Mateo 10-20: De camino con Jesus

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Seis semanas con la Biblia
¡Más de 350.000 ejemplares vendidos!

—Rev. Carlos Junco Garza, S.T.D., Profesor de teología bíblica, Universidad Pontificia de México, México, D.F.
Esta colección une armoniosamente la Biblia y la vida cotidiana, libros siempre abiertos en los que el Señor nos comunica su palabra viva y eficaz. A través de una metodología singular, la serie conduce al lector a profundizar en el texto bíblico leído en el seno de la ...

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Seis semanas con la Biblia
¡Más de 350.000 ejemplares vendidos!

—Rev. Carlos Junco Garza, S.T.D., Profesor de teología bíblica, Universidad Pontificia de México, México, D.F.
Esta colección une armoniosamente la Biblia y la vida cotidiana, libros siempre abiertos en los que el Señor nos comunica su palabra viva y eficaz. A través de una metodología singular, la serie conduce al lector a profundizar en el texto bíblico leído en el seno de la comunidad eclesial. Ayuda a discernir la voz perenne y actual de Dios en las Escrituras, y con la misma destreza hace la conexión necesaria del Evangelio con la vida diaria, personal y social.

—Barbara E. Reid, O.P., Ph.D., Profesora de estudios neotestamentarios, Catholic Theological Union, Chicago
Cada volumen de la colección ofrece una buena orientación respecto al mundo bíblico del escritor así como una perspectiva general sobre el movimiento teológico y literario del libro que se estudia. Además, estos escritos cuestionan al lector y lo llevan a la transformación personal y a compartir los frutos de su estudio en un espíritu de acción y oración.

—Rev. Allan Deck, S.J., Ph.D., Presidente, Loyola Institute for Spirituality, Orange, CA
La ventaja más notable de la serie es su flexibilidad y usos múltiples. De especial importancia es el énfasis que se le da a la oración y a la vida espiritual por medio de sugerencias para el desarrollo personal de un diálogo diario con la Palabra de Dios.

KEVIN PERROTA editor de la serie en inglés, es un periodista católico reconocido, autor de Your Invitation to Scripture (Su invitación a la Escritura), y antiguo editor de la revista God’s Word Today (La Palabra de Dios hoy). Obtuvo su maestría en teología en la facultad de teología del Seminario de Saint Paul, en Saint Paul, Minnesota.

Seis semanas con la Biblia
¡Más de 350.000 ejemplares vendidos!

—Rev. Carlos Junco Garza, S.T.D., Profesor de teología bíblica, Universidad Pontificia de México, México, D.F.
Esta colección une armoniosamente la Biblia y la vida cotidiana, libros siempre abiertos en los que el Señor nos comunica su palabra viva y eficaz. A través de una metodología singular, la serie conduce al lector a profundizar en el texto bíblico leído en el seno de la comunidad eclesial. Ayuda a discernir la voz perenne y actual de Dios en las Escrituras, y con la misma destreza hace la conexión necesaria del Evangelio con la vida diaria, personal y social.

—Barbara E. Reid, O.P., Ph.D., Profesora de estudios neotestamentarios, Catholic Theological Union, Chicago
Cada volumen de la colección ofrece una buena orientación respecto al mundo bíblico del escritor así como una perspectiva general sobre el movimiento teológico y literario del libro que se estudia. Además, estos escritos cuestionan al lector y lo llevan a la transformación personal y a compartir los frutos de su estudio en un espíritu de acción y oración.

—Rev. Allan Deck, S.J., Ph.D., Presidente, Loyola Institute for Spirituality, Orange, CA
La ventaja más notable de la serie es su flexibilidad y usos múltiples. De especial importancia es el énfasis que se le da a la oración y a la vida espiritual por medio de sugerencias para el desarrollo personal de un diálogo diario con la Palabra de Dios.

KEVIN PERROTA editor de la serie en inglés, es un periodista católico reconocido, autor de Your Invitation to Scripture (Su invitación a la Escritura), y antiguo editor de la revista God’s Word Today (La Palabra de Dios hoy). Obtuvo su maestría en teología en la facultad de teología del Seminario de Saint Paul, en Saint Paul, Minnesota.

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Product Details

  • ISBN-13: 9780829422047
  • Publisher: Loyola Press
  • Publication date: 7/1/2005
  • Language: Spanish
  • Series: Seis semanas con la Biblia
  • Edition description: Spanish Language Edition
  • Pages: 96
  • Product dimensions: 5.90 (w) x 8.90 (h) x 0.30 (d)

Meet the Author

Kevin Perrotta es un periodista católico muy galardonado, y ex editor de God’s Word Today. Además de Seis semanas con la Biblia, es el autor de Invitation to Scripture [Invitación a la Sagrada Escritura] y Your One-Stop Guide to the Bible [Su Guía todo-en una para la Biblia]. Perrotta vive en Ann Arbor, Michigan.

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Read an Excerpt

¿Cómo usar esta guía?

