La receta del gran Médico para tener salud y bienestar extraordinarios: Siete claves para descubrir el potencial de su salud

La receta del gran Médico para tener salud y bienestar extraordinarios: Siete claves para descubrir el potencial de su salud

by Jordan Rubin, Joseph Brasco
     
 

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A los 19 años de edad, Jordan Rubin era un joven saludable de 1.82 de altura y 81 kilogramos. Su peso bajó-en forma impresionante- a 47 kilogramos en pocos meses. Su sistema inmuno lógico decaía cada vez más por la dolencia de la enfermedad de Crohn, produciéndole alergia a las comidas, anemia, fibromialgia, parásitos

Overview

A los 19 años de edad, Jordan Rubin era un joven saludable de 1.82 de altura y 81 kilogramos. Su peso bajó-en forma impresionante- a 47 kilogramos en pocos meses. Su sistema inmuno lógico decaía cada vez más por la dolencia de la enfermedad de Crohn, produciéndole alergia a las comidas, anemia, fibromialgia, parásitos intestinales y toda clase de males. Tras ser visto por más de 70 profesionales de la salud, empleando medicina convencional y alterna, Rubin fue enviado a su hogar en una silla de ruedas para que muriera.

Pero su historia no terminó ahí. Con determinación y una poderosa fe en Dios, Rubin rehusó rendirse a la enfermedad. Al contrario, aprendió por sí mismo la medicina natural (convirtiéndose en doctor en medicina naturopática) y se aplicó sus principios. Ahora, diez años después, Rubin está completamente recuperado, por lo que desea compartir las claves de su propia condición saludable. Estas claves no son solo para eliminar la enfermedad; son para cualquiera que desee vivir una vida abundante y saludable.

Product Details

ISBN-13:
9781418582869
Publisher:
Grupo Nelson
Publication date:
01/08/2006
Sold by:
THOMAS NELSON
Format:
NOOK Book
Pages:
400
File size:
390 KB

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La Receta Del Gran Médico para el Resfrío y la Gripe


By Jordan Rubin, Joseph Brasco

Grupo Nelson

Copyright © 2006 Jordan Rubin y Joseph Brasco
All rights reserved.
ISBN: 978-0-88113-174-1



CHAPTER 1

Coma para vivir


«Alimente un resfrío, mate de hambre a una fiebre».

El proverbio es probablemente tan antiguo como Salomón, pero algunos historiadores creen que este adagio nace de lo que escribió en 1574 el compilador de un diccionario, de apellido Withals: «Ayunar es un magnífico remedio para la fiebre».

He leído evidencias científicas de que el ayuno permite al cuerpo sanar en tanto que comer alivia los síntomas del resfriado. Un estudio holandés realizado hace varios años en el Centro Académico Médico de Amsterdam se dedicó a investigar lo que se consideraba apenas un «cuento de comadres», y al final encontraron que comer y ayunar causaban breves fluctuaciones en la presencia de dos mensajeros químicos llamados citoquinas. Quienes comían estimulaban las defensas del organismo contra la infección al activar la liberación de los glóbulos blancos asesinos, que destruyen las células infectadas. Quienes ayunaban, en cambio, tenían mayores concentraciones de otra citoquina asociada con la producción de anticuerpos, la línea frontal de defensa contra las infecciones agudas.

A mi juicio el mejor enfoque contra los resfriados y la gripe es seguir su intuición y escuchar a su cuerpo. Si se siente fatal y no tiene apetito, no coma. Pero si tiene hambre, por favor, «pique» algo ... siempre que sea saludable.

En este capítulo voy a hablarle de los que llamo «Principales alimentos curativos» contra el resfriado y la gripe. Pero por ahora me parece que será instructivo que hablemos sobre lo que usted debe comer cuando no está resfriado ni tiene gripe, porque lo que usted consume a diario incide en su sistema inmunológico, y la prevención es la mejor medicina para un resfrío o contra la influenza. Cuando su sistema inmunológico se mantiene saludable, reduce su susceptibilidad a contraer un resfriado o una gripe la próxima vez que los gérmenes y virus se alojen en su sistema respiratorio. «Las personas que sufren más de dos resfriados al año, durante más de cuatro o cinco días probablemente tienen debilitado su sistema inmunológico», dice el doctor Michael T. Murray. «El sistema inmunológico puede ser reforzado mediante una dieta y estilo de vida apropiados y estrategias complementarias, lo cual ayuda a prevenir la formación del resfriado».

