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Orando con las escrituras por tu Adolescente
     

Orando con las escrituras por tu Adolescente

by Jodie Berndt
 
Jodie Berndt is the author of several books, including Celebration of Miracles, Generous Living (coauthored with Ron Blue), and Praying the Scriptures for your Teenagers. She is also a former writer and producer for The 700 Club. She and her husband, Robbie, have four children. They live in Virginia Beach, VA, where Jodie leads a weekly prayer group for mothers who

Overview

Jodie Berndt is the author of several books, including Celebration of Miracles, Generous Living (coauthored with Ron Blue), and Praying the Scriptures for your Teenagers. She is also a former writer and producer for The 700 Club. She and her husband, Robbie, have four children. They live in Virginia Beach, VA, where Jodie leads a weekly prayer group for mothers who have learned to trust God and his promises to work in their children's lives. SPANISH BIO: Jodie Berndt se graduo con una licenciatura en ingles de la Universidad de Virginia. Ella fue productora y editora del programa 'Club 700' y con frecuencia es invitada a hablar en conferencias, retiros y eventos de iglesias. Jodie es autora de varios libros, incluyendo Oraciones biblicas por nuestros adolescentes y Viviendo Generosamente (conjuntamente con Ron Blue). Ella y su esposo, Robbie, tienen cuatro hijos y residen en Virginia Beach, VA.

Product Details

ISBN-13:
9780829751710
Publisher:
Vida
Publication date:
01/05/2010
Pages:
320
Product dimensions:
4.90(w) x 7.00(h) x 1.00(d)
Age Range:
18 Years

Read an Excerpt

ORACIONES BÍBLICAS por nuestros Adolescentes

Descubre cómo orar por la voluntad de Dios para sus vidas
By JODIE BERNDT

Zondervan

Copyright © 2009 Jodie Berndt
All right reserved.

ISBN: 978-0-8297-5171-0


Chapter One

Oraciones por honestidad e integridad

El Señor determina tus años, pero da vida larga a los honestos. Proverbios 12:22

¿Dónde estuviste anoche?

Molly clavó los ojos en su hija,observando con cuidado para detectar cualquier señal de engaño. Sus instintos maternales se habían puesto en marcha, pero quería darle a Jenna la oportunidad de decir la verdad antes de confrontarla con algo que ella ya sabía: que Jenna se había marchado de una fiesta de cumpleaños y luego se había presentado mucho más tarde en la casa de una amiga, donde había sido invitada a pasar la noche.

-Estuve en casa de Allie.

-¿Cómo llegaste a allí?

-Brian me llevó después de la fiesta.

Molly nunca había escuchado que Jenna le hablara de alguien llamado "Brian", pero sabía por otra mamá que Jenna se había marchado de la fiesta de cumpleaños con un muchacho.

-¿Quién es Brian?-preguntó Molly.

-Es un amigo de Allie. Él se ofreció a llevarme hasta la casa de mi amiga.

-¿Lo besaste?

-Mamá! ¿Qué es todo este interrogatorio?

Molly no había planeado preguntar sobre el beso; la pregunta simplemente surgió en su cabeza. Y ahora que Jenna había esquivado el tema, ella sintió que había dado en el blanco.

-¿Besaste a Brian?

-No, mamá! -protestó Jenna-. No pasó nada.

Ahí estaba: la diminuta nube que apareció de súbito en la cara de Jenna, dándole a Molly la señal de que su hija no estaba diciéndole la verdad. A Molly en realidad no le interesaba si Jenna había besado o no a alguien; ese no era el tema. Lo que importaba era la mentira con relación a ello ... y, al parecer, últimamente Jenna había estado mintiendo sobre muchas cosas. Mentía sobre lo que comía; mentía sobre la ropa que usaba. Incluso mentía sobre cosas sin sentido, como por ejemplo cuando le dijo a un amigo que había roto un portarretratos, aunque su madre sabía que ella no lo había hecho.

Más tarde esa noche, Molly tomó su diario de oración y volteó las páginas hacia atrás, mientras sus ojos escudriñaban las oraciones que ella había escrito en los meses anteriores.

