Padres a prueba de crisis: Una guia para prevenir y curar los problemas de nuestros hijos

Padres a prueba de crisis: Una guia para prevenir y curar los problemas de nuestros hijos

by Rich Van Pelt, Jim Hancock
     
 
Lo has visto en las noticias una y otra vez; tiroteos en las escuelas, adicciones en adolescentes, intimidación, trastornos alimenticios, depresión y suicidio, autolesión, embarazo. Las malas noticias no faltan cuando hablamos de los adolescentes de hoy día.

Posiblemente crees que eso nunca le ocurrirá a “mi hijo/a”.

Overview

Lo has visto en las noticias una y otra vez; tiroteos en las escuelas, adicciones en adolescentes, intimidación, trastornos alimenticios, depresión y suicidio, autolesión, embarazo. Las malas noticias no faltan cuando hablamos de los adolescentes de hoy día.

Posiblemente crees que eso nunca le ocurrirá a “mi hijo/a”. Puede que no. Pero las crisis no siempre son las noticias que aparecen en los titulares de las noticias vespertinas. La variedad de crisis que un adolescente puede llegar a afrontar se extiende desde algo tan aparentemente inocuo como ser sorprendido copiando en un examen a que hacer con la cuando la familia se desintegra, o actuando en rebeldía y metiéndose en problemas con la ley. Y la realidad es que probablemente alguien que conocen experimentará algún tipo de crisis, y eso puede afectar a tu adolescente sensiblemente. Sea como fuere, cuando tu adolescente se ve afectado por una crisis, ¿no quisieras estar preparado?

Rich Van Pelt y Jim Hancock, ambos padres que han criado adolescentes hasta la adultez y que han dedicado décadas al ministerio entre jóvenes y gestión de riesgo, combinan su experiencia y percepción para ayudarte a identificar y comprender lo que es una crisis y como puedes ayudar a tu adolescente a superarla y a desarrollarse a través de la misma. En sus páginas encontrarás respuestas prácticas en lo relacionado a temas como:

• Pensamientos o comportamientos suicidas
• Accidentes
• Copiar y plagiar
• Muerte (de un amigo o ser querido)
• Trastornos alimenticios
• Rituales de iniciación
• Embarazo
• Abuso sexual
• Confusión de identidad sexual
• Abuso o adicción de drogas
• Y mucho más…

Además de aprender como responder debidamente a las crisis, también aprenderás como prevenir algunos de estos problemas y como recurrir a la participación de profesionales si es necesario.

Sea cual fuere el problema al que tu adolescente se está enfrentando, tu influencia en su vida sigue siendo lo más importante. Por tanto, prepárate a acompañarle en su crisis con sabiduría, compasión, y con las herramientas para ayudarle a sanar.

Product Details

ISBN-13:
9780829756715
Publisher:
Vida
Publication date:
04/16/2010
Series:
Especialidades JuvenilesSeries Series
Edition description:
Translatio
Pages:
286
Sales rank:
1,202,850
Product dimensions:
5.30(w) x 8.40(h) x 0.90(d)
Age Range:
18 Years

Read an Excerpt

Padres a prueba de crisis


By Rich Van Pelt, Jim Hancock

ZONDERVAN

Copyright © 2013 Rich Van Pelt
All rights reserved.
ISBN: 978-0-8297-5671-5


CHAPTER 1

ENTIENDE LA CRISIS


Rich Van Pelt: Este es un libro para los padres. En especial para los padres que se encuentran lidiando con jóvenes en crisis. Todos deseamos que no hubiera necesidad de un libro como este, y todos sabemos que ese es solo un buen deseo. Así que aquí estamos, padres, tratando de ayudarnos unos a otros a lidiar con el caos y el quebrantamiento de la vida tal como la conocemos.

Jim Hancock: Esta guía para padres es tan inteligente y práctica como hemos podido concebirla. Ambos somos padres, y nuestros hijos son ahora adultos abriéndose paso en el mundo. Ambos somos líderes juveniles veteranos con décadas de relacionarnos con los adolescentes y sus familias. Entre los dos, hemos vivido casi todo lo que aparece en estas páginas y comprobado lo que decimos aquí por medio de un conocimiento de primera mano. Dicho esto, somos los primeros en admitir que hay mucho que no sabemos. Así que hemos incluido notas al final del libro de fuentes que creemos resultan confiables.


