Promesas vacias: La verdad acerca de ti, tus deseos y las mentiras que has creido by Pete Wilson, Paperback | Barnes & Noble
Promesas vacias: La verdad acerca de ti, tus deseos y las mentiras que has creido

Promesas vacias: La verdad acerca de ti, tus deseos y las mentiras que has creido

by Pete Wilson
     
 

Dios tiene un plan para sanar ese vacío interno que nos corroe el alma, que está siempre ansioso de un poco más.

Todo ser humano experimenta un vacío interior en el alma, un sentimiento que corroe y esa ansiedad inagotable que muchas veces nos lleva a sacrificar todo lo que tenemos y todo lo que somos por la belleza, o para ser

Overview

Dios tiene un plan para sanar ese vacío interno que nos corroe el alma, que está siempre ansioso de un poco más.

Todo ser humano experimenta un vacío interior en el alma, un sentimiento que corroe y esa ansiedad inagotable que muchas veces nos lleva a sacrificar todo lo que tenemos y todo lo que somos por la belleza, o para ser más exitosos y más poderosos. Somos adoradores por elección, dedicamos nuestra vida y nuestra devoción a adorar y conseguir algo, a idolatrar a alguien. Lo que impulsa este inútil esfuerzo por algo más es el auténtico deseo del corazón por aceptación, valía y estimación –un deseo que solo se puede satisfacer en la persona y adoración de Jesucristo–.

Acompaña al pastor Pete Wilson en su exploración de las promesas vacías de la “buena vida”:

  • seducción del éxito
  • adicción por la aceptación
  • atracción de la riqueza
  • peligros del poder
  • idolatría de la religión
  • obsesión por la belleza
  • persecución de un sueño

Aprende a sustituir y no solo a abandonar estos ídolos, concentrando y volcando tu adoración hacia Dios. Es el único que podrá liberarnos totalmente de la búsqueda interminable de todo lo demás.

Product Details

ISBN-13:
9781602557468
Publisher:
Grupo Nelson
Publication date:
05/15/2012
Pages:
224
Product dimensions:
5.50(w) x 8.30(h) x 0.70(d)

Read an Excerpt

PROMESAS VACÍAS

La verdad sobre ti, tus anhelos y las mentiras que estás creyendo
By Pete Wilson

Grupo Nelson

Copyright © 2012 Pete Wilson
All right reserved.

ISBN: 978-1-60255-746-8


Chapter One

ENGAÑOSAMENTE BUENA

He recibido un obsequio asombroso.

En realidad, he recibido 13,638. Ese es el número de días que he vivido hasta hoy.

De estos más de doce mil días que me han sido dados, algunos han sido desafiantes, otros deprimentes y otros repletos de aventura. Hay unos cuantos que no me importaría vivirlos una y otra y otra vez. No estoy seguro de que en verdad pueda escoger uno que sea el "preferido" de ellos, pero sí he tenido algunos muy memorables.

Está el día en que nací. Ese fue un buen día (me dijeron).

El día en que aprendí a caminar fue muy bueno también.

El día en que me enamoré por primera vez ... ¿quién podría olvidar ese?

El día en que obtuve mi permiso para conducir fue definitivamente bueno para mí. (Apuesto que fue aterrador para mis padres.)

El día en que me casé fue importantísimo y los días en los que mi esposa, Brandi, dio a luz a cada uno de nuestros tres hijos y los sostuve en mis brazos por primera vez ... inolvidables. Están los días como uno que viví hace poco mientras estaba de vacaciones con mi familia en Florida. Brandi y yo nos sentamos en la playa, con nuestros pies en la arena, y conversamos sobre nuestros sueños para el futuro. Con cada palabra que salía de nuestra boca, nos dábamos cuenta de cuán bendecidos somos. Mientras hablábamos y soñábamos juntos bajo el sol, observábamos a nuestros tres hijos, que ahora tienen nueve, seis y cuatro años, saltando sobre las olas sin ninguna preocupación. Unas pocas horas más tarde, todos nos sentamos juntos en la arena y vimos cómo aquel sol parecía esconderse en el océano.

