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La revolucion espiritual: Experimente la sobrenatural en su vida

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Christians no longer need to sit idly by while the world is bombarded with New Age practices, witchcraft, and satanism. No matter who you are or where you live, you play a vital role in establishing God's plan for the earth. Enter the spiritual dimension and you will discover the glorious 'Third Heaven' through the power of the Holy Spirit.

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Product Details

  • ISBN-13: 9789875572782
  • Publisher: Peniel
  • Publication date: 12/1/2010
  • Language: Spanish
  • Edition description: Spanish-language Edition
  • Pages: 192
  • Product dimensions: 5.50 (w) x 8.20 (h) x 0.50 (d)

Meet the Author

Patricia King has gained international recognition as a prophet, teacher, preacher, and author. She is the host of Extreme Prophetic, a weekly television program that has proven itself a revolutionary concept in religious programming. Her passion is to entertain, equip, and inspire believers to be witnesses of Jesus Christ's signs and wonders throughout the world. Informative resources are provided by her ministry at www.extermeprophetic.com. SPANISH BIO: Patricia King es profeta, maestra, predicadora y autora internacionalmente reconocida. Tambien es presentadora del programa televisivo semanal Extreme Prophetic, un concepto revolucionario en la emision religiosa. Su pasion es entrenar, equipar e inspirar a los creyentes para ser testigos de maravillas y senales de Jesucristo en todo el mundo. Su ministerio provee recursos en www.extremeprophetic.com.
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LA REVOLUCIÓN ESPIRITUAL

Experimente lo sobrenatural a través de visitaciones angelicales, sueños proféticos, visiones y milagros
By PATRICIA KING

Zondervan

Copyright © 2010 Editorial Peniel
All right reserved.

ISBN: 978-987-557-278-2


Chapter One

LAS EXPERIENCIAS ESPIRITUALES ¿SON VÁLIDAS?

¿Se ha imaginado alguna vez comer y beber con Dios en calles de zafiro, o entrar a una nube gloriosa de su presencia; mirando fijamente al Señor que está en alto sobre su trono, mientras su séquito real llena el templo o encontrarse personalmente con ángeles? ¿Ha contemplado alguna vez, en sus más increíbles sueños, la posibilidad de, literalmente, dejar atrás a carros como lo hizo Elías en 1 Reyes 18:46 (RVR60) cuando "la mano de Jehová estuvo sobre Elías", u observado a los ejércitos del cielo en acción en 2 Reyes 6:17: "Entonces Eliseo oró: 'Señor, ábrele a Guiezi los ojos para que vea.' El Señor así lo hizo, y el criado vio que la colina estaba llena de caballos y de carros de fuego alrededor de Eliseo"; o atravesado paredes como lo hizo Jesús: "Al atardecer de aquel primer día de la semana, estando reunidos los discípulos a puerta cerrada por temor a los judíos, entró Jesús y, poniéndose en medio de ellos, los saludó. —¡La paz sea con ustedes!" (Juan 20:19)?

¿Y qué del hecho de ser sobrenaturalmente transportado de una ubicación geográfica a otra por el Espíritu de Dios como lo fue Felipe? "Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor se llevó de repente a Felipe. El eunuco no volvió a verlo, pero siguió alegre su camino" (Hechos 8:39).

¿Nos atreveremos a permitirle al Señor, si Él lo deseara, que llene nuestras vidas de acontecimientos sobrenaturales inspirados y dirigidos por Dios, como vemos en los ejemplos bíblicos recientemente mencionados? Y si así lo hiciéramos, ¿qué propósito cumpliría esto?

¿Cómo podrían las visiones sobrenaturales, ver a un ángel o pasar tiempo en la "zona del trono" realzar de alguna manera nuestra adoración y devoción del Rey de reyes? ¿Podrían dichas experiencias, posiblemente, hacernos creyentes más fuertes y profundizar nuestra intimidad con Jesús? ¿Podrían tales posibilidades hacernos mejores testigos del Señor en esta hora de espiritualidad consciente?

A través de Las Escrituras, vemos que dichos encuentros no son solamente posibles en la experiencia de un creyente, si el Espíritu Santo lo guia en esa forma, sino que el Señor realmente desea que participemos con Él en la vida del reino sobrenatural.

Muchos creyentes en Cristo están absolutamente desesperados por experimentar al Señor y su reino de maneras significativas y tangibles. Anhelan experimentar la intimidad con Jesús, contemplar su gloria y permanecer en su presencia. Durante una revolución espiritual, muchos creyentes identificarán dentro de sí mismos, un hambre insaciable por experimentar de maneras reales al Dios de todo poder. Se sentirán apasionados en su búsqueda de visitación sobrenatural.

¿Es válido el deseo de "experiencias de Dios"?

