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Mateo 1-2/Lucas 1-2: Alegria para el mundo

Overview


Seis semanas con la Biblia
¡Más de 350.000 ejemplares vendidos!

—Rev. Carlos Junco Garza, S.T.D., Profesor de teología bíblica, Universidad Pontificia de México, México, D.F.
Esta colección une armoniosamente la Biblia y la vida cotidiana, libros siempre abiertos en los que el Señor nos comunica su palabra viva y eficaz. A través de una metodología singular, la serie conduce al lector a profundizar en el texto bíblico leído en el seno de la ...

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Seis semanas con la Biblia
¡Más de 350.000 ejemplares vendidos!

—Rev. Carlos Junco Garza, S.T.D., Profesor de teología bíblica, Universidad Pontificia de México, México, D.F.
Esta colección une armoniosamente la Biblia y la vida cotidiana, libros siempre abiertos en los que el Señor nos comunica su palabra viva y eficaz. A través de una metodología singular, la serie conduce al lector a profundizar en el texto bíblico leído en el seno de la comunidad eclesial. Ayuda a discernir la voz perenne y actual de Dios en las Escrituras, y con la misma destreza hace la conexión necesaria del Evangelio con la vida diaria, personal y social.

—Barbara E. Reid, O.P., Ph.D., Profesora de estudios neotestamentarios, Catholic Theological Union, Chicago
Cada volumen de la colección ofrece una buena orientación respecto al mundo bíblico del escritor así como una perspectiva general sobre el movimiento teológico y literario del libro que se estudia. Además, estos escritos cuestionan al lector y lo llevan a la transformación personal y a compartir los frutos de su estudio en un espíritu de acción y oración.

—Rev. Allan Deck, S.J., Ph.D., Presidente, Loyola Institute for Spirituality, Orange, CA
La ventaja más notable de la serie es su flexibilidad y usos múltiples. De especial importancia es el énfasis que se le da a la oración y a la vida espiritual por medio de sugerencias para el desarrollo personal de un diálogo diario con la Palabra de Dios.

KEVIN PERROTA editor de la serie en inglés, es un periodista católico reconocido, autor de Your Invitation to Scripture (Su invitación a la Escritura), y antiguo editor de la revista God’s Word Today (La Palabra de Dios hoy). Obtuvo su maestría en teología en la facultad de teología del Seminario de Saint Paul, en Saint Paul, Minnesota.

Seis semanas con la Biblia
¡Más de 350.000 ejemplares vendidos!

—Rev. Carlos Junco Garza, S.T.D., Profesor de teología bíblica, Universidad Pontificia de México, México, D.F.
Esta colección une armoniosamente la Biblia y la vida cotidiana, libros siempre abiertos en los que el Señor nos comunica su palabra viva y eficaz. A través de una metodología singular, la serie conduce al lector a profundizar en el texto bíblico leído en el seno de la comunidad eclesial. Ayuda a discernir la voz perenne y actual de Dios en las Escrituras, y con la misma destreza hace la conexión necesaria del Evangelio con la vida diaria, personal y social.

—Barbara E. Reid, O.P., Ph.D., Profesora de estudios neotestamentarios, Catholic Theological Union, Chicago
Cada volumen de la colección ofrece una buena orientación respecto al mundo bíblico del escritor así como una perspectiva general sobre el movimiento teológico y literario del libro que se estudia. Además, estos escritos cuestionan al lector y lo llevan a la transformación personal y a compartir los frutos de su estudio en un espíritu de acción y oración.

—Rev. Allan Deck, S.J., Ph.D., Presidente, Loyola Institute for Spirituality, Orange, CA
La ventaja más notable de la serie es su flexibilidad y usos múltiples. De especial importancia es el énfasis que se le da a la oración y a la vida espiritual por medio de sugerencias para el desarrollo personal de un diálogo diario con la Palabra de Dios.

KEVIN PERROTA editor de la serie en inglés, es un periodista católico reconocido, autor de Your Invitation to Scripture (Su invitación a la Escritura), y antiguo editor de la revista God’s Word Today (La Palabra de Dios hoy). Obtuvo su maestría en teología en la facultad de teología del Seminario de Saint Paul, en Saint Paul, Minnesota.

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Product Details

  • ISBN-13: 9780829422085
  • Publisher: Loyola Press
  • Publication date: 7/1/2005
  • Language: Spanish
  • Series: Seis semanas con la Biblia
  • Edition description: Spanish Language Edition
  • Pages: 96
  • Product dimensions: 5.90 (w) x 8.90 (h) x 0.30 (d)

Meet the Author

Kevin Perrotta es un periodista católico muy galardonado, y ex editor de God’s Word Today. Además de Seis semanas con la Biblia, es el autor de Invitation to Scripture [Invitación a la Sagrada Escritura] y Your One-Stop Guide to the Bible [Su Guía todo-en una para la Biblia]. Perrotta vive en Ann Arbor, Michigan.

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Read an Excerpt

¿Cómo usar esta guía?

