Entre tu y yo: cartas a un periodista

Overview

Quien lea las cartas que contiene este libro se sentirá retado como cristiano a una experiencia de su fe más arriesgada, más comprometida, pero también mucho más fructífera porque Cristo sabe corresponder a quien le busca y le sigue de corazón. El lector experimentaráesa mezcla de atracción y temor que siempre produce el Evangelio de Jesús, porque provoca a una elección definitiva en la que se pone en juego la vida ante el presente y ante la eternidad. El paso adelante que todos estamos llamados a dar se hace ...
See more details below
Paperback
$12.55
BN.com price
(Save 3%)$12.99 List Price
Other sellers (Paperback)
  • All (25) from $5.65   
  • New (15) from $5.65   
  • Used (10) from $7.29   
Entre tú y yo: Cartas a un periodista

Available on NOOK devices and apps  
  • Nook Devices
  • NOOK HD/HD+ Tablet
  • NOOK
  • NOOK Color
  • NOOK Tablet
  • Tablet/Phone
  • NOOK for Windows 8 Tablet
  • NOOK for iOS
  • NOOK for Android
  • NOOK Kids for iPad
  • PC/Mac
  • NOOK for Windows 8
  • NOOK for PC
  • NOOK for Mac
  • NOOK Study
  • NOOK for Web

Want a NOOK? Explore Now

NOOK Book (eBook)
$10.52
BN.com price
(Save 19%)$12.99 List Price

Overview

Quien lea las cartas que contiene este libro se sentirá retado como cristiano a una experiencia de su fe más arriesgada, más comprometida, pero también mucho más fructífera porque Cristo sabe corresponder a quien le busca y le sigue de corazón. El lector experimentaráesa mezcla de atracción y temor que siempre produce el Evangelio de Jesús, porque provoca a una elección definitiva en la que se pone en juego la vida ante el presente y ante la eternidad. El paso adelante que todos estamos llamados a dar se hace posible a impulsos del amor eterno de Dios, demostrado en la cruz de Cristo Jesús. Este libro alienta ese paso, esa decisión, y ahí radica su mayor virtud.
Read More Show Less

Product Details

  • ISBN-13: 9788492726707
  • Publisher: Nelson, Thomas, Inc.
  • Publication date: 10/11/2011
  • Language: Spanish
  • Pages: 128
  • Product dimensions: 5.40 (w) x 8.30 (h) x 0.30 (d)

Meet the Author

Daniel Bores is a Christian college student.

 

Read More Show Less

Read an Excerpt

Entre Túy Yo

Cartas a un periodista
By DANIEL BORES

Thomas Nelson

Copyright © 2011 Daniel Bores
All right reserved.

ISBN: 978-84-92726-70-7


Chapter One

Madrid, 9 de abril de 2007

¡Hola!

Después de nuestro encuentro el otro día, he estado pensando bastante sobre lo que me dijiste. Normalmente tengo la costumbre de darle vueltas a todo lo que me ocurre, y por eso supongo que he decidido aceptar tu propuesta; y sí, puedes contar conmigo para lo que quieras.

También tengo que decirte que, sobre mucho de lo que me preguntes, sabré poco más o menos como tú; pero seguro que tendré mucho interés en informarme sobre aquellas cosas que me preguntes y no sepa responderte.

Lo que más me impactó de nuestra conversación fue tu forma de hablar de la juventud, ese amor que tienes por la gente de tu edad, hasta tal punto que parece como si, en vez de tener veintidós años, tuvieras treinta y dos, y pudieras ver esta etapa como agua pasada. También me encantó tu espíritu optimista, que en estos tiempos está en peligro de extinción, sobre todo si no es ese optimismo bobo que más bien podría denominarse Carpe Diem, y que deja a la improvisación cualquier cosa que venga.

Por todo esto me he decidido a colaborar contigo en tu futura tesis doctoral (aún te quedan dos añitos, pero haces bien en ir pensando en ello), que leeré con mucho gusto cuando la termines, porque un tema como el que has elegido no se ve todos los días, y menos en la Facultad de Ciencias de la Información.

Llevo tiempo pensando en nuestra generación, y hacerlo me produce sentimientos dispares, que fluctúan de un día para otro. A veces pienso como tú (ojalá fueran más veces), y otras pienso que no hay remedio, que el postmodernismo se nos ha comido a todos, como si de un monstruo se tratara. Pero, de una u otra forma, tengo seguro que, si bien hemos perdido muchas batallas, la guerra aún no ha terminado.