Puedes comparar este folleto con una visita a un parque nacional. El parque es tan grande que bien podrías llevarte meses, inclusive años, para conocerlo verdaderamente a fondo. Sin embargo, una breve visita bien vale la pena cuando se planea cuidadosamente. En unas cuántas horas podrás manejar a lo largo y ancho del parque, y así escoger algunos sitios que sean de tu interés. En cada parada podrás bajar del carro, y caminar un poco por el bosque, escuchar el murmullo del viento entre los árboles, y disfrutar profundamente el lugar en que te encuentras.
 En este folleto viajaremos a través de una pequeña parte de la Biblia —el evangelio según Mateo. Nos detendremos una docena de veces a lo largo del camino. Una vez ahí, procederemos a pie, tomando una caminata placentera en algunos pasajes selectos. Luego de la conversación, volveremos al auto y continuaremos por la autopista que nos conducirá hasta nuestra siguiente parada.
 Esta guía provee todo lo que necesitas para explorar las lecturas del evangelio de Mateo en seis diálogos grupales —o en seis partes, si lo exploras tú solo. La introducción de la página 7 te preparará para entender la mayor parte de la lectura. Las secciones semanales presentan explicaciones que resaltan lo que estas palabras de Jesús significan hoy para nosotros. Igualmente importante es cada sesión donde se te ofrecen preguntas que te llevarán a un diálogo abierto y fructífero, y que ayudarán tanto a la persona como al grupo a explorar por sí mismos la enseñanza de Jesús, para luego aprender uno de otro. Si lo estás haciendo por tu propia cuenta, las preguntas te llevarán a la reflexión personal.
 Cada uno de los diálogos ha sido planeado para ser un descubrimiento guiado.
 Guiado. Ninguno de nosotros está equipado para leer la Biblia sin ayuda. Leemos la Biblia para nosotros, no por nosotros. La Sagrada Escritura se escribió para ser entendida y aplicada en y con la Iglesia. Asimismo, cada semana “Una guía para la lectura”, provee un contexto histórico–cultural y algunas explicaciones extraídas de las investigaciones realizadas por los biblistas contemporáneos y por los escritores cristianos del pasado. Esta guía te ayudará a tener una idea clara del mensaje del evangelio de Mateo. Tómalo como si fuese un guía turístico amable que te hará saber los detalles importantes del parque y te explicará un poco más lo que estás viendo para que puedas apreciar las cosas por ti mismo.
 Descubrimiento. El propósito de este libro es que interactúes con la enseñanza de Jesús. “Preguntas para un estudio cuidadoso del texto” es una herramienta que te ayudará a profundizar en el texto y a examinarlo cuidadosamente. Las “Preguntas para la vida” te ayudarán a considerar lo que estas palabras significan en el aquí y ahora de tu vida. Cada semana concluye con una sección “Orando con la Escritura” que te ayuda a responder a la Palabra de Dios. Además, se añaden algunas secciones suplementarias: “Una tradición viva” y “Santos en nuestro medio ambiente” que te ofrecen pensamientos y experiencias de cristianos del presente y del pasado con el fin de enseñarte lo que el Evangelio ha significado para otros —para que así puedas considerar lo que puede significar para ti.
 ¿Cuánto deben durar las sesiones de diálogo? Asumimos que sus reuniones semanales serán de una hora y media. Si no cuentan con todo ese tiempo, se darán cuenta de que la mayoría de los elementos pueden abreviarse de alguna manera.
 ¿Se necesita hacer alguna tarea? Obtendrán un mejor provecho de los diálogos grupales si leen el material correspondiente antes de la reunión. En caso de que los participantes no puedan prepararse, pidan a alguno de los participantes que lea en voz alta las secciones “Guía para la lectura” en el momento correspondiente. (Noten que la guía en la quinta semana, tiene una extensión que equivale al doble de lo usual).
 ¿Quién dirige? Si por alguna casualidad tienen en su grupo de diálogo a un biblista renombrado, por favor, pídanle que él o ella conduzcan la reunión. En su defecto, o en ausencia de un biblista principiante, ¡aun así ustedes pueden tener un diálogo bíblico de primera clase! Elijan a 2 ó 3 personas para que sean los facilitadores, y pidan a cada participante que lea “Sugerencias para el diálogo bíblico grupal” antes que comience la reunión. (Página 90)
 ¿Necesitan una guía? ¿Una Biblia? Cada participante necesitará una copia de este libro. Éste contiene el texto de las partes del evangelio que serán discutidas en las sesiones semanales, de esta manera la Biblia no se hace absolutamente necesaria —sin embargo, será de muchísima ayuda que cada uno de los participantes tenga una a la mano. Por lo menos, el grupo debe contar con una Biblia en cada reunión. (Vean la página 94 para las recomendaciones)
 ¿Cómo iniciar? Antes de que comiencen, den un vistazo a las sugerencias para los diálogos y la reflexión individual que son parte de cada sesión (página 93), así como a las versiones bíblicas que sugiere el traductor (página 94).

