Las lecturas diarias de MacArthur: Desatando la verdad de Dios un día a la vez

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Necesitamos, urgentemente, tener momentos de verdad. La verdad que puede brillar a través de la confusión de la vida moderna. Esa verdad que podemos recibir sin dudar. Una verdad buena para nuestras almas.

La Biblia es la única fuente de tal verdad y el pastor John MacArthur está totalmente dedicado a compartir y a ayudarnos a descubrir la verdad de Dios para nosotros. Desde la creación hasta la paternidad, desde el liderazgo hasta el final de los tiempos, Las lecturas diarias ...

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Necesitamos, urgentemente, tener momentos de verdad. La verdad que puede brillar a través de la confusión de la vida moderna. Esa verdad que podemos recibir sin dudar. Una verdad buena para nuestras almas.

La Biblia es la única fuente de tal verdad y el pastor John MacArthur está totalmente dedicado a compartir y a ayudarnos a descubrir la verdad de Dios para nosotros. Desde la creación hasta la paternidad, desde el liderazgo hasta el final de los tiempos, Las lecturas diarias de MacArthur aborda temas prácticos y fundamentales en pequeñas dosis.

Día a día, MacArthur cita las Escrituras y nos ayuda a aplicarlas en nuestra vida mediante sorprendentes lecciones y preguntas inquisitivas según la época del año. Dedíque un rato cada día a Las lecturas diarias de MacArthur y verá cómo Dios emplea la verdad para hacerle libre.

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Product Details

  • ISBN-13: 9781602557307
  • Publisher: Grupo Nelson
  • Publication date: 9/3/2013
  • Language: Spanish
  • Pages: 382
  • Product dimensions: 5.50 (w) x 7.50 (h) x 1.00 (d)

Meet the Author

John MacArthur, autor de muchos éxitos de librería que han cambiado millones de vidas, es pastor y maestro de Grace Community Church; presidente de The Master's College and Seminary; y presidente de Grace to You, el ministerio que produce el programa de radio de difusión internacional Gracia a Vosotros. Si desea más detalles acerca de John MacArthur y de todos sus materiales de enseñanza bíblica comuníquese a Gracia a Vosotros al 1-866-5-GRACIA o www.gracia.org.

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LAS LECTURAS DIARIAS DE MACARTHUR

Desatando la verdad de Dios un día a la vez


By John MacArthur, Graciela Lelli

Grupo Nelson

Copyright © 2013 Grupo Nelson
All rights reserved.
ISBN: 978-1-60255-730-7



CHAPTER 1

Enero

LOS COMIENZOS


La importancia de la Verdad

Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Juan 8.32


Cada cristiano verdadero debería conocer y amar la verdad. Las Escrituras dicen que una de las características clave de «los que se pierden» (aquellas personas que están condenadas por su incredulidad) es que «no recibieron el amor de la verdad para ser salvos» (2 Tesalonicenses 2.10). Es claro que el amor genuino por la verdad se edifica en la fe salvadora. Es por lo tanto, una de las distintivas de cada creyente verdadero. Según las palabras de Jesús, ellos conocieron la verdad, y la verdad los ha hecho libres (Juan 8.32).

En una época en que la sola idea de verdad está siendo atacada con desdén (aun en la iglesia donde las personas deberían reverenciar la verdad), el consejo sabio de Salomón nunca fue tan oportuno: «Compra la verdad, y no la vendas» (Proverbios 23.23).

No hay nada en todo el mundo más importante o más valioso que la verdad. Y la iglesia tendría que ser «columna y baluarte de la verdad» (1 Timoteo 3.15).

No saber lo que usted cree es, por definición, una especie de incredulidad. Negarse a reconocer y defender la verdad revelada de Dios es una especie particularmente tenaz y perniciosa de la incredulidad. Abogar por la ambigüedad, exaltar la incertidumbre u otra cosa que deliberadamente nubla la verdad es una manera pecaminosa de nutrir la incredulidad.