«Coma para vivir», la primera llave para liberar su potencial de salud, fortalecerá su respuesta inmune cuando empiece a seguir estos dos principios fundamentales:

1. Coma de lo que Dios creó como alimento.

2. Cómalo en una forma que sea sana para su cuerpo.


Como los estornudos, la fiebre y la tos apuntan generalmente a un problema del sistema inmunológico, comer los alimentos que Dios creó y que han sido cultivados, criados, producidos o preparados sanamente es una gran receta para reducir la capacidad de alguno de esos doscientos rinovirus para apoderarse de su organismo.

Comer de lo que Dios creó como alimento en una forma que sea sana para su cuerpo significa escoger alimentos tan cercanos a la fuente natural como sea posible, los cuales nutrirán su cuerpo, le ayudarán a desempeñarse a niveles óptimos y le darán la vida más sana posible. Prestar atención a lo que usted come le ayudará a evitar que se creen las deficiencias de nutrimentos que conducen a las enfermedades.

Creo que optimizar su nutrición comienza por una conciencia de lo que usted hace circular por su tracto digestivo. Para empezar, todo lo que usted pone en su boca es una proteína, una grasa o un carbohidrato. Seguir principios dietéticos correctos será clave, porque cada uno de estos nutrimentos afectan positiva o negativamente las células de su cuerpo, que integran la línea del frente en cualquier batalla contra las afecciones virales.

Veamos más de cerca estos macronutrientes.


Lo básico sobre las proteínas

Las proteínas, uno de los componentes básicos de los alimentos, son los bloques de construcción esenciales del organismo, y están involucradas en las funciones de toda célula viva. Una de sus tareas fundamentales es proveer material nutritivo específico para generar y reparar células, incluyendo las cancerosas. Todas las proteínas son combinaciones de veintidós aminoácidos que intervienen en la generación de los órganos, músculos y nervios, por mencionar sólo algunas de sus funciones más importantes.

Nuestros cuerpos, sin embargo, no pueden producir los veintidós aminoácidos que necesitamos para vivir una vida saludable. Los científicos han descubierto que nos faltan ocho aminoácidos esenciales, lo que significa que debemos tomarlos de fuentes externas. Sé que el siguiente dato pone de mal humor a los vegetarianos y semivegetarianos, pero las proteína de origen animal —pollo, carne de res, cordero, productos lácteos, huevos y otros— son la única fuente completa para obtener los ocho grandes aminoácidos que no fabricamos.

Sin embargo, no creo que las mejores y más saludables fuentes de proteína animal se encuentren en la carnicería de su supermercado. El ganado, las aves de corral y los peces criados con fines comerciales son rutinariamente alimentados con granos y piensos entreverados de hormonas, nitratos y pesticidas, sustancias químicas que según las investigaciones son posibles carcinógenos. Esos aditivos ayudan a los propietarios de ganado a cebar a sus rebaños, lo que también acaba engordando su billetera, pero estas prácticas pueden representar riesgos para la salud de los seres humanos que comen esa carne.

La mejor alternativa consiste en consumir las fuentes mejores y más sanas de proteína animal disponibles, que son el ganado vacuno, ovino y caprino criado con alimentación orgánica, así como los búfalos y los venados, animales que toman su alimento de las praderas. La carne de los vacunos criados con pastos y forrajes tiene menos grasa y es más baja en calorías que la de los que se crían con granos y piensos. Soy también un gran entusiasta de las aves de corral que se crían sueltas, y del pescado que se captura en lagos, corrientes fluviales o en las profundidades marinas. Los peces de escama y aleta pescados en su medio natural son fuentes magras de proteína y proveen todos los aminoácidos esenciales. Son, desde el punto de vista nutritivo, muy superiores a los criados por métodos de piscicultura, y deben consumirse con frecuencia.


Mesa redonda sobre las grasas

Dios, en Su infinita sabiduría, creó las grasas como una fuente concentrada de energía, y como materia prima de las membranas celulares y de varias hormonas. Las grasas «buenas» fortalecen el sistema inmunológico pero también tienen un efecto protector contra las enfermedades cardiovasculares, desempeñan un papel vital en la salud de los huesos, protegen al hígado del alcohol y otras toxinas, y nos salvaguardan contra microorganismos dañinos que penetren en el tracto digestivo. Las grasas aportan sabor a los alimentos y provocan una sensación de saciedad; de no ser porque nos hacen sentir hartos, una hora después de haber comido estaríamos saqueando el refrigerador.

El problema con la dieta estadounidense usual es que las personas consumen demasiados alimentos inapropiados que contienen grasas dañinas, y muy pocos apropiados y que contengan grasas beneficiosas.

Las «grasas dañinas» son los aceites hidrogenados que contienen grasas trans, las cuales elevan los niveles del colesterol «malo» o LDL, que bloquea las arterias, provoca infartos cardíacos e incrementa la incidencia de la mayor parte de los cánceres.