¡Disfruta al máximo este viaje!
Lo más maravilloso del evangelio es que nos pone en contacto con Jesús. La vida terrenal de Jesús se encuentra en el pasado remoto. Sin embargo, a través de los evangelios, podemos unirnos a sus discípulos, mientras lo acompañan por el camino, lo observan y lo escuchan, en la Palestina del primer siglo. Los evangelios son un lugar de encuentro donde podemos escuchar a Jesús que nos habla, y donde podemos hablar con él.
 En este libro vamos a hacer justamente eso —escuchar a Jesús para poder hablar con él. Vamos a encontrar el camino con Jesús. Todas nuestras seis lecturas están tomadas de los viajes que Jesús emprendió con sus discípulos en la parte intermedia del evangelio de Mateo.
 Entrar en los relatos evangélicos es un asunto sencillo. Todo lo que hay que hacer es empezar a leer. No obstante hay que realizar un pequeño trabajo para que disfrutemos al máximo nuestra lectura. El trabajo es doble. Primero, en vistas a introducirnos plenamente en el relato y para asimilar el significado de lo que Jesús hace y dice, necesitamos conocer algunas cosas acerca de la situación política y religiosa de los tiempos de Jesús. En seguida, cuando dejemos la historia y regresemos al siglo veintiuno, necesitaremos descubrir de qué manera sus palabras y ejemplos deberán guiarnos en un mundo moderno muy diferente.
 Un repaso a profundidad de la situación del pueblo judío en los primeros años del primer siglo, nos llevaría más allá de los límites de esta breve introducción. Sin embargo, probablemente estás informado acerca de los datos básicos. En tiempo de Jesús, la tierra ancestral de los judíos era gobernada por Roma. Bajo los romanos, los judíos sufrían tanto la humillación del dominio extranjero, como el dolor de la explotación económica, situación que los habitantes más pobres sufrían de forma más dura. Algunos judíos —como Herodes y la aristocracia, con los cuales nos encontraremos en nuestras lecturas, se beneficiaban al cooperar con los romanos, pero eran una pequeña minoría.
 Es cierto, que en gran medida otros pueblos en el imperio romano vivían una situación muy parecida. Sin embargo, en algunos aspectos los judíos eran distintos a los otros pueblos. Estaban convencidos de que Dios (a diferencia de la mayoría de sus vecinos, ellos creían en la existencia de un único Dios) los había elegido para ser un pueblo especial. Muchos judíos creían que Dios finalmente realizaría una gran intervención en la historia para liberarlos de la opresión extranjera y de otros males. Creían firmemente que Dios reuniría a su pueblo, Israel, de entre las naciones extranjeras, borraría sus pecados, e inauguraría una época de santidad, paz y abundancia.
 El pueblo judío sostenía diferentes opiniones en relación a la forma en que Dios cumpliría estas expectativas. Muchos esperaban que Dios enviaría a una figura poderosa (o tal vez a más de uno) que conduciría un proceso de liberación y renovación —un hombre especialmente designado, o “ungido”, para encabezar la venida del Reino de Dios a través de una acción militar. La palabra hebrea para designar al “ungido” es Messiah, este título a través del griego se convirtió en el término castellano, Cristo.
 La historia de Palestina durante los años posteriores a la muerte y resurrección de Cristo demostró la forma tan poderosa en que influyeron estas expectativas en la gente judía de este período. Inspirados por la creencia de que Dios estaba a punto de liberar a su pueblo, así como por su desesperante situación económica, los judíos emprendieron dos revueltas masivas contra Roma —las revueltas más grandes que jamás se habían realizado en el imperio romano. Ambas rebeliones terminaron en un fracaso total.
 En cierta manera, y hasta cierto punto, muchos de los hombres y mujeres que observaron a Jesús en la Galilea del siglo primero, incluyendo a quienes se convertirían en sus seguidores, compartían estas expectativas de una intervención definitiva de Dios en el mundo. Estas esperanzas moldearon su comprensión acerca de quién era Jesús y de lo que iba a hacer. Sus manifestaciones de poder curativo y otros hechos milagrosos los llevaron a pensar que él podría ser quien cumpliría los planes de Dios (ver Juan 6:11–15). Interpretaron su anuncio de que el Reino de Dios estaba próximo a llegar (4:17 —excepto cuando se indique lo contrario, las citas bíblicas en esta guía se refieren al evangelio de Mateo), como una declaración de que la liberación del pueblo de Dios estaba al alcance de la mano (ver Lucas 24:21). Cuando Jesús instruyó a sus discípulos para que llevaran ese anuncio “a las ovejas perdidas de la casa de Israel” (10:6), los discípulos probablemente comprendieron que este encargo significaría el comienzo de la reunificación de Israel —la primera fase de la esperada liberación. ¡Tal vez la revuelta contra la ocupación romana estaba a punto de comenzar!
 Las esperanzas que Jesús despertó debieron haber sido una de las razones principales por las cuales los primeros discípulos de Jesús se sintieron atraídos hacia él. Sin embargo, tal como lo veremos en las lecturas del evangelio de Mateo, aunque Jesús alentó a sus discípulos a que lo reconocieran como el Mesías, hay que decir que también frenó algunas de sus expectativas con un rotundo no. Él les reveló que no era el tipo de Mesías que estaban esperando, que el Reino de Dios no vendría en la forma que lo estaban imaginando, y que la vida en el Reino de Dios no sería exactamente como la habían soñado.
 Jesús les enseñó que el Reino de Dios no sería establecido a través de la conquista militar ni por la dominación política, sino a través de su muerte voluntaria (20:17–19, 28). A diferencia de los reinos terrenos, el Reino de Dios no estaría encaminado a hacer a los poderosos ricos y a los ricos gente respetable. Estaría basado en los principios del amor y el servicio (20:25–27). La vida en el Reino de Dios no sería cuestión de recibir, sino de dar, no consistía en alcanzar poder y prestigio, sino en renunciar al poder y al prestigio con la intención de servir a las otras personas. Sería un reino de perdón ilimitado, de misericordia, compasión y humilde cuidado por los socialmente insignificantes (18:1–5, 21–35).