¿Dónde tiene dudas en sus creencias?

Verdad en guerra, pp. xi–xii


La definición de la Verdad

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Juan 14.6


Entonces, ¿qué es la verdad?

Esta es una definición simple tomada de lo que enseña la Biblia: La verdad es lo que es coherente con la mente, voluntad, carácter, gloria y ser de Dios. Yendo más allá en el punto: La verdad es la propia expresión de Dios. Ese es el significado bíblico de verdad y es la definición que empleo a lo largo de este libro. Porque la definición de verdad fluye de Dios, la verdad es teológica.

La verdad también es ontológica, que es una extraña manera de decir que es como las cosas realmente son. La realidad es lo que es porque Dios lo declaró y lo hizo así. Por eso, Dios es el autor, fuente, determinante, gobernador, árbitro, máximo ejemplo y juez definitivo de toda verdad.

El Antiguo Testamento hace referencia al Todopoderoso como «Dios de verdad» (Deuteronomio 32.4; Salmos 31.5; Isaías 65.16). Cuando Jesús dijo de sí mismo: «Yo soy ... la verdad» (Juan 14.6, énfasis agregado), de ese modo Él estaba haciendo una profunda declaración acerca de su propia deidad. Él estaba aclarando también que toda «verdad» debe ser definida en términos de Dios y su eterna gloria. Después de todo, Jesús es «el resplandor de su gloria [la de Dios], y la imagen misma de su sustancia [su persona]» (Hebreos 1.3). Él es la verdad encarnada, la perfecta expresión de Dios y de ahí, la encarnación absoluta de todo lo que es verdad.

Jesús también dijo que la Palabra escrita de Dios es verdad. No contiene meramente trozos de verdad; ella es la pura, inalterable e inviolable verdad que (según Jesús) «no puede ser quebrantada» (Juan 10.35).

Dios se reveló a sí mismo a la humanidad mediante las Escrituras y mediante su Hijo. Los dos encarnan perfectamente la esencia de qué es la verdad.

¿De qué manera tiene que someterse a la verdad que Dios ha revelado en su Palabra?

Verdad en guerra, pp. 2–3


El verdadero comienzo

En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

Génesis 1.1


Dios creó los cielos y la tierra. Y hay un solo documento que con credibilidad reclama ser un registro revelado divinamente de esa creación: El libro de Génesis. A menos que exista algún creador que nos haya dejado sin información con respecto a nuestro origen y propósito, el pasaje de Génesis 1 y 2 no tiene paralelo y es la única descripción de la creación revelada por Dios. En otras palabras, si hay un Dios que creó los cielos y la tierra, y si Él dio a conocer a la humanidad algún registro de la creación, ese registro es el Génesis. Si el Dios de las Escrituras no creó los cielos y la tierra, entonces estamos sin respuestas reales a cualquier asunto de importancia. Todo esto se reduce a esas dos simples opciones.

Así que si creemos en el registro de Génesis o no influye en todo lo demás.

Podemos creer o no en lo que dice el Génesis. Si Génesis 1.1 es verdad, entonces el universo y todo lo que hay en él fue creado por un Dios amoroso y personal cuyos propósitos nos han sido revelados en las Escrituras. También, si el registro de Génesis es verdadero, nosotros llevamos el sello de Dios y Él nos ama, y porque somos hechos a su imagen, los seres humanos tenemos dignidad, valía y obligaciones que sobrepasan a las de todas las otras criaturas. Por otra parte, si Génesis es verdad, no solo tenemos las respuestas del mismo Dios a las preguntas de quiénes somos y cómo llegamos donde estamos, sino que además tenemos la promesa de salvación de nuestro pecado.

¿De qué manera el hecho de que Dios creó el mundo afecta su modo de ver la vida?

The Battle for the Beginning, pp. 42–43


No abandone el verdadero comienzo

Ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina.

