Las Claves del 2012

Las Claves del 2012

by Alexander Fowler
     
 

The Mayan Calendar Has Predicted. The Science Has Confirmed. Are you ready?

The Maya people were able to understand the signs of the universe, and with their messages they wrote down the keys that will lead us to a better world.

Different cultures have compared the climate change and the ongoing destruction of the Earth with the advent of the end of times. The

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Overview

The Mayan Calendar Has Predicted. The Science Has Confirmed. Are you ready?

The Maya people were able to understand the signs of the universe, and with their messages they wrote down the keys that will lead us to a better world.

Different cultures have compared the climate change and the ongoing destruction of the Earth with the advent of the end of times. The most impressive fact is that 1300 years ago the Mayan culture left a legacy of prophecies in which nothing of what happens today is very much different from what was predicted at the time. The big question is: how could the Mayan culture develop such a deep knowledge? The Maya people were able to understand the signs of the universe, and with their messages they wrote down the keys that will lead us to a better world.

Product Details

ISBN-13:
9788497775847
Publisher:
Obelisco, Ediciones S.A.
Publication date:
02/15/2010
Edition description:
Spanish-language Edition
Pages:
136
Product dimensions:
6.10(w) x 9.10(h) x 0.60(d)

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LAS CLAVES 2012

Lo predijo el calendario maya. La ciencia lo ha confirmado. ¿Estás preparado?


By ALEXANDER FOWLER

EDICIONES OBELISCO

Copyright © 2009 Alexander Fowler
All rights reserved.
ISBN: 978-84-9777-584-7



CHAPTER 1

Introducción


Si uno trata de encontrar algo en común entre las diferentes religiones, la ciencia, la filosofía y, de alguna manera, cualquier tipo de pensamiento organizado, no podrá alejarse mucho de una gran pregunta que lleva sin responder desde la noche de los tiempos: ¿cómo se creó el mundo? Y, obviamente, de esta se desprende la que la complementa: ¿acabará todo algún día? Desde el ámbito del conocimiento científico, el origen del universo ha dado pie a los más diversos modelos que han ido evolucionando hasta nuestros días. Desde la mitología y las religiones, también uno se encuentra con un vasto abanico de posibilidades a la hora de concebir dónde estuvo, qué motivó y cómo se produjo el origen de todo.

El fin del mundo no es algo que escape a la reflexión de nuestra sociedad actual, especialmente en un momento en el que somos conscientes de que son muchos los cambios que se están produciendo en la Tierra en los últimos años. No hace falta ser un científico, un filósofo o un líder espiritual para darse cuenta de que algo no anda bien. Nuestra moderna, avanzada y tecnológica forma de vida ha traído un estado del bienestar a la mayoría de los países que se consideran dentro del primer mundo, pero también es cierto que nuestra manera de vivir y de consumir, nuestra manera de producir y de explotar los recursos naturales ha convertido el planeta en un lugar incierto de cara al futuro. Cualquier persona está al corriente de que la capa de ozono ha ido menguando y de que cada vez es menos eficaz para protegernos de las radiaciones ultravioletas; de que como consecuencia del alto nivel de combustión que hay en el planeta y las emisiones de CO2 (el 71,4 % del total de emisiones corresponde tan sólo a 15 países) se está produciendo lo que se conoce como «efecto invernadero » con el consecuente deshielo de la superficie polar y las inevitables secuelas que eso tiene, y va a tener, para el conjunto de las especies que habitan la Tierra, incluida la humana: por un lado los glaciares están desapareciendo, cada vez hay más incendios, más agresivos y más difíciles de controlar (en los últimos años el índice de riesgo de incendio en España ha aumentado un 20 %), se están perdiendo especies, se va a producir un retroceso del litoral (hay que pensar que por cada centímetro que sube el nivel del mar, se produce un retroceso de un metro en la costa, y las estimaciones son que el nivel del mar suba unos 15 cm para el año 2050). El cambio climático también implica un aumento de las lluvias y de los fenómenos meteorológicos extremos (huracanes, ciclones, tornados ...), así como del fenómeno opuesto en otras zonas del planeta (sequías prolongadas que dificultan la supervivencia de las personas que las habitan).

