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Libro de los Hechos
     

Libro de los Hechos

by Lawrence O. Richards
 
La iglesia primitiva se encontraba llena de cristianos que habían visto a Jesús y estaban comprometidos a contar su historia para el beneficio de las futuras generaciones de la familia de Dios. El Libro de los Hechos te conecta a la gente y los acontecimientos que le dieron forma a la iglesia tal y como la conocemos hoy. Seremos inspirados y equipados

Overview

La iglesia primitiva se encontraba llena de cristianos que habían visto a Jesús y estaban comprometidos a contar su historia para el beneficio de las futuras generaciones de la familia de Dios. El Libro de los Hechos te conecta a la gente y los acontecimientos que le dieron forma a la iglesia tal y como la conocemos hoy. Seremos inspirados y equipados para amarnos y servirnos unos a otros como fue la intención de Cristo.

Product Details

ISBN-13:
9780829755275
Publisher:
Vida
Publication date:
09/17/2010
Series:
Guia inteligente de la BibliaSeries Series
Pages:
448
Product dimensions:
7.20(w) x 9.10(h) x 1.30(d)
Age Range:
18 Years

Read an Excerpt

EL LIBRO DE LOS HECHOS

Guía Inteligente de la Biblia
By ROBERT C. GIRARD LARRY RICHARDS

Zondervan

Copyright © 2010 Editorial Vida
All right reserved.

ISBN: 978-0-8297-5527-5


Chapter One

Hechos 1 Se encienden las luces

Comencemos

El mundo en el que el cristianismo comenzó estaba gobernado por el puño de hierro del Imperio Romano, el cual había invadido Europa, África, Egipto y el Cercano Oriente, incluyendo Israel, la tierra de los judíos. La capital imperial era Roma. En el año 30 d. C. el emperador era Tiberio César. En ninguna parte eran más odiados los conquistadores romanos ni más probables las refriegas revolucionarias que en Israel. El historiador judío Josefo informa que durante el primer siglo se registraron diez mil incidentes de insurrección solo en Israel1.

La revolución más radical —aquella que los encargados del marcador se olvidaron de contar— fue un levantamiento no violento que empezó en Jerusalén con un puñado de creyentes que en su mayoría eran pescadores y mujeres. En menos de trescientos años, este alzamiento puso al poderoso Imperio Romano de rodillas ante Jesús de Nazaret, el galileo crucificado. Esta revolución no estaba motivada por el odio ni las ambiciones políticas, sino por el amor y la creencia de que su héroe y jefe había dado la vida por su libertad, había resucitado de los muertos, y ahora dirigía la revolución desde el salón del trono celestial de Dios.

Hechos muestra a la iglesia en su mejor hora: bajo un ataque feroz, pero imparable, espiritualmente en llamas, moralmente pura, impulsada por el amor y vinculados todos por la presencia viva de Cristo. Habla de un movimiento de pioneros y de gente dispuesta a arriesgarse, a abrir nuevos caminos, aceptar nuevos retos, personas altamente vigorizadas para asaltar la ignorancia y la debilidad espirituales.

Esto puede ser el comienzo de algo grande

Hechos 1:1-2: Estimado Teófilo, en mi primer libro me referí a todo lo que Jesús comenzó a hacer y enseñar hasta el día en que fue llevado al cielo, luego de darles instrucciones por medio del Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido.

El autor de Hechos fue un médico griego llamado Lucas. Hechos es una continuación. El otro libro del autor es la tercera versión del Nuevo Testamento de la historia de Jesús: el Evangelio de Lucas.

Los dos libros de Lucas están dedicados a un funcionario del gobierno romano a quien Lucas llama "Teófilo". Este hombre era o un seguidor comprometido de Cristo o un buscador serio que estaba a punto de convertirse en creyente. El Evangelio de Lucas y Hechos están escritos en el griego de más calidad del Nuevo Testamento, el idioma que mejor comunicaría a un miembro educado de la aristocracia.

Algunos piensan que Lucas pudo haber sido un esclavo, el médico personal de Teófilo, que se encontraba seriamente enfermo. Por medio de la habilidad médica y el cuidado de Lucas, Teófilo quedó restaurado en su salud. Él agradecido le dio la libertad a Lucas, quien a su vez, le mostró su aprecio a Teófilo dándole el don más precioso que pudo encontrar: el mensaje concerniente a Jesús.

