Poder transformador grupos pequenos (Making Small Groups Work)

Poder transformador grupos pequenos (Making Small Groups Work)

by Henry Cloud, John Townsend
     
 

Veinte años de experiencia convencieron a los Dres. Cloud y Townsend del poder transformador de los grupos pequeños. Esto también les ha dado una aguda perspectiva a las dos mayores preocupaciones de los pastores, lideres de la iglesia y lideres de los grupos pequeños: ¿Cómo obtener lideres? y ¿Cómo…  See more details below

Overview

Veinte años de experiencia convencieron a los Dres. Cloud y Townsend del poder transformador de los grupos pequeños. Esto también les ha dado una aguda perspectiva a las dos mayores preocupaciones de los pastores, lideres de la iglesia y lideres de los grupos pequeños: ¿Cómo obtener lideres? y ¿Cómo prepararlos?

El PODER TRANSFORMADOR DE LOS GRUPOS PEQUEÑOS les muestra a los lideres cómo dirigir grupos que lleven a cabo su potencial para transformar vidas. Ya sea un grupo de estudio bíblico, grupo de apoyo, o un grupo creado para un área especifica de la vida, usted aprenderá habilidades y procesos bíblicos que serán útiles para el desarrollo de las personas.

Descubra cómo puede usted ayudar a un grupo de cualquier clase progresar de un grupo pequeño a un grupo de crecimiento. Este libro lo ayudara a:

• Decidir el tipo de grupo y su propósito
• Crear y mantener seguridad Escoger los mejores materiales
• Establecer reglas básicas y mantener un balance
• Facilitar procesos más profundos de grupos que den por resultado vidas transformadas.
• Conocer la diferencia ente la función de los líderes la función de los miembros
• Considerar los temas difíciles y los que desafían a los miembro que con frecuencia impiden la experiencia del grupo
• Desarrollar los dones de los miembros del grupo… y más.

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Product Details

ISBN-13:
9780829739817
Publisher:
Vida
Publication date:
06/01/2005
Edition description:
Spanish-language Edition
Pages:
302
Product dimensions:
5.31(w) x 8.50(h) x 0.75(d)
Age Range:
18 Years

Read an Excerpt

EL PODER TRANSFORMADOR DE LOS GRUPOS PEQUEÑOS

Como hacer funcionar su grupo pequeño
By Henry Cloud John Townsend

Zondervan

Copyright © 2005 Editorial Vida
All right reserved.

ISBN: 978-0-8297-3981-7


Chapter One

El plan sorpresivo de Dios para desarrollarse

Nunca olvidaré la escena. Yo (Henry) estaba dando una sesión de capacitación con setenta y cinco líderes de ministerio sobre cómo formar grupos pequeños que cambien vidas, y ellos se estaban entusiasmando con las posibilidades. En esa tarde en particular, hablé acerca de la sanidad sicológica y relacional que la gente experimenta a medida que se franquean con otros en un grupo pequeño. Les hablé de los milagros que he visto y procuré proyectar una visión de cómo podría ser el cambio de vida en sus ministerios si aprendían unos cuantos conceptos sencillos.

Entonces sucedió. Un tipo en el medio del salón no pudo aguantar más y me interrumpió diciendo:

-No puedo permitir que esto siga así durante más tiempo!

-¿Permitir qué? -le pregunté, luego que me sorprendiera con su interrupción.

-Esta distorsión de la Biblia -dijo él-. No la puedo permitir.

Le pregunté qué quería él decir con "distorsión de la Biblia".Dios sabe que eso sería lo último que yo haría, así que quería oírlo.

-La gente se desarrolla de una forma, a través de la enseñanza bíblica, predicando la Palabra de Dios -dijo él-. Nada de eso acerca de la vulnerabilidad y franquearse unos a otros en grupos está en la Biblia. Usted está distorsionando la manera en que la gente se desarrolla. Debemos enseñar la Palabra y dejar que la Biblia haga su trabajo.

-Bueno -dije yo-. Vamos a ver lo que dice la Biblia. Vamos a ver, por ejemplo lo que Pablo pensó acerca de franquearse unos a otros.

