El plan Daniel: 40 dias hacia una vida mas saludable

Overview

The Daniel Plan is an innovative approach to achieving a healthy lifestyle where people get better together by optimizing their health in the key areas of faith, food, fitness, focus and friends.

Read More Show Less
... See more details below
Paperback
$13.91
BN.com price
(Save 13%)$15.99 List Price

Pick Up In Store

Reserve and pick up in 60 minutes at your local store

Other sellers (Paperback)
  • All (15) from $7.62   
  • New (12) from $8.71   
  • Used (3) from $7.62   
Sending request ...

Overview

The Daniel Plan is an innovative approach to achieving a healthy lifestyle where people get better together by optimizing their health in the key areas of faith, food, fitness, focus and friends.

Read More Show Less

Product Details

  • ISBN-13: 9780829763737
  • Publisher: Zondervan
  • Publication date: 12/23/2013
  • Language: Spanish
  • Series: The Daniel PlanSeries Series
  • Pages: 352
  • Sales rank: 207,184
  • Product dimensions: 5.90 (w) x 8.90 (h) x 1.10 (d)

Meet the Author

Rick Warren

El Dr. Mark Hyman ha dedicado su carrera a identificar y enfrentar las causas de las enfermedades cronicas a traves de un enfoque innovador de sistemas conjuntos conocidos como medicina funcional. Mark, medico de familia y seis veces nominado autor # 1 mas vendido segun el New York Times, es reconocido internacionalmente como lider, orador, educador y defensor en su campo. El Dr. Hyman ha coparticipado juntamente con Rick Warren, el Dr. Oz y el Dr. Amen, en el desarrollo de El Plan de Daniel, una iniciativa basada en la fe que ayudo a la comunidad de una iglesia a perder 250,000 libras. Es fundador y director medico del Ultra Wellness Center, presidente de la Junta Directiva del Institute for Functional Medicine y un editor medico para el Huffington Post. Es tambien un miembro de la Junta del Center for Mind-Body Medicine and the Environmental Working Group, asesor de Health Corps del Dr. Mehmet Oz, el Show del Dr. Oz y Cocina LYFE.

Read More Show Less

Read an Excerpt

Daniel Plan

The Daniel Plan


By RICK WARREN, Daniel Amen, Mark Hyman, Graciela Lelli

ZONDERVAN

Copyright © 2013 The Daniel Plan
All rights reserved.
ISBN: 978-0-8297-6373-7



CHAPTER 1

Cómo comenzó todo

PASTOR RICK WARREN


¡Caramba! ¡Todos están GORDOS!

Ese pensamiento impactante seguía resonando en mi mente un día soleado de primavera mientras bautizaba a 827 adultos.

Admitiré que no fue un pensamiento muy espiritual para un pastor, ¡especialmente en medio de unos bautismos! Pero empezaba a estar cansado, ya que nuestra iglesia bautiza como Jesús fue bautizado en el río Jordán, es decir, sumergiendo a las personas en el agua y luego volviendo a ponerlas de pie.

Ese día, basándome en el peso medio de los estadounidenses, ¡levanté más de 65.000 kilos (145.000 libras)!

Había leído muchos artículos acerca de la creciente epidemia de obesidad, diabetes y enfermedades del corazón en Estados Unidos, pero ese día literalmente sentí el peso del problema de salud que hay en Estados Unidos de una forma dramática.

Aunque mi primer pensamiento fue que todo aquel al que bautizaba tenía sobrepeso, mi segundo pensamiento fue más personal e incisivo:

¡Pero yo también estoy gordo! ¡Estoy tan fuera de forma físicamente como cualquiera de ellos!

En ese momento de claridad, me di cuenta del terrible ejemplo que estaba dando con mi propia salud. ¿Cómo podía esperar que la gente de mi congregación cuidara mejor de su cuerpo si yo estaba dando un ejemplo tan pésimo? Había ignorado mi propio problema creciente durante treinta años.

Permíteme explicarlo:

Me crié en una familia que no bebía alcohol ni fumaba, pero cualquier alimento, sin importar lo poco saludable que fuera, se consideraba bueno. Y mientras crecía, gran parte de mi vida giraba en torno a la comida.