Una pequeña aclaración: Por lo general, estamos escribiendo aquí con una sola voz. Sin embargo, de vez en cuando encontrarás una historia o una reflexión que es más auténtica si se cuenta en la voz de Rich o la de Jim, tal como lo hicimos en los dos párrafos anteriores.

Si te encuentras en medio de una crisis, salta hasta los capítulos que abordan específicamente tu caso. Si te estás preparando para la posibilidad de una crisis —o equipando para la próxima— el lugar para comenzar es entendiendo la naturaleza y las características de la crisis. Logra esto y ya habrás recorrido la mitad del camino.


1.1 ¿ES ESTA UNA CRISIS O NO?

JH: Hace un par de semanas estaba desayunando en un lugar llamado Potato Shack cuando recibí una llamada de mi esposa.

"Hannah quiere verte", dijo Susan. "Ella encontró un cuaderno en el dormitorio de Ben esta mañana y está aterrada".

"¿Lo leíste?", pregunté. El tono en el que respondió me indicó que estaba convencida de que esto era real, por lo que le indiqué: "Te veo en unos minutos".

El cuaderno contenía de todo, una calavera y unos huesos cruzados, como advirtiéndoles a las personas que se alejaran del mismo. Varias páginas habían sido arrancadas de la parte delantera del cuaderno, que se encontraba vacío excepto por una pequeña historia seguida de unos dibujos de autolaceración y una nota escrita en la última página, la cual indicaba que en caso que estuviéramos leyendo esto, algo le había ocurrido a Ben. La pequeña historia describía la tortura ritualista de alguien muy parecida a Hannah hecha por alguien muy parecido a Ben.

Ya sabía que Ben había sido abandonado de niño y adoptado por mi amigo Joseph y su antigua esposa, que posteriormente abandonó a Joseph, Ben y sus hermanos. Ben ha estado yendo y viniendo de la casa de sus padres varias veces durante los últimos diez años. Él no confía mucho en los adultos, las mujeres en especial. Hannah y Joseph están recién casados.

Hannah me explicó cómo encontró el libro y por qué lo abrió. Ben la había amenazado e insultado mientras su padre no lo podía oír. Habiendo sido víctima de violencia doméstica en un matrimonio adolescente, esto provocó toda clase de miedos en Hannah. Tenía temor de estar a solas con Ben. Diez días antes, él dejó una carta para ellos diciéndoles que había intentado suicidarse. Susan preguntó: "¿Qué deben hacer?".

"Necesito pensar", respondí. "Me gustaría leer esa carta y ver su dormitorio".

Mientras estaba solo en mi carro, llamé a Joseph y le pedí que verificara en la escuela y averiguara si Ben estaba en clase. "Voy camino a tu casa", le dije. "Leí el cuaderno; voy a leer la carta. Creo que debes averiguar cuál es su estado mental. Con lo que sé hasta el momento, si me preguntas si creo que Ben puede representar un peligro para él o los demás, te diría que sí". "Yo también voy camino a casa", explicó Joseph. "Haré la llamada y te veré en mi hogar en quince minutos".


Cuando los terapeutas definen una crisis como "un período de desequilibrio que abruma los mecanismos homeostáticos de una persona", solo alardean. Dicho de un modo más sencillo, una crisis hace que una persona pierda el equilibrio emocional, espiritual, cognitivo y quizás también físico.

El psicólogo clínico y autor Gary Collins define una crisis como "cualquier situación o serie de circunstancias que amenazan el bienestar de una persona e interfieren con su rutina del diario vivir". La sutil verdad de esta afirmación es que la crisis es una experiencia definida por uno mismo. Esto quiere decir que la crisis para un joven puede no ser tal cosa para otro.