Puedes comparar este folleto con una visita a un parque nacional. El parque es tan grande que bien podrías llevarte meses, inclusive años, para conocerlo verdaderamente a fondo. Sin embargo, una breve visita bien vale la pena cuando se planea cuidadosamente. En unas cuántas horas podrás manejar a lo largo y ancho del parque, y así escoger algunos sitios que sean de tu interés. En cada parada podrás bajar del carro, y caminar un poco por el bosque, escuchar el murmullo del viento entre los árboles, y sentir profundamente el lugar en que te encuentras.
 En este folleto nos pasearemos a través de una pequeña parte de la Biblia —las historias que giran alrededor del nacimiento y los primeros años de Jesús— leyendo seis extractos de los evangelios según Mateo y Lucas. Cuando lleguemos a estos puntos, bajaremos del auto y continuaremos a pie, dando una caminata placentera al interior de los pasajes seleccionados. Luego de cada diálogo grupal, volveremos al carro y seguiremos manejando en la autopista hasta que lleguemos nuevamente a la siguiente parada.
 Esta guía provee todo lo que necesitas para explorar las lecturas del evangelio de Mateo y de Lucas en seis diálogos grupales —o en seis partes, si lo exploras tú solo. La introducción de la página 7 te preparará para entender la mayor parte de la lectura. Las secciones semanales ofrecen explicaciones que resaltan lo que el evangelio significa hoy para nosotros. Igualmente importante es cada sesión donde se te ofrecen preguntas que te llevarán a un diálogo abierto y fructífero, y que ayudarán tanto a la persona como al grupo a explorar por sí mismos el evangelio, para luego aprender uno de otro. Si lo estás haciendo por tu propia cuenta, las preguntas te llevarán a la reflexión personal.
 Cada uno de los diálogos ha sido planeado para ser un descubrimiento guiado.
 Guiado. Ninguno de nosotros está equipado para leer la Biblia sin ayuda. Leemos la Biblia para nosotros, no por nosotros. La Sagrada Escritura se escribió para ser entendida y aplicada en y con la Iglesia. Asimismo, cada semana “Una guía para la lectura”, provee un contexto histórico–cultural y algunas explicaciones extraídas de las investigaciones realizadas por los biblistas contemporáneos y por los escritores cristianos del pasado. Esta guía te ayudará a tener una idea clara de las lecturas del evangelio. Tómalo como si fuese un guía turístico amable que te hará saber los detalles importantes del parque y te explicará un poco más acerca de lo que buscas para que puedas apreciar las cosas por ti mismo.
 Descubrimiento. El propósito de este libro es que interactúes con los Evangelios de Mateo y Lucas. “Preguntas para un estudio cuidadoso del texto” es una herramienta que te ayudará a profundizar en el texto y a examinarlo cuidadosamente. Las “Preguntas para la vida” te ayudarán a considerar lo que esta palabras quieren decirte en el aquí y ahora de tu vida. Cada semana concluye con una sección “Orando con la Escritura” que te ayuda a responder a la Palabra de Dios. Además, se añaden algunas secciones suplementarias: “Una tradición viva” y “Santos en nuestro medio ambiente” que te ofrecen pensamientos y experiencias de cristianos del presente y del pasado con el fin de enseñarte lo que el Evangelio ha significado para otros —para que así puedas considerar lo que puede significar para ti.
 ¿Cuánto deben durar las sesiones de diálogo? Asumimos que sus reuniones semanales serán de una hora y media. Si no cuentan con todo ese tiempo, podrán ver que la mayoría de los elementos pueden abreviarse de alguna manera.
 ¿Se necesita hacer alguna tarea? Obtendrán un mejor provecho de los diálogos grupales si leen el material correspondiente antes de la reunión. En caso de que los participantes no puedan prepararse, pidan a alguno de los participantes que lea en voz alta las secciones: “Lo que ha pasado” y “Guía para la lectura” en el momento correspondiente.
 ¿Quién dirige? Si por alguna casualidad tienen en su grupo de diálogo a un biblista renombrado, por favor, pídanle que él o ella conduzcan la reunión. En su defecto, o en ausencia de un biblista principiante, ¡aun así ustedes pueden tener un diálogo bíblico de primera clase! Elijan a 2 ó 3 personas para que sean los facilitadores, y pidan a cada participante que lea “Sugerencias para el diálogo bíblico grupal” antes que comience la reunión. (Página 90)
 ¿Necesitan una guía? ¿Una Biblia? Cada participante necesitará una copia de este libro. Éste contiene las partes del evangelio sobre las cuales dialogarán, de esta manera la Biblia no se hace absolutamente necesaria — sin embargo, será de muchísima ayuda que cada uno de los participantes tenga una a la mano. Por lo menos, el grupo debe contar con una Biblia en cada reunión. (Vean la página 94 para las recomendaciones).
 ¿Cómo iniciar? Antes de que comiencen, den un vistazo a las sugerencias para los diálogos y reflexión individual que son parte de cada sesión (página 93), así como a las versiones bíblicas que sugiere el traductor (página 94).