Se podía sentir la tensión en el salón.

Abrí mi Biblia y leí: "Hermanos corintios, les hemos hablado con toda franqueza; le hemos abierto de par en par nuestro corazón. Nunca les hemos negado nuestro afecto, pero ustedes sí nos niegan el suyo. Para corresponder del mismo modo -les hablo como si fueran mis hijos-, abran también su corazón de par en par!" (2 Corintios 6:11-13).

Seguí leyendo otros pasajes que afirman el poder básico de la comunidad y las relaciones y los mandamientos del Nuevo Testamento para que nosotros nos conduzcamos en la comunidad. Le di una apologética respecto a cómo el cuerpo de Cristo ayuda a desarrollarse. Pero el hombre no lo aceptaba con mucha rapidez. Por el contrario, me dio una lección de su propia experiencia.

"Yo me desarrollé aprendiendo de la Biblia y caminando en el Espíritu", dijo él. "Mi vida cambió luego de aprender esa verdad única. Luego, cuando aprendí más acerca de la Biblia, mi vida continuó cambiando. La verdad me transformó radicalmente. Antes de eso, yo era un desordenado. Estaba fuera de control y muchas cosas andaban mal. Dios cambió mi vida con esa verdad única".

Yo conozco el ministerio en el cual este hombre estaba involucrado cuando esto sucedió. También sé lo suficiente acerca de la vida para describir lo que creo que sucedió.

"Estoy seguro de que aprender de la Biblia y caminar en el Espíritu fue algo tremendo para usted, como también lo es para todos nosotros en la vida espiritual", le dije. "No puedo imaginarme el procurar crecer o cambiar sin esas dos cosas. Pero también sé lo suficiente acerca del ministerio en que usted estaba para saber las demás cosas que sucedieron.

"Usted era un estudiante universitario, indeciso y perdido. Usted estaba, como bien dijo, fuera de control. Entonces un líder del ministerio lo alcanzó y de maneras muy reales hizo amistad con usted. Él le habló acerca de Dios. Le enseñó algunas de las verdades de las cuales está hablando.

"Luego hizo algo más que fue la clave. Lo invitó a participar en un grupo pequeño de estudiantes que él dirigía. Juntos, usted estudió la Biblia y aprendió de las verdades transformadoras de Dios. Pero usted hizo mucho más.

"En ese pequeño grupo, usted también vivió y experimentó esas verdades. Se franqueó con los demás acerca de sus luchas. Se confesaron mutuamente sus pecados. Ellos le ofrecieron el perdón de Dios y se lo ayudaron a sentir. Eran responsables el uno ante el otro. Cuando pasaba tiempos difíciles con la escuela o cuando su novia se peleó con usted, el grupo lo apoyó, lloró con usted y lo ayudó a pasar esta experiencia. Ellos oraron con usted, y juntos buscaron a Dios.

"Lo próximo que hicieron fue reconocer sus talentos y habilidades y motivarlo para usarlos. Ellos lo desafiaron para tomar riesgos, para desarrollarse y extender sus límites. De hecho, es probable que usted hoy esté aquí porque ellos lo sacaron de su zona de comodidad más de una vez.

"Cuando desmayaba, ellos lo consolaron, pero no lo dejaron escapar. Usted se desarrolló porque ellos lo motivaron como nunca lo hizo su familia.

"También, ellos modelaron cómo vivir la vida. Le mostraron cómo relacionar y lograr cosas en el ministerio. Le permitieron observar cómo ellos lo hicieron y luego usted intentó hacerlo. En este proceso, usted llegó a ser mucho de lo que es hoy.

"A medida que esa comunidad estudió sus relaciones, usted confesó cómo falló en su vida social con las muchachas y comenzó a tratar a otros de manera diferente, comenzando con ellos. Aprendió cómo brindar aceptación y ser honesto con los demás, a confrontarlos si era necesario, hacerlos responsables y ser más real de lo que nunca fue.