 La diferencia entre la comprensión de Jesús acerca de su misión y las expectativas de sus discípulos suscitó unas confrontaciones tremendas en la relación entre el maestro y sus discípulos. Los discípulos aceptaban a Jesús como el maestro —eso es lo que significa ser “discípulos”—, pero no recibían sus enseñanzas tan sencillamente como, por ejemplo, unos estudiantes de contabilidad aprenden los principios de un profesor en una escuela de comercio. Los discípulos no avanzaban a un nivel cada vez más alto de comprensión y madurez como si estuvieran realizando una marcha tranquila en una escalera mecánica. Jesús los invitaba a que lo siguieran en una ruta que todavía no habían comprendido —o que no querían entender. En razón de los valores diferentes, los discípulos en ocasiones no lograron comprender Jesús, ni asimilaron su instrucción. Al contrario, se resistieron ante las primeras indicaciones de su inminente sufrimiento.
 Jesús llamó a sus discípulos a cambiar su visión de la vida. En verdad “un cambio de mentalidad” es precisamente el significado básico de la palabra griega que designa el arrepentimiento, y que es usada como idea fundamental de su anuncio: “Conviértanse, porque está llegando el reino de los cielos” (4:17). Los capítulos intermedios del evangelio de Mateo están marcados por el drama del llamado de Jesús al arrepentimiento y contrastan notablemente con la ambivalencia de los discípulos —mezcla de su deseo de seguirlo y de la resistencia a los elementos básicos que Jesús les plantea. Cuando viajan con Jesús, los discípulos compiten por ocupar las primeras posiciones, en el régimen que estaría a punto de establecer, parten de la presunción de que está a punto de llegar un reino celeste a la tierra, el cual como los reinos terrenos, estará basado en el autoengrandecimiento. La tensión entre Jesús y sus seguidores se extenderá a lo largo de todas nuestras lecturas, corrigiéndose al final, en el momento en el cual Jesús está a punto de poner término a su ministerio de enseñanza.
 Los discípulos necesitan un cambio de mentalidad, y eso requiere una trasformación interior, un cambio de corazón. Sin embargo, eso no es algo que puedan lograr por sí solos. Jesús mismo es el recurso para lograr esta transformación personal.
Aun así, en la parte central del evangelio de Mateo, este mensaje está insinuado, en lugar de afirmarse directamente. Tal vez la sugerencia más amplia yace en los milagros curativos de Jesús, los cuales demuestran que tiene un poder creativo capaz de sanar totalmente a unos seres humanos dañados.
 En el capítulo posterior de nuestras lecturas —los ochos capítulos finales del evangelio— Mateo demuestra muy claramente que Jesús es la fuente para el cambio de corazón que necesitan sus discípulos. En la Última Cena con sus discípulos, Jesús indica que está a punto de ofrecer voluntariamente su vida como sacrificio para el perdón de los pecados y para crear un nuevo vínculo, o “alianza” entre Dios y los seres humanos (26:26–28). Esta renovada relación con Dios será la fuente de un profundo cambio interior. Resucitando de la muerte, Jesús ya no estará con ellos físicamente, tal y como lo habían conocido, en adelante, estará presente en medio de sus seguidores (28:18–20). El mismo Jesús resucitado será el recurso para todos los que busquen abrazar el estilo de vida del Reino de Dios. Él es “Dios con nosotros” (1:23).
 Cuando regresemos de nuestros viajes con Jesús en el evangelio a nuestra vida en el siglo veintiuno, enfrentaremos el desafío de actuar de acuerdo a lo que hemos visto y oído. En relación a algunas de las instrucciones de Jesús, el proceso de aplicación es realmente sencillo. La orden de Jesús de que nos pongamos en actitud de servicio hacia nuestros prójimos es totalmente transparente. Es claro, que también es difícil, pero la dificultad radica en ponerla en práctica, no en comprender lo que dichos principios significan.
 Sin embargo, otras de las instrucciones de Jesús requieren mayor reflexión antes de que puedan aplicarse a nuestra situación presente. Por ejemplo, en el evangelio Jesús lleva una vida de pobreza deliberada (8:20) y llama a sus discípulos a dejar atrás todas las cosas para acompañarlo en el camino (19:21). ¿Cómo y cuántas de estas instrucciones de Jesús cumplirán sus discípulos en situaciones posteriores totalmente diferentes?
 El reto de extraer una guía para la vida cristiana a partir del ejemplo y las instrucciones de Jesús comenzó tan pronto como murió y resucitó de entre los muertos. Obviamente una vez que Jesús no estuvo físicamente presente, ya no era posible seguirlo de la misma manera, caminando como él caminaba de pueblo en pueblo por Palestina.
 El evangelio de Mateo refleja una etapa temprana en el proceso de discernimiento sobre cómo aplicar la enseñanza de Jesús a unas circunstancias cambiantes. Mateo probablemente compuso su evangelio, cerca de cincuenta años después de la muerte y resurrección de Jesús. Es muy probable que lo haya escrito para comunidades cristianas provenientes de un trasfondo judío que vivían en algunas zonas al norte de Palestina y Siria (lo que actualmente sería el norte de Israel, Siria, Líbano y el sur de Turquía). Muchos de estos judeocristianos vivían en pueblos y aldeas como aquellos que Jesús visitó durante su predicación en Galilea. Algunos hablaban el arameo, la misma lengua que Jesús hablaba. Así los cristianos para los cuales Mateo estaba escribiendo, estaban aplicando la enseñanza de Jesús en un ambiente bastante similar al ambiente en el que Jesús había enseñado a sus discípulos originales.
 A partir de las evidencias externas al evangelio, parece que algunos de los lectores de Mateo continuaron imitando el estilo de vida de Jesús y siguieron sus instrucciones casi literalmente, viviendo al estilo de los predicadores itinerantes. Los estudiosos suponen que algunos cristianos en las comunidades cristianas de la época vivieron de esa manera durante una gran parte de su vida.
 No obstante la Iglesia del tiempo de Mateo había evolucionado, ya no era un grupo itinerante de discípulos, sino una comunidad establecida. Muchos cristianos permanecían en casa con sus familias, cultivaban la tierra, criaban ganado, o se dedicaban al comercio. Tenían que adaptar a su propia situación las instrucciones de Jesús, de dejar todas las cosas atrás y seguirlo a él, para salir a predicar su mensaje sin ningún recurso de tipo material. En lugar de cancelar las instrucciones de Jesús, como si solo hubieran sido dirigidas a los miembros de la comunidad, que eran más libres y que no estaban casados, encontraron formas de servir de todo corazón a la venida del Reino de Dios, dentro de una forma de vida más establecida confiaban en que Dios los cuidaría sin tener que vender todo para emprender el camino.