Efesios 4.14


Muchos de los que deberían ser conocedores a cabalidad, los pastores y líderes cristianos quienes de manera habitual defienden la fe contra las enseñanzas falsas, han sido tentados a abandonar la batalla por la correcta interpretación de los primeros capítulos de Génesis. Hace poco un pastor evangélico se me acercó después de que prediqué. Se encontraba confundido e intimidado por varios libros que había leído, todos escritos por destacados autores evangélicos, donde se presentaban argumentos a favor de que la tierra ha existido por miles de millones de años. Estos autores tratan a la mayoría de las teorías evolucionistas como irrefutables hechos científicos. En algunos casos estos escritos muestran poseer credenciales científicas o académicas que persuaden a los lectores a estimar que sus opiniones son resultado de la investigación a cabalidad, aunque en realidad se tratan de presuposiciones naturalistas que incorporan al texto bíblico. Este pastor me preguntó si creía posible que los tres primeros capítulos de Génesis fueran solo una serie de artificios literarios o poéticos con el propósito de darles una aplicación «espiritual» de lo que ocurrió durante miles de millones de años de evolución.

Le respondí sin rodeos: No, no lo creo. Estoy convencido que Génesis capítulos 1 al 3 deben recibirse como lo que son: La historia de la creación revelada por Dios. Nada en el texto mismo de Génesis indica que el registro bíblico de la creación sea simbólico, poético, alegórico o mítico. El mensaje central del pasaje no puede reconciliarse con la noción de que la creación ocurrió de modo natural mediante procesos evolutivos durante largos períodos de tiempo. Además, no creo que un tratamiento justo del texto bíblico según principios aceptables de hermenéutica, pueda reconciliar estos capítulos con la teoría de la evolución o cualquier otra de las teorías denominadas científicas acerca del origen del universo.


¿Cómo se ha sentido tentado a ceder a la idea del mundo acerca de la verdad?

The Battle for the Beginning, pp. 18–19


Rechazar el comienzo es rechazar la Verdad

Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.

Gálatas 1.10


El punto de inicio del cristianismo no es Mateo 1.1 sino Génesis 1.1. Si se deshace del libro de Génesis, menoscabará los cimientos mismos del cristianismo. No puede tratar a Génesis 1 como una fábula o una simple leyenda poética sin que esto conlleve drásticas implicaciones para el resto de las Escrituras. El relato de la creación es donde Dios comienza su relato de la historia. Es imposible alterar el principio de la historia sin afectar el resto de la misma y mucho más su final. Si Génesis 1 no es confiable, no existe manera en que se pueda tener certeza de que el resto de las Escrituras nos digan la verdad. Si el punto de partida está equivocado, entonces la Biblia en sí misma se levanta sobre un fundamento falso.

En otras palabras, si rechaza el registro de la creación en Génesis, usted no tiene razón alguna para creer en la Biblia. Si duda o le resta importancia al relato bíblico de la creación en seis días, ¿cómo podrá poner límites a su escepticismo? ¿Acaso comienza en Génesis 3, el cual explica el origen del pecado, y decide creer a partir de ese capítulo? Quizá determine considerar que el relato es válido después del capítulo 6, ya que el diluvio también es cuestionado por los científicos. Tal vez le resulte difícil reconciliar lo que pasó en la Torre de Babel con las teorías de los lingüistas sobre el origen y desarrollo de los idiomas. Si nos preocupa ser considerados como «poco científicos» ante los naturalistas, vamos a tener que rechazar mucho más que Génesis capítulos 1 al 3.


¿A qué creencias ha sido tentado a renunciar por causa de cómo le ven los demás?

The Battle for the Beginning, p. 44


Las Escrituras se interpretan por las Escrituras, no por la ciencia

¿Y quién proclamará lo venidero, lo declarará, y lo pondrá en orden delante de mí, como hago yo desde que establecí el pueblo antiguo? Anúncienles lo que viene, y lo que está por venir.