Además de lo dicho, no sólo en el hábitat se están produciendo cambios sustanciales que atentan contra la continuidad de la vida tal como la conocemos, sino que además el modelo energético sobre el que está construido el mundo está en crisis. La situación es tan sencilla como que en el mundo hay una demanda creciente de petróleo y otros combustibles fósiles. Las zonas urbano-industriales del primer mundo cuentan con incrementos demográficos sustanciales que hacen que sus necesidades energéticas sean mayores; paralelamente, muchos países están en vías de alcanzar, si no han alcanzado ya, niveles de desarrollo similares a los de los países más avanzados y sus necesidades de consumo de energías procedentes de los combustibles fósiles como el petróleo, el gas, y el carbón, se han incrementado de tal manera que los recursos con los que cuenta el planeta pronto no bastarán para abastecer las necesidades, que a fecha de hoy se sitúan por encima de los 80 millones de barriles diarios. A este ritmo, las reservas petrolíferas no podrán abastecer las necesidades mundiales energéticas más allá de 35 a 40 años. En la actualidad, ya se están planteando alternativas energéticas de manera seria a un problema que se ha visto muy lejano pero que parece estar a la vuelta de la esquina. Si a esto le añadimos el hecho de haber entrado en una crisis económica mundial sin precedentes en la historia reciente, de la que los grandes líderes mundiales no tienen claro cómo se podrá salir ni hacia dónde nos va a conducir, el panorama no es demasiado alentador.

Con todo, lo más sorprendente no es el hecho de que tales fenómenos se estén produciendo, sino que, mucho tiempo atrás, hubiera una cultura que supiera anticipar todos estos acontecimientos y dejara constancia clara e inequívoca de que el mundo sufriría todos estos procesos y de que lo haría en las fechas en las que nos encontramos. Es decir, hace 1.300 años que los mayas, una cultura fascinante, sabia y prodigiosa, dejó un legado de profecías en las que nada de lo que está ocurriendo ahora se aleja de lo que entonces ya se anticipaba. La pregunta ante tal nivel de exactitud, no solamente en cuanto al contenido de las profecías sino ante la precisión temporal, que cae por su propio peso, es: ¿cómo pudieron los mayas desarrollar un conocimiento de tal rigor?

Como se irá comprobando a lo largo de las diferentes páginas, los mayas se erigieron como una cultura que por su organización social, política y productiva podría considerarse como la más notable entre todas las que emergieron en la zona de la mesoamérica precolombina. Durante los 700 años que duró su época dorada, el período clásico, desde el 250 hasta el 950 d. C., dejaron un legado histórico y un patrimonio arquitectónico y cultural propio de las grandes civilizaciones (colosales pirámides que ponen de manifiesto un conocimiento matemático y astrofísico incuestionable, códices con pictogramas y glifos que muestran una escritura rica y de complejidad gramatical y sintáctica, una mitología perfectamente recogida en uno de los libros más importantes para comprender su historia y su cultura, el Popol Vuh). Pero lo más fascinante de todo es el conjunto de profecías que anunciaban la fecha del 21 de diciembre de 2012 como el final de una era, la extinción de un período en el que el mundo dejaría de ser lo que hasta la fecha ha sido.

CHAPTER 2

Culturas predecesoras de los mayas


Para entender cómo surgió una civilización tan importante como la maya, hay que tener en cuenta las culturas que la precedieron. La cultura maya no nace de la nada, sino que, como el resto de civilizaciones, recibieron una clara influencia y su trayectoria y su época de esplendor no podría entenderse sin tener en cuenta el contexto geográfico e histórico en el que se desarrolló. Por lo tanto, sería de poca solidez no ofrecer un repaso breve pero preciso de los olmecas (1880 a. C. – 200 d. C.) y de los zapotecas (600 a. C. – 800 d. C.), dos importantes culturas que se desarrollaron en el mismo espacio geográfico y que permitieron el posterior florecimiento de la cultura maya (véase ilustración 1).

La zona geográfica en la que habitaron y se desarrollaron los mayas, así como las culturas que los precedieron y las civilizaciones que posteriormente crecieron a partir de su caída, hay que situarla en lo que en la actualidad es el sur-sureste de México, y más concretamente en los estados de Campeche, Chiapas Quintana Roo, Tabasco y Yucatán; y, cómo no, en los territorios de América Central de los actuales Belice, Guatemala, Honduras y El Salvador (véase ilustración 2).