 Este proceso de reflexión sobre las instrucciones de Jesús y sobre el ejemplo de su vida, incluía la búsqueda de nuevos caminos para aplicar el mensaje a las nuevas situaciones, ha continuado a través de los siglos. En el curso de la historia cristiana ha surgido una amplia variedad de respuestas al mensaje y ejemplo de Jesús. Los cristianos han desarrollado diversas maneras de abandonar la vida familiar y las posesiones, abrazando la pobreza, y haciéndose totalmente disponibles a Jesús, para servir al reino de Dios. Algunos cristianos que han escogido no casarse, han asumido una vida de oración y pobreza en su hogar, en lugares recluidos, y en comunidades monásticas; otros han creado órdenes religiosas para hacer progresar el Reino de Dios a través de mil formas de servicio a los necesitados. Al mismo tiempo, los cristianos que se han casado, han educado hijos, han trabajado en las ocupaciones ordinarias, y que han tomado parte en la formación de la cultura y la política, han encontrado una multitud de maneras de poner en práctica la enseñanza de Jesús.
 Como lectores del evangelio de Mateo en el siglo veintiuno, entramos en esta tradición. Algunos escucharemos las palabras de Jesús como una exhortación a dejar a un lado la opción del matrimonio y una carrera profesional y lo seguiremos a través de una forma de vida independiente y renunciando a los bienes materiales. Sin embargo, el resto de las personas tomamos el ejemplo de Jesús y sus instrucciones como un desafío que también se dirige a nosotros. Porque la gran diferencia entre la situación de los primeros discípulos de Jesús y nuestra situación como discípulos del siglo veintiuno, es que tenemos una tarea un tanto más difícil que ellos, esto es, de discernir cómo aplicar las palabras de Jesús a nuestra situación actual. Como autor de esta guía, tengo que luchar con estos cuestionamientos. Como lector del evangelio de Mateo, también habrás de hacer lo mismo. En las sesiones semanales de “Las preguntas para la vida”, he sugerido algunas preguntas que podrán espolear tu pensamiento. Ojalá el Espíritu Santo te guíe mientras reflexionas en lo que significan para ti las palabras de Jesús, dadas las circunstancias particulares en las cuales Dios te llama.
 Mateo nos ha dado un evangelio que es muy rico en significado. Un aspecto de su relato donde la riqueza de significado es patente, es en el retrato de los Doce —el círculo más íntimo de los discípulos de Jesús— quienes desempeñan un papel importante en nuestras lecturas (10:1–5; 11:1, 20:17).
 En cierto nivel, el grupo de los Doce simboliza la identidad de la comunidad que Jesús reúne en torno suyo. Ellos corresponden a las doce tribus de Israel (19:28), de esa manera Jesús indica que está restaurando a Israel.
 En otro nivel, los Doce son el grupo embrionario que realizará el liderazgo en la comunidad de Jesús, después de su muerte y resurrección. Como líderes de la futura comunidad de Jesús, tienen una doble función. En primer lugar, habiendo sido los observadores más íntimos de Jesús, pueden presentar un testimonio creíble e informado acerca de él. De esa manera son el vínculo entre Jesús y las futuras generaciones cristianas. Segundo, le dan la forma básica a la enseñanza cristiana y mantienen el orden en la Iglesia. Mientras que la primera función históricamente es única —nunca habrá otro grupo de testigos oculares de la vida terrestre de Jesús, de su muerte y resurrección— la segunda función la transmiten los Doce a los nuevos líderes. Cuando la Iglesia crece, una sucesión de líderes se desarrolla. La enseñanza y la autoridad que Jesús dio a los Doce para gobernar, es ejercida por sus sucesores autorizados de un siglo a otro. Estos son los obispos, y de manera especial, el obispo de Roma, quien desempeña el papel de Pedro o ministerio petrino.
 Los Doce tienen un tercer nivel de significado para nosotros. No son reverenciados solamente como figuras del pasado, los “apóstoles” (10:2), las piedras fundamentales de la comunidad de Jesús; en último término también son sus “discípulos” (10:1), es decir, aprendices de seguidores. Como apóstoles, los Doce son objeto de veneración. Como discípulos, son representantes nuestros en la historia, nuestros sustitutos. Al identificarnos con ellos, podemos entrar en la historia, y como ellos, podemos encontrar a Jesús. A través de ellos, nosotros mismos hablamos con Jesús.
 En el punto donde comienzan nuestras lecturas del evangelio de Mateo, Jesús está metido plenamente en su ministerio público. Mateo no nos da indicadores de tiempo que nos permitan determinar cuánto tiempo Jesús ha estado predicando y curando. Sin embargo, en los pasajes del evangelio que preceden a nuestras lecturas, Mateo ya ha ofrecido una gran cantidad de información acerca de Jesús. Él ha contado una considerable secuencia de eventos: el bautismo de Jesús, su anuncio inicial de que el Reino de Dios está cerca, la llamada a los discípulos (3–4). Nos ha mostrado a Jesús dando amplias enseñanzas a los discípulos y a las multitudes en el Sermón de la Montaña en el cual Mateo ha reunido probablemente elementos de distintos momentos y lugares de la predicación de Jesús (capítulos 5–7). Nos ha mostrado a Jesús, comprometido en constantes encuentros con las multitudes que buscan ser curadas por él y que están interesadas en escuchar su predicación acerca del Reino de Dios. También nos ha mostrado los primeros signos de oposición que los líderes religiosos manifiestan en su contra (capítulos 8–9).
 Estos eventos colocan el escenario para la sección central del evangelio, del cual están tomadas nuestras lecturas. En ellas veremos a Jesús principalmente en el camino, viajando de pueblo en pueblo en Galilea (la parte norteña del moderno estado de Israel –capítulos 10–18) y viajando en seguida hacia el sur, en dirección a Jerusalén, tomando aparentemente la ruta del lado oriental del río Jordán (en el moderno reino de Jordania —capítulos 19–20). A lo largo del camino, Jesús continúa siendo asediado por la gente que busca curaciones, aunque en mayor medida dedica su tiempo a instruir a sus discípulos, para que se preparen a su muerte y para que continúen su obra luego de su resurrección.
 En nuestra lectura final, Jesús ha cruzado hacia la rivera occidental del río Jordán y está pasando a través de Jericó (en los actuales territorios Palestinos). Esta es la última parada antes de llegar a Jerusalén. Ahí terminará su instrucción pública y privada, celebrará la pascua con sus discípulos, permitirá que lo arresten y lo maten, y resucitará triunfante de la muerte.