Graba tus palabras en el corazón de Jenna, que ella elija odiar el pecado y amar tu santidad. Las palabras se basaban en el Salmo 119:9-11. Recoge el trigo en la vida de Jenna y quema la paja. Lucas 3:17. Antes de que una palabra esté en su lengua, tú ya la conoces por completo. Que tu luz brille en la oscuridad de su vida y guíala por el camino eterno. Unos pocos versículos del Salmo 139.

Mientras Molly volvía a leer las oraciones, se dio cuenta de que estaba exhausta. "Padre", oró, "estoy demasiado cansada para esta batalla. Si Jenna no está diciendo la verdad sobre haber besado a Brian, voy a dejarlo pasar, pero confío en que tú obres en su vida y acabes con el espíritu de mentira que está tratando de tomar posesión de su corazón".

El profeta Jeremías hubiera entendido la fatiga de Molly, así como su desilusión. Cuando él era adolescente, casi seiscientos años antes de que Jesús naciera, el engaño era evidentemente un estilo de vida entre el pueblo de Dios. "Cuídese cada uno de su amigo", advertía el profeta, "no confíe ni siquiera en el hermano, porque todo hermano engaña, y todo amigo difama. Se engañan unos a otros; no se hablan con la verdad. Han enseñado sus lenguas a mentir, y pecan hasta el cansancio".

Han enseñado a sus lenguas a mentir.

No hay dudas en cuanto a que mentir es algo que se hace más fácil con la práctica y nuestros adolescentes están creciendo en un mundo en el que los chicos aprenden a negar los errores, desplazar la culpa, retener información, tergiversar la verdad, romper promesas, e incluso decir mentiras de forma directa y descarada, a menudo sin ni siquiera pestañear. Podemos pensar que esta clase de flagrante engaño es un problema moderno, pero considera el hecho de que Caín, el primer adolescente de la historia, le mintió a Dios -a Dios!- después de asesinar a su hermano. "¿Dónde está tu hermano Abel?", quiso saber Dios. "No lo sé", replicó Caín. "¿Se supone que debo seguirle a donde quiera que vaya?"

Cuando los adolescentes mienten, a menudo lo hacen por las mismas razones que mentimos los adultos:para impresionar a la gente, colocarse en una situación de ventaja (ya sea en lo académico, lo financiero o algún otro campo), proteger a sus amigos y, como Caín, a fin de no meterse en problemas. Aunque estas razones pueden hacer que una mentira sea comprensible, nunca deben causar que mentir sea algo aceptable. Dios no tolera el engaño. Él no solo colocó la mentira en su lista de los Diez Primeros en el Antiguo Testamento, sino que al final del Nuevo Testamento agrupa a los mentirosos con los cobardes, los asesinos y los hechiceros, entre otras criaturas viles, diciendo que su lugar será en "el lago de fuego y azufre". Y si por casualidad necesitamos alguna indicación adicional, salpica el resto de la Biblia con palabras como "odiar", "detestar" y "aborrecer" para describir cómo se siente con relación a la deshonestidad. ¿Y por qué no habría Dios de sentir de esa forma? Después de todo, ¿de donde provienen las mentiras? De Satanás, aquel a quien Jesús llamó "el padre de la mentira"!

Peggy es una mamá que le otorga prioridad a la honestidad. Ella les enseñó a sus hijos que omitir detalles de una historia es lo mismo que mentir, y oraba que si alguna vez ellos estaban haciendo algo malo, fueran atrapados. También rogaba que siempre dijeran la verdad, sin importar las consecuencias.

Peggy nunca se imaginó lo que sucedería cuando Dios respondió estas oraciones ...

* * *

Pum!

La lata de soda entró por la ventana, derramando su contenido en el piso de la sala. El ruido de las llantas del auto al acelerar ahogó el sonido de las risas de los jóvenes. Como miembros del equipo de fútbol de la escuela secundaria, todos estaban familiarizados con las travesuras nocturnas, y esta última, un sigiloso ataque a la casa del anotador principal del equipo contrario, les pareció, en sus mentes adolescentes, una brillante idea.

