Por Que Vivir como Jesus No es Suficiente: No Dejes de Creer

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Evangelicals who reject the narrow fundamentalism of previous generations are in danger of over-correction. Don't Stop Believing is an urgent call for both right practice and right belief. Our concern for social issues must not diminish the core doctrines of our faith. We must not stop believing.

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Por qué vivir como Jesús no es suficiente: No dejes de creer

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Evangelicals who reject the narrow fundamentalism of previous generations are in danger of over-correction. Don't Stop Believing is an urgent call for both right practice and right belief. Our concern for social issues must not diminish the core doctrines of our faith. We must not stop believing.

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Product Details

  • ISBN-13: 9780829752168
  • Publisher: Vida
  • Publication date: 11/2/2010
  • Language: Spanish
  • Pages: 256
  • Product dimensions: 5.30 (w) x 8.40 (h) x 0.80 (d)

Meet the Author

Michael E. Wittmer, doctorado en Filosofia por el Seminario Teologico Calvino, es profesor de teologia sistematica e historica y director del departamento de teologia en el Seminario Teologico de Grand Rapids, donde ha ensenado desde 1996.

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Table of Contents

Contents

Lista de ilustraciones....................11
Reconocimientos....................12
Introducción: Una advertencia amigable....................13
1. Un nuevo tipo de cristiano....................21
2. ¿Debes creer algo para ser salvo?....................33
3. ¿Las creencias correctas obstaculizan las buenas obras?....................47
4. ¿La gente es por lo general buena o básicamente mala?....................62
5. ¿Quiénes son peores: los homosexuales o los intolerantes que los persiguen?....................78
6. ¿La cruz es abuso divino del Hijo?....................90
7. ¿Puedes pertenecer antes de creer?....................105
8. ¿El reino de Dios incluye a no cristianos?....................118
9. ¿El infierno es real y para siempre?....................132
10. ¿Es posible saber algo?....................146
11. ¿La Biblia es la verdadera Palabra de Dios?....................161
12. El futuro supera al pasado....................176
Epílogo....................194
Notas....................197
Preguntas para la discusión....................245
Estudio de casos....................249
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First Chapter

POR QUÉ VIVIR COMO JESÚS NO ES SUFICIENTE

No dejes de creer
By Michael E. Wittmer

ZONDERVAN

Copyright © 2010 Michael E. Wittmer
All right reserved.

ISBN: 978-0-8297-5216-8


Chapter One

UN NUEVO TIPO DE CRISTIANO

Se reduce a esto: "¿Qué tipo de fe transmitimos a nuestros hijos?" Mi amigo estaba explicando por qué su familia había dejado su iglesia tradicional para empezar una iglesia en su casa, y yo lo entendía a la perfección.

Hemos sido criados en familias tradicionales que asistían a la iglesia tres veces por semana y creían que aquellos que asistían menos apenas eran salvos, y quienes ni siquiera asistían probablemente irían al infierno.

Pero los tiempos han cambiado. Hoy ir a la iglesia aún es importante, pero ya no parece suficiente. No queremos que nuestros hijos consideren que la vida cristiana es mantenerse sentados para escuchar los sermones. Queremos que nuestras familias practiquen nuestro cristianismo: alimentar al pobre, traer justicia al oprimido, y vivir junto a una comunidad de compañeros de viaje que nos acepten tal como somos. Valoramos la vida cristiana tanto como la fe cristiana.

Pero no más que ella. La historia de la iglesia es una serie de movimientos pendulares, y justo ahora el impulso parece dirigirse hacia una práctica cristiana y alejarse de la creencia cristiana. Este libro es un argumento para ambos.

Un profesor que tuve solía recordarme que el cristianismo es una fe viviente; y toda cosa viviente debe crecer. Como un niño que llega a la adolescencia y luego madura hasta alcanzar la adultez, del mismo modo nuestro entendimiento de Dios se desarrolla a través del tiempo. Así como hay continuidad al mismo tiempo que cambio, cuando un niño crece hasta ser un hombre, de igual manera nuestra proclama actual del evangelio debe estar arraigada en la tradición de la iglesia, incluso al superar lo que la precedía.