Ese día permanecerá grabado en mi memoria para toda la vida, no necesariamente por lo que hicimos, sino por la manera en que me sentí. Muchos de mis anhelos más profundos en cuanto a propósito, valor, trascendencia, aceptación, seguridad, amor y belleza fueron satisfechos. Durante unas cortas y pocas horas, pareció algo así como el día perfecto.

Por desdicha, no duró mucho.

Porque justo a la par de esos días maravillosos, buenos y bendecidos, he vivido bastantes en los que he luchado con una molestosa y hasta dolorosa sensación de querer ... más. Días en los que quien soy y lo que tengo simplemente no parece suficiente.

¿Te has sentido así alguna vez? Creo que a todos nos pasa en un momento u otro. Algunas cosas solo parecen ser congruentes entre la mayoría de las personas con las que me encuentro en esta tierra.

Nos gusta sentir el viento soplando en nuestro rostro.

Animamos al que está perdiendo.

Nos encanta cómo se siente ganar y no nos gusta que nos digan qué hacer.

Nos sobrecogemos ante espectáculos naturales como el Gran Cañón, las Cataratas del Niágara o el árbol rojo intenso a mediados de otoño.

Nos encanta escuchar la risa de un niño pequeño.

Nos repugna el contenido de los nuggets [trocitos] de pollo, pero de todas maneras nos los comemos de vez en cuando. (Bueno, tal vez este es solo para mí.)

Y más allá de eso, creo que la mayoría de nosotros tiene un profundo anhelo por sentir ciertas cosas.

Veintiún días después de tu concepción, un pequeño impulso eléctrico estimuló tu músculo cardíaco. Fue tan débil que apenas pudo percibirse, pero en realidad fue el primer latido de tu corazón. A partir de ese momento, has estado en una travesía y hay ciertas cosas que tu alma anhela para ese viaje. Ya sea que te percates o no, tu vida toma forma de acuerdo a tu búsqueda de ellas. Has sido diseñado para invertir tu energía en lo que sea que creas que puede proveerte lo que deseas:

• propósito

• valor

• trascendencia

• aceptación

• seguridad

• amor

• belleza

Eso es cierto para cada uno de nosotros. Todos anhelamos más de algo en nuestras vidas. Todos atesoramos algo o a alguien más allá de nuestra experiencia diaria. Todos ofrecemos nuestra devoción a alguien o a algo. Esos impulsos son parte de nuestro ADN, grabados en nuestra naturaleza, tan normal y natural como la respiración misma. Y creo que han sido colocados en nuestras almas por nuestro Dios Creador.

En resumen, somos un pueblo creado para adorar. La pregunta no es: "¿Adoramos o no?" La pregunta es: "¿A quién (o a qué) adoramos?"

Creo que ese anhelar más que nos persigue a todos existe para, al final, conducirnos a la persona de Jesucristo. Esa inclinación a adorar está diseñada para impulsarnos a una relación apropiada con aquel que puede satisfacer nuestros anhelos más profundos.

Tal vez estoy mostrando mis cartas un poco temprano, pero estoy convencido de que solo por medio de Jesús —a fin de cuentas—alcanzaremos el contentamiento de nuestras almas. Sí, tal vez vivamos días buenos y quizás hasta un día perfecto esporádico. Pero nuestras almas anhelantes jamás descubrirán satisfacción verdadera hasta que nos volvamos a Él. Y siempre que intentamos encontrar satisfacción en otro lugar, nos exponemos a un mundo de inutilidad y frustración.

LA FÁBRICA DE ÍDOLOS

En mi primer viaje a Kolkata, India, visité un santuario llamado el Templo Kali. Miles de hindúes en Kolkata hacen cola todos los días para orar a la diosa Kali. La adoran con la esperanza de recibir poder, victoria y sanidad en ciertas áreas de sus vidas.

