La falacia de Grey: Cincuenta sombras de realidad para tus pensamientos y fantasías sexuales

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Las fantasías sexuales y emocionales tienden a revelar ciertas áreas de trauma, quebrantamiento y desilusión que aún necesitan ser sanadas.

Muchas personas,
cristianas incluidas, ven sus fantasías sexuales y emocionales como un mapa de ruta hacia donde pueden encontrar la satisfacción que anhelan. Sin embargo,
esas fantasías no son un mapa ...

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La falacia de Grey: Cincuenta sombras de realidad para tus pensamientos y fantasías sexuales

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Overview

Las fantasías sexuales y emocionales tienden a revelar ciertas áreas de trauma, quebrantamiento y desilusión que aún necesitan ser sanadas.

Muchas personas,
cristianas incluidas, ven sus fantasías sexuales y emocionales como un mapa de ruta hacia donde pueden encontrar la satisfacción que anhelan. Sin embargo,
esas fantasías no son un mapa de ruta confiable hacia el futuro; son realmente un mapa de ruta pedregoso e inestable del pasado.

Shannon Ethridge, escritora cristiana de
éxitos de ventas, coach personal y defensora de una sexualidad sana, ofrece perspectivas fascinantes sobre pensamientos sexuales comunes, como:

  • salir con un hombre mucho más mayor o una mujer mucho más joven
  • conectar con desconocidos vía ciberespacio
  • fantasías gay y lesbianas
  • fascinación por el placer, el dolor y el poder

Introducido en Génesis, el diseño de Dios para el sexo, más allá de la procreación, es para ofrecer conexión y placer para parejas casadas. Pero también en Génesis hay un bosquejo de siete falacias sexuales que causan discordia, dolor y quebrantamiento. La falacia de Grey ayuda a explicar la base de esas falacias y ofrece sugerencias para ayudar a sacar a la luz no sólo el significado que hay detrás de ellas sino también maneras de hacerles frente, sanarlas y encontrar libertad física, emocional y espiritual.

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Product Details

  • ISBN-13: 9781602550308
  • Publisher: Grupo Nelson
  • Publication date: 11/6/2012
  • Language: Spanish
  • Edition description: Translatio
  • Pages: 224
  • Sales rank: 817,469
  • Product dimensions: 5.50 (w) x 8.30 (h) x 1.10 (d)

Meet the Author

Shannon Ethridge es una oradora internacional y coach personal certificada. Cuenta con una maestría en consejería y relaciones humanas de Liberty University y es autora de la serie que se ha convertido en éxito de ventas La batalla de cada mujer. Su website es www.ShannonEthridge.com.

Shannon Ethridge es una oradora internacional y coach personal certificada. Cuenta con una maestría en consejería y relaciones humanas de Liberty University y es autora de la serie que se ha convertido en éxito de ventas La batalla de cada mujer. Su website es www.ShannonEthridge.com.

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LA FALACIA DE GREY

CINCUENTA SOMBRAS DE REALIDAD PARA TUS PENSAMIENTOS Y FANTASÍAS SEXUALES
By Shannon Ethridge

Grupo Nelson

Copyright © 2012 Grupo Nelson
All right reserved.

ISBN: 978-1-60255-032-2


Chapter One

¿Por qué hablar de fantasías sexuales?

Después de kilómetros de deambular en la oscuridad, un cansado viajero entra en una solitaria gasolinera. La dependienta está situada sobre una banqueta detrás de la registradora con sus ojos pegados a las páginas de una novela de pasta blanda.

En el intento por dar a conocer su presencia, se aclara la garganta con gran exageración. «¡Um-um-um!».

«¿Sí?», pregunta la dependienta sin molestarse en levantar la vista.

«Estoy buscando un mapa de carreteras», responde el viajero.

La cabeza de la dependienta se eleva de repente, y sus ojos marrones recorren la tienda para ver si hay alguna otra persona escuchando esa conversación. Con una expresión parecida a la de un ciervo deslumbrado por los faros de un auto, ella responde directamente: «No, señor. No tenemos mapas de carreteras».

