La bendición

La bendición

by John Trent, Gary Smalley
     
 

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Todo ser humano necesita el regalo de “la bendición', el amor y la aceptación incondicional que viene de una relación sana con nuestros padres.See more details below

Overview

Todo ser humano necesita el regalo de “la bendición', el amor y la aceptación incondicional que viene de una relación sana con nuestros padres.

Product Details

ISBN-13:
9781602555471
Publisher:
Grupo Nelson
Publication date:
10/10/2011
Sold by:
THOMAS NELSON
Format:
NOOK Book
Pages:
288
File size:
0 MB

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La BENDICIÓN

Brindando el regalo de amor y aceptación incondicional
By John Trent Gary Smalley

Grupo Nelson

Copyright © 2011 Grupo Nelson
All right reserved.

ISBN: 978-1-60255-547-1


Chapter One

El cambio en una vida

Cada libro que se escribe tiene su propia historia. Para mí, la historia de este me ha cambiado la vida.

Han pasado ya más de treinta años desde que dos experiencias profundamente personales chocaron en un mismo día. Comenzó mi primer día como interno en un hospital psiquiátrico. Terminó cuando el Señor me abrió los ojos al poder transformador de una simple herramienta que se usa en las relaciones y que llamamos la bendición.

Aquel día en el hospital, pasé mi turno completo sentado al lado de un joven que estaba bajo cuidado de veinticuatro horas para evitar que se suicidara. Era alto, bien parecido, educado y excelente en sus estudios. En realidad, había sido un alumno que siempre había sacado «A» en todas sus asignaturas en la secundaria y en sus tres años de universidad. Cuando se engripó en el primer semestre de su último año universitario, todo cambió. En un curso que debía tomar sobre educación física y que había pospuesto hasta entonces, faltó a tantas clases que el instructor le redujo la nota automáticamente a «B» en ese semestre. Cuando el joven averiguó que no había posibilidades de aumentar la nota por medio de trabajos adicionales, ni tampoco ninguna manera de sustituir las clases, ni otra forma de cambiar la nota o de borrarse de ese curso, cayó en una desesperación instantánea. Salió de la oficina del profesor, regresó a su dormitorio y trató de quitarse la vida. Lo habría logrado si su compañero de cuarto no hubiera regresado en forma inesperada y providencial.

Mientras estábamos allí hablando, y yo trataba de no mirar sus muñecas vendadas, ese joven me expresó lo que había en su corazón. Su historia incluía un padre brillante, exigente, que era ingeniero y había sacado siempre notas «A», y quien le exigía lo mismo a su hijo mayor. Eso destacó lo mucho que había tratado en su vida de ganarse la aprobación de su padre. Y finalmente llevó a cómo el no haber sacado una «A» en una clase de tenis trajo la muerte de un sueño y casi su propia muerte.

Ese joven anhelaba con desesperación algo que no podía definir bien, algo que siempre estaba a la vista, pero sin embargo nunca a su alcance. Su desgarradora historia dejó una impresión inquietante e indeleble en mí. Cuando llegué a mi hogar aquella noche, le conté los eventos del día a mi esposa Cindy. Mientras estaba pensando y procesando lo que había sucedido, ocurrió el segundo de los dos hechos dramáticos.

Era ya tarde cuando finalmente me senté y comencé a trabajar en un mensaje para una clase de la escuela dominical para matrimonios. Estoy seguro de que usted nunca haría eso si fuera maestro, pero yo recién estaba comenzando mi mensaje —para el día siguiente—, y me estaba lamentando por permitir que mis estudios, el trabajo y la familia ocuparan tanto de mi tiempo. Al reflexionar en el pasado, puedo ver cómo el Dios Todopoderoso tenía su mano en lo oportuno del tiempo: después de haberme sentado por horas al lado de ese hombre que sufría tanto, ahora me senté y abrí la Biblia en el capítulo 27 de Génesis.

Ese capítulo cuenta la historia de dos hermanos mellizos: Jacob y Esaú. Yo había leído la historia de la lucha entre estos dos hermanos muchas veces. Mi plan era leer rápidamente el pasaje y sacar unos cuantos pensamientos inspiradores. Pero, aquella noche, con cada palabra que leía, parecía que el tiempo pasaba más lentamente. Fue como si hubiera visto, por primera vez, la historia profundamente personal de cómo esos dos jóvenes lucharon con tanta intensidad para recibir el mismo don.