Lo que Jesús comenzó

Si Lucas le hubiera puesto un título a su libro, bien pudiera haber sido algo así: "La continuación de la obra de Cristo" o "Más pruebas de que Cristo está vivo" o "Usted ha leído mi primer libro, pero apriétese el cinturón, peregrino, ¡pues todavía no ha visto nada!". El Evangelio de Lucas "comenzó" la historia de Jesús (Hechos 1:1). Hechos cuenta el resto de la historia. Esa historia está todavía siendo escrita hoy en la vida de los seguidores de Cristo.

La superestrella es Cristo Jesús. Él es el protagonista en cada escena. En los Evangelios se movió dentro de un solo cuerpo humano y habló con un acento judío. En Hechos habla a través de muchas voces y lenguas diferentes. Su mensaje y metas permanecen iguales.

Cuarenta días increíbles

Hechos 1:3: Después de padecer la muerte, se les presentó dándoles muchas pruebas convincentes de que estaba vivo. Durante cuarenta días se les apareció y les habló acerca del reino de Dios.

El 9 de abril del año 30 d. C.4 , los desmoralizados seguidores de Jesús, el nazareno muerto, se apiñaron en el aposento alto de un edificio en Jerusalén. Ese fue su tercer día de duelo en secreto (la ley prohibía hacer duelo abiertamente por un malhechor condenado). Su maestro, que ellos creían era el Mesías tan esperado que rescataría a Israel de la esclavitud, estaba muerto. Ellos lo habían visto morir. La depresión en el aposento era tan densa que se podía cortar con cuchillo.

De repente la puerta se abrió de par en par. Mujeres sin aliento que habían ido a embalsamar el cuerpo se precipitaron dentro, balbuceando noticias confusas acerca de una piedra que habían retirado (Mateo 28:2), un cadáver que no aparecía (Juan 20:2-13), ángeles (Lucas 24:4-5), y un Cristo resucitado (Mateo 28:8-10).

Era el comienzo de los cuarenta días más asombrosos de sus vidas.

El Rey y el Reino

Hechos 1:3: [Jesús] les habló acerca del reino de Dios.

Vivito y coleando, Jesús se les apareció a sus seguidores en toda clase de lugares y situaciones. Los llamó por nombre, los tocó, los invitó a que lo tocasen, comió con ellos, caminó y pescó con ellos. Las cicatrices de la crucifixión eran visibles en sus manos, pies y costado (Lucas 24:39-40; Juan 20:27).

Partidarios anhelantes se agruparon alrededor de su Maestro en las reuniones después de la resurrección. Se sentaban en el borde de sus asientos, incapaces de apartar los ojos del Jesús resucitado. "El reino de Dios" siempre había estado en su mente. Él habló de ello más de ochenta veces en los cuatro evangelios. Ya resucitado, hablaba del reino más que nunca antes.

El reino en una cápsula

El reino se centra en un asunto principal. En la oración del Señor, Jesús les enseñó a orar: "Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo" (Mateo 6:9-10). El reino es el reinado o el gobierno de Dios. Todo en el reino se enfoca en hacer la voluntad de Dios.

Los ciudadanos del reino son personas que reconocen la soberanía y la autoridad de Dios sobre sus vidas, y el universo. Su grito de fe era: "¡Dios está en control!". Se sentían vinculados unos con otros en la comunidad del reino, la iglesia, el contingente de avance del reino. Juntos dieron al mundo presente un anticipo del mundo futuro donde todas las cosas y cada uno se inclinarán ante la voluntad de Dios. Trabajaron para llevar a cabo el gran plan de Dios de llevar a cada persona bajo su reinado benevolente.

El reinado de Dios: Una obra interior

Hechos 1:4-5: Una vez, mientras comía con ellos, les ordenó: No se alejen de Jerusalén, sino esperen la promesa del Padre, de la cual les he hablado: Juan bautizó con agua, pero dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo.

Al reunirse con sus seguidores después de la resurrección, Jesús entona su tema favorito: "El reino de Dios está aquí". Al fin ellos podían ver lo que antes no habían podido ver. Habiendo llevado el castigo por el pecado humano y vencido a la muerte, ¡Jesús reina! Aunque lo intentaran, no podían dudar de ello. Él se había ganado el derecho de reinar. Podía esperar que sus instrucciones fueran obedecidas. Y tenía grandes planes: su intención era conquistar el mundo.

