Nunca me abandones

( 1 )

Pick Up in Store

Reserve and pick up in 60 minutes at your local store

Paperback
$14.49
BN.com price
$15.00 List Price (Save 3%)
Marketplace (New and Used)
from
$1.00
$15.00 List Price (Save 93%)
All (13)  
Used (3)  
New (10)  
Close
Sort by
Page 1 of 2
Showing 1 – 10 of 13 (2 pages)
$1.00
(Save 93%)
Seller since 2008

Feedback rating:

(93)

Condition:

New — never opened or used in original packaging.

Like New — packaging may have been opened. A "Like New" item is suitable to give as a gift.

Very Good — may have minor signs of wear on packaging but item works perfectly and has no damage.

Good — item is in good condition but packaging may have signs of shelf wear/aging or torn packaging. All specific defects should be noted in the Comments section associated with each item.

Acceptable — item is in working order but may show signs of wear such as scratches or torn packaging. All specific defects should be noted in the Comments section associated with each item.

Used — An item that has been opened and may show signs of wear. All specific defects should be noted in the Comments section associated with each item.

Refurbished — A used item that has been renewed or updated and verified to be in proper working condition. Not necessarily completed by the original manufacturer.

Very Good
GREAT SHAPE! Softcover. No missing/torn pages, highlighting, or underlining in text. Some light wear. FREE USPS DELIVERY CONFIRMATION!

Ships from: Halethorpe, MD

Usually ships in 1-2 business days

  • Standard, 48 States
  • Standard (AK, HI)
$1.92
(Save 87%)
Seller since 2006

Feedback rating:

(1201)

Condition: Good
2010 Paperback Good Condition! Used texts may NOT contain supplemental materials such as CD's, info-trac, access codes, etc...Any item over 4lbs is not eligible for ... international shipping. Read more Show Less

Ships from: Nicholasville, KY

Usually ships in 1-2 business days

  • Canadian
  • International
  • Standard, 48 States
  • Standard (AK, HI)
  • Express, 48 States
  • Express (AK, HI)
$8.07
(Save 46%)
Seller since 2009

Feedback rating:

(4793)

Condition: New
Shipped from US in 4 to 14 business days. Established seller since 2000

Ships from: Aurora, IL

Usually ships in 1-2 business days

  • Standard, 48 States
  • Standard (AK, HI)
$8.56
(Save 43%)
Seller since 2009

Feedback rating:

(4793)

Condition: New
Shipped from US in 4 to 14 business days. Established seller since 2000

Ships from: Aurora, IL

Usually ships in 1-2 business days

  • Standard, 48 States
  • Standard (AK, HI)
$8.56
(Save 43%)
Seller since 2010

Feedback rating:

(887)

Condition: New
Shipped from US. Express shipping in 3 to 6 business days. Standard shipping in 4 to 14 business days. Established seller since 2000

Ships from: Aurora, IL

Usually ships in 1-2 business days

  • Standard, 48 States
  • Standard (AK, HI)
  • Express, 48 States
  • Express (AK, HI)
$8.75
(Save 42%)
Seller since 2012

Feedback rating:

(88)

Condition: New
Shipped from US in 4 to 14 business days standard or 3 to 6 business days express. FREE TRACKING WITH EVERY ORDER! Established seller since 2000

Ships from: Aurora, IL

Usually ships in 1-2 business days

  • Standard, 48 States
  • Standard (AK, HI)
  • Express, 48 States
  • Express (AK, HI)
$9.03
(Save 40%)
Seller since 2009

Feedback rating:

(4793)

Condition: New
Shipped from US in 4 to 14 business days. Established seller since 2000

Ships from: Aurora, IL

Usually ships in 1-2 business days

  • Standard, 48 States
  • Standard (AK, HI)
$9.16
(Save 39%)
Seller since 2008

Feedback rating:

(14101)

Condition: New
Brand New, Perfect Condition, Please allow 4-14 business days for delivery. 100% Money Back Guarantee, Over 1,000,000 customers served.