Isaías 44.7


La opinión científica moderna no es un criterio hermenéutico válido para interpretar Génesis (o cualquiera otra parte de las Escrituras). La Biblia es inspirada por Dios (2 Timoteo 3.16). Ella es la verdad inspirada de Dios. Las Escrituras nunca fueron traídas «por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo» (2 Pedro 1.21). Jesús lo expresó de manera perfecta cuando dijo: «Tu palabra es verdad» (Juan 17.17). La Biblia es la verdad suprema, y por tanto es la norma conforme a la cual debe evaluarse toda teoría científica, no a la inversa.

Además, las Escrituras siempre hablan con absoluta autoridad. Posee la misma autoridad cuando nos instruye que cuando nos ordena. Es tan verdadera en cuanto al futuro como lo es en cuanto al pasado. Aunque no es un libro de texto sobre ciencia, donde se entrelaza con datos científicos, la Biblia se expresa con la misma autoridad que cuando nos da preceptos morales.

Es un serio error imaginar que los científicos modernos pueden hablar de forma más autoritativa que las Escrituras acerca de la cuestión de los orígenes. Las Escrituras son el testimonio ocular del propio Dios acerca de lo que ocurrió en el principio.

En el Nuevo Testamento encontramos un claro modelo para interpretar Génesis. En cada referencia neotestamentaria al Génesis, los sucesos registrados por Moisés son tratados como acontecimientos históricos. De forma particular, los tres primeros capítulos de Génesis son considerados siempre como un registro literal de sucesos históricos.


¿Cuándo ha sentido que su opinión es más confiable que lo que Dios ha dicho?

The Battle for the Beginning, pp. 22–23


La verdad acerca de la ciencia

Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.

Colosenses 2.8


Aunque el registro bíblico choca en muchos puntos con las hipótesis naturalista y evolucionista, la Biblia no está en conflicto con un solo hecho científico. De hecho, todos los resultados geológicos, astronómicos y científicos se pueden reconciliar con facilidad con el registro bíblico. El conflicto no es entre la ciencia y las Escrituras, sino entre la confiada fe del que cree en la Biblia y el escepticismo voluntarioso del naturalista.

La ciencia nunca ha desmentido una sola palabra de las Escrituras. Por otro lado, la teoría evolucionista siempre ha estado en conflicto con las Escrituras y siempre lo estará. Pero la noción de que el universo evolucionó por medio de una serie de procesos naturales continúa siendo una hipótesis sin haberse comprobado y sin poderse comprobar, por lo que no puede considerarse como científica. No hay prueba alguna de que el universo haya evolucionado de forma natural. La evolución no es más que una dudosa teoría, que constantemente es objeto de variaciones y modificaciones. En fin de cuentas, la teoría de la evolución tiene que ser aceptada por fe.

Cuánto mejor es basar nuestra fe en el fundamento seguro de la Palabra de Dios. No hay fundamento para el conocimiento que sea comparable o supere a las Escrituras. A diferencia de la teoría científica, la Palabra de Dios es eternamente inmutable. A diferencia de las opiniones del hombre, su verdad es revelada por el mismo Creador. Como algunos suponen, la Biblia no es incompatible con la ciencia. La verdadera ciencia siempre ha confirmado las enseñanzas de las Escrituras. Por ejemplo, la arqueología ha demostrado una y otra vez la veracidad del registro bíblico. Dondequiera que el registro bíblico de la historia pueda examinarse para su comprobación arqueológica confiable, siempre se ha comprobado la veracidad del registro bíblico.


¿Dónde ha visto a personas tener puntos de vista claramente en conflicto con la Palabra de Dios?

The Battle for the Beginning, p. 28 Enero 7


La invención de mentiras

Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.

Juan 3.20


La evolución se introdujo como una alternativa ateísta a la visión bíblica de la creación. Según la evolución, el hombre creó a Dios y no a la inversa. Tal como hemos visto, el objetivo principal de los evolucionistas es eliminar completamente la fe en Dios y de este modo deshacerse de cualquier responsabilidad moral por sus actos.

