El poder de la Palabra de Dios: La Biblia, la fuente eterna de Dios

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En El poder de la Palabra de Dios, Josué Yrion imprime dos de las principales marcas de su ministerio: su amor apasionado por Cristo y su compromiso radical con la verdad de las Escrituras. Al abordar la revelación bíblica de manera franca y fiel, además de desafiarnos a un compromiso integral con los principios inmutables de la Biblia, nos estimula y nos guía a una vida cristiana llena de victoria y de la unción del Espíritu.
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En El poder de la Palabra de Dios, Josué Yrion imprime dos de las principales marcas de su ministerio: su amor apasionado por Cristo y su compromiso radical con la verdad de las Escrituras. Al abordar la revelación bíblica de manera franca y fiel, además de desafiarnos a un compromiso integral con los principios inmutables de la Biblia, nos estimula y nos guía a una vida cristiana llena de victoria y de la unción del Espíritu.
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Product Details

  • ISBN-13: 9780881136746
  • Publisher: Grupo Nelson
  • Publication date: 9/1/2001
  • Language: Spanish
  • Pages: 224
  • Product dimensions: 5.50 (w) x 8.50 (h) x 0.60 (d)

Meet the Author

Josué Yrion es un evangelista internacional que hapredicado a millones de personas en 71
países. Fue el primer ministro latinoamericano en predicar en una cruzada en Madras (Chennai), India. Visita www.josueyrion.org.

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EL PODER DE LA PALABRA DE DIOS


By JOSUÉ YRION

Grupo Nelson

Copyright © 2002 Josué Yrión
All right reserved.

ISBN: 978-0-88113-674-6


Chapter One

La fuente eterna de Dios

En cierta ocasión, cuando Kathryn tenía dos añitos y medio y Josué Jr. apenas uno, jugaban en la sala de la casa. Júnior tomó la muñeca de Kathryn y salió corriendo. Ella fue tras él y le dijo: «Devuélveme mi muñequita», y arrancó su muñeca de las manos del pequeño Júnior. Por segunda vez, él tomó la muñequita y salió corriendo nuevamente. Kathryn, corriendo atrás, otra vez arrebató la muñeca de sus manos. Como si esto no fuera suficiente, Júnior tomó por tercera vez la muñequita y escapó de Kadiryn. Entonces ella, ahora un poco más irritada, se acercó muy cerquita de Júnior y, fijando en él sus ojitos pequeños, dijo: «Júnior, devuélveme mi muñeca en el nombre de Jesús». Mi hijo menor, le devolvió la muñeca y se fue. Kathryn se acercó a mi esposa Dámaris y le dijo: «Mamá, hay poder en el nombre de Jesús, hay poder en el nombre de Jesús ...» El poder en el nombre de Jesús es el tema que desarrollaremos en este libro. Disponga su corazón para oír la voz de Dios, pues es a Él a quien nos vamos a referir.

Una necesidad fundamental

Hoy, indiscutiblemente, precisamos retornar a la Palabra de Dios. La Iglesia necesita regresar al poder de la Palabra. Los pastores necesitan volver a predicar la Palabra de Dios. El escritor del libro a los Hebreos afirma: «Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón» (Hebreos 4.12).

Las Escrituras nos declaran que la Palabra de Dios es viva. Lo fue ayer, lo es hoy y lo será eternamente. Ella no es arcaica o moderna, es eterna. En este tiempo en el que las iglesias alrededor del mundo han sido negligentes con la Palabra de Dios y predicaron otras doctrinas, otras filosofías, necesitamos volver a sus enseñanzas, retornar a su sabiduría y a su poder.

Visité algunos días la ciudad de Madras, India. Allí asistieron aproximadamente setenta mil personas a nuestra cruzada, seis mil setecientas de ellas rindieron su vida a Cristo aquellos días.

La primera noche, el Señor abrió los ojos de una mujer ciega. El segundo día, un paralitico caminó en la plataforma. Hubo milagros y prodigios extraordinarios. ¿Por qué? Porque la Palabra de Dios, el simple evangelio de la cruz fue predicado. La Palabra de Dios cambió a los hindúes y transformó miles de vidas. Rompió y desplazó el poder del diablo. Este es el misterioso poder de la Palabra de Dios. Las Escrituras nos afirman que la Palabra de Dios es viva. ¿Pero qué es la Palabra de Dios?

La singularidad de la Biblia

Hace miles de años comenzaron a escribir un libro que resistiría las críticas más cínicas de sus enemigos y el examen más minucioso y crítico de las mentalidades más brillantes del globo. La Biblia sufrió, a lo largo de los años, todos los ataques posibles e imaginables de sus críticos alrededor del mundo. A pesar de eso, la Biblia se levanta majestuosa como la campeona de lectura de todas las edades, como la heroína invicta, amiga de millones y millones de personas que encontraron en ella la paz, el bienestar espiritual y la seguridad de la vida eterna.