Todos los recuerdos de mi infancia, tanto buenos como malos, estaban relacionados con la comida. Cuando estábamos contentos, lo celebrábamos comiendo. Cuando estábamos tristes, nos consolábamos con buena comida reconfortante. Si tenía un día difícil siendo niño, el antídoto era leche con galletas o un trozo de pastel recién hecho.

Al vivir en cinco acres en el campo, mi papá tenía un huerto enorme, a mi mamá le encantaba cocinar y a todos nos gustaba comer. Comer era nuestro entretenimiento, y teníamos comidas copiosas todos los días. De hecho, nuestra mesa del comedor hecha a mano de cuatro metros de largo y de un solo tablero de diez centímetros de grosor de madera de secuoya era el mueble más grande de nuestra casa. Dominaba nuestro hogar, y la vida de nuestra familia giraba en torno a las comidas que compartíamos.

Al tener la dicha de una buena salud, un elevado metabolismo y una vida activa, yo podía comer de todo y la cantidad que quisiera sin engordar ni un kilo. Cuando me casé con Kay, estaba tan delgado como un mástil aunque raras veces hacía ejercicio y comía comida chatarra constantemente. No prestaba atención a mi salud.

Después, en 1980, a los veinticinco años, me convertí en el pastor fundador de la iglesia Saddleback en el sur de California. Como la iglesia creció rápidamente hasta tener miles de miembros, yo trabajaba mucho, comía a la carrera y pasaba horas sentado dirigiendo reuniones, aconsejando a personas y estudiando para mis sermones. Comencé a subir de peso unos cuantos kilos al año, pero como mi energía seguía siendo alta y no me preocupaba mucho por mi aspecto, ignoré mi creciente problema de salud. En 2010, mi sobrepeso era grave.

Irónicamente, durante la pasada década había enviado a cerca de 21.000 miembros de nuestra iglesia al extranjero a 196 países para ayudar a los enfermos y pobres mediante un programa que desarrollamos llamado el plan P.E.A.C.E. La letra C de P.E.A.C.E. significa "Cuidar a los enfermos ", y nuestros miembros se habían ocupado con mucha compasión de la salud de otras personas del mundo que estaban sufriendo debido a la malnutrición, el agua no potable, la malaria y el vIH/SIDA. Pero yo ignoraba mi propio deterioro de salud y el de los miembros de mi congregación.

Ese bautismo fue mi toque de atención para los problemas de salud en mi vida y en las vidas de las personas de nuestra congregación. Sabía que serían necesarios cambios drásticos, así que comencé a educarme acerca de la salud preventiva. Lo que aprendí me impactó:

• Por primera vez en la historia, hay tantas personas padeciendo los resultados de comer demasiado como de malnutrición. Mientras millones de personas sufren por no tener lo suficiente para comer, hay millones que batallan con los efectos de tener sobrepeso.

• Siete de cada diez estadounidenses tienen sobrepeso.

• Diabetes, enfermedades del corazón y otras "enfermedades relacionadas con el estilo de vida" ahora matan a más personas que las enfermedades infecciosas en todo el mundo.


El siguiente domingo, me puse ante mi congregación e hice esta confesión pública:

Amigos, he sido un mal administrador de mi salud y un ejemplo terrible para ustedes. Aunque hemos estado ayudando a muchas personas en muchas partes del mundo, he ignorado el problema aquí en casa.

Así que hoy me arrepiento públicamente, ¡y les pido perdón! Dios espera que cuidemos el cuerpo que él nos ha dado, pero yo no lo he hecho. Aunque solo he engordado alrededor de un kilo o kilo y medio al año, he sido su pastor durante treinta años. ¡Así que tengo que perder cuarenta y cinco kilos (90 libras)! ¿Alguno entre ustedes quiere unirse a mí para estar más saludable?


La audiencia respondió con un aplauso sostenido.

Sinceramente, esperaba que quizá se unieran a mí unas doscientas personas en mi meta de llegar a estar más saludable, así que me sorprendió cuando ¡más de 12.000 personas se anotaron en las primeras semanas! Ahora necesitaba un plan. Tenía que ser sencillo, barato y expandible. Como estaba predicando ese día acerca de un hombre en la Biblia llamado Daniel que rehusó comer comida chatarra y desafió a un rey a un concurso de salud, le puse por nombre al programa El plan Daniel.

