Epicentro: Enterese como los acontecimientos en el Medio Oriente cambiaran su futuro

Overview

Con más de un millón de novelas publicadas, el autor de mayor éxito de librería del New York Times, Joel C. Rosenberg, ha sido llamado “sobrecogedoramente profético” y un “moderno Nostradamus”, por su asombrosa habilidad para escribir novelas de suspenso político que se convierten en realidad. En su primer libro de no-ficción, este cristiano evangélico de origen judío-ortodoxo lleva a los lectores a una jornada inolvidable a través de la profecía y los eventos actuales, al futuro de Irak después de Saddam, Rusia ...

See more details below
Paperback (Spanish Language Edition)
$13.83
BN.com price
(Save 7%)$14.99 List Price
Other sellers (Paperback)
  • All (8) from $6.41   
  • New (4) from $11.91   
  • Used (4) from $6.41   
Sending request ...

Overview

Con más de un millón de novelas publicadas, el autor de mayor éxito de librería del New York Times, Joel C. Rosenberg, ha sido llamado “sobrecogedoramente profético” y un “moderno Nostradamus”, por su asombrosa habilidad para escribir novelas de suspenso político que se convierten en realidad. En su primer libro de no-ficción, este cristiano evangélico de origen judío-ortodoxo lleva a los lectores a una jornada inolvidable a través de la profecía y los eventos actuales, al futuro de Irak después de Saddam, Rusia después del comunismo, Israel después de Arafat, y el cristianismo después del radicalismo islámico. No querrá perderse las entrevistas exclusivas de Joel con líderes israelítas, palestinos y rusos; y documentos previamente clasificados de la CIA y la Casa Blanca. En forma similar a como enfoca sus novelas, el deseo de Joel es atraer a los lectores a historias, anécdotas y predicciones en una forma que genere confianza y le permita compartir su fe en Jesucristo y la confiabilidad de la Escritura como una guía para comprender el pasado y el futuro.

With over one million novels in print, New York Times best-selling author Joel C. Rosenberg has been called “eerily prophetic” and a “modern Nostradamus” for his uncanny ability to write political thrillers that come true. In his first nonfiction book, this evangelical Christian from an Orthodox Jewish heritage takes readers on an unforgettable journey through prophecy and current events into the future of Iraq after Saddam, Russia after Communism, Israel after Arafat, and Christianity after radical Islam. You won't want to miss Joel's exclusive interviews with Israeli, Palestinian, and Russian leaders and previously classified CIA and White House documents. Similar to the approach Joel takes in his novels, his desire is to draw readers into stories, anecdotes, and predictions in a way that builds confidence and allows Joel to share his faith in Jesus Christ and the reliability of Scripture as a guide to understanding the past and the future. Tyndale House Publishers

Read More Show Less

Product Details

  • ISBN-13: 9781414315843
  • Publisher: Tyndale House Publishers
  • Publication date: 5/25/2007
  • Language: Spanish
  • Edition description: Spanish Language Edition
  • Pages: 368
  • Sales rank: 978,539
  • Product dimensions: 5.50 (w) x 8.20 (h) x 1.00 (d)

Read an Excerpt

EPICENTRO


By JOEL C. ROSENBERG

TYNDALE HOUSE PUBLISHERS, INC.

Copyright © 2007 Joel C. Rosenberg
All right reserved.

ISBN: 978-1-4143-1584-3


Chapter One

PREDICIENDO EL FUTURO

Pocos estadounidenses olvidarán alguna vez lo que estaban haciendo el 11 de septiembre de 2001, cuando escucharon por primera vez las noticias de que los Estados Unidos habían sido atacados por terroristas islámicos radicales usando aviones de reacción en misiones kamikaze. Ciertamente yo no lo olvidaré.

En esa hermosa, soleada y límpida mañana de un día martes, me encontraba dando los toques finales a mi primera novela política de suspenso, titulada The Last Jihad, que comienza con el secuestro de un avión de reacción por parte de terroristas islámicos radicales que planean estrellarlo contra una ciudad estadounidense. Es más, estaba trabajando en una casa ubicada a apenas quince minutos del Aeropuerto Internacional de Dulles, desde donde recién había partido el vuelo 77 de American Airlines. En ese mismo momento, el avión, que volaba justo sobre nuestro hogar, estaba siendo secuestrado con destino al Pentágono.

