y un muchacho, de distintas partes del pais. Todos ellos frecuentaban circulos donde la actividad sexual era algo obvio, y cada uno de ellos habia tomado la decision de esperar. El final de la historia concluyo con Maria leyendo una cita de Susana, una de las adolescentes: "Si alguien no me hubiera ensenado que estaba bien decir que no, nunca lo hubiera dicho. Hoy hubiese estado embarazada, enferma o me hubiese sentido usada. Quiza las tres cosas".

Maria se aferro al podio con mas fuerza.

"Cuando una mujer entra en uno de mis albergues buscando ayuda, mas del 90 por ciento de las veces se trata de una adolescente sexualmente activa. Las mujeres que practican la abstinencia son sanas en todo el sentido de la palabra. Lo mismo es cierto para los jovenes. Cuando ellos toman la decision de esperar, le dicen al mundo que son importantes, valiosos, especiales. Cada accion que lleven a cabo en el futuro estara en concordancia con esos sentimientos".

Hizo una pausa y le dio una mirada a unas pocas caras especificas alrededor del recinto.

"Por favor entiendan, senoras y senores del senado, el poder de ayudar a ninos como Susana esta enteramente en sus manos. Debemos -debemos absolutamente- continuar supliendo los fondos para este programa".

Acercandose mas al microfono, dijo: "Gracias".

Se llamo a receso, y durante los siguientes quince minutos Maria fue rodeada por senadores que le agradecian por haber venido asintiendo con la cabeza y expresando su anuencia. Aun cuando un numero significativo en el recinto se oponia claramente al programa, pues lo veian como una violacion a la separacion entre la iglesia y el estado, Maria se sintio bien por lo que habia dicho.

Habia hecho su parte. Dios haria el resto.

A continuacion, la rodearon los miembros de los medios de comunicacion, y les dijo la misma cosa: "La abstinencia es una causa digna por la cual luchar. Es la unica manera en que podemos mirar a nuestros hijos a los ojos y decirles que estaran seguros. Seguros en cuerpo, mente y alma".

Diez minutos despues de su ultima entrevista, estaba en su Toyota de cuatro puertas dirigiendose al albergue de la calle S, uno de los mas cercanos al Capitolio, donde tendria lugar su proxima cita en solo media hora. Salio del estacionamiento, paso el paisaje y el cesped bien cortado, mantenido con cuidado, y se dirigio al oeste dejando atras los edificios impresionantes y la detallada arquitectura.

La transicion ocurrio a las pocas cuadras. El exuberante cesped verde se convirtio en veredas llenas de grietas y cunetas sucias, los jardines de rosas le cedieron el paso a los callejones llenos de basura, los edificios deslumbrantes al ladrillo viejo y a las inscripciones pintadas en las paredes. Maria misma se sintio relajada. Tenia una voz en ese mundo, pero se sentia mas comoda en este. Mas realizada. Especialmente hoy. Su cita era con una mujer que queria terminar con su vida, una mujer que escapaba con sus dos hijas jovenes, huia de un novio abusivo y estaba convencida de que, a los treinta y tres anos, la vida no tenia nada mas para ofrecerle.

Maria apreto el volante del auto. Dios, dame las palabras ... de la manera que siempre lo has hecho.

Mi gracia es suficiente para ti, hija. Las palabras pasaron suavemente a traves de su corazon, llenas y abundantes, reconfortandola.

Un grupo de muchachos que parecian estar en los ultimos anos de la adolescencia estaba reunido cerca del semaforo siguiente. Tenian un aspecto tosco, con sus ajustadas camisetas blancas, cadenas de metal y tatuajes. Reconocieron a Maria, y dos de ellos sonrieron y la saludaron agitando sus manos. Ella los conocia. Asistian asiduamente al centro juvenil; otro proyecto para el cual ella habia conseguido fondos.

-Maria ... eh, Maria! -grito uno de ellos.

El semaforo estaba en rojo, entonces bajo la ventanilla.

-Buen dia, muchachos. Se estan portando bien?