Piensa en esto por un momento y verás que no puede ser de otra forma. Al igual que cualquier otra experiencia dolorosa, una crisis es algo que uno mismo debe soportar. Tal vez alguien te ha pedido que califiques la intensidad de tu dolor en una escala del uno al diez, en donde diez es igual al dolor más fuerte que hayas experimentado. Pídeles a cinco madres que hablen sobre el dolor que causa dar a luz y verás cómo una mujer califica el dolor con un diez, mientras otra lo califica con seis. ¿Cuál es la respuesta correcta? Bueno, para la primera dar a luz se compara con los momentos más dolorosos de su vida; por lo tanto escoge un diez. La segunda mujer lo considera un dolor mucho menos intenso de acuerdo a sus vivencias. Cada una describe sus experiencias del dolor, ante lo cual no podemos hacer nada, ya que no hay una escala absoluta y objetiva para medir el dolor mental, físico, emocional o espiritual.

Por eso la crisis es difícil de predecir (pero no difícil de descubrir). Puede llegar a la vida de una persona por cualquier cosa, y cualquier cosa significa: "Cualquier situación o serie de circunstancias que amenazan el bienestar de una persona". Es más, las circunstancias que una vez abrumaron a una persona pueden ser tolerables en un futuro, ya que es posible que se encuentre en diferente contexto. Y lo opuesto también es válido.

Esto quiere decir que nadie puede opinar con respecto a la validez de las crisis de otra persona. Un padre causa gran daño si ignora la crisis de un adolescente porque piensa que el asunto no sería tan importante para él. Los dolores de los "amores adolescentes" se apropian de la mente, y aunque pienses lo que quieras, el amor de esa etapa es muy real para el joven. Los padres que toman el dolor de sus hijos muy a la ligera no solo no muestran cortesía, también están poniendo en peligro el bienestar de alguien al que aman.

Por supuesto, tampoco hay razón para apropiarse de los problemas. No es la responsabilidad de los padres anticipar que algo será una crisis en el futuro solo porque una experiencia similar precipitó una crisis en el pasado. Los jóvenes cambian y crecen, los padres deberíamos dejarlos desarrollarse (como si tuviéramos otra opción). No es responsabilidad de los padres pensar en lo peor, pero es nuestra responsabilidad prestarles atención y ayudar a nuestros hijos e hijas que están según su propia definición en una crisis.

Si esto trae a nuestra mente a alguna persona cuya vida esté definida por atravesar una crisis tras otra, al punto de que dudas en cuanto a su noción de lo que es en realidad una crisis, eso es algo bastante justo. Esta es en parte una de las razones por las que escribimos este libro: ayudar a los padres a descifrar lo que está en juego durante una crisis y a que actúen apropiadamente para ayudar a sus hijos a sobrevivir y progresar cuando salgan al mundo real.

No es que sea fácil. Muchos padres han perdido la paciencia (o la valentía) y se han preguntado: ¿Por qué creí que sería un buen padre? ¿En qué estaba pensando? Si en realidad te comprometes a ayudar a tu hijo en crisis, hay una buena posibilidad de que experimentes una amplia gama de emociones. Con algo de suerte, no las sentirás todas al mismo tiempo:

Compasión: ¡No soporto ver a mi hijo sufrir! ¿Qué puedo hacer para ayudar?

Temor: ¡Mi hijo puede morir! No estoy listo para manejar esto.

Resentimiento: ¿Acaso cree que es el único que pasó por algo igual? ¡Qué egoísta!

Impaciencia: ¿Cuánto tiempo más tendremos que cargar con esto? ¿Por qué ella no hace nada para cambiar su situación? ¡Es una simple decisión! ¡Escoge ya!

Atrapado: ¿En qué me metí? ¿Acaso mi hijo va a depender de mí por el resto de su vida?

Culpabilidad: Soy un mal padre. Todo es mi culpa.

Ira: ¿Cuándo va a dejar de comportarse como un bebé y a solucionar esto? Solo se está aprovechando de mí.