En realidad, aquella noche no fueron palabras lo que yo vi. Era como si pudiera ver el rostro de cada uno de esos dos jóvenes. La sonrisa de oreja a oreja y el gozo incontenible en los ojos de Jacob cuando salió del cuarto con la bendición de su padre. La mirada triste de dolor y pérdida en el rostro atormentado de Esaú cuando se dio cuenta de que nunca recibiría ese don.

Cuando Esaú levantó la vista y clamó angustiado: «Bendíceme también a mí, padre mío», de pronto no solo vi el deseo no realizado de Esaú y su corazón roto sino también un eco de las lágrimas y los lamentos desesperados que había escuchado mientras estaba al lado del angustiado joven del hospital. En ese momento fue como si el Señor pusiera palabras audibles en ese intangible algo que aquel joven había deseado toda su vida.

Él nunca tuvo la bendición de su padre ... ¡Eso fue lo que le destrozó el corazón!

Mientras ese pensamiento me traspasaba el corazón, escuché el lamento doloroso y repetido de Esaú: «¿No tienes más que una sola bendición, padre mío? Bendíceme también a mí, padre mío» (Génesis 27.38). Con la misma rapidez, tuve palabras para mi propio dolor y sufrimiento. Toda mi vida también había anhelado algo que nunca recibí de mi propio padre: su bendición.

Hasta muy de madrugada, estudié, pensé, recordé y oré, y el día siguiente fue la primera vez que enseñé a un grupo de personas acerca de la bendición. En una pequeña sala de clases en el sótano de la iglesia Northwest Bible Church en Dallas, Texas, una lluviosa mañana dominical, veinte parejas escucharon sobre lo que había ganado Jacob y lo que había perdido Esaú. Ellos fueron los primeros a quienes les pregunté si habían recibido de sus padres ese don que cambia la vida.

El impacto fue asombroso. Algunos asintieron con un movimiento de cabeza. Hubo lágrimas en demasiados ojos y comentarios en el pasillo, mucho después de que terminara la clase. Las llamadas que me llegaron después, durante días, de personas que sintieron que el clamor de Esaú era el propio, y también por otros tantos que querían estar seguros de que estaban bendiciendo a sus hijos.

«¿Me puede hablar más sobre la bendición?»

Así fue que comenzó un estudio personal, que ahora lleva más de treinta años acerca de la bendición. Fue el tema de mi tesis doctoral y la base de este libro. (La edición original fue escrita en colaboración con el incomparable doctor Gary Smalley, que continúa apoyando nuestro ministerio sobre la bendición de muchas maneras.) El tema también ha originado seminarios y disertaciones que he llevado a cabo y continúo realizando en iglesias y aun en estadios por todo el país. En lugar de agregarle capas de polvo a un concepto antiguo, los años de enseñanza acerca de este sorprendente concepto del Antiguo Testamento han hecho que el interés aumente, en vez de disminuir.

Cuando se publicó este libro por primera vez, la Internet era algo reservado para los expertos en computación de las universidades más famosas. Hoy, mensajes sobre la bendición van como tweets y correos electrónicos o mensajes de texto enviados por BlackBerries y iPhones. Pero sin embargo, con todos los avances en la tecnología, los desafíos de criar a los hijos en un mundo azotado por el terrorismo y los disturbios sociales han llevado a la gente —más que nunca— a querer familias fuertes y amorosas. En esa búsqueda, las personas siguen yendo a la Palabra de Dios ... y a la bendición.

Tal vez usted esté leyendo este libro como un creyente de tercera generación y se ha beneficiado personalmente de una larga tradición de bendecir a los hijos. Si es así, tal vez se encuentre diciendo: «Así que es por eso que nuestra familia ha estado en tanta armonía todos estos años». O tal vez sea como mi esposa Cindy y yo que somos la primera generación de creyentes que vienen de escenarios difíciles —el de ella un hogar de alcohólicos, y el mío uno con un solo padre— y ambos queremos legar a nuestro hijos más de lo que hemos recibido. Este libro puede expresar en palabras lo que ha perdido de niño así como también proveer maneras útiles para comunicar amor incondicional y aceptación a sus hijos y seres queridos.