En mis viajes por los países árabes, musulmanes, socialistas o comunistas, o hasta en los países budistas de Asia, pude percibir que muchos intentaron destruir la Palabra de Dios, pero no lo consiguieron y jamás lo conseguirán. Miles ya intentaron ridiculizarla, pero toda tentativa ha sido y será vana. La Biblia es el libro más vendido del mundo y el más leído día tras día. ¿Cuál es el secreto indiscutible del triunfo de la Palabra de Dios? ¿Será que llegará el día en que su influencia se desvanecerá y perderá su poder?

En 1985, visité todos los países de la entonces temida cortina de hierro comunista: Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Rumania, Bulgaria, Yugoslavia y la ex Unión Soviética. Experimenté y vi la gran necesidad que teman nuestros hermanos en aquellos países de poseer un ejemplar de la Palabra de Dios. Mientras que en los países occidentales las Biblias están llenas de polvo y en el olvido de gran parte de los cristianos, atrás de la cortina de hierro, millones de personas anhelaban poseer una Biblia y compartirla con su familia. Todavía hoy, en los países comunistas de Asia, o sea, en la cortina de Bambú, en naciones como China, Corea del Norte, Birmania, Vietnam, Camboya, Laos, etc., miles de cristianos están siendo apresados, torturados, fusilados y muertos simplemente por el «crimen» de poseer un ejemplar de la Palabra de Dios, la Biblia.

En Cuba, no hace mucho tiempo atrás, miles de Biblias enviadas desde los Estados Unidos fueron quemadas por el gobierno local. Los soldados del régimen comunista de Fidel Castro incendiaron las Biblias en una unidad militar de Managua, municipio de Arroyo Naranjo, con el pretexto de que eran libros «subversivos». Testigos oculares informaron que miles de Biblias fueron tiradas desde un camión hacia un foso y quemadas. En la tapa de las Biblias estaba escrito: «Cuba para Cristo». Al gobierno no le gustó el título, pues debería ser «Cuba para Fidel». Ya hace por lo menos cuarenta años que el gobierno comunista de Cuba intenta destruir la Palabra de Dios. Hace treinta años, de una sola vez, quemaron cien mil Biblias y después veintisiete mil más. Fidel Castro, sin embargo, jamás conseguirá destruir lo que Dios estableció. Pues está escrito: «Edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella» (Mateo 16.18).

Un libro fascinante

La Biblia es el libro más fascinante que se haya escrito. En el año 1968 solamente, fueron distribuidos ciento diez millones quinientos mil ejemplares. Está presente en todo el mundo y está traducida en aproximadamente mil doscientos cincuenta idiomas diferentes. Un diario de Londres publicó una nota acerca del extraordinario volumen de ventas de la Biblia, diciendo que, solamente en aquel año, había excedido el total de los diez libros más vendidos en Inglaterra durante los últimos diez años. ¡Qué valor tiene la Palabra de Dios! Cuando consideramos declaraciones como esas, sin duda vienen preguntas a nuestra mente. ¿Qué es la Biblia? ¿Cómo es que se ha mantenido durante siglos y ha soportado las críticas y ataques de sus enemigos y todavía conserva su poder y autoridad? ¿A qué se debe su admirable influencia, y por qué razón innumerables personas la han leído, amado y han seguido sus reglas fielmente? ¿Por qué muchos dieron su propia vida por ella, antes que negar su veracidad e infalibilidad? ¿Por qué ella posee un poder tan especial para guiar la vida del hombre por la rectitud, integridad y valores morales? ¿Por qué reyes, presidentes, gobernadores, estadistas, médicos y profesionales, así como personas comunes, le han dado un lugar primordial en sus bibliotecas, y debido a qué razón sabios, literatos y científicos han buscado en ella una fuente de inspiración para sus obras? ¿Qué es la Biblia?

La Biblia posee el poder sobrenatural de Dios. Sus líneas escritas salieron de la boca del Altísimo. No son letras de hombres, pero, como afirmó Pedro en su segunda carta: «Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo» (2 Pedro 1.20,21).

En ella no hay contradicciones o errores humanos. Es perfecta en todos sus escritos, porque no consiste en palabras de hombres, pues es la Palabra de Dios escrita. Al comprar un frasco de medicina, frecuentemente leemos en el prospecto: Contraindicaciones o efectos secundarios. Tal vez allí diga: «Si usted es alérgico a las sustancias contenidas en esta medicina, no haga uso de ella». Pero la Palabra de Dios no posee contraindicaciones. Todo lo que está escrito en ella es perfecto; no hay errores ni contradicciones. ¡Aleluya! Este es el poder de la Palabra de Dios. Ella es y siempre será la eterna Palabra del Divino y Poderoso: la regla de la moral y la decencia, la guía espiritual y la brújula para las decisiones de nuestra vida.

