La Mujer Y El Islam

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El propósito de este estudio es destacar algunos aspectos históricos sobresalientes de la condición de la mujer en las sociedades islámicas. No se intenta discernir de modo estricto el trazado evolutivo de su desarrollo histórico, sino presentar una imagen razonablemente inteligible que acomode sus particularidades más preocupantes. Se puntualiza la ambigüedad de algunos pasajes de la sunna y se los contrasta con el texto coránico. Se identifican algunos de los supuestos conceptuales de la ley islámica, sharía, ...
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LA MUJER Y EL ISLAM: CONTINUIDAD Y CAMBIO

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El propósito de este estudio es destacar algunos aspectos históricos sobresalientes de la condición de la mujer en las sociedades islámicas. No se intenta discernir de modo estricto el trazado evolutivo de su desarrollo histórico, sino presentar una imagen razonablemente inteligible que acomode sus particularidades más preocupantes. Se puntualiza la ambigüedad de algunos pasajes de la sunna y se los contrasta con el texto coránico. Se identifican algunos de los supuestos conceptuales de la ley islámica, sharía, que contribuyeron a su decadencia y desprestigio. Se destacan algunos rasgos fundamentales preocupantes de la condición de la mujer presentes también en culturas islámicas no regidas estrictamente por la sharía tomando como punto de partida su trasfondo coránico y sus antecedentes en la sunna o tradición musulmana. Allí donde las afirmaciones de la sunna concernientes a Mahoma se muestran contradictorias, no se intenta conciliar sus diferencias.
Las alusiones a la sharía, o ley islámica, se circunscriben principalmente a aquellas sociedades musulmanas en las que la jurisprudencia islámica constituye el marco legal vigente. Es un hecho conocido que la renuencia a articular los postulados de "la razón individual" (taqlid), la cerrazón y clausura a toda innovación (bida'a), el carácter totalitario y su escaso desarrollo a través de los siglos, unido al impacto devastador del colonialismo europeo y a su concomitante exposición a sistemas occidentales más robustos y desarrollados, le asestó un rudo golpe a los sistemas legales islámicos al punto que, la observancia estricta de la sharía en la actualidad es considerada "impracticable" en la inmensa mayoría de las sociedades musulmanas modernas.
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Product Details

  • ISBN-13: 9781468595871
  • Publisher: AuthorHouse
  • Publication date: 5/10/2012
  • Language: Spanish
  • Pages: 316
  • Product dimensions: 6.00 (w) x 9.00 (h) x 0.88 (d)

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LA MUJER Y EL ISLAM

CONTINUIDAD Y CAMBIO
By Carlos Pérez Coffie

AuthorHouse

Copyright © 2012 Carlos Pérez Coffie
All right reserved.

ISBN: 978-1-4685-9589-5


Chapter One

EL MATRIMONIO: VIOLENCIA Y RECLUSIÓN

Una exposición sobre la posición de la mujer en las sociedades islámicas que aspire a contrastar las concepciones de la comunidad primigenia y del periodo clásico con los desarrollos modernos, no está exenta de tropiezos. Exige que el islamista se coloque en la improbable disposición cultural y anímica de discernir nítidamente diversos estratos históricos, cuyos contornos precisos la tradición ha sabido hábilmente desdibujar. Al momento de lidiar con los aspectos más preocupantes de la posición de la mujer en las sociedades islámicas, suele concebirse el estado de cosas con que el historiador se ve confrontado, como expresiones desviadas, no sancionadas por, y esencialmente ajenas a la letra y al verdadero espíritu del Islam. Íntimamente vinculado a esta visión se encuentra la concepción de un estadio primigenio de la comunidad islámica ajeno a todo exceso, del cual estos desarrollos no representarían otra cosa que degeneraciones posteriores o, a lo sumo, acreciones históricas tardías.

La incursión de la modernidad occidental en el ámbito cultural del Oriente Medio, ha contribuido considerablemente a establecer el contrapunto cultural necesario que permite al historiador, comparar críticamente las estructuras musulmanas modernas con los textos de la tradición y trazar, de este modo, tanto la génesis, como la continuidad de sus ideas. Como resultado, la disonancia entre algunos postulados de la sharía, ley musulmana, y los desarrollos sociales modernos se ha tornado en muchos casos insostenible. De ahí que aspectos neurálgicos de las sociedades islámicas, tales como la posición de la mujer en la sharía, puedan ser retomados desde nuevos ángulos con una perspectiva más equilibrada.