 

 

Primera semana
¡Amigos míos, viajen ligeros!

Preguntas para comenzar

15 minutos Dialoguen acerca de una pregunta o dos como preparación a la lectura.

 1 ¿Cuál es el curso o programa de formación más interesante en el cual has participado?
 2 Describe (brevemente) el viaje más difícil que jamás hayas realizado. ¿Lo volverías a hacer?

Abriendo la Biblia

5 minutos Lee el pasaje en voz alta. Invita a los asistentes a que tomen su turno según los párrafos del texto.

Lectura: Mateo 9:35–38; 10:1–33, 40–42; 11:1

Enviados por Jesús
35 Jesús recorría todos los pueblos y aldeas, enseñando en las sinagogas judías, anunciando la buena noticia del reino y sanando todas las enfermedades y dolencias. 36 Al ver a la gente, sintió compasión de ellos, porque estaban cansados y desorientados como ovejas sin pastor. 37 Entonces dijo a sus discípulos: —La cosecha es abundante, pero los obreros son pocos. 38 Rueguen por tanto al dueño de la cosecha que envíe obreros a recogerla.
 10:1 Jesús llamó a sus doce discípulos y les dio poder para expulsar espíritus impuros y para curar toda clase de enfermedades y dolencias. 2 Los nombres de los doce apóstoles son: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; luego Santiago el hijo de Zebedeo y su hermano Juan; 3 Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el recaudador de impuestos; Santiago, el hijo de Alfeo, y Tadeo, 4 Simón el cananeo, y Judas Iscariote, el que lo entregó. 5 A estos Doce los envió Jesús con las siguientes instrucciones: —No transiten por regiones de paganos ni entren en los pueblos de Samaria. 6 Vayan más bien en busca de las ovejas perdidas del pueblo de Israel. 7 Vayan y proclamen que está llegando el reino de los cielos. 8 Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien a los leprosos, expulsen a los demonios, gratis lo han recibido, entréguenlo también gratis. 9 No lleven oro ni plata ni dinero en el bolsillo; 10 ni morral para el camino ni dos túnicas ni sandalias ni bastón; porque el obrero tiene derecho a su sustento.
 11 Cuando lleguen a cualquier pueblo, averigüen quién hay en él digno de recibirlos y quédense en su casa hasta que se vayan. 12 Al entrar en la casa, saluden, 13 y si lo merecen, la paz de su saludo permanecerá con ellos; si no, regresará a ustedes. 14 Si no los reciben ni escuchan su mensaje, salgan de esa casa o de ese pueblo y sacúdanse el polvo de los pies. 15 Les aseguro que el día del juicio será más llevadero para Sodoma y Gomorra que para ese pueblo.
 16 Yo los envío como ovejas en medio de lobos. Sean, pues, astutos como serpientes y sencillos como palomas. 17 No se fíen de la gente, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en sus sinagogas. 18 Serán llevados por mi causa ante gobernadores y reyes, para que den testimonio ante ellos y ante los paganos. 19 cuando los entreguen, no se preocupen de cómo hablarán, ni de qué dirán. Dios mismo les sugerirá en ese momento lo que tienen que decir, 20 pues no serán ustedes los que hablen, sino que el Espíritu del Padre hablará a través de ustedes.
 21 El hermano entregará al hermano a la muerte, y el padre al hijo; se levantarán los hijos contra los padres y los matarán. 22 Todos los odiarán por mi causa, pero el que persevere hasta el final, ése se salvará. 23 Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra; les aseguro que no conseguirán recorrer todas las ciudades de Israel antes de que venga el Hijo del hombre.
 24 El discípulo no es más que su maestro; ni el siervo más que su señor. 25 Basta con que el discípulo sea como su maestro, y el siervo como su señor. Si al dueño de la casa lo llamaron Belcebú, ¡cuánto más a los de su familia! 26 Así pues, no les tengan miedo; porque no hay nada oculto que no vaya a manifestarse, nada secreto que no vaya a saberse. 27 Lo que yo les digo en la oscuridad, díganlo a plena luz; lo que escuchen al oído, proclámenlo desde las azoteas.
 28 No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden quitar la vida; teman más bien al que puede destruir al hombre entero en el fuego que no se apaga. 29 ¿No se vende un par de pájaros por muy poco dinero? Y sin embargo ni uno de ellos cae en tierra sin que lo permita el Padre. 30 En cuanto a ustedes, hasta los cabellos de su cabeza están contados. 31 No teman, pues ustedes valen más que todos los pájaros.
 32 Si alguno está de mi parte ante los hombres, también yo estaré de su parte en presencia de mi Padre que está en los cielos; 33 pero a quien me niegue ante los hombres, yo también lo negaré en presencia de mi Padre que está en los cielos.

Recibiendo a los enviados de Jesús
40 El que los recibe a ustedes, me recibe a mí, y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. 41 El que recibe a un profeta por ser profeta, recibirá recompensa de profeta; el que recibe a un justo por ser justo, recibirá recompensa de justo; 42 y quien dé un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños sólo porque es discípulo mío, les aseguro que no se quedará sin recompensa.
 11:1 Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue a enseñar y a proclamar el mensaje en los pueblos de la región.

Preguntas para un estudio cuidadoso del texto

10 minutos Escojan las preguntas de acuerdo a su tiempo e interés

 1 Los discípulos son invitados a pedir más predicadores y agentes de pastoral (9:38). ¿Su oración es atendida?
 2 ¿Cómo podrías explicar la afirmación de Jesús en 10:30?
 3 ¿Qué significa “reconocer” a Jesús (10:32)? ¿Qué significa “negarlo” (10:33)?
 4 ¿Cuántas personas o grupos diferentes son mencionados en 10:40?
 5 ¿En qué medida Jesús hace creer a sus discípulos que conseguirán el éxito en la misión a la cual los envía?
 6 ¿Cómo crees que se sintieron los discípulos de Jesús al final de la instrucción contenida en el capítulo 10? (¿Cómo te sentiste tú?)