Cuando Peggy supo que su hijo Charlie había participado en el acto vandálico, tuvo un punto de vista diferente: "Definitivamente fue un momento de estupidez", dijo ella, "los muchachos habían planeado poner galletas Oreo en el auto del otro chico como una broma pesada, y la travesura se les salió de las manos".

No obstante, eso fue solo el principio. Al día siguiente fueron llamados a la oficina de la escuela, y fue entonces cuando los chicos supieron que habían sido grabados en videocinta mientras compraban el arsenal de sodas y galletas. "¿Quieren hablar de esto?", preguntó el director.

Ante este hombre, los otros culpables, todos ellos considerados "líderes del equipo" por su entrenador y los otros jugadores, negaron haber hecho algo malo. Sin embargo, Charlie no pudo permanecer en silencio. Como un estudiante de honor y un reconocido líder del grupo de jóvenes de su iglesia, él creyó que necesitaba hacer una confesión. No tenía ningún interés en ser parte del complot de encubrimiento, y creía por completo en las palabras de Jesús en Juan 8:31-32: "Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres". Charlie había cometido un error; ahora lo único que deseaba era poner las cosas en claro y hacer las compensaciones respectivas.

"Estás loco!", le dijo uno de sus compañeros de equipo cuando supo lo que Charlie había hecho.

"¿En qué estabas pensando?", le preguntó otro, "necesitamos mantenernos unidos. Si no hubieras confesado, ellos jamás hubieran sido capaces de probar que tuvimos algo que ver con lo ocurrido!"

Nunca antes Charlie había sentido el agudo dolor del rechazo. No obstante, al pasar el tiempo, el enojo de sus compañeros de equipo resultó ser la menor de sus preocupaciones. El hombre cuya casa habían dañado los muchachos no tenía intenciones de dejar pasar las cosas tan tranquilamente. En lugar de aceptar el pago por su ventana rota y la alfombra manchada, decidió ir a la corte, y al final, Peggy y su esposo terminaron pagando más de diez mil dólares por gastos de corte y abogados. No solo eso, sino que la condena de Charlie, basada en su confesión, fue anotada en su registro permanente, y además de tener que realizar doscientas cincuenta horas de servicio comunitario y asistir por seis meses a un programa de clases para delincuentes juveniles, el juez determinó que Charlie debía pasar tres días en la cárcel.

"No puedo describir el dolor que sentí al ver a mi hijo caminar hacia la cárcel", dijo Peggy. "Cuando las puertas se cerraron detrás de él, quedando encerrado con un montón de criminales, sentí que todos mis sueños con relación a él se destrozaban. Sabía que su futuro nunca sería el mismo".

Y así fue, la reputación de Charlie quedó manchada. Durante su entrevista para el ingreso a la universidad, uno de los entrevistadores buscó su nombre en la Internet y descubrió que había sido sentenciado por una felonía. Luego de una larga explicación, Charlie fue aceptado en la universidad, pero dos años después, cuando trató de alquilar un apartamento cerca del campus, fue rechazado en base al resultado de una investigación de rutina de sus antecedentes penales.

"Nunca pensé que decir la verdad podía ser tan costoso", dijo Peggy, "pero he descubierto que, muy a menudo, nuestro crecimiento más grande proviene de nuestros fracasos más grandes. Charlie se ha hecho responsable de su vida y es muy maduro para su edad. Siente compasión por los demás y la gracia que muestra solo se presenta en alguien que ha experimentado la misericordia de Dios".

"En cuanto a ", continuó ella, "también he aprendido algunas lecciones. He aprendido a perdonar al hombre cuyo deseo de venganza le causó tanto daño a mi familia. He aprendido que solo porque alguien tome una mala decisión no significa que sea una mala persona, y que necesita gracia y misericordia en lugar de condena y juicio. Y lo que es más importante, a pesar de lo que a veces pienso, he descubierto que no controlo la jornada de mi adolescente hacia Dios, es Dios el que está a cargo".

Listos para orar

Decir la verdad puede ser costoso,pero aferrarse a una mentira siempre viene con su propio conjunto de consecuencias mucho más funestas. Las Escrituras están llenas de historias desastrosas de vidas que fueron arruinadas como resultado de una mentira: Rebeca engañó a su esposo y, por razones de orden práctico, perdió a su hijo favorito. Jacob le mintió a su padre y tuvo que huir para salvar su vida. Ananías y su esposa engañaron a la iglesia primitiva con relación al dinero y cayeron muertos al instante.