Encontrando misericordia en el pesebre

Mi esposo regresaba de pasear al perro y me contaba que el cisne trompetero que vivía en el estanque cercano estaba tratando de ahogar a un ganso joven de la familia de los gansos canadienses que también vivían en el lago. Es absurdo sentirse incómoda, pero así me sentí. El cisne es tan majestuo­samente bello y su llamado chillón resulta ser muy impresionante. Quizá sin darme cuenta, yo misma esperaba que tuviera un comportamiento semejante a la hermosura de su canto. ¿Hay acaso algo más noble que la naturaleza en todo su esplendor?
 Mientras tanto, seguí buscando en internet y examinando los encabezados. De manera menos absurda, estaba desalentada por la cantidad de sangre que salpicaba de aquellos, ciertamente no todo se derivaba de la “naturaleza”. Un terremoto que dejó mil seiscientos muertos y siete mil heridos. Un accidente fatal con ochenta y cinco carros amontonados por una autopista cubierta de niebla. El último asesinato presentado de manera sensacionalista. Un trágico error en un bombardeo mató a once miembros de una familia iraquí. Así que me alejé obsesionada por los lamentos del anciano patriarca que decía: “nuestra casa es un lugar vacío. Todo lo que podemos hacer es lo que hacen los animales salvajes—únicamente podemos gritar y lamentarnos”.
 A diferencia del trasfondo oscuro de sufrimiento, pecado y lucha que rodea gran parte de la vida, en ocasiones se puede sentir como si todo el mundo fuera un lugar triste y vacío donde resuenan gritos desgarradores. Los dos primeros capítulos de los evangelios de Mateo y Lucas proclaman las cosas de otra manera. El lema de ambos es: Buenas nuevas de gran alegría para todo el pueblo (Lucas 2:10). Esta buena nueva nos dice que no debemos cantar un canto fúnebre, sino un villancico: “¡Alégrese el mundo! “¡Ha venido el Señor!”
 Especialmente durante el Adviento y siempre que recitamos el Credo en la Misa, recordamos que el Señor Jesús “ha de venir para juzgar a vivos y muertos”. Al final del tiempo, establecerá un reino de paz perfecta y de justicia que no tendrá fin. En ese día “habitará el lobo junto al cordero” (Isaías 11:6) —y el cisne indudablemente coexistirá pacíficamente con el ganso. Todas las injusticias serán resueltas. Se enjugará toda lágrima. La muerte no existirá más. Esta segunda venida gloriosa será un perfecto final para la historia de esta primera humilde venida contada en los relatos de la infancia (como Mateo 1–2 y Lucas 1–2 son llamados frecuentemente): “¡Alégrese el mundo! ¡Ha venido el Señor!
 Muchos consideramos relativamente sencillo cantar un jubiloso “¡Alégrese el mundo!” el día de la Navidad, cuando celebramos la primera venida humilde de Jesús. Sin embargo, una vez que las festividades terminan, no es tan fácil vivir en la gozosa realidad de que “ha venido el Señor”. No obstante, ahí está un acontecimiento que tiene implicaciones para nosotros durante todo el año y en el transcurso de cada día. ¿Qué tan plenamente hemos comprendido el misterio de la Encarnación de Dios, que se hace humano? ¿Qué significa celebrar la venida del Señor en un mundo que vive luchando permanentemente?
 Cada evangelista desarrolla este misterio de la venida de Jesús a su propia manera. Los cuatro evangelistas nos ofrecen una perspectiva sobre lo que Jesús hizo y proclamó durante su ministerio público y, especialmente, sobre su pasión y muerte. El núcleo de estos eventos formó la sustancia de la primera predicación cristiana (ver por ejemplo el Sermón de Pedro en Hechos 10: 36–41 y el de Pablo en 1 Corintios 15:3–5). Pero solamente Mateo y Lucas nos ofrecen un panorama de la vida terrestre de Jesús con algunos recuadros de sus primeros años. Tomando solamente cuatro de los ochenta y nueve capítulos que constituyen los cuatro evangelios, estas escenas del nacimiento y la infancia (además de una escena relativa a cuando Jesús cumplió los doce años) han tenido una influencia y un impacto de mayor proporción que su escasa longitud. Ciertamente los no cristianos actuales conocen más datos acerca de la Navidad que sobre la Pascua.
 En parte el gran atractivo de esta historia es que presenta todo el mensaje evangélico en una forma concentrada que conmueve el corazón. Arrodillados ante el pesebre, podemos ver a Dios cara a cara respondiendo al dolor y a la injusticia. La respuesta es un niño —un ser humano en el estado más vulnerable y dependiente de la vida. Que también este niño sea el “Hijo de Dios” (Lucas 1:35) es una realidad tan asombrosa que solamente podemos maravillarnos ante dicho misterio. Aquí está la misericordia divina hecha carne, la evidencia de que Dios escucha nuestros gritos y ve nuestros sufrimientos. Aquí está la prueba de su gran amor por “los que están en tinieblas y en sombra de muerte” (Lucas 1:79). Supongo que Dios podría habernos salvado a distancia. En cambio, vino en la persona de Jesús—‘Emmanuel’ que significa, ‘Dios con nosotros’ (Mateo 1:23). A través del Espíritu Santo, por quien Jesús fue concebido (Mateo 1:20; Lucas 1:35), él permanece aun con nosotros.
 Te darás cuenta de que no hay nada excesivamente dulce o sentimental en la manera en que Lucas y Mateo presentan los eventos que rodean el nacimiento y los primeros años de la vida de Jesús. La Encarnación tiene un alto valor y su relato nos lo revela. Ahí esta el hecho de que el Rey de Reyes entra al mundo como alguien humilde, en una familia sin poder ni riqueza. Mateo dice que eran refugiados políticos y que el padre adoptivo de Jesús era un carpintero (2:13–15; 13:55). Lucas acentúa la pobreza del nacimiento de Jesús y la ceremonia de su presentación en el templo, donde su familia ofrece lo que su presupuesto le permitía: no un cordero, sino un par de tórtolas (2:7, 24; Levítico 12:8). Ciertos episodios en particular revelan que la cuna permaneció a la sombra de la cruz. En Mateo, tal realidad se hace evidente en la enemistad de Herodes, el gobernante local de aquel tiempo, y en la masacre de los niños de Belén. En Lucas, las palabras proféticas de Simeón a María suenan como una nota sombría que resuena en el último episodio del hallazgo de Jesús.
 A través de la evocación de dichos temas, Mateo y Lucas nos colocan frente a los eventos de la vida adulta de Jesús y nos preparan a entrar en el drama de su muerte y resurrección. Al mismo tiempo, nos invitan a lanzar una mirada retrospectiva sobre el camino que ya se ha recorrido, esto es, la historia de las relaciones de Dios con el pueblo escogido.
 A través de las citas directas y de las alusiones sutiles, los dos evangelistas conectan a Jesús con el pasado de Israel y revelan que él es el cumplimiento de todas sus esperanzas. Ambos evocan a las grandes figuras: Abraham y David en particular, pero también a Moisés, al patriarca José, al profeta Samuel y a otros más. Los dos resumen los momentos clave de la historia de Israel: la alianza de Dios con Abraham para hacer de él una gran nación y una bendición para todos los pueblos; el Éxodo de Egipto y la liberación de la esclavitud del faraón (con quien el rey Herodes tiene cierto parecido); la promesa divina de otorgar a David y a sus herederos un reino duradero; la cautividad de Israel y el exilio en tierra extranjera; cuando la voz de algunos profetas, entre los cuales está Isaías, mantuvieron la esperanza en la futura restauración.
 Las guías para la lectura señalarán algunos de estos ecos del Antiguo Testamento. Si tienes tiempo te beneficiarás al examinar algunas de las notas al pie de la página y algunas de las referencias cruzadas en alguna buena Biblia de estudio (las oraciones de alabanza de María y Zacarías son especialmente ricas: Lucas 1:46–55, 68–79; o para que logres una visión más profunda de la historia de Israel examina la genealogía con que se abre el evangelio de Mateo 1:1–17). Mientras más conciencia tengas de estos elementos, más apreciarás la habilidad artística de Mateo y Lucas, por no decir algo sobre su manera de reflexionar a partir de la Escritura. Sin embargo, el mensaje principal que quieren transmitir, es que en Jesús, Dios ha cumplido todas sus promesas y que ésta es una gran noticia para las gentes de todo el mundo (Lucas 2:29–32).
 Como todo buen escritor, los dos evangelistas adecuaron su mensaje para que lo entendieran sus primeros lectores —judeocristianos en el caso de Mateo y cristianos de origen gentil en el de Lucas. Estos autores escribieron algunas décadas después de la muerte de Jesús, y ninguno de los dos fue testigo ocular de los eventos que reportaba, aunque Lucas menciona a los testigos oculares como fuentes de información (1:2). Para las narraciones acerca del nacimiento de Jesús que leeremos y estudiaremos, Mateo y Lucas parecen haberse apoyado en tradiciones diferentes y ninguno de los dos dependió del otro cuando escribió. En razón de la independencia de sus fuentes, el notable acuerdo de estos dos relatos, construidos de modo independiente, es un indicio importante de su confiabilidad. En ambos evangelios:

  • Jesús es concebido por María virgen, por el poder del Espíritu Santo. María estaba comprometida con José, pero todavía no vivían juntos.
  • El nacimiento de Jesús es anunciado por un ángel (a José en el relato de Mateo, a María en el de Lucas), quien identifica al niño que va a nacer como el Salvador y especifica el nombre que le será dado.
  • José y María están viviendo juntos al momento que Jesús nace en Belén, durante el reino de Herodes el Grande.
  • José es del linaje de David; a través de él, Jesús es reconocido como un hijo de David.
  • Jesús creció en Galilea.

 Lucas y Mateo concuerdan tan plenamente en estos temas básicos que difícilmente nos damos cuenta de las diferencias entre ambas historias, o bien, formamos inconscientemente una imagen compuesta que suaviza dichas diferencias. El pesebre en Navidad es un buen ejemplo. Aún cuando desde 1223 san Francisco de Asís tuvo esta feliz inspiración, hemos estado combinando, sin una segunda intención, la estrella y los magos de Mateo con los ángeles, los pastores y el pesebre de Lucas. (El buey y el burro pueden haber sido tomados de Isaías 1:3).
 También existen otras diferencias. Solamente Mateo nos habla de los sueños de José, de la orden dada por Herodes de masacrar a los niños de Belén, y de la huída de la Sagrada Familia a Egipto. Solo Lucas nos reporta la anunciación a Zacarías y a María, su visita a Isabel, el censo, la presentación de Jesús y la visita durante la Pascua a Jerusalén cuando Jesús es encontrado en el templo. Simeón y Ana, lo mismo que los tres hermosos “cánticos” o las tres oraciones de alabanza proclamadas, también nos son transmitidas por medio de Lucas (1:46–55, 68–79; 2:29–32).
 Tal como lo ilustra el pesebre de Navidad, algunos de los aspectos originales de los relatos de Mateo y Lucas se acomodan a sí mismos de una manera agradable. Otros pueden armonizarse utilizando soluciones ingeniosas que frecuentemente presionan la credulidad. Algunas ocasiones los dos relatos parecen estar en tensión, como en el caso de la presentación del árbol familiar de Jesús (solo examinaremos el de Mateo del cual difiere Lucas, y que aparece en 3:23–38).
 También surgen algunas preguntas respecto a las licencias poéticas que se permitieron a sí mismos, tanto Mateo como Lucas al contar sus relatos. Al igual que otros autores del mundo antiguo, Mateo y Lucas estaban menos preocupados que nosotros por los hechos exactos, las figuras y las fechas. Al examinar tales asuntos históricos, los cuales no son centrales para el mensaje básico de las narraciones de la infancia, iríamos más allá del objetivo de un folleto introductorio como éste. Sin embargo, si estás interesado en hacerlo, encontrarás suficientes lecturas en los recursos bibliográficos enlistados en la página 80.
 Cuando aparecen discrepancias no decisivas como éstas, prefiero el acercamiento del “vive y deja vivir”, que Orígenes, padre de la Iglesia propuso en el siglo III. Hablando acerca de los escritores evangélicos advertía: “Sin embargo, deja que los cuatro concuerden uno con otro en ciertas cosas básicas que les fueron reveladas por el Espíritu Santo y permite que estén en cierto desacuerdo en relación a otras cosas”.
 Si podemos acoger estos pequeños desacuerdos, descubriremos que nuestra visión de los primeros años de la vida de Jesús son más ricos por ser “binoculares”. Mateo y Lucas utilizaron sus cualidades particulares y percepciones inspiradas por el Espíritu Santo, y cada uno de los dos logró un acercamiento único y hermoso a su temática.
 Mateo abre con una genealogía (1:1–17). Probablemente esa no habría sido la manera en que nosotros habríamos comenzado, pero en sus manos, se convirtió en una escalera que de manera viva y fascinante nos conduce hasta Jesús. Los nombres están ordenados en tres secciones, cada una de las cuales cubre un período de la historia de Israel. El primer nivel comienza con Abraham y continúa a través de los patriarcas (los descendientes inmediatos de Abraham) hasta los reyes de Israel. El segundo nivel comienza con el rey David y termina con Jeconías, el último de los reyes de Israel. El tercer nivel menciona en su mayoría, a personas que no son mencionadas en otro sitios de la Escritura, antes de que finalmente llegue a José, María y Jesús.
 La secuencia de Mateo está completa, presenta el resto de la historia de los orígenes de Jesús en cinco escenas que revelan que él es el cumplimiento de las antiguas profecías acerca del Mesías, Cristo, o “ungido”, encargado de liderar el reino de Dios en la tierra. Como una exhibición de diapositivas, una foto sigue a la otra: la anunciación a José y el nacimiento de Jesús, la visita de los magos, la huída a Egipto. Y solo para que no extrañemos el punto, cada episodio termina o culmina con una cita del Antiguo Testamento la cual aparece como si fuera el título de una foto, misma que es anunciada por la frase “todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había anunciado el Señor por el profeta” (Mateo 1:22), o “se cumplió lo anunciado por los profetas” (Mateo 2:23).
 Mientras que Jesús es el centro de la narración de Mateo, José es quien permanece como el héroe. Es continuamente fiel y obediente a Dios, él será el tipo de realizador a quien Jesús recomendará: escucha la palabra de Dios y la cumple (Mateo 1:24; 2:14–15, 21–23; 7:21; 21:28–32). José es también el hombre justo que respeta y ama la ley judía y la interpreta con misericordia (Mateo 1:19).