Ships from: South Bend, IN

Usually ships in 1-2 business days

  • Canadian
  • International
  • Standard, 48 States
  • Standard (AK, HI)
$9.18
(Save 39%)
Seller since 2007

Feedback rating:

(21684)

Condition: New
BRAND NEW

Ships from: Avenel, NJ

Usually ships in 1-2 business days

  • Canadian
  • International
  • Standard, 48 States
  • Standard (AK, HI)
$10.29
(Save 31%)
Seller since 2010

Feedback rating:

(7941)

Condition: New
BRAND NEW FROM PUBLISHER! 100% Satisfaction Guarantee. Tracking provided on most orders. Buy with Confidence! Millions of books sold!

Ships from: Grand Rapids, MI

Usually ships in 1-2 business days

  • Canadian
  • International
  • Standard, 48 States
  • Standard (AK, HI)
  • Express, 48 States
  • Express (AK, HI)
Page 1 of 2
Showing 1 – 10 of 13 (2 pages)
Close
Sort by
NOOK Book (eBook)
$11.99
BN.com price

Available on NOOK devices and apps

  • Nook Devices
  • NOOK
  • NOOK Color
  • NOOK Tablet
  • Tablet/Phone
  • NOOK for iPad
  • NOOK for iPhone
  • NOOK for Android
  • NOOK for Android (Tablet)
  • NOOK Kids for iPad
  • PC/Mac
  • NOOK Study
  • NOOK for PC
  • NOOK for Mac

Want a NOOK? Explore Now

Overview

Kazuo Ishiguro es el autor de cinco novelas, incluyendo Los restos del día, la cual ganó el Premio Booker y se convirtió en un bestseller internacional. Sus libros han sido traducidos a veintiocho idiomas. En 1995 fue destacado con la Orden del Imperio Británico por sus servicios a la literatura, y en 1998 fue nombrado Chevalier de l’Ordre des Arts et des Lettres por el gobierno francés. Vive en Londres con su esposa e hija.

Product Details

  • ISBN-13: 9780307741226
  • Publisher: Knopf Doubleday Publishing Group
  • Publication date: 9/28/2010
  • Language: Spanish
  • Pages: 352
  • Sales rank: 485,708
  • Series: Vintage Espanol Series
  • Product dimensions: 5.20 (w) x 7.90 (h) x 0.80 (d)

Meet the Author

Kazuo Ishiguro
Kazuo Ishiguro
Kazuo Ishiguro es el autor de cinco novelas, incluyendo Los restos del día, la cual ganó el Premio Booker y se convirtió en un bestseller internacional. Sus libros han sido traducidos a veintiocho idiomas. En 1995 fue destacado con la Orden del Imperio Británico por sus servicios a la literatura, y en 1998 fue nombrado Chevalier de l’Ordre des Arts et des Lettres por el gobierno francés. Vive en Londres con su esposa e hija.

Read an Excerpt

I

Mi nombre es Kathy H. Tengo treinta y un años, y llevo más de once siendo cuidadora. Suena a mucho tiempo, lo sé, pero lo cierto es que quieren que siga otros ocho meses, hasta finales de año. Esto hará un total de casi doce años exactos. Ahora sé que el hecho de haber sido cuidadora durante tanto tiempo no significa necesariamente que piensen que soy inmejorable en mi trabajo. Hay cuidadores realmente magníficos a quienes se les ha dicho que lo dejen después de apenas dos o tres años. Y puedo mencionar al menos a uno que siguió con esta ocupación catorce años pese a ser un absoluto incompetente. Así que no trato de alardear de nada. Pero sé sin ningún género de dudas que están contentos con mi trabajo, y, en general, también yo lo estoy. Mis donantes siempre han tendido a portarse mucho mejor de lo que yo esperaba. Sus tiempos de recuperación han sido impresionantes, y a casi ninguno de ellos se le ha clasificado de «agitado», ni siquiera antes de la cuarta donación. De acuerdo, ahora tal vez esté alardeando un poco. Pero significa mucho para mí ser capaz de hacer bien mi trabajo, sobre todo en lo que se refiere a que mis donantes sepan mantenerse «en calma». He desarrollado una especie de instinto especial con los donantes. Sé cuándo quedarme cerca para consolarlos y cuándo dejarlos solos; cuándo escuchar todo lo que tengan que decir y cuándo limitarme a encogerme de hombros y decirles que se dejen de historias.