En ese entonces, no tenía idea de que algo inusual se encontrara en marcha. Un agente literario de Manhattan había leído los tres primeros capítulos de Jihadseis meses antes. Estaba convencido de que podía publicar mi novela y me había instado a terminarla lo más pronto posible. Dado que él había trabajado para el agente que había descubierto a Tom Clancy a principios de los años ochenta, tomé seriamente su consejo y trabajé febrilmente para terminar el libro antes de que se acabaran los fondos de mi cuenta de ahorros.

Siguiendo mi ritual matutino, desayuné con mi esposa Lynn y mis hijos, me vestí rápidamente con unos pantalones vaqueros y una camisa, y me instalé para trabajar en el penúltimo capítulo de la novela. No tenía la radio ni la televisión encendidas. Estaba escribiendo en mi computadora portátil cuando, aproximadamente una hora después, Lynn irrumpió en la casa y puso las noticias. Me explicó rápidamente que después de dejar a nuestros dos hijos en la escuela, había encendido la radio y había escuchado que se habían estrellado dos aviones en el World Trade Center. En el noticiero FOX vimos el horror comenzando a desarrollarse frente a nosotros.

Vimos el humo emanando de la torre norte. Vimos las constantes repeticiones de las imágenes del vuelo 175 de United Airlines estrellarse contra la torre sur, explotando y formando una enorme bola de fuego. Entonces, antes que pudiésemos procesar todo, vimos derrumbarse las torres del World Trade Center.

La gente me pregunta cuál fue mi primera reacción, pero no recuerdo haber pensado que mi novela se estaba haciendo realidad. Recuerdo simplemente que sentí una gran conmoción. Había estado en la cima del World Trade Center con mi padre cuando era niño; él era un arquitecto que había crecido en Brooklyn y le encantaba mostrarme los puntos más destacados de la ciudad que amaba. Yo había estado en la cima de la torre norte apenas algunas semanas antes por un almuerzo en el restaurante Windows on the World. Ahora, ante mis ojos, estos dos testamentos del genio tecnológico del hombre se habían perdido, así como las vidas de aquellos atrapados adentro.

Entonces llegaron las noticias de que el Pentágono había sido atacado y el rumor de que la Casa Blanca y el Capitolio estaban siendo evacuados, y que el avión presidencial podría ser también un blanco. Washington, la ciudad que había llegado a ser un hogar para Lynn y para mí desde nuestra boda en 1990, estaba repentinamente en estado de sitio. Ni un solo avión comercial estaba en el aire. En cambio, aviones de caza volaban patrullando la ciudad. En las calles había un gran despliegue de tropas, junto con vehículos blindados de transporte de personal, misiles antiaéreos Avenger y toda clase de pertrechos militares.

Recuerdo que llamé a algunos amigos de la Casa Blanca y del Capitolio, y a mi agente en Nueva York, esperando enterarme que estuviesen bien aunque no pudiesen comunicarse debido a la congestión de las líneas telefónicas. Recuerdo haber llamado a Steve Forbes a su oficina en Greenwich Village para ver si estaba bien. Steve y yo habíamos trabajado juntos desde 1996 hasta las elecciones internas republicanas de 2000 y habíamos viajado juntos a casi 40 estados en toda clase de avión imaginable, desde bimotores sobre el área rural de Georgia hasta un reluciente Gulfstream IV volando desde Dallas con rumbo a Newark, incluso en una serie de vuelos repletos de la compañía Southwest a quién sabe dónde. ¿Estaría él en un vuelo comercial esa mañana? Después de varios intentos para comunicarme, pude hablar con su asistente ejecutiva. Steve estaba a salvo, dijo ella. Él estaba viajando en su auto sobre uno de los puentes que llevan a Manhattan cuando el segundo avión cayó. En ese momento, su chofer frenó violentamente, hizo girar el auto y se dirigió de vuelta al hogar de Steve.

Lynn y yo fuimos a buscar a nuestros niños a la escuela. Varios amigos vinieron a casa a pasar el día. Seguimos atentamente los acontecimientos por televisión, enviamos correos electrónicos a todo el país y al mundo con las novedades de Washington y oramos por aquellos que estaban siendo afectados directamente por la crisis. Oramos por el presidente para que tuviese la sabiduría de cómo proceder a continuación. ¿Se llevarían a cabo más ataques? ¿Habría un 12, 13 y 14 de septiembre? ¿Se desencadenaría una serie de ataques terroristas, uno tras otro, tal como Israel experimentó durante tantos años?