Muchos están preocupados y se oponen a lo que con frecuencia se refiere como "orientación de la experiencia". James y Michal Ann Goll, en su libro God Encounters [Encuentros de Dios], ofrecen algunas razones excelentes de por qué estos dones son importantes:

Para hacernos ver mejor a este glorioso hombre, Jesucristo; despertar en nosotros el deseo de conocerlo más íntimamente; generar en nuestro interior un hambre y sed por Él del que apenas podemos ser conscientes. Todo el propósito de los dones de revelación es incitarnos a una búsqueda más profunda de Él.

En general, la frase "orientación de la experiencia" se refiere a aquellos que tienen una búsqueda apasionada de experiencias otorgadas por Dios: sus dones, su presencia y su actividad. Aunque estoy de acuerdo con que tenemos que ser cautos para no adorar la "experiencia", me gustaría cuidadosa y respetuosamente desafiar este asunto.

Las relaciones significativas y exitosas se basan en una elección de amar, así también como de experimentar ese amor. Si uno quitara la dimensión de la experiencia de una relación, probablemente quedaría con una asociación vacía y fría y no una relación en absoluto. Si leyera la biografía del Presidente de los Estados Unidos, eso no quiere decir que uno tenga una relación con él. Simplemente, quiere decir que sabe algo acerca del mismo. No obstante, si tomara un café o saliera a caminar con él o permitiera que él lo lleve en un recorrido personal por la Casa Blanca, entonces podría, tal vez, decir que tuvo una pequeña medida de relación con él. ¿Qué es lo que hace la diferencia? Es la dimensión de la experiencia. Cuanto más experiencia uno tiene con alguien, más profunda se vuelve la relación.

A continuación vemos un ejemplo: Imagínese a un novio parado en el altar con su corazón palpitante, esperando hacer un compromiso de por vida con su novia que camina por el pasillo hasta donde él está, adornada con su atavío nupcial elaborado y que parece muchísimo más bella de lo que él alguna vez la haya visto. Él "experimenta" olas intensas de expectativa y amor apasionado que invaden sus emociones. Entonces, ella finalmente llega hasta el frente de la iglesia y se para al lado del novio con todo su resplandor nupcial y ambos comienzan a decir sus votos. Ella mira al novio con sinceridad durante este momento en que sella un pacto de toda la vida y dice tiernamente y con convicción: "Prometo ser tu esposa, serte fiel, entregarme a ti ... pero no esperes experimentar mi amor. No me interesa la experiencia. No quiero que nuestro matrimonio esté basado en la experiencia. Ah ... y tampoco espero sentir tu amor. Simplemente, creeré que tú me amas. Mantendré fielmente las palabras de este pacto todos los días, pero no esperaré ni buscaré la experiencia en nuestra relación."

¡Ay! ¡Qué desilusión para el novio! Quizás cambie de opinión justo ahí en el altar. ¿Por qué? Porque la experiencia tiene que ver con la relación. Es imposible disfrutar de una relación significativa, rica y apasionada sin la experiencia. La experiencia es absolutamente esencial. Por supuesto, un equilibrio saludable está basado en una decisión inquebrantable y de calidad de comprometerse con la relación y de amar a la persona de manera más profunda de lo que uno amaría a cualquier experiencia. En realidad, uno no puede tener uno y no tener lo otro para vivir en una relación próspera del reino. Uno debe brindar un compromiso incondicional, así también como proveer experiencia al expresar amor. El amor necesita ser expresado y recibido para que opere.

Como mencionamos anteriormente, uno no puede verdaderamente familiarizarse con las cualidades de una persona, simplemente con leer una biografía acerca de la misma. Uno llega a conocerla solamente cuando pasa tiempo con ella: comunicándose, escuchando e interactuando. Así también es como opera en nuestro caminar con el Señor. Él desea conocernos íntimamente y que nosotros lo conozcamos así de profundamente. Él desea que experimentemos su amor, su bondad y su verdad y anhela experimentar nuestro amor también. Él se sentiría tan desilusionado si dijéramos: "Leer La Biblia es todo lo que necesito. Puedo encontrar ahí todo lo que necesito conocer acerca de ti, Señor, a través de tu Palabra. No me importa si experimento tu amor, tu presencia o tu poder." Esto le destrozaría el corazón, ya que anhela brindarnos experiencia con Él y recibir nuestro amor también. Él es un Dios relacional. Cuando sufría en la cruz, tenía una expectativa. Soportó la cruz por el gozo antepuesto a Él. Experimentar una relación eterna de amor con usted, es ese gozo.