Como no sabía nada acerca de llegar a estar saludable, recluté a tres doctores reconocidos nacionalmente —el doctor Daniel Amen, el doctor Mark Hyman y el doctor Mehmet Oz— para que me ayudaran a llegar a estar saludable y a diseñar El plan Daniel para usarlo en nuestra iglesia. Los tres doctores generosamente ofrecieron de manera voluntaria su experiencia y tiempo de forma gratuita porque se preocupan por nuestra salud.

Durante el primer año de El plan Daniel, ¡los miembros de Saddleback perdieron en conjunto más de 118.000 kilos (260.000 libras)! Pero más importante aun, aprendimos ideas, desarrollamos capacidades y establecimos hábitos de vivir una vida sana durante toda la vida. El plan Daniel es mucho más que una dieta. Es un programa para conseguir un estilo de vida basado en principios bíblicos y en cinco componentes esenciales: alimentación, ejercicio, enfoque, fe y amistades. Estos dos últimos elementos —fe y amistades— son lo que yo llamo la salsa secreta que hace que El plan Daniel sea tan eficaz. Cuando tienes a Dios y a un grupo que te ayuda, tienes algo más que solo tu fuerza de voluntad para ayudarte a hacer cambios positivos, y es más probable que te mantengas.

Permíteme ser claro: no existe una píldora mágica, ningún truco, ninguna fórmula instantánea y ningún atajo que te haga estar sano de la noche a la mañana. Debes tomar decisiones sabias todos los días. Probablemente sufrirás reveses. ¡A mí me pasó! De hecho, mientras escribo estas palabras me estoy recuperando de un reciente revés. Mi familia experimentó una trágica pérdida que fue devastadora para todos nosotros. En mi dolor, no dormí mucho, y eso me dejó agotado tanto emocional como físicamente. Abrumado por el dolor y el cansancio, dejé de tomar decisiones saludables y comencé a aumentar de peso. ¡Todos esos kilos que había perdido seguían persiguiéndome! Pero como cualquier persona que se esté recuperando te dirá, los reveses son parte del proceso de cambio a largo plazo. En vez de castigarme, simplemente pedí a Dios y a mis amigos que me ayudaran a volver a recuperar el paso.

El plan acerca del cual leerás en este libro es realmente bastante sencillo. Dedica tu cuerpo a Dios. Pide su ayuda, e involúcrate en un grupo pequeño de algún tipo que te apoyará en tu viaje. Después comienza a tomar decisiones saludables, como reemplazar las dónuts por fruta fresca y hacer del ejercicio parte de tu rutina diaria. Haz de la comida integral una parte regular de tu dieta. Vive un estilo de vida más activo, duerme más, reduce el estrés. No es algo complicado, sino tan solo sentido común. A fin de cuentas, Dios espera que uses el cerebro que te ha dado.

Muchas dietas y planes para estar en forma usan la culpa como motivación, pero eso nunca funciona a largo plazo. La culpabilidad funciona solo a corto plazo, ya que el cambio durará solamente mientras dure la culpa (o el temor). En cambio, El plan Daniel está edificado sobre la motivación del amor: experimentar el amor incondicional de Dios por ti, aprender a amarle como respuesta, aprender a amarte como Dios te ha hecho, y aprender a dar y recibir amor de otros en un grupo pequeño.

La Biblia dice: "El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia" (1 Corintios 13.7, NTV). Es el amor, no el temor, la culpa y la presión de los iguales, lo que nos hace continuar cuando tenemos ganas de abandonar. La Biblia también nos dice que el cambio duradero comienza con entregar tu cuerpo a Dios. Romanos 12.1–2 dice: "Entreguen su cuerpo a Dios [...] Que sea un sacrificio vivo y santo, la clase de sacrificio que a Él le agrada. Esa es la verdadera forma de adorarlo. No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar" (NTV, énfasis añadido). Observa la fuerte conexión entre mente y cuerpo en este versículo. Dos mil años después de que fuera escrito este versículo, ahora sabemos que nuestra mente no solo afecta a nuestro cuerpo, sino que también nuestro cuerpo afecta a nuestra mente.

