Perdonar: La llave del reino

Perdonar: La llave del reino

by John Morton
     
 

View All Available Formats & Editions

In this uplifting guide, practical keys, insights, techniques, stories, and quotes are provided in bite-size passages, educating readers on what forgiveness is, how it is carried out, and what the results of practicing it are. The author argues that forgiveness is the key to unlocking a heart imprisoned by anguish and condemnation and moving toward a knowledge and

…  See more details below

Overview

In this uplifting guide, practical keys, insights, techniques, stories, and quotes are provided in bite-size passages, educating readers on what forgiveness is, how it is carried out, and what the results of practicing it are. The author argues that forgiveness is the key to unlocking a heart imprisoned by anguish and condemnation and moving toward a knowledge and experience of an all-overcoming love. No matter what page readers turn to, this manual for a healthier soul will provide them with a much-needed dose of inspiration.

Product Details

ISBN-13:
9781936514793
Publisher:
Mandeville Press
Publication date:
08/01/2014
Edition description:
Translatio
Pages:
256
Sales rank:
1,118,675
Product dimensions:
6.10(w) x 8.90(h) x 0.70(d)

Related Subjects

Read an Excerpt

Perdonar: La Llave del Reino


By John-Roger

Mandeville Press

Copyright © 2013 Peace Theological Seminary & College of Philosophy
All rights reserved.
ISBN: 978-1-936514-79-3


CHAPTER 1

La Moneda en tu Bolso


Cierta vez, una persona se acercó a Jesús y le dijo:

— Mira todas las cosas horribles que esta gente te ha hecho. Señor, paguémosle con la misma moneda.

Y Jesús dijo:

— Tengo que pagarles con la moneda que llevo en mi bolso.

¿Cuál era esa moneda? Amor y perdón.

¿No sería grato que llevaras esa moneda en tu corazón? Amor y perdón. ¿Sabes lo que significa realmente perdonar? Arrepentirte de tu juicio, olvidar que juzgaste y continuar adelante con tu vida.

Y si cometes un error, aprende de él. Puedes castigarte, pero escucha: cuando estás caído, lo que menos necesitas es a alguien que te pise la cara. Cuando estás caído, no necesitas que alguien te diga lo mal que se te veía mientras caías.

¿Qué necesitas cuando estás caído? Una mano que te ayude. Necesitas buenos pensamientos en tu interior para equilibrar los malos pensamientos. Y más vale que tengas un arsenal de afirmaciones que te saquen de cualquier situación, te apoyen y te den un empujoncito para ayudarte a seguir adelante.


Vive tu Vida Lo Mejor que Puedas


Vive tu vida lo mejor que puedas. Puede ser difícil, aun en tus mejores días, pero igual vívela y trabaja lo mejor que puedas y reconócete por hacerlo.

Y si tienes fallas, está bien. No te concentres en ellas; trabájalas. Si solamente te fijaras en tus fallas, probablemente no sentirías que vales lo suficiente como para estar aquí, porque verías los errores de tu comportamiento y las imperfecciones de tu cuerpo. Así que concéntrate en el buen trabajo que haces y corrige las fallas sobre la marcha.

El pensar negativo que podemos mantener dentro de nosotros es, en realidad, una demostración de gran poder mental. ¿Qué pasaría si decidiéramos colocar ese poder en una acción positiva y enfocarnos en la esencia que hay detrás de todas nuestras acciones, que es amar, cuidar y compartir, tener buena salud, abundancia y felicidad, también prosperidad, abundancia y riquezas para todos? Y adentro, estamos practicando la trascendencia del Alma. Y cuando no lo hacemos, estamos amando, cuidando y compartiendo.


Mira a Través de la Gracia


La gracia es la forma sin forma de Dios, o la esencia.

Detrás de todo aquel que es negativo, hay una súplica por amor y comprensión.

Detrás de cada acusación, hay una súplica por ayuda.

Si miramos a través de la gracia, vemos cómo darle a esa persona los medios que necesita para liberarse de su prisión, que es la ley, e ir hacia aquello que no tiene forma, que es vivir, amar, cuidar y compartir la belleza y el agradecimiento por la vida.