En cualquier caso, no tengo grandes reclamaciones que hacer en mi propio nombre. Sé de cuidadores, actualmente en activo, que son tan buenos como yo y a quienes no se les reconoce ni la mitad de mérito que a mí. Entiendo perfectamente que cualquiera de ellos pueda sentirse resentido: por mi habitación amueblada, mi coche, y sobre todo porque se me permite elegir a quién dedico mi cuidado. Soy una ex alumna de Hailsham, lo que a veces basta por sí mismo para conseguir el respaldo de la gente. Kathy H., dicen, puede elegir, y siempre elige a los de su clase: gente de Hailsham, o de algún otro centro privilegiado. No es extraño que tenga un historial de tal nivel. Lo he oído muchas veces, así que estoy segura de que vosotros lo habréis oído muchas más, por lo que quizá haya algo de verdad en ello. Pero no soy la primera persona a quien se le permite elegir, y dudo que vaya a ser la última. De cualquier forma, he cumplido mi parte en lo referente al cuidado de donantes creados en cualquier tipo de entorno. Cuando termine, no lo olvidéis, habré dedicado muchos años a esto, pero sólo durante los seis últimos me han permitido elegir.

Y ¿por qué no habían de hacerlo? Los cuidadores no somos máquinas. Tratas de hacer todo lo que puedes por cada donante, pero al final acabas exhausto. No posees ni una paciencia ni una energía ilimitadas. Así que cuando tienes la oportunidad de elegir, eliges lógicamente a los de tu tipo. Es natural. No habría podido seguir tanto tiempo en esto si en algún punto del camino hubiera dejado de sentir lástima de mis donantes. Y, además, si jamás me hubieran permitido elegir, ¿cómo habría podido volver a tener cerca a Ruth y a Tommy después de todos estos años?

Pero, por supuesto, cada día quedan menos donantes que yo pueda recordar, y por lo tanto, en la práctica, tampoco he podido elegir tanto. Como digo, el trabajo se te hace más duro cuando no tienes ese vínculo profundo con el donante, y aunque echaré de menos ser cuidadora, también me vendrá de perlas acabar por fin con ello a finales de año.

Ruth, por cierto, no fue sino la tercera o cuarta donante que me fue dado elegir. Ella ya tenía un cuidador asignado en aquel tiempo, y recuerdo que la cosa requirió un poco de firmeza por mi parte. Pero al final me salí con la mía y en el instante en que volví a verla, en el centro de recuperación de Dover, todas nuestras diferencias —si bien no se esfumaron— dejaron de parecer tan importantes como todo lo demás: el que hubiéramos crecido juntas en Hailsham, por ejemplo, o el que supiéramos y recordáramos cosas que nadie más podía saber o recordar. Y fue entonces, supongo, cuando empecé a procurar que mis donantes fueran gente del pasado, y, siempre que podía, gente de Hailsham.

A lo largo de los años ha habido veces en que he tratado de dejar atrás Hailsham, diciéndome que no tenía que mirar tanto hacia el pasado. Pero luego llegué a un punto en el que dejé de resistirme. Y ello tuvo que ver con un donante concreto que tuve en cierta ocasión, en mi tercer año de cuidadora; y fue su reacción al mencionarle yo que había estado en Hailsham. Él acababa de pasar por su tercera donación, y no había salido bien, y seguramente sabía que no iba a superarlo. Apenas podía respirar, pero miró hacia mí y dijo:

—Hailsham. Apuesto a que era un lugar hermoso.

A la mañana siguiente le estuve dando conversación para apartarle de la cabeza su situación, y cuando le pregunté dónde había crecido mencionó cierto centro de Dorset; y en su cara, bajo las manchas, se dibujó una mueca absolutamente distinta de las que le conocía. Y caí en la cuenta de lo desesperadamente que deseaba no recordar. Lo que quería, en cambio, era que le contara cosas de Hailsham.