Sería estupendo que mis opiniones sobre los temas que me propongas te sirvieran para tener una visión más global de cuál es la situación de los jóvenes cristianos, aunque el segundo reto que me planteaste aún me forma un nudo en la garganta. Para mí no creo que sea demasiado difícil explicarte de forma más o menos objetiva (si es que un sujeto puede hablar de forma objetiva sobre esto) cuál es la situación y los puntos de vista de este sector de la población en algunos temas; pero me es muy difícil establecer recursos, medios o soluciones para corregir (en caso de que haga falta) las situaciones que se plantean en cualquiera de los temas que tú quieras tratar en tu tesis. En primer lugar porque yo no soy la persona más indicada para opinar sobre cosas tan elevadas como las que tú persigues (tengo sólo veinte años recién cumplidos y mi trayectoria por esta vida ha sido, todavía, bastante fugaz). Y en segundo lugar porque no quiero actuar de forma hipócrita, escribiéndote sobre cosas que ni yo hago en mi vida.

Supongo que te preguntarás entonces ¿y por qué has decidido hacerlo? Buena pregunta. Ya te he dicho anteriormente que me gusta darle vueltas a casi todo, y quizá por eso tengo mucho ganado en este sentido. Para sobreponerme al primer problema de los dos que te he planteado, he pensado que, si bien un teólogo o un antropólogo podrían hablar sobre esto con mucha más profundidad que yo, no creo que sea esto lo que requieres (para algo sirve el Google, si es ciencia lo que quieres). Yo sé que lo que tú necesitas es una opinión empíricamente respaldada por alguien que esté viviendo lo que dice en el momento de decirlo, y esto no te lo podría ofrecer alguien de más avanzada edad.

En segundo lugar, para auto-refutar mi segundo problema, tengo que decirte algo. Si un pastor tuviera que ser perfecto en aquello de lo que habla, no habría demasiadas predicaciones. Como mucho, serían en formato power point, sin que nadie hablara, con textos dichos por Jesús (ni siquiera textos de Pablo, Juan, etc.). De hecho, he oído a multitud de pastores decir que justamente predican sobre aquello que Dios les habla, y normalmente porque es algo que tiene que ver muchas veces con su vida. ¿Quién mejor que alguien que lo está viviendo y luchando con ello para hablar a los demás sobre ese tema? Claro está, siempre que mire su viga antes de mirar la del vecino. Pero eso se arregla con palabras sinceras, comenzando siempre por la autocrítica.

Tengo que reconocerte que miedo sí que tengo, aunque espero que confíes más en tu capacidad de observación que en mis palabras. Quiero avisarte de que mi forma de responderte podrá ser variada, porque dependiendo de las preguntas que me hagas, podré o sabré extenderme más o menos. Es normal, ¿no?

De todas formas, te pediría que tú mismo comiences a tener un acercamiento más exhaustivo a las iglesias evangélicas, y sobre todo que intentes hacer amistades con otros cristianos jóvenes, y no sólo conmigo y con tu primo, al que me gustaría conocer. Esto te ayudaría a lo que señalaba antes, que puedas completar tus conocimientos sobre tu objeto de estudio con un gran bagaje empírico, y no refugiándote únicamente en mis opiniones (porque no son más que eso) y en los libros de historia de la iglesia, teología, sociología, etc.

Para terminar, y antes de saber qué preguntas me harás para que yo las conteste, decirte nuevamente que cuentas con mi apoyo y con mi admiración. Primero, por el riesgo que estás asumiendo al elegir un tema tan extraño para tu tesis doctoral; y en segundo lugar, por haber pensado en este tema, tú, un joven de veintipocos años que no ha tenido nunca el más mínimo roce con las cosas de Dios. Todavía no puedo creer que tu objetivo no sea ridiculizarnos, porque es algo que hacen hasta los simpatizantes. Pero bueno, es una ocasión única y hay que aprovecharla.

Sin más que decirte, desearte que te vaya bien en todo, esperando que me mandes tu primera pregunta con temor y temblor.

Madrid, 14 de abril de 2007 Vaya. Empiezas fuerte. Quizá demasiado, porque yo me esperaba preguntas más leves y más fáciles de contestar. Pero me comprometí y debo cumplir mi parte.

Supongo que no estará de más reseñar de nuevo que lo que aquí te escribo puede que sólo sea una opinión; y no sólo eso, sino que seguro que yo me llevo la peor parte de todo esto, porque cualquier aspecto negativo que veas en los jóvenes cristianos lo tengo yo. Eso, fijo.

¿Por qué el pueblo cristiano, en este caso en su sector más joven, está tan poco unido?