El Señor desea que experimentemos su reino

No solo se nos invita a experimentar al Señor mismo, sino que Él también desea que experimentemos su reino. Soy canadiense y viví gran parte de mi vida inserta en la cultura americana. Soy canadiense porque nací en Canadá y tengo una partida de nacimiento que lo demuestra. Sin embargo, son mis experiencias diarias en mi nación y cultura las que en realidad me han llevado a ser canadiense en el estilo de vida, apariencia, idioma y personalidad. He experimentado la cultura canadiense durante años y por lo tanto, actúo y me desempeño como canadiense. Este estilo americano no provino de estudiar la constitución canadiense, sino a través de la experiencia diaria en la cultura canadiense. Las leyes de nuestra tierra definitivamente forman y determinan los perímetros de actividad aceptable dentro de nuestra nación, pero es de hecho la experiencia dentro de ese marco la que les da a mis compatriotas canadienses la conocida "personalidad canadiense".

Viajé a muchas naciones y noté que existen características distintas entre las culturas y los pueblos. Soy capaz de decir, en la mayoría de los casos, la diferencia entre un estadounidense y un canadiense o entre alguien de Alemania y alguien de Holanda, aunque estas naciones estén ubicadas justamente una al lado de la otra. Por lo general, puedo decir la diferencia entre un afro-americano con una herencia nigeriana y un nigeriano que nació y fue criado en África. La experiencia y la vida en su cultura y entorno causan la distinción principal.

Lo mismo ocurre con nosotros como hijos de Dios. El Señor desea que experimentemos plenamente su reino. Cuando lo hacemos, comenzamos a adquirir el perfil de un ciudadano del reino. Nuestra ciudadanía, en este dominio glorioso y eterno, se obtiene primeramente una vez que aceptamos a Jesucristo como nuestro Salvador; y como hijos del reino, hay muchas bendiciones y beneficios que se nos otorgan entonces. En este ámbito, vemos al Señor soberano gobernando sobre el universo y nos familiarizamos con la gloria de su presencia, su poder y su majestad. Se nos invita a contemplarlo y a contemplar su amor maravilloso. Hay tanto por descubrir.

Existe un lugar verdadero llamado cielo dentro de este reino. Hay ángeles, carros encendidos alrededor del trono, un mar de cristal, un río de la vida, el árbol de la vida, la gran nuble de testigos, calles de oro, ¡y tantísimo más! La Palabra de Dios está llena de información y de revelación en cuanto al reino de Dios y hemos sido invitados a descubrir y a participar de todo eso.

A medida que experimentemos diariamente esta gloriosa vida del reino, adquiriremos entonces las características del reino, el lenguaje del reino y la actividad del reino.

No tengan miedo, mi rebaño pequeño, porque es la buena voluntad del Padre darles el reino. -Lucas 12:32

Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. -Mateo 6:33

¿A quién o qué buscamos?

Alguien se dirigió a mí una vez para darme una palabra de advertencia, después de que hablara en una conferencia acerca de la gloria del reino celestial. Me dijo: "Hermana Patricia, usted necesita ser cuidadosa para no desviar a los hermanos y a las hermanas de su enfoque en el rostro de Jesús. Deben buscar solamente su rostro y no sus manos o su verdad o sus dones." Además me habló de otro número de preocupaciones que tenía y lo escuché cuidadosamente. Pienso que es saludable y útil que escuchemos los pensamientos de otras personas y los pesemos, inclusive si al final del proceso uno escoge no estar de acuerdo. Es sabio ser un oidor atento, ser educable y enfocar la oposición con un espíritu de humildad.

Creo plenamente que la persona y la presencia del Señor mismo deberían ser el centro más importante de nuestra atención. ¡Absolutamente! También creo que tenemos que amarlo con todo nuestro corazón. Algo de lo que dijo este señor, sin embargo, no me dejó bastante tranquila en mi interior, aunque entendí el punto de vista general que intentaba señalar. Cuando le pregunté al Señor, se me dio esta pequeña escena: tuve una visión de una madre parada en su cocina. Frente a ella estaba su pequeña. Estaban una frente a la otra y la madre le dijo:

–Cariño, hice tus galletitas favoritas hoy. Están allá sobre el aparador y quiero que las pruebes. Las he hecho solo para ti. La pequeña, que en mi visión parecía tener aproximadamente diez años, respondió:

–¡No, mami! ¡No, mami! No quiero ninguna galletita. Solo quiero tu rostro. ¡Amo tu rostro, mami y solamente quiero mirar tu rostro! Nada de galletitas.

La madre miró bastante indignada pero dulcemente respondió:

–Cielo, estoy muy contenta de que me ames y estoy realmente feliz de que te guste mi rostro, pero quiero que disfrutes de una galletita. Las hice especialmente para ti.

–No, mami. ¡No! No quiero galletita. No quiero nada de tu mano. Solamente tu rostro.

