La sabiduría de Juan Pablo II

Overview

The essential thoughts of Pope John Paul II on matters of belief and conscience have been culled from his encyclicals, speeches, homilies, and statements to fellow bishops and collected in one volume.

Throughout his more than two decades as the leader of the world’s Catholics, John Paul II has spoken both officially and informally on all aspects of life in the modern world.

Whether defining the Church's teachings or passionately espousing the ...

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Overview

The essential thoughts of Pope John Paul II on matters of belief and conscience have been culled from his encyclicals, speeches, homilies, and statements to fellow bishops and collected in one volume.

Throughout his more than two decades as the leader of the world’s Catholics, John Paul II has spoken both officially and informally on all aspects of life in the modern world.

Whether defining the Church's teachings or passionately espousing the basic human rights of all people, whether speaking from his throne in the Vatican or from a platform set up on a soccer field, the Pope has always eloquently and clearly stated his thinking, vision, and hopes for the Church and the world.

For this new edition, the compilers have added significant new material, including the pontiff's thoughts as we enter the third millennium of Christianity.

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Product Details

  • ISBN-13: 9780375713033
  • Publisher: Knopf Doubleday Publishing Group
  • Publication date: 11/28/2001
  • Language: Spanish
  • Edition description: Spanish-language Edition
  • Pages: 192
  • Sales rank: 986,385
  • Product dimensions: 5.14 (w) x 8.00 (h) x 0.50 (d)

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Nick Bakalar lives in New York City. Richard Balkin lives in Atlanta, Georgia

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la espiritualidad

contemporáfinea

El Papa Juan Pablo pide a los cristianos que renueven su vida espiritual. El Papa insiste en que, así como el cuerpo requiere pan para crecer, el alma necesita beber de las aguas vivas del Evangelio. Atender a las necesidades físicas y espirituales es imprescindible para una vida armoniosa.

Juan Pablo reconoce el valor del despertar del sentido religioso en los movimientos contemporáfineos espirituales. Estos movimientos, por ejemplo, inspiran un profundo respeto hacia la tierra y van más allí de formas meramente racionales de la religión. Despiertan la imaginación y las sensibilidades religiosas que han estado hundidas bajo el materialismo y la secularización moderna. Pero el Papa tambión rechaza claramente las formas modernas de la espiritualidad que entran en conflicto con el mensaje del Evangelio y, en vez de aclarar, confunden la relación del ser humano con Dios.

En particular, Juan Pablo subraya el papel de los sacramentos de la Eucaristía y de la reconciliación. Los cristianos sienten el amor de Dios en la Eucaristía y reciben la misericordia de Dios en el sacramento de la reconciliación. A travás de los sacramentos, los cristianos de la hoy profundizan su camino espiritual.

En la carrera por el progreso tecnológico, el ser humano se ha separado de sé mismo. Como consecuencia, participa en movimientos espirituales nuevos que tratan de llenar este vacío. Aunque la Iglesia puede aprender de estos movimientos espirituales, Juan Pablo mantiene firme los filtimos 2000 años de tradición cristiana. Los cristianos del mundo moderno se enfrentan con una situación compleja: deben satisfacer necesidades nuevas al mismo tiempo que se mantienen firmes en su patrimonio bíblico.

La espiritualidad contemporáfinea

Cuando los individuos y las comunidades no vemos rigurosamente respetadas nuestras exigencias morales, culturales y espirituales fundadas sobre la dignidad de la persona y sobre la identidad propia de cada comunidad, comenzando por la familia y las sociedades religiosas, todo lo demós —disponibilidad de bienes, abundancia de recursos tócnicos aplicados a la vida diaria, un cierto nivel de bienestar material— resultaráinsatisfactorio y, a la larga, despreciable.

