Historias de la Biblia para Ninos

Historias de la Biblia para Ninos

by Desmond Tutu
     
 

La Biblia de Historias de los Hijos de Dios es una colección de entrañables historias bíblicas escritas por el Arzobispo Desmond Tutu que presenta el concepto del perdón y la reconciliación de Dios para los hijos. Cada una de las historias subraya el deseo de Dios de que todo el mundo viva en comunidad.See more details below

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Overview

La Biblia de Historias de los Hijos de Dios es una colección de entrañables historias bíblicas escritas por el Arzobispo Desmond Tutu que presenta el concepto del perdón y la reconciliación de Dios para los hijos. Cada una de las historias subraya el deseo de Dios de que todo el mundo viva en comunidad.

Product Details

ISBN-13:
9780829756890
Publisher:
Vida
Publication date:
09/09/2010
Edition description:
Spanish-language Edition
Pages:
128
Sales rank:
1,319,565
Product dimensions:
7.30(w) x 8.40(h) x 0.40(d)
Age Range:
4 - 7 Years

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Los Hijos de Dios Historias de la Biblia


By Desmond Tutu

Zondervan

Copyright © 2010 Desmond Tutu
All right reserved.

ISBN: 978-0-8297-5689-0


Chapter One

Dios da Vida

La creación

Génesis 1

En el mismo principio el amor de Dios fluía cuando no había nada más: ni árboles, ni pájaros, ni animales, ni cielo, ni mar, solo oscuridad.

Por este amor, Dios dijo: «Que haya luz». Y hubo día. Y hubo noche. Y cuando el primer día apareció, Dios sonrió y supo que era bueno.

El segundo día, Dios dijo: «Que haya un cielo donde las nubes puedan flotar y el viento pueda soplar». Y el cielo fue azul brillante y hermoso.

El tercer día, Dios dijo: «Que las aguas se reúnan en océanos y aparezca la tierra seca». Ahora Dios decidió hacer el mundo incluso más deslumbrante, con árboles altos y hierba alta. Y entonces la primera flor se abrió en toda su gloria.

El cuarto día, Dios dijo: «Que el cielo se llene con el sol y la luna». Y Dios regó las estrellas por todo el cielo como diamantes que relucen.

El quinto día ...

... Dios dijo: «Que el cielo se llene con el sol y la luna». Y Dios regó las estrellas por todo el cielo como diamantes que relucen.

El quinto día, Dios dijo: «Que haya pájaros que vuelen y canten, y peces que naden y chapoteen ». Y el mundo se llenó con los alegres sonidos de los cantos de los pájaros.

El sexto día, Dios dijo: «Que haya animales: elefantes y jirafas, gatos y ratones, y abejas e insectos». Y de repente el mundo fue un lugar muy ruidoso.

Sin embargo, algo faltaba todavía. Entonces Dios dijo: «Voy a hacer gente, y los haré como yo para que puedan disfrutar de la tierra y cuidarla». E hizo exactamente como lo había dicho, y todo era bueno, muy bueno.

Dios miró todo lo que había hecho y aplaudió con deleite. «¡Es maravilloso!».

En el séptimo día, Dios se rió, y descansó, y disfrutó de su gloriosa creación.

Querido Dios: Ayúdame a disfrutar y cuidar de tu tierra hermosa.

Dios nos hizo para que nos amenos unos a otros Adán y Eva Génesis 2

Dios sopló el aliento de vida en la primera persona y la llamó Adán.

Puso a Adán en un hermoso huerto llamado Edén, donde había toda clase de frutas deliciosas para comer. Adán podía jugar todo el día y comer siempre que tuviera hambre. No obstante, Adán estaba solo.

Dios dijo: —Hijo mío, no es bueno que estés solo.

Así que Dios trajo a todos los pájaros y animales para que le hicieran compañía, pero Adán dijo: —No puedo hallar un amigo apropiado.

—Sí, tienes razón —señaló Dios, e hizo que Adán se quedara bien dormido.

Cuando se despertó, Adán vio que Dios había hecho a una mujer.

—¡Vaya! —exclamó Adán, abriendo la boca a más no poder—. Nunca había visto nada tan hermoso y maravilloso.

La llamó Eva, y ella sería la madre de todos los seres humanos.

Adán y Eva se rieron juntos y se quisieron y fueron felices en el huerto del Edén. Dios sonrió al ver la alegría de ellos. Les dijo que tuvieran hijos para que el amor y la felicidad pudieran esparcirse por toda la tierra.

Querido Dios: Gracias por darnos los unos a los otros para que nos

Dios nos ama aun cuando hacemos el mal La salida del huerto Génesis 3

En el huerto del Edén había un árbol muy especial. Así que Dios le dijo a Adán:

—No debes comer del fruto de este árbol.