Cuando hablo de «grasas beneficiosas» me refiero a alimentos con un alto contenido de ácidos grasos omega-3 poliinsaturados, monoinsaturados (omega-9) y al ácido linoleico (CLA), así como a las grasas saturadas saludables que contienen ácidos grasos de cadena corta y media, tales como la mantequilla y el aceite de coco. Estas grasas positivas se encuentran en una amplia variedad de alimentos, incluyendo el salmón, cordero y carne de cabra, los productos lácteos derivados de la leche de cabras, ovejas o vacas alimentadas con pasto, y en las semillas de linaza, las nueces, aceitunas, macadamias y el aguacate o palta. Comer demasiadas grasas dañinas, que suelen encontrarse en los alimentos altamente procesados que contienen aceites parcialmente hidrogenados, puede ser en extremo perjudicial para el cuerpo.

Mi consejo es que se mantenga alejado de los postres empaquetados y de las estanterías repletas de alimentos procesados, y que opte por tantos alimentos en estado natural como le sea posible.

Puede comer en la mañana un par de huevos orgánicos; en el almuerzo, llenar su plato de lechuga, zanahorias y tomates cultivados orgánicamente; merendar entre las comidas con frutas naturales; y a la hora de la cena, servir una comida balanceada de carne de res producida orgánicamente, algún cereal exótico como la quinoa, y verduras de estación. En la cocina, utilice mantequilla o aceite de coco extravirgen. Todos los alimentos mencionados tienen un alto contenido de vitaminas, antioxidantes, fibra, ácidos grasos omega-3, y muchos otros micronutrientes.


Carbohidratos de la victoria

Por definición, los carbohidratos son las féculas y azúcares producidos por los vegetales alimenticios, y se encuentran en la sangre en forma de glucosa. Esta es regulada por la insulina, una hormona que guarda la llave de las puertas nutricionales del cuerpo. Gracias a la dieta baja en carbohidratos que popularizó el doctor Robert Atkins, los estadounidenses desataron en los últimos cinco a diez años una cacería de brujas contra los carbohidratos. La premisa que sustentan estos libros de moda es que la única panacea para bajar de peso consiste en quemar los carbohidratos excedentes.

Es cierto que reducir la ingestión de carbohidratos (pan, pasta, arroz, pasteles, galletas dulces y cereales, especialmente los elaborados con harinas procesadas) hace que el cuerpo queme la grasa corporal excesiva para convertirla en energía, y también que esto reduce los niveles de azúcar e insulina en la sangre. Pero es difícil no ingerir carbohidratos en Estados Unidos, pues la dieta americana promedio depende esencialmente de los carbohidratos, debido a la presencia de azúcar en tantos de nuestros alimentos procesados.

La mayoría consume azúcar con cada comida: los cereales del desayuno están espolvoreados con azúcar; a la hora del receso bebemos gaseosas o café mezclados con azúcar, y un pastel; el almuerzo también incluye galletas dulces y otras golosinas; y la cena podrían ser costillas agridulces, batatas y mazorcas de maíz, rematados con algún empalagoso postre.

La dieta alta en azúcar ha sido siempre considerada poco saludable, pero investigaciones de la doctora Nancy Appleton relacionan setenta y seis maneras en las que el azúcar puede arruinar su salud, aun una salud óptima. Me llamó la atención la primera de ellas: según la doctora Appleton, el azúcar suprime el sistema inmunológico y debilita las defensas contra las enfermedades infecciosas. Un nivel elevado de glucosa en el torrente sanguíneo crea asimismo un terreno ideal para el cultivo de bacterias.

No le estoy diciendo que elimine todo el azúcar de su dieta, porque de hacerlo también estaría renunciando a los alimentos que Dios nos dio y que contienen azúcares naturales, como las frutas, vegetales, yogurt y miel de abejas. Pero limitar severamente o evitar por completo el azúcar refinada que se encuentra en casi todos los alimentos procesados conocidos por el hombre, desde las galletas dulces que compra en la tienda hasta la salsa de tomate; desde la mantequilla de maní hasta la jalea de frambuesas; desde el pan hasta las pastas, las gaseosas y los tés endulzados, es definitivamente ventajoso para su sistema inmunológico.