El problema más preocupante en las sociedades islámicas; aquel que lesiona la fibra más intima de la mujer; es el espinoso asunto de la violación. La ley islámica limita considerablemente la validez del testimonio femenino en asuntos de índole sexual. La violación es un crimen que el Islam ordena bajo la categoría de zina (fornicación, adulterio). Abdallh b. Mahmd al-Mawsil (682/1283), celebre jurista de la escuela hanafita, define zina como:

La penetración de una mujer por un hombre, por la parte del frente, sin posesión (milk) o apariencia de posesión (shubat milk). Se establece por medio del testimonio o la confesión. Testimonio significa que cuatro hombres deben jurar que un hombre y una mujer cometieron zin. Cuando testifican, el qadi (juez islámico) les pregunta sobre el qué, cómo, dónde y cuándo y sobre la identidad de la mujer. Cuando han testificado y mencionado que ella le era prohibida [al hombre acusado] en todos los aspectos, y han testimoniado que, en el evento, [ocurrió la penetración] como el lápiz de maquillaje penetra en la vasija de maquillaje [...] entonces el juez pasa juicio [...] si son menos de cuatro son difamadores.

De acuerdo a la ley islámica, el castigo por la violación de una mujer es la muerte. Sin embargo, esta pena rara vez se ejecuta pues el descubrimiento de prueba requerido es tan estricto que el crimen por lo general se comete con impunidad, toda vez que la mayoría de los casos jamás llega a corte. El problema radica en que los crímenes zina no pueden ser traídos a la atención de un magistrado sin cuatro testigos presenciales masculinos. Esta disposición se remonta a una interpretación de un pasaje coránico que relata que habiendo sido Aisha, la esposa favorita de Mahoma, acusada de adulterio, éste estableció que la acusación en contra de su esposa debía respaldarse con el testimonio de cuatro testigos: "¿Acaso han traído, para dar fe de ello, cuatro testimonios? No han traído los testimonios, pues ellos ante Dios son embusteros" (Corán 24: 13).

La adhesión a los principios éticos que proscriben zina parece haberse articulado relativamente temprano en el desarrollo del Islam. El juramento de alianza a la nueva religión, formalizado en Corán 60:12, aparenta haber incluido desde el principio el compromiso de abstenerse de zina, en su acepción de fornicación. Sin embargo, el abanico de matices semánticos del vocablo en el contexto de la sociedad preislámica, donde se practicaban diversas formas de unión consensual, parece haber sido más extenso. Cuando Mahoma conquistó la tribu de Taif, los hombres se quejaron, luego de haber jurado lealtad, aduciendo su condición de comerciantes. Una mujer incluso preguntó, "¿Una mujer libre, comete zina?" El término pudo haber sido acuñado originalmente en el Islam para referirse a otros tipos de matrimonio, incluyendo la unión poliandrica y la modalidad "temporera" derogada posteriormenteenvariospasajesdelasunnaperopracticadaactualmente en el chiísmo.

Los intentos de modernizar la ley islámica en este aspecto han encontrado la más decidida resistencia por parte de grupos fundamentalistas. Cuando el presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, intentó "remover la violación sexual del ámbito de la ley islámica y someterla a los estándares modernos de evidencia forense, los clérigos islámicos exigieron furiosos su derogación catalogando sus disposiciones como "anti-islámicas y en crasa violación de los dictados del Corán y de la sunna". No sólo la estructura de la ley islámica imposibilita prácticamente la demostración judicial de la violación de la mujer, en no pocas ocasiones la sociedad invierte el peso de la prueba y criminaliza a la víctima al adjudicarle, a priori, la responsabilidad por la violación. Esto, a su vez, la convierte en acreedora de la burla y del escarnio más grosero y la expone a la indolencia social. La víctima es no sólo recipiente de la vergüenza, se convierte en su portadora; matriz y punto de convergencia de la culpa. A modo de ejemplo valgan las expresiones del mufti de Australia, Sheik Taj Din al Hilali quien en octubre del 2006, durante la celebración del Ramadán, exhibió una extraña lógica:

Si tomas carne sin cubrir y la colocas a fuera en la calle ... sin cubrirla y los gatos vienen y la comen ... ¿de quien es la culpa, de los gatos o de la carne al descubierto? La carne al descubierto es el problema, si ella estuviera en su cuarto, en su casa, con su velo (hijab), no habría ocurrido ningún problema.

