Escomienza La Vida Del Glorioso Confesor Santo Domingo De Silos

Escomienza La Vida Del Glorioso Confesor Santo Domingo De Silos

by Gonzalo De Berceo
     
 

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Gonzalo de Berceo (Berceo, Logroño, 1195-d. 1264). España. Pertenece a la tradición literaria llamada «mester de clerecía», integrada por eclesiásticos y hombres de letras. Se educó en el monasterio de San Millán de la Cogolla (La Rioja), en el que ofició como clérigo secular, y fue más tarde diácono

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Gonzalo de Berceo (Berceo, Logroño, 1195-d. 1264). España. Pertenece a la tradición literaria llamada «mester de clerecía», integrada por eclesiásticos y hombres de letras. Se educó en el monasterio de San Millán de la Cogolla (La Rioja), en el que ofició como clérigo secular, y fue más tarde diácono (c. 1120) y presbítero (c. 1237).

Product Details

ISBN-13:
9788498162448
Publisher:
Red Ediciones
Publication date:
01/28/2005
Series:
Religion Series
Pages:
104
Product dimensions:
5.40(w) x 8.30(h) x 0.40(d)

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Vida de Santo Domingo de Silos


By Gonzalo de Berceo

Red Ediciones

Copyright © 2015 Red Ediciones S.L.
All rights reserved.
ISBN: 978-84-9816-244-8



CHAPTER 1

VIDA DE SANTO DOMINGO DE SILOS


Escomienza la Vida del glorioso confesor Sancto Domingo de Silos


I

En el nomne del Padre que fizo toda cosa,
et de don Ihesuchristo, fijo de la Gloriosa,
et del Spíritu Sancto, que egual d'ellos posa,
de un confesor sancto quiero fer una prosa.

Quiero fer una prosa en román paladino
en qual suele el pueblo fablar a su vezino,
ca non so tan letrado por fer otro latino:
bien valdrá, como creo, un vaso de bon vino.

Quiero que lo sepades luego de la primera
cúya es la ystoria, metervos en carrera:
es de Sancto Domingo toda bien verdatera,
el que diçen de Silos, que salva la frontera.

En el nomne de Dios, que nombramos primero,
suyo sea el preçio, yo seré su obrero,
galardón del laçerio yo en él lo espero,
que por poco serviçio da galardón larguero.

Señor Sancto Domingo, dizlo la escriptura,
natural fue de Cañas, non de bassa natura,
lealmente fue fecho a toda derechura,
de todo muy derecho, sin nula depresura.

Parientes ovo buenos, del Criador amigos,
que siguíen los esiemplos de los padres antigos.
Bien sabíen escusarse de ganar enemigos:
bien les veníe en mientes de los buenos castigos.

Juhán avíe nomne, el su padre ondrado,
de liñaje de Mans un omne sennalado,
amador de derecho, de seso acabado,
nol' falsaríe su dicho por aver monedato.

El nombre de la madre deçir non lo sabría,
como non fue escripto non l' devinaría;
mas váyala su el nombre Dios, e Sancta María:
prosigamos el curso, tengamos nuestra vía.

La çepa era buena, emprendió buen sarmiento,
non fue como caña, que la torna el viento,
ca de luego así prendió, como de buen çimiento,
de oír vanidates non lo prendíe taliento.

Sirvíe a los parientes de toda voluntat,
mostraba contra ellos toda humildat;
traíe, maguer niñuelo, tan grand simplicidat,
que se maravillaba toda la veçindat.

De risos, nin de juegos avíe poco cuidato,
a los que los usaban avíeles poco grado;
maguer de pocos días, era muy mesurado,
de grandes e de chicos era mucho amado.

Traíe en contra tierra los ojos premidos,
por non catar folías teníalos bien nodridos;
los labros de la boca teníalos bien çenidos,
por non deçir folías, nin dichos corrompidos.

El pan que entre día le daban los parientes,
non lo queríe él todo meter entre los dientes,
partíelo con los mozos que avíe coñoçientes:
era mozo comprimido, de mañas convinientes.

Creyo yo una cosa, e sé bien que es verdat,
que lo yba ganando el Rey de Majestad,
ca façe tales cosas la su benignidat,
que a la bestia muda da razonidat.

Esa vertut obraba en este su criado,
por esi ordenamiento vivíe tan alumbrado,
si non, de tales días non seríe tan señado:
siempre es bien apriso qui de Dios es amado.

Si oíe razón buena, bien la sabía tener,
recordábala siempre, no la queríe perder:
santiguaba su çebo quando queríe comer,
si façíe que se quiere que avíe de beber.

Diçíe el Pater noster sobra muchas vegadas,
et el Credo in Deum con todas sus posadas,
con otras oraçiones que avíe costumnadas,
éranle estas nuevas al diablo muy pesadas.