Si son reales, no tiene sentido negar estos sentimientos. Mejor seamos honestos con nosotros mismos y confiemos en otros adultos para que nos apoyen y nos mantengan con los pies en la tierra. Algunas emociones paternales dicen más sobre nuestra inexperiencia con las crisis que de nuestra capacidad emocional para soportarlas. Escucharnos a nosotros mismos admitiendo emociones difíciles puede constituir un chequeo de la realidad que nos dirá qué tan pronto necesitamos pedir la ayuda de alguien que esté en mejor forma para ayudar en ese momento.

Si una respuesta emocional débil no necesariamente indica una condición permanente del padre, se puede decir lo mismo del joven al que se está tratando de ayudar. Una crisis provoca cosas raras en las personas, haciéndolas pensar, sentir y comportarse de formas que no se corresponden con su carácter real. Todos los que pasamos alguna vez por una crisis sabemos esto. El resto lo aprenderá pronto.


TRES CLASES DE CRISIS

Nuestros hijos y los otros seres humanos experimentan tres clases de crisis:

Agudas: Son directas, dolorosas e inmediatas.

Crónicas: Son duraderas, recurrentes y persistentes.

De adaptación: Son temporales, transitorias y situacionales.


Los primeros dos términos —agudas y crónicas— son prestados directamente de la terminología médica para diagnósticos y tratamientos.

Una crisis aguda es urgente y lo suficiente severa como para necesitar de una intervención inmediata. Presenta la posibilidad de peligros físicos o emocionales serios. La misma incluye episodios suicidas, sobredosis de drogas, crisis de embarazos, agresiones físicas y sexuales, y la pérdida de un ser querido o un amigo.

Una crisis crónica resulta de un dolor continuo, persistente y acumulado. Emergen como patrones de comportamiento que demandan atención y cuidado. Las condiciones a largo plazo de abuso físico, emocional y sexual, así como la negligencia paternal y el peligro al que son expuestos los niños, a menudo dan lugar a conductas que a su vez pueden llegar a ser crónicas. La obsesión o la compulsión sexual, el abuso del alcohol y otras drogas, los desórdenes alimenticios, las peleas y las cortaduras son crisis crónicas con consecuencias peligrosas si se dejan sin atender.

Algunas crisis crónicas parecen tener una raíz bioquímica, por ejemplo, el Desorden de Hiperactividad y Déficit de Atención (DHDA) y la depresión clínica. Estas implican un diagnóstico médico y no unas simples corazonadas paternales. Sin embargo, los padres notan los indicadores emocionales y del comportamiento que requieren de ayuda profesional.

Finalmente, algunas crisis son de adaptación, ya que solo reflejan la dificultad que el joven presenta para ajustarse a las demandas del crecimiento o adaptarse al cambio rápido. Estas crisis incluyen mentir, violar la confianza, crisis de comunicación, desafío de normas y valores razonables, así como un comportamiento impulsivo. Además, no tienden a ser letales, pero pueden causar estrés en las relaciones hasta el punto de romperlas y generar alianzas no saludables con otros jóvenes que están exteriorizando sus crisis (algunas veces esos actos impulsivos pueden costar la vida o una parte del cuerpo).


CÓMO AFECTAN LAS CRISIS A LAS PERSONAS

Hay una innumerable lista de factores personales, relacionales y ambientales que influyen en la forma en que las personas experimentan una crisis. Así que no es una pequeña exageración afirmar que dos individuos no pueden tener la misma experiencia. Dicho esto, cabe señalar que algunas experiencias son comunes en la mayoría de las crisis. Estas definitivamente se presentan así:

• La crisis toma a las personas por sorpresa.

• La crisis abruma.

• La crisis despierta otros problemas que están sin resolver.

• La crisis paraliza.

• La crisis distorsiona nuestra forma de pensar, sentir y actuar.

• La crisis pinta un paisaje sombrío del futuro.


La crisis toma a la persona por sorpresa

¿Qué podría preparar a una chica adolescente para una violación durante una cita? ¿Cuántas familias tienen por lo menos un plan mínimo de emergencia en caso de que un desastre destruyera su hogar? Muéstranos a algún padre que esté listo para escuchar que su hijo fue arrestado por posesión y tráfico de narcóticos. Nunca estamos del todo listos para algunas cosas; es por eso que les llaman crisis.