«Bueno, ¿puede decirme dónde hay otra gasolinera que pudiera tenerlos?».

Molesta, la dependienta levanta la vista una vez más y responde enfáticamente: «No encontrará ninguno por esta zona».

«¿Qué quiere decir? Sin duda, ¡habrá un mapa de carreteras en algún lugar en esta ciudad que pueda ayudarme a descubrir hacia dónde voy!».

«No. No existen mapas de carreteras para esta zona. Y si yo fuese usted, no iría por ahí preguntando por uno, pues si no la gente va a suponer que es usted una de ese tipo de personas».

«¿Qué quiere decir con que "no existen mapas de carreteras para esta zona"? ¡Seguramente este camino frecuentemente transitado no es territorio desconocido! ¿Y qué quiere decir con "una de ese tipo de personas"? ¿De qué está hablando?», pregunta el viajero con gran irritación.

«¡Quiero decir que nadie está bastante familiarizado con esta zona para crear un mapa de carreteras! Si le agarran preguntando por uno, la policía sabrá que usted es una de esas personas, ¡una que no sabe dónde ha estado y no sabe hacia dónde va! No permitimos eso por aquí, señor, ¡así que piérdase!».

«¡Estoy perdido!», grita el viajero, perdiendo rápidamente su paciencia. «Por eso estoy aquí, ¡pidiendo un mapa de carreteras!».

«Mire, ¡no va a encontrar ningún mapa de carreteras por aquí! Y si vuelve a preguntarme, ¡llamaré a la policía!», amenaza la dependienta, con las manos en sus caderas, los ojos saltones y las venas del cuello hinchadas por una combinación de adrenalina e indignación justa.

«¡Esto es ridículo! ¿Estoy en el programa de "cámara oculta"? ¡Esto no puede ser real!», insiste el viajero.

Desde luego, este escenario está en parte en el lado ridículo. Pero creo que es una descripción bastante precisa de lo que está sucediendo dentro de la comunidad cristiana en la actualidad. Demasiadas personas van deambulando por tierra extraña, algunos sospechando, pero la mayoría sin ni siquiera darse cuenta, que estamos perdidos. No tenemos un sentimiento claro de dirección. No hay nadie a quien podamos pedir un mapa de carreteras. Si buscamos uno, seremos catalogados como «una de ese tipo de personas».

La tierra extraña a la que me refiero, desde luego, es la cultura saturada de sexo en la cual vivimos, estos cuerpos estimulados sexualmente (o sexualmente inactivos) en los que habitamos, y estas mentes sexualmente motivadas (o sexualmente congeladas) con las que operamos. Con la promesa de perfección celestial, restauración y completa redención aún en el horizonte, somos meramente viajeros perdidos en el aquí y ahora, intentando orientarnos y dar sentido a nuestra sexualidad y nuestra espiritualidad: los denominadores comunes que todos compartimos a pesar de cuál sea nuestra edad, género, raza, trasfondo denominacional, nivel de educación, estatus económico, y otras cosas.

Intentar dar perfecto sentido a dos misterios tan complejos puede parecer tan frustrante e inútil como intentar cepillarnos los dientes a la vez que comemos una galleta Oreo. Tenemos que preguntarnos a veces:

• ¿De dónde provienen nuestros pensamientos sexuales?

• ¿Qué hacemos con ellos?

• ¿Dónde están situados los límites mentales, emocionales, físicos y espirituales?

• ¿Podemos ser santos y estar calientes al mismo tiempo?

• ¿Hasta dónde podemos llegar para satisfacer esos abrumadores anhelos que sentimos a veces?

O quizá una mejor pregunta para algunos sea:

• Si soy un ser sexual, ¿por qué ya no deseo experimentar ningún anhelo sexual en absoluto?

LLEGAR A ORIENTARNOS

Cuando tenemos preguntas sobre sexualidad, consultamos la Internet, nuestro diccionario médico o a esa amiga de la que conocemos tantos secretos sucios, ¡que ella posiblemente no le diría a nadie que le hicimos esa pregunta!

