Las Sabias Mujeres de la Habana

Las Sabias Mujeres de la Habana

by Jose Raul Bernardo
     
 

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Las Sabias Mujeres de la Habana es una apasionada y enternecedora historia que se desarrolla en el exótico mundo de Cuba en el año 1937. Esta novela narra las vidas de dos cuñadas que comienzan como rivales pero que terminan desarrollando un profundo lazo de afecto que las une por el resto de sus vidas. Debido a la Gran Depresión de los

Overview

Las Sabias Mujeres de la Habana es una apasionada y enternecedora historia que se desarrolla en el exótico mundo de Cuba en el año 1937. Esta novela narra las vidas de dos cuñadas que comienzan como rivales pero que terminan desarrollando un profundo lazo de afecto que las une por el resto de sus vidas. Debido a la Gran Depresión de los años treinta y a los bajísimos precios del azúcar en Cuba, la familia de Lorenzo se encuentra en gran necesidad de ayuda financiera. Es por esto que los recién casados, Marguita y Lorenzo, aceptan dejar su cómodo apartamentito para instalarse en la desmoronada mansión de los padres del novio en la sección española de la Habana, que en su época fue muy próspera. Pero la bella Marguita está muy lejos de sentirse bienvenida en la vieja casona de sus suegros porque Loló, su cuñada solterona, despliega hacia la pareja un comportamiento que sorprende a todos, provocando, a causa de sus celos y de su soledad, una peligrosa brecha entre las dos mujeres. Marguita huye al lado de su madre, una mujer verdaderamente sabia cuya generosidad, sentido del humor, y bueno, inteligentes manipulaciones proveen la medicina necesaria para menguar la brecha. En este relato picante y lírico, José Raúl Bernardo retrata vívidamente la vida familiar cubana de la época y crea a tres mujeres extraordinarias unidas a través de sacrificios, fortaleza, ingenio, y amor.

Editorial Reviews

St. Louis Post-Dispatch
“A page-turner that offers Latin-style solutions to universal problems.”
Publishers Weekly
A schematic, preachy family drama plays out against the backdrop of pre-WWII Cuba in this well-intentioned but leaden novel by Bernardo (The Secret of the Bulls). When Lorenzo and Marguita marry in 1938, even balmy Havana is feeling the effects of the Great Depression. To help Lorenzo's parents make ends meet, the couple agree to rent a room in their Old Havana house, but the night they move in, Marguita catches Lol", Lorenzo's 31-year-old sister, spying on the couple in bed. Horrified, Marguita and Lorenzo move immediately, renting a house near Marguita's parents, in a poorer neighborhood. Marguita refuses to forgive the miserable Lol", who is saddled with a virginity she finds impossible to shed in conservative prewar Cuba. When Marguita has a son, Lol" becomes even more envious. Fortune smiles on her at last or so she believes when she attends a party thrown by Lorenzo's employer, a bookstore owner who owns a beach club east of Havana. As she walks alone along the edge of the sea, she comes upon another party guest, the young Father Alonso, stretched out naked under a tree on a deserted strip of beach. These two enthusiastically rid themselves of their sexual anxieties and their virginities. For Lol", pregnancy ensues; for Father Alonso, a crisis of vocation. Lol"'s hidden pregnancy is paralleled by Marguita's, whose second child is looking like an unaffordable luxury. Should she abort it? Ra#l has produced an exercise in unabashed tropical schmaltz, plagued with squirm-inducing euphemisms ("like all virgins, [Lol"] is afraid of the unicorn of man"), stiff dialogue and awkward plotting. 5-city author tour. (Feb. 19) FYI: Rayo also offers a Spanish-language edition: Las Sabias Mujeres de la Habana ($13.95 paper 384p ISBN 0-06-093616-9). Copyright 2001 Cahners Business Information.
Library Journal
Set in 1938, this novel by Cuban exile Bernardo continues the story of the enlightened butcher Maximiliano and his wife, Dolores, which was first introduced in El secreto de los toros (The Secret of the Bulls, Aguilar, 1996). This time, however, Bernardo focuses on their daughter, Marguita, who is married to Lorenzo, the son of impoverished Spanish immigrants. Unfortunately, when the potential for an engaging plot arises, it is quickly squelched by sappy descriptions of domesticity, such as the agony of choosing a baby's name. Bernardo handles the most significant conflicts an unmarried woman's pregnancy and a man's inability to support both his children and his parents through sudden and unlikely events: the woman is relocated to Miami to improve her telephone-operator skills, and, though the story is set during the Great Depression, the man receives a significant raise. Similarly, a young priest's obsessive homosexual longing vanishes after he yields to an unattractive woman's seduction. Dialogs stiff with passive-voice clauses and brisk as legal briefs add to the novel's narrative awkwardness, and Bernardo has the unfortunate habit of itemizing his characters' attributes in lists that read like stage directions. Redundancy also abounds: "Asuncion lost the ability to hear in both ears. She could not hear any sound." In an unconvincing attempt to make this a quintessential Cuban novel, Bernardo ascribes the characters' most mundane acts to the essence of the Cuban self. Despite the numerous drawbacks, this novel's vivid evocation of Havana's vibrant urban landscape makes it worth reading. Recommended, with reservation, for bookstores and public libraries in Cuban communities. Joseph Delgado-Figueroa, Columbia, SC Copyright 2002 Cahners Business Information.

