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Lo que pasó, pasó...: ¡No pierdas tiempo mirando el pasado, enfócate en el presente y transforma tu vida hoy!
     

Lo que pasó, pasó...: ¡No pierdas tiempo mirando el pasado, enfócate en el presente y transforma tu vida hoy!

by Norma Pantojas
 

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La consejera de familia Norma Pantojas nos demuestra que aún el pasado más triste, puede ser transformado en una experiencia de aprendizaje para nosotras mismas y para otros, con la ayuda de Dios.

Overview

La consejera de familia Norma Pantojas nos demuestra que aún el pasado más triste, puede ser transformado en una experiencia de aprendizaje para nosotras mismas y para otros, con la ayuda de Dios.

Product Details

ISBN-13:
9781602556409
Publisher:
Grupo Nelson
Publication date:
02/07/2012
Pages:
240
Product dimensions:
5.50(w) x 8.30(h) x 0.80(d)

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LO QUE PASÓ, PASÓ ...

¡No pierdas tiempo mirando el pasado, enfócate en el presente y transforma tu vida hoy!
By NORMA PANTOJAS

Grupo Nelson

Copyright © 2012 Norma Pantojas
All right reserved.

ISBN: 978-1-60255-640-9


Chapter One

Lo que pasó, pasó ...

Ahora renuevo mis pensamientos

¿Por qué las mujeres somos tan propensas a quedarnos atas-cadas viviendo en el pasado? Porque es más fácil mantenernos en el papel de víctima recordando y recreando el daño que alguien nos hizo, con todas las emociones negativas que nos produjo el suceso, que decidirnos a cambiar nuestro esquema de pensamientos para poder perdonar la ofensa y disfrutar las maravillas que Dios nos regala cada día. Trazar la ruta hacia el perdón que nos lleve a bendecir aún a aquel que nos ha herido es más trabajoso que continuar el camino hacia el odio, el rencor y el resentimiento, porque es a lo que por lo general se inclinan los sentimientos de la mayoría de las personas cuando han sido lastimadas. Odiar es fácil cuando llega la traición, el desamor y el rechazo; lo difícil es amar, en esas mismas circunstancias a quien no se lo merece por el daño que ha provocado. Esto significa que la persona ofendida o traicionada tendrá que hacer un esfuerzo consciente para salirse de lo que socialmente se considera natural. La sociedad nos ha enseñado que hay acciones que son imperdonables, y se considera normal, por ejemplo, que se odie a aquel que agrede sexualmente a un niño, a quien es infiel o a quien comete un asesinato. No obstante, Dios, nuestro Creador, nos enseña con su ejemplo a perdonar siempre y a amar a nuestros enemigos sin importar la falta que hayan cometido, todo lo contrario a la herencia social que cargamos cada día. Por esa razón, perdonar, dejar el pasado atrás, y comenzar a vivir una nueva vida se ha convertido en una acción difícil de realizar. La costumbre nos inclina a seguir el patrón social de odiar, mientras Dios nos dirige a formar estructuras basadas en el amor, el perdón y la restauración. Por eso nos dice en su Palabra:

Han oído la ley que dice: "Ama a tu prójimo" y odia a tu enemigo. Pero yo digo: ¡ama a tus enemigos! ¡Ora por los que te persiguen! De esa manera, estarás actuando como verdadero hijo de tu Padre que está en el cielo. Pues él da la luz de su sol tanto a los malos como a los buenos y envía la lluvia sobre los justos y los injustos por igual. Si sólo amas a quienes te aman, ¿qué recompensa hay por eso? Hasta los corruptos cobradores de impuestos hacen lo mismo. Si eres amable sólo con tus amigos, ¿en qué te diferencias de cualquier otro? —Mateo 5.43-47