Así que durante los cinco o seis días sigueientes le conté lo que quería saber, y él seguía allí echado, hecho un ovillo, con una sonrisa amable en el semblante. Me preguntaba sobre cosas importantes y sobre menudencias. Sobre nuestros custodios, sobre cómo cada uno de nosostros tenía su propio arcón con sus cosas, sobre el fútbol, el rounders, (1) el pequeño sendero que rodeaba la casa principal, sus rincones y recovecos, el estanque de los patos, la comida, la vista de los campos desde el Aula de Arte en las mañanas de neibla. A vece me hacía repetir las cosas una y otra vez; me pedía que le contara cosas que le había contado ya el día anterior, como si jamás se las hubiera oído antes: «¿Teníais pabellón de deportes?»; «¿Cuál era tu custodio preferido?». Al principio yo la achacaba a los fármacos, pero luego me di cuenta de que seguía teniendo la mente clara. Lo que quería no era sólo oír cosas de Hailsham, sino recordar Hailsham como si se hubiera tratado de su propia infancia. Sabía que se hallaba a punto de «completar», y eso era precisamente lo que pretendía: que yo le describiera las cosas, de forma que pudiera asimilarlas en profundidad, de forma que en las noches insomnes, con los fármacos y el dolor  la extenuación, acaso llegara a hacerse desvaída la línea entre mis recuerdos y los suyos. Entonces fue cuando comprendí por vez primera —cuando lo comprendí de verdad— cuán afortunados fuimos Tommy y Ruth y yo y el resto de nuestros compañeros.

First Chapter

Nunca me abandones


By Kazuo Ishiguro

Vintage

Copyright © 2010 Kazuo Ishiguro
All right reserved.

ISBN: 9780307741226

I

Mi nombre es Kathy H. Tengo treinta y un años, y llevo más de once siendo cuidadora. Suena a mucho tiempo, lo sé, pero lo cierto es que quieren que siga otros ocho meses, hasta finales de año. Esto hará un total de casi doce años exactos. Ahora sé que el hecho de haber sido cuidadora durante tanto tiempo no significa necesariamente que piensen que soy inmejorable en mi trabajo. Hay cuidadores realmente magníficos a quienes se les ha dicho que lo dejen después de apenas dos o tres años. Y puedo mencionar al menos a uno que siguió con esta ocupación catorce años pese a ser un absoluto incompetente. Así que no trato de alardear de nada. Pero sé sin ningún género de dudas que están contentos con mi trabajo, y, en general, también yo lo estoy. Mis donantes siempre han tendido a portarse mucho mejor de lo que yo esperaba. Sus tiempos de recuperación han sido impresionantes, y a casi ninguno de ellos se le ha clasificado de «agitado», ni siquiera antes de la cuarta donación. De acuerdo, ahora tal vez esté alardeando un poco. Pero significa mucho para mí ser capaz de hacer bien mi trabajo, sobre todo en lo que se refiere a que mis donantes sepan mantenerse «en calma». He desarrollado una especie de instinto especial con los donantes. Sé cuándo quedarme cerca para consolarlos y cuándo dejarlos solos; cuándo escuchar todo lo que tengan que decir y cuándo limitarme a encogerme de hombros y decirles que se dejen de historias.

En cualquier caso, no tengo grandes reclamaciones que hacer en mi propio nombre. Sé de cuidadores, actualmente en activo, que son tan buenos como yo y a quienes no se les reconoce ni la mitad de mérito que a mí. Entiendo perfectamente que cualquiera de ellos pueda sentirse resentido: por mi habitación amueblada, mi coche, y sobre todo porque se me permite elegir a quién dedico mi cuidado. Soy una ex alumna de Hailsham, lo que a veces basta por sí mismo para conseguir el respaldo de la gente. Kathy H., dicen, puede elegir, y siempre elige a los de su clase: gente de Hailsham, o de algún otro centro privilegiado. No es extraño que tenga un historial de tal nivel. Lo he oído muchas veces, así que estoy segura de que vosotros lo habréis oído muchas más, por lo que quizá haya algo de verdad en ello. Pero no soy la primera persona a quien se le permite elegir, y dudo que vaya a ser la última. De cualquier forma, he cumplido mi parte en lo referente al cuidado de donantes creados en cualquier tipo de entorno. Cuando termine, no lo olvidéis, habré dedicado muchos años a esto, pero sólo durante los seis últimos me han permitido elegir.