Una guía para la lectura

Si los participantes aún no han leído esta sección, léanla en voz alta. De lo contrario, vayan directamente a las “Preguntas para la vida”.

9:35–10:17. Varios siglos antes de Jesús, Dios trajo al pueblo de Israel a la existencia. Ahora Dios ha venido en medio de ellos a través de Jesús, quien es “Dios con nosotros” (1:23). Estas personas escogidas son la primera prioridad de Jesús (10:5–6). Él siente compasión por ellos (9:36). Todas las cosas acerca del planteamiento de Jesús en relación a su misión expresan fidelidad.
 Mateo enlista a los apóstoles en parejas (10:2–4). La norma en el servicio de Jesús es el trabajo en equipo y no el trabajo aislado.
 10:8–15. Jesús subraya ante sus seguidores la importancia de abandonar todas las cosas con una triple afirmación: ni oro, ni plata, ni cobre (10:9). La nota de que los trabajadores merecen su alimento (10:10) es una manera de decir que los discípulos están autorizados a aceptar alojamiento y comida de sus anfitriones, pero deberán declinar compensaciones posteriores.
 Al emprender su jornada misionera sin provisiones, los discípulos demostrarán su confianza en Dios —y le darán la oportunidad de mostrar su cuidado por ellos. Su mensaje es que Dios es un Padre totalmente confiable (ver 6:25–34). ¿Quién creerá en ese mensaje si los mensajeros mismos no confían en el cuidado paternal de Dios? Al no adquirir cosas para el camino, los discípulos mostrarán que su propósito no es enriquecerse o adueñarse del poder para sí mismos, sino beneficiar a las personas a quienes predican. A diferencia de los discípulos originales, pocos de nosotros estamos llamados a vivir en una completa pobreza cuando salimos a servir a Dios. No obstante, nos amonesta también a confiar en su ayuda y a servir a los demás pensando en su propio bien y no en el nuestro.
 El mandato dado por Jesús de usar su poder curativo no debe pasarse por alto (10:8). Su poder curativo continúa operando en la Iglesia a través del sacramento de la unción y a través de otras oraciones menos formales. Dios atiende voluntaria y libremente a las oraciones que le suplican una curación —a veces a través de un milagro, a veces de manera oculta, en ocasiones a través de procesos naturales, del tratamiento médico o de los cuidados ordinarios.
 10:16–33. El estudioso de la Biblia David E. Garland señala que “Jesús no promete proteger a las ovejas para que no sean dañadas, ni promete que va a destruir a los lobos delante de ellos. Los discípulos tienen autoridad para arrojar demonios y curar toda clase de mal, pero no para repeler la persecución. No hay un pase o salvoconducto para realizar la misión”.
 La advertencia de Jesús podría producir ansiedad en los discípulos. Significativamente el primer temor que preocupa a Jesús no es el bienestar de sus discípulos, sino la preocupación de que no sean capaces de cumplir su misión eficazmente (10:19–20). No se preocupen de cómo darán testimonio acerca de mí, les dice Jesús. El Espíritu de Dios los ayudará (“No eres tú, sino el Espíritu de tu Padre el que está hablando... es una manera de decir no eres solamente tú sino también el Espíritu”: sobre una manera similar de hablar, ver 9:13). Así nosotros no deberemos permitir que nuestros sentimientos de inadecuación nos impidan hablar acerca de Jesús cuando se nos presentan dichas oportunidades.
 San Jerónimo sugiere una alegre interpretación de 10:23: Cuando los adversarios de la enseñanza cristiana nos “persiguen” en una ciudad, es decir, en un libro de la Escritura, eso nos permite huir a otras ciudades, es decir, a otros libros, para defender nuestra causa. Sin importar qué tan alegadores sean nuestros oponentes, la ayuda del Salvador llegará antes que hayamos hecho todo el recorrido a través de todos los libros de la Biblia.
 El consejo de Jesús es superar el temor a la oposición con el temor a alejarnos de Dios, la fuente de la vida (10:28). Jesús advierte que el juicio caerá sobre aquellos que lo abandonen a él y a su misión (10:33), pero junto con el temor al juicio de Dios, viene el consuelo de saber que quien nos juzgará será el mismo que nos guía en el camino —Jesús, Dios con nosotros.
 Jesús nos asegura que si estamos en misión por él, Dios estará con nosotros y sostendrá nuestras vidas en sus manos (10:29-31). Él no nos explica la manera en que Dios nos cuida o la manera precisa en que Dios nos ofrecerá su cuidado. Confiamos en Dios no porque podamos entender cómo actúa o qué hace por nosotros, sino porque es nuestro Padre.
 10:40–41. Jesús había estado hablando a sus discípulos como si fueran misioneros itinerantes que estaban buscando hospitalidad. Ahora habla como si fueran dueños de la casa que van a acoger a los misioneros itinerantes. Los itinerantes y los que permanecen en casa son miembros de la misma comunidad de seguidores. Jesús está presente en todos. Aún el más pequeño servicio que se preste a cualquiera que esté identificado con Jesús es un servicio a él.