Me parece una pregunta muy buena, primeramente para una auto-reflexión que yo creo que me vendrá bien a mí, y en segundo lugar para que te des cuenta de la falta que nos hace pensar en todo esto.

El concepto de grupo es algo que desde hace siglos vienen estudiando los antropólogos, los historiadores y algún que otro sabio de los que hay por ahí. Aquella frase de que el hombre es un ser social por naturaleza parece que se ha erigido como un axioma aceptado por casi todos, y fácilmente comprobable en la práctica, salvando las excepciones, que no hacen sino confirmar la regla. No se entiende una civilización sin el concepto de unión, y de hecho ninguna hubiera existido sin esto: Mayas, Egipcios, Griegos, Romanos, etc., son ejemplos de culturas y pueblos tremendamente organizados y en los que el concepto de individuo como alguien fuera de un todo no tenía cabida. De hecho, es sabido que desde las primeras civilizaciones las actividades de caza se hacían de forma grupal, porque eran conscientes de que la unión hace la fuerza, ya sea para atacar o para salir corriendo delante de un león.

Había pensado de forma inicial hacer una introducción histórica sobre todo esto, pero me he limitado a hacerte un breve esbozo para que quede claro que la apelación a la unidad no es algo de anteayer, sino que viene de antes. Es más, es innato al hombre.

Entonces, lo normal sería cuestionarnos dos cosas: o los jóvenes cristianos hemos dejado de ser humanos, o algo falla. Si la experiencia nos dice que dos pueden más que uno, que si uno cae debe haber otro para levantarle, o que se oye mejor el susurro de mil personas que el grito de una sola, no entiendo por qué nosotros nos empeñamos una y otra vez en vivir nuestra vida y hacer la guerra por nuestra cuenta.

Pensando un poco en todo esto, e intentando darte una respuesta lo más reflexiva posible, he llegado a la conclusión de que hay varios factores que generan esta falta de unión entre la juventud cristiana.

1) El problema denominacional: Hace pocos días he asistido a un encuentro a nivel nacional para jóvenes que se ha celebrado en Huesca, y que se llama Misión Posible. La asistencia ha sido abrumadora: unas mil personas alabando al Señor durante cuatro días intensos; gente del Norte, del Sur, incluso de otros países se juntaron en una pequeña ciudad de España, haciendo que yo me avergonzara al hacerme esta pregunta: ¿cómo es posible que yo no supiera antes de la existencia de este evento?

La respuesta es sencilla: la iglesia en la que yo me crié no pertenece al mismo grupo federado que organiza MP.

Otro ejemplo. Mi padre, junto con otros chicos y chicas que rondaban los veinte años, conocieron al Señor en su etapa de estudiantes por medio de un misionero que tenía la carga de evangelizar en las universidades (¿alguien se acuerda de los Navegantes?). Él y los demás se juntaban periódicamente para estudiar la Biblia y animarse unos a otros. Un buen día, entablaron relación con una iglesia en Galicia que, ¡oh sorpresa!, creían en lo mismo que ellos. No podían creerlo: ¡había más creyentes en España!

Tiempo después –luego de numerosos viajes a Galicia para poder ver a otros creyentes como ellos– se enteraron de que en su misma ciudad ya había más iglesias evangélicas. De hecho, había una con más de cien miembros que llevaba setenta años funcionando. Aún más, en aquel entonces ya había cientos de iglesias por toda España.

¿El problema de quién fue? ¿Cómo es posible que tengamos que depender de Internet para que la gente sepa que existimos? ¿Qué es más fácil de ver, un copo de nieve o una ladera enteramente nevada?

Como tampoco quiero que esta primera carta tenga un carácter tan amargo, no quiero faltar a la verdad quedándome únicamente en el lado negativo. Desde hace tiempo están surgiendo (sobre todo por parte de la juventud) movimientos cuyos objetivos, entre otros, se centran en la unidad entre los cristianos. Para ellos surgen las llamadas confraternidades, las conferencias interdenominacionales, las campañas evangelísticas unidas, las campañas de verano, los campamentos, etc. En todos estos lugares se pueden ver tanto jóvenes pentecostales como bautistas, como de Hermanos, como independientes. Y lo que es más importante: cada vez nos estamos dando cuenta de que lo importante no es la forma, sino el fondo, y que es esencial predicar a Jesús. El resto de cosas, que se queden en esos libros que huelen a rancio y a división.

2) Los dos mundos: En mi iglesia somos unos treinta jóvenes comprendidos entre los dieciséis y los veinticinco años. A las reuniones de los sábados asistimos unos quince. ¿Qué es lo que ocurre?