La intuición presenta una serie de preguntas a la mente del hombre con respecto a su origen: ¿Quién está en control del universo? ¿Hay alguien que sea soberano y dador de la ley? ¿Existe un juez universal? ¿Hay un parámetro moral trascendente mediante el cual debemos vivir? ¿Hay alguien al cual debamos dar cuenta? ¿Habrá una evaluación final de cómo vivimos en la tierra? ¿Habrá un juicio final?

Estas son las preguntas que los evolucionistas tratan de evitar.

Fue inventada para explicar al Dios de la Biblia, no porque los evolucionistas en realidad creyeran que un Creador fuera innecesario para explicar cómo todo comenzó, sino porque no querían que el Dios de las Escrituras fuera el juez de ellos.

En pocas palabras, la evolución fue inventada para eliminar al Dios del Génesis y de este modo quitar la autoridad al dador de la ley y obliterar la inviolabilidad de esa ley divina. La evolución es el recurso más reciente que nuestra raza caída se ha ingeniado para suprimir nuestro conocimiento innato y el testimonio bíblico de que hay un Dios y que debemos rendirle cuentas (cp. Romanos 1.28). Al aceptar la evolución, la sociedad moderna pretende librarse de la moralidad, la responsabilidad y la culpa. La sociedad ha aceptado la evolución con gran entusiasmo porque creen que de ese modo se elimina al Juez y quedan libres para hacer lo que quieran sin ser culpables ni sufrir consecuencias.


¿Cuál de las preguntas anteriores le reta más?

The Battle for the Beginning, pp. 24–25


La diáfana verdad del creacionismo

Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó.

Romanos 1.18–19


La Biblia dice aquí que hay evidencia en cuanto a Dios (v. 19). Lo que se conoce de Dios es evidente por la razón. La razón mira a la creación (v. 20) y dice: «Debe haber un Creador». La razón mira a la diversidad y dice: «Debe haber una mente inmensa». Mira al diseño y dice: «Es un Dios de orden». Mira a la belleza y dice: «Es un Dios de belleza y armonía». Mira a la vasta variedad y dice: «Es un Dios de increíble poder y complejidad».

Sí, todo eso es cierto. Tan cierto que, de hecho, el eterno poder de Dios y su naturaleza divina son visibles mediante la razón mirando a la creación. Uno no puede simplemente mirar los resultados de la creación y dudar que haya un Creador. Hay que cometer suicidio intelectual para negar que existe una causa para el efecto del universo, que hay un supremo Hacedor. El final del versículo 20 —«las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa»— deja esto tan claro que las personas absolutamente no tienen excusa para ser evolucionistas. Ninguna. Es una idiotez absoluta. Cualquier persona racional, pensante, que ve que algo existe, da por sentado que alguien lo hizo, y el universo ciertamente exige un Creador.
(Continues...)


Excerpted from LAS LECTURAS DIARIAS DE MACARTHUR by John MacArthur, Graciela Lelli. Copyright © 2013 Grupo Nelson. Excerpted by permission of Grupo Nelson.
All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
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Table of Contents

Contents

Introducción....................     vii     

Enero: Los comienzos....................     1     

Febrero: Amor....................     33     

Marzo: LA cruz y la Pascua....................     63     

Abril: Creciendo como cristiano....................     95     

Mayo: LA crianza....................     127     

Junio: Matrimonio....................     159     

Julio: Libertad, Estados Unidos, liderazgo y guerra....................     191     

Agosto: El fin de los tiempos y otras importantes doctrinas................     223     

Septiembre: Trabajo....................     255     

Octubre: Pecado, maldad y tentación....................     287     

Noviembre: Dinero, dar, disciplina y dominio propio....................     319     

Diciembre: Nacimiento y vida de Jesús....................     351     

Acerca del autor....................     383     


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