Yo podría seguir y seguir hablando acerca de su participación con esa comunidad y el grupo pequeño, pero creo que ya tenemos el cuadro. Tiene razón al decir que su vida se transformó radicalmente. Y tiene razón cuando dice que la verdad de Dios y aprender a caminar en el espíritu cambió su vida. Pero está equivocado cuando dice que todo desarrollo, incluso el suyo, solo vine de "la enseñanza y la predicación" o el aprendizaje de la Biblia. Eso no es lo que dice la Biblia.

"Su desarrollo también viene de la función que el cuerpo de Cristo, su pequeño grupo y su líder, jugaron en su vida. Ellos trajeron las "bondades" que aprendió en la Biblia. Ellos obedecieron lo que dice que se haga, y usted fue el beneficiado.

"Ahora, la pregunta es esta, ¿por qué hace una cosa y dice otra? ¿Por qué recibe estos dones de Dios y sin embargo, le dice a los demás que ellos deben desarrollarse de otra manera? ¿Por qué le roba lo que usted mismo experimentó y lo que Pablo le mandó a los corintios que hicieran?", le pregunté.

El salón estaba en silencio. Todos estaban reflexionando en su propia experiencia de cambiar mediante las relaciones espirituales y la comunidad de los grupos pequeños. El hombre a quien me dirigía me miró y siguió con una clase de "sí, pero ..." acerca del valor real que proviene de la enseñanza y predicación. Pero estaba atrapado y los demás también lo sabían.

La brecha entre "decir y hacer"

Realmente yo no culpé al hombre por su posición. Él la había heredado de muchos maestros antes que él. De hecho, él y yo nos encontramos más adelante y tuvimos muy buenas conversaciones. Al fin y al cabo, él llegó a pensar que estábamos "diciendo lo mismo", según lo expresó. Por lo menos, comenzó a decir que los grupos pequeños y la comunidad son una parte válida del proceso. Llegar a decir que eran tan válidos como la enseñanza, era un poco difícil para él.

Pero yo entendía de dónde él procedía. Era la brecha entre "decir y hacer". A menudo, lo que decimos o lo que creemos no es realmente lo que hacemos o lo que sucede en la vida real, incluso cuando las cosas van bien. Decimos que una cosa motiva el desarrollo, cuando en realidad hacemos muchas cosas para lograr el desarrollo. La brecha entre decir y hacer es común en la iglesia.

Nosotros sostenemos, y debidamente, el estudio de la Biblia, la disciplina espiritual y la relación directa con Dios como la senda para la formación espiritual. Hablamos acerca de esta, la enseñamos, la practicamos y leemos libros de esta y ellos lentamente se convierten un en paradigma en y de ellos mismos de cómo crecemos. Y ellos son vitales.

De cualquier manera, también estamos haciendo otras cosas al mismo tiempo. Nos estamos comunicando entre sí, apoyándonos mutuamente, animándonos mutuamente, confesándonos entre sí y haciendo un millón de otras cosas que la Biblia nos manda a hacer en comunidad. Todo esto produce desarrollo, sanidad y cambio. Sin embargo, con frecuencia no tenemos una teología para estas acciones. Lo hacemos por casualidad o porque nuestra iglesia ha decidido "ponerse al día" y tener algunos grupos pequeños. Pero no oímos mucha enseñanza bíblica sobre cómo crecemos por medio de las relaciones con otros creyentes en un grupo pequeño, por lo menos, no lo escuchamos como parte de la doctrina.

Dicho brevemente, mientras tenemos un movimiento cultural de grupos pequeños en la iglesia, a menudo nos falta una visión teológica de sus funciones. Tampoco tenemos maneras prácticas de cómo realizar esa visión. No le hemos dado al proceso de grupo pequeño el peso que le da el Nuevo Testamento. Como resultado, a menudo experimentamos una versión estancada y limitada de nuestra relación con Dios. Si por casualidad experimentamos crecimiento a través de los grupos, no reconocemos el papel de Dios en esto. Sin una visión teológica para el crecimiento mediante los grupos pequeños, la perdemos.

