Nuevo comentario ilustrado de la Biblia

Nuevo comentario ilustrado de la Biblia

by Earl D. Radmacher
     
 

View All Available Formats & Editions

Con páginas llenas de la erudición más reciente y con relevantes aplicaciones de la Palabra de Dios para la vida, el Nuevo comentario bíblico ilustrado presenta todo esto en una forma visualmente interesante. Quien quiera entender más completamente el sentido de la Palabra de Dios y su trasfondo hallará aquí lo

Overview

Con páginas llenas de la erudición más reciente y con relevantes aplicaciones de la Palabra de Dios para la vida, el Nuevo comentario bíblico ilustrado presenta todo esto en una forma visualmente interesante. Quien quiera entender más completamente el sentido de la Palabra de Dios y su trasfondo hallará aquí lo que necesita.

Product Details

ISBN-13:
9781602555198
Publisher:
Grupo Nelson
Publication date:
09/13/2011
Pages:
1768
Product dimensions:
6.50(w) x 9.40(h) x 2.00(d)

Read an Excerpt

Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia


By Earl D. Radmacher, Ronald B. Allen, H. Wayne House

Grupo Nelson

Copyright © 2011 Grupo Nelson
All rights reserved.
ISBN: 978-1-60255-716-1



CHAPTER 1

El primer libro de Moisés

Génesis

* * *

Las palabras: «en el principio creó Dios los cielos y la tierra», han causado un gran debate, pero indiscutiblemente, este es el comienzo de Génesis. En las palabras de uno de los credos históricos: «Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra». Estas palabras son únicamente el comienzo de este libro de los comienzos; un prólogo, para el prólogo. Génesis no sólo es una suma de creaciones, sino que también nos describe otros comienzos: como la caída de la humanidad en el pecado y la misión de Dios por rescatarnos. Nos cuenta también lo primero que ocurrió en aspectos importantes (creación, pecado, juicio, lenguajes, razas, matrimonios). Pero sobre todo, la base de Génesis está en el soberano llamado de Dios a Abram y a Sarai, una pareja de adoradores de ídolos del Medio Oriente.

Este libro cuenta con dos partes: la primera (caps. 1—11) es el prólogo de la segunda (caps. 12—50), en la que suceden la mayoría de los acontecimientos: la inmensa tarea que Dios realizó sobre Abram y su familia para lograr su buena voluntad para las naciones. El prólogo (caps. 1—11) nos entrega pistas que nos revelan el resto del libro, así como también el resto de la Biblia.

Génesis 1—11 nos presenta cuatro conceptos que son fundamentales para el buen entendimiento del resto de la Biblia: Primero, el Dios que irrumpe en la vida de Abram y de Sarai, es el mismo que crea el universo en su totalidad. Es el único y verdadero Dios: Jehová, el Creador y el Salvador del mundo. Segundo, toda la humanidad está en rebeldía contra Dios, su benévolo Creador, y contra su buena voluntad para ellos. La humanidad ha heredado el estado pecaminoso desde la rebelión de Adán y Eva en el jardín del Edén. Tercero, Dios juzga y juzgará todas las acciones del hombre. Con el diluvio, deja en claro a Noé y a todos nosotros, que la maldad humana es inaceptable y que no permitirá que el diablo gobierne libre en su creación. Cuarto, después del diluvio el pecado aún afecta a la humanidad. Pero aunque el diluvio no lavó los pecados de la humanidad, Dios tiene un plan para salvarla de sus propias obras malignas, como lo revela la segunda parte de Génesis.

La primera parte de Génesis, nos muestra el escenario para la historia de Abram y Sarai (caps. 12—50). El mundo de ellos estaba poblado por un amplio espectro de «grupos de pueblos», cada uno con su propio lenguaje, costumbres, valores y creencias, quienes adoptaron sus propios dioses imaginarios.

El principal objetivo de Génesis es mostrarnos el plan de Dios de bendecir a todas las naciones a través de los descendientes de Abraham, en el capítulo 12. Comienza con el llamado de Dios a Abram y a Sarai (Abraham y Sara) para que sean los padres de una nueva nación. Esta nueva nación sería la herramienta que Dios usaría para bendecir a toda la humanidad. A pesar de que Abram y Sarai eran simplemente una pareja de edad avanzada, Dios los eligió a ambos para comenzar su plan de redención para todo el mundo. En este libro, se nos describe cómo Dios irrumpe en su vida y les bendice.