JH: Hace veinte años me dieron la noticia de que mi padre moriría de una insuficiencia cardiaca congestiva. Eso no hizo nada a fin de prepararme para la noticia de su muerte repentina. "El tío Willard encontró a tu padre muerto en su apartamento hoy". ¿Cómo te preparas para recibir esa llamada?

RVP: Cuando mi padre fue diagnosticado con cáncer de pulmón, el pronóstico no era bueno. Este avanzó rápidamente y él murió pocos meses después sin haber padecido muchos de los sufrimientos que acompañan a esta enfermedad. Nunca olvidaré el último día de su vida. Sus pulmones estaban llenos de fluidos, y al final murió sofocado. Nuestra familia se reunió alrededor de su cama y oramos para que Dios lo librara de cualquier otro sufrimiento y en su misericordia lo llevara a su morada eterna. Después de seis agotadoras horas, papá dio su último suspiro, resultando evidente que nuestra oración fue contestada. Aun así —incluso después de haber orado para que Dios lo llevara a su presencia y tuviera alivio de su sufrimiento— cuando murió todavía nos encontrábamos en un estado de incredulidad. Por mucho que creamos que estamos listos para enfrentar una crisis, parece ser que en realidad nunca lo estamos.


Los adolescentes son conocidos por creer que las cosas malas le ocurren solo a la gente mala, o por lo menos a otra gente. Ellos olvidan —o quizá los adultos nos olvidamos de decírselo— lo que Jesús dijo sobre las personas buenas, las malas y las normales. Refiriéndose a las personas que murieron cuando les cayó una torre encima, él preguntó: "¿O piensan que aquellos dieciocho que fueron aplastados por la torre de Siloé eran más culpables que todos los demás habitantes de Jerusalén?". No lo eran. Jesús dijo que su Padre hace que "salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos".

Cosas buenas le ocurren a gente mala; cosas malas le ocurren a gente buena. Muchas veces el universo ofrece una buena impresión de que las cosas suceden al azar. En medio de todo eso, las personas son tomadas por sorpresa, desprevenidas, y quizás no están dispuestas a enfrentar la vida como es en vez de como quisieran que fuera. Por lo tanto, la crisis toma aun a la persona más prudente por sorpresa.


La crisis abruma

Cuando una joven de quince años de edad descubre que está embarazada, hay una buena posibilidad de que por un momento no pueda pensar de forma clara. La negación, el miedo, el enojo, la duda, el remordimiento, la confusión, la vergüenza y el aislamiento son bastantes cosas con las que lidiar.

Si un padre pierde el último poco de confianza que tenía en su hijo, lo siguiente que está a punto de perder es la perspectiva. El enojo, el miedo, la vergüenza, el remordimiento y el resentimiento pueden estar conspirando para declarar un estado de ley marcial en el hogar.

El comienzo de una crisis puede causar un "corto circuito" en las habilidades mentales y emocionales. Una personalidad Tipo A, determinante, altamente motivada y emprendedora, puede descubrir que la tarea más normal y ordinaria es demasiado a pesar de su hipercompetencia.

RVP: Estaba asombrado de encontrarme incapacitado por la depresión situacional a causa de una crisis en el trabajo. Ahí estaba, volando de modo excesivo miles de millas al año, pero siendo incapaz de empacar para un viaje de una sola noche. Afortunadamente, la crisis pasó y poco después también la depresión. Sin embargo, fue un recuerdo aleccionador de que soy humano.
(Continues...)


Excerpted from Padres a prueba de crisis by Rich Van Pelt, Jim Hancock. Copyright © 2013 Rich Van Pelt. Excerpted by permission of ZONDERVAN.
All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
Excerpts are provided by Dial-A-Book Inc. solely for the personal use of visitors to this web site.

Meet the Author

Jim Hancock ha trabajado por dos décadas con la juventud. Ha escrito numerosos libros para padres, adolescentes, líderes juveniles y jóvenes solteros. Es el productor general de una serie de videos educativos muy populares en Estados Unidos llamados Edge TV.

Customer Reviews

Average Review:

Write a Review

and post it to your social network

     

Most Helpful Customer Reviews

See all customer reviews >