Cuando éramos pequeños, la mayoría de nosotros nunca nos molestamos en consultar a nuestros padres, ya que ellos se hubieran muerto de la vergüenza y nos hubieran encerrado en nuestro cuarto hasta que tuviéramos cuarenta años de edad. Y sin duda, no les preguntábamos a nuestros líderes espirituales, porque pensábamos que probablemente ellos ni siquiera practicaban sexo. Además, probablemente nos habrían expulsado del edificio de la iglesia si hubieran descubierto qué tipo de pensamientos sexuales en realidad pasaban por nuestra cabeza ... ¡incluso los domingos!

Si la sexualidad es invención de Dios, y lo es, entonces deberíamos ser capaces de poder consultar a la Iglesia para encontrar un mapa de ruta o de carreteras cuando buscamos respuestas a nuestras preguntas sobre todo lo sexual. Sin embargo, si tenemos temor a que nuestra petición sea recibida con asombro, confusión, ansiedad, horror, disgusto, sospecha o juicio, quizá incluso con ojos saltones y las venas del cuello hinchadas, entonces ¿cómo nos abriremos camino por este territorio extraño? Aunque no puedo decir esto de todo líder espiritual o seguidor de Cristo, creo que es seguro decir que un gran segmento de la Iglesia parece no tener idea alguna en cuanto a dónde puede encontrarse un mapa de ruta. Y si tú preguntas por uno, bueno, ¡debes de estar realmente perdido! «¡No debes de conocer a Jesúuuuuus!», dicho con mi voz más sarcástica de señora de iglesia.

¿Podemos ser genuinos por un momento? Quiero decir, ¿realmente genuinos?

Incluso aquellos de nosotros que conocemos a Jesús de manera muy personal y muy íntima, quienes leemos nuestra Biblia, ayunamos con frecuencia, diezmamos regularmente y oramos con intensidad, ¡podemos seguir sintiéndonos como si necesitásemos un mapa de ruta para entender nuestros deseos físicos, espirituales y emocionales! Pero tengo noticias realmente estupendas. Ya tenemos un mapa de ruta, si somos lo bastante valientes para estudiarlo.

Este mapa de ruta para entender nuestra sexualidad y nuestra espiritualidad está constituido en realidad por nuestras fantasías sexuales personales más profundas y más íntimas. Por tanto, deberíamos ser inteligentes para examinar marcas tales como:

• ¿Quiénes son los rostros que están en nuestras fantasías?

• ¿Qué papeles desempeñan?

• ¿Qué papeles desempeñamos nosotros?

• ¿Qué emociones principales suscitan esas fantasías, y por qué?

• ¿Qué acontecimiento en nuestra historia creó la necesidad de experimentar tal emoción?

• ¿Cómo medica esa fantasía el dolor emocional de nuestro pasado o nuestro presente?

• ¿Por qué los seres humanos (¡incluso cristianos!) fantasean sobre cosas como:

• ver pornografía o participar en aventuras extramatrimoniales

• atadura, dominio, sadomasoquismo (como se idealiza en la trilogía de Cincuenta sombras)

• prostitución, seducción o violación

• citas con personas del mismo sexo, tríos y orgías

Y la pregunta más importante a considerar es:

• ¿Podría haber un deseo espiritual incluso más profundo por debajo de nuestros deseos sexuales?

Haré una pausa por un momento para permitirte agarrar aire, aflojarte la corbata, relajar tu mandíbula, dar un trago de agua y recuperar tu compostura. Puede que te sientas o no te sientas cómodo con estos temas, pero necesitamos hablar de ellos. Lo hemos necesitado durante m-u-c-h-o tiempo. Como sociedad, como Iglesia, como parejas e individuos solteros, como hombres y mujeres, como padres de muchachos y muchachas que batallan por dar sentido a su propia sexualidad, necesitamos hablar sobre esto. Ignorar al elefante que está en nuestras salas ciertamente no le hará desaparecer. De hecho, ignorar a ese elefante está causando que crezca misteriosamente cada vez más.