La principal bendición de Dios era su pacto con Abraham (Gn 12.1-3; 15.1-21). Dios, el admirable y único Creador del universo, eligió libremente hacer sus infinitas promesas a Abraham y a sus descendientes, las cuales son la base para todas las demás promesas y pactos que siguieron y podemos leer en la Biblia. Génesis no es simplemente un comienzo; es el fundamento para el resto la narrativa bíblica.

Fue escrito y recopilado por Moisés en el desierto de Sinaí y de esto existen pruebas bíblicas y no bíblicas. Claramente Jesús supone la autoría de Moisés al decir: «Moisés os dio la circuncisión» (Jn 7.22). Dado que la razón para la circuncisión sólo se menciona en Génesis, capítulo 17, Jesús tenía que estar refiriéndose a la compilación de la historia por Moisés.

Por otra parte, la tradición judía y la cristiana están unánimemente de acuerdo con este testimonio bíblico: Moisés, en el desierto de Sinaí, recopiló y escribió el Pentateuco en su totalidad, los primeros cinco libros de la Biblia y esto nos asegura su autoría alrededor del siglo 15 a.C.

A partir del siglo 19, algunos expertos niegan que Moisés sea el autor de Génesis. Algunos sugieren que el Pentateuco, incluido Génesis, fue recopilado más tarde, posiblemente en el siglo 6 a.C. Según este análisis, se dice que algunos editores anónimos utilizaron al menos cuatro documentos para reconstruir el Pentateuco. Los cuatro documentos fueron identificados al buscar los nombres divinos como Elohim y Yahvé a lo largo del Pentateuco y también al descubrir ciertas variaciones en el uso de frases y en la selección de palabras. Los documentos que utilizan Yahvé para Dios, son llamados documentos J; los que usan Elohim, documentos E; el documento P o sacerdotal (priestly) y el D o deuteronomista. Recientemente, esta disección del Pentateuco fue rechazada, pero aún así, no se ha llegado a ninguna solución al debate entre los expertos.

Al fijarnos en la estructura unificada de Génesis, se percibe muy bien la mano guía de Moisés en su recopilación y autoría,. Ciertamente, él utilizó diferentes recursos literarios para su narrativa. En algunas ocasiones estos recursos son identificados plenamente, como en Gn 5.1. Probablemente, Moisés editó estos documentos antiguos para hacerlos comprensibles para sus lectores, o sea, la segunda generación israelita después del éxodo. Y luego los profetas los adaptaron al lenguaje para las siguientes generaciones de lectores israelitas.

Pero luego de todo este análisis, nada queda más claro que fue Moisés quien escribió y recopiló el libro de Génesis para estimular a los antiguos israelitas mientras se preparaban para entrar a la tierra de Canaán, la Tierra Prometida. Su contenido fue sumamente importante para ellos, ya que les explicaba el por qué su nación estaba destinada a otra Tierra Prometida y por qué Dios se les había revelado de esa forma tan dramática en el desierto.


Comentario

1.1 En el principio es una afirmación que podría interpretarse como: «Esta es la historia de Dios y la creación de los cielos y la tierra». Juan 1.1 nos habla del tiempo previo a Génesis 1.1, pero no nos entrega ningún otro tipo de información sobre lo que sucedió antes de eso. Posiblemente, lo ocurrido fuera el alzamiento, rebelión y juicio de Satanás. En el capítulo 3, Satanás ya había caído (tienta a Eva en forma de serpiente), y Génesis 6.1-4 nos habla de ángeles caídos. Además, Dios ya había creado a los ángeles (3.24). En el capítulo 1, principalmente se nos relata la creación del mundo material: los cielos y la tierra. Dios: El término hebreo convencional para deidad, Elohim, es la forma llamada plural de majestad o de intensidad. En oposición al plural común (dioses), este plural significa «plenitud de la deidad». A pesar de que la palabra para Dios es plural, el verbo creó es singular y significa «formar o realizar algo nuevo». Esa frase, usada frecuentemente en la Biblia, siempre tiene como sujeto a Dios. Aquí significa que renovó algo que se encontraba en estado caótico. El Señor cambió el caos que existía, de desorden a orden y de vacío a abundancia. los cielos y la tierra significa «toda la creación» o «el cosmos».