Casi no pasa ni un día que no reciba un correo electrónico (y también alguna carta por correo regular) de algún hijo alegre que ahora es adulto cuyo padre o madre anciano finalmente le ha dado la bendición por primera vez, o de un hijo que hizo todo lo que pudo para darle la bendición a su padre o a su madre, y cuya relación ha cambiado y mejorado. Escucho de atletas y de estudiantes que nunca han recibido la bendición en el hogar pero que han recibido esas palabras y acciones que cambian la vida, provenientes de un entrenador, maestro o líder de jóvenes. Y leo o escucho acerca del entusiasmo y el compromiso de padres y madres primerizos determinados a darles a su hijo o hija recién nacido el don que ellos no recibieron.

Lo que nos lleva a hoy, a esta edición muy especial de La bendición, una herramienta muy antigua en las relaciones cuya hora ha llegado.

Un llamado a la acción

A menudo, tenemos un tiempo, una oportunidad o una experiencia únicas. Y creo que esas tres cosas sucedieron cuando usted tomó en sus manos este libro.

Hoy realmente es un tiempo único para tomar parte en un desafío significativo que se presenta en este libro.

A lo largo de la lectura usted aprenderá sobre una oportunidad sin igual para crear una experiencia totalmente positiva cuyo resultado cambiará su vida y la de un niño en su esfera de influencia.

Esta nueva edición de La bendición anuncia con bombos y platillos un llamado a la acción a una cantidad enorme de padres y madres —literalmente un millón— de cualquier lugar en nuestro país y en el mundo. Hombres y mujeres que saben que ha llegado el momento de ir contra la cultura y de hacer algo realmente grande en esta época más que simplemente seguir la corriente.

¿Qué es eso grande?

Cambiar la vida de un solo niño.

¿Y cómo se hará?

Lo ha adivinado, por medio de la bendición.

Una herramienta relacional poderosa, cuyos elementos se expresaron por primera vez en la Biblia, La bendición continúa siendo confirmada una y otra vez en los estudios que se están realizando y los estudios clínicos, proveyendo el modelo para una familia fuerte y que prospera. Es una forma de ayudar a los niños (y a los adultos) a que experimenten, al nivel más profundo de su corazón, que son altamente valorizados y eternamente atesorados por alguien muy significativo en la historia de sus vidas. Y presenta un camino muy simple a seguir, cinco acciones específicas que los padres y madres, u otra persona que los ame, pueden ejercer, sin importar lo ajetreadas que puedan ser sus vidas o sus circunstancias.

Por supuesto que la bendición no es solo para los niños. Como veremos, los principios que se presentan en este libro pueden transformar matrimonios, amistades y relaciones entre hermanos adultos. Hijos mayores —aun aquellos cuyos padres se rehúsan a aceptarlos y apoyarlos— han usando estos principios para alcanzar a esos mismos padres y madres en la bendición. Pero debido a que las experiencias de la niñez son tan poderosas para darles forma a la vida, el enfoque primordial de esta obra es ayudar a los adultos, especialmente a los padres y madres, a que les den la bendición a sus hijos, o como hemos dicho, a solo un niño.

Todos hemos escuchado (tanto que ahora prácticamente no nos conmueven) anuncios comerciales en la televisión que quieren llegar a lo más profundo de nuestro corazón y nos imploran a que «ayudemos a los niños», refiriéndose a los niños pobres que se encuentran en otra parte de la ciudad o en otro país. Ese es un mensaje valioso, pero no es el de este libro. Al contrario, es alcanzar a ese niño dentro de su esfera de influencia, y dejar que su bendición sea un agente vital para él o ella.

Antes de dar los detalles específicos de la forma en que opera la bendición y cómo la puede dar, permítame informarle cuatro razones por la que aceptar este desafío puede ser algo totalmente transformador.

