Perfil de Tres Monarcas

Perfil de Tres Monarcas

by Gene Edwards
     
 

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Relato corto y ameno que ayudará al lector a recuperarse de la experiencia desconsoladora del abuso de autoridad. El escritor usa la vida de Saúl, David y Absalón para dar un mensaje sobre la sumisión y el quebrantamiento.See more details below

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Relato corto y ameno que ayudará al lector a recuperarse de la experiencia desconsoladora del abuso de autoridad. El escritor usa la vida de Saúl, David y Absalón para dar un mensaje sobre la sumisión y el quebrantamiento.

Product Details

ISBN-13:
9780829743562
Publisher:
Vida
Publication date:
05/28/2004
Edition description:
Spanish-language Edition
Pages:
112
Sales rank:
656,175
Product dimensions:
5.13(w) x 7.38(h) x 0.50(d)
Age Range:
18 Years

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Perfil de Tres Monarcas

SAÚL, DAVID Y ABSALÓN
By GENE EDWARDS

Zondervan

Copyright © 2004 Zondervan
All right reserved.

ISBN: 0-8297-4356-1


Chapter One

El hijo menor de cualquier familia posee dos rasgos distintivos: Se le considera informal y consentido. Por lo general, se espera poco de él. Inevitablemente, revela menos características de liderazgo que los demas hijos de la familia. Nunca guía, siempre sigue. No tiene a ninguno menor que él con quien ejercer el liderazgo.

Así es hoy y así fue hace tres mil años en un pueblo llamado Belén, en una familia de ocho muchachos. Los primeros siete hijos de Isaí trabajaban cerca de la granja de su padre. El menor era enviado a las montañas para que apacentara el pequeño rebaño de ovejas de la familia.

En aquellos aburridos viajes pastoriles, este hijo menor llevaba dos cosas: una honda y un pequeño instrumento parecido a la guitarra. Es abundante el tiempo libre de un pastor en las mesetas, donde durante muchos días pastan las ovejas en una pradera solitaria. A medida que pasaba el tiempo y los días se convertían en semanas, el joven se sentía muy solo.

La sensación de soledad que lo rodeaba siempre se aumentaba en su alma. Tocaba mucho el arpa. Tenía buena voz, de modo que cantaba con frecuencia. Cuando nada de esto lograba distraerlo, recogía un montón de piedras y las lanzaba, una a una, con su honda hacia un arbol distante como si estuviera en realidad furioso.

Cuando desaparecía un montón de piedras, caminaba hasta el arbol que le había servido de blanco, volvía a reunirlas y designaba a otro enemigo frondoso a una distancia todavía mayor.

Así libraba muchas batallas solitarias como esta.

Este pastor, cantor y hondero también amaba a su Señor. Por la noche, mientas todas sus ovejas dormían, se sentaba a contemplar con fijeza el fuego mortecino: de la hoguera, rasgueaba su arpa y ofrecía un concierto de un solo instrumentista. Cantaba los antiguos himnos de la fe de sus antepasados.

Lloraba mientras cantaba; y a menudo, cuando lloraba, terminaba alabando a

Dios.

Cuando no alababa ni lloraba, vigilaba los corderos y las ovejas. Si no estaba

ocupado con su rebaño tiraba con su afable honda una y otra vez hasta que pudiera decirle a cada piedra exactamente adonde dirigirse.

Una vez, mientras cantaba a todo pulmón a Dios, a los angeles y a las nubes que pasaban, divisó un enemigo vivo: ¡un enorme oso! Se lanzó adelante. Ambos se encontraron avanzando furiosamente hacia el mismo objetivo: un corderito que pastaba en una alta planicie de exquisito pasto verde. El muchacho y el oso se detuvieron a medio camino y se volvieron con violencia para enfrentarse el uno al otro. Aun cuando instintivamente buscó una piedra en su zurrón, el joven se dio cuenta de que no tenía miedo.

Mientras tanto, lo embistieron las patas peludas, como un potente relampago pardo con furor espumoso. Impulsado por la fuerza de la juventud, puso la piedra en la honda y pronto un guijarro liso del arroyo silbó en el aire para hacer frente la embestida.

Momentos después, el hombre -no tan joven como minutos antes- recogió al corderito y le dijo:

-Yo soy tu pastor y Dios es el mío.

Y así, a lo largo de la noche, entretejió la leyenda del día hasta convertirla en canción. Lanzó al cielo aquel himno repetidas veces hasta que hubo enseñado la melodía y la letra a cada angel que tenía oído musical. Ellos, a su vez, se hicieron guardianes de esta canción prodigiosa y la hicieron llegar como balsamo sanador a los quebrantados de corazón de todos los tiempos.

(Continues...)



Excerpted from Perfil de Tres Monarcas by GENE EDWARDS Copyright © 2004 by Zondervan. Excerpted by permission.
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