Mi profesor advirtió que si nuestro crecimiento se detiene (si meramente repetimos lo que hemos dicho en el pasado), finalmente perderemos el evangelio. No entendí lo que quiso decir, porque yo era muy joven y conocía solo un tipo de mundo. La fe que había aprendido de mis padres aún me parecía plenamente relevante. ¿Por qué tenía que cambiar?

Debo estar poniéndome viejo, porque ahora estoy experimentando el primer gran cambio cultural de mi vida. Mis alumnos están haciendo preguntas nuevas e interesantes. Los credos que se solían asumir ahora están abiertos a discusión. Las conversaciones en las aulas son apasionadas e importantes. Ser profesor jamás había sido más interesante.

Pero también es un poco atemorizante. En tanto disfruto nuestros diálogos y admiro el entusiasmo de mis estudiantes, me preocupa adónde los pueden llevar sus cuestionamientos. Está bien que rechacen el estrecho fundamentalismo de la generación de sus padres, en el cual las creencias acerca del bautismo, el beber socialmente y el regreso de Cristo previo al milenio y a la tribulación solían parecer tan importantes como las doctrinas de la Trinidad y la deidad de Cristo.

Pero a veces, el espíritu generoso de mis alumnos parece exagerado. Una cosa es desechar las adiciones de la generación precedente a la tradición cristiana; otra muy diferente es cuestionar los elementos fundacionales de esa tradición. Debemos hacer lo primero para adueñarnos y encarnar el evangelio para nuestros días. Debemos evitar lo último, o perderemos el mismo evangelio que estamos intentando aplicar.

MIENTRAS MÁS CAMBIAN LAS COSAS, MÁS PERMANECEN IGUALES

En defensa de mis alumnos, la mayoría apenas aplica la regla teológica de mi mentor: para mantenernos fieles al evangelio debemos actualizar con regularidad nuestro entendimiento de él. No podemos simplemente repetir la vieja historia del mismo viejo modo. Decir lo mismo que siempre hemos dicho no es ser fiel al evangelio; es fosilizarlo.

Una forma de actualizar nuestro entendimiento del evangelio es incorporando nociones importantes de la cultura. Mientras más aprendamos acerca del mundo de Dios, podremos interpretar con mayor acierto su Palabra. Consideremos cómo los siguientes avances culturales han enriquecido nuestra perspectiva en la fe cristiana.

Ciencia. El descubrimiento copernicano de que la tierra gira alrededor del sol nos permite interpretar correctamente el Salmo 93:1: "Ha establecido el mundo con firmeza; jamás será removido". En los días de Copérnico, la mayoría de los cristianos tomaba este versículo como prueba de que la tierra era el centro fijo del universo. Incluso Martín Lutero criticó a este astrónomo por permitir que su novedoso punto de vista sobre el mundo contradiga las Escrituras. Aunque todavía existen algunos "dinosaurios" como éste, la mayoría de los cristianos hoy lee correctamente el Salmo 93:1, no como una descripción científica de la inmovilidad de la tierra, sino como una promesa poética de la provisión de Dios para su creación (revelación total: mi proyecto de séptimo grado para el concurso de ciencias argumentaba a favor de la geocentricidad sobre la base de las Escrituras y unos pocos alegatos del extremo fundamentalista de la ciencia: Un embarazoso montón de charlatanería que de algún modo ganó el premio mayor!)

Política. Muchos estadounidenses del siglo diecinueve usaban los mandamientos de Pablo de que los esclavos debían obedecer a sus amos como un aval bíblico de la esclavitud. Pero ahora, en parte debido al énfasis de nuestro país en la democracia y los derechos humanos, nadie, salvo algún blanco supremacista usa la Biblia para condonar la esclavitud.