¿Cómo iban a conquistar el mundo esta colección de aldeanos incultos que olían a pescado? Ceder al reinado de Dios en las cosas prácticas de la vida era ir en contra de hábitos de toda la vida. El pecado es tan fácil como caerse de un árbol. Rendirse a la voluntad de Dios era como escalar el monte Everest cada día. ¿Conquistar el mundo? ¡Eso era como un sueño de locos!

Había solo un camino: El Rey tenía que empezar una obra interior. De manera que el Rey Jesús mandó a sus soldados: "¡Esperen la llegada del Espíritu!" (vea Hechos 1:5).

Si no lo han sumergido, ¡le han mentido!

La estrategia de Jesús para dar a las personas la oportunidad de vivir bajo el reinado de Dios empieza conectando a sus seguidores con la fuente y el secreto de su propio poder. "Juan bautizó con agua, pero dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo" (Hechos 1:5). En la lengua original del Nuevo Testamento "bautizar" significa lo siguiente:

• Poner o meter algo en agua para lavarlo (como lavar ropa sucia)

• Cambiar el color de un tejido metiéndolo repetidas veces en el tinte

• Remojar, saturar, inundar o llenar algo o a alguien

Cuando los primeros cristianos hablaban de ser "bautizados con el Espíritu Santo", ellos tenían estos significados en mente.

• El Espíritu Santo limpia al creyente del pecado (Hechos 15:8-9).

• El Espíritu Santo cambia al creyente para que sea como Jesús (2 Corintios 3:18).

• El Espíritu Santo llena a los creyentes con sus presencia, dándoles poder para hacer la voluntad de Dios, sumergiéndolos en los pensamientos, valores y carácter de Jesús (Hechos 2:4).

Recordemos lo dicho

"Juan bautizó con agua", dijo Jesús. Tres años antes a orillas del río Jordán, Juan el Bautista, el profeta del desierto, declaró: "Yo los bautizo a ustedes con agua. Pero está por llegar uno más poderoso que yo, a quien ni siquiera merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego" (Lucas 3:16). Con estas palabras de Lucas 3:16, Juan resumió todo lo que Cristo Jesús haría, desde enseñar hasta morir en la cruz y resucitar (las cosas que pudo hacer en el poder del Espíritu Santo); desde el renacimiento espiritual hasta el perdón de pecados y llegar a vivir en el corazón de su pueblo (las cosas que él hace en los creyentes al darles el don del Espíritu Santo). Todo lo que Jesús hace es obra del Espíritu Santo y parte de su "bautismo".

¡No se vayan sin esto!

Jesús les da tres pistas para formar las expectativas de sus amigos sobre la venida del Espíritu Santo a sus vidas (Hechos 1:4-5):

1. "¡No se alejen de Jerusalén sin él!" (Hechos 1:4). No intenten hacer nada para Dios hasta que tengan al Espíritu Santo.

2. "¡Esperen la promesa del Padre!" (Hechos 1:4; 2:38; 10:45). El Espíritu es el cumplimiento de la garantía de Dios.

3. "¡Recuerden lo que les dije!" (Hechos 1:4). El bautismo con el Espíritu incluye todo lo que Cristo hace en sus seguidores y a través de ellos. Para entender el bautismo espiritual, verifique las enseñanzas de Jesús (vea el cuadro siguiente).

Es evidente desde el principio de Hechos que la supervisión de la expansión del reino de Dios está dirigida por el mismo Cristo Jesús, que vive en sus seguidores mediante la persona del Espíritu Santo.

Estrategia para conquistar el mundo

Hechos 1:6-7: Entonces los que estaban reunidos con él le preguntaron:

—Señor, ¿es ahora cuando vas a restablecer el reino a Israel?

—No les toca a ustedes conocer la hora ni el momento determinados por la autoridad misma del Padre —les contestó Jesús.

La enseñanza de Jesús acerca del reino de Dios fue con frecuencia malentendida. Los judíos oprimidos esperaban un gobernante militar que los liberaría del yugo opresor de los conquistadores paganos y restauraría la independencia nacional. Estas ideas nacionalistas estaban todavía presentes en el pensamiento de los discípulos. Patriotas hasta el tuétano, los judíos soñaban con reavivar la antigua monarquía judía. "Señor, ¿es ahora cuando vas a restablecer el reino a Israel? " (Hechos 1:6).