Para este momento, la mamá estaba verdaderamente preocupada y con severidad dijo:

–Hija, toma una galletita y termina con esta tontería.

Si esto realmente ocurriese, pensaríamos que la niña necesitaba algún consejo serio por su comportamiento desequilibrado. Los niños tienen que percibir un sentido de pertenencia y placer en su entorno hogareño y cuando un padre le da a su hijo un regalo o un objeto de provisión, se espera que el niño lo reciba con gozo y gratitud. Cuando le doy un regalo a mi nieto (lo cual ocurre cada vez que lo visito), me siento contentísima cuando él lo disfruta. Él ama a su abuelita King y siempre está contento de verme. Existe un vínculo hermoso de amor entre nosotros. Pero aunque me ama, también disfruta de las cosas que le regalo ... y yo también lo quiero.

Así también sucede con el Señor. Tenemos que amarlo de una manera profunda y personal, pero también tenemos que disfrutar las cosas que Él ha preparado para nosotros. "El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas?" (Romanos 8:32, énfasis añadido).

¿Cuántas veces encontramos a creyentes que se comportan ante el Señor del mismo modo que lo hizo la pequeña ante su madre? Estoy de acuerdo con Bob Mumford, que decía con frecuencia: "Dios nos llamó a ser como niños, no a ser aniñados."

Pensando en que estamos siendo nobles y sumamente espirituales, podemos estar de pie frente al Señor y decir: "No, Señor, tu mano no. Solo tu rostro, solo tu rostro. Ninguna bendición. Nada de ángeles. Ninguna manifestación de gloria. Nada de poder. Nada de dones. ¡Solamente tu rostro!" Continuamos comportándonos así y no nos damos cuenta de que vivimos en una seria disfunción espiritual. Este no es el comportamiento normal para una relación saludable.

Es importante que estemos plenamente enamorados de la persona de Jesucristo, nuestro Salvador y Señor, pero es igualmente importante que disfrutemos de los beneficios de esa relación. Las cosas que se nos dan a través de su mano son una expresión de su amor por nosotros. Cuando tomamos parte en la experiencia con Jesús y de las cosas que Él nos ha dado gratuitamente, nuestra relación se profundiza y se amplía enormemente.

Es tan fácil amar a Dios cuando uno comprende y conoce su amor. Amarlo no es algo que deberíamos tener que forzarnos a hacer. "Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero" (1 Juan 4:19 RVR60). Cuanto más entendemos su bondad, más fácil es amarlo. ¿Cómo puede uno no amarlo? Es inclusive su bondad la que nos llama a salir de la oscuridad para seguirlo. "¿No ves que desprecias las riquezas de la bondad de Dios, de su tolerancia y de su paciencia, al no reconocer que su bondad quiere llevarte al arrepentimiento?" (Romanos 2:4).

El Señor nos ha invitado a un reino verdadero que está lleno de poder y de medidas ilimitadas de bendición. "Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en las regiones celestiales con toda bendición espiritual en Cristo" (Efesios 1:3).

Aunque es un reino invisible en el cual nacemos, es aún así un reino muy real. "Así que no nos fijamos en lo visible sino en lo invisible, ya que lo que se ve es pasajero, mientras que lo que no se ve es eterno" (2 Corintios 4:18).

Hay muchas cosas en el ámbito del reino invisible. Verdaderamente hay ángeles, nubes de gloria, carros, conductores de carro, caballos espirituales, seres vivientes, gemas, truenos, relámpagos, colores radiantes, lagos, ríos, árboles, tazones de incienso y todo tipo de otras cosas en este reino. ¿Y sabe qué? Tenemos que buscar estas cosas. ¡Sí, esto está bien! No solo tenemos que buscar a Jesús, sino que realmente tenemos que buscar las cosas del reino, las cosas de la esfera invisible.

(Continues...)



Excerpted from LA REVOLUCIÓN ESPIRITUAL by PATRICIA KING Copyright © 2010 by Editorial Peniel. Excerpted by permission of Zondervan. All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
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Table of Contents

Contents

Prólogo por James W. Goll....................13
Introducción: ¿Una revolución?....................15
Capítulo uno: Un llamado a la revolución....................19
Capítulo dos: Las experiencias espirituales, ¿son válidas?....................41
Capítulo tres: Lanzado en un odre nuevo....................57
Capítulo cuatro: Levántate hombre espiritual....................69
Capítulo cinco: El conector esencial....................89
Capítulo seis: Encuentros del tercer cielo....................105
Capítulo siete: El guía....................119
Capítulo ocho: Obstáculos y activación....................135
Capítulo nueve: Relámpagos y dragones....................151
Capítulo diez: Seres celestiales....................163
Capítulo once: Comisionados para la revolución....................179
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