carta encíclica sobre la solicitud social

(Sollicitudo rei socialis), 1987

Un desarrollo solamente económico no es capaz de liberar al hombre; al contrario, lo esclaviza todavía más . Un desarrollo que no abarque la dimensión cultural, trascendente y religiosa del hombre y de la sociedad, en la medida en que no reconoce la existencia de tales dimensiones no orienta, en función de las mismas, sus objetivos y prioridades, y contribuiría aón menos a la verdadera liberación. El ser humano es totalmente libre, sólo cuando es él mismo, en la plenitud de sus derechos y deberes; y lo mismo cabe decir de toda la sociedad.

carta encíclica sobre la solicitud social

(Sollicitudo rei socialis), 1987

La progresiva indiferencia religiosa lleva a la púrdida del sentido de Dios y de su santidad, lo cual a su vez se traduce en una púrdida del sentido de lo sacro, del misterio y de la capacidad de admirarse, como disposiciones humanas que predisponen al diólogo y al encuentro con Dios. Tal lleva casi inevitablemente a una falsa autonomía moral y a un estilo de vida secularista, que excluye a Dios. A la púrdida del sentido de Dios le sigue la púrdida del sentido del pecado, el cual tiene su raíz en la conciencia moral del hombre. Este es el otro gran obstáculo para la conversión.

lineamenta de la asamblea para américa del sónodo de los obispos, 18 de septiembre de 1996

En un mundo invadido por mensajes audiovisuales de todo tipo, es necesario recuperar zonas de silencio que permitan a Dios hacer oír su voz y al alma comprender y acoger su palabra. Esto es lo que enseña el luminoso ejemplo de innumerables santos y beatos, que nos han precedido glorificando a Dios con el recogimiento orante de sus vidas, y de múrtires, que eligieron por amor "el silencio" de la entrega total de sus vidas como respuesta al amor de Dios experimentado en la Palabra y en la Eucaristía.

discurso a la congregación del culto divino,

3 de mayo de 1996

No son pocos los que hoy se preguntan con perplejidad: ¿Para qué sirve la vida consagrada? ¿Por qué abrazar este gfinero de vida cuando hay tantas necesidades en el campo de la caridad y de la misma evangelización a las que se puede responder tambión sin asumir los compromisos peculiares de la vida consagrada? ¿No representa quizás la vida consagrada una especie de "despilfarro" de energías humanas que serían, segón un criterio de eficiencia, mejor utilizadas en acciones más provechosas para la humanidad y la Iglesia. . . Lo que a los ojos de los hombres puede parecer un despilfarro, para la persona seducida en lo más hondo de su corazón por la belleza y la bondad del Señor es una respuesta obvia de amor, exultante de gratitud por haber sido admitida de manera totalmente particular al conocimiento del Hijo y a la participación en Su misión divina en el mundo.

exhortación apostílica sobre la vida consagrada

(Vita consecrata), 25 de marzo de 1996

La cuaresma es, pues, una ocasión providencial para llevar a cabo ese desapego espiritual de las riquezas para abrirse así a Dios, hacia el cual el cristiano debe orientar toda la vida, consciente de no tener morada fija en este mundo, porque "somos ciudadanos del cielo" (Flp 3, 20). En la celebración del misterio pascual, al final de la cuaresma, se pone de relieve cómo el camino cuaresmal de purificación culmina con la entrega libre y amorosa de sé mismo al Padre. Este es el camino por el que el discípulo de Cristo aprende a salir de sé mismo y de sus intereses egoístas para encontrar a los hermanos con el amor.

mensaje para la cuaresma, 25 de octubre de 1996

. . . cabe recordar que un estado moderno no puede hacer del ateísmo o de la religión uno de sus ordenamientos políticos. El estado, lejos de todo fanatismo o secularismo extremo, debe promover un sereno clima social y una legislación adecuada que permita a cada persona y a cada confesión religiosa vivir libremente su fe, expresarla en los ámb itos de la vida pública y contar con los medios y espacios suficientes para aportar a la vida nacional sus riquezas espirituales, morales y cívicas.

doctrina de la libertad y de la solidaridad.

