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Eligiendo Tu Fe: En un Mundo de Opciones Espirituales
     

Eligiendo Tu Fe: En un Mundo de Opciones Espirituales

by Mark Mittelberg, Lee Strobel (Preface by)
 

En un mundo de tantas alternativas espirituales, la gente nos dice constantemente en qué debemos creer. Sin embargo, al mismo tiempo que oímos estos alegatos, ya estamos viviendo con creencias—aunque sean creencias predeterminadas. Entonces, ¿cómo elegimos en qué creer—especialmente en el área de la fe?

Overview

En un mundo de tantas alternativas espirituales, la gente nos dice constantemente en qué debemos creer. Sin embargo, al mismo tiempo que oímos estos alegatos, ya estamos viviendo con creencias—aunque sean creencias predeterminadas. Entonces, ¿cómo elegimos en qué creer—especialmente en el área de la fe? ¿Necesitamos elegir? En Eligiendo Tu Fe, Mark Mittelberg nos alienta, como lo hace Sócrates, a no vivir la vida sin analizarla. Nos invita a examinar por qué creemos en lo que creemos. Este análisis repercutirá tanto en los cristianos como en las personas que buscan respuestas.

In a world of spiritual options, people constantly tell us what to believe. Yet while we hear these pleas we're already functioning with existing beliefs—even if they are beliefs by default. So how do we choose what to believe—especially in the area of faith? Do we need to choose? In Choosing Your Faith, Mark Mittelberg encourages us, as Socrates does, not to lead an unexamined life. He invites us to examine why we believe what we believe. This examination will resonate with Christians and seekers alike. Tyndale House Publishers

Product Details

ISBN-13:
9781414320632
Publisher:
Tyndale House Publishers
Publication date:
06/01/2008
Pages:
320
Product dimensions:
5.40(w) x 8.10(h) x 0.90(d)

Read an Excerpt

ELIGIENDO TU FE

En un Mundo de Opciones Espirituales


By MARK MITTELBERG TYNDALE HOUSE PUBLISHERS, INC.

Copyright © 2008 Mark Mittelberg
All right reserved.

ISBN: 978-1-4143-2063-2



Chapter One

"¿POR QUÉ SIQUIERA ELEGIR UNA FE?"

¿"Elegir una fe"? ¿Por qué querría alguien tener una fe?

Fe es algo que suena peligrosamente cerca de religión -y la banda rock R.E.M. expresó bastante bien los sentimientos de una generación cuando grabó su contagiosa canción titulada "Losing My Religion [Perdiendo Mi Religión]," sin importar si alguien, incluyéndome a mí, en realidad entendía de lo que trataba la canción. Michael Stipe, el hombre que escribió y cantó la letra, dijo en una entrevista que la frase "perdiendo mi religión" en realidad es una expresión que literalmente significa "cuando se ha llegado al límite." "Y," agregó, "es una canción secular que tiene poco o nada que ver con la religión."

Pero eso no ha impedido que innumerables personas canten a voz en cuello cada vez que la canción se toca en la radio:

Ese soy yo en el rincón Ese soy yo a la vista de todo el mundo Estoy perdiendo mi religión Tratando de seguirte el ritmo

Busqué la canción en YouTube.com y leí los comentarios que la gente había escrito sobre ella. Aun ahora, unas dos décadas desde que la canción fue publicada, la gente todavía está tratando de descifrar su significado:

animeMMA (hace 3 meses) esta es una buena canción porque la religión es falsa Nakasi100 (hace 3 meses) animeMMA, perdiendo mi religión es lenguaje popular del sur para estar harto, idiota

No es que no haya razones suficientes, con o sin la canción de R.E.M., para sentirse ambivalente -o aun negativo- en la esfera de la religión. La mayoría de nosotros tiene por lo menos algunas razones propias. Debo admitir que mis razones no tienen tanto peso.

Para mí, es el recuerdo de tener que levantarme todos los domingos, más temprano de lo que me parecía que lo debería hacer un muchacho durante el fin de semana, y apresurarme para alistarme, vistiéndome con lo que mi familia llamaba "la ropa del domingo." Estos eran artículos de vestir que nunca hubiera pensado en usar otro día de la semana. Por lo regular me quedaban demasiado chicos o demasiado grandes ("Está bien," me decía mi papá, "porque estás creciendo y te van a servir."); fuera de moda (como si alguna vez hubieran estado a la moda); y a menudo me producían picazón. Algunas veces, mis padres me hacían usar un blazer y una corbata! Estoy casi seguro de que hoy, especialmente donde vivo yo, en la parte sur de California, el Departamento de Niños y de Servicios Familiares sacaría a los niños de un hogar por esa clase de maltrato -especialmente cuando el botón de arriba de mi camisa siempre me quedaba demasiado apretado y me sofocaba cuando trataba de respirar. En ocasiones, aun ahora, cuando pienso en ir a la iglesia puedo sentir una sensación de incomodidad en la parte de adelante de la garganta.