Me da pena el hombre y su limitada visión de todo lo que hace Dios que viene por medio de la Biblia o la intervención directa. También me da pena la gente que recibe su enseñanza. Pero yo no lo estaba juzgando, porque antes yo tenía su punto de vista. Tuve que aprender de la manera difícil cómo Dios usa los grupos pequeños y la comunidad.

Plan A y plan B

Fui a la universidad con grandes sueños y expectativas. Cuando era un estudiante de la secundaria, el entrenador de golf de la Universidad Metodista del sur me invitó ir a Dallas para ver la escuela y reclutarme para jugar golf allí durante el otoño. Recuerdo en ese viaje el entusiasmo de jugar golf en un campo donde competen los profesionales de los EE.UU. y soñar jugar el golf a escala universitario. Una semana antes de irme para la universidad, se me hinchó un tendón en la mano izquierda. El dolor severo me disminuyó con tratamientos de cortisona, pero volvía tan pronto como dejaba de medicarme. Cuando llegué a la escuela, el entrenador que me había reclutado, se había ido, y el dolor nunca me dejó lo suficiente como para mejorar mis habilidades. Por último, después de dos años de esfuerzo, de jugar bien durante un tiempo y entonces muy mal, dejé el juego al que había dedicado mi juventud.

Me sentí deprimido y aburrido de mis estudios, así que procuré alejar mis sentimientos perdiéndome en las fiestas y citas con muchachas.

Un día yo estaba en mi dormitorio obsesionado con mi vida vacía. No había forma de que el dolor me dejara.

Entonces sucedió algo que cambió mi vida para siempre. Observé mi librero y vi mi Biblia, la que no había leído desde que llegué a la universidad. Recuerdo que pensé: "Quizás allí encuentre algo que me ayude". Así que la abrí a la suerte y un versículo saltó a mi vista: "Busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas" (Mateo 6:33).

Lo leí otra vez. "¿Qué cosas?", me pregunté. Entonces leí todo el pasaje. Me estaba diciendo que buscara primeramente a Dios y luego todas las cosas que me obsesionaban caerían en su lugar.

¿Sería eso cierto? ¿Había realmente un Dios que podía hacer eso? Y si realmente estaba allí, ¿lo haría? Mis pensamientos corrieron mientras consideraba a Dios de una manera en la que yo nunca antes lo había considerado. Yo no estaba solo "pensando acerca de Dios". Me estaban presentando una elección definida.

Decidí alcanzarla. Reconocí la seriedad del asunto y atravesé el terreno de la universidad buscando una iglesia. Solo en la oscuridad, en la capilla vacía, miré hacia arriba y le dije a Dios que si realmente él estaba allí, yo haría cualquier cosa que me dijera que hiciera. Si él se mostraba, yo lo seguiría y haría lo que me dijera. Me quedé esperando "un toque" sobrenatural. Esperé una visión. Nada pasó.

Recuerdo haber sentido un gran alivio como un vacío. Alivio porque después de años jugando con Dios, ahora estaba limpio y dije que lo daría todo. Pero vacío porque no lo sentí allí y sabía que si él no se mostraba, yo estaba solo en el universo sin tener a dónde ir ni tener la manera de encontrar mi camino. Hacer esto por mi cuenta no me había llevado muy lejos. Me quedé mirando fijamente el techo, en espera de su toque. Por fin, regresé caminando, frío y aburrido a mi habitación.

Un poco más tarde sonó el teléfono. Era un hermano de la fraternidad. Hacía un tiempo que no habíamos hablado, pero me estaba llamando para invitarme a un estudio bíblico. Recuerdo que me dijo que hasta era extraño que él pensara llamarme, aunque yo no le daba mucha cabida a las cosas espirituales. Pero él sintió que debía hacerlo, y yo sentí que era como si Dios tal vez estuviera mostrándose como yo se lo había pedido.

Quizás iría a este estudio bíblico y encontraría a Dios. Pensé que tal vez alguien oraría por mí, o yo oraría, y entonces Dios bajaría para por fin darme ese toque sobrenatural. Me sanaría. De nuevo me sentiría bien. Encontraría respuestas a todo lo que se esperaba que hiciera. Una princesa podría bajar del cielo. Después de todo, ahora iba en la "dirección de Dios" y esperaba un milagro.