La Biblia es una fuente fie revelación

Dios se ha revelado al hombre a través de su Palabra. El cristianismo no es religión en su sentido común y vulgar. La palabra religión viene del latín «religare», cuyo significado es unir al hombre con Dios. Eso es lo que las religiones intentan hacer, pero siempre a través de esfuerzos humanos. El hombre jamás podría ni puede ir a Dios por sí mismo. La religión, en su sentido más amplio, es el esfuerzo inútil del hombre de llegar a Dios por sus propios medios o por sus obras. El cristianismo consiste en el hecho de que Dios envió a Cristo Jesús al mundo para salvar al hombre, muriendo en la cruz del Calvario en su lugar. Eso es lo que nos afirma el apóstol Pablo en su carta a los efesios: «Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se glorie» (Efesios 2.8,9).

La Biblia es específica y simple. Usted puede creer en ella, en la obra y en los hechos de la cruz y ser salvo mientras la está leyendo. Usted puede ser sanado de sus enfermedades y a la vez recibir el poder del Espíritu Santo. Todo lo que tiene que hacer es creer en la Palabra de Dios como única regla de fe y autoridad para su vida, entregar su corazón a Cristo, y Él escribirá su nombre en el Libro de la Vida. La Biblia relata en el Evangelio de Juan: «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios» (Juan 1.1). El versículo once del mismo capítulo nos afirma que Cristo «A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron». Dios se reveló al hombre por su Palabra (verbo) encarnada, Cristo, quien es también la eterna Palabra de Dios a los hombres.

El mayor poder que hay en el mundo no es el poder de las bombas y misiles militares, no es el poder del ejército, no es el poder de los aviones supersónicos, no es el poder de los gigantescos tanques de guerra, ni aun el poder de los enormes navios portaaviones o el poder político de Washington o de cualquier otra potencia mundial. El mayor poder que hay en el mundo es el poder de la Palabra de Dios, el único y verdadero Dios, y después de El no hay otro. Cuando predicamos la Palabra con poder y autoridad, Dios cambia, transforma, salva y restaura a las personas que creen en el poder de su Palabra. Personalmente, he predicado esta Palabra desde Alaska hasta Chile, desde España hasta Japón, en todos los continentes y en por lo menos sesenta países alrededor del globo y, hasta ahora, jamás he perdido ningún argumento. Nunca la Palabra sufrió siquiera una derrota; nunca sus enemigos pudieron triunfar sobre ella. Al contrario, siempre la exalté como un buen soldado de Cristo, siempre la prediqué con simplicidad, pero también con poder y unción de la autoridad divina que ha revestido mi vida. Cuando estoy en el pulpito escucho, como decía D.L. Moody, «Otra voz; la voz del Espíritu Santo».

La Biblia es una fuente de literatura

La Biblia es la rúente de literatura de más credibilidad en el mundo, en virtud de sus excelentes escritos. A ella le cabe el mérito de tener entre sus páginas el libro de Job, considerado el primer drama del que se tiene noticia en la historia; el libro de Salmos, que es la colección poética más antigua del mundo. Su valor literario reside en lo sublime de sus temas y en la calidad de sus escritos. Muchos de los poetas y escritores de Roma y de la Grecia Antigua fueron personas inmorales, corruptas, sensuales y pervertidas. Por lo tanto, los temas que escogieron para sus obras reflejaban lo que ellos eran. En sus escritos se encontraban religiones falsas y ridiculas, guerras y heroísmo fanáticos y ambiciosos, llenos de amores impuros y de sexualidad, que atentaban contra la santidad de la familia, y de adoración a dioses paganos y extraños, condenables por la Palabra de Dios.

Los escritos de la Palabra son santos y puros, promotores de vida y amor perfecto. Los escritores hebreos fueron inspirados por Dios; hombres santos en su manera de vivir y puros de corazón. Escribieron a favor de la felicidad y del bienestar del hombre y la familia. Proclamaron las perfecciones y atributos divinos en sus escritos y exaltaron a Dios en los temas que escogieron. Eran hombres santos, humildes y temerosos de Dios. Escribieron palabras extraordinarias que cambiaron miles de vidas a través de la historia. Este es el poder de la Palabra de Dios. Los poetas hebreos se encontraban entre los hombres más sublimes de su nación. Entre ellos hubo reyes de carácter elevado, jueces de enorme integridad, héroes de los más renombrados y legisladores cuya fama alcanzó los confines de la tierra. Entre ellos están Moisés, David, Salomón, Job, Isaías, Jeremías y muchos otros.

