El Sutil Poder del Abuso Espiritual: Como Reconocer y Escapar de la Manipulacion Espiritual y de la Falsa Autoridad Espiritual Dentro de la Iglesia

El Sutil Poder del Abuso Espiritual: Como Reconocer y Escapar de la Manipulacion Espiritual y de la Falsa Autoridad Espiritual Dentro de la Iglesia

by David Johnson, Jeff VanVonderen
     
 
Ninguna persona debería marcharse de la iglesia por sentirse manipulada, controlada, humillada o condenada. Pero el abuso puede ocurrir en los lugares de refugio y ánimo si los líderes espirituales empiezan a abusar de su autoridad para satisfacer sus necesidades de importancia, poder, o gratificación espiritual. En esta obra

Overview

Ninguna persona debería marcharse de la iglesia por sentirse manipulada, controlada, humillada o condenada. Pero el abuso puede ocurrir en los lugares de refugio y ánimo si los líderes espirituales empiezan a abusar de su autoridad para satisfacer sus necesidades de importancia, poder, o gratificación espiritual. En esta obra descubrirás como identificar a la iglesia abusiva y también como liberarte de su legalismo destructivo. Entre los temas incluidos figuran:

1. Cómo se produce el abuso espiritual, y por qué aquellos que están bajo su control a menudo no lo detectan.
2. Las formas sutiles que los líderes y sistemas utilizan para “enganchar” y controlar a los creyentes, robándoles de su gozo en Cristo.
3. Ayuda bíblica para reconocer relaciones espirituales saludables.
4. Estrategias eficaces para eludir situaciones abusivas.

Penetrante, práctico y solidamente cimentado en las Escrituras, este libro tiene lo que necesitas para recuperar una relación llena de gracia con Dios y Su iglesia.

Product Details

ISBN-13:
9780829707557
Publisher:
Vida
Publication date:
12/07/2010
Pages:
272
Sales rank:
780,775
Product dimensions:
5.30(w) x 8.40(h) x 0.80(d)
Age Range:
18 Years

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EL SUTIL PODER DEL ABUSO ESPIRITUAL

Cómo reconocer y escapar de la manipulación espiritual y de la falsa autoridad dentro de la iglesia
By David Johnson Jeff Van Vonderen

Zondervan

Copyright © 1991 David Johnson and Jeff Van Vonderen
All right reserved.

ISBN: 978-0-8297-0755-7


Chapter One

"Ayúdenme ..."

Jeri se sentó en la oficina de un consejero cristiano, y explicó que se sentía desesperada, que se estaba volviendo loca. "O es eso", dijo secamente, "o estoy en el umbral de un cambio radical importante en mi crecimiento espiritual".

"Esas son dos cosas completamente opuestas", señaló el consejero. "¿Cómo llegaste a esa conclusión?".

"Bueno", comenzó, con un nudo en la garganta, "fui a ver a mi pastor hace pocos meses porque me estaba sintiendo muy deprimida. Identificó el problema fundamental en seguida, pero parece que yo no puedo hacer nada al respecto".

"El problema fundamental ...", el consejero repitió, "¿cuál fue?".

Jeri bajó la mirada hacia la parte de arriba de sus zapatos: "Creo que debo decir que el problema, pues, soy yo. Mi pastor dice que estoy en rebeldía contra Dios".

Lo que resultó fue la historia de un caso desafortunado, y excesivamente común: La iglesia de Jeri enseña que La Biblia es la Palabra de Dios, el estándar mediante el cual debemos vivir. Pero la utilizan como una medida a través de la cual ganamos la aceptación de Dios, en lugar de como una guía para vivir. Por consiguiente, cuando le pidió a su pastor que la ayudara con su depresión, le dieron una "receta" de pasajes bíblicos de alabanza para memorizar y repetir una y otra vez. Esto, se le dijo, haría que pensara en Dios y que dejara de pensar en sí misma. La depresión se acabaría cuando superara su pecaminoso egocentrismo.