Ese plan perfecto de Dios nos dirige a tener una actitud mental sana, pero para saber cómo es posible aprender a amar y a perdonar a aquellos que nos han hecho daño, es necesario que conozcamos unos datos sencillos sobre el funcionamiento de nuestro cerebro. El doctor Joe Dispenza, un reconocido quiropráctico y estudioso de la neurofisiología y del funcionamiento cerebral, explica que existe un tipo de memoria que él denomina: memoria implícita. Esta memoria está relacionada con los hábitos, habilidades, reacciones emocionales, reflejos, condicionamientos, mecanismos de respuesta a los estímulos, recuerdos aprendidos por asociación y conductas instaladas que podemos demostrar con facilidad, sin demasiada atención consciente. La mente aprende y le enseña al cuerpo a ejecutar cada acción por medio de repeticiones hasta que el cuerpo fija esa acción y la puede repetir automáticamente, sin que tenga que participar la mente consciente. Así, el cuerpo memoriza lo que la mente consciente se acostumbró a enseñarle.

El cerebro es poderoso y te va a responder de acuerdo a la información que le suministres. Si lo alimentaste con pensamientos tristes y negativos, tu cuerpo, a fuerza de tanto practicar lo que tu mente le ordenaba, memorizó la acción de pensar en eventos dolorosos. Un ejemplo de cómo funciona esta estructura cerebral es cuando aprendimos a cepillarnos los dientes durante la infancia. La primera vez que lo hicimos fuimos paso por paso, pero tan pronto el cuerpo memorizó la acción, lo comenzamos a hacer automáticamente porque ya estábamos acostumbrados a repetir la misma acción. No obstante, si un día nos levantáramos y por falta de agua no nos pudiéramos lavar los dientes, nos sentiríamos incómodas porque ya estamos acostumbradas a esa acción diaria. Así pasa con todo lo que estamos habituados a hacer. Si desarrollas la terrible costumbre de sufrir, el día que todo esté bien echarás de menos la tristeza y la angustia e inconscientemente buscarás la forma de experimentar sufrimiento. Amiga querida, se hace un hábito hasta de sufrir. Procura desarrollar la sana costumbre de ser feliz, sembrando pensamientos de amor, de perdón y de paz en tu mente y en tu corazón.

Muchas mujeres viven en el pasado, precisamente, porque se han dedicado a revivir una y otra vez los recuerdos dolorosos y esa evocación constante ha llegado a hacerlos realidad en su pensamiento hasta el punto en que experimentan todas las emociones que sintieron cuando ocurrió el incidente doloroso. Como consecuencia de esta reacción inconsciente del cerebro, las personas que no perdonan continúan fijando en su corazón los sentimientos negativos de amargura y odio que son los que las dejan viviendo en el pasado, recreando una película que ya solo es real en su pensamiento.

A pesar de los errores que hayamos cometido, de los rechazos recibidos y de todo lo que haya pasado en la historia de nuestra vida, Dios siempre está ahí para sostenernos, bendecirnos y levantarnos. En el momento en que se te presente alguna dificultad, no actúes impulsivamente dejándote llevar por la emociones. Es mucho mejor que te detengas, pienses y analices la situación antes de llenarte de sentimientos de coraje que te arrastren a cometer imprudencias. A todas se nos presentan innumerables situaciones conflictivas similares a lo largo de nuestras vidas, pero lo que varía de una persona a otra es la actitud que cada una asume frente a las dificultades. Actitudes diferentes provocan resultados diferentes. Mientras más sosiego tienes para resolver un problema, mayor es la claridad y la creatividad que tendrás para encontrar soluciones.