Creo que no fue sino hasta fines de noviembre o principios de diciembre cuando los acontecimientos comenzaron a tranquilizarse lo suficiente y pude volver a pensar en The Last Jihad. ¿Qué se suponía que hicieraconlanovela?Miagente,ScottMillerdeTridentMediaGroupde Manhattan, estuvo de acuerdo en que no podíamos enviarlo a una editorial de Nueva York. No podíamos enviarlo a ninguna editorial. Nadie quería una novela que comenzara con un ataque kamikaze contra una ciudad estadounidense. Había dejado de ser un entretenimiento. Era muy crudo, muy real. La guardé en un cajón y traté de olvidarme de ella mientras buscaba nuevos clientes y trataba de reconstruir la compañía de comunicaciones estratégicas que había descuidado la mayor parte de 2001.

Entonces ocurrió algo curioso. Mi esposa y yo estábamos mirando el discurso sobre el Estado de la Nación en enero de 2002 cuando el presidente Bush pronunció su ahora famosa frase "eje del mal" y le advirtió a los estadounidenses que la próxima guerra que podríamos tener que enfrentar podría ser contra Saddam por el terrorismo y las armas de destrucción masiva:

Nuestra segunda meta [después de terminar con losc ampamentos terroristas y someter a juicio a los terroristas] es prevenir que los regímenes que promueven el terror amenacen con armas de destrucción masiva a los Estados Unidos, a sus amigos y aliados. Algunos de estos regímenes han guardado silencio desde el 11 de septiembre. Pero conocemos su verdadera naturaleza.... Irak continúa ostentando su hostilidad hacia Estados Unidos y su apoyo al terror. El régimen iraquí ha planeado desarrollar ántrax, gases neurotóxicos y armas nucleares por más de una década. Este es un régimen que ya ha usado gas venenoso para asesinar a miles de sus propios ciudadanos, dejando los cuerpos de las madres apiñados junto a los de sus hijos muertos.... Estados como estos [incluyendo Irán y Corea del Norte] y sus aliados terroristas, constituyen un eje de maldad, armándose para amenazar la paz del mundo. Al ir en busca de armas de destrucción masiva, estos regímenes representan un grave y creciente peligro. Podrían abastecer de estas armas a los terroristas, dándoles los medios para igualar su odio. Podrían atacar a nuestros aliados o intentar extorsionar a los Estados Unidos. En cualquiera de estos casos, el precio de la indiferencia sería catastrófico.... Seremos deliberados, pero el tiempo no está de nuestro lado. No esperaré que las cosas sucedan, mientras los peligros se acumulan.

Lynn y yo nos miramos como si estuviésemos viviendo un episodio de The Twilight Zone [La Dimensión Desconocida]. Una cosa era escribir una novela que comienza con un ataque kamikaze contra Estados Unidos que esencialmente se vuelve realidad. Pero hasta ese momento, poca gente había hablado públicamente acerca de la posibilidad de entrar en una guerra con Irak. Excepto yo. A medida que se desarrolla la trama de The Last Jihad, el FBI y la CIA rastrean la pista del terrorismo hasta Bagdad y repentinamente el presidente de los Estados Unidos junto con sus principales asesores se encuentran en una confrontación directa con Saddam Hussein debido al terrorismo y a las armas de destrucción masiva.

Scott Miller me llamó al día siguiente.

-¿Trabajas para la CIA? -me preguntó.

-Por supuesto que no -le aseguré.

-Claro, claro! -me respondió-. Eso es lo que me dirías si trabajaras para la CIA y no pudieras decírmelo.