Quizá solo estés leyendo este libro para saber cómo ayudar a otra persona. Si es así, ¡bien por ti! Es mi oración que proporcione muchas herramientas afiladas para tu cinturón de herramientas ministerial o de consejería. Pero la mejor manera de ayudar a otra persona es ayudándote primero a ti mismo.

Antes de continuar con esta exploración, hagamos una pausa para un rápido test de preguntas y respuestas a fin de decidir cuánto entendemos acerca de las fantasías sexuales.

¿VERDADERO O FAlSO?

V F 1. La revolución sexual de los últimos cuarenta años se trata de sexo.

V F 2. La Iglesia realiza una tarea adecuada de enseñar a los cristianos cómo evaluar y hablar adecuadamente del tema de las fantasías sexuales.

V F 3. Toda fantasía es inadecuada, malsana y pecaminosa.

V F 4. La fantasía sexual y la lujuria son lo mismo.

V F 5. Los cristianos controlan sus pensamientos y actos sexuales mejor que otras personas.

V F 6. Las fantasías sexuales proporcionan un mapa de ruta hacia la satisfacción sexual que anhelamos.

V F 7. Las fantasías sexuales es mejor dejarlas sin expresar y sin explorar.

V F 8. La fantasía sexual es realmente solo la manera que tiene el cerebro de conducirnos a hacer cosas malas.

V F 9. Ansiedad, confusión o temor por las fantasías sexuales no es un problema común.

V F 10. Interpretar las fantasías sexuales no va a resolver ninguno de los problemas del mundo.

¡Ahora veamos cómo te fue!

1. la revolución sexual de los últimos cuarenta años se trata de sexo. Falso.

La revolución sexual en realidad no se trata en absoluto de sexo. Se trata de personas quebrantadas que utilizan a otras personas, intentando desesperadamente medicar su propio dolor emocional mediante actos sexuales. Se trata de soledad, aislamiento, rechazo, inseguridades, code-pendencia, aburrimiento y egoísmo.

La intención de Dios para la intimidad sexual es proporcionar una manera maravillosa en que dos personas, comprometidas para siempre mutuamente en una relación de matrimonio, se entreguen la una a la otra mediante intenso placer, pasión, afirmación, ternura, confianza mutua y euforia mutua. ¡Solamente piensa en cómo sería el mundo si experimentásemos ese tipo de revolución sexual constructiva en lugar de la destructiva que hemos experimentado!

2. la Iglesia realiza una tarea adecuada de enseñar a los cristianos cómo evaluar y hablar adecuadamente del tema de las fantasías sexuales. Falso.

No sé de ti, pero yo no he oído ni un solo sermón sobre los papeles, las normas, los beneficios o los límites de las fantasías sexuales. Quizá la razón se deba a que la palabra fantasía no aparece en absoluto en la Biblia, al menos no en las diversas traducciones que yo he consultado.

Puede ser muy difícil hablar de todo este tema simplemente debido a nuestra falta de entendimiento. Por ejemplo, recientemente oí por parte de un caballero que estaba bastante infeliz conmigo por abordar el tema de la fantasía sexual en mi libro más reciente, The Sexually Confident Wife. Intercambiamos varios mensajes de correo electrónico cordiales hasta que finalmente pensé en hacer la pregunta: «Si yo hubiera utilizado el término pensamientos sexuales en lugar de fantasías, ¿se sentiría de modo diferente acerca de lo que dije sobre el tema?».

Después de algunas horas de pensarlo, el respondió que sin duda, todos tenemos pensamientos sexuales, y que eso es una cosa perfectamente adecuada para hablar de ella. Por tanto, planteé la pregunta: «¿Puede explicarme cuál es la diferencia que usted percibe entre un pensamiento sexual y una fantasía sexual?». Mediante continuados intercambios de correos electrónicos, consideramos juntos:

• ¿Es un asunto del contenido del pensamiento?