 Para comprender la decisión que José está afrontando cuando Mateo comienza su relato (en 1:18–24, —veremos ese pasaje en la primera semana), te ayudará conocer algunas cuestiones relativas a las costumbres matrimoniales en la Palestina del primer siglo. Básicamente los matrimonios tenían lugar en dos fases. La primera era el compromiso, el cual era ratificado ante testigos en la casa de la novia. Esta era una declaración formal sobre la intención de contraer matrimonio; luego de esto, el hombre y la mujer legalmente eran considerados como marido y mujer y estaban obligados a la fidelidad matrimonial, aun cuando todavía no vivieran juntos. El embarazo de María se hace manifiesto durante esta fase (Mateo 1:18; Lucas 1:27). La segunda fase era la ceremonia de las bodas y tenía lugar un año más tarde, la novia era conducida desde su propia casa hasta el hogar del novio. La mayoría de los matrimonios eran planeados por las familias, la edad usual para los desposorios probablemente era alrededor de los doce o trece años para las mujeres y unos años más tarde para los varones.
 ¡Que presentación tan diferente encontramos cuando nos dirigimos a Lucas! En lugar de utilizar una exhibición de diapositivas, Lucas utiliza el efecto de separar la pantalla y presentar episodios paralelos de la vida de Juan Bautista y Jesús. Eventos similares aparecen frente a frente: en ambos escenarios, un ángel anuncia una concepción extraordinaria de alguien que nacerá en poco tiempo, recibirá un nombre, será circuncidado y se manifestará como un agente de salvación enviado por Dios. No obstante las escenas apenas hacen juego, porque en cada pareja se muestra claramente la superioridad del Salvador sobre su heraldo.
 Lucas dice que Juan “será grande ante el Señor”. Jesús será “grande” porque él es “el Hijo del Altísimo” (Lucas 1:15, 32). Juan estará lleno del Espíritu “aun antes de su nacimiento”, desde el momento que esté en el vientre de su madre, pero Jesús lo será desde su concepción (Lucas 1:15, 35). “Muchos” se regocijarán con el nacimiento de Juan, pero la venida de Jesús “será una buena noticia de gran alegría para todo el pueblo” (Lucas 1:14; 2:10). Juan “preparará un pueblo bien dispuesto para el Señor”; mientras que Jesús los gobernará como el Hijo de David, cuyo reino no tendrá fin (Lucas 1:17, 33).
 En el evangelio de Lucas es María quien permanece al frente. Es ella, y no José, quien recibe el anuncio del nacimiento de Jesús. Ella es saludada por el ángel Gabriel y por Isabel y recibe una palabra profética de parte de Simeón. Ella declara la fidelidad de Dios en un cántico gozoso y potente. En una circunstancia más tranquila, doce años más tarde, será ella quien plantee a su hijo la pregunta (Lucas 2:48). Lucas presenta a María como alguien que conserva y reflexiona en los admirables eventos que rodean la venida de su hijo y quien finalmente comprende lo que significan. (En los Hechos de los Apóstoles, la continuación del evangelio de Lucas, María es presentada en medio de los creyentes en Pentecostés: 1:14).
 Esto nos conduce otra vez a la pregunta original: ¿hemos asimilado plenamente las implicaciones de la Encarnación? Hablando por mí misma, debo admitir que cuando me acerco al pesebre, llevando en mano algún artículo que contiene noticias perturbadoras, o teniendo en mente mis problemas personales, frecuentemente siento afinidad con los discípulos de Jesús que mostraban su lentitud para comprender. Precisamente antes de su ascensión al cielo, todavía estaban preguntado, “Señor, ¿vas a restablecer ahora el Reino de Israel? (Hechos 1:6). No obstante todas las cosas que habían visto y oído —y justo hasta el día de Pentecostés— todavía esperaban y querían que ascendiera sobre su trono terrestre.
 En cierta forma, es también lo que yo quiero. “¡Señor revela tu justicia! (pero sé extremadamente misericordioso conmigo). “Derriba al orgulloso y al rico” (Seguramente, yo no soy parte de ellos y ellas). “¡Establece plenamente tu reino en nuestro mundo!”, (mientras tanto, es hora de que los cristianos hagamos algo en relación a lo que sucede a nuestro alrededor).
 La pobreza del pesebre coloca al centro de todo al mismo pesebre. Al igual que la cruz, actúa como una luz poderosa a través de la cual “las intenciones de muchos quedarán al descubierto” (Lucas 2:35). El niño que yace en esa humilde cama es en realidad el rey que regresará con gloria para hacer justicia, que exaltará al humilde, y establecerá un reino duradero. Aun cuando en el presente dicho reino esté operando en lo humilde y lo escondido, a través de una manifestación misericordiosa, personalmente más valiosa.
 ¿Me alinearé con este reino? ¿M abriré a mí mismo ante el Espíritu Santo que transforma y fortalece a las personas para vivir la vida del Reino y manifestarlo a los demás? ¿Permitiré que purifique mis deseos a fin que pueda resistir y trabajar por la justicia de forma generosa y sea un mensajero de la misericordia de Dios en mi mundo?
 Cuando luchamos con estas preguntas, resulta sensato dirigirnos a María. Ella es la única que ha entendido y proclamado que la misericordia es el principio básico con el cual Dios opera: “Su misericordia es... de generación en generación” (Lucas 1:50). Tanto en el pesebre como en la cruz, cuando la misericordia de Dios se manifestó de una manera especial, María estaba precisamente ahí, viviendo a tono con el momento. Ella es la madre de la misericordia, que intercede por nosotros, para que también podamos orar por la misericordia y “hacer misericordia”.