Scott estaba convencido que la dinámica había cambiado drásticamente. Creía que las editoriales ahora estarían muy interesadas en The Last Jihad. El país se había recobrado en gran medida de la conmoción inicial de los ataques del 11 de septiembre. Ahora estaba a la ofensiva en Afganistán contra los talibanes, Osama bin Laden y las fuerzas de Al-Qaeda. La gente estaba leyendo todo lo que pudiese conseguir acerca de la amenaza del islamismo radical. Los espectadores respondían de manera positiva a la nueva película Black Hawk Down [Black Hawk Derribado (título en España), La Caída del Halcón Negro (título en América Latina)], que mostraba lo increíble de la valentía al interior de las unidades de las fuerzas especiales de Estados Unidos operando en el entorno del islamismo radical. No había otras novelas impresas o en el horizonte que pudiesen llevar a los lectores al interior de la oficina del presidente y al Cuartel de Operaciones de la Casa Blanca mientras que un presidente estadounidense y su gabinete de guerra debaten sobre la moralidad de ir a la guerra contra el régimen de Saddam Hussein. Así pues, Scott quería moverse rápido. Tengo que admitir que me sorprendí al principio. Por entonces había perdido casi toda la esperanza de publicar Jihad alguna vez. Pero Scott tenía razón. Incluso los escritores de novelas de suspenso más consumados y exitosos estaban lidiando con lo que sería esta nueva guerra contra el terrorismo y cómo su ficción debía reflejar la nueva realidad geopolítica en la que el islamismo radical, no el comunismo, se había convertido repentinamente en el nuevo enemigo. Aún si hubiesen comenzado a escribir novelas completamente nuevas basadas en las situaciones posteriores al 11-9 el día 12 de septiembre, Scott mencionó que incluso tardarían mucho más de dieciocho meses antes que sus novelas llegaran al mercado. La mía ya estaba terminada. Casi terminada, de todos modos.

Jihad necesitaba algunos retoques. Primero, necesitaba reconocer que los hechos del 11 de septiembre ya habían ocurrido. ¿Por qué? Pues bien, imagínese que es usted un joven escritor con grandes aspiraciones en mayo de 1941 y que se despierta un día pensando: ¿Y si escribo mi primera novela sobre un sorpresivo ataque japonés a los Estados Unidos que lleva a una guerra nuclear entre Washington y Tokio? Entonces, imagine que el mismo día en que está terminando su novela, escucha las noticias horrendas acerca del sorpresivo ataque japonés a Pearl Harbor, seguido por un discurso del presidente de los Estados Unidos describiendo el 7 de diciembre como "un día que vivirá en la infamia." No importa cuán profético pudiese parecer su libro, sería un poco raro publicar su novela sin por lo menos decirle a los lectores que usted no estaba caminando sonámbulo a través de la historia, que usted comprendía que la vida real se había vuelto más extraña que la ficción.

Esa era precisamente la situación en la que me encontraba. Le agregué algunas líneas al primer capítulo explicando que los hechos del 11 de septiembre habían ocurrido durante el mandato del presidente Bush y que los talibanes habían sido eliminados pero aún no se había hecho nada con Irak directamente (lo que era verdad en ese tiempo, por supuesto). Le di al presidente Bush dos períodos de gobierno y mencioné que el vicepresidente Dick Cheney no tenía interés en postularse, ubicando de esa manera a mi presidente ficticio, James MacPherson, como sucesor del Sr. Bush en 2009, justamente cuando Estados Unidos estaba comenzando a recobrar el aliento de la guerra contra el terrorismo. Eso, esperaba yo, le daría a los lectores un poco de contexto de la vida real al invitarlos a sumergirse en mi mundo ficticio; un mundo que, como resultó, estaba a punto de ser superado por la realidad.

En Febrero, Scott tenía un contrato establecido con Tor/Forge Books, el nombre de una editorial asociada con St. Martin Press, que acordó la publicación de Jihad para abril de 2003. ¿2003? Debería haberme entusiasmado. Después de todo, había estado soñando con escribir novelas y guiones desde que tenía ocho años y ahora tenía un contrato para mi primer libro. Pero para ser sincero, estaba muy preocupado en publicar mi novela antes de que su historia sucediera verdaderamente en el mundo real. Un año es toda una vida en la política nacional, y una eternidad en la geopolítica. La guerra contra Irak podría haber terminado para entonces. ¿Qué interés despertaría una novela como la mía después de que Saddam hubiese sido derrocado?

Incluso después de firmar el contrato, continuamente tenía que recordarme que la industria editorial de Nueva York era inmensamente diferente al mundo político de Washington en el que yo estaba inmerso, que mis editores eran gente inteligente y capaz que sabía lo que hacía, que todo saldría bien y que la paciencia era una virtud. Todo eso era verdad, pero era irrelevante. En agosto de 2002, cada molécula de mi cuerpo vibraba con el convencimiento de que el cambio del régimen iraquí se completaría antes que Jihad pudiese ver la luz del día.

