Hacia Una Teologia del Antiguo Testamento

Hacia Una Teologia del Antiguo Testamento

by Walter C. Kaiser, Jr., Walker C. Kaiser
     
 

This book offers deep insight into the different historical periods of the Old Testament and their relation to God's Promise. It explores the connection between the Old Testament and New Testament, and has an annotated bibliography, a topical index, Scripture index and name index.

Overview

This book offers deep insight into the different historical periods of the Old Testament and their relation to God's Promise. It explores the connection between the Old Testament and New Testament, and has an annotated bibliography, a topical index, Scripture index and name index.

Product Details

ISBN-13:
9780829722086
Publisher:
Vida
Publication date:
07/07/2000
Edition description:
Spanish-language Edition
Pages:
368
Sales rank:
1,271,310
Product dimensions:
5.38(w) x 8.50(h) x 1.00(d)
Age Range:
18 Years

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Toward an Old Testament Theology


By WALTER C. KAISER

Zondervan

Copyright © 2012 Walter C. Kaiser, Jr.
All right reserved.

ISBN: 978-0-8297-2208-6


Chapter One

Importancia de la definición y la metodología

Desde 1933 la teología bíblica ocupa el lugar de honor en los estudios teológicos. La forma existencialista de esta disciplina conocida como el Movimiento Teológico Bíblico fue muy prominente. No obstante, «las grietas en las murallas» de este nuevo movimiento comenzó con la publicación del ahora merecidamente famoso artículo de Langdon B. Gilkey titulado Cosmology, Ontology, and the Travail of Biblical Language [Cosmología, Ontología y las dificultades que atraviesa el lenguaje bíblico] y el discurso inaugural de James Barr, «Revelación a través de la historia en el Antiguo Testamento y el pensamiento moderno». Los dos ensayos golpearon el corazón del Movimiento Teológico Bíblico al descubrir su postura dividida entre el modernismo y las Escrituras. Gilkey dijo: «Su perspectiva mundial o cosmología es moderna mientras que su lenguaje teológico es bíblico y ortodoxo.» Por lo tanto, el movimiento descartó los milagros bíblicos y las palabras divinas para no ofender los logros modernos, pero retuvo el lenguaje bíblico y las frecuentes referencias a los «poderosos hechos de Dios» (una frase bíblica, pero además conveniente porque evita la necesidad de mostrar los milagros).

Tuvieron que encarar ciertas preguntas. ¿En qué sentido «actuó» Dios en la historia? Y, ¿qué querían decir estos hechos? ¿Fue el lenguaje de la teología bíblica ambigua o fue como una analogía o una referencia directa de las cosas a las cuales apuntó?

Gilkey y Barr concluyeron que en sus treinta años de actividad, el Movimiento Teológico Bíblico quedó en las categorías liberales. Es más, superó muy poco el tipo de liberalismo de Schleiermacher. Aun así, la búsqueda para una tercera alternativa entre la postura tradicional conservadora y la postura agresivamente liberal fue un intento sincero para retener lo que generalmente todos, menos los conservadores, aceptaron como los resultados seguros de las críticas de las fuentes. Esto se hacía sin degenerar en un intelectualismo tan estéril que dejara al pastor local sin un mensaje para predicar. Se establecieron dos revistas para ayudar a unir esta brecha: Theology Today [Teología actual] en 1944 e Interpretation [Interpretación] en 1947. La aportación de estas y otras revistas similares, sumadas a una bibliografía enorme de monografías de esta era, fue tan impresionante como frecuentemente de mucha ayuda.

No obstante, al igual que los dos volúmenes de la teología del Antiguo Testamento de Walther Eichrodt habían dado el comienzo a «la edad de oro» en 1933, así el volumen doble de teología del Antiguo Testamento de Gerhard von Rad parece ahora estar destinado a marcar su punto culminante y presagiar una reversión ominosa al tipo de estudio de la historia de la religión de Israel.

El génesis de esta reversión se puede apreciar cuando von Rad contesta en directo la pregunta sobre el objeto de una teología del AT: Es lo que Israel profesó acerca de Yahvé. Estas manifestaciones no eran declaraciones de fe; eran hechos mediante los que el pueblo expresó el conocimiento de su relación con Dios. Por tanto, fue imposible escribir una teología del AT; ahora hay teologías del AT. Además, la historia verídica de los hechos se tenía que separar de la interpretada que fue la expresión de la fe de Israel, según se observa en los credos, como p.ej. Deuteronomio 25:5-10. Von Rad aseveró que en esta interpretación de la historia, cambiante y retocada, ¡es donde la teología bíblica podría encontrar su objetivo!

Como si demostrar el hecho de que von Rad marcó una línea teológica divisoria, Roland de Vaux preguntó: «¿Será posible escribir una "Teología del Antiguo Testamento"?» Y, Robert MartinAchard revisó el asunto con La Théologie de l'ancien tetament aprés les travaux de G. von Rad [La teología del Antiguo Testamento después del trabajo de G. von Rad]. Sin embargo, todos estaban de acuerdo en que había llegado una «crisis».