Vivíe con sus parientes la sancta criatura,
el padre, e la madre queríanlo sin mensura:
de nula otra cosa él non avíe ardura,
en aguardar a ellos metíe toda su cura.

Quando fue peonçiello, que se podíe mandar,
mandólo yr el padrelas ovejas guardar:
obedeçió el fijo, que non queríe pecar,
ixó con su ganado, pensólo de guiar.

Guiaba su ganado, como faz buen pastor,
tan bien non lo faríe alguno más mayor,
non queríe que entrasen en agena labor,
las ovejas con elli avíen muy grant sabor.

Dábales pastos buenos, guardábale de daño,
ca temíe que del padre reçibiríe sosaño:
a rico nin a pobre non queríe fer engaño,
más queríe de fiebre yaçer todo un año.

Luego a la mañana sacábalas en çierto,
teníe en requirirlas el ojo bien abierto,
andava çerca d'ellas prudient, e muy espierto,
nin por Sol, nin por pluvia non fuíe a cubierto.

Caminaba a la tarde con ellas a posada,
su cayado en mano, con su capa vellada:
a los que lo fiçieron, luego en la entraba
besábales las manos, la rodiella fincada.

El pastor que non duerme en ninguna sazón,
et fizo los abysos que non avíen fondón,
guardabali el ganado de toda lesión,
non façíe mal en ello, nin lobo, nin ladrón.

Con la guarda sobeja qu'el pastor les daba,
et con la sancta graçia que Dios le ministraba,
aprodaba, la grei, cutiano mejoraba,
tanto que a algunos envidia lis tomaba.

Abel el protomártir fue el pastor primero,
a Dios en sacrifiçio dio el mejor cordero,
fíçióle Dios por ende en çielo parçionero
démosle al de Silos por egual compañero.

Los sanctos patriarchas todos fueron pastores,
los que de la ley veya fueron componedores
así como leemos e somos sabidores,
pastor fue Samillán, otros confesores.

De pastores leemos muchas buenas razones,
que fueron prudientes, e muy sanctos varones:
esto bien lo trobamos en muchas de lectiones,
que trae este ofiçio buenas terminaçiones.

Ofiçio es de preçio, non caíe en viltanza,
sin toda depresura, de grant significanza:
David tan noble rey, una fardida lanza,
pastor fue de primero sin ninguna dubdanza.

Nuestro Señor don Christo, tan alta podestat,
dixo que pastor era, e bueno de verdat:
obispos, e abbades, quantos han dignidat,
pastores son clamados sobre la christiandat.

Señor Sancto Domingo de prima fue pastor,
depués fue de las almas padre, e guiador:
bueno fue en comienzo, a postres más mejor,
el Rey de los çielos nos dé el su amor.

Quatro años andido pastor con el ganado,
de quanto le echaron era mucho criado:
teníase el su padre por omne venturado,
que criado tan bueno le avía Dios prestado.

Movamos adelante en esto non tardemos,
la materia es grant, mucho non demoremos,
ca de las sus bondates, maguer mucho andemos
la milésima parte deçirla non podemos.

El sancto pastorciello, niño de buenas mañas
andando con so grey por término de Cañas,
asmó de ser clérigo, saber buenas fazañas,
por vevir onesto con más limpias compañas.

Plogo a los parientes, quando lo entendieron,
cambiáronle el hábito, otro mejor li dieron;
buscáronli maestro, e otro mejor le dieron,
leváronlo a la iglesia, a Dios le ofreçieron.

Diéronle su cartiellas a ley de monaçiello,
asentóse en tierra, tollóse el capiello,
con la mano derecha priso su estaquiello,
priso fastal titol en poco de ratiello.

Veníe a su escuela el infant grant mañana,
non avíe a deçírgelo, nin madre, nin hermana,
non façíe entre día luenga meridiana,
anduvo algo aprisa la primera semana.

Fue en poco de tiempo el infant salteriado,
de hymnos, e de cánticos, bien, e gent decorado,
evangelios, epístolas aprisólas privado,
algún mayor levaba el tiempo más baldato.

Bien leíe, e cantaba sin ninguna pereza,
mas tenía en el seso toda su agudeza,
et sabía que en eso la yaçía la proveza,
non queríe el meollo perder por la corteza.

Fue alzado el mozo, pleno de bendiçión,
saló a mançebía, yxió sancto varón;
façie Dios por él mucho, oyé su oraçión,
fue saliendo a fuera la luz del corazón.

Poníe sobre su cuerpo unas graves sentençias,
Iejunios, e vigilias, e otras abstinençias;
guardábase de yerros, e de todas fallençias,
non falsaríe por nada las puestas convenençias.