Eso incluye a Dios en toda Su sabiduría, toda Su infinitud, toda Su compasión y todo el sustento que nos da, mientras atravesamos los aspectos negativos y positivos de nuestra vida.


Cristo es Perdón


Debemos entender que todos tenemos reacciones muy similares al medioambiente de este mundo y por eso podemos brindarle compasión a los demás. A través de esa compasión, entramos en un estado de gracia.

El Cristo es perdón. El amor es perdonar. El amor es para darlo. Dios da todo el tiempo. Si vamos a formar parte de Dios, ¿qué debemos comenzar a hacer? Dar todo el tiempo.

Entonces, nos convertimos en conmutadores de energía divina en este mundo, y el Reino de los Cielos aparece en nosotros y a nuestro alrededor, como nosotros. Y todo lo que queremos se nos concede de una manera noble y honorable, en lo mejor de nosotros y en lo peor de nosotros. Y todo es lo mismo, ya que no existe mejor ni peor cuando estamos en esta dimensión del Espíritu.

Porque desde esa perspectiva, vemos que todo lo que hemos hecho, ya sea un sí o un no, algo bueno o algo malo, un juicio o una maldad, ha sido una progresión para aprender, un cumplimiento de karma, una deuda saldada, una experiencia nueva que le da vida a alguien más.

Entonces, comenzamos a regocijarnos en la maravilla de ser parte de una creación que es propia, y de que una forma del Dios creador — de la cual somos una prolongación — pueda tener esa magnificencia, nos conozca uno a uno por nuestro nombre y nos reconozca como la Divinidad. Y en ello tenemos nuestras idas y venidas.

Nunca he llegado a un lugar al cual Dios no haya llegado primero. Aun cuando yo no haya sabido reconocerlo, Él estaba allí. Era mi percepción la que necesitaba ser corregida, no la de Dios.


Someterse a la Voluntad de Dios


Lo hermoso es saber que la ley de Dios es justa e imparcial. Y, sin embargo, algunos de ustedes pueden decir que Dios debería darles un descanso. Si entras en la gracia del ahora, Dios te dará un descanso. Así que todos los descansos están en nuestras manos y bajo nuestro control.

Es realmente bello saber que estamos controlando nuestro futuro, en el sentido que nos ponemos bajo la guía Divina y hacemos que nuestra voluntad coincida con la voluntad de Dios. No nos quita nada; no perdemos individualidad, no perdemos respeto, no perdemos nada.

Todavía podemos salir, emborracharnos, caernos en una zanja y seguir cumpliendo con la voluntad de Dios, porque nada se nos quita. Simplemente sabemos que lo que estamos haciendo es parte del Plan Divino. Cuando nos apartamos del saber de que todo es parte del Plan Divino, nos emborrachamos y nos caemos, y pensamos que somos unos miserables alcohólicos. O vemos que otro lo hace y decimos: "Qué persona tan terrible. Debería irse al infierno o habría que encerrarla".

Pero cuando aplicamos nuevamente la voluntad de Dios, decimos: "Ahora lo entiendo. Ésta es tu última vida y estás combatiendo la negatividad de esa manera. Déjame que te ayude". Y entonces no nos convertimos en santurrones, sino en gente que practica el bien.


Esclarecimiento


Puedes preguntar: "¿Cómo manejaría Cristo esta situación en la que me encuentro?". Te pones los ojos del Cristo, miras a través de ellos y dices: "Bueno, Cristo haría esto". Y entonces lo haces. Eso es esclarecimiento.

Si te digo que estoy esclarecido y no existe ningún criterio mediante el cual puedas comprobarlo, también podría decirte que soy multimillonario y usar el mismo criterio para que tampoco puedas comprobarlo. Así que es necesario que exista un punto empírico, objetivo, a partir del cual puedas ver el esclarecimiento.