Jeri había probado lo que el pastor le sugirió, pero su depresión no se acabó, y esto suscitó algunas preguntas. Observó que había un historial de depresión entre las mujeres de su familia, y que en ese momento ella estaba experimentando algunos problemas físicos. Además, le confió a su pastor que estaba batallando en sus relaciones con su marido, porque este no daba importancia a sus responsabilidades con sus dos adolescentes que estaban empezando a meterse en problemas.

—¿Cómo respondió él cuando le dijiste que su sugerencia no ayudó?

—Ahí fue cuando me arrojó la bomba —dijo Jeri.

El consejero no dejó de notar la metáfora que ella eligió —la devastación que Jeri intentaba retratar— y preguntó:

—¿Qué tipo de "bomba"?

El pastor le había dicho: "El hecho de que no aceptes mi consejo sin plantear todas estas objeciones y otras posibilidades fue la principal indicación para mí, Jeri, de que la raíz de tu problema es espiritual, no físico o emocional. Cuando mencionaste que discutías con tu marido, en lugar de someterte a él y confiar en Dios, eso lo confirmó". Concluyó que los demás problemas —depresión emocional, enfermedad física, problemas en el matrimonio y unos adolescentes conflictivos— eran el resultado de la incapacidad de ella de someterse completamente a Dios y a su Palabra.

Jeri había intentado poner objeciones:

—Le dije que me sentía condenada. Que yo sentía que necesitaba ayuda de otro tipo.

—¿Qué sucedió? —el consejero la apremió.

—Eso empeoró las cosas. Mi pastor sonrió y dijo que yo no estaba dispuesta a aceptar sus consejos, así que eso probaba que él estaba en lo cierto. Ahí fue cuando me aplicó la palabra "R". Dijo: "Jeri, necesitas arrepentirte de tu rebelión contra Dios. Después todos esos problemas menores serán atendidos".

—Ese es un veredicto fuerte contra ti —el consejero observó—. ¿Qué opinas?

Las lágrimas le brotaron, y las secó suavemente con un pañuelo desechable. Luego se sentó estrujando el pañuelo y haciéndolo nudos mientras respondía:

—Me siento como una sabandija clavada en una cartulina con un alfiler. Trato de alabar a Dios; lo alabo. Pero el problema con mi marido y los niños es interminable. Y me enfurezco cuando soy sincera conmigo misma, porque solo repetir las Escrituras, mientras nuestra familia y nuestra salud se están cayendo a pedazos, me parece demasiado superficial.

"Pero luego despierto a media noche, escuchando las palabras de mi pastor. Y pienso que debo de ser una terrible cristiana —en rebeldía, como él dijo— o mi vida no sería semejante desastre. Él tiene razón, ¿no es así? La rebeldía es un pecado que todos afrontamos.

"Pero la perturbación en mí ha continuado durante cuatro meses, y me encontré pensando que debería meter la cabeza a nuestro horno de gas. Y en otras ocasiones creo que debo de estar en el umbral de un cambio radical para una mayor "santidad" ... si pudiera alabar lo suficiente, o someterme lo suficiente. Pero no creo poder aguantar el tiempo necesario. Por eso me siento exhausta, y como que estoy perdiendo la razón. Ya no puedo soportar todo este peso —finalizó, en tono suplicante—. "Ayúdeme ...".

El dilema de Jeri es similar a incontables casos con los que nos hemos encontrado, el cual representa un serio problema muy extendido entre los cristianos. El problema, tal como hemos llegado a conocerlo, es el abuso espiritual.

No hay duda de que el término en sí molestará, si es que no escandaliza, a mucha gente, aunque esta no sea la intención. Nuestra intención tampoco es ser alarmistas, aunque estemos haciendo un llamado de atención a la existencia de un problema. Por consiguiente, es importante definir a qué nos referimos con abuso espiritual, y dejar claro desde el principio que cualquiera puede ser víctima, e incluso en ocasiones perpetrador, sin darse cuenta de lo que está haciendo.

Para empezar, examinemos las dinámicas que intervienen en la historia de Jeri.