Historia. Hasta hace poco, la mayoría de los teólogos creía que Dios es impasible, entendiendo con esto que él no experimenta emociones (un signo de debilidad para un Dios omnipotente y extremadamente racional). Un ejemplo típico es Anselmo quien, en una oración a Dios del siglo once, escribió que podíamos "sentir el efecto de tu misericordia, pero tú no experimentas el sentimiento ... Tú no experimentas ningún sentimiento de compasión por la miseria". Intenta predicar eso hoy! En parte debido a que acabamos de atravesar el siglo más sangriento de la historia (del holocausto a Hiroshima, a Hotel Ruanda), los cristianos están redescubriendo el primer (por ser el más corto) versículo que alguna vez memorizaron: "Jesús lloró". Aprendimos por dolorosa experiencia que no solo necesitamos a un Dios que es fuerte, sino también a un Dios que llora y sufre con nosotros.

Sociedad. Hasta no hace tanto tiempo, y aún hoy de vez en cuando, varios conservadores citaban Génesis 1:28 en la versión Reina Valera para justificar su derecho de "dominar" al resto de la creación. Afortunadamente, la creciente preocupación de la sociedad por el medio ambiente lleva a la mayoría de los cristianos a interpretar el mandato de Dios de "sojuzgadla, y señoread" como su llamado a una administración responsable, más que a un derroche abusivo del mundo.

COMUNICAR SIN COMPROMISO

Entonces debemos leer las Escrituras sosteniéndolas con una mano, y con el periódico, libro de texto o telescopio en la otra. Mientras más aprendemos acerca del mundo de Dios, mejor podemos entender la Palabra de Dios, y relacionar ambos con mayor facilidad. Esto es algo que debemos hacer.

Pero es un trabajo peligroso. Cada cultura es caída, y cada aspecto de nuestro mundo es defectuoso (incluyendo nuestra interpretación de las Escrituras). La misma cultura que reparte frescos vistazos del evangelio puede ocultar aspectos claves de él. El propio intento de comunicar el evangelio a nuestra cultura puede llevar a comprometerlo. Siempre ha sido así.

1. Iglesia Primitiva

La iglesia primitiva se benefició al integrarse con la cultura griega. Los primeros cristianos no solo escribieron su Nuevo Testamento en griego, sino que también usaron términos de ese idioma como logos, ousia e hypostasis para entender mejor la naturaleza de Jesús y la Trinidad. Desde que estas útiles palabras formaron parte de nuestros credos ecuménicos, permanecen como una pieza esencial de nuestra ortodoxia actual. La iglesia primitiva también dependía muchísimo de la filosofía griega (especialmente las versiones de Platón) para guiar a muchos griegos a Cristo (Jesús es el cumplimiento de su pensamiento platónico), leer pasajes difíciles de las Escrituras (alegoriza las partes fuertes), y escribir prosa poderosa ("nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto, hasta que descanse en ti").

Pero se pagó un alto precio por esta inmersión en el pensamiento griego, ya que a veces, la iglesia primitiva parecía más platónica que cristiana. Era común malinterpretar a Dios como si fuera un mero ser trascendente, una fuerza inmutable impasible incapaz de disfrutar relaciones genuinas con sus criaturas. Ellos entendían mal lo que significa ser humano, implicando que somos en esencia almas atrapadas dentro de cuerpos hasta que la muerte nos libera de este mundo decadente y nuestros espíritus vuelan a nuestro verdadero hogar más allá del cielo.

Esta pobre visión del mundo físico, abarató la creación y rebajó el plan de salvación divino, de una real redención cósmica a una mera evacuación de las almas justas del planeta Tierra; esto produjo como conclusión un evangelio anémico, truncado, que aún aflige a la iglesia. También proveyó un fundamento para perseguir herejes, ya que matar el cuerpo para salvar el alma era hacerles un favor. Ni qué decir de la interpretación alegórica de las Escrituras de la iglesia primitiva, por la cual cualquier pasaje bíblico podía ser manipulado para significar casi cualquier cosa, en tanto pareciera ortodoxa.