-Por ti hacemos cualquier cosa, Maria.

Uno de los otros la saludo y ella sonrio. Una semana atras, el le habia dado buenas noticias. Asistiria al centro juvenil para tener estudios regulares de la Biblia. Otra vida salvada de las calles.

La luz del semaforo cambio y ella se despidio.

-Vengan a verme alguna vez.

-Lo haremos!

Volvio su atencion al camino. El albergue de mujeres estaba a tres cuadras sobre la izquierda, en un viejo edificio de ladrillos de cinco pisos con apartamentos en todos los pisos menos en los dos primeros. El primer nivel estaba compuesto por una sala, una biblioteca, una cocina, junto con un servicio de guarderia, varias oficinas privadas y salas de reunion. El segundo tenia una sala de ejercicios, aulas y un area grande para reuniones de servicios religiosos.

Maria hallo su lugar habitual en el estacionamiento y se dirigio hacia la puerta lateral. Amaba cada centimetro de este lugar. Este era el proposito de su vida, la razon por la cual Cristo la habia rescatado. Entrecerro los ojos por el brillante sol de media manana. Senor, usame en la vida de esta mujer. Dale una razon para quedarse, una razon para volver. Una razon para vivir.

Al entrar se detuvo en el escritorio de la recepcion.

Leah Hamilton estaba trabajando en la computadora. Levanto la vista, curiosa.

-Como te fue?

-Muy bien.

Maria recogio una pila de correspondencia que estaba a su nombre.

-No votaran por algun tiempo. Pienso que supliran los fondos otra vez.

Luego trato de ver a la vuelta de la esquina.

-Ya esta aqui?

-Esta dejando a las ninas en la guarderia.

Leah tenia diecinueve anos, una linda muchacha, por dentro y por fuera, era de los ricos enclaves del otro lado del rio. Tres dias a la semana tomaba clases de teatro y musica, pero los otros dos era voluntaria ofreciendo su tiempo y energia para trabajar junto al equipo del albergue. Tenia una extrana manera de relacionarse con las mujeres, ayudandolas a sentirse seguras y atendidas desde el momento en que entraban al edificio.

Esa era siempre la parte mas dificil, lograr que las mujeres maltratadas salieran de una situacion perjudicial y entraran en el refugio seguro del albergue.

-Cual es su nombre?

-Emma Johnson. Tiene treinta y tres anos y dos hijas pequenas -Leah fruncio el seno.

-Estoy preocupada por ella.

-Yo tambien.

Maria tomo la carpeta rotulada Emma de la esquina del escritorio. En su conversacion telefonica inicial, una consejera del albergue habia escrito en el archivo que Emma se habia metido en drogas cuando era una adolescente, y ahora estaba magullada y golpeada por su novio. Aparte de eso, la consejera habia notado que Emma tenia tendencia suicida.

"Me siento atrapada, como si estuviera en una prision sin poder salir", le habia dicho a la consejera.

Esa era la parte que le llamo la atencion a Maria. Atrapada en una prision. Las palabras pudieron haber sido las suyas una vez, hace muchos anos atras. Maria suspiro. Decenas de mujeres maltratadas pasan a traves de las puertas de los albergues de D.C. cada dia. No podia reunirse con todas ellas, generalmente dejaba la tarea de consejeria a su personal capacitado.

Pero esta ... Maria puso la carpeta bajo su brazo e inclino levemente la cabeza hacia la puerta que esta al final del corredor.

-Estare esperandola -le dijo sonriendo a Leah.

-Trae a Emma cuando este lista.

Dentro de la pequena habitacion, Maria cerro la puerta y estudio el archivo de Emma nuevamente. De vez en cuando, Dios traia a alguien que necesita escuchar su historia. Su historia completa. Su historia de tremenda angustia, de pesar y finalmente, su historia de victoria.

Su historia de amor.

Sin haberla conocido, Maria estaba convencida de que Emma era una de esas mujeres.