 

 

Primera semana Sorpresas y expectativas

Preguntas para comenzar

15 minutos Dialoguen acerca de una pregunta o dos como preparación a la lectura.

 1 ¿Alguna vez has investigado algo acerca de tu árbol familiar? ¿Encontraste algunas sorpresas?
 2 Cuenta cómo te sentiste la última vez que fuiste tocado por un ángel.
 3 Cuando en lugar de tomar una decisión correcta de forma inmediata decides consultarlo con la almohada, ¿qué es lo que generalmente sucede?

  • Despierto sabiendo exactamente lo que debo hacer.
  • Me volteo una y otra vez y no logro pegar un momento los ojos.
  • Pienso en los aspectos que no había considerado.
  • Me siento culpable por estar aplazando dicha decisión.
  • Me siento más confundido acerca de lo que debo hacer
  • No recuerdo el problema al día siguiente.

Abriendo la Biblia

5 minutos Lee el pasaje en voz alta. Invita a los asistentes a que tomen su turno según los párrafos del texto. (No te preocupes si titubeas con alguno de los nombres de la genealogía. Simplemente hazlo de la mejor manera posible).

Lectura: Mateo 1:1–25


Un árbol familiar con algunas sorpresas

1 Genealogía de Jesús, Mesías, Hijo de David, Hijo de Abrahán. 2 Abrahán engendró a Isaac; Isaac engendró a Jacob; Jacob engendró a Judá y a sus hermanos. 3 Judá engendró, de Tamar, a Fares y a Zara; Fares engendró a Serón; 4 Serón engendró a Arán; Arán engendró a Aminadab; Aminadab engendró a Naasón; Naasón engendró a Salmón. 5 Salmón engendró, de Rajab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed engendró a Jesé; 6 Jesé engendró al rey David. David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón.
 7 Salomón engendró a Roboán; Roboán engendró a Abías, Abías engendró a Asá; 8 Asá engendró a Josafat; Josafat engendró a Jorán; Jorán engendró a Ozías; 9 Ozías engendró a Joatán; Joatán engendró a Acaz; Acaz engendró a Ezequías; 10 Ezequías engendró a Manasés; Manasés engendró a Amón; Amón engendró a Josías; 11 Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando la deportación a Babilonia. 12 Después de la deportación de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel; Salatiel engendró a Zorobabel; 13 Zorobabel engendró a Eliaquín; Eliaquín engendró a Azor; 14 Azor engendró a Sadoc; Sadoc engendró a Ajín; Ajín enegendró a Eliud; 15 Eliud engendró a Eleazar; Eleazar engendró a Matán; Matán engendró a Jacob. 16 Y Jacob engendro a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Mesías.
 17 Así pues, son catorce las generaciones desde Abrahán hasta David, catorce desde David hasta la deportación de Babilonia, y catorce desde la deportación de Babilonia hasta el Mesías.

La anunciación a José
18 El nacimiento de Jesús, el Mesías, fue así: su madre María estaba prometida a José y, antes de vivir juntos, resultó que esperaba un hijo por la acción del Espíritu Santo. 19 José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió separarse de ella en secreto. 20 Después de tomar esta decisión, el ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: —José, hijo de David, no temas aceptar a María como tu esposa, pues el hijo que espera viene del Espíritu Santo. 21 Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados. 22 Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había anunciado el Señor por el profeta:
 23 La virgen concebirá
   y dará a luz un hijo,
   a quien pondrán
   por nombre Emmanuel
  (que significa: Dios con nosotros).
24 Cuando José se despertó del sueño, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado: recibió a su esposa 25 y, sin tener relaciones conyugales, ella dio a luz un hijo, al que José puso por nombre Jesús.

Preguntas para un estudio cuidadoso del texto

10 minutos Escojan las preguntas de acuerdo a su tiempo e interés.

 1 Desde tu perspectiva, ¿cuáles serían algunas de las razones por las cuales Mateo decidió comenzar su evangelio con una lista de nombres? Identifica los nombres que te son familiares. ¿Qué sabes acerca de esas personas?
 2 La genealogía sigue un cierto ritmo hasta Mateo 1:16. ¿Qué es lo que cambia?, ¿te parece que el cambio es significativo?
 3 Mateo no detalla la reacción emotiva de José ante el dilema emocional que enfrenta. ¿Cómo llenarías ese vacío?
 4 ¿De qué manera destaca Mateo el hecho de que Jesús es el hijo de Dios? ¿José es su padre en sentido pleno?
 5 ¿Qué revelan las acciones de José acerca de su carácter? ¿Cuál es el retrato completo que a partir de esta lectura nos hacemos de José? Respalda tus afirmaciones con citas precisas.