2. Iglesia medieval

El prometedor y riesgoso "baile" de la iglesia con la cultura continuó en la Edad Media. La primera mitad de este período se lo suele llamar la Edad Oscura, porque entre los años 500 y 1000 d.C., la mayoría de los europeos eran siervos feudales luchando por mantenerse con vida. En la última mitad, cuando la mayoría de las necesidades básicas fueron satisfechas y estos cristianos orientaron su atención hacia la cultura en desarrollo, pronto se dieron cuenta de que los superaban las avanzadas sociedades musulmanas en España y África del Norte, las cuales habían desarrollado su cultura sobre la base de la sabiduría aristotélica. Hacia mediados del siglo trece, los más grandes teólogos europeos se dieron cuenta que iban a tener que conocer profundamente a Aristóteles si querían permanecer relevantes.

Estos teólogos fueron liderados por Tomás de Aquino, cuyos tratados Suma contra los gentiles y Suma teológica no solo restauraron la cristiandad a la respetabilidad intelectual, sino que en el proceso usaron categorías aristotélicas para profundizar el entendimiento de la existencia y atributos de Dios. Hasta hoy, cada discusión registrada sobre la naturaleza de Dios supera a Tomás (inclinando la balanza unos 150 kilos, pocas discusiones son trascendentes). Los teólogos pueden no estar de acuerdo con algunas de sus conclusiones, pero Aquino continúa siendo demasiado importante para ser ignorado.

Sin embargo, el dicho "quien se casa con la cultura de hoy se convierte en viudo en la siguiente" nunca fue más acertado que en el caso de Tomás de Aquino. Su apoyatura en Aristóteles, una fuerza inmensa cuando Aristóteles era furor, devino en una debilidad insuperable cuando el mundo moderno avanzó más allá de esta filosofía. El descubrimiento copernicano de que el sol era el centro fijo del universo y la visión de Kepler de que los cuerpos celestiales de mueven elípticamente y cambian velocidades, desafiaron el punto de vista de Aristóteles de que la tierra es el punto focal, rodeado por una serie de esferas concéntricas perfectamente circulares controladas por un hipotético Primer motor o Acto puro (el término de Aristóteles para Dios). Esta filosofía caducó con la aparición de William de Ockham, quien aseguró que las aclamadas formas aristotélicas no existían; Descartes, quien dijo que no hay individuos para actualizar estas formas; y Galileo, quien argumentó que la inercia explicaba la causa del movimiento mejor que las cosas buscando expresar sus formas. Incluso el brillante trabajo de Tomás de Aquino, tan esencial para la supervivencia de la iglesia en sus días, devino ampliamente irrelevante por la siguiente.

3. Iglesia moderna

La tendencia de beneficiarse y quemarse con la cultura continuó en el mundo moderno. El siglo dieciséis fue testigo del levantamiento del individuo. Políticamente los príncipes germanos desafiaron a la autoridad de la iglesia romana extranjera; teológicamente, los individuos cristianos siguieron su guía y comenzaron a cuestionar algunas creencias de la iglesia. La prensa escrita dispersó sus ideas a lo largo de Europa, infundiendo a más individuos a defenderse a sí mismos.

Esta nueva actitud le dio poder a un monje tembloroso para anunciar delante del emperador: "Mi conciencia es cautiva a la Palabra de Dios. Enfrentarse a la conciencia no es correcto, ni seguro. Heme aquí. No puedo hacer otra cosa. Que Dios me ayude! Amén". La postura audaz de Martín Lutero inició la Reforma, un movimiento cuya hora había llegado y que preservó la integridad del evangelio frente a los abusos medievales del mismo.

Aún así, el principio de Lutero sobre la libertad individual del alma por lo general se lo lleva más allá de lo que él pretendía. Los cristianos evangélicos tienden a convertir el aclamado sola scriptura [solo las Escrituras] en nuda scriptura [las Escrituras desnudas], de modo que las Escrituras devienen en nuestra única autoridad, en lugar de ser la autoridad final. En lugar de leerlas a través de la lente de la tradición de la iglesia, desechamos la tradición y alegamos que aprendemos toda nuestra doctrina solo de las Escrituras. "Mi fe ha hallado un lugar de reposo", cantamos, "no en método ni credo". (¿Por qué no cambiar este gran himno a "Mi fe ha hallado un lugar de reposo, es en el credo apostólico"?)