• ¿Es el modo en que el pensamiento te hace sentir como respuesta?

• ¿Es cuestión de cuántos segundos permanece en tu cabeza? Quizá menos de dos segundos es solamente un pensamiento, pero cualquier cosa superior a 2.1 segundos, ¿se convierte en una fantasía?

Ambos tuvimos que reírnos ante lo difícil que es para los cristianos mantener una conversación clara ¡cuando ni siquiera tenemos un vocabulario claro para el tema! Por tanto, establezcamos algunas definiciones antes de avanzar más.

Ya que la Biblia no menciona concretamente la fantasía, consultemos el diccionario. Dictionary.com define la palabra fantasía como:

1. imaginación, especialmente cuando es extravagante y sin freno.

2. formación de imágenes mentales, ideas especialmente maravillosas o extrañas; conceptualización imaginativa.

3. una imagen mental, especialmente cuando es irreal o fantástica; visión: una fantasía de pesadilla

4. Psicología: una secuencia imaginada o sacada de la nada que satisface una necesidad psicológica: soñar despierto.

5. alucinación.

Para los propósitos de nuestra discusión, voy a inclinarme hacia la cuarta definición: que las fantasías sexuales son pensamientos imaginados que satisfacen algún tipo de necesidad psicológica. ¡Creo que examinar la fantasía con el propósito de discernir la necesidad psicológica subyacente es absolutamente clave para ayudarnos a controlar esas fantasías antes de que ellas nos controlen a nosotros!

3. Toda fantasía es inadecuada, malsana y pecaminosa. Falso.

Desde el período en que éramos niños pequeños, fuimos alentados por nuestros padres y por la sociedad a fantasear. «¿Qué quieres cuando seas grande?» es una de las preguntas que se hacen con más frecuencia a un niño. ¿De qué otro modo van a saberlo si no sueñan despiertos sobre diferentes papeles que podrían desempeñar en la sociedad? En este contexto, ¡la fantasía es sana e incluso vital para el crecimiento!

Considera lo siguiente:

• Fantasear sobre dónde ir a la universidad y qué estudiar significa que somos inteligentes.

• Fantasear sobre aprovechar al máximo nuestra carrera significa que somos ambiciosos.

• Fantasear sobre estar en forma físicamente significa que somos conscientes de la salud.

• Fantasear sobre obtener más de nuestra vida sexual, bueno, eso significa que debemos de ser lujuriosos, pervertidos, enfermos y retorcidos.

Desde luego, esa última afirmación sencillamente no es cierta. Es normal y sano querer sacar el máximo de nuestra vida sexual, y a veces la fantasía es la mejor manera de lograr esa meta: imaginar lo que podría resultarte agradable y especialmente imaginar qué tipo de actos placenteros te gustaría ofrecer a tu cónyuge.

Mientras estaba hablando de la idea de este libro con amigos y colegas respetados, una de las preguntas más comunes que escuché fue: «¿Crees que todas las fantasías son incorrectas?». Permíteme declarar mi postura con claridad. Yo no creo en absoluto que todas las fantasías sean incorrectas, pero las fantasías que van más allá de lo que es socialmente o espiritualmente aceptable lo son, y frecuentemente están arraigadas en traumas de la niñez o en dolor no resuelto. La meta de este libro no es tanto juzgar si las fantasías son «correctas o incorrectas», sino más bien ayudar a las personas a examinar las fantasías sexuales a fin de reconocer sus raíces e invitar a Dios a ayudarles a sanar su dolor.

4. la fantasía sexual y la lujuria son lo mismo. Falso.

Ahora que hemos establecido una definición de fantasía sexual, hablemos de lujuria. Cada vez que se menciona la palabra lujuria en la Biblia, se hace en referencia a anhelar algo que no pertenece a la persona que tiene lujuria, como en «se prostituyen por ir tras sus dioses» (Éxodo 34.15), «Si renuncias a tu codicia del dinero» (Job 22.24, ntv), o cuando Job se compromete a «no mirar con lujuria a ninguna mujer» (Job 31.1).

