Las Parabolas de Jesus: Una guia para entender y aplicar las ensenanzas de Jesus

Las Parabolas de Jesus: Una guia para entender y aplicar las ensenanzas de Jesus

by R.T. Kendall
     
 
Las parábolas de Jesús Una guía para entender y aplicar las enseñanzas de Jesús El hijo pródigo, La semilla de mostaza, Las ovejas y las cabras … A través de estas y de docenas de otras parabolas, Jesús ayudó a sus discípulos -entonces y ahora- a entender las verdades acerca del reino de Dios

Overview

Las parábolas de Jesús Una guía para entender y aplicar las enseñanzas de Jesús El hijo pródigo, La semilla de mostaza, Las ovejas y las cabras … A través de estas y de docenas de otras parabolas, Jesús ayudó a sus discípulos -entonces y ahora- a entender las verdades acerca del reino de Dios. El autor desmenuza las sencillas historias de Jesús una por una y devela su profundo significado. Mientras el lector comienza a entender el propósito, la promesa y la paradoja de las parábolas conocerá de una manera fresca a aquel que las relató.

Product Details

ISBN-13:
9780829743883
Publisher:
Vida
Publication date:
10/01/2005
Edition description:
Spanish-language Edition
Pages:
384
Product dimensions:
5.20(w) x 8.50(h) x 0.70(d)
Age Range:
18 Years

Read an Excerpt

Las Parabolas de Jesus


By R. T. Kendall

ZONDERVAN

Copyright © 2013 R. T. Kendall
All rights reserved.
ISBN: 978-0-8297-4388-3


CHAPTER 1

¿Por qué parábolas?


Los discípulos se acercaron y le preguntaron:

—¿Por qué le hablas a la gente en parábolas?

—A ustedes se les ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos; pero a ellos no. Al que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia. Al que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitará. Por eso les hablo a ellos en parábolas: «Aunque miran, no ven; aunque oyen, no escuchan ni entienden».

Mateo 13:10-13

Jesús le dijo a la multitud todas estas cosas en parábolas. Sin emplear parábolas no les decía nada. Así se cumplió lo dicho por el profeta: «Hablaré por medio de parábolas; revelaré cosas que han estado ocultas desde la creación del mundo».

Mateo 13:34-35


Como introducción a este libro quiero hacer dos preguntas: primera, ¿por qué he escrito acerca de cada una de las parábolas de Jesús en este libro? La respuesta es que un día se me ocurrió así porque sí durante mi tiempo devocional que debía predicar sobre las parábolas. No puedo decir que me entusiasmó el pensamiento al principio. No, no. No pienso que entiendo las parábolas. Nunca antes había tenido gran ambición de predicar sobre ellas, aunque siempre esperaba poder entenderlas, pero no sentía ninguna compulsión para predicar sobre ellas. Había sentido esto una vez antes, cuando el Señor me atrajo al libro de Santiago. Aunque sentía que había algunos versículos que no entendía para nada, el Señor me obligó a empezar a predicar sobre Santiago, y conforme lo hacía Dios me dio la revelación que necesitaba.

Prediqué sobre casi todas las parábolas durante mi tiempo en la Capilla Westminster, y ahora la serie de mensajes que prediqué han sido compilados para formar este libro. Como con el libro de Santiago, cuando empecé a predicar sobre las parábolas partí de una posición de no aducir entender plenamente todo lo que Dios quería revelar. Mi oración era que conforme estudiábamos juntos la enseñanza de Jesús aprenderíamos juntos más acerca de él. Las parábolas aparecen en este libro en el mismo orden en que aparecen en los Evangelios Sinópticos.

Mi segunda pregunta es esta: ¿por qué Jesús usó parábolas? Hablaremos de la respuesta a esa pregunta en el resto de este capítulo, y eso pondrá el cimiento para todo lo que vendrá luego.

Se puede definir una parábola como un relato sencillo que ilustra una verdad profunda. Decir parábolas era la manera principal que Jesús usaba para ayudar a sus seguidores a captar verdades espirituales. Estaba construyendo un puente de lo natural a lo espiritual. Era la manera en que Jesús ayudaba a la gente a hacer la transición que cada uno de nosotros debe hacer todos los días de la vida, pasar del nivel natural de la vida al nivel espiritual de la vida. Jesús reveló estas nociones mediante parábolas para que aquellos para quienes la verdad estaba dirigida pudieran saber el significado, pero para que las personas para quienes no estaba dirigida no la entendieran.