Descartar nuestra tradición es el camino más rápido a la herejía. ¿Alguna vez te has sentado en un estudio bíblico en el cual ocho personas ofrecían diez interpretaciones diferentes de un pasaje, y ninguno podía decir cuál era correcta y cuál no? Todos leemos las Escrituras a través de algún lente. Es mejor interpretarla a través de lo mejor de nuestra herencia que a través de nosotros mismos. Como una vez me enseñara un sabio profesor: "Los barcos pequeños deberían permanecer cerca de la costa".

Otra forma más siniestra del individualismo moderno surgió de la filosofía. Guiados por Descartes, los pensadores modernos intentaron desechar siglos de superstición eligiendo sostener solo aquellas creencias que podían probar sin lugar a dudas. Descartarían cualquier creencia de la que podrían siquiera dudar. Este método podía llevarlos a creer menos, pero lo que sí creían lo sabrían con certeza.

La gran palabra para este nuevo acercamiento al conocimiento es autonomía, un término griego que deriva de nomos, que significa ley, y auto, que significa automóvil. En realidad, auto significa sí mismo, pero de allí proviene el término para automóvil, ya que éste es una vehículo que conduces por ti mismo (quien quiera que haya inventado este término probablemente no estaba casado).

Por lo tanto, autonomía significa "ley de uno mismo" (o propia ley). Los filósofos autónomos usaban sus propias mentes para determinar qué era verdadero y qué falso, en lugar de tomar la palabra de otro para determinarlo (especialmente si ese otro era la iglesia o las Escrituras). Esta necesidad de probar todo ayudó a producir el método científico, el cual, a pesar de ser muy beneficioso para nuestro mundo, fue letal para la fe cristiana.

Los lectores autónomos de las Escrituras se mofaron de sus partes sobrenaturales. Era más fácil creer que Jesús era simplemente un buen hombre beatificado tras su muerte por sus seguidores, que pensar que él en verdad era Dios, quien caminó sobre las aguas, alimentó a miles con el almuerzo de un niño y se levantó de la muerte. El resultado fue el cristianismo liberal, una fe neutra que seguía las lecciones morales de las Escrituras, al mismo tiempo que desechaba sus historias de milagros.

Los conservadores olieron herejía e insistieron en la completa veracidad de las Escrituras, pero de un modo que también se rendía a la mente moderna. Tratamos a Dios como si fuese un objeto de la ciencia, reduciéndolo a una serie de hechos; también reducimos nuestros servicios de alabanza a un depósito de información y aprendizaje; y el evangelio a cuatro leyes espirituales (ideadas para corresponder con las leyes naturales de la ciencia). Teníamos las respuestas y no estábamos muy interesados en luchar con las preguntas. Si la ciencia moderna podía tener certeza de sus hechos, entonces nosotros también debíamos estar seguros de lo que creíamos. Muchos crecimos en iglesias donde "más allá de la sombra de duda" era dicho como una sola palabra, como en "sé que soy salvo, más allá de la sombra de duda!"

No solo estábamos seguros de lo que creíamos, sino que también pensábamos que podíamos comprobar esa fe a otros. Teníamos argumentos (evidencia que demanda un veredicto) que fácilmente establecían la existencia de Dios, que Jesús era su Hijo, y que la Biblia era su revelación. Disponiendo de unos pocos minutos podíamos demostrarle a cualquiera que Jesús se levantó de la sepultura. Apegándonos a las cuatro leyes espirituales, nuestro amigo sintiéndose desbordado terminaría diciendo la oración del pecador para aceptar a Jesús en su corazón, otro convertido a nuestra forma moderna de cristianismo. Pero como Aquino con Aristóteles, justo cuando estábamos afilando nuestra fe moderna, el mundo cambió.

4. Iglesia posmoderna

Ahora estamos viviendo en una nueva era, tan joven que ni siquiera sabemos aún cómo llamarla, así que simplemente la denominamos posmoderna; la era que viene después, y es de algún modo crítica, del período moderno.

(Continues...)



Excerpted from POR QUÉ VIVIR COMO JESÚS NO ES SUFICIENTE by Michael E. Wittmer Copyright © 2010 by Michael E. Wittmer. Excerpted by permission of ZONDERVAN. All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
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