El esclarecimiento no es una luz pode-rosa que brilla y enceguece a todos. Eso se llama cegar a todos. El esclarecimiento es el proceso mediante el cual te relacionas con la gente a través de la conversación en tus actividades diarias. Y una de las características principales que debemos buscar en el esclarecimiento es el perdón.

Cuando participas en una situación con alguien, debes estar anclado al Espíritu de quien eres para poder volver a salir de ella. El camino de entrada es el camino de salida. Así que, si paso a paso emites un juicio, debes salir paso a paso hacia el perdón. En el juicio está el "oscurecimiento", y en el perdón está el esclarecimiento.


El Padre que Perdona


¿Te acuerdas de la historia del hijo pródigo que abandonó a su padre, tomó la mitad de su herencia y la desperdició, y cayó en la oscuridad?

El hijo dijo: "Incluso vivir en la casa de mi padre como el más humilde de sus sirvientes es mejor que vivir donde vivo yo ahora", y emprendió su regreso al hogar. En el camino de regreso, se sentía cada vez más emocionado de volver. Y cuando finalmente llegó al hogar, su padre lo vio acercarse e hizo brillar su esclarecimiento sobre su hijo. El padre salió a encontrarlo, se le echó encima besándolo en el cuello y lo guió hacia adentro.

El hijo que había permanecido en el hogar comenzó a caer en la oscuridad, diciendo:

— ¿Por qué haces esto con mi hermano, quien se llevó la mitad de tus cosas, se marchó y las desperdició? En cambio, yo me quedé contigo y trabajé para ti.

Entonces, su padre le dijo:

— Porque él ha regresado al hogar y todo lo que hizo le fue perdonado. Y tú, hijo, todo lo que yo tengo ya es tuyo.

Lo que el padre no dijo fue: "Y no estropees todo juzgando a tu hermano. Él ya tiene muchas heridas que deben sanarse. Necesita mucho apoyo y cariño".

Ésa es la historia del esclarecimiento.


Internándonos en el Campo de Batalla


Tenemos la oportunidad de participar en nuestra vida como una demostración de amor y cuidado, de compartir y de apoyo. No subiendo a la montaña y permaneciendo guarecidos, sino bajando al campo de batalla. No para pelear, sino para perdonar la pelea.


Un Solo Acorde


La clave de todo lo que hacemos es vibrar en un solo acorde. Antes de este acuerdo unánime, hay discusión. Una vez que nos ponemos de acuerdo sobre lo discutido y hacemos un compromiso de amor con relación a eso, nos movemos.

Entonces, cuando hablas y haces cosas, encuentras que la gente comienza a ayudarte. Te sientes agradecido, pero no sentirás realmente el agradecimiento hasta que alguien no te pida ayuda a ti y tú se la des. En aquel momento sientes gratitud por el dar y la alegría que surge cuando lo haces libremente.


Sé Agradecido


Es muy importante que te des cuenta de que la actitud que mantienes es la actitud que atrae hacia ti lo que está presente actualmente en tu vida.

Si las cosas en tu vida no están sucediendo de la forma que te gusta, cambia tu actitud y agradece por recibir lo que recibes cuando se presenta.


Dios No Ve la Maldad


Entramos en estado de gracia cuando estamos dispuestos a escuchar y a ver el rosto de Dios donde sea que apa-rezca.

No es fácil hacerlo. Es muy difícil, porque los hábitos de este mundo son muy, pero muy poderosos.

Si mueres en tu "maldad", ¿quién deberá manejarlo? Es asunto tuyo. Lo único que puedes hacer para equilibrarlo es regresar nuevamente. Pero, ¿y si regresas con menos memoria de la que tenías antes y con un cuerpo que quiere contraerse y con una mente y unas emociones que quieren protegerse de todas las cosas horrendas que hiciste? Al no tener memoria, vas a cometer más maldades.

Finalmente te acercas a alguien que dice: "No existe ninguna razón lo suficientemente buena como para negar el cariño". Y, entonces, observas las maldades que haces y las amas, y ellas se convierten en bondades. Es por eso que Dios no ve la maldad, porque Su bondad la transforma.


¿Qué es el Perdón?