Casi sin excepción, después de finalmente estar listo, corría escaleras abajo para encontrar la casa vacía. Pero eso no quería decir que no tenía que ir a la iglesia. Quería decir que tenía que salir corriendo de la casa a la calle y descubrir que mi familia ya estaba en el automóvil, esperándome con impaciencia.

"Apúrate, Mark, se nos hizo tarde otra vez!"

Para cuando llegábamos a la iglesia, yo me sentía tan molesto que me resultaba realmente difícil pensar en cosas elevadas como Dios o asuntos espirituales serios.

Más tarde, cuando estuve en la escuela secundaria, me di cuenta cada vez más de lo rara que era la mayor parte de la música en la iglesia. El órgano producía notas que eran espectrales y muy similares a los sonidos que yo había escuchado en las películas baratas sobre casas visitadas por fantasmas. En realidad, la mayoría de las canciones tradicionales de la iglesia (himnos, para usar la palabra correcta) fueron escritas por gente de otra era -personas a quienes aparentemente les gustaba sentarse en las bancas y cantar himnos antes de ir a pasar tiempo con sus amigos en el "atrio" o "vestíbulo" de la iglesia. Recuerdo un servicio en el que todas las canciones que se tocaron habían sido escritas más de cien años antes -y algunas de ellas aun varios siglos antes. No tengo nada contra las reliquias o las antigüedades, pero me pareció que había algo anacrónico y culturalmente incompatible en mucho de lo que estaba experimentando en mi entorno religioso.

Cada vez más, llegué a ver mi vida en dos categorías: normal y religiosa. La normal se relacionaba con la vida cotidiana ordinaria, como la escuela, pasar tiempo con mis amigos y divertirme. La religiosa se relacionaba con las cosas de peso como la fe, las creencias, las enseñanza sobre el bien y el mal -y una experiencia dominical con personas amables (a veces demasiado amables), quienes tenían buenas intenciones, pero que a veces parecían venir de un planeta muy alejado del mundo en que yo vivía. Y ese mundo -el mundo normal- era el que me parecía cada vez más y más emocionante, mientras que el mundo religioso estaba llegando a ser ... bueno, cada vez más distante y aburrido. Llegué al punto en el cual estaba perdiendo rápidamente el interés en todas las cosas espirituales y quería minimizar mi contacto con la religión en general.

Sin embargo, durante ese tiempo yo todavía tenía que asistir a los servicios en la iglesia, así que un par de mis amigos renegados y yo hacíamos todo lo posible para hacer que la experiencia del domingo fuera por lo menos soportable. A veces nos escondíamos en el cuarto donde estaba el horno de calefacción, en el sótano de la iglesia, hasta que terminaba el servicio. Nos sentábamos en silencio y escuchábamos cuidadosamente tratando de controlar el tiempo para salir sin llamar la atención y mezclarnos con la muchedumbre que salía.

Otras veces, asistíamos al servicio pero buscábamos maneras de divertirnos a medida que los minutos pasaban con lentitud. Por ejemplo, a veces tomábamos turnos para ver quién podía aguantar la respiración por más tiempo. Sólo me puedo imaginar lo que pensarían las personas que estaban sentadas alrededor de nosotros mientras mis amigos y yo hiperventilábamos para recoger el nivel máximo de oxígeno en los pulmones, para que luego nos tomaran el tiempo para ver cuánto podíamos aguantar sin respirar. Sé que es una manera rara de pasar el tiempo -pero una mañana de domingo me las arreglé para pasar la barrera de los tres minutos.

* * *

Como mencioné, mis problemas de adolescente con la religión eran triviales comparados con los de otras personas, tal vez aun hasta comparados con los suyos. Para algunos, los asuntos son realmente serios, como los de mi amigo quien, cuando era joven, dejó la iglesia después de haber sido abusado por líderes religiosos. Esas eran las personas que deberían haber estado enseñándole y protegiéndolo, sin mencionar darle un buen ejemplo. Eso sucedió hace muchos años, pero aun ahora, no muestra interés alguno en regresar.