Algunas de sus maneras de adorar me asombraron. No hace muchos años atrás, el sacrificio de niños era común. Hoy, entre cien a ciento cincuenta cabras son sacrificadas cada día en el Templo Kali. Existe la creencia de que una alberca, justo a las afueras del templo, posee poderes curativos. La gente paga para que alguien baje a sus familiares y amistades a las aguas turbias y estancadas. También hay un árbol con cintas rojas colgando por todas partes. Cuando pregunté sobre el árbol, me dijeron que las mujeres pagan por aquellas cintas rojas y luego las atan al árbol, mientras elevan una oración a Kali para que les permita tener hijos.

Me alejé de allí con una profunda sensación de tristeza y penumbra. ¿Cómo es posible que un grupo de personas sea atraído a una mentira tan ridícula? ¿Cómo es que no pueden darse cuenta que es solo un elaborado plan de un puñado de sacerdotes codiciosos para hacer dinero?

Pero, ¿sabes qué es igualmente ridículo? Que tú y yo creamos que un poco más de dinero nos va a hacer felices. Que tú y yo creamos que ascender una posición más en el trabajo nos va a dar valor. Que tú y yo creamos que si tan solo podemos hacer que esa persona nos ame, tendremos seguridad.

Los ídolos, en otras palabras, no solo se encuentran en los templos paganos.

Verás, a mí en verdad no me preocupa que vayamos a adorar a un árbol. El problema real en nuestra cultura no es el resultado de ídolos físicos, lo que algunos llaman idolatría externa. De lo que tenemos que cuidarnos en nuestra cultura es de la idolatría interna. Ezequiel 14.3 lo describe así: "Estos líderes han levantado ídolos en su corazón".

¿Qué es un ídolo? Por tradición, lo definimos como cualquier cosa que —para nosotros—, es más importante que Dios. Pero he descubierto que la gente le resta importancia de buena gana a esa definición. Es fácil que nos engañemos pensando que, para nosotros, no hay nada más importante que Dios.

Entonces, definámosla así: Idolatría es cuando espero que algo, que no tiene el poder de Dios, me dé lo que solo Dios tiene el poder y la autoridad para darme.

Es cuando tomamos cosas que son buenas, como el éxito profesional, el amor, las posesiones materiales, y hasta la familia, y esperamos que nos provean lo que solo Dios nos puede dar.

Es cuando creemos en la promesa vacía de que esas cosas pueden darnos la trascendencia, la seguridad, la protección y la satisfacción que deseamos ardientemente.

Es cuando tenemos un antojo dado por Dios y tratamos de satisfacerlo con algo que no es Dios.

Juan Calvino lo expresó de forma estupenda: "El corazón humano es una constante fábrica de ídolos". Estoy de acuerdo. Cuando reflexiono en mi vida, puedo notar un claro patrón de dependencia de cosas triviales para que me den lo que solo Dios me puede dar. Y los resultados no son nada lindos.

Si soy completamente sincero contigo, hay noches, luego de que las luces se apagan y se disipa el ruido en mi vida, que estoy acostado en mi cama, consciente de un vacío interior. Y aunque vivo momentos, y hasta días, de lo que parece ser profunda satisfacción o paz reconfortante, esos sentimientos se disipan muy rápido. Corro y corro tras ellos, pero parecen tan efímeros como un sol que desaparece y, una vez más, regresa ese insistente vacío interior.

¿Lo has sentido también —ese insaciable anhelo que te tienta a sacrificar todo lo que tienes y todo lo que eres para ser un poco más hermosa, un poco más rico, un poco más poderoso y exitoso, un poco más seguro o con control, un poco más amada—, todo en este vano intento por sanar el vacío interior? Es muy fácil caer en la trampa de los "si al menos ...":

• Si fuera dueño de esto, me sentiría respetable.

• Si lograra eso, me sentiría importante.

• Si tuviera lo que ellos tienen, me sentiría feliz.

• Si ganara un poco más de dinero, por fin me sentiría satisfecho.

• Si obtuviera ese ascenso, me sentiría valorada.

• Si lograra que esa persona me amara ... tendría seguridad.

Pero tarde o temprano descubrimos la desgarradora verdad de que no importa cuán hermosas o ricos o poderosos lleguemos a ser, nunca es suficiente.