Homilía en la Habana en la Plaza de "José Martí", 25 de enero de 1998

Los catílicos norteamericanos, junto con los demós cristianos y con todos los creyentes, tienen la responsabilidad de asegurar que el misterio de Dios y la verdad sobre la humanidad, que se revela en el misterio de Dios, no sean excluidos de la vida pública.

la verdad moral, la conciencia

y la democracia americana.

Discurso Ad Limina de los obispos de los Estados Unidos, 27 de junio de 1998

El discípulo de Cristo debe afrontar constantemente un "ateísmo práctico" bastante difundido, una indiferencia con respecto al plan de amor de Dios, que oscurece el sentido religioso y moral del corazón humano. Muchos piensan y act-an como si Dios no existiese, o tienden a privatizar el credo y la práctica religiosa, de forma que existe una tendencia a la indiferencia y a la eliminación de toda referencia real a verdades y valores morales vinculantes. Cuando los principios fundamentales que inspiran y orientan el comportamiento humano son fragmentarios e incluso a veces contradictorios, la sociedad lucha cada vez más por mantener la armonía y el sentido del propio destino. En el deseo de encontrar un terreno comón para fundar sus programas y su política, tiende a limitar la contribución de aquellos cuya conciencia moral estáformada por sus creencias religiosas.

discurso ad limina a los obispos de new jersey

y pennsylvania, 11 de noviembre de 1993

La Iglesia siente el deber de anunciar la liberación de millones de seres humanos, el deber de ayudar a que se consolide esta liberación; pero siente tambión el deber correspondiente de proclamar la liberación en su sentido integral, profundo, como lo anunciáy realizáJesús. "Liberación de todo lo que oprime al hombre, pero que es, ante todo, salvación del pecado y del maligno, dentro de la alegría de conocer a Dios y de ser conocido por él ". Liberación hecha de reconciliación y perdón. Liberación que arranca de la realidad de ser hijos de Dios, a quien somos capaces de llamar ¿Abba!, ¿Padre! (Rom 8, 15), y por la cual reconocemos en todo hombre a nuestro hermano, capaz de ser transformado en su corazón por la misericordia de Dios. Liberación que nos empuja, con la energía de la caridad, a la comunión, cuya cumbre y plenitud encontramos en el Señor. Liberación como superación de las diversas servidumbres e ádolos que el hombre se forja y como crecimiento del hombre nuevo. Liberación que dentro de la misión propia de la Iglesia no se reduzca a la simple y estrecha dimensión económica, política, social o cultural, que no se sacrifique a las exigencias de una estrategia cualquiera, de una praxis o de un fixito a corto plazo.

discurso en puebla a los obispos latinoamericanos,

28 de enero de 1979

No es exagerado afirmar que la relación del hombre con Dios y la exigencia de una experiencia religiosa constituyen el punto crucial de la crisis profunda que afecta al espíritu humano. Mientras sigue avanzando la secularización de muchos aspectos de la vida, hay una nueva demanda de espiritualidad, como lo muestra la aparición de muchos movimientos religiosos y terapáuticos, que pretenden dar una respuesta a la crisis de valores de la sociedad occidental. Esta inquietud del homo religiosus produce algunos resultados positivos y constructivos, como la búsqueda de un nuevo significado de la vida, una nueva sensibilidad ecológica y el deseo de ir más allí de una religiosidad fría y racionalista. Por otra parte, este despertar religioso trae consigo algunos elementos muy ambiguos, incompatibles con la fe cristiana.

discurso ad limina a los obispos de los estados unidos.