Una guía para la lectura

Si los participantes aún no han leído esta sesión, léanla en voz alta. De lo contrario, vayan directamente a las “Preguntas para la vida”.

Casi siempre podrás escuchar los quejidos que resuenan en toda la iglesia cuando toca la lectura del evangelio de Mateo sobre “la genealogía de Jesús, el Mesías” (Mateo 1:1). No obstante, esa lista de nombres contiene claves fascinantes sobre la identidad de Jesús. Su sola presencia constituye ya una afirmación: Jesús no es una especie de superhéroe llegado del espacio exterior. Él es verdaderamente uno de nosotros, una persona real con un árbol familiar —y con algunos antepasados de muy dudosa reputación (por mencionar solo a uno, Manases: Mateo 1:10; ver 2 Reyes 21:1–16).
 Dos títulos sitúan a Jesús dentro de la historia de Israel. El título “Hijo de David” señala que él es el Mesías prefigurado por los profetas de Israel, el cumplimiento de la promesa divina de establecer a un descendiente del rey David como gobernante de un reino estable (2 Samuel 7:12–13). El de “Hijo de Abrahán” nos recuerda la promesa divina de bendecir a todas las naciones a través de la descendencia de Abrahán (Génesis 22:18).
 En las tres secciones de catorce nombres cada una (Mateo 1:17), la genealogía recuerda momentos claves de la historia de Israel. Su clara simetría sugiere que Dios ha estado operando detrás de los acontecimientos, orquestando los eventos para la aparición del Salvador.
 La genealogía también nos revela a un Dios sorprendente. De manera inusual, aparecen como madres precursoras (Mateo l:3, 5–6) no las grandes matriarcas de Israel, sino otras cuatro mujeres que son vistas como extranjeras. Su presencia anuncia que los no judíos también tienen razón en aclamar al Mesías. Además, esas mujeres tienen otra nota desconcertante, en razón de las circunstancias de su maternidad: Tamar es caracterizada como una prostituta; lo mismo que Rahab; Rut consigue a su marido de manera un tanto desacostumbrada; Betsabé es presentada viviendo una relación de adulterio con David (Génesis 38; Josué 2, Rut 3–4, 2 Samuel 11). “Estas madres presagian el nacimiento irregular de Jesús”, dice el exegeta neotestamentario Daniel Harrington, S.J., “preparan al lector para que espere lo inesperado”.
 Aún así, un lector cuidadoso es sorprendido por la abrupta interrupción del refrán “engendró a” cuando la historia familiar llega a José. En ese caso, él es “el esposo de María, de la cual nació Jesús” (Mateo 1:16) —no es el padre de alguien, sino el esposo de alguien.
 ¿Acaso esta cadena genealógica pierde su eslabón más importante? No —la historia del nacimiento de Jesús revela que él procede del linaje de David, aunque de una manera inusual. Por un lado, Jesús no tiene padre humano; él fue concebido “por el Espíritu Santo” (Mateo 1:18). Por otro lado, la paternidad de José es real y decisiva: las familias israelitas se basaban en la paternidad legal, no en la biológica. Al obedecer José el mandato de dar un nombre al hijo de María, reconoce formalmente a Jesús como su hijo y le da su propio estatus de “hijo de David” (Mateo 1:1, 20).
 La imposición del nombre de Jesús es el clímax del drama que tiene como protagonista a José, quien es presentado como un seguidor “justo” de la ley mosaica (Mateo 1:19). Por su parte, José debe solucionar un problema mayúsculo, la mujer que ama está embarazada, pero no de él. Alguien rígido y legalista habría acatado la ley y habría acusado a María de infidelidad en un juicio público (Deuteronomio 22:13–24; Números 5:11–31). Haciendo esto, José habría quedado exento de cualquier responsabilidad sobre un embarazo prematuro, sin tener que regresar la dote. Pero este hombre justo encontró una manera más compasiva de cumplir la ley —sin tener que despedir a María en “secreto” (Mateo 1:19), quizás con un simple certificado de divorcio, que no requiriera de testigos y que no mencionara el adulterio.
 Gracias al anuncio nocturno que el ángel comunica a José, éste cambia totalmente su decisión. Es como un reflector que ilumina la identidad de Jesús —al igual que el rol paterno que José debe encarnar.
 ¿Acaso José experimenta un alivio al darse cuenta que el hijo de María es fruto “del Espíritu Santo” (Mateo 1:20) y que puede continuar sus planes de compartir su vida con su amada? ¿Ha quedado sorprendido por el hecho que el ángel le interprete el nombre de “Jesús”–“el Señor salva”, era el significado popular
—en términos de salvación del pecado (Mateo 1:21), y no en términos de las victorias militares que iban asociadas con la figura del Mesías? ¿La referencia al Emmanuel tuvo algún efecto en José, le evocó una profecía que probablemente conocía (mateo 1:23; Isaías 7:14)? ¿Se dio cuenta de que su matrimonio sería algo íntimo, pero sin la acostumbrada expresión física? (En el texto griego del evangelio de Mateo, el término “hasta” en 1:25 no implica que la pareja tuviera relaciones maritales después del nacimiento de Jesús).
 El drama termina cuando José hace las cosas tal como se le habían mandado. No obstante las preguntas que pudiera haber tenido, aceptó a María “en todo el misterio de su maternidad”, como ha dicho el Papa Juan Pablo II.

Preguntas para la vida

40 minutos Escojan las preguntas de acuerdo a su tiempo en interés.