C. S. Lewis escribe:

La mayoría de las personas, si de verdad han aprendido a escudriñar sus corazones, saben que anhelan, y lo anhelan con intensidad, algo que no puede ser obtenido en este mundo. Existe todo tipo de cosas en este mundo que ofrecen dártelo, pero nunca cumplen a cabalidad lo que prometen.

Podemos sacrificar todo por esas promesas, pero simplemente nos dejarán sintiéndonos usados, vacíos, deseando, anhelando. Nunca encontraremos en un ídolo lo que necesitamos.

Por desgracia, eso no evita que sigamos intentándolo.

LAS SALAS DE ESPERA DE LA VIDA

La Biblia está repleta de ejemplos de nuestra necesidad constante de asirnos a lo que sea para tratar de llenar nuestros profundos e inherentes anhelos de valor, trascendencia, aceptación, seguridad, amor y belleza. Uno de los primeros y mejores ejemplos se encuentra en Éxodo 32.

En ese momento, Dios acaba de liberar a su pueblo, los israelitas, de más de cuatrocientos años de cautiverio en manos de los egipcios. Finalmente se encaminaban a tener la vida que Dios había diseñado para ellos. Pero había un problema. Las cosas no estaban marchando tan rápido como ellos querían, por lo que se estaban impacientando. Su líder, Moisés, estaba ausente, y la impaciencia de ellos les llevó a actuar por su cuenta.

Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. (v. 1)

Me parece importante señalar el catalizador para lo que ocurrió después. El factor instigador fue tener que esperar.

¿Detestas esperar? A la mayoría nos pasa. La espera nunca ha sido un pasatiempo popular y nuestra cultura lo empeora. Vivimos en la era de rápido esto y al instante lo otro, por eso tener que esperar por cualquier cosa es una enorme frustración. Hemos comenzado a creer que más rápido es siempre mejor. Hemos sido seducidos por palabras como al instante y fácil. Nos hemos vuelto adictos a lo rápido, dependientes de obtener lo que queremos cuando lo queremos.

¿Por qué detestamos tanto el tener que esperar? Existen muchas razones, pero me parece que una de las más importantes es que esperar nos hace sentir inútiles e impotentes. Lewis Smedes lo describe así: "Como criaturas que, por nosotros mismos, no podemos provocar lo que anhelamos, esperamos en la oscuridad por una llama que no podemos encender. Esperamos con temor por un final feliz que no podemos escribir. Esperamos por un "no todavía" que se siente como un "nunca".

Como quizás sepas, Moisés no estaba allí porque estaba recibiendo los Diez Mandamientos por parte de Dios. Aparentemente, estuvo lejos mucho más tiempo del que los hijos de Israel esperaban. Se sentían frustrados, vulnerables y desamparados en el desierto. Así que en su ausencia, el pueblo decidió que quería un dios distinto para adorar.

Cuando lo piensas bien, es asombroso lo rápido que surgió esta respuesta del ídolo. Apenas tres meses antes, Dios los había liberado de cuatrocientos años de cautiverio. Este Dios les había provisto:

• libertad cuando estuvieron cautivos;

• liberación cuando fueron perseguidos;

• alimento (maná) cuando tuvieron hambre;

• agua (de una roca) cuando tuvieron sed;

• dirección por medio de una nube durante el día;

• guía a través de una columna de fuego en la noche.

Pero no fue suficiente. Nada de eso fue suficiente para que continuaran adorando al Dios que había hecho todo eso. Al contrario, decidieron construir un ídolo, un becerro de oro y adorarlo.

¿Por qué lo hicieron? Me sospecho que fue porque Dios los estaba haciendo esperar y los hijos de Israel no pudieron resistir eso. Es importante resaltar esto porque, aparentemente, cuando la necesidad urgente se cruza con el deseo de control, se vuelve en verdad fácil comenzar a adorar a alguien o a algo que no es el Dios creador.

Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos. Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón; y él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. (vv. 2-4)

Cuando Moisés bajó del Monte Sinaí con los Diez Mandamientos y vio lo que estaba ocurriendo, se enfureció tanto que tiró al pie del monte las dos tablas que Dios, en su nombre, había acabado de grabar.