Anatomía del abuso espiritual

Podríamos señalar varios factores problemáticos: el pastor de Jeri pasó por alto las dimensiones físicas, emocionales y relacionales de su problema y le dio un enfoque "espiritualizado" más limitado. Con poca investigación, supuso que conocía "el problema fundamental" de Jeri, que había un "problema fundamental". Pero aquí intervienen más factores sutiles, y la sutileza es exactamente lo que da poder para que haya un gran daño.

Primero, examinemos el poder dinámico que interviene.

Jeri voluntariamente se había hecho vulnerable al comentar un problema. Esto suponía, desde luego, que el pastor era más saludable en esa cuestión —o por lo menos tenía más conocimientos— y que podía ayudar. Debido a que ella se sentía débil en eso, lo que estaba buscando era la ayuda de alguien más fuerte. Añádele la posición de autoridad espiritual que tenía el pastor, y es fácil ver cómo las palabras de este tendrían doble peso en el pensamiento de Jeri.

Y entonces, tristemente, lo que se le ofreció a Jeri no fue ayuda. Aquí es donde entra una segunda dinámica: Se cambió sutilmente el enfoque del asunto.

Jeri continuó hablando de su problema de depresión. El pastor trató el problema como si fuera Jeri en persona. De acuerdo con el pastor, ella era "rebelde", así que ella era el problema. El enfoque lo cambió de la emoción a la persona, y el estado de los sentimientos de Jeri al estado en el que se encontraba ella. La depresión ya no era el problema que juntos debían resolver; Jeri misma era "el problema", etiquetada como una rebelde que necesitaba estar a la altura de cierta norma.

Jeri nunca notó que no estaba recibiendo la ayuda que esperaba. En realidad cuestionaron y al parecer juzgaron su posición espiritual ante Dios.

En el fondo de este triste y doloroso encuentro quizá yace una dinámica más sutil: Jeri cuestionó a una autoridad que se consideraba estar por encima de todo cuestionamiento, quizá incluso por encima de los errores.

Ahora bien, en un diálogo normal, por ejemplo, puedes malinterpretarme o no estar de acuerdo conmigo. Si cuestionas mi forma de pensar, y en realidad tu cuestionamiento corrige un error que estoy cometiendo, tu reto me es saludable. Me corrige. Y el simple hecho de que me cuestiones no te hace estar equivocado. Lamentablemente, una serie de suposiciones más sutiles intervinieron contra Jeri, y se presentaron de una manera parecida a esto:

Evidentemente este pastor interpretaba que su posición de autoridad significaba que sus pensamientos y opiniones eran supremos. Si él lo decía, la única respuesta correcta de ella era estar de acuerdo ... definitivamente sin objeciones.

Segundo, se dio por hecho que los cuestionamientos de Jeri provenían de un espíritu errado, no simplemente de un intento sincero de tener un diálogo con el pastor. En otras palabras, se asumió lo peor de ella, no lo mejor.

Más problemático que esto, francamente, fue el juego de poder que tuvo lugar. En resumen, Jeri fue manipulada. No hay duda de que el pastor de Jeri pensaba que solo estaba siendo honesto y directo con ella, tratando de "ayudarla" a ver el problema. La manipulación entró en escena cuando Jeri hizo una pregunta honesta, y él "hizo valer su autoridad". La actitud tácita con la que ella se encontró podría enunciarse mejor con palabras como estas: "Yo soy la autoridad, y porque soy la autoridad mis palabras no deben ser cuestionadas. El hecho de que las cuestionaste prueba que estás mal".

¿Qué revela esta actitud? Quizá inseguridad, frustración e ira sepultadas. También revela que el pastor, al menos en este encuentro, no estaba desempeñándose dentro de una posición compasiva a beneficio de Jeri, aunque ella lo necesitaba a él. Por el contrario, al parecer se esperaba que ella afirmara y reafirmara estar de acuerdo, independientemente de cómo se sintiera y de si la valoración que él hizo de ella fuera o no atinada. Defender su posición de autoridad era lo que más importaba.

¿Qué es abuso espiritual?

Ser testigos de la angustia espiritual ocasionada por dinámicas como estas, una y otra vez, es lo que nos llevó a acuñar el término abuso espiritual. Una vez ilustrado con un caso para estudio, ahora definamos y apliquemos el término.