Pregunta: ¿Cuál es el verdadero significado del perdón? Cuando digo: "Perdono", ¿qué estoy diciendo?

Respuesta: Si alguna vez te hirieron y perdonaste, y si dentro de ti le diste la oportunidad de herirte nuevamente a esa persona, entonces de verdad la habías perdonado.

Practicaste el perdón real y verdadero, porque le diste la oportunidad de acercarse a ti otra vez. Eso es perdón. Pero si recuerdas a la persona y lo que dijo y lo que hizo, y el momento en que lo hizo, y dices que la perdonaste, no es cierto.

No perdonas realmente si todavía tienes el recuerdo de la herida.


Qué Pedir en tus Oraciones


Y entonces, ¿qué vas a pedir en tus oraciones?

Si tu respuesta es: "Voy a rezar para tener todas estas cosas que quiero", más vale que lo pienses bien, porque las escrituras dicen: "Aun antes de que reces, Dios ya sabe lo que quieres y te lo está cumpliendo".

¿Significa esto que estamos quitándole valor a la oración? No. Pero yo tengo mi propio enfoque radical. Me pongo de rodillas y digo: "Dios mío, no quiero que me des nada, pero quiero saber qué quieres tú de mí. ¿Me dirías por favor lo que quieres? Porque ésa es la dificultad que puedo estar teniendo: averiguar qué es lo que me estás dando y que yo no estoy viendo".

Claro, es un poco radical, ¿pero te has detenido a pensarlo? Si Dios ya está dán-dome todo, incluso antes de que yo lo pida, ¿por qué se me pasan tantas cosas por alto?

Es porque he estado tan atareado pidiendo, que las cosas pasaron a mi lado sin advertirlas.

Debería haber dicho: "Abre mis ojos para que pueda ver". Ésa es la oración, ni más ni menos.

Es muy sencillo, a lo largo de todo el día: "Dios mío, ¿qué quieres de mí?".


Perdónate


Todo lo que otros dicen haber hecho, yo ya lo hice.

Me perdono a mí mismo primero, por hacer algo que requiere que me perdone.


Inocencia


Cuando realmente hemos perdonado a alguien, volvemos a la inocencia original. Y esa inocencia original es como la nieve recién caída. Es como la lluvia fresca que limpia el aire.

Es como las cosas que nos hacen decir: "¡Cielos!". Es como cada atardecer que he contemplado ... Todos son nuevos.


El Duelo


Hacer el duelo es resolver el bloqueo de las emociones y la mente.

Algunas veces se logra llorando.

Algunas veces se logra ayunando.

Algunas veces se logra corriendo.

Algunas veces se logra trabajando duro.

Se logra de muchas maneras. Pero hacerlo es muy importante.


Despertar a lo Divino


Sea lo que sea que necesites perdonar en otra persona, hazlo, porque es importante restituir la imagen original de esa persona y que te llevó a establecer una relación con ella en un principio.

Eso se llama amor, bondad y consideración.

Restituyes su imagen en tu interior, y luego tratas de ayudarlos a restituir su propia imagen dentro de ellos. En otras palabras, ayudamos a que cada uno despierte a la presencia de lo Divino dentro de sí. Y luego, la Divinidad habla. Y eso es nosotros, no de manera individual, sino colectivamente.


Háblalo


¿Hay alguien a quien no puedas perdonar? ¿Hay algo que haga la gente que no puedes perdonar? ¿Por qué los odias? Es porque no puedes perdonarlos.

— ¿Qué hicieron?

— Hirieron mis sentimientos.

— ¿Dónde tenías tus sentimientos?

— Aquí mismo, en la manga. Me quité el corazón, lo puse aquí afuera y dije: "Tenlo, ámame".

Sí, y te dijeron: "Disculpa", cuando se tropezaron contigo. Y tú dijiste: "¿Por qué me haces esto? Todo lo que yo quería era amor".

Bueno, tu corazón estaba ahí afuera, en el camino, colgado de la manga. Y si les preguntas qué sucedió, probablemente te contesten:

— Yo no estaba tratando de herirte. Nada más quería moverte el brazo para poder poner el mío alrededor de tus hombros, y te pegué sin querer.