La actitud cultural hacia el delito de la violación también obra en perjuicio de la víctima, quien además de cargar con la culpa de la agresión, por lo general es considerada portadora de la vergüenza y la deshonra familiar. En cuyo caso, en no pocas ocasiones al "asesino por honor" le corresponde la tarea de limpiar el honor de la familia con la sangre de la víctima. Uni Wikan, antropólogo social y profesor de la Universidad de Oslo, define los asesinatos por honor como "un asesinato comisionado por la familia extendida para restaurar el honor de la familia una vez que ésta ha sido deshonrada. Como regla, la causa básica es el rumor de que cualquier miembro femenino de la familia se ha comportado de modo inmoral". El asesino por honor es, por lo general, un miembro masculino del círculo familiar cuyo deber consiste en limpiar el honor de la familia mediante la ejecución de la pariente que ha ocasionado la deshonra. Se trata de una figura de amplia difusión en el mundo islámico. Para entender mejor esta figura se precisa examinar el concepto de honor en las sociedades árabes.

El honor y la moral poseen un matiz colectivo más pronunciado en las sociedades islámicas. La mujer es recipiente y portadora del honor familiar pero la custodia de éste último es compartida. Más que una sunto individual, el honor es una virtud comunitaria en la que tanto la tribu como la familia poseen derechos de intercesión. Por tanto, la debida retribución por cualquier laceración a la reputación de la mujer no se circunscribe a la esfera judicial, también es asunto familiar y tribal.

La tradición musulmana distingue dos tipos de honor en las sociedades árabes: sharaf e 'ird. El primero es un término colectivo; se refiere al honor de una unidad social, entiéndase de una tribu árabe o de una familia. Cuando el comportamiento de un individuo lesiona o debilita el ethos de éstas, se lastima el sharaf colectivo. De acuerdo a Yotam Feldner, una traducción más adecuada para sharaf sería "dignidad". La palabra 'ird denota el honor de la mujer y sería equivalente a nuestro concepto de castidad o pureza. El honor (sharaf) de una familia o de una tribu árabe puede ser mancillado cuando la castidad ('ird) de una de sus mujeres es violada o cuando se lesiona su reputación. Por tanto, cualquier laceración del 'ird de la mujer incide sobre el grupo social indirectamente y requiere retribución severa.

La relación inmediata y estrecha entre honor y sexualidad es una inferencia cuasi natural que se desprende del hecho que, según Al Zayat, el concepto de honor en las sociedades musulmanas "está vinculado únicamente a los órganos sexuales de la mujer (el hymen). El honor de un hombre no se relaciona en modo alguno con su comportamiento sino primordialmente con el de su mujer, su hija o su hermana. Un hombre que hace todas las cosas malas de este mundo se considera honorable, si su esposa no lo engaña en un affaire con otro hombre. Un hombre que obra mal es aún considerado "honorable" si su hija conserva su virginidad". Tarrad Fayiz, líder tribal jordano, sintetiza la relación entre sharaf e 'ird del siguiente modo: "Una mujer es como un árbol de olivo. Cuando sus ramas se pueblan de gusanos, hay que cortarlo para que la sociedad pueda permanecer limpia y pura". Permítaseme brevemente ofrecer un ejemplo emblemático:

El 31 de mayo de 1994, Kifaya Husayn, una joven jordana de dieciséis años fue amarrada a una silla por su hermano de treinta y dos años. Le ofreció un vaso de agua y le dijo que recitara una oración islámica. Entonces, le cortó el cuello. Inmediatamente después corrió a la calle cargando el puñal sangriento gritando, "He matado a mi hermana para limpiar mi honor". ¿El crimen de Kifaya? Fue violada por otro hermano, un hombre de veintiún años. ¿Su juez y jurado? Sus propios tíos, quienes convencieron al hermano mayor que Kifaya representaba una desgracia para el honor de la familia muy grande para permitirle vivir.

El asesinato de la mujer "causante" de la deshonra reestablece el prestigio y el honor de la tribu y la familia. La restauración de la sustancia ética colectiva mediante la acción "correctiva" unido al carácter esencialmente social y cohesivo de la costumbre explica porque en muchos países islámicos la ley prácticamente condona este tipo de crímenes, al punto que en Jordania la indulgencia hacia los crímenes por honor constituye no solamente la norma; se estipula también en el código legal. El artículo 340 (a) del código penal específicamente hace mandatoria la indulgencia para este tipo de crímenes: "Aquel que descubra a su esposa, o a una de sus maharim [parientes femeninas] en el acto de cometer adulterio con otro hombre y mata, hiere o lesiona a uno o a los dos, está exento de cualquier penalidad; (b) Aquel que descubre a su esposa, o a una de sus esposas o parientes femeninas con otro en una cama ilegítima y mata, hiere o lesiona [a uno o a los dos] se beneficia de una reducción en la pena". Del mismo modo, en Siria el artículo 548 del código penal establece: "Aquel que sorprenda a su esposa o uno de sus ascendientes, descendientes o hermanas cometiendo adulterio o actos sexuales ilegítimos con otro y mata o hiere a uno o a ambos se beneficia de una reducción en la pena". En Turquía, sin embargo, gracias a la exposición de este país a los sistemas penales europeos, se observa un desarrollo diametralmente opuesto: la pena para los asesinos por honor es cadena perpetua.