Como la mayoría de los estadounidenses consumen en muchas de sus comidas alimentos con harina de trigo blanca refinada, debe estar consciente de que todos los carbohidratos refinados excedentes que se convierten en su sangre en azúcares no sólo nutren a las células normales de su cuerpo, sino también a las peligrosas células virales. La clave radica en fortalecer su sistema inmunológico negándoles a esos villanos los nutrimentos que necesitan para crecer. En su lugar, busque alimentos que contengan carbohidratos no refinados. Entre las mejores fuentes figuran las frutas, vegetales, nueces, semillas, yogur, miel de abejas y cereales como el trigo integral, spelt, kamut, quinoa, millo, centeno, arroz pardo y cebada. También es más conveniente comprar harina orgánica si en la etiqueta pueden leerse las palabras «molido con piedra», «no contiene levadura» o «grano integral germinado».


Alimentos con grandes propiedades curativas

Hasta ahora hemos presentado en este capítulo algunos alimentos sanos, pero usted debe incluir los siguientes en su dieta:


1. Sopa de pollo. Tengo debilidad por la sopa de pollo desde que mamá consiguió devolverme la salud a punta de hirvientes tazones de ese sustancioso alimento. Los efectos recuperativos de la sopa de pollo se remontan al siglo XII, cuando el médico y filósofo judío Moisés Maimonides recomendó su uso para el tratamiento de las infecciones respiratorias. Aun en nuestros días, en Escondido, California, los médicos locales envían a los pacientes al restaurante de comida mexicana Lourdes, para que saboreen su sopa de pollo estilo casero hecha con «especias secretas»; en días lluviosos el restaurante despacha hasta cuatrocientos tazones de esta nutritiva sopa.

¿Por qué es la sopa de pollo tan «buena para el alma», como proclama una popular serie de libros? El doctor Stephen Rennard, director de medicina pulmonar en el Centro Médico de la Universidad de Nebraska, filial de Omaha, dice que la sopa de pollo actúa como antiinflamatorio, lo cual significa que reduce la inflamación que ocurre cuando la tos y la congestión afectan el tracto respiratorio. Además, mantiene a raya a los leucocitos que causan la inflamación, también conocidos como neutrófilos, que se producen desde la aparición de los síntomas de un resfriado.

El doctor Rennard realizó un exhaustivo estudio sobre las propiedades medicinales de la sopa de pollo. Hizo que su esposa preparara una olla de esta utilizando una receta que heredó de su abuela lituana. Luego, llevó esta sopa de pollo casera a su laboratorio, donde combinó parte del caldo con neutrófilos para ver qué ocurría. Recordemos que los neutrófilos, glóbulos blancos, se apresuran a atacar a cualquier virus invasor, de lo cual resulta la acumulación de líquidos en las vías respiratorias, especialmente en el pecho.

Como sospechaba el doctor Rennard, la sopa preparada por su esposa demostró que los neutrófilos mostraban menos tendencia a aglutinarse, sin que por ello perdieran su capacidad para combatir los gérmenes. Sus hallazgos fueron publicados en la revista, revisada por sus colegas, del American College of Chest Physicians (Colegio Estadounidense de Médicos del Pecho).

El doctor Rennard probó luego con más de una docena de sopas compradas en establecimientos comerciales, y la tercera parte de ellas mostró una capacidad aun mayor para frenar la agregación de neutrófilos. Eso me dejó intrigado, pues creo que es posible saborear mejor alimento que el contenido en las famosas latas de sopa de pollo con fideos Campbell's. Creo que obtendrá algo de mejor calidad si prepara su sopa desde cero, y tal vez hasta considere añadir a la receta patas de pollo, consideradas en el folclor judío el secreto para obtener el mejor caldo. Mientras revisa la siguiente receta, observe el último ingrediente que he añadido: la pimienta roja. ¡Eso le despejará los senos frontales y maxilares!


(Continues...)

Excerpted from La Receta Del Gran Médico para el Resfrío y la Gripe by Jordan Rubin, Joseph Brasco. Copyright © 2006 Jordan Rubin y Joseph Brasco. Excerpted by permission of Grupo Nelson.
All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
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Meet the Author

Jordan Rubin es el autor del libro de mayor ventas según el New York Times, The Maker's Diet, con más de dos millones de copias impresas. Su historia y sus otros libros han sido presentados en Good Morning America, NBC Nightly News, Fox and Friends y Inside Edition, y además en USA Today, Time y Newsweek.
Jordan también fundó el Biblical Health Institute para capacitar a la iglesia para vivir la vida abundante que glorifica a Dios.

Jordan Rubin es el autor del libro de mayor ventas según el New York Times, The Maker's Diet, con más de dos millones de copias impresas. Su historia y sus otros libros han sido presentados en Good Morning America, NBC Nightly News, Fox and Friends y Inside Edition, y además en USA Today, Time y Newsweek.
Jordan también fundó el Biblical Health Institute para capacitar a la iglesia para vivir la vida abundante que glorifica a Dios.

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