En el huerto también había una serpiente a la que le gustaba hacer trastadas. La serpiente le dijo a Eva: —Si comen del fruto de este árbol, serán como Dios. Lo sabrán todo.

La fruta parecía madura y jugosa, así que Eva tomó una y la probó. Luego se la dio a Adán, y él también comió. Mientras la masticaban, la fruta empezó a tener un sabor amargo, y sus sonrisas se convirtieron en muecas.

Esa tarde mientras Dios se paseaba por el huerto los llamó: —¡Adán! ¡Eva! ¿Dónde están? Sin embargo, Adán y Eva estaban escondidos. Tenían miedo porque habían desobedecido a Dios.

—¿Por qué se esconden de mí? —preguntó Dios—. ¿Han comido del fruto del árbol que está en el medio del huerto?

—Eva me hizo comerlo —contestó Adán.

—La serpiente me hizo comerlo —añadió Eva.

Dios dejó escapar un profundo suspiro de desilusión parecido al viento que sopla en los árboles por la noche. No solo lo habían desobedecido, sino que ni siquiera dijeron que lo lamentaban. Dios castigó a la serpiente, y Adán y Eva tuvieron que salir del glorioso huerto. Desde entonces necesitaron trabajar duro en los campos para conseguir su comida, pero Dios siguió amándolos y cuidándolos dondequiera que iban.

Querido Dios: Ayúdame a hacer lo correcto y recordar que tú me amas incluso cuando me porto mal.

Dios empieza de nuevo El arca de Noé Génesis 6-9

Antes de que pasara mucho tiempo, la gente empezó a pelear y a hacerse daño unos a otros de manera terrible. Dios lloró porque ellos no podían disfrutar de la encantadora tierra que había hecho. Finalmente, dijo: «Tengo que empezar de nuevo. Voy a enviar un diluvio para que cubra toda la tierra».

Sin embargo, un hombre llamado Noé era bondadoso y hacía lo bueno.

Dios le dijo a Noé que construyera un gran barco al que le llamó arca. Entonces Dios ordenó: —Reúne a toda tu familia, y a dos de cada especie de animal, pájaro e insecto. Dios envió la lluvia, y Noé llevó a todos al arca. Durante cuarenta días y cuarenta noches llovió tanto que el agua cubrió incluso las montañas más altas.

¡Vaya, sí que olía terrible dentro del arca! ¡Y el ruido! ¡El rugido y los balidos, los relinchos y los rebuznos! No obstante, de modo sorprendente, todos se llevaban bien. Sí, incluso el león se acostaba junto a la oveja.

Por fin la lluvia dejó de caer. Noé mandó a una paloma a buscar tierra. Cuando el ave volvió con una hoja de olivo, Noé y su familia se alegraron. Noé le agradeció a Dios por salvarlos. Dios le dijo a Noé:

—Te prometo que no enviaré otro diluvio para que cubra toda la tierra.

Y Dios hizo un hermoso arco iris para que la gente nunca se olvidara de su promesa.

Querido Dios: Gracias por tus arco iris y por cumplir la promesa que nos hiciste.

Dios promete una bendición maravillosa Abraham confía en Dios Génesis 15, 17

Abraham estaba triste porque él y su esposa, Sara, no tenían hijos. Dios le dijo que empacara todo y se marchara a una nueva tierra para empezar una vida nueva por completo. Abraham confió en Dios, así que él y Sara dejaron su casa y a su familia, y empezaron un viaje largo y difícil.

Anduvieron por desiertos, subiendo y bajando montañas, por pastos verdes y bosques oscuros, anhelando constantemente un hogar propio lleno de hijos felices. Anduvieron por tantos años que se volvieron demasiado viejos para tener hijos.

Una noche, Dios le dijo a Abraham:

—Voy a darte esta tierra a ti, y a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.

—¡Dios, debes estar bromeando! ¡Sara y yo somos ya demasiado viejos para tener hijos!

—exclamó Abraham, alisándose la larga barba blanca.

—Confía en mí, hijo mío —respondió Dios—. Mira a las estrellas del cielo. Tus hijos y los hijos de tus hijos serán tantos como esas estrellas.

Abraham pensó: ¿Cómo puede ser eso? Sin embargo, luego recordó que Dios siempre cumple sus promesas. Así que Abraham confió en Dios.

Entonces Dios sonrió y añadió: —Te bendeciré a ti y a tus hijos para que puedan ser una bendición para toda la gente del mundo.

Querido Dios: Ayúdame a ser una bendición para otros.

(Continues...)



Excerpted from Los Hijos de Dios Historias de la Biblia by Desmond Tutu Copyright © 2010 by Desmond Tutu. Excerpted by permission of Zondervan. All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
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