Lo que haces con tu cuerpo marca la pauta para todo lo demás. La salud física repercute en tu salud mental, tu salud espiritual, tu salud emocional, tu salud relacional e incluso tu salud económica. ¿Cuántas veces has leído un libro, has oído un mensaje o has asistido a un evento que te motivó a proponerte algún cambio, pero después no tuviste la energía física para hacerlo? En cambio, te quedaste sentado en el sofá para ver la televisión.

Una gran motivación para mí para estar físicamente saludable es que quiero la energía y la lucidez para realizar otros cambios en mi vida. Intuyo que tú también tienes otras áreas de tu vida que te gustaría mejorar. Así que vamos a comenzar elevando tu nivel de energía, ¡ya que no puedes hacer nada sin un cuerpo! vamos a comenzar en el nivel más básico de tu vida: tu salud física.


¿QUÉ DICE DIOS ACERCA DE TU CUERPO?

La familia cristiana en la que crecí asistía a la iglesia todas las semanas. He escuchado miles de sermones acerca de lo que Dios tiene que decir acerca de nuestra alma, nuestra mente, nuestra voluntad y nuestras emociones, pero ni tan siquiera una sola vez oí jamás un sermón entero sobre la visión de Dios de nuestro cuerpo. El tema se ignoraba por completo. Por eso la mayoría de las personas aún no tienen una teología de la salud. Aunque nuestra cultura está obsesionada con la belleza física y los cuerpos sexys, muchos creyentes ignoran su cuerpo como si no importase. Pero sí importa.

Dios tiene mucho que decir acerca de la importancia del cuerpo que él te ha dado. Se habla de él en toda la Biblia. Pero por causa de la brevedad, permíteme mostrarte tan solo un capítulo de la Biblia, 1 Corintios 6.12–20:

"Todo me está permitido", pero no todo es para mi bien. "Todo me está permitido", pero no dejaré que nada me domine. "Los alimentos son para el estómago y el estómago para los alimentos"; así es, y Dios los destruirá a ambos. Pero el cuerpo no es para la inmoralidad sexual sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo. Con su poder Dios resucitó al Señor, y nos resucitará también a nosotros. ¿No saben que sus cuerpos son miembros de Cristo mismo? ¿Tomaré acaso los miembros de Cristo para unirlos con una prostituta? ¡Jamás! ¿No saben que el que se une a una prostituta se hace un solo cuerpo con ella? Pues la Escritura dice: "Los dos llegarán a ser un solo cuerpo". Pero el que se une al Señor se hace uno con él en espíritu.

Huyan de la inmoralidad sexual. Todos los demás pecados que una persona comete quedan fuera de su cuerpo; pero el que comete inmoralidades sexuales peca contra su propio cuerpo. ¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios.


¡Caramba! Esta es una clara, rotunda, abierta y manifiesta descripción de lo que Dios considera el buen y mal uso de nuestro cuerpo. En este y otros pasajes de la Biblia aprendemos cinco verdades radicales acerca de nuestro cuerpo que van contraculturalmente con todo lo que escuchas hoy día.

1. Mi cuerpo le pertenece a Dios. Es propiedad suya, no mía. Yo no lo poseo, sino Dios. Él creó mi cuerpo, y espera que lo use como él quiso que se usara. Pero nosotros nos rebelamos de modo natural contra esta idea. Nuestra cultura nos enseña: "Mi cuerpo es mío y puedo hacer lo que quiera con él". Pero Dios dice: "No, estás equivocado. No es tu cuerpo, porque tú no lo creaste. Yo lo formé, y te lo presté para que vivas en él mientras estés en la tierra, y espero que cuides de mi creación".

El hecho es que todo lo que puedes ver en la tierra lo creó Dios. Él lo hizo, y es posesión suya. Lo que crees que posees, es tan solo un préstamo. La Biblia dice: "El cuerpo no es para la inmoralidad sexual sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo" (1 Corintios 6.13).