Los reportajes de clérigos abusivos han llegado a ser cada vez más frecuentes en años recientes. Y tan terribles como son, no sé lo que es peor: los mismos crímenes o los encubrimientos en los niveles altos de liderazgo -cuando a menudo los que estaban a cargo simplemente reubicaban a los perpetradores, una y otra vez, a nuevos territorios, asignando a los ofensores a parroquias que no tenían idea del problema.

Cuando no es la conducta sexual inapropiada la que hace noticias estos días, parece que es la corrupción financiera. Por cierto que hemos visto suficiente de esas historias a través de los años.

Pero los problemas relacionados a la religión no son exclusivos de los protestantes y los católicos. En años recientes el mundo musulmán ha sido sacudido por eventos tan horrendos como los ataques del 11 de septiembre de 2001 y de otros ataques de terrorismo alrededor del mundo. Se ha llegado al punto en el cual los conceptos de "islamismo" y "terrorismo" son inseparables en la mente de mucha gente. Aunque esta conexión es injusta para muchos musulmanes que aman la paz, la percepción es una realidad que pinta la forma en que todos miramos el tema de la religión y puede afectar el hecho de si estaríamos alguna vez dispuestos a elegir una fe propia.

Agregue a estos ejemplos los muchos cultos y grupos religiosos que se reúnen en las esquinas o que llegan sin ser invitados y tocan a nuestras puertas, tratando de vendernos sus materiales y de reclutarnos para su rebaño. En particular, los estudiantes universitarios tienen que tener cuidado. Hubo un tiempo cuando, en un momento de debilidad, se podían encontrar en un lugar de retiro remoto con un grupo de zelotes que sonreían y actuaban como zombis. Estas personas les prometían felicidad pero sistemáticamente les robaban su identidad, individualidad y relaciones -como también sus sueños para el futuro. Y mientras que los seguidores de esos grupos daban todo lo que tenían para servir y esparcir su mensaje, sus líderes a menudo vivían en excesos materiales y en total inmoralidad mientras que en privado, y a veces en público, eran modelos de todo lo que era contrario a la piedad religiosa que afirmaban representar. Hoy, muchos de esos aberrantes grupos religiosos han regresado con planteamientos mucho más sutiles, pero que no dejan de causar daño a los que atrapan.

Esta hipocresía y abuso dejan un gusto tan amargo en la boca de la gente que han ayudado a fomentar un movimiento nuevo de autores y de personas de influencia que no sólo rechazan la religión para sí mismas, sino que enseñan que toda la religión -desde los cultos extraños a las inofensivas congregaciones convencionales- es peligrosa y malvada también para todos los demás. Ejemplos incluyen libros como The God Delusion [La Ilusión de Dios] por Richard Dawkins, The End of Faith [El Fin de la Fe] por Sam Harris, y God Is Not Great: How Religion Poisons Everything [Dios No Es Admirable: Cómo la Religión Envenena Todas las Cosas] por Christopher Hitchens. O considera las palabras de Rosie O'Donnell, quien declaró en el programa nacional de televisión The View: "El cristianismo radical es tan amenazador como el islamismo radical."

El mensaje es claro: Si te involucras con la religión, lo haces a tu propio riesgo. Y si eres demasiado serio en cuanto a eso, los efectos pueden ser devastadores. Así que, ¿por qué involucrarte en primera instancia?

Pero he aquí lo interesante: Aunque los sentimientos antireligiosos parecen estar esparciéndose a través de la sociedad, hay un resurgimiento simultáneo de interés en los asuntos espirituales. Fíjese en estos pocos ejemplos:

la lista cada vez más grande de especiales de televisión y de programas noticiosos que hablan de Jesús, la historia y el trasfondo de la Biblia, descubrimientos arqueológicos, afirmaciones de cosas milagrosas y el cristianismo en contraste con otras religiones del mundo

el número cada vez más grande de películas con temas orientados hacia la fe que se presentan en los cines locales -algunas de las cuales, como la película de Mel Gibson titulada La Pasión de Cristo, fueron grandes éxitos de taquilla a nivel mundial

la cantidad de temas religiosos que se destacan en la portada de revistas de noticias, especialmente cerca de la Navidad y de la Pascua, así como también en las bitácoras, podcasts y sitios en Internet

en los temas de algunas canciones en el registro de música popular, desde el alguna vez ubicuo "What If God Was One of Us [¿Qué Si Dios Fuera Uno de Nosotros?]," a muchas de las canciones de bandas de orientación religiosa tales como U2, Creed, P.O.D., Lifehouse, Switchfoot y The Fray

Aparentemente, la espiritualidad vende bien. Pero no vendería si no estuviera supliendo una necesidad. Como se ha observado muchas veces, las personas son, hablando en general, "incorregiblemente religiosas."