1.2 Las palabras desordenada y vacía nos expresan un concepto: caos. A ese estado estaba reducida la tierra (Jer 4.23), pero Dios no la había creado así (Is 45.18). tinieblas es un símbolo bíblico importante que tiene relación con el diablo y con el mal (Job 3.5; Sal 143.3; Is 8.22; Jn 3.19). abismo, es una palabra para los lugares de las aguas (7.11). Este término suena bastante parecido al nombre de la diosa Tiamat de Babilonia para recordar a los lectores de la antigüedad la historia babilónica de la creación, con la cual contrasta dramáticamente la historia bíblica. Todas estas imágenes juntas son un retrato de caos, desastre y devastación. Y de este retrato de absoluta ruina, Dios produce una creación ordenada. el Espíritu de Dios se movía como una madre cigüeña sobre su nido; como un presagio de vida desde las tenebrosas y turbias profundidades del caos (al Espíritu Santo se le describe como paloma en Mt 3.16).

1.3 Sea la luz: Estas palabras nos expresan un tema de gran importancia en la Biblia. Dios trae luz en las tinieblas (Is 9.1,2). Aquí, Dios nos provee de luz física; el NT nos dice que Dios envió a su Hijo para ser la luz del mundo (Jn 8.12). Y al final, las tinieblas no existirán (Ap 21.23). Dios lo dijo, y fue hecho. fue la luz. Su orden se hizo realidad.

1.4 Después de haber examinado la luz, Dios declaró que era buena; poderosa palabra de bendición de Dios.

1.5 Día ... Noche. El hecho de dar nombre a estos elementos de la creación, es una marca de la soberanía de Dios. En el pensamiento de los pueblos del antiguo Medio Oriente, el nombrar algo era una señal de poder y de señorío. Para ellos, los nombres no eran simples etiquetas, eran descripciones con alguna fuerza para ellos. Puesto que el sol no había sido creado todavía (vv. 14-19), el primer día (literalmente, un día, uno) es ambiguo. Algunos dicen que los «siete días» son un marco literario en el que se puso la historia de la creación. Otros defienden un patrón estrictamente literal, o sea, siete días de 24 horas.

1.6 En el uso bíblico, firmamento significa «cielos». Literalmente es algo estirado, así como un metal martillado.

1.7,8 separó las aguas: La noción de aguas de arriba y de abajo es algo misteriosa. Puede que simplemente, se refiera al agua en estado líquido y a la humedad dispersa en la atmósfera. La separación de las aguas es otro acto de Dios para hacer desaparecer el desorden.

1.9 La reunión de las aguas y la separación de lo seco son acciones posteriores de Dios para establecer el control sobre todo el caos descrito en el v. 2. Cada acto de separación y distinción trae orden sobre el desorden, da forma a lo sin forma y produce el cosmos a partir del caos. Por otro lado, cada acto demuestra el poder y sabiduría de Dios (Pr. 8.22-31).

1.10 El hecho de nombrar a la tierra por su nombre en este versículo, demuestra que el término fue usado anticipadamente en el versículo 2.

1.11-13 Los términos generales, hierba, árbol y árbol que da fruto incluyen a todas las plantas, arbustos y árboles. Al hablar de semilla y según su género, entendemos que el reino de la naturaleza seguirá reproduciéndose. Dios no sólo creó la vida de las plantas, sino que también creó el proceso por el que ellas se reproducen.

1.14,15 La creación del sol, la luna y las estrellas se describe en términos generales en los versículos 16-18. Las lumbreras (Heb. me'orot) en el firmamento son luminarias (objetos que brillan). Denotan la diferencia entre el día y la noche. señales y estaciones: muchos han malinterpretado esta frase como la base bíblica para la astrología. En este caso, las señales están relacionadas con las fases de la luna y la posición relativa de las estrellas, que marcan el paso del tiempo desde un punto alejado de la tierra. Las dos palabras forman un par que se podría traducir señales para las estaciones.

1.16 Al igual que en los versículos 14 y 15, las lumbreras se refieren a «luminarias». Esta palabra también puede ser usada para el sol, que emite luz, o para la luna, que la refleja. hizo también las estrellas: Esta frase es muy notable. En el antiguo Medio Oriente, otras religiones adoraban, deificaban y llenaban de misterio a los astros. Los países vecinos de Israel reverenciaban a las estrellas y las buscaban para recibir orientación. En oposición a esto, la historia de la creación menciona a las estrellas sin otorgarles demasiada importancia; es como si el escritor quisiera decir: «Y ..., ¡ah sí!, también creó las estrellas». Con esto demuestra desprecio por la antigua astrología babilónica (Sal 29; 93).