Preguntas para la vida

40 minutos Escojan las preguntas de acuerdo a su tiempo e interés

 1 Jesús aconseja orar antes de dar sus instrucciones acerca de cómo servir al Reino de Dios (9:38). ¿Cuál es el papel de la oración en el servicio a Dios?
 2 ¿La fidelidad de Dios ha marcado tu vida de manera especial? ¿Dios te está llamando a que seas fiel a alguien?
 3 ¿Quiénes son los compañeros en el discipulado que Dios te ha dado? ¿De qué manera Dios te está llamando a cooperar con ellos en la tarea de compartir el Reino con los demás?
 4 ¿Qué significa en el presente proclamar que “el Reino de Dios está cerca (10:17)? ¿Cómo y donde podríamos proclamar el reino de los cielos quienes no estamos de tiempo completo dedicados al trabajo pastoral?
 5 ¿Cómo cumple hoy la Iglesia el trabajo que Dios les encargó a los discípulos en 10:8? ¿Cómo tomas parte en ese trabajo? ¿Cómo te está llamando Jesús a que seas un instrumento de su compasión hacia los necesitados?
 6 ¿De qué manera te has sentido desafiado por Dios a confiar más directamente en él? ¿Cómo respondiste a ese desafío? ¿Cuál fue el resultado y qué aprendiste del mismo?
 7 ¿Alguna ocasión te has dado cuenta que estás diciendo una verdad o que estás dando un consejo que parecía totalmente adecuado a la persona y a la situación donde estabas hablando? ¿Eso podría ser una experiencia de lo que Jesús predijo en 10:20? ¿Qué puedes aprender de ese acontecimiento?
 8 ¿Alguna vez has sentido temor de hacer algo que Dios te pide que hagas? ¿Qué hiciste para superar ese temor? ¿Has aplicado esa lección a otras situaciones de tu vida?

“Cuando las personas comparten con otra lo que están descubriendo, resulta claro que la Biblia está llena de interminables aplicaciones y significados”.
Steve Mueller, The Seeker’s Guide to Reading the Bible

Orando con la Escritura

15 minutos
¡Utilicen este modelo o desarrollen uno propio!

Permite que cada participante lea en voz alta las siguientes declaraciones de Jesús. Después de cada declaración, hagan una pausa para una oración en silencio y en seguida deja que el grupo ore en común, “Señor, envíanos donde quiera que desees y permanece con nosotros en cualquier trabajo que nos ordenes hacer”.

9:37–38
10:7
10:16
10:19–20
10:30–31
10:32
10:41–42

Al final oren juntos el Padrenuestro.

Santos en nuestro medio ambiente
Literalmente de camino, por mucho tiempo

Esta sección es un suplemento para la lectura individual.

Las instrucciones que Jesús da a sus discípulos de que salgan al mundo a anunciar la venida del Reino de Dios han llevado a los cristianos a explorar una variedad de métodos para propagar su mensaje. Un obstáculo para la creatividad radica en nuestra mentalidad disyuntiva, es decir, pensamos que propagar el evangelio significa o bien hacer un compromiso por toda la vida para realizar el trabajo misionero a tiempo completo, o bien, se trata de testimoniar a Cristo viviendo una vida ordinaria —estando casado, educando hijos, cuidándolos y llevando adelante los quehaceres domésticos.
 Sin embargo, existen opciones fuera de esta visión aparentemente excluyente. Una organización que ha logrado tener un acercamiento diferente son los Equipos Ministeriales de Evangelización Nacional, conocido como NET (por sus siglas en inglés). Tiene su sede en la iglesia de San Pablo en Minnesota, NET enlista y capacita a jóvenes adultos para que se comprometan por un año y a tiempo completo en la evangelización.
 Los voluntarios de NET cubren un rango de edad de los dieciocho a los treinta, dejan la escuela o el trabajo por un año para integrarse a los equipos de evangelización que visitan parroquias, escuelas, y grupos juveniles a través de Estados Unidos, Canadá y Australia. A través de presentaciones y retiros que duran de tres horas a tres días, los equipos utilizan el drama, los relatos personales, la música y otras actividades para llevarle a la gente joven una invitación a vivir una relación personal con Cristo.
 Cada equipo consta de cerca de diez voluntarios que viajan juntos en una camioneta VAN, aceptando la hospitalidad de las parroquias y las familias en los pueblos donde hacen sus presentaciones. Normalmente doce equipos cruzan los Estados Unidos y Canadá cada año.
 Los voluntarios comprometen otros aspectos de su vida para sostenerse durante su año de servicio. Reciben solamente un pequeño estipendio y deben aportar dinero para ayudar a pagar el costo de las cinco semanas del programa de capacitación (NET les proporciona un seguro de gastos médicos). Se comprometen a no tener relaciones de noviazgo durante su año de servicio.
 Desde 1981 los voluntarios de NET han realizado presentaciones y han dado retiros a cerca de un millón y medio de jóvenes. El impacto de sus esfuerzos es difícil de medir, pero abundan las historias de jóvenes que se sintieron tocados por la gracia de Dios. Una indicación que muestra el éxito de NET es sencillamente que las parroquias y las escuelas continúan invitando a los equipos a que regresen.
 Ciertamente el año de servicio también tiene un efecto sobre los voluntarios. Casi todos continúan sirviendo activamente como laicos en sus comunidades parroquiales. Una considerable minoría realiza un compromiso de por vida asumiendo la vida religiosa o el sacerdocio.

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Table of Contents

Índice

4 Cómo usar esta guía
7 ¡Disfruta al máximo este viaje!

16 Primera semana
¡Amigos míos, viajen ligeros!

Mateo 9:35–38; 10:1–33, 40–42; 11:1
28 Segunda semana Milagros sobre el césped y el oleaje
Mateo 14
40 Tercera semana A la mitad del camino
Mateo 16
52 Cuarta semana Cómo construir una comunidad
Mateo 17:24–27; 18:1–10, 19–35
64 Quinta semana Mandatos e invitaciones
Mateo 19:1–26
78 Sexta semana
¡Señor, ten misericordia de nosotros!

Mateo 19:27–20:34

90 Sugerencias para el diálogo bíblico grupal
93 Sugerencias para el estudio personal
94 Recursos

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