Para entender mejor por qué Jesús enseñó en parábolas, miraremos:

• el propósito de las parábolas

• la promesa de las parábolas

• la paradoja de las parábolas

• los tres principios de las parábolas


Propósito de las parábolas

Los discípulos de Jesús le preguntaron: «¿Por qué le hablas a la gente en parábolas?» Al responder a esa pregunta podemos pensar que fue en parte para animarnos a persistir cuando no entendemos algo; que las parábolas fueron diseñadas para probar nuestra seriedad al buscar las cosas de Dios. Eso puede ser parcialmente cierto, pero pienso que hay cinco razones clave por las que Jesús habló en parábolas:


1. Para sembrar semilla

Jesús usó las parábolas para sembrar semilla espiritual. Su enseñanza tenía un propósito de largo alcance: sembrar en las vidas de las personas semillas que más tarde crecerían y darían fruto. Las semillas necesitan tiempo para crecer. Jesús no esperaba que sus seguidores captaran al instante todo lo que él estaba diciendo, así que dio campo para un entendimiento paulatino. Sembró en su mente semillas que crecerían y con el tiempo proliferarían cuando el tiempo fuera apropiado. En algunos casos pudiera haber llevado años hasta que llegara ese entendimiento —mucho tiempo después de Jesús haberse ido— pero la semilla que él había sembrado llevaría fruto de todos modos.

Es asombroso ver cómo se refleja esto en la Biblia. Jesús pasó tres años con sus discípulos, enseñándoles y entrenándoles personalmente. Sin embargo, incluso después de tres años de oír las parábolas de Jesús en persona, ellos todavía no entenderían sino muchos años más tarde mucho lo que les estaba enseñando.

Después de que Jesús murió crucificado y resucitó, se apareció a sus discípulos por otros cuarenta días, y ni siquiera al final de ese tiempo estos habían captado el punto principal de por qué vino Jesús. Le preguntaron: «Señor, ¿es ahora cuando vas a restablecer el reino a Israel?» (Hechos 1:6). Jesús pudiera haberse quedado viéndolos y decirles: «No puedo creer que me estén preguntando eso. Nunca dije que yo iba a restaurar el reino a Israel. ¿Qué les hizo pensar eso? ¿De qué trataba mi Sermón del Monte? Trataba del Espíritu. ¿De qué se trata el Reino de los Cielos? ¡Se trata del Espíritu!

Puede ser sorpresa para nosotros darnos cuenta de que hay mucho en nuestra vida que tampoco entendemos, pero Jesús desea sembrar en nuestra vida semilla mediante su enseñanza que con el tiempo dará fruto y nos dará entendimiento.


2. Para salvaguardar los secretos del reino

En respuesta a la pregunta de sus discípulos Jesús respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos; pero a ellos no» (Mateo 13:11). En primer lugar, Dios nos permite saber un secreto: ¡que él tiene un secreto! Dios puede guardar un secreto, pero también puede escoger revelarlo a quien quiere. Las parábolas estaban diseñadas para desdoblar los secretos para aquellos que él quería que los oyeran, y para ocultarlos de aquellos que él no quería que lo supieran.

¿Por qué va a querer Dios guardar secretos? Por tres razones. Primera, para mantener al diablo a oscuras. Por ejemplo, Dios escogió oscurecer sus planes en cuanto a su Mesías para evitar que el diablo interfiriera. Nadie jamás entendió las profecías del Antiguo Testamento acerca de Jesús sino hasta después que se cumplieron. Nadie jamás podría figurarse como la profecía respecto a Belén pudiera ser correcta, o por qué se decía que el Mesías crecería en Nazaret. Las profecías no tuvieron significado sino hasta después que los hechos sucedieron; entonces fueron obvias. Las parábolas son muy similares a eso. Leemos en 1 Corintios 2:8 que «Ninguno de los gobernantes de este mundo la entendió, porque de haberla entendido no habrían crucificado al Señor de la gloria». La muerte de Jesús para salvar al ser humano fue el secreto de Dios mejor guardado. Envió a su Hijo para morir en una cruz por nuestros pecados, pero los poderes del mal no tenían idea de lo que estaba sucediendo sino cuando fue demasiado tarde.

Dios guarda secretos a fin de mantener a oscuras a los que no son espirituales o están «en la carne». Jesús dijo:

Por eso les hablo a ellos en parábolas: «Aunque miran, no ven; aunque oyen, no escuchan ni entienden». En ellos se cumple la profecía de Isaías: «Por mucho que oigan, no entenderán; por mucho que vean, no percibirán. Porque el corazón de este pueblo se ha vuelto insensible.

Mateo 13:13-15


Jesús vio los corazones endurecidos contra Dios. Dios entregó a esas personas a sus propios recursos porque rehusaron escucharle a él y a su Hijo. Escogió permitirles que siguieran sus propios deseos, que se alejaran de él con corazones encallecidos.