Se puso de pie y fue hacia la ventana con vista a la calle S. El sol estaba pasando por detras de una nube y un sentimiento de ansiedad la asediaba. En dias como este todo reaparecia, los horrores que la habian atrapado y amenazaban con consumirla. El temor y el engano, el dolor y la adiccion. La deslealtad, la promiscuidad y el deseo de terminar con su propia vida.

En los tiempos de la Biblia, la gente le hubiera dicho que estaba poseida por esos horrores. Son demonios, le habrian dicho. La gente de hoy dia es renuente a usar esa palabra, pero cualquiera sea la expresion, el efecto es el mismo. Esclavitud y desamparo sin ninguna salida.

Hasta que conocio a Jesus.

Ya no era una esclava de sus siete demonios sino una sierva dispuesta, dedicada y agradecida al Maestro, decidida a que cada respiracion suya fuese solo para el proposito de Cristo. Su devocion era asi de fuerte.

Maria miro hacia arriba y encontro un lugar mas alla de la nube que pasaba. Que horrores enfrento Emma Johnson? De que manera necesitaba ser rescatada?

De los labios de Maria salio un largo y tembloroso suspiro. Su trabajo era mas facil cuando se mantenia ocupada, cuando permanecia en el dia de hoy, haciendo su recorrido normal entre las audiencias de los comites del senado y el ministerio en las calles del D.C. Pero, a veces, cuando la situacion lo justificaba, se permitia regresar a ese principio triste y lastimoso. Contar su historia era una manera de subrayar la verdad, una manera de asegurarse que el dolor que sufrio no habia sido sin razon.

Trago con dificultad y se apoyo en la base de la ventana. Que estaba pensando la gente en estos dias? Jesus no fue meramente un buen maestro, y ciertamente no era solo un hombre, de la manera en que el mundo ve a los hombres. Cristo Jesus no se habia casado ni habia tenido familia. El vino a liberar a la gente. Punto. Y eso es justamente lo que El habia hecho en su vida. La gente no comprendia el poder de Jesus; no comprendia el verdadero poder.

Su trabajo era compartir su experiencia. Su trabajo era contarle a Emma Johnson. Jesus la habia rescatado, la habia salvado de los horrores que de otro modo la hubieran matado. Eso no era algo que un hombre normal podria haber hecho. No habia sido rescatada por un simple mortal, de ninguna manera. Habia sido la obra de un Dios todopoderoso.

Maria sintio que su ansiedad se calmaba. Le contaria a Emma cada pieza de su historia de manera que la mujer pudiese entender al Jesus verdadero, aquel a quien la gente, a menudo, no conoce. Su historia solamente era prueba de que Jesus era quien El afirma ser. No solamente un buen maestro o un lider bondadoso, sino Dios hecho carne. Porque se necesita a Dios para redimir a alguien como Maria. A alguien como Emma Johnson. Dios Todopoderoso, Senor y Salvador. Totalmente hombre, si. Pero mas que eso:

Totalmente divino.

Preguntas para Considerar

Use estas preguntas para la reflexion individual o para discutirlas en un club de lectores u otro grupo pequeno. Ellas no solo le ayudaran a comprender los temas de Divino, sino que tambien le ayudaran a incorporar algunos de los mensajes del libro a su propia vida.

1. Sabemos muy poco acerca de la real Maria Magdalena. Lo que sabemos seguro es que Jesus la rescato de siete demonios Las Escrituras lo relatan dos veces. Maria Madison fue liberada tambien de siete ataduras: El miedo, la mentira, el dolor inflingido a si misma, la deslealtad, la promiscuidad, los pensamientos suicidas. Como podrian cualquiera de estos arruinar la vida de una persona? Explique por que estos problemas eran demasiado grandes como para que Maria los resolviera por si misma.

2. Que ataduras ha observado en su vida o en la vida de la gente que conoce? De un ejemplo de como Jesus le ha rescatado o ha rescatado a alguna de esas personas.

(Continues...)



Excerpted from Divino by KAREN KINGSBURY Copyright © 2006 by Karen Kingsbury. Excerpted by permission.
All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
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