La lujuria no se mencionan nunca en el contexto de una pareja en el matrimonio que quiera agradar o ser agradado por la otra parte. Tal deseo no es lujuria en absoluto. Como se nos dice en 1 Corintios 7.9: «es preferible casarse que quemarse de pasión». En otras palabras, el acto del matrimonio transforma nuestros deseos lujuriosos (tener sexo con alguien con quien aún no estamos casados) en deseos que son santos, puros e inequívocamente correctos, porque el matrimonio es el lugar ordenado por Dios para que esos anhelos apasionados y agradables sean plenamente explorados y disfrutados. (Desde luego, hay ocasiones en que una persona comienza a utilizar y abusar de modo egoísta de su compañero sexualmente, de modo que la lujuria es posible en el matrimonio.)

En su libro, The Bondage Breaker (Rompiendo las cadenas), Neil T. Anderson proporciona incluso más perspectiva. Muestra que mientras nuestros pensamientos y deseos sexuales son perfectamente normales, comienzan a traspasar una línea. Él escribe:

El sexo es una parte dada por Dios de nuestro sistema nervioso autonómico. La función sexual normal es una parte regular y rítmica de la vida. Pero cuando Jesús dijo: «cualquiera que mira a una mujer y la codicia ya ha cometido adulterio con ella en el corazón» (Mateo 5.28) estaba describiendo algo por encima del límite del diseño de Dios para el sexo. La palabra para codicia es epithumos. El prefijo epi significa «añadir a», significando que algo está siendo añadido a un impulso normal. Jesús nos desafió a no añadir al impulso sexual dado por Dios contaminando nuestra mente con pensamientos lujuriosos. La única manera de controlar su vida sexual es controlar su vida pensante.

(Continues...)



Excerpted from LA FALACIA DE GREY by Shannon Ethridge Copyright © 2012 by Grupo Nelson. Excerpted by permission of Grupo Nelson. All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
Excerpts are provided by Dial-A-Book Inc. solely for the personal use of visitors to this web site.

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Table of Contents

Contents

Reconocimientos....................ix
Prefacio por Stephen Arterburn....................xi
Una nota para el lector: Cincuenta sombras de realidad....................xv
Introducción: Leer entre leones....................xix
1. ¿Por qué hablar de fantasías sexuales?....................1
Entre bambalinas: ¿Cómo es la fantasía una amiga?....................18
2. Los beneficios de establecer límites....................22
Entre bambalinas: Reentrenar nuestro cerebro....................36
3. Los rostros tras las fantasías sexuales....................40
Entre bambalinas: Las capas de soledad de Sophia....................54
4. Pornografía: La fábrica de fantasías....................60
Entre bambalinas: Del dolor al placer y de nuevo al dolor....................73
5. Traficar con nuestro cuerpo 7....................7
Entre bambalinas: Buscar el lado más tierno de Dios....................89
6. Cuando «una sola carne» no es suficiente carne....................93
Entre bambalinas: Lo «más bajo» de Brent....................109
7. Batallar con fantasías gay y lesbianas....................114
Entre bambalinas: Descubrir las raíces de las fantasías con personas del mismo sexo....................131
8. Nuestra fascinación por el placer, el dolor y el poder....................136
Entre bambalinas: ¿Qué pasa con los fetiches sexuales?....................152
9. Situar la fantasía en su lugar....................158
Entre bambalinas: ¡Al fin libre!....................171
Conclusión: El resto de la historia....................176
Apéndice 1: Diez excusas que convierten las fantasías en dolorosas realidades....................180
Apéndice 2: Curar la epidemia de abuso sexual....................184
Apéndice 3: Proporcionar un puerto seguro espiritual y sexual....................187
Apéndice 4: Doce pasos hacia la recuperación....................189
Apéndice 5: Recursos recomendados para la biblioteca de tu iglesia/hogar....................191
Notas....................193
Acerca de la autora....................198
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