En los orígenes, en el período denominado arcaico (7000 - 2000 a. C.), únicamente se puede hablar de grupos de cazadores y recolectores, cuya procedencia se sitúa en Asia; habrían pasado al continente americano durante la última glaciación, a través del estrecho de Bering y vivieron de manera nómada hasta que después, durante la época conocida como el Holoceno (período que correspondería con la última y actual época geológica del período cuaternario), subieron las temperaturas y empezaron a surgir los primeros asentamientos en forma de poblados más o menos organizados que empezaban a cultivar y recolectar maíz, frijoles, aguacates y a criar animales domésticos que les ayudaban en su supervivencia.


La civilización olmeca y zapoteca

Situados a lo largo de la franja costera del Golfo de México (véase ilustración 4), los olmecas, que significa «habitantes de Olmán» (en náhuatl, la lengua hablada por los aztecas), o lo que es lo mismo, habitantes del país del hule. Su cultura fue descubierta a mediados del xix en lo que hoy es el yacimiento arqueológico de La Venta. Existe un amplio consenso en considerar la cultura olmeca como la predecesora natural de las civilizaciones posteriores, ya que fue la primera que tendió a la sedentarización en mesoamérica, al cultivo y conreo de diferentes cereales y tubérculos, y a la domesticación de algunos animales (perros, pavos y otros). El hecho de tener que guardar y conservar lo que se ha cultivado y poner a resguardo a los animales que se poseen, es lo que da lugar a los asentamientos, los poblados y, posteriormente, a lo núcleos urbanos de mayor envergadura, por lo que el origen de las ciudades mesoamericanas hay que situarlo en esta época y región.

La cultura olmeca, más allá de considerarla desde una perspectiva unitaria, hay que tomarla en cuenta como un conjunto de asentamientos plurilingüísticos y pluriculturales que coincidieron en una zona geográfica concreta y definida y que se mantuvieron por varios siglos. Y aunque su origen hay que situarlo de manera anterior, las manifestaciones artísticas y arquitectónicas datan del 1150 a. C., época del mayor florecimiento de la civilización olmeca. La importancia de la civilización olmeca radica en el hecho de que en su seno se gestó un cambio en la organización social que permitiría el desarrollo de la civilización maya tal como se conoce hoy. Este cambio tuvo que ver con el hecho de que en los asentamientos olmecas empezó a emerger una clase dominante, una casta de dirigentes principalmente constituidos por líderes religiosos que quería dejar constancia a través de esculturas y monumentos del poder que ostentaba y cómo su posición religiosa tenía que ver con una cierta continuidad terrenal del mundo mágico y religioso que predicaban. Este hecho queda constatado por la presencia de ajuares funerarios de alto valor que seguramente provenían de los tributos que las clases más bajas habían de entregar a los líderes espirituales de las castas dominantes. Este culto religioso y las manifestaciones artísticas vinculadas o provenientes de él sentaron las bases que posteriormente se extenderían al resto de civilizaciones que se iban a desarrollar en los siglos siguientes (zapotecas, mayas, aztecas ...). También en la cultura olmeca es donde hay que buscar los orígenes del culto al jaguar, el interés por el conocimiento astronómico e incluso la medición de los ciclos del tiempo y los calendarios, sustrato cultural que alcanzaría un grado de conocimiento tan elevado en la civilización maya y que acabaría culminando en la elaboración de sus profecías milenarias. No hay que olvidar que parecen ser los precursores del juego de la pelota, pues algunos especialistas, a partir de la especie de casco que se observa, consideran las colosales esculturas de las cabezas gigantes como representaciones de jugadores de pelota. La región era un lugar rico en plantaciones de árboles de hule, de donde extraían el látex para la fabricación de las pelotas. Otras civilizaciones, como se verá más adelante, llevaron el juego de la pelota por todo mesoamérica, especialmente la ciudad de Tajín.

A partir del 600 a. C. hay que hablar de la cultura zapoteca como la gran heredera de la cultura olmeca y la predecesora de la cultura maya.

En la cultura zapoteca (véase ilustración 5) es donde se van a consolidar y van a florecer muchos de los conocimientos adquiridos por los olmecos. Especialmente, hay que mencionar que sus centros de culto religioso se magnifican y las construcciones arquitectónicas empiezan a dejar una marca considerable a la hora de comprender las civilizaciones mesoamericanas. Éstas empiezan a ser ya de cierta envergadura y no dejan duda de que estaban organizados en ciudades cuya subsistencia se basaba claramente en la agricultura. Hay que considerar a Monte Albán como la ciudad más importante y representativa de la cultura zapoteca. En ella, una de las construcciones más emblemáticas es la Plataforma de los Danzantes (Ilustración 6 [A]), una construcción escalonada semejante a lo que posteriormente acabarían desarrollando los mayas como grandes pirámides. Hay que destacar las 140 figuras en bajorrelieves (véase ilustración 6 [B]) hallados en el exterior de esta construcción en las que se representan sujetos con deformidades e incluso con amputaciones de los órganos sexuales, muy relacionadas con el culto al sacrificio y a la sangre como rito ceremonial de entrega de ofrendas a los dioses.