La bendición ... lucha contra una cultura tóxica

Lo que le estamos pidiendo que haga en este libro va en contra de la cultura que domina en estos días de locura. En estos momentos los adultos trabajan muy duro para poder cubrir los presupuestos —algunos de ellos simplemente se preocupan de sus propios planes e intereses—, parece que cada vez hay menos y menos tiempo para los hijos y, como resultado, los niños sufren.

Muchos niños hoy luchan con lo que los expertos llaman desorden relacional de apego. Se trata del fracaso de los niños y los jóvenes en cuanto a crear vínculos significativos con sus padres u otras personas a medida que crecen. Van a tropezones hacia un camino de relaciones rotas. Se convierten en jóvenes adultos, y llegan al matrimonio, con un profundo deseo de conexión, pero sin entender, haber visto ejemplos o experimentar la confianza de que realmente pueden llegar a tener relaciones amorosas y duraderas. Se apartan de lo que más quieren porque nunca han visto lo que es que alguien trate de acercarse a ellos.

Hay niños que necesitan experimentar la bendición en hogares amorosos en estos precisos momentos.

¿Puede el desafío de la bendición dar marcha atrás a esta tendencia?

Mi experiencia me dice que puede hacer una gran diferencia, al ofrecerle a usted una estrategia para redimir parte del precioso tiempo que tiene con sus hijos y fortalecer los vínculos que tiene con ellos. La bendición provee un camino para criar a los hijos que es tan práctico, tan claro, que marcha con tanta suavidad, que si lo comienza muy pronto se encontrará avanzando en cuanto a la intimidad y el cuidado de su familia. Ofrece una forma de recuperar la conexión con su hijo o hija sin importar la cantidad de horas que la cultura (o su jefe) traten de ocuparle en un mes.

La bendición ... puede abrirle el corazón a un niño para una fe duradera

De acuerdo a una encuesta reciente, ocho de cada diez padres o madres informaron que legarles a sus hijos una fe firme era «importante » o «muy importante» para ellos. Pero, aunque la mayoría de los estadounidenses quieren que esos beneficios sean parte de la vida y el futuro de sus hijos, los estudios realizados muestran que no es lo que está sucediendo. Dependiendo de qué estudio escoja, entre cuarenta a setenta por ciento de los niños que asisten a la escuela dominical y que están en segundo grado de la escuela primaria, no asistirán a servicios o reuniones religiosos cuando estén en la secundaria. De hecho, no afirmarán que tienen ninguna clase de fe que los sostenga.

Para entender por qué sucede eso, es de importancia crucial saber cómo se trasfiere con éxito la fe verdadera en Cristo. Eso no sucede enseñando un conjunto de reglas o costumbres o legando un conjunto de tradiciones, aunque muchas personas piensan en la religión en estos términos. El cristianismo es y ha sido realmente una relación. Y la bendición trata acerca de forjar relaciones. Cuando les damos a los niños la bendición, estamos edificando una base relacional que no solo los ayuda a conectarse con otras personas, sino que también puede preparar sus corazones para una relación con Jesús.

Esos son dos beneficios muy importantes al aceptar el desafío de la bendición. Usted tendrá una herramienta —sin importar lo ocupado que pueda estar— para ayudar a batallar contra el fenómeno cultural del desorden relacional de apego por medio de la auténtica conexión. Y cuando aprenda a dar la bendición, también estará abriendo el corazón de un niño para que tenga una fe viva y duradera. Pero también hay un tercer beneficio.

La bendición ... puede ayudar a sanar las heridas del pasado

Debemos reconocer que aun aquellos que han crecido en hogares mejores y más amorosos pueden experimentar cierto grado de dolor o desilusión. Así que, ¿cómo lidiamos con eso? Aun más importante, ¿qué podemos hacer para superar el daño significativo que puede causar una niñez difícil? ¿Cómo podemos prevenir que un pasado difícil tenga un impacto negativo en nuestras relaciones presentes y futuras? La bendición puede hacer una sorprendente diferencia al ofrecer una alternativa para los mecanismos de autoprotección destructivos que tal vez hayamos desarrollado a través de los años.

(Continues...)



Excerpted from La BENDICIÓN by John Trent Gary Smalley Copyright © 2011 by Grupo Nelson. Excerpted by permission of Grupo Nelson. All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
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