Un día me entró la curiosidad, y comencé a preguntar dónde estaban los que faltaban. Las respuestas fueron variadas: en un cumpleaños, en el cine con sus amigos, "estudiando" con una amiga, etc.

Con las actividades que se hacen en la calle ocurre tres cuartos de lo mismo. No, lo siento, el desastre es aún peor, porque a las respuestas de antes se le añaden otras tan curiosas como: "Es que hacía frío", "Ah, pero ¿no era mañana?", "Es que tenía que coger dos autobuses y perdí el primero". O como decían los galos cuando el Bardo iba a cantar: "Me he dejado un jabalí en el fuego".

Aparte de una actividad apasionante de imaginación, creatividad y arte, ¿qué hay detrás de todas estas excusas?

Y lo digo yo, que más de un día me han entrado ganas de coger anginas para no tener que ir a una reunión cuando lo que me apetecía era estar en casa. ¿Por qué me costará tanto mentir ...?

Yo creo que lo que ocurre es que estamos subidos con un pie en un monopatín y el otro pie en otro, y cuando cada uno comienza a ir para un lado, y nuestras caderas empiezan a cantar la de "Pobre de mí ...", en vez de abandonar uno de los dos monopatines preferimos aguantar hasta que se oye un ¡crack! Y entonces ya es demasiado tarde.

Sí, hemos conseguido abrirnos de piernas como los mejores gimnastas, pero ¿a precio de qué? A precio del dolor de estar en dos lugares y no estar en ninguno. Al precio de ver cómo fallamos tanto a unos como a otros. A un precio que no deberíamos pagar, porque Jesús ya lo pagó por nosotros, y nos dijo que el que no es con Él es contra Él. ¿Por qué nos empeñamos en tener dos máscaras, una para las cosas de Dios y otra para todo lo demás?

Supongo que si esta pregunta tuviera una respuesta práctica tan sencilla como la teórica, ya hubiera dejado de formularse hace años; y no creo yo, por eso, que vaya a contestarse con estas cartas. Pero, entonces, ¿qué nos queda?, ¿seguir partiéndonos la pelvis con cada excesiva separación de los dos mundos?, ¿no será mejor pertenecer a uno solo?, ¿acaso no se puede vivir en este mundo con los valores cristianos?

Yo a veces creo que los jóvenes tenemos a Jesús como un extraterrestre. Y no; Él pasó por lo mismo que nosotros. Por lo mismo (y en esta reiteración creo que cada cual puede poner sus luchas personales). Y su solución no fue coger la línea uno de la ENTP (Empresa Nacional de Transportes en Platillo volante) e irse a Marte. No. Él, sin ser humano, se hizo como hombre y siguió viviendo en este mundo hasta llegar al punto de morir. Por nosotros. Justamente para eso, para que no tuviéramos que vivir ocultos bajo las rocas, sino que pudiéramos disfrutar de los regalos que nos da, sabiendo nuestros principios y viviendo de forma que alumbremos. Y eso no es aburrido.

Tengo veinte años, pregunta a cualquiera que me conozca: ¿Dani es aburrido?

Max Lucado, Spurgeon, Luis Palau, etc., son unos pocos nombres de los cientos que en los últimos tiempos han escrito estas mismas cosas. Yo no pretendo ser más que ellos. De hecho, si uno de ellos dice una cosa y yo otra, sigue mi consejo: créeles a ellos.

Pero sí que tengo claro que te será más fácil leer estas líneas escritas por la mano de un veinteañero, que por la mano de alguien de quien podrías pensar: "Bah, ya está el viejo hablando".

Y por eso decidí ser yo quien te contestara, y no dejárselo a cualquier persona mayor, que seguro que sabrá más sobre todo.

3) Falta de visión: ¿Te acuerdas del Señor de los Anillos? Un enano gruñón, un elfo guaperas (eso habría que discutirlo), dos guerreros aguerridos, tres hombrecillos con orejas raras que vienen de la Comarca, un abuelete con barba blanca, y así más personajes, cada cual más extraño y diverso. ¿Por qué se unen seres tan dispares? Porque tienen un objetivo común.

Supongo que cualquiera de ellos estaría mejor en su casa, con su gente. Si no, díselo a Frodo, viéndose al borde de la muerte durante toda la película, y sin más consuelo que esa gentecilla a su alrededor.

Pero sí, había algo: una misión clara que les hizo a todos ellos unirse, salir de sus casas y de sus pueblecitos, y lanzarse a la aventura más peligrosa y emocionante de su vida.