Como estoy seguro que puedes recordar, el primer mandamiento era: "No tendrás dioses ajenos delante de mí" (Éxodo 20.3).

La primerísima ley del código moral más famoso en la historia del mundo tiene que ver con la trampa de la idolatría. Dios advierte a su pueblo que no adore a otros dioses. No esperes que nada salvo Dios te dé lo que solo Dios te puede dar.

¿Por qué tanta prominencia para este mandamiento? Me parece que Dios sabía algo no solo sobre el pueblo de Israel, sino también sobre ti y sobre mí.

Él sabe del vacío interior en nosotros. Él conoce acerca de ese dolor que nos persigue a cada uno de nosotros. Él sabe del anhelo de propósito, valor, trascendencia, aceptación, seguridad, amor y belleza que pulsa por nuestras venas y que no nos detendremos ante nada (incluyendo la edificación de nuestros propios becerros de oro) para satisfacer esos anhelos.

No olvides, Dios lo sabe porque puso allí esos anhelos para que nos dirigieran a él. Y nos dio ese mandamiento para evitarnos la angustia de las promesas vacías.

Más aun, pienso que este mandamiento tuvo prominencia porque es casi imposible para nosotros seguir y obedecer los otros nueve si no cumplimos este primero.

"No tendrás dioses ajenos delante de mí".

Solo piénsalo: tu respuesta a estas siete palabras influye todos los aspectos de tu vida. La idolatría no es solo un pecado. Es lo que, fundamentalmente, está mal con el corazón humano.

AGOTADAS

He convertido en una práctica el observar los ojos de la gente. De la persona con la que me cruzo en el pasillo del supermercado, la que está detrás del mostrador en la estación de gasolina, la que me pasa a prisa por el lado en la calle.

¿Sabes qué es lo que veo con más frecuencia? ¿Acaso es alegría, vida, amor, energía?

No, lo que veo más a menudo es agotamiento.

Solo mira a las personas a tu alrededor, a la gente con quien vives, trabajas o te acompañan por la vida. También lo verás. Están exhaustas, agotadas, ausentes. Puede parecer que tienen todo bajo control, pero debajo de la superficie todo se está desmoronando.

En la iglesia que he tenido la bendición de pastorear por los pasados nueve años hay muchas personas solteras. Yo nunca fui, en realidad, un adulto soltero. Comencé a salir con Brandi cuando yo tenía diecinueve años y nos casamos a los veintiuno. Así que, básicamente, pasé de ser adolescente a hombre casado. Pero luego de pasar mucho tiempo con adultos solteros, sé que enfrentan una presión inmensa.

Hace poco comencé a reunirme con Kara, una joven que está bastante involucrada con nuestra iglesia. No sé su edad exacta, pero puedo calcular que está cerca de los veintisiete años. Cuando se presentó a nuestra primera cita, de inmediato fue evidente para mí que había pasado por algún tipo de experiencia terrible. Podías ver el dolor en su rostro.

Kara comenzó a contarme que el muchacho con el que había estado saliendo durante algunos meses acababa de terminar la relación. Estaba angustiada con el rompimiento. Sin parar de llorar, repetía una y otra vez: "Estoy tan cansada de esto. Estoy tan cansada. ¿Por qué no puedo encontrar a alguien que me ame? ¿Por qué no puedo tener una relación como todo el mundo? ¿Por qué sigo cometiendo los mismos errores una y otra vez? Estoy cansadísima de esto".

(Continues...)



Excerpted from PROMESAS VACÍAS by Pete Wilson Copyright © 2012 by Pete Wilson. Excerpted by permission of Grupo Nelson. All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
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Meet the Author

Pete Wilson es el pastor fundador y principal de la Iglesia Cross Point en Nashville. Su deseo es ver iglesias convertidas en devotas radicales a Cristo. Está casado con Brandi y tienen tres niños. Cuando no está pasando tiempo con la iglesia o la familia, disfruta del golf.

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