Leyendo entre líneas los discursos y comentarios hechos por el presidente Bush y por altos funcionarios de su gobierno, y escuchando cuidadosamente los variados comentarios hechos por mis amigos de la Casa Blanca y el Congreso, me convencí de que el presidente Bush iba a usar su discurso del 12 de septiembre en la sesión de otoño de la Asamblea General de las Naciones Unidas para desafiar a Irak "cara a cara." Nada había sido hecho público todavía y las fuentes que usaba para mi columna semanal en la revista World se negaban categóricamente a confirmar mis instintos. Pero si tenía razón, sabía que una votación autorizando el uso de la fuerza contra Irak podría llevarse a cabo antes de Navidad.

La ocasión sería extrañamente similar a la cadena de acontecimientos que ocurrieron entre septiembre y diciembre de 1990 que llevaron al presidente Bush (padre) a comenzar las grandes operaciones de combate en Irak y Kuwait el 16 de enero de 1991. ¿Podría Bush (hijo) estar pensando en enero o febrero como una posible fecha de ataque? Si así fuera, sería inminente un feroz debate nacional e internacional. Pronto, el mundo entero se estaría enfrentando con la decisión moral de ir o no a la guerra contra Irak. El debate llegaría probablemente a su punto máximo en noviembre y diciembre y los combates podrían comenzar inmediatamente después de eso.

Llamé a Scott en Nueva York desde Colorado, donde estaba de vacaciones con mi familia, y le expliqué mi percepción del panorama geopolítico. Le pregunté si de alguna manera podía persuadir a nuestra editorial para que adelantara la fecha de publicación. Pareció dispuesto y me dijo que lo intentaría, pero me advirtió que no me hiciese muchas esperanzas. Después de todo, la novela todavía no había sido impresa. Ni siquiera había sido editada o colocada en el catálogo de la editorial. El equipo de ventas aún no sabía que existía. Ninguna librería se había comprometido a tenerla en existencia, ni nadie se lo había propuesto. Ese era sólo el comienzo de los obstáculos que se aproximaban.

Scott me llamó de vuelta unos días después. Para su sorpresa, los ejecutivos principales de la editorial estaban intrigados por mi análisis de la situación de Irak. Comprendían los riesgos y estaban dispuestos a hacer lo que fuese necesario para llevar el libro al mercado, pero no era una decisión que sólo ellos podían tomar. Aunque pudiesen producir físicamente los libros para noviembre como la fecha más temprana, si no podían persuadir por lo menos a una cadena importante de librerías para que lo aceptara, el asunto era problemático.

(Continues...)



Excerpted from EPICENTRO by JOEL C. ROSENBERG Copyright © 2007 by Joel C. Rosenberg. Excerpted by permission.
All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
Excerpts are provided by Dial-A-Book Inc. solely for the personal use of visitors to this web site.