Dios guarda secretos para revelarlos en el tiempo apropiado a las personas para quienes están destinados. En el tiempo apropiado él los revela a las personas cuyos corazones están buscándolo. El poder de la Palabra de Dios es tal que puede alcanzar a las personas a quienes se dirige y con todo estar escondida para los que no están dispuestos a recibirla. Las parábolas están diseñadas de esta manera: para alcanzar a unos y mantener a otros a oscuras. Jesús, por consiguiente, hace una distinción entre estos dos grupos al explicar el porqué de las parábolas a sus propios seguidores íntimos.


3. Para destacar la soberanía de Dios

La soberanía de Dios tiene que ver con el derecho inherente de Dios para dar o no dar misericordia. Dios le dijo a Moisés en Éxodo 33:19: «Te daré a conocer mi nombre. Y verás que tengo clemencia de quien quiero tenerla, y soy compasivo con quien quiero serlo». El apóstol Pablo repite esto en Romanos 9:15 y concluye: «Por lo tanto, la elección no depende del deseo ni del esfuerzo humano sino de la misericordia de Dios» (versículo 16). De modo similar esta verdad se refleja en la enseñanza de Jesús mediante parábolas. En Juan 3:8 Jesús describió la soberanía de Dios diciendo: «El viento sopla por donde quiere, y lo oyes silbar, aunque ignoras de dónde viene y a dónde va. Lo mismo pasa con todo el que nace del Espíritu».

Esto quiere decir que no se puede hacer que el Espíritu Santo haga lo que se nos antoja. No se puede hacer que él sane a nadie. Uno no puede hacer que él salve a nadie. Uno no puede hacer que abra los ojos de nadie a la verdad. Solo el Espíritu Santo puede hacer eso de acuerdo a la voluntad y propósito de Dios. Algunos piensan que pueden hacer que Dios haga cosas por ellos y por eso continuamente tratan de torcerle a Dios el brazo, pero las parábolas revelan la soberanía de Dios; dan un retrato preciso del carácter y naturaleza de Dios.

Dios le dio un mandato al profeta Isaías que tal vez a él en particular no le gustó: «Ve y dile a este pueblo: "Oigan bien, pero no entiendan; miren bien, pero no perciban"» (Isaías 6:9). ¿Qué clase de mandato es ese? Sin embargo, Jesús tenía el mismo mandato de Dios. Revelaba su soberanía.


4. Para dar un vistazo a la enseñanza de la salvación

En las parábolas de Jesús se puede ver todo el panorama de la salvación. Cubren todo el espectro de la experiencia cristiana, desde la conversión inicial a Cristo hasta la consumación final de todas las cosas cuando Jesús venga a la tierra por segunda vez. Las parábolas hasta incluyen la crucifixión de Jesús. En el momento en que Jesús hablaba mediante estas parábolas, era inconcebible que sucediera algo así, pero él prefiguró su propia muerte de esta manera. Las parábolas dan un vistazo a la salvación: desde la conversión, por medio de la obra del Espíritu, a lo que sucede cuando morimos.


5. Para revelar el Espíritu de Dios

Jesús reveló de muchas maneras la obra del Espíritu, algunas más obvias que otras. El Sermón del Monte es, en un sentido real, una parábola entera acerca del Espíritu Santo. Usted tal vez piense: Pero si ni siquiera menciona al Espíritu Santo. Lo sé. Sin embargo, uno de los libros más centrados en Dios en toda la Biblia es el libro de Ester, y nunca menciona el nombre del Señor. Así que si se entiende el Sermón del Monte, se entiende que es el enfoque de Jesús en cuanto el Espíritu Santo, su revelación del carácter y obra del Espíritu. Las parábolas de Jesús se referían al Reino de los Cielos. Dondequiera que se menciona el Reino de los Cielos, generalmente hablando, se refiere al ámbito del Espíritu. Por consiguiente, Jesús está revelando lo que es la verdadera espiritualidad cuando se vive en el poder del Espíritu Santo.


Promesa de las parábolas

En Mateo 13:34-35, Jesús dice algo interesante. Llamó la atención a una profecía del Antiguo Testamento que predecía que él hablaría en parábolas: «Jesús le dijo a la multitud todas estas cosas en parábolas. Sin emplear parábolas no les decía nada. Así se cumplió lo dicho por el profeta: "Hablaré por medio de parábolas; revelaré cosas que han estado ocultas desde la creación del mundo"». ¿Por qué Jesús recalcó esto? Porque quería que supiéramos que las parábolas estaban predichas. Los profetas habían anunciado que el Mesías llegaría hablando en parábolas. Jesús estaba diciendo: «No se sorprendan porque les hablo en parábolas. Esto se predijo. Fue prometido hace mucho tiempo».

La profecía pasó incluso a predecir el contenido de las parábolas. Jesús citó el Salmo 78:2 cuando dijo: «Yo diré cosas escondidas desde la creación del mundo». Las parábolas contienen cosas que anteriormente estaban escondidas.