Hoy, cometemos el mismo error tan común que cometieron los filósofos griegos hace miles de años. Aristóteles, Sócrates y Platón creían en el dualismo, lo cual incluía la idea de que tu mente (o espíritu) es importante, pero tu cuerpo no es espiritualmente importante. Ellos devaluaron el cuerpo. De hecho, algunos filósofos griegos enseñaban que tu cuerpo es malo, así que realmente no importaba si no lo cuidabas ni lo que hicieras con él.

La Biblia nos dice exactamente lo contrario. Tu cuerpo es santo porque Dios lo creó, y todo lo que Dios crea tiene un propósito. Debemos darle la gloria a Dios con nuestro cuerpo, así que no podemos compartimentar nuestra vida y pensar que podemos separar nuestro cuerpo y vivir como si solo importase nuestro espíritu. ¡Dios es dueño de nuestro cuerpo!

2. Jesús pagó por mi cuerpo cuando murió por mí en la cruz. Como vimos anteriormente, 1 Corintios 6.19–20 nos dice que nuestro cuerpo ¡ha sido comprado!

A millones de telespectadores les encanta ver American Pickers y Pawn Stars porque es divertido tratar de calcular cuánto cuestan los artículos antiguos. Los propietarios a menudo creen que algo que poseen tiene más valor de lo que realmente cuesta. Pero la realidad es que algo solo vale ¡lo que otra persona esté dispuesta a pagar por ello! Quizá pienses que tu casa vale más, pero solo vale lo que un comprador esté dispuesto a pagar por ella.

Dios nunca ha creado a una persona a quien no amase. Si quieres saber cuánto valora Dios tu vida, tan solo mira a la cruz. Con sus brazos extendidos, clavados a la cruz, Jesús estaba diciendo: "Este es el valor que tú tienes para mí. Así es como te amo. Prefiero morir que vivir sin ti". Tienes un valor incalculable.

Ahora bien, si eres tan valioso como para que alguien muriese por ti, ¿no crees que Dios quiere que te cuides mejor? Si te compraras un caballo de carreras de un millón de dólares, ¿le darías de comer comida chatarra y lo mantendrías despierto toda la noche? ¡Por supuesto que no! Seguro que protegerías tu inversión. El hecho es que Jesús ha hecho una inversión en ti. Él pagó por tu vida con su propia vida, y espera que cuides de su inversión.

3. El Espíritu de Dios vive en mi cuerpo. Cuando le dices sí a Dios, aceptando por fe lo que hizo Jesús por ti y confiando en que su gracia y su perdón te salvan, entonces Dios pone su Espíritu dentro de ti como una garantía de tu salvación. La Biblia lo dice así: "¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios?" (1 Corintios 6.19).

Cuando Dios pone su Espíritu dentro de ti, tu cuerpo se convierte en un templo para Dios, una residencia para su amor. Así que permíteme preguntarte esto: si vieras a alguien haciendo algún acto de vandalismo o dañando un templo dedicado a Dios, ¿no lo considerarías un delito? ¡Claro que sí! Pero cometes un acto de vandalismo contra el cuerpo de Dios, tu cuerpo, cuando le privas de descanso y sueño, comes en exceso, le añades demasiado estrés y no cuidas de él.

4. Dios espera que cuide de mi cuerpo. Yo no soy el propietario de mi cuerpo, sino el cuidador, o gerente, del mismo. La palabra para gerente en la Biblia es administrador. Cuidar de mi cuerpo es un asunto de administración espiritual. De hecho, Dios me dice que un día tendré que dar cuentas de lo bien que gestioné todo lo que él me dio, incluyendo mi cuerpo. Estaré ante Dios y tendré que responder a la pregunta: "¿Qué hiciste con lo que te di?".

En Una vida con propósito explico que tu vida en la tierra es una prueba, un crédito y una tarea temporal. Esta vida es una preparación para nuestra próxima vida, la cual durará para siempre en la eternidad. Dios te está probando en la tierra para ver qué cosas puede encomendarte en la eternidad. Él está viendo cómo usas tu tiempo, tu dinero, tus talentos, tus oportunidades, tu mente, y sí, incluso tu cuerpo. ¿Estás sacando el máximo partido a lo que se te ha dado? Dios no va a evaluarte sobre la base de los cuerpos que les dio a otras personas, sino que juzgará lo que hiciste con lo que se te ha dado.