El obispo de la tierra oyó deste buen christiano,
por quanto era suyo, tóvose por lozano,
mandol' prender las órdenes, diógelas con su mano
fue en pocos de tiempos fecho misacantano.

Cantó la sancta misa el saçerdote noviçio,
yva onestamente en todo su ofiçio,
guardaba su eglesia, façía a Dios serviçio,
non mostraba en ello nin pereza, nin viçio.

Tal era como plata, mozo casto gradero.
La plata tornó oro quando fue epistolero,
el oro margarita quando fue evangelistero,
quando subió a preste semejó al luçero.

Toda sancta eglesia fue con él enxalzada,
et fue toda la tierra por allí aventurada.
Seríe Cañas por siempre rica, e arribada,
si elli non oviese la seyía canviada.

Castiga los pueblos el padre ementado,
acordava las gentes, partíelas de pecado;
en visitar enfermos non era embargado,
si podía fer almosna, fasçíala de buen grado.

Contendía en bondates yvierno e verano,
qui gelo demandaba dábal' consejo sano,
mientre el pan duraba non cansaba la mano,
entenderlo podemos que era buen christiano.

De quanto nos deçimos él mucho mejor era,
por atal era tenido en toda la ribera,
bien sabía el diablo tenerle la frontera,
que non lo engañase por ninguna manera.

El preste benedicto, de que fue ordenado,
sovó año e medio allí do fue criado,
era del pueblo todo querido, e amado,
pero por una cosa andaba conturbado.

Fue las cosas del sieglo el bon omne asmando,
entendió como iban todas empeyorando;
falsedat e cobdicia eran fechas un vando,
otras muchas nemigas a ellas acostando.

Diçíe: «¡Ay mesquino! Si non cambio logar,
»lo que yo non querría abrélo aquí pasar,
»el lino cab'el fuego malo es de guardar,
»suelen grandes peligros de tal cosa manar.

»Si yo peco en otre, de Dios seré reptado,
»si en mi pecare otre, temo seré culpado,
»más me vale buscar logar más apartado,
»mejor me será eso que vivir en pecado.

»Los qui a Dios quisieron dar natural serviçio,
»por amor que pudiesen guardarse de viçio,
»esa vida fiçieron la que yo fer cobdiçio,
»si guardarme quisiere el don que dixo, siçio.

»En los primeros tiempos myos anteçesores,
»qui de sancta eglesia fueron çimentadores,
»de tal vida quisieron façerse sofridores,
»sofrieron sed, e fambre, eladas e ardores.

»Sant Johan el Baptista, luego en su niñez,
»renunció el vino, sizra, carne e pez,
»fuyó a los desiertos, donde ganó tal prez,
»qual non dixríe nul omne, nin alto, nin bafez.

»Antonio el buen padre, e Paulo su calaño,
»el que fue, como diçen, el primero ermitaño,
»vizquieron en el yermo en un desierto estraño,
»non comiendo pan bueno, nin vistiendo buen paño.

»María Egypçiaca, pecatriz sin mesura,
»moró mucho en yermo, logar de grant presura;
»redimió sus pecados sofriendo vida dura:
»qui vive en tal vida es de buena ventura.

»El confesor preçioso, qu'es nuestro veçino,
»samillán el caboso, de los pobres padrino,
»andando por los yermos y abrió el camino,
»por end subió al çielo, do non entra merino.

»El su maestro bueno San Feliçes clamado,
»qui yazíe en Billivio en la cueba çerrado,
»fo ermitaño vero en bondat acabado,
»el maestro fo bueno, e nudrió buen criado.

ȃsos fueron, sin dubda, omnes bien acordatos,
»qui por salvar las almas dexaron los poblados,
»visquieron por los yermos mezquinos, e lazrados,
»por ent façen vertudes, onde son adorados.

»Muchos son los padres que fiçieron tal vida,
»yaçe en Vitas Patrum d'ellos una partida;
»toda gloria del mundo avíen aborreçida,
»por ganar en los çielos alegría complida.

»El Salvador del mundo, que por nos carne priso,
»de que fo bateado, quando ayunar quiso,
»por a nos dar exiemplo al desemrto se miso,
»ende salió el demón, mas salió ent mal repiso.

»Los mejores de Egipto, compañas benedictas,
»por quebrantar sus carnes fáçense ermitas,
»tienen las voluntades en corazón más fitas,
»fueron de tales omnes muchas cartas escritas.

»Yo, pecador mezquino, en poblado; ¿qué fago?
»Bien como, e bien bebo, bien visto, e bien yago,
»de vevir en tal guisa sabe Dios non me pago,
»ca trahe esta vida un astroso falago.»

El saçerdot preçioso, en qui todos fiaban,
desamparó a Cañas, do mucho lo amaban
parientes, e amigos, qui mucho li costaban,
alzóse a los yermos, do omnes non moraban.