El abuso espiritual es el maltrato hacia una persona que tiene necesidad de ayuda, de apoyo o de mayor poder espiritual, lo que resulta en el debilitamiento, el menoscabo o el decaimiento del potencial espiritual de esa persona.

Esto es una perspectiva amplia. Refinémosla con algunas definiciones funcionales. El abuso espiritual puede ocurrir cuando un líder utiliza su posición espiritual para controlar o dominar a otra persona. Con frecuencia implica pasar por encima de los sentimientos y opiniones de otro, sin importar qué consecuencias habrá en las condiciones de vida, las emociones o el bienestar espiritual de la otra persona. En esta práctica, se utiliza el poder para reafirmar la posición o las necesidades de un líder, por encima de la persona que se acerca a él con necesidades. Esto fue lo que ocurrió en el caso de Jeri.

El abuso espiritual también puede ocurrir cuando se recurre a la espiritualidad para hacer que otros vivan a la altura de un "estándar espiritual". Promueve un "desempeño espiritual" externo, sin respetar el verdadero bienestar de un individuo, o se utiliza como un medio para "probar" la espiritualidad de una persona. ¿En qué consiste el tipo de "desempeño espiritual" al que nos estamos refiriendo? ¿Cuándo sobrepasa sus límites una autoridad, al extender críticas cuando lo que se necesita es apoyo? Escucha las experiencias de estos cristianos, heridos y abrumados por un peso excesivo debido a las demandas de sus líderes y su "espiritualidad", y quizá obtengas un panorama más claro.

"Mi líder de estudio bíblico me dice que yo no he aceptado el "manto" como cabeza espiritual de mi hogar. Debería estar orando más, tomando autoridad en el Espíritu; entonces las fuerzas espirituales no podrían atacar a mi familia. Mi esposa no estaría teniendo problemas menstruales, y mi hijo mayor no estaría padeciendo asma. Creo que la enfermedad de ellos es culpa mía".

"Muchos de nosotros queríamos más información respecto a cómo se estaban gastando las finanzas de la iglesia. Queríamos saber si podría destinarse más dinero directamente a los ministerios, caridades, cosas como esas. Cuando en una reunión de ancianos hice algunas preguntas, vaya, el cuarto sí se puso helado. Posteriormente se me dijo que dejara de tratar de crear una facción en la iglesia".

"Habíamos vendido nuestra casa y nos habíamos cambiado al otro lado del país para que yo pudiera trabajar para este importante ministerio. Después de un año empezaron con esto del peso. Debido a que tengo sobrepeso, se me dijo que tenía que bajar de peso porque tener sobrepeso es "un mal testimonio". Mis aumentos de sueldo y hasta mi empleo estaban en peligro".

"La congregación me hizo saber que estaban decepcionados de mí porque pedí dos meses sabáticos, aun cuando he estado pastoreando aquí durante doce años, básicamente disponible día y noche, y nunca he tomado siquiera dos semanas de vacaciones al mismo tiempo. Me siento demasiado desanimado".

"Nuestra iglesia se metió en este fuerte énfasis en tener escuela en casa y familias grandes. También en que las mujeres se cubran la cabeza para mostrar que están bajo sumisión; y nada de maquillaje. Finalmente surgió. Nuestros amigos nos dijeron que no somos espirituales porque nuestro hijo está en escuelas públicas, y que yo soy "mundana" porque uso sombra para los ojos y lápiz labial".

"La controversia empezó —¿puedes creerlo?— cuando traje a colación una pregunta en la Escuela Dominical. Estábamos debatiendo sobre un tema doctrinal, la predestinación, del cual siempre pensé que era un tema ambiguo. No estuve de acuerdo con el maestro, dentro de un espíritu amistoso. Pero dos días después, el coordinador de ministerios de la iglesia me dijo que yo había estado muy "polémico" con el maestro en frente de todos; que ellos me agradecerían si dejaba las clases hasta nuevo aviso".