Read More Show Less

Table of Contents

Contents

// INTRODUCCIÓN TODOS LOS OJOS ESTÁN FIJOS EN EL EPICENTRO.......................................................................................................1
// CAPÍTULO 1: PREDICIENDO EL FUTURO..............................................................................................................................19
// CAPÍTULO 2: GÉNESIS DEL YIHAD..................................................................................................................................33
// CAPÍTULO 3: CONECTANDO LOS PUNTOS..............................................................................................................................47
// CAPÍTULO 4: LA TERCERA LENTE...................................................................................................................................59
// CAPÍTULO 5: FUTURO TITULAR: ISRAEL DESCUBRE FORMIDABLES RESERVAS DE PETRÓLEO Y DE GAS..........................................................................75
// CAPÍTULO 6: FUTURO TITULAR: TRATADOS Y TREGUAS DEJAN A ISRAEL MÁS SEGURO QUE NUNCA.............................................................................91
// CAPÍTULO 7: FUTURO TITULAR: SURGE UN ZAR EN RUSIA, GENERANDO TEMORES DE OTRA GUERRA FRÍA.......................................................................115
// CAPÍTULO 8: FUTURO TITULAR: EL KREMLIN SE UNE AL "EJE DEL MAL" Y FORMA UNA ALIANZA CON IRÁN....................................................................137
// CAPÍTULO 9: FUTURO TITULAR: MOSCÚ EXTIENDE ALIANZA MILITARINCLUYENDO AL MUNDO ÁRABE Y ALISLÁMICO..............................................................153
// CAPÍTULO 10: FUTURO TITULAR: LA TENSIÓN GLOBAL SE INCREMENTA CON RUSIA APUNTANDO A ISRAEL......................................................................175
// CAPÍTULO 11: FUTURO TITULAR: SE DESATA UNA NUEVA GUERRA EN EL MEDIO ORIENTE MIENTRAS QUE TERREMOTOS EPIDEMIAS ASOLAN EUROPA, AFRICA Y ASIA.....................189
// CAPÍTULO 12: FUTURO TITULAR: IRAK EMERGE DEL CAOS COMO EL PAÍS MÁS RICO DE LA REGIÓN...........................................................................209
// CAPÍTULO 13: FUTURO TITULAR: LOS JUDÍOS CONSTRUYEN EL TERCER TEMPLO EN JERUSALÉN...............................................................................223
// CAPÍTULO 14: FUTURO TITULAR: LOS MUSULMANES SE CONVIERTEN AL CRISTIANISMO EN CANTIDADES SIN PRECEDENTES........................................................247
// CAPÍTULO 15: RASTREANDO LOS ACONTECIMIENTOS....................................................................................................................269
// APÉNDICE 1: PREGUNTAS FRECUENTES...............................................................................................................................295
// APÉNDICE 2: LA ACTITUD DE LOS ESTADOUNIDENSES FRENTE A LA PROFESÍA BÍBLICA.....................................................................................301
// APÉNDICE 3: EZEQUIEL 38-39.....................................................................................................................................305
// NOTAS..........................................................................................................................................................333
// RECONOCIMIENTOS
Read More Show Less

Customer Reviews

Be the first to write a review
( 0 )
Rating Distribution

5 Star

(0)

4 Star

(0)

3 Star

(0)

2 Star

(0)

1 Star

(0)

Your Rating:

Your Name: Create a Pen Name or

Barnes & Noble.com Review Rules

Our reader reviews allow you to share your comments on titles you liked, or didn't, with others. By submitting an online review, you are representing to Barnes & Noble.com that all information contained in your review is original and accurate in all respects, and that the submission of such content by you and the posting of such content by Barnes & Noble.com does not and will not violate the rights of any third party. Please follow the rules below to help ensure that your review can be posted.

Reviews by Our Customers Under the Age of 13

We highly value and respect everyone's opinion concerning the titles we offer. However, we cannot allow persons under the age of 13 to have accounts at BN.com or to post customer reviews. Please see our Terms of Use for more details.

What to exclude from your review:

Please do not write about reviews, commentary, or information posted on the product page. If you see any errors in the information on the product page, please send us an email.

Reviews should not contain any of the following:

  • - HTML tags, profanity, obscenities, vulgarities, or comments that defame anyone
  • - Time-sensitive information such as tour dates, signings, lectures, etc.
  • - Single-word reviews. Other people will read your review to discover why you liked or didn't like the title. Be descriptive.
  • - Comments focusing on the author or that may ruin the ending for others
  • - Phone numbers, addresses, URLs
  • - Pricing and availability information or alternative ordering information
  • - Advertisements or commercial solicitation

Reminder:

  • - By submitting a review, you grant to Barnes & Noble.com and its sublicensees the royalty-free, perpetual, irrevocable right and license to use the review in accordance with the Barnes & Noble.com Terms of Use.
  • - Barnes & Noble.com reserves the right not to post any review -- particularly those that do not follow the terms and conditions of these Rules. Barnes & Noble.com also reserves the right to remove any review at any time without notice.
  • - See Terms of Use for other conditions and disclaimers.
Search for Products You'd Like to Recommend

Recommend other products that relate to your review. Just search for them below and share!

Create a Pen Name

Your Pen Name is your unique identity on BN.com. It will appear on the reviews you write and other website activities. Your Pen Name cannot be edited, changed or deleted once submitted.

 
Your Pen Name can be any combination of alphanumeric characters (plus - and _), and must be at least two characters long.

Continue Anonymously

    If you find inappropriate content, please report it to Barnes & Noble
    Why is this product inappropriate?
    Comments (optional)