Bueno, no tuve mi toque sobrenatural. Pero conocí a algunas personas nuevas para mí. Bill, un estudiante de seminario, guió el estudio bíblico. Él y Julie, su esposa, me abrieron las puertas de su hogar. Decidí dejar la escuela durante un semestre para considerarlo. Me mudé con ellos, y con otro grupo pequeño, ellos se convirtieron en mi nueva comunidad espiritual.

Todavía deprimido y perdido, le pregunté a Bill por qué Dios no me dio el toque sobrenatural para hacerme sentir mejor. Su respuesta, una que varias personas habían dado a medida que yo dejaba ver cómo me sentía, era una respuesta que yo comenzaba a odiar. Él dijo: "Bueno, a veces Dios hace eso, y sana a la gente. Pero Dios también utiliza a las personas". Esa era la frase que yo odiaba: "Dios también utiliza a las personas".

Bill quería decir que yo tenía mucho que aprender, y quería que yo me convirtiera en un discípulo y aprendiera acerca de la fe. También quería que yo me sometiera a consejería para mi depresión, otra manera en la que Dios utiliza a la gente. Y pensó que yo debía involucrarme en una comunidad más espiritual para relacionarme con personas más espirituales. Recuerdo que pensé que "Dios también utiliza personas" era un "Plan B".

Para mí, si uno iba a obtener algo de Dios, uno debe obtenerlo "de él", no de la gente. Ese era mi Plan A, la verdadera sanidad espiritual, la curación milagrosa. Pensé que cuando oramos y le pedimos a Dios que sane o cambie nuestras vidas, él debe tocarnos con algo sobrenatural. Rayos, temblores de tierra, visiones o algo así. Noquéame y arréglame.

Esto de "Dios utiliza personas" parecía una evasiva espiritual. Si Dios no hacía algo, entonces la gente tenía que hacerlo. Así que, ¿cómo podía ser esto algo de Dios? Aunque fuera Dios, era algo menos que algo real, el toque. Pero, ya que no tenía ese toque, tampoco tenía muchas alternativas. Me involucré en todas las experiencias de grupo pequeño que Bill sugirió.

Durante los próximos meses las personas de mis grupos ya me amaban, me corrigieron, me confrontaron, me desafiaron, me enseñaron, me apoyaron y ayudaron a sanar profundos dolores y pérdidas. Ellos me perdonaron, aceptaron y me alentaron. Yo aprendí que estaba emocionalmente desconectado y me faltaba la clave de la habilidad para relacionarme, aunque tenía muchos amistades. Yo no era tan "real" como pensaba que era. Mis amigos del grupo pequeño me enseñaron que mi desempeño y mis logros me daba un fundamento débil para medir mi vida y mi aceptación.

El grupo pequeño iba cambiando mi vida como la salida del sol al amanecer. Usted no sabe exactamente cuándo se produce la luz del día. Pero sí sabe cuando sale y eso sucede a través de un proceso.

(Continues...)



Excerpted from EL PODER TRANSFORMADOR DE LOS GRUPOS PEQUEÑOS by Henry Cloud John Townsend Copyright © 2005 by Editorial Vida. Excerpted by permission.
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Meet the Author

El Dr. Henry Cloud es un conferenciante de gran popularidad. Con el Dr. John Townsend es anfitrión del programa de radio New Life Live!, además de ambos ser fundadores de la Clínica Cloud-Townsend y de la organización Cloud-Townsend Resources. Es el autor de varios libros premiados con el reconocimiento Medalla de Oro, entre ellos «Límites» y «El poder transformador de los grupos pequeños». El Dr. Cloud, su esposa y sus dos hijas radican en el Sur de California.

El Dr. John Townsend es un popular conferencista y un famosísimo autor de éxito de ventas. Es graduado de psicología clínica en Rosemead Graduate School of Psychology de Biola University. Además es coautor de numerosos libros incluyendo el ganador de la Medalla de Oro Límites. Él es coanfitrión del programa radial emitido a nivel nacional New Life Live!

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