Historias como estas pueden hacernos estremecer. No obstante, si has atrapado a tu adolescente diciéndote una mentira, o si mentir parece ser el estilo preferido de comunicación de tu hijo adolescente, no entres en pánico. En lugar de ello, trata de descubrir qué fue lo que motivó esa mentira -¿el miedo? ¿la inseguridad? ¿un deseo de "encubrir" a los amigos?- a fin de que puedas estar mejor equipado para orar. Asimismo, continúa hablando sobre la importancia de la veracidad y la integridad, enfocando el tema desde la perspectiva de Dios. (Mi amiga Lisa sabe que sus hijos están destinados a ir al cielo,pero les ha hecho memorizar con el único fin de mantenerlos alerta una versión abreviada de Apocalipsis 21:8: "Los mentirosos van al infierno".)

Recuerda también dónde se originan las mentiras. Satanás es el padre de la mentira, y nada le gusta más que hacernos creer sus palabras retorcidas. Una de las cosas que más me gusta de la historia de Peggy es que se resistió a escuchar a Satanás. Ella podría estar viviendo en una prisión de amargura, pero decidió perdonar al hombre que lastimó a su hijo. Pudo haber visto toda la experiencia como una situación trágica, pero en lugar de ello ha elegido descubrir los propósitos redentores de Dios. Podría estar echándose la culpa por el fracaso al no manejar de forma exitosa la vida de su hijo, pero ha aprendido a cederle a Dios el control.

¿Qué hay con respecto a ti? ¿Cuáles son las mentiras que Satanás está tratando de hacerte creer? ¿Te ha dicho que has fracasado como padre y que nunca lo harás bien? ¿Te ha susurrado que tu hijo adolescente está muy mal y que nada cambiará jamás? No le escuches! No le creas! Contrarresta las mentiras como estas con las verdades de la Palabra de Dios: Filipenses 1:6 dice que Dios ha empezado una buena obra en tu hijo y que él promete terminar lo que comienza. Si pudieras hablar con Molly, la mamá que mencioné al principio de este capítulo, ella te diría que Dios está definitivamente obrando en la vida de Jenna. Su hija no solo confesó y le pidió perdón por haber mentido con relación al beso (los instintos de Molly estaban en lo correcto), sino que el año pasado la sombra del engaño prácticamente había desaparecido. En la actualidad, ella y Jenna disfrutan de una relación marcada por una comunicación abierta y una veracidad que sobrepasa cualquier cosa que Molly jamás haya imaginado.

Es posible que Satanás sea el padre de la mentira, pero Jesucristo es la Verdad. Invoquémosle, confiando en su incomparable gran poder para cambiar nuestros corazones y liberar a nuestras familias.

(Continues...)



Excerpted from ORACIONES BÍBLICAS por nuestros Adolescentes by JODIE BERNDT Copyright © 2009 by Jodie Berndt. Excerpted by permission.
All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
Excerpts are provided by Dial-A-Book Inc. solely for the personal use of visitors to this web site.

Meet the Author

Jodie Berndt is the author of several books, including Celebration of Miracles, Generous Living (coauthored with Ron Blue), and Praying the Scriptures for your Teenagers. She is also a former writer and producer for The 700 Club. She and her husband, Robbie, have four children. They live in Virginia Beach, VA, where Jodie leads a weekly prayer group for mothers who have learned to trust God and his promises to work in their children's lives. SPANISH BIO: Jodie Berndt se graduo con una licenciatura en ingles de la Universidad de Virginia. Ella fue productora y editora del programa 'Club 700' y con frecuencia es invitada a hablar en conferencias, retiros y eventos de iglesias. Jodie es autora de varios libros, incluyendo Oraciones biblicas por nuestros adolescentes y Viviendo Generosamente (conjuntamente con Ron Blue). Ella y su esposo, Robbie, tienen cuatro hijos y residen en Virginia Beach, VA.

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