Y ¿por qué no habían de hacerlo? Los cuidadores no somos máquinas. Tratas de hacer todo lo que puedes por cada donante, pero al final acabas exhausto. No posees ni una paciencia ni una energía ilimitadas. Así que cuando tienes la oportunidad de elegir, eliges lógicamente a los de tu tipo. Es natural. No habría podido seguir tanto tiempo en esto si en algún punto del camino hubiera dejado de sentir lástima de mis donantes. Y, además, si jamás me hubieran permitido elegir, ¿cómo habría podido volver a tener cerca a Ruth y a Tommy después de todos estos años?

Pero, por supuesto, cada día quedan menos donantes que yo pueda recordar, y por lo tanto, en la práctica, tampoco he podido elegir tanto. Como digo, el trabajo se te hace más duro cuando no tienes ese vínculo profundo con el donante, y aunque echaré de menos ser cuidadora, también me vendrá de perlas acabar por fin con ello a finales de año.

Ruth, por cierto, no fue sino la tercera o cuarta donante que me fue dado elegir. Ella ya tenía un cuidador asignado en aquel tiempo, y recuerdo que la cosa requirió un poco de firmeza por mi parte. Pero al final me salí con la mía y en el instante en que volví a verla, en el centro de recuperación de Dover, todas nuestras diferencias —si bien no se esfumaron— dejaron de parecer tan importantes como todo lo demás: el que hubiéramos crecido juntas en Hailsham, por ejemplo, o el que supiéramos y recordáramos cosas que nadie más podía saber o recordar. Y fue entonces, supongo, cuando empecé a procurar que mis donantes fueran gente del pasado, y, siempre que podía, gente de Hailsham.

A lo largo de los años ha habido veces en que he tratado de dejar atrás Hailsham, diciéndome que no tenía que mirar tanto hacia el pasado. Pero luego llegué a un punto en el que dejé de resistirme. Y ello tuvo que ver con un donante concreto que tuve en cierta ocasión, en mi tercer año de cuidadora; y fue su reacción al mencionarle yo que había estado en Hailsham. Él acababa de pasar por su tercera donación, y no había salido bien, y seguramente sabía que no iba a superarlo. Apenas podía respirar, pero miró hacia mí y dijo:

—Hailsham. Apuesto a que era un lugar hermoso.

A la mañana siguiente le estuve dando conversación para apartarle de la cabeza su situación, y cuando le pregunté dónde había crecido mencionó cierto centro de Dorset; y en su cara, bajo las manchas, se dibujó una mueca absolutamente distinta de las que le conocía. Y caí en la cuenta de lo desesperadamente que deseaba no recordar. Lo que quería, en cambio, era que le contara cosas de Hailsham.

Así que durante los cinco o seis días sigueientes le conté lo que quería saber, y él seguía allí echado, hecho un ovillo, con una sonrisa amable en el semblante. Me preguntaba sobre cosas importantes y sobre menudencias. Sobre nuestros custodios, sobre cómo cada uno de nosostros tenía su propio arcón con sus cosas, sobre el fútbol, el rounders, (1) el pequeño sendero que rodeaba la casa principal, sus rincones y recovecos, el estanque de los patos, la comida, la vista de los campos desde el Aula de Arte en las mañanas de neibla. A vece me hacía repetir las cosas una y otra vez; me pedía que le contara cosas que le había contado ya el día anterior, como si jamás se las hubiera oído antes: «¿Teníais pabellón de deportes?»; «¿Cuál era tu custodio preferido?». Al principio yo la achacaba a los fármacos, pero luego me di cuenta de que seguía teniendo la mente clara. Lo que quería no era sólo oír cosas de Hailsham, sino recordar Hailsham como si se hubiera tratado de su propia infancia. Sabía que se hallaba a punto de «completar», y eso era precisamente lo que pretendía: que yo le describiera las cosas, de forma que pudiera asimilarlas en profundidad, de forma que en las noches insomnes, con los fármacos y el dolor  la extenuación, acaso llegara a hacerse desvaída la línea entre mis recuerdos y los suyos. Entonces fue cuando comprendí por vez primera —cuando lo comprendí de verdad— cuán afortunados fuimos Tommy y Ruth y yo y el resto de nuestros compañeros.