Cuando se vio solo, del pueblo apartado,
folgó, como si fuese de fiebre terminado,
rendíe graçias a Christo, que le avíe guiado,
non teníe (bien sepades), pora çena pescado.

El ermitaño nuevo diose a grant laçerio,
façiendo muchas preçes, rezando su salterio,
diciendo bien sus oras todo su ministerio,
dábale a las carnes poco de refrigerio.

Sufriendo vida dura, yaçiendo en mal lecho,
prendíe el omne bueno de sus carnes derecho,
el mortal enemigo sedíel' en su asecho,
d'estas aflicçiones aví'él grant despecho.

Porque façíe mal tiempo, cayé fría elada,
o facíe viento malo, oriella destemplada,
o niebla precodida, o pedrisca irada,
él todo este laçerío non lo preçiaba nada.

Sufríe fiero laçerío las noches, e los días,
tales como oyestes en otras fantasías,
mas esti buen christiano suçesor de Helías
non lo preciaba todo quanto tres chirivías.

Cuntió gran negligençia a los que lo sopieron
el logar do estido, que non lo escribieron,
o creo por ventura, que non lo entendieron,
que se cambiaba siempre, ende no lo dixieron.

Doquier qu'él estido en val, o en poblado,
era por el su mérito el logar más honrado,
ca por el omne bueno, como diçe el tratado,
et por el confesor es el logar sagrado.

Año e medio sovó en la ermitañía,
dizlo la escriptura, ca yo non lo sabía;
quando non lo leyese, deçir non lo querría,
ca afirmar la dubda grant pecado avría.

Todos los sus laceríos, todas las tentaciones
non lo sabríen decir los que leen sermones,
si non los que sofrieron tales tribulaciones,
et pasaron por ellas con firmes coraçones.

Oraba el bon omne de toda voluntat
a Dios que defendiese toda la christiandat,
diese entre los pueblos pan, e paz, e verdat,
temporales temprados, amor, e caridat.

Oraba por los enfermos, que diese sanidat,
a los encaptivados que diese enguedat,
et a la yent pagana tolliese podestad
de fer a los christianos premia e crueldat.

Oraba muy afirmes al su Señor divino,
a los ereges falsos, que semnan mal venino,
que los refiriese, çerráseles el camino,
que la fe non botase la fez del su mal vino.

Oraba a menudo a Dios él por sí mismo,
qu'él que era padre, e luz del christianismo,
guardáselo de juro, e de mortal sofismo,
por non perder el pacto, que fizo al baptismo.

Non se le oblidaba orar por los pasados,
los que fieles fueron, murieron confesados,
por otros sus amigos, que tenía señalados, 315
deçíe el omne bueno Pater nostres doblados.

Señor Sancto Domingo usado de laçerio,
non daba a sus carnes de solazar nul remedio,
viscó en esta vida un año e medio,
sabet que poco viçio ovo en este comedio.

Por amor que viviese aún en mayor penitençia,
et non fiçiese nada a menos de licencia,
asmó de ferse monge, e fer obediençia,
que fuese trabado fora de su potençia.

Non lo tenga ninguno esto a liviandat,
nin que menoscabó de la su sanctidat,
ca en sí ovo siempre complida caridat,
qu'en poder ageno metió su voluntat.

Desçendió de los yermos el confesor onrado,
vino a San Millán logar bien ordenado.
Demandó la mongía, díerongela de grado,
fo bien si acordase la fin a este estado.

Príso bien la orden el novel caballero
andando en conviento exó muy buen claustrero,
manso, e avenido, sabroso compañero,
humillóse en fechos, en dichos verdadero.

Grado bueno a Dios, e a Sancta María,
non avini mejor nul monge en la mongía,
lo que diçie la regla, façía él todavía,
guardaba bien la orden sin ninguna folía.

Señor Sancto Domingo, leal escapulado,
andaba en la orden como bien ordenado,
los ojos aprimidos, el capiello tirado,
la color amariella, como omne lazrado.

Que quier que mandaba el su padre abat,
o prior propuesto de la soçiedat,
obedesçíe él luego de buena voluntat,
teniéngelo los buenos a bona christiandat.


(Continues...)

Excerpted from Vida de Santo Domingo de Silos by Gonzalo de Berceo. Copyright © 2015 Red Ediciones S.L.. Excerpted by permission of Red Ediciones.
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Gonzalo de Berceo (Berceo, Logro�o, 1195-d. 1264). Espa�a. Pertenece a la tradici�n literaria llamada �mester de clerec�a�, integrada por eclesi�sticos y hombres de letras. Se educ� en el monasterio de San Mill�n de la Cogolla (La Rioja), en el que ofici� como cl�rigo secular, y fue m�s tarde di�cono (c. 1120) y presb�tero (c. 1237).

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