"Mi marido está convencido de que yo debo orar una hora al día, utilizando una "fórmula de oración" en la que él se había especializado. Le dije que la probé y que no me pareció adecuada para mí. Todo lo que me dijo fue: "Este es todo tu problema. No puedes aceptar nada por fe". Me siento tan ... por debajo del estándar".

En cada uno de estos incidentes intervino una dinámica similar. A la persona con una necesidad —ya fuera la necesidad de información, diálogo, apoyo, aceptación o consejo— se le envió el mensaje de que era menos que espiritual, o de que su espiritualidad tenía defectos. En varios casos, se ha recurrido a la vergüenza en un intento de hacer que alguien apoyara una creencia, o se recurrió a ella para esquivar preguntas legítimas.

Espero que hayas notado, como en el caso del pastor cansado, que el abuso espiritual se puede adjudicar lo mismo a líderes que a seguidores. De ninguna manera estamos atacando a líderes o al liderazgo espiritual. Estamos exponiendo un fenómeno que está hiriendo a muchos.

Cualquiera que sea el caso, los resultados del abuso espiritual suelen ser los mismos: El individuo se queda con el peso de la culpa, del veredicto o de la condenación, y se queda confundido respecto a su valor y posición como cristiano.

En este punto es cuando decimos que la espiritualidad se ha vuelto abusiva.

¿Es demasiado dura la palabra "abuso"?

Observar el fenómeno del que estamos escribiendo desde una perspectiva ligeramente diferente puede ayudarte a entender por qué nos vamos tan lejos al usar el término abuso espiritual. Estamos muy conscientes de que el término puede ser controversial, y sin embargo también estamos convencidos, a la luz de otras consejerías innovadoras de otros campos, de que el uso de la palabra abuso está garantizado.

Muchos conocen muy bien los grandes avances en la consejería de los "sistemas familiares". En vista de que la iglesia es una "familia espiritual hecha de muchas familias", en vista de que es la familia de Dios, estamos convencidos de que hay algo muy valioso que se aprende al observar lo básico del sistema de una familia sana, y lo que sucede cuando ese sistema se vuelve enfermizo.

En el sistema de una familia sana y funcional, los padres ocupan un lugar de autoridad con el fin de proporcionar relaciones que satisfagan necesidades, experiencias y mensajes a los hijos. Aquí, los padres fortalecen la personalidad de sus hijos, mientras que al mismo tiempo se vuelven siempre más sabios en su habilidad para que reciban consecuencias apropiadas por el mal comportamiento, y enseñar y motivar el comportamiento correcto.

Es cierto que hasta un buen padre comete errores. Esto no significa que sea abusivo. Indudablemente él está ahí, en parte, para satisfacer las necesidades de sus hijos, pero igualmente es un ser humano que también está aprendiendo y creciendo.

(Continues...)



Excerpted from EL SUTIL PODER DEL ABUSO ESPIRITUAL by David Johnson Jeff Van Vonderen Copyright © 1991 by David Johnson and Jeff Van Vonderen. Excerpted by permission of Zondervan. All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
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Meet the Author

David Johnson es pastor de la Iglesia de la Puerta Abierta en Maple Grove, Minnesota desde 1980. Durante este tiempo, la asistencia a la congregación creció de 160 a 3,000 personas. David se graduó de la Facultad Bethel y recibió su capacitación en teología en el Seminario Bethel y la Escuela Evangélica Trinity Divinity. Es un conferenciante codiciado y su programa radial Creciendo en gracia se transmite internacionalmente. David y su familia residen en Minnesota.

Jeff VanVonderen es reconocido internacionalmente como conferenciante en temas de adicciones, la iglesia y el bienestar familiar. Él trabajó como terapeuta de pacientes en entornos residenciales, clínicos y en la comunidad religiosa. Jeff es profesor en niveles universitarios y autor de varios libros, incluyendo El poder sutil del abuso espiritual. Es uno de los intervencionistas principales de la serie documental «Intervención» del canal A&E, la cual ha ganado el Premio Prisma dos veces. También apareció en reconocidos programas de televisión como Oprah, el Today Show y Larry King Live. Jeff tiene ocho nietos y reside en Wisconsin. Para más información, visite www.jeffvanvonderen.com.

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