 1 El árbol familiar de Jesús incluye a figuras bien conocidas y a personas que no son mencionadas en otros lugares en la Sagrada Escritura. ¿Podría esto sugerirte algo acerca de tu propia historia familiar o algo acerca de tu papel en el plan salvífico de Dios?
 2 George Montague sugiere que la genealogía de Mateo desafía nuestras nociones de éxito y bienestar personal. “¿Definimos nuestra identidad a partir de lo que hacemos o a partir de nuestras relaciones? ¿Mi importancia radica en algo que demuestro o consigo, o más bien, en algo que comenzó a través de la red de relaciones en la cual nací?” ¿Qué piensas de todo esto?
 3 Jesús estaba igualmente interesado en obedecer la ley de Dios y en manifestar misericordia. ¿Qué puedes aprender de este ejemplo respecto a tu relación con otras personas?
 4 Jesús es el Emmanuel, “Dios está con nosotros”—no una figura del pasado, sino alguien que nos acompaña en el presente. ¿Esta promesa es ya una realidad para ti? ¿En qué parte de tu vida encuentras a Jesús? ¿Cómo podrías acrecentar la conciencia de que él está contigo?
 5 ¿Esperas normalmente que Dios esté dispuesto a guiarte a través de tus dilemas? ¿Estás tratando en el presente de discernir algo acerca de un problema en particular? ¿Te sería útil recibir alguna dirección de parte de Dios?
 6 Las personas que no conocieron nada acerca de los sueños de José tal vez se escandalizaron de que siguiera adelante con el proyecto de las bodas. ¿Alguna vez has sido criticado por hacer algo que considerabas que era correcto? (¿Alguna vez has criticado precipitadamente a alguien por la conducta de otro?)
 7 Desde el comienzo, Jesús nos amó tanto que no dudó en identificarse con los seres humanos imperfectos de su familia extendida. ¿Tu amor es así de humilde y generoso? ¿Pones condiciones para amar o pospones tu asentimiento a partir de las acciones de las personas?

“Ama la Biblia y la sabiduría te amará; ámala y ella te protegerá; hónrala y ella te abrazará; estas son las joyas que deberás usar en tu pecho y en tus oídos”.
San Jerónimo, Carta a Demetrias

Orando con la Escritura

15 minutos
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 ? Inviten a cada persona a que reflexione en silencio sobre las necesidades de los miembros de su familia. Permitan que los participantes tengan la oportunidad de presentar en voz alta alguna petición que deseen compartir. Después de cada petición oren juntos:
Jesús, Emmanuel, ven a nuestras familias, tráenos tu perdón y tu ayuda.
Concluyan con un Padrenuestro o con esta oración al santo patrono de las familias, la cual ha sido adaptada a partir de una oración del Papa León XIII:
Venimos ante ti, san José, recordando tu tierno amor por María, la Virgen Madre de Dios, y por tu hijo Jesús. Nos confiamos a tu amor y te encomendamos a los miembros de nuestras familias. Ruega por nosotros, vigilante guardián de la Sagrada Familia. Consérvanos bajo tu protección para que, guiados por tu ejemplo y sostenidos por tu ayuda, podamos estar capacitados para llevar una vida santa, morir una muerte feliz y entrar en la alegría del cielo.

Una tradición viva
José el justo

Esta sección es un suplemento para la lectura individual.

¿Por qué decidió José que debía divorciarse de María (Mateo 1:29)? ¿Pensó que había concebido por medio del adulterio o la violación—y que él estaba obligado por tanto a “purgar el mal”, según lo ordenaba la ley mosaica (Deuteronomio 22:21)? ¿A caso conoció desde antes de sus sueños, que el embarazo de María era milagroso y cambió de opinión en razón de cierto temor reverencial? La primera razón parece más probable (¿por qué el ángel le iba a decir a José una cosa que ya sabría?, y esa fue la opinión de la mayoría de los Padres de la Iglesia. He aquí la declaración de san Juan Crisóstomo:
Aquí, “hombre justo” significa adornado con toda virtud... Siendo un hombre justo, es decir, amable y con dominio propio, José pensaba despedir a María discretamente. No solamente se resistía a castigarla, sino que también se oponía a delatarla... Ustedes conocen la fuerza de los celos… Sin embargo, como su alma estaba libre de dicha plaga, rehúso causar aún el más mínimo dolor a la virgen... ¿Perciben la moderación de este hombre? Él no la castigó, ni mencionó el asunto a nadie... sino que debatió el asunto consigo mismo... Mientras estaba reflexionando en todo esto, el ángel se le apareció en sueños. ¿Por qué no lo hizo de manera abierta, como con los pastores y a Zacarías? José estaba tan dispuesto a creer que no necesitaba de tales manifestaciones... él estaba pronto para dejarse conducir por una buena esperanza.
 Crisóstomo señala que José demostró las mismas virtudes cuando el ángel se le apareció en otra ocasión y le ordenó que huyera a Egipto inmediatamente (Mateo 2:13).
Cuando José escuchó este mensaje, no se sintió ofendido, ni dijo: “¡Aquí hay algo que es realmente asombroso! ¿No me has dicho recientemente que “él salvará al pueblo de sus pecados”? ¿Cómo es que ahora es incapaz de salvarse a sí mismo y tenemos que emprender un largo viaje, huyendo y cambiando nuestro domicilio? Esto es contrario a tus promesas”. No, él no dijo nada parecido a esto, porque él era un hombre de fe. Tampoco preguntó nada acerca de las condiciones del regreso... Obedeció e inclinó su voluntad viviendo todas estas pruebas con alegría.

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Table of Contents

Índice

4    Cómo usar esta guía
7    Encontrando misericordia en el pesebre

16    Primera semana Sorpresas y expectativas
Mateo 1:1–25
28    Segunda semana Dos clases de buscadores
Mateo 2:1–23
40    Tercera semana Gabriel en misión de rescate
Lucas 1:58–38
52    Cuarta semana Cánticos de alabanza
Lucas 1:39–79
66    Quinta semana Lejos en un pesebre
Lucas 2:1–21
76    Sexta semana Mensajeros divinos en el templo
Lucas 2:22–52

88    El mensaje de la cuna es el mensaje de la cruz
90    Sugerencias para el diálogo bíblico grupal
93    Sugerencias para el estudio personal
94    Recursos

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