Algunos fueron incluso más sorprendentes. Por ejemplo, Horace Hummel anunció con audacia: «La "teología bíblica" murió y el IOVC (The Interpreter's One-Volume Commentary on the Bible) [El intérprete, comentario bíblico en un volumen], (Nashville, TN, Abington, 1971) es su testigo.»

J. Christiaan Beker, Brevard S. Childs, B.W. Anderson y Hans-Joachin Kraus se limitaron a llamarlo una crisis.

A estas alturas fue obvio que en la era posterior a von Rad, el movimiento fue indulgente consigo mismo en una gran cantidad de autoanálisis, pero algunos verdaderos problemas metodológicos quedaron sin resolver. Lo que no estaba muy claro era si además señalaba un nuevo comienzo porque la década había traído una nueva lista de contribuidores (¿o serían algunos de ellos contribuyentes atrasados de la era pasada?).

Había una aportación evangélica del teólogo menonita Chester K. Lehman en 1971 titulada Biblical Theology [Teología Bíblica], volumen 1, AT. Al año siguiente Walther Zimmirli, alemán y teólogo de la escuela cumplimiento de promesa, aportó su Gundriss der altestamentlichen Theologie [Bosquejo de la Teología Antiguotestamentaria], mientras que Georg Fohrer aportó su Theologische Grundstrukturen des alten Testaments [Estructuras básicas teológicas del Antiguo Testamento] (1972) que siguió su gran historia de la Religión Israelita (edición en alemán, 1969) y sus estudios en la Historia y Teología del Antiguo Testamento (alemán, 1969). El erudito católico irlandés W.J. Harrington publicó The Path of Biblical Theology [El camino de la teología bíblica] en 1973, y el católico estadounidense John L. McKenzie añadió su A Theology of the Old Testament [Una Teología del Antiguo Testamento] en 1974. A estas monografías se debe añadir decenas de artículos de revista que siguen apareciendo.

Por lo tanto, solo es justo preguntar: «¿Dónde quedamos ahora?» Y podemos contestar que entre toda la confusión de la década pasada, algunas cosas se han manifestado con abundante claridad. A pesar de sus más altas esperanzas, la teología bíblica no ha podido volver a exponer ni aplicar la autoridad de la Biblia. De cualquier forma, en lugar de aumentar, la autoridad bíblica ha menguado algo durante este tiempo. Por un lado, no ha evadido por completo la crítica de las fuentes ni por el otro lado el historicismo de la historia de las religiones. Tampoco se ha cambiado la teología filosófica por una metodología que rehúse echar una red a priori de clase alguna encima del texto. Recientemente, algunos han jugado con una red de «teología de proceso», pero siempre ha habido una larga lista de pretendientes filosóficos potenciales esperando en la antesala de la teología bíblica.

Si treinta años de historia nos han enseñado algo, esto es la necesidad desesperada de encontrar una solución a los asuntos, todavía no resueltos, de la definición, metodología y objetivo de la teología del Antiguo Testamento. Desde el comienzo, estos problemas de método y definición han perseguido los pasos de cada teólogo bíblico. Su resolución más que cualquier otra cosa, libraría la disciplina de su esclavitud a las novedades filosóficas del momento y evitaría su captura inminente por un historicismo revivido.

La naturaleza de la teología del Antiguo Testamento

Eichrodt comenzó la «época de oro» con un ataque bien merecido contra el historicismo reinante de sus días. Aseveró que la coherencia interna del Antiguo y Nuevo Testamento «se redujeron, por así decirlo, a un fino hilo de conexión histórica y secuencia casual entre los dos, con el resultado de que una casualidad externa ... lo había sustituido por una homogeneidad que era genuina». Así redujeron el Antiguo Testamento a una colección de períodos con poca o ninguna unidad.

Sin embargo, luego de un siglo, Gerhard von Rad casi había dado la vuelta completa para adoptar la postura que originalmente motivó la reprimenda de Eichrodt. Al separar la intención «kerigmática» o propósito homilético de los varios escritores de los hechos de la historia de Israel, von Rad no solamente había negado cualquier fundamento histórico genuino para la confesión de Israel de fe en Yahvé, sino que también cambió el enfoque del estudio teológico sobre la Palabra y obra de Dios a otro sobre los conceptos religiosos del pueblo de Dios. Para von Rad, no había necesidad de fundar el kerigma de la creencia en una realidad objetiva histórica, ni ninguna historia como acontecimiento. La Biblia es, no tanto la fuente de la fe del hombre del AT, como una expresión de su fe. Además, von Rad opinó que cada época histórica tenía una teología única en sí con tensiones internas, diversidad y contradicciones a la teología de otras épocas del AT. Es más, para él no había una síntesis en la mente de los autores bíblicos ni en los textos, solamente una posible «tendencia hacia la unificación». ¡El historicismo había vuelto! El AT no poseía un eje central ni la continuidad de un plan divino; por el contrario, contenía la narración de la comprensión religiosa de su historia, su intención de hacer real y actualizar los acontecimientos y narraciones anteriores.