Product Details

ISBN-13:
9780060936167
Publisher:
HarperColins Espanol
Publication date:
02/28/2002
Edition description:
Spanish Language Edition
Pages:
384
Product dimensions:
5.31(w) x 8.00(h) x 0.86(d)

Read an Excerpt

Uno

A unque estamos a mediados de Febrero, cuando un blanco sudario de nieve cubre inmensas áreas de Norteamérica y el invierno, frío, gris y desolado, está en su apogeo, el tiempo en la ciudad de La Habana es sencillamente lo más esplendoroso que uno se pueda imaginar en esta increíblemente hermosa mañana de 1938.

Este clima de Cuba, siempre tan espectacular, es posiblemente lo único en la isla que la gran depresión mundial de los años treinta no ha podido destruir. A pesar de que cientos de miles de cubanos se están muriendo de hambre -- porque el desempleo ha Ilegado a proporciones más que alarmantes y casi nadie puede conseguir trabajo -- el brillante cielo azul turquesa que flota tranquilamente sobre la ciuclad se mantiene totalmente límpido y carente de nubes a medida que Marguita y Lorenzo comienzan a descender de un viejo tranvía. Y mientras lo hacen, las acariciadoras brisas que provienen de la bahía insisten en refrescar el inmenso calor de ese sol cubano de mediodía, que está que arde, y que poco a poco trata de inundar con su brillante luz las callejuelas de la vieja ciudad, serpentinadas y pavimentadas con adoquines.

Durante una buena media hora Marguita y Lorenzo han estado montados en un tranvía bastante destartalado que hace ya muchos años debió de haber sido pintado de un amarillo chillón pero que es ahora muchísimo más pálido debido a la excesiva brillantez y al inmenso calor del sol tropical. Las paredes del tranvía, hechas de delgados tabiques de madera, tienen tantas perforaciones y grietas creadas por el ataque del salitre del mar, y sus asientos de mimbre están tansumamente gastados, que no puede existir duda alguna de que el tranvía ha disfrutado ciertamente de mejores días. Pero, así y todo, este viejo tranvía se las ha arreglado para Ilevar a los recién casados desde su nuevo hogar -- un pequeñísimo apartamento en Belascoaín, un área fuera del centro de la ciudad -- al mismo centro de La Habana, La Habana Vieja, la parte de la ciudad que existe desde el siglo XVI, y que se mantiene muy estropeada por los estragos de los años, cierto, pero muy orgullosa, bordeando la gigantesca bahía de La Habana.