Jesús no dijo exactamente "no". Los creyentes judíos pronto pondrían su fe en él, se rendirían al señorío de Dios y experimentarían el reino. Un día, como los profetas predijeron, el reino de Israel sería restaurado. Pero todavía no. La respuesta de Jesús fue una amable reprensión, como diciendo: "La hora de los sucesos nacionales e internacionales no es asunto de ustedes. Solo el Padre tiene autoridad sobre la hora y el momento determinado. Olvídense de esos sueños de un poder mundano. "¡Asuntos mucho más importantes están en juego!" (Hechos 1:7).

El TNT de la presencia de Cristo

Hechos 1:8: Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.

Había que emprender una guerra más importante que la de la independencia de Israel. La palabra original que traducimos como "pero" (Hechos 1:8) es la palabra más fuerte en griego para indicar contraste. Es como decir: "¡Cálmense! En vez de dedicarse a pensamientos nostálgicos o especulaciones apocalípticas, óiganme bien. Están a punto de quedar conectados con una fuente de poder que ni siquiera han soñado".

La palabra que se traduce "poder" en el versículo 8 suena como "dinamita". Significa autoridad y energía. Para seguir al General a esta batalla por el reino, los seguidores de Jesús necesitan el TNT espiritual de su presencia. En unos pocos días, Jesús entraría de manera sobrenatural en ellos en la forma del Espíritu Santo. Esto les daría poder para ser lo que los cristianos deben ser: testigos.

El mapa de guerra de la revolución

Tres ofensivas principales forman el plan de Jesús para conquistar el mundo. Los lugares de las flechas en su mapa de guerra constituyen una tabla de contenido de Hechos (vea la Ilustración #1).

1. Jerusalén (Hechos 1—7)

2. Judea y Samaria (Hechos 8—12)

3. Hasta los confines de la tierra (13—28).

Hechos traza el avance del evangelio hasta Roma. En realidad antes de su muerte los apóstoles habían llegado con el mensaje de Jesús hasta España, Inglaterra, África e India. Antes de que termine la revolución, cada grupo de personas en el mundo lo habrán escuchado (Mateo 28:19). Las estrategias están en marcha para llevar en este siglo las buenas noticias hasta el último pueblo todavía no alcanzado.

5-4-3-2-1 ¡Despeguen!

Hechos 1:9-11: Habiendo dicho esto, mientras ellos lo miraban, fue llevado a las alturas hasta que una nube lo ocultó de su vista. Ellos se quedaron mirando fijamente al cielo mientras él se alejaba. De repente, se les acercaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: —Galileos, ¿qué hacen aquí mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido llevado de entre ustedes al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse.

Las sesiones estratégicas con el Cristo resucitado terminaron bruscamente a los cuarenta días de su resurrección. Él llevó a sus amigos hasta un lugar pequeño llamado Betania (Lucas 24:50), levantó las manos para bendecirlos y, mientras ellos miraban, fue llevado arriba y desapareció en una nube extraña.

Mientras que el grupo en lo alto de la colina se esforzaba por tener una última visión del Señor que ascendía, de repente dos figuras vestidas de blanco (ángeles) se acercaron a ellos y les preguntaron: "Galileos, ¿qué hacen aquí mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido llevado de entre ustedes al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse, en una nube".

La ascensión es la escena final triunfadora de una vida asombrosa. ¿Dónde fue Jesús? Treinta y tres años antes descendió de la dimensión celestial como un bebé humano de forma que pudiera morir como un hombre por el pecado de la humanidad. Cumplida la misión, regresaba a la dimensión celestial y volvía a ocupar su lugar a la diestra de Dios. Vea el siguiente cuadro.

(Continues...)



Excerpted from EL LIBRO DE LOS HECHOS by ROBERT C. GIRARD LARRY RICHARDS Copyright © 2010 by Editorial Vida. Excerpted by permission of Zondervan. All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
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Meet the Author

Robert C. Girard fue pastor po muchos aos y autor de vaios libros. Tuvo un ministerio en la radio popular. Escribió por mucho tiempo lecciones de Escuela Dominical para adultos en Scripture Press. Robert está retirad y resides en Rimrock Arizona.

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