Se había trasladado el enfoque y objetivo de la disciplina del estudio de la historia como acontecimiento y la Palabra como revelación a un estudio de la historia de la religión. Von Rad criticó la clase de teología estructural de Eichrodt porque no demostraba que el concepto del pacto era realmente central para el canon de todo el AT. En cuanto a esto, la clase diacrónica de teología de von Rad, que trataba cada época sucesiva en el canon como un armario organizador para la teología bíblica, se acercó más al objeto original de esta disciplina. El problema no fue usar las épocas históricas sucesivas, sino permitir que este uso legítimo de la historia se tragara el total de los intereses de la disciplina.

Cada vez que los intereses históricos comienzan a dominar, la disciplina vuelve a la misma esterilidad que se trató de evitar en el 1931. Deja sin tocar la cuestión de la teología normativa. Cómo argumentó James Barr, tal teología no brinda razones ni criterios para decidir lo que es normativo ni lo que tiene autoridad en el AT, ni como esta norma nueva pudiera ser el fundamento de todas nuestras decisiones teológicas.

No obstante, si von Rad acertaba con su método diacrónico y longitudinal (cortado a lo largo) que hacía caso a la secuencia del AT y su mensaje, Eichrodt también tenía una razón parcial cuando observó que si no había conceptos constantes o normativos a través de aquella historia, ninguna teología era posible.

¿Dónde hallamos estos elementos constantes? Es lamentable, pero a pesar de todas las aseveraciones de lo contrario, fue común la imposición de conceptos teológicos y aun categorías derivadas de una teología sistemática o filosófica. Cuando la teología bíblica histórica-descriptiva (Gabler-Stendahl) cedía a la teología normativa (Hoffmann-Eichrodt), el resultado siempre era un salto ilegítimo en la práctica exegética. Aunque la teología descriptiva quedaba con lo que el texto significaba, los que instaron al lector de las Escrituras a buscar lo que el texto significa para nosotros hoy lo hicieron basándose en un salto kierkegardiano en la epistemología y exégesis. Las formulaciones normativas brotan de una estructura moderna o de formulaciones de la teología sistemática. Aquel entonces del texto antiguo, de pronto se convierte en el ahora de las necesidades del lector moderno sin que nadie sepa ni cómo ni por cuál proceso.

En tales modelos la fe moderna y la proclamación contemporánea (Geschichte y kerigma) fácilmente toman el lugar de la historia (Historie) y exégesis. Y aun en los otros modelos que incluían la exégesis e historia, la tendencia era convertirse en el fin en sí, llenos de detalles arcaicos y una totalidad fragmentada. La necesidad mayor en este caso era la de llevar a cabo la exégesis del texto individual a la luz de la teología total del canon. Pero, ¿cómo fue este canon? Una vez más se hace aparente la insistencia reiterada de la necesidad de identificar un patrón normativo.

Asuntos como estos no fueron inventos del modernismo. Hacía mucho tiempo que también se les había ocurrido a los escritores. La búsqueda de un concepto central y unificador estaba en el corazón de los que recibieron la Palabra divina y que a su vez eran los participantes originales en la secuencia de los acontecimientos del AT. Para ellos, la cuestión de los hechos no era tan importante como el significado, ya que, después de todo, en muchos casos ellos mismos eran los participantes de aquellos acontecimientos que se describían en el texto. El significado y la correlación de los hechos con lo que conocían o desconocían los acontecimientos anteriores o los significados que se pudiera eslabonar a este nuevo acontecimiento eran mucho más importantes. Por lo tanto, debía ser de interés supremo para establecer el enfoque de nuestro estudio el testimonio y registro de todas las interconexiones y las maneras en las cuales la actividad y los mensajes correspondientes pasaron de una a otra figura, generación, país, crisis y acontecimiento clave. Si una búsqueda inductiva del registro del AT brindara un patrón constante de acontecimientos progresivos con significados y enseñanzas en los cuales el receptor fuera consciente de la participación de cada acontecimiento selecto en un conjunto mayor, el camino al progreso de la disciplina habría quedado plasmado.

(Continues...)



Excerpted from Toward an Old Testament Theology by WALTER C. KAISER Copyright © 2012 by Walter C. Kaiser, Jr.. Excerpted by permission of Zondervan. All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
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Meet the Author

Walter C. Kaiser, (hijo) (Ph.D., Brandeis University) es profesor distinguido de Antiguo Testamento en el Seminario Teológico de Gordon-Conwell.

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