Las sociedad es islámicas no codifican con precision el comportamiento que constituye violación del honor de la familia. Situación que se agrava considerablemente al ponderar que los asesinatos por honor no conforman un patrón específico; pueden suscitarse por razones diversas. Una mujer puede ser asesinada por honor si "rehúsa cubrir su cabello, su rostro, o su cuerpo o se niega a someterse al servicio doméstico de su familia, si se maquilla o si utiliza atuendos occidentales; si elige amigos de otra religión, tiene citas [con hombres] o intenta obtener una educación avanzada, si intenta obtener un divorcio de un esposo violento, se casa en contra de la voluntad de los deseos de sus padres; o si se comporta de un modo que pueda ser considerado demasiado independiente, lo cual puede significar prácticamente cualquier cosa, desde manejar un coche hasta pasar algún tiempo lejos del hogar o de la familia". En principio, cualquier contacto no supervisado entre una mujer y un hombre podría interpretarse como "íntimo" y acarrear consecuencias letales, aun cuando sea más bien de naturaleza trivial. Así, en Jordania, una joven de 15 años fue lapidada hasta morir por su hermano quien meramente "la vio caminando hacia una casa en la que sólo vivían muchachos jóvenes". Amnistía Internacional ha reportado otro caso en que un hombre asesinó su mujer porque soñó que lo traicionaría. En Turquía, el cuello de una mujer fue cercenado en la plaza del pueblo cuando la radio le dedicó una balada de amor. Se han reportado casos en los que mujeres han sido víctimas de un asesino por honor cuando omitieron servir la cena. En ocasiones "una madre puede apoyar el asesinato por honor de la ofensora de la familia meramente con el propósito de preservar el honor de otra mujer de la familia argumentando que muchos hombres en estas sociedades rehusarían casarse con la hermana de la deshonrada que la familia no ha castigado, con ello se pretendería también "purificar" el nombre de la familia".

Mujeres que trascienden divisiones sociales al relacionarse con otras comunidades cuyo acceso se halla restringido por la tribu o clan al que pertenecen, que adopten algunas de las costumbres o la religión de un grupo exógeno, pueden también ser víctimas de la letal agresión. Una variante de esta costumbre se ha suscitado en Turquía donde se han reportado varios casos de suicidios por honor. La lógica de esta variante es esencialmente la misma; se ejerce presión sobre la mujer para de este modo "evitar las dificultades de asesinarla". Una curiosa variante acaeció en la provincia iraquí de Diyala donde ochenta mujeres cometieron suicidio por honor, para librarse de la vergüenza de haber sido violadas. Según informes de la BBC de Londres, para escapar a la deshonra se les permitió convertirse en "bombarderas suicidas". Sus violaciones habían sido planificadas por adelantado por una mujer iraquí, Samira Jassim, quien confesó a la policía iraquí que ella organizó sus violaciones con el objetivo de persuadirlas más tarde de que sólo esta modalidad del suicidio era el medio más honorable de librarse de la deshonra.

(Continues...)



Excerpted from LA MUJER Y EL ISLAM by Carlos Pérez Coffie Copyright © 2012 by Carlos Pérez Coffie. Excerpted by permission of AuthorHouse. All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
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Table of Contents

Contents

Prólogo....................vii
El Matrimonio: Violencia Y Reclusión....................1
El Velo, El Matrimonio Y El Sexo....................46
El Divorcio....................94
La Poligamia....................121
La Esclavitud, La Mujer Y La Yijad....................132
La Herencia, El Testimonio De La Mujer Y LaMutilación Genital Femenina....................213
El Mundo Laboral Y La Ley Musulmana....................250
Hacia Una Nueva Visión De Los Orígenes Del Islam....................270
Bibliografía....................283
Sobre El Autor....................297
Index....................299
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