En una ocasión recibí en consejería a una señora a quien su esposo la abandonó por una mujer mucho más joven que ella. Llevaban cuarenta y cinco años de casados, él tenía su negocio propio y se enamoró de una muchacha de veintitrés años. La señora nunca había trabajado y al enterarse de la traición de su marido, se sintió desvalida, pero no actuó con odio ni le hizo daño a él ni a la joven. Tampoco indispuso a sus hijos contra él. Simplemente, se ajustó a su nueva realidad y siguió adelante en la vida. Sin embargo, la mayoría de las mujeres quieren vengarse de sus maridos y viven amargadas el resto de sus días mientras los hombres siguen rehaciendo sus vidas con otras mujeres. En casos como este, yo suelo decirles a las mujeres que en vez de tomar la justicia en sus manos, esperen que se manifieste la justicia perfecta de Dios pues a Él no se le va la mano, como podría pasarles a ellas. Confiar en la equidad divina les evitará mucho dolor y sufrimiento. Es necesario aprender a adoptar formas nobles de actuar. En el libro Marginados en un mundo de letras: 14 principios para enseñar con amor, compasión y alegría, la doctora Migdalia López Carrasquillo muestra cómo elaborar una metodología para visualizar diferentes actitudes que podemos asumir ante un mismo suceso y cuáles serían sus posibles resultados. Utilizando una variante de la tabla de "Pasos para la Solución de Problemas" que desarrolló la doctora López Carrasquillo en su obra, te invito a que analices las actitudes negativas que has tomado cada vez que se te presenta un reto y así aprenderás a pensar en nuevas opciones que te hagan sentirte feliz.

En este caso las mejores opciones serían la 11, la 12 y la 14.

Chapter Two

Lo que pasó, pasó ...

Ahora soy responsable de mi vida

Diariamente durante mi consulta privada como consejera de familia o a través de mi participación en la radio y la televisión, escucho a las personas decir: "Yo no he logrado nada en mi vida por culpa de__________". En ese espacio en blanco cada quien pone el nombre de alguien a quien no ha perdonado por haberle causado alguna falta —real o imaginaria— y por ello le responsabiliza de todo lo negativo que le ocurre. Aunque puede resultar difícil de aceptar, la responsabilidad sobre lo que le ocurre en su vida únicamente le compete a quien está adjudicando las culpas. Tú y yo somos responsables de quiénes somos, en qué lugar estamos, de la decisiones que hemos tomado y hacia dónde nos dirigimos. No obstante, la forma más fácil de evadir el miedo que nos provoca madurar y asumir la obligación de nuestra vida, es culpar a otros por el daño que nos han hecho. Así se perpetúan de generación en generación las debilidades de cada familia. Cada persona afirma que su vida es desgraciada por la forma en que lo criaron. Quien tiene mal carácter dice que es así porque lo maltrataron, el adicto al alcohol culpa a su padre o a su madre alcohólica, la mujer que no estudió dice que no pudo educarse porque tuvo que dedicarle su juventud a sus hijos, y así hay tantas otras razones para huir de la responsabilidad por la propia vida, como personas puedan existir en este mundo. Doña Culpa va por el planeta ofreciendo sus servicios a todo aquel que necesite a alguien en quien depositar su amargura y siempre encuentra un corazón que le dé hospedaje, muchas veces permanentemente. Pero Doña Responsabilidad —que es muy sincera y libera a cada persona que acepta sus servicios— no es muy querida por mucha gente. Son muchas las personas a quienes se les hace difícil declarar: "Yo soy responsable de mi vida, de mis actos, de mis decisiones, de quien soy en este momento". Aunque todo esto que te digo parece negativo, es importante que entiendas que saber que eres responsable de tu vida es una buena noticia porque significa que no importa cuán negativo haya sido tu hogar de origen, Dios te da la oportunidad de trazar el camino a seguir, cuando te amistas con Él de corazón. De ninguna manera estás esclavizada a lo que aprendiste en el hogar en el que naciste.

(Continues...)



Excerpted from LO QUE PASÓ, PASÓ ... by NORMA PANTOJAS Copyright © 2012 by Norma Pantojas. Excerpted by permission of Grupo Nelson. All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
Excerpts are provided by Dial-A-Book Inc. solely for the personal use of visitors to this web site.

Meet the Author

Dra. Norma Pantojas, con Maestría en Consejería familiar y Doctorado en Consejería cristiana, ha sido presentadora de televisión y radio en Puerto Rico por más de veinte años. Desde 1988 ha pastoreado, junto a su esposo, la Iglesia cristiana Hermanos Unidos y ha publicando varios libros comoLo que pasó, pasó...yLos 31 horrores que cometen las mujeres y los hombres. Norma está casada con Jorge Pantojas y tienen tres hijos.

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