— ¿Quieres decir que estabas tratando de abrazarme, y que cuando me golpeaste lo hiciste sin querer? Qué bien. Eso sí que lo puedo perdonar.

¿Por qué? Porque lo hablaste con la otra persona. Y ahora comprendes que se trataba sólo de un error.


El Señor está Siempre Disponible


He tenido la impresión (y la experiencia que la valida) que el Señor siempre ha estado disponible. Y también debo admitir que yo no he estado siempre disponible a la disponibilidad del Señor.

Cuando finalmente llegué a esa conclusión, lo único que tuve que hacer, fue volver a la posición de estar con el Señor. Entonces, me di cuenta de que el Señor nunca se había movido, porque en realidad el Señor no sabía cómo moverse. Lo único que sabía era estar conmigo todo el tiempo. Fue significativo descubrir que eso es lo que Él mejor sabe, más que ninguna otra cosa.

Y cuando descubrí que el Señor también lo hacía con los demás, bueno, eso sí que fue tremendo para mí. Se me acabó bastante rápido el protagonismo. Dije: "Este Señor sabe cómo estar con todos todo el tiempo, así que supongo que no existen restricciones, aunque yo había puesto restricciones".

Y cada vez que pienso en eso, allí está. Allí está. Allí está.


Esclarécete


Ese momento dentro de ti, en que perdonas lo sucedido, es el momento en el que te estás esclareciendo.


Saca el Mejor Partido de una Situación


Algunas veces, la forma de sacar el mejor partido de una situación es salirse de ella. La otra forma es aceptarla y agradecer que no sea peor.

Para mí, lo más fácil es amarlo todo. Cuando sucede algo, digo: "¡Ah! Otra forma de amor. Otra cara del amor. Otra expresión del amor. Otra localización del amor". Y entonces puedo participar en ello.

Eso es agradecimiento.


El Estado de Gracia es Amar a Dios


El único estado de gracia es amar a Dios.

Si quieres entrar en estado de gracia, ama a Dios y entonces te llega. Cuando no estás en estado de gracia, no estás amando a Dios.

Probablemente, tu enfoque haya sido querer recibir la gracia primero, para luego amar a Dios. No funciona así. Ojalá así fuera. Ojalá pudiera ver primero el Reino de los Cielos y luego arrepentirme.


Voy a Ver Quién Me Perdonó


Una vez un hombre me dijo:

— ¿Comprendes que cuando acepté a Cristo como mi salvador personal, fui perdonado?

Y yo contesté:

— Eso es maravilloso, pero ¿te olvidaste de todos tus pecados?

— No.

— Entonces — le contesté —, debes perdonar olvidando y poniéndote en presencia de la Luz, del amor, de la risa y de la alegría.

Me preguntó:

— ¿Qué haces?

Y yo le dije:

— Puede que yo esté perdonado, pero voy a ver quién me perdonó. No tengo tiempo de mirar las sombras que crea la poderosa Luz que brilla sobre mí.


(Continues...)

Excerpted from Perdonar: La Llave del Reino by John-Roger. Copyright © 2013 Peace Theological Seminary & College of Philosophy. Excerpted by permission of Mandeville Press.
All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
Excerpts are provided by Dial-A-Book Inc. solely for the personal use of visitors to this web site.

Read More

Meet the Author

John-Roger, DCE, is the founder of the Church of the Movement of Spiritual Inner Awareness, the University of Santa Monica, the Peace Theological Seminary & College of Philosophy, and the Institute for Individual & World Peace. He has appeared on numerous radio and television shows and has been a featured guest on Larry King Live and Politically Incorrect. He is the author or coauthor of more than 50 books. John Morton, DCE, is a doctor of spiritual science and the spiritual director of the nondenominational Church of the Movement of Spiritual Inner Awareness. He is the author of You Are the Blessings. They both live in Los Angeles.

Customer Reviews

Average Review:

Write a Review

and post it to your social network

     

Most Helpful Customer Reviews

See all customer reviews >