Más allí de las ideas New Age: Una renovación espiritual,

28 de mayo de 1993

El racionalismo moderno no soporta el misterio. No acepta el misterio del hombre, varón y mujer, ni quiere reconocer que la verdad plena sobre el hombre ha sido revelada en Jesucristo. Concretamente, no tolera el "gran misterio", anunciado en la Carta a los Efesios, y lo combate de modo radical. Si, en un contexto de vago deísmo, descubre la posibilidad y hasta la necesidad de un Ser supremo divino, rechaza firmemente la noción de un Dios que se hace hombre para salvar al hombre. Para el racionalismo es impensable que Dios sea el Redentor y menos que sea "el Esposo", fuente originaria y finica del amor conyugal humano. El racionalismo interpreta la creación y el significado de la existencia humana de manera radicalmente diversa; pero si el hombre pierde la perspectiva de un Dios que lo ama y, mediante Cristo, lo llama a vivir en él y con él ; si a la familia no se le da la posibilidad de participar en el "gran misterio", ¿qué queda sino la sola dimensión temporal de la vida? Queda la vida temporal como terreno de lucha por la existencia, de la búsqueda afanosa de la ganancia, sobre todo económica.

carta a las familias por el año internacional de la familia, 22 de febrero de 1994

Muchos piensan, tal vez, que la piedad y la conversión son herramientas inadecuadas para solucionar los problemas sociales. Algunos se sienten tentados a aceptar ideologías que usan la fuerza para llevar sus programas a cabo e imponer su visión. Tales medios a veces producen lo que aparenta ser fixito. Pero estos fixitos no son verdaderos. La fuerza y la manipulación no tienen nada que ver con el verdadero desarrollo, ni con la defensa de la dignidad humana. La doctrina social de la Iglesia es totalmente diferente, no sólo en las metas sino tambión en los medios a utilizar. Para el cristiano, el intento de rectificar desgracias humanas debe tomar en cuenta necesariamente la realidad de la creación y la redención. Requiere tratar a cada ser humano como a un hijo de Dios, como un hermano o una hermana de Jesucristo. El camino de la solidaridad humana es el camino del servicio; y el servicio verdadero requiere un amor desinteresado que estáabierto a las necesidades de todos, sin distinción de ninguna clase, con el propísito explícito de reforzar en cada persona la dignidad que ha recibido de Dios.

discurso a caritas, California, 13 de septiembre de 1987

La separación entre espíritu y cuerpo en el hombre ha tenido como consecuencia que se consolide la tendencia a tratar el cuerpo humano no segón las categorías de su semejanza especáfica con Dios, sino segón las de su semejanza con los demós cuerpos del mundo creado, utilizados por el hombre como instrumentos de su creatividad para la producción de bienes de consumo. Pero todos pueden comprender inmediatamente cómo la aplicación de tales criterios al hombre conlleva enormes peligros. Cuando el cuerpo humano, considerado independientemente del espíritu y del pensamiento, es utilizado como un material al igual que el de los animales —esto sucede, por ejemplo, en las manipulaciones de embriones y fetos— se camina inevitablemente hacia una terrible derrota ética.

carta a las familias para el año internacional

de la familia, 22 de febrero de 1994

Se habla mucho, desde hace algunos años, de un mundo secularizado, de una era poscristiana. La moda pasa . . . Pero permanece una realidad profunda. Los cristianos de hoy deben ser formados para vivir en un mundo que ignora ampliamente a Dios o que, en materia religiosa, en lugar de un diólogo exigente y fraterno, estimulante para todos, cae muy a menudo en una indiferencia niveladora, cuando no se queda en una actitud menospreciativa de "suspicacia" en nombre de sus progresos en materia de "explicaciones" cientáficas. Para "entrar" en este mundo, para ofrecer a todos un "diólogo de salvación" donde cada uno se siente respetado en su dignidad fundamental, la de buscador de Dios, tenemos necesidad de una catequesis que enseñe a los jáfivenes y a los adultos de nuestras comunidades a permanecer lícidos y coherentes en su fe, afirmar serenamente su identidad cristiana y catílica, a "ver lo invisible" y adherirse de tal manera al absoluto de Dios que puedan dar testimonio de él en una civilización materialista que lo niega.

exhortación apostílica sobre la catequesis

en nuestro tiempo (Catechesi tradendae), octubre, 1979

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