5. Dios resucitará mi cuerpo cuando muera. Dios nunca desperdicia nada. Él saca el máximo provecho de todo lo que crea. Ahora mismo estás viviendo en la versión 1.0 de tu cuerpo. Recibirás la versión 2.0 de tu cuerpo en el cielo. La Biblia dice: "Con su poder Dios resucitó al Señor, y nos resucitará también a nosotros" (1 Corintios 6.14).


(Continues...)

Excerpted from Daniel Plan by RICK WARREN, Daniel Amen, Mark Hyman, Graciela Lelli. Copyright © 2013 The Daniel Plan. Excerpted by permission of ZONDERVAN.
All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
Excerpts are provided by Dial-A-Book Inc. solely for the personal use of visitors to this web site.

Read More Show Less

Table of Contents

Contents

Capítulo 1: CÓMO COMENZÓ TODO, 13,
Capítulo 2: LOS ESENCIALES, 31,
Capítulo 3: FE, 49,
Capítulo 4: ALIMENTACIÓN, 73,
Capítulo 5: EJERCICIO, 149,
Capítulo 6: ENFOQUE, 185,
Capítulo 7: AMISTADES, 225,
Capítulo 8: VIVIENDO EL ESTILO DE VIDA, 249,
Capítulo 9: DANIEL EL FUERTE: RETO DE EJERCICIOS PARA 40 DÍAS, 263,
Esquema de conversión de medidas, 333,
Reconocimientos, 335,
Notas, 339,

Read More Show Less

Customer Reviews

Be the first to write a review
( 0 )
Rating Distribution

5 Star

(0)

4 Star

(0)

3 Star

(0)

2 Star

(0)

1 Star

(0)

Your Rating:

Your Name: Create a Pen Name or

Barnes & Noble.com Review Rules

Our reader reviews allow you to share your comments on titles you liked, or didn't, with others. By submitting an online review, you are representing to Barnes & Noble.com that all information contained in your review is original and accurate in all respects, and that the submission of such content by you and the posting of such content by Barnes & Noble.com does not and will not violate the rights of any third party. Please follow the rules below to help ensure that your review can be posted.

Reviews by Our Customers Under the Age of 13

We highly value and respect everyone's opinion concerning the titles we offer. However, we cannot allow persons under the age of 13 to have accounts at BN.com or to post customer reviews. Please see our Terms of Use for more details.

What to exclude from your review:

Please do not write about reviews, commentary, or information posted on the product page. If you see any errors in the information on the product page, please send us an email.

Reviews should not contain any of the following:

  • - HTML tags, profanity, obscenities, vulgarities, or comments that defame anyone
  • - Time-sensitive information such as tour dates, signings, lectures, etc.
  • - Single-word reviews. Other people will read your review to discover why you liked or didn't like the title. Be descriptive.
  • - Comments focusing on the author or that may ruin the ending for others
  • - Phone numbers, addresses, URLs
  • - Pricing and availability information or alternative ordering information
  • - Advertisements or commercial solicitation

Reminder:

  • - By submitting a review, you grant to Barnes & Noble.com and its sublicensees the royalty-free, perpetual, irrevocable right and license to use the review in accordance with the Barnes & Noble.com Terms of Use.
  • - Barnes & Noble.com reserves the right not to post any review -- particularly those that do not follow the terms and conditions of these Rules. Barnes & Noble.com also reserves the right to remove any review at any time without notice.
  • - See Terms of Use for other conditions and disclaimers.
Search for Products You'd Like to Recommend

Recommend other products that relate to your review. Just search for them below and share!

Create a Pen Name

Your Pen Name is your unique identity on BN.com. It will appear on the reviews you write and other website activities. Your Pen Name cannot be edited, changed or deleted once submitted.

 
Your Pen Name can be any combination of alphanumeric characters (plus - and _), and must be at least two characters long.

Continue Anonymously

    If you find inappropriate content, please report it to Barnes & Noble
    Why is this product inappropriate?
    Comments (optional)