Los estudios y las estadísticas apoyan esto. Una reciente encuesta Gallup encontró que 94 por ciento de la gente en los Estados Unidos todavía cree en Dios o en un espíritu universal. En una semana promedio, en los Estados Unidos, más personas asisten a las iglesias que las que asisten a todos los eventos deportivos combinados. Y la Biblia, a pesar de todo el escepticismo que se ha esparcido acerca de su mensaje y de su validez histórica, continúa siendo el éxito de librería número uno de todos los tiempos -por un amplio margen. Karl Marx dijo que la religión es "el opio de la gente." Parece que la gente está teniendo mucha dificultad para dejar esa adicción.

Pero en un nivel más profundo, ¿no sientes también la atracción? Después de toda la mala propaganda y críticas que ha tenido la religión en los últimos años, ¿por qué es que tanta gente todavía está tan interesada? ¿Y por qué estás atraído por la espiritualidad como para tomar y leer -por lo menos hasta aquí- un libro acerca de la fe?

¿Por qué tan a menudo miramos la belleza de una puesta de sol u observamos la maravilla del nacimiento de un niño y sentimos que tiene que haber algo debajo de todo eso, a un nivel más profundo?

¿Qué es lo que nos hace conscientes, por lo menos en nuestros momentos de más sinceridad cuando yacemos despiertos, de que en realidad debe de haber más en cuanto a la vida que la furia de actividades que nos hace girar la cabeza, pero que hace que nuestra alma se agobie a medida que nos fatigamos día tras día, año tras año? ¿Por qué es que a veces anhelamos una vida verdaderamente centrada y calma, una que esté más a tono con lo trascendente y menos afectada por lo tumultuoso aquí y ahora? ¿De dónde procede la culpa con la que a veces luchamos -y qué podemos hacer para aliviar esos sentimientos de culpabilidad y ese sentido de insuficiencia espiritual que tantas veces nos acongoja?

Es fácil criticar y a veces dar por perdida a la religión cuando vemos a algunos de sus incompetentes y aun corruptos líderes y sus payasadas irritantes. Estos blancos son obvios y es difícil evitarlos -pero enfocarse en ellos no encara el profundo dolor de nuestra alma, la conciencia ineludible de que la vida tal como la conocemos no es como se tuvo la intención de que fuera, el conocimiento de que necesitamos cierta clase de ayuda exterior para arreglarla. ¿Qué hacemos con todo eso?

Tal vez te puedes identificar con algo de esto, pero debido a que sientes sospechas de todas las clases de fe, no te sientes listo como para escuchar cómo elegir una fe para ti mismo. Preferirías esperar hasta el momento en que "lo sepas no más" -en lugar de poner tu confianza en algo. Si es así como te sientes, te tengo que decir algo que puede ser un poco sorprendente y tal vez inquietante: Ya tienes una "fe," y estás viviendo confiando en esa fe todos los días. Créemelo!

* * *

Piensa en tu día hasta ahora. Esta mañana, te levantaste, y por fe desayunaste, confiando en que nadie en tu casa te había puesto veneno a la comida. Te detuviste para comprar un café y confiaste en que esos personajes detrás del mostrador (¿es esa en realidad una buena idea?) no te pusieran alguna clase de sustancia dañina en tu triple café con crema. Llegaste al trabajo -¿tal vez inclusive usaste el ascensor?- y te sentaste en una silla, por fe, sin probarla antes para ver si todavía podía aguantar tu peso. Encendiste tu computadora y escribiste información confidencial, aun cuando sabías que el virus de Internet más reciente podía tomar esa información y hacérsela llegar a todas las personas que tienes en el registro de direcciones. A la hora del almuerzo saliste a caminar y te agachaste para acariciar al perro de un desconocido, creyendo que no llegarías a ser como uno de los 4,7 millones de estadounidenses a quienes los muerde un perro todos los años (y de ellos, 1.008 tienen que ir a la sala de emergencia cada día). Luego, cuando terminaste tu día de trabajo, dirigiste tu automóvil camino a tu casa conduciendo por la calle, confiando, pero no sabiendo con seguridad, que un muchacho de dieciséis años -con aspiraciones a ser piloto de NASCAR- no estuviera en la calle corriendo una carrera con sus amigos y dirigiéndose hacia ti a gran velocidad.

(Continues...)



Excerpted from ELIGIENDO TU FE by MARK MITTELBERG Copyright © 2008 by Mark Mittelberg. Excerpted by permission.
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