Un joven checoslovaco dijo en cierta ocasión: «Un misionero que vino aquí me dio un versículo de la Biblia, era un pedacito de papel muy pequeño, pequeñito. Comencé a amar ese versículo, a memorizarlo, a estudiarlo y leerlo de día y de noche». Ese joven caminó por las calles de su país muy alegre porque tenía en sus manos un versículo de la Palabra de Dios. Eso aconteció cuando Checoslovaquia todavía era comunista. Viendo la actitud que tenía este muchacho, su pastor le dijo: «Tú no puedes gritar por las calles ¡Gloria a Dios! ¡Gloria a Dios! Este es un país socialista y te llevarán a prisión». El joven exclamó diciendo a su pastor: «El versículo que me dio el misionero decía: «Y vino la Palabra de Dios a Jeremías, y si la palabra de Dios fue a Jeremías, ella puede venir a mí también y vino». Ame la Palabra de Dios, léala, estudíela, obedézcala y crea en ella con todo su corazón. No hay otro libro igual en la faz de la tierra que pueda ser comparado con la Biblia.

En 1985, cuando estuve en Grecia, en la ciudad de Atenas, subí al Areópago, lugar donde Pablo predicó a los filósofos epicúreos y estoicos. Desde allí, pude observar la Acrópolis y el Partenón, símbolos de la sabiduría ateniense, lugar donde enseñaron Platón, Sócrates y Epicúreo. ¿Qué es hoy la Acrópolis y el Partenón, donde los filósofos griegos escribieron sus obras y hablaron de sus grandezas? Polvo; todo se redujo al polvo y al olvido. Sus grandes teatros y auditorios son piedras llenas de polvo por causa del suelo donde se pisa. Todo terminó. Compare la gloria humana con la majestad de la Palabra de Dios: «Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre» (Isaías 40.8). Esta es la diferencia entre los escritos humanos y los divinos.

La Biblia es una Cuente Je historia

Entre las fuentes de la historia, la Biblia es un verdadero tesoro, y es por eso que muchos historiadores se han valido de ella para extraer datos de un valor histórico incalculable. La Biblia no solamente nos da una excelente, bien organizada y detallada historia de la civilización hebraica, también ofrece datos importantísimos sobre otras civilizaciones antiguas como la egipcia, la persa, la media, la babilónica y la romana. Existen muchas verdades históricas de las cuales, sin los escritos bíblicos, los historiadores jamás tendrían conocimiento. Es claro que hubo un tiempo en que dudaron de algunas afirmaciones de la Biblia como fuente histórica. Pero, poco a poco, mediante los descubrimientos arqueológicos, fueron dándose cuenta de que ella tenía razón. Hasta hoy, nada se puede probar contra los hechos históricos en ella relatados. Ninguna universidad, profesor o intelectual se atreve a dudar de la Biblia como fuente de sabiduría y autoridad con relación a los conocimientos históricos registrados en las páginas de ese libro santo, poderoso, profundo e infalible.

Actualmente, las revistas de arqueología de los Estados Unidos dan gran énfasis a los descubrimientos realizados recientemente, y e! crédito de ellos ha sido atribuido a la Biblia. Un ejemplo fue el descubrimiento de un esqueleto en Israel, en la ciudad filistea de Askalon. El cráneo tema un orificio en el medio de la frente y fue considerado como el de Goliat. Imaginen el impacto que tuvo en los universitarios, especialmente en aquellos que no creen en la Palabra de Dios, en los ateos y agnósticos, cuando el museo arqueológico de Jerusalén mostró al mundo el esqueleto y la calavera que ellos creen que pertenece a Goliat de Gat, de acuerdo al relato bíblico en el libro del profeta Samuel.

La Biblia es una fuente de redención

¿Qué es la redención? Es libertad. Consiste en el hecho de que alguien paga el precio que usted mismo debería pagar por su crimen y lo deja libre. En la redención cristiana, alguien redimió su vida, lo compró por un precio muy elevado que usted no podía pagar. La Biblia nos dice que Cristo nos redimió en la cruz del Calvario al morir por nosotros. El dio su vida por nosotros. De otro modo, estaríamos perdidos eternamente, sin salvación. Pero Él pagó el precio para comprar nuestra alma, para curar nuestras enfermedades y escribir nuestro nombre en el Libro de la Vida.

(Continues...)



Excerpted from EL PODER DE LA PALABRA DE DIOS by JOSUÉ YRION Copyright © 2002 by Josué Yrión. Excerpted by permission of Grupo Nelson. All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
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Table of Contents

Contents

Presentación....................ix
Dedicatoria....................1
Prólogo....................3
1. La fuente eterna de Dios....................7
2. El poder de la Palabra de Dios....................33
3. ¿Qué es la Biblia para nuestro corazón?....................59
4. Escrita con un propósito....................80
5. Un mandato para el pueblo de Dios....................101
6. La Biblia nos exhorta a través de sus palabras....................130
7. Los impíos, los salvos y su relación con la Palabra....................168
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