1.17-19 Y las puso Dios: Es interesante que el sol y la luna no son nombrados en este versículo, aunque se refiere claramente a ellos. La causa principal de esto es que sólo Dios tiene el control absoluto.

1.20,21 El verbo creó (Heb. bara) es el mismo que leemos en 1.1 (también en el versículo 27 para la creación del hombre). según su género sugiere que los seres tienen la capacidad de reproducirse ellos mismos (v. 12). Dios no solamente creó a todo ser viviente; también les dio el poder de propagarse, de multiplicarse, de llenar el cielo y los mares en gran manera y en una maravillosa variedad.

1.22,23 Y Dios los bendijo: Es la primera vez que se usa esta importante frase en la Biblia, (1.28; 2.3; 12.2,3) y esta bendición recae sobre peces y aves.

1.24 La expresión seres vivientes, contiene la palabra que a veces se usa para el alma, pero también puede significar «vida», «ser», «cosa viva», o «persona» en dependencia del contexto. Esta misma frase se usa para el hombre en 2.7. bestias, serpientes y animales de la tierra: Tres categorías generales, como en los versículos 11 y 20, que apuntan que Dios creó todo ser viviente.

1.25 Y vio Dios que era bueno: Esta es la sexta vez que se emplea esta frase (1.4,10,12,18,21). Todo lo que Dios había hecho era extraordinariamente bueno.

1.26-28 Esta es la parte más importante del texto, el punto hacia el cual se dirige desde el principio. Según las Escrituras, no existe nada más grandioso en toda la creación de Dios que la humanidad, la cual hizo a su imagen y para reflejar su gloria.

1.26 Hagamos: Es enfático en la majestuosidad de Dios. Aun más, al usar el plural, Dios da lugar a la futura revelación de la Trinidad (Gn 11.7; Mt 28.19). El tácito «nosotros», no se podría referir a los ángeles que acompañan a Dios, porque el hombre es hecho sólo a su imagen, no a la de los ángeles. a nuestra imagen: ¿Qué es la imagen de Dios en el hombre? El punto de vista común sobre la imagen de Dios, se relaciona con la moral, lo ético y las habilidades intelectuales, pero una opinión más reciente, basada en la gramática hebrea y el conocimiento del antiguo Cercano Oriente, interpreta esta frase como: «Hagamos al hombre como nuestra semejanza» (en hebreo la preposición se puede traducir como). En tiempos ancestrales, un emperador podía dar la orden de alzar estatuas de sí mismo hasta el lugar más remoto de su imperio, así se sabría que esa área estaba bajo su poder y gobierno. Así, Dios situó al ser humano como símbolo de sí mismo en la tierra para representar su Reino. Esto concuerda bien con el mandamiento que sigue: para que se enseñoree sobre todo lo que Dios ha hecho. conforme a nuestra semejanza: Esta frase llama la atención a la precedente figura literaria. Puesto que Dios es Espíritu (Jn 4.24), en un sentido normal de la palabra, no podría existir «imagen» ni «semejanza» de Él. Aun más, el hacerse imagen o semejanza está estrictamente prohibido, debido a la idolatría (Éx 20. 4-6). No nos debemos hacer imágenes de Dios, porque Él ya lo hizo. Nosotros somos su imagen; nosotros somos su semejanza. Esta es la razón por la que Dios valora tanto a la humanidad, porque somos testimonio de su majestad en la tierra. y señoree: Gobernar como virrey de Dios. Así es, la humanidad está para reinar como Dios lo haría (sabia y prudentemente) sobre toda su creación (peces, aves, ganado, y otras cosas).


(Continues...)

Excerpted from Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia by Earl D. Radmacher, Ronald B. Allen, H. Wayne House. Copyright © 2011 Grupo Nelson. Excerpted by permission of Grupo Nelson.
All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
Excerpts are provided by Dial-A-Book Inc. solely for the personal use of visitors to this web site.

Meet the Author

Earl D. Radmacher, Th.D., es rector emérito del Western Seminary en Portland, Oregon. Entre los muchos libros y artículos que ha escrito se encuentra, What to Expect from the Holy Spirit (1983), Hermeneutics, Inerrancy, and the Bible(1984), The NIV Reconsidered(1990), The Nelson Study Bible (1997), Nelson's New Illustrated Bible Commentary (1999), y Salvation (2000).

Customer Reviews

Average Review:

Write a Review

and post it to your social network

     

Most Helpful Customer Reviews

See all customer reviews >