¿Y nosotros? Anda que no nos resistimos en cuanto nos piden que salgamos a algo desconocido, ¿eh? Y yo el primero.

Espero que para cuando escribas la tesis la situación haya cambiado y no tengas que poner esto; pero la verdad es que somos como esos pajaritos que han estado tanto tiempo encerrados en su jaula que cuando les abres la puerta no quieren salir. O como esa tortuguilla que tuviste en casa, y cuando la soltaste al estanque, creyendo que iba a ser feliz, no duró ni tres días viva.

Estamos tan acostumbrados a nuestras formas, a nuestros amigos de la iglesia, a nuestras actividades, que nos negamos a unirnos con nadie. ¿Para qué, si tenemos suficientes micrófonos, nos sobran folletos, y el Alcalde nos concede el escenario siempre que queremos? Vale. Imagínate a Frodo llevando el anillo él solo, sin el arco de Legolas (el de belleza discutible), la magia de Gandalf y la espada de Aragorn.

(Continues...)



Excerpted from Entre Túy Yo by DANIEL BORES Copyright © 2011 by Daniel Bores . Excerpted by permission of Thomas Nelson. All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
Excerpts are provided by Dial-A-Book Inc. solely for the personal use of visitors to this web site.

Read More Show Less

Table of Contents

Contents

• Prólogo uno....................07
• Prólogo dos....................09
• 9-4-07: primera carta....................13
• 14-4-07: unidad....................19
• 24-4-07: compromiso....................29
• 30-4-07: ánimo vs crítica....................41
• 11-5-07: ancianos....................51
• 25-6-07: relaciones chico-chica....................57
• 2-7-07: el tiempo....................67
• 4-7-07: dones....................75
• 10-7-07: denominaciones....................83
• 17-7-07: ser como Jesús....................93
• 24-7-07: la muerte....................101
• 30-7-07: Biblia y oración....................107
• 7-8-07: Preguntas a jóvenes creyentes....................117
• Epílogo....................123
Read More Show Less

Customer Reviews

Be the first to write a review
( 0 )
Rating Distribution

5 Star

(0)

4 Star

(0)

3 Star

(0)

2 Star

(0)

1 Star

(0)

Your Rating:

Your Name: Create a Pen Name or

Barnes & Noble.com Review Rules

Our reader reviews allow you to share your comments on titles you liked, or didn't, with others. By submitting an online review, you are representing to Barnes & Noble.com that all information contained in your review is original and accurate in all respects, and that the submission of such content by you and the posting of such content by Barnes & Noble.com does not and will not violate the rights of any third party. Please follow the rules below to help ensure that your review can be posted.

Reviews by Our Customers Under the Age of 13

We highly value and respect everyone's opinion concerning the titles we offer. However, we cannot allow persons under the age of 13 to have accounts at BN.com or to post customer reviews. Please see our Terms of Use for more details.

What to exclude from your review:

Please do not write about reviews, commentary, or information posted on the product page. If you see any errors in the information on the product page, please send us an email.

Reviews should not contain any of the following:

  • - HTML tags, profanity, obscenities, vulgarities, or comments that defame anyone
  • - Time-sensitive information such as tour dates, signings, lectures, etc.
  • - Single-word reviews. Other people will read your review to discover why you liked or didn't like the title. Be descriptive.
  • - Comments focusing on the author or that may ruin the ending for others
  • - Phone numbers, addresses, URLs
  • - Pricing and availability information or alternative ordering information
  • - Advertisements or commercial solicitation

Reminder:

  • - By submitting a review, you grant to Barnes & Noble.com and its sublicensees the royalty-free, perpetual, irrevocable right and license to use the review in accordance with the Barnes & Noble.com Terms of Use.
  • - Barnes & Noble.com reserves the right not to post any review -- particularly those that do not follow the terms and conditions of these Rules. Barnes & Noble.com also reserves the right to remove any review at any time without notice.
  • - See Terms of Use for other conditions and disclaimers.
Search for Products You'd Like to Recommend

Recommend other products that relate to your review. Just search for them below and share!

Create a Pen Name

Your Pen Name is your unique identity on BN.com. It will appear on the reviews you write and other website activities. Your Pen Name cannot be edited, changed or deleted once submitted.

 
Your Pen Name can be any combination of alphanumeric characters (plus - and _), and must be at least two characters long.

Continue Anonymously

    If you find inappropriate content, please report it to Barnes & Noble
    Why is this product inappropriate?
    Comments (optional)