Permítame hacerle una pregunta. Cuando usted lee la Biblia y no entiende algo la primera vez que lo lee, ¿qué hace? ¿Cierra la Biblia y dice: «Bueno pues, no entiendo eso»? Si eso es lo que hace, usted acaba de revelar cuánto interés tiene en entender las cosas de Dios. Pero si usted empieza a buscar a Dios y a preguntarle en cuanto a las cosas que no entiende, entra en efecto una dinámica diferente. Ahora usted está buscando a Dios y pidiendo revelación, entendimiento y sabiduría. Por eso ni siquiera la mente más brillante e intelectual de toda la tierra puede simplemente «figurarse» el significado de las parábolas. Usted puede tener un cociente intelectual equivalente al de Alberto Einstein y ni así entender las parábolas. ¿Por qué? Porque usted necesita que el Espíritu Santo por su poder le revele el significado de las parábolas.

Jesús mostró a sus discípulos que las profecías del Antiguo Testamento estaban cumpliéndose ante sus propios ojos. Lo que Isaías dijo que sucedería, estaba sucediendo. Jesús dijo: «No se sorprendan porque no entienden mis parábolas». No tenían por qué entenderlas. Entender las parábolas es un secreto de «familia». Usted puede reaccionar en una de dos maneras a la declaración de Jesús. Usted puede decir: «Pues bien, yo estoy fuera de la familia, así que se acabó», o puede decir: «Señor: me gustaría estar en la familia. ¿Hay alguna posibilidad de que tengas misericordia de mí?»


Paradoja de las parábolas

Tercero, llegamos a la paradoja de las parábolas. La palabra paradoja quiere decir «algo que es contradictorio y sin embargo verdad». Ya hemos notado que los que tienen corazón endurecido y encallecido «se pierden» las verdades presentes en las parábolas, pero Jesús dice una afirmación asombrosa en Mateo 13:12: «Al que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia. Al que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitará». Esta es la paradoja de las parábolas: las palabras de Jesús sirven para endurecer más el corazón de los que no quieren recibirlas. Los que están fuera de la familia de Dios y que tienen el corazón encallecido con el tiempo son «humillados»; se les quita incluso lo que ya tienen, y se quedan sin nada.

Pero para los que están en la familia de Dios tres cosas son verdad. Primero, ellos «oyen». Jesús dijo a sus discípulos en el versículo 16: «Dichosos los ojos de ustedes porque ven, y sus oídos porque oyen». No solo que oyen, sino que también se dan cuenta de que han recibido un honor, porque Jesús pasó a decirles: «Porque les aseguro que muchos profetas y otros justos anhelaron ver lo que ustedes ven, pero no lo vieron; y oír lo que ustedes oyen, pero no lo oyeron» (versículo 17). Así que la consecuencia es que los que están en la familia se sienten humildes porque Dios les permite «ver» y «oír». Cuando usted está fuera de la familia de Dios, la consecuencia es humillación. Cuando usted está dentro de la familia, la consecuencia es humildad. Fuera de la familia, la gente se endurece; estando dentro, recibe honor.


Tres principios de las parábolas

Al estudiar las parábolas de Jesús, nos guiarán tres principios principales. Será útil tener estos principios siempre presentes al estudiar y absorber las verdades que Jesús está impartiendo.


Principio 1

No todas las parábolas apuntan a la misma verdad. Algunas hablan primordialmente en cuanto a la obra del Espíritu; otras enseñan en cuanto a escatología, es decir, las «últimas cosas»; algunas hablan de nuestro crecimiento como cristianos.


Principio 2

A menudo una parábola tiene solo una verdad básica en mente. No debemos tratar de leer en una parábola más de lo que debemos para hacerla que hable sobre algún otro asunto —como por ejemplo la Segunda Venida de Jesús o el tribunal de Cristo— cuando a lo mejor no se refiere a eso para nada. Nuestro objetivo debe ser descubrir la verdad cardinal que Jesús quería ilustrar.


Principio 3

Más importante, nunca debemos tratar de hacer que una parábola se pare en las cuatro patas. No todo detalle de una parábola tiene que tener significado. Al interpretar las parábolas tenga cuidado de mantener en mente la verdad esencial, y no trate de desarrollar una doctrina principal en lo que pudiera ser un detalle secundario.
(Continues...)


Excerpted from Las Parabolas de Jesus by R. T. Kendall. Copyright © 2013 R. T. Kendall. Excerpted by permission of ZONDERVAN.
All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
Excerpts are provided by Dial-A-Book Inc. solely for the personal use of visitors to this web site.

Meet the Author

R.T. Kendall es el autor de Jonah y Believing in God. Es un ministerio jubilado de Westminster Chapel, en London, y él ha sido un Pastor Meridional Del Bautista en los Estados Unidos. Actualmente él vive en Florida.

Customer Reviews

Average Review:

Write a Review

and post it to your social network

     

Most Helpful Customer Reviews

See all customer reviews >