Sin embargo, a pesar de que el viaje se ha demorado mucho más de lo que ellos habían anticipado, eso no les ha importado nada ni a Marguita ni a Lorenzo que estando aún en su luna de miel están disfrutando plenamente el uno de la compañía del otro. Muy por el contrario, una vez que Marguita y Lorenzo se bajan del tranvía y huelen ese aire perfumado que proviene de la bahía y que es tan delicioso, Marguita mira a su guapo esposo y ambos se sonríen con una felicidad íntima e intensa.

Só1o les toma unos cuantos minutos a Lorenzo y a su joven esposa para caminar las pocas cuadras que van desde la parada del tranvía hasta lo que en el siglo dieciocho era el más elegante barrio de toda La Habana, pero que comenzando hace ya muchos años se ha ido deteriorando poco a poco y se encuentra ahora en un estado bastante deplorable. Muy bien vestidos, los recién casados Ilevan puesto lo mejorcito que tienen, que es exactamente lo que Ilevaron puesto el día que se casaron, hace ya dos meses. Ella, un vestido a media pierna de un color plateado y cortado al sesgo -- hecho por ella misma -- con mangas largas y estrechas y con un cuello alto, que acentúa delicadamente su bien redondeado cuerpo de mujer cubana; y él, el mejor de sus dos trajes, hecho de lino natural color arena, que acaba de ser planchado por la misma Marguita.

Una vez que llegan a una casa situada en el medio de una cuadra, usando sus nudillos, Lorenzo llama a una alta y delgada puerta de paneles, años atrás pintada de un intenso azul turquesa que el sol ha hecho palidecer, la pintura ahora desconchándose en pedazos.

Mientras esperan, Marguita se vuelve hacia su marido, Lorenzo, un joven de cabellera crespa e indomable, bigote estrecho y afilado, y ojos oscuros y brillantes que ella tanto adora.

-- ¿Cómo luzco? -- le pregunta, su voz de repente un poco tirante.

Lorenzo la mira, admirando lo que ve: una hermosa joven con deslumbrante cabellera dorada, cara ovalada y tostada por el sol, naricita pequeña, labios llenos y sensuales, y cejas muy finas y muy bien sacadas y perfiladas que delicadamente enmarcan destellantes ojos de un color azul pálido.

-- Tan preciosa como de costumbre -- contesta galantemente Lorenzo, diciendo la pura verdad.

-- Oh, Lorenzo, ¡por favor! -- una Marguita muy nerviosa le responde, ajustándose el vestido --. Que no estoy para juegos. Dime la verdad, ¿te luzco bien?

Esta es la primera vez que Marguita ha sido invitada a comer a casa de sus suegros, y está muy tensa debido a ello, porque no quiere hacer un papel ridículo.

Marguita ha visto a sus suegros muy pocas veces.

Durante su largo noviazgo de tres años, Lorenzo fue siempre el que viajó atravesando toda la ciudad para ir a visitar a Marguita. Para set exactos, la familia de Marguita y la de Lorenzo se han visto sólo tres veces, y cada una de esas veces por sólo unos pocos minutos. La primera vez, durante la fiesta para celebrar la petición de mano, en la casa de la familia de Marguita. La segunda vez, cuando Marguita y su familia...

Las Sabias Mujeres de la Habana. Copyright © by Jose Raul Bernardo. Reprinted by permission of HarperCollins Publishers, Inc. All rights reserved. Available now wherever books are sold.

Meet the Author

José Raúl Bernardo is the author of two previous novels: Silent Wing, elected as one of the Best Works of Fiction in 1998 by the Los Angeles Times Book Review, and The Secret of the Bulls, now available in seven languages. A renaissance man, José Raúl Bernardo is also a celebrated architect, poet, and a noted composer whose award-winning symphonic works have been heard all over the world. He now makes his home in the Catskill Mountains of New York.

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