Continues...

Excerpted from Nunca me abandones by Kazuo Ishiguro Copyright © 2010 by Kazuo Ishiguro. Excerpted by permission.
All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
Excerpts are provided by Dial-A-Book Inc. solely for the personal use of visitors to this web site.

Customer Reviews

Average Rating 4
( 1 )

Rating Distribution

5 Star

(0)

4 Star

(1)

3 Star

(0)

2 Star

(0)

1 Star

(0)

Your Rating:

Your Name: Create a Pen Name or Leave Anonymously

Barnes & Noble.com Review Rules

Our reader reviews allow you to share your comments on titles you liked, or didn't, with others. By submitting an online review, you are representing to Barnes & Noble.com that all information contained in your review is original and accurate in all respects, and that the submission of such content by you and the posting of such content by Barnes & Noble.com does not and will not violate the rights of any third party. Please follow the rules below to help ensure that your review can be posted.

Reviews by Our Customers Under the Age of 13

We highly value and respect everyone's opinion concerning the titles we offer. However, we cannot allow persons under the age of 13 to have accounts at BN.com or to post customer reviews. Please see our Terms of Use for more details.

What to exclude from your review:

Please do not write about reviews, commentary, or information posted on the product page. If you see any errors in the information on the product page, please send us an email.

Reviews should not contain any of the following:

  • - HTML tags, profanity, obscenities, vulgarities, or comments that defame anyone
  • - Time-sensitive information such as tour dates, signings, lectures, etc.
  • - Single-word reviews. Other people will read your review to discover why you liked or didn't like the title. Be descriptive.
  • - Comments focusing on the author or that may ruin the ending for others
  • - Phone numbers, addresses, URLs
  • - Pricing and availability information or alternative ordering information
  • - Advertisements or commercial solicitation

Reminder:

  • - By submitting a review, you grant to Barnes & Noble.com and its sublicensees the royalty-free, perpetual, irrevocable right and license to use the review in accordance with the Barnes & Noble.com Terms of Use.
  • - Barnes & Noble.com reserves the right not to post any review -- particularly those that do not follow the terms and conditions of these Rules. Barnes & Noble.com also reserves the right to remove any review at any time without notice.
  • - See Terms of Use for other conditions and disclaimers.
Search for Products You'd Like to Recommend

Recommend other products that relate to your review. Just search for them below and share!

Create a Pen Name

Your Pen Name is your unique identiy on BN.com. It will appear on the reviews you write and other website activities. Your Pen Name cannot be edited, changed or deleted once submitted.

Your Pen Name can be any combination of alphanumeric characters (plus - and _), and must be at least two characters long.

Continue Anonymously

We're sorry, but penname is already taken.

Please select one of the following:
Your Pen Name can be any combination of alphanumeric characters (plus - and _), and must be at least two characters long.

Continue Anonymously

penname is available!

By visiting the BN.com website or marking a purchase on BN.com, a User is deemed to have accepted the Terms of Use.

Continue Anonymously

Welcome, penname

You have successfully created your Pen Name. Start enjoying the benefits of the BN.com Community today.

Sort by: Showing 1 Customer Review
  • Anonymous

    Posted June 25, 2011

    No text was provided for this review.

Sort by: Showing 1 Customer Review

If you find inappropriate content, please report it to Barnes & Noble
Why is this product inappropriate?
Comments (optional)
500 character limit