Más importante sería el Edificio J, pues se presupone que cumplía la función de observatorio astronómico y pondría así de manifiesto el interés que despertaba en la cultura zapoteca el estudio del firmamento con pretensiones calendáricas.

Como logro de especial relevancia es el haber desarrollado un sistema logográfico-fonético de escritura, donde cada sílaba estaba representada por un carácter en el sistema de escritura. Por esta razón habría que considerarlos como los primeros que desarrollaron un sistema de escritura en toda regla y ahondaron en el conocimiento astronómico y de medición y cálculo del tiempo que más tarde consolidarían los mayas como los verdaderos maestros del calendario. Del desarrollo de un sistema de escritura tan elaborado provienen los glifos, que eran utilizados para dejar registrados acontecimientos de especial importancia política o bélica, y así contar con una cierta memoria de los eventos. No obstante, la complejidad de su sitema de escritura no ha sido hasta el momento descifrado y como mucho se han conseguido decodificar las fechas y algunos topónimos.

Sería a partir del 800 d. C. cuando se iniciaría la decadencia de los zapotecas a partir de la absorción que sufrieron por parte de los mixtecas, pueblo del norte de Oaxaca con un componente bélico de mayor relevancia. No obstante, hay que decir que los mixtecas se impusieron a los zapotecas sin conflictos traumáticos y que las construcciones después de esta fecha ya dejan marca de su presencia y de su control político y militar sobre los anteriores. Los mixtecas impusieron así su cultura en Monte Albán y en Mitla, dejando constancia de nuevas formas de entender el culto a los muertos, con restos de personas sacrificadas e inhumadas junto a los muertos así como la presencia de ofrendas funerarias de mayor riqueza (oro y joyas).


El Tajín: La ciudad de los campos de juego de la pelota

Entre el 250 y el 1150 d. C. se consolidó una civilización en lo que hoy es el Estado de Veracruz, específicamente en su parte central y septentrional, en torno a una ciudad de muchísima importancia: El Tajín. Sin que esté claro aún si sus habitantes eran totonacas (datos que proceden de las crónicas de Torquemada), o bien hay que considerarlos simplemente como pertenecientes a la civilización de Veracruz. Dos aspectos son merecedores de ser destacados con respecto a la civilización que se desarrolló en esta parte de mesoamérica; por un lado el desarrollo de los conocimientos astronómicos y por el otro el haber potenciado de manera considerable el juego de la pelota, que parece ser originario de los olmecas. Con respecto a esta última cuestión, son muy numerosas las construcciones que estaban destinadas a este fin; hasta 11 se han descubierto en El Tajín. Es de suponer que se celebraban importantes competiciones y que éstas eran determinantes para los jugadores, que podían morir como tributo a los dioses en sacrificio dependiendo del resultado o, con menos repercusión, supusieran simplemente un entrenamiento para los guerreros. Algunas esculturas muestran ornamentos de los jugadores o atuendos necesarios para el desarrollo del juego, que consistía en utilizar una pelota de hule que había de golpearse con el antebrazo, las caderas y con las manos utilizando una especie de guantes o bien con un mazo; estaba prohibido que la pelota golpease cualquier otra parte del cuerpo. Las variantes las constituían, por tanto, por una parte el juego de cadera, la segunda el juego de antebrazo y la tercera, el juego de mazo. La pelota (de unos 22 cm de diámetro) había que introducirla por un aro labrado en piedra. Competían dos equipos de entre cinco y siete jugadores y existía la figura de un juez que aplicaba las normas.

El otro aspecto que hay que destacar de la cultura que se desarrolló en El Tajín está vinculado con el desarrollo del cómputo del tiempo y del calendario. Prueba de ello es la Pirámide de los Nichos, pues cuenta con 365 cavidades que corresponden claramente con los 365 días del calendario solar (véase ilustración 7).


(Continues...)

Excerpted from LAS CLAVES 2012 by ALEXANDER FOWLER. Copyright © 2009 Alexander Fowler. Excerpted by permission of EDICIONES OBELISCO.
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