Reconstruye tu vida: El camino a la felicidad sin limites (Reposition Yourself: Living Life without Limits)

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En su ?ltimo libro, Reconstruye tu vida, el exitoso autor T.D. Jakes brinda consejos que ayudar?n a los lectores a ajustarse a los muchos cambios que la vida trae. ?ste es un llamado a despertar y hacerte cargo de tu vida ?Ahora! Este libro no s?lo aborda las zonas donde la pasividad o incluso las decisiones torpes han ahogado la creatividad del lector, sino que tambi?n instruye sobre la manera de controlar los cambios y sacarle el m?ximo de provecho a la vida. Vali?ndose del conocimiento adquirido en m?s de ...

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En su œltimo libro, Reconstruye tu vida, el exitoso autor T.D. Jakes brinda consejos que ayudarán a los lectores a ajustarse a los muchos cambios que la vida trae. ƒste es un llamado a despertar y hacerte cargo de tu vida ¡Ahora! Este libro no s—lo aborda las zonas donde la pasividad o incluso las decisiones torpes han ahogado la creatividad del lector, sino que también instruye sobre la manera de controlar los cambios y sacarle el máximo de provecho a la vida. Valiéndose del conocimiento adquirido en más de treinta a–os de ejercer la consejer’a y de trabajar tanto con personas ordinarias como con destacadas personalidades, Jakes abarca la creatividad econ—mica, relacional y espiritual y muestra cómo el adaptarse a momentos de transición en la vida es el camino para una existencia llena de satisfacción en todas sus etapas.

Reconstruye tu vida ofrece planes concretos para aquellos que aspiran a un futuro más productivo. Jakes acepta la inevitabilidad del cambio, te ense–a cómo esperarlo y asumirlo en lugar de temerle. Mezclando conocimientos religiosos y seculares, comparte una combinación singular de f—rmulas pr‡cticas y pragmáticas pareja a la sabidur’a de la Escritura por la que él se destaca.

Este libro es sin duda una restauración para el alma. Te capacita para tener éxito y te ofrece los instrumentos necesarios para alcanzar las ilimitadas posibilidades que resultan de hacer peque–os ajustes en tus ideas y planes. Jakes cree que no hay nada más importante que la próxima decisión que vayas a tomar. Antes de hacer otra elección, ÁŽsta es una lectura obligada!

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Product Details

  • ISBN-13: 9781416584063
  • Publisher: Atria Books
  • Publication date: 5/13/2008
  • Language: Spanish
  • Series: Atria Espanol Series
  • Edition description: Spanish-language Edition
  • Pages: 336
  • Sales rank: 961,824
  • Product dimensions: 5.60 (w) x 8.50 (h) x 1.00 (d)

Meet the Author

T.D. Jakes

T.D. Jakes is the founder and senior pastor of The Potter’s House of Dallas, Inc., who regularly appears on national TV. The award-winning and New York Times bestselling author of Making Great Decisions, Reposition Yourself, and Let It Go, he lives in Dallas, Texas.

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Read an Excerpt

uno

El valor de enfrentar y confrontar tu propia indiferencia

Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.
Juan 8:32 (NVI)

Dentro de muy poco tiempo habré estado en la Tierra medio siglo. Ya he comenzado a celebrar este acontecimiento. Tantos recuerdos. Cuando este tema surgió recientemente en una conversación, un amigo me preguntó: «¿qué palabras de sabiduría has adquirido? ¿Qué harías de otra manera y qué les dirías a los que creen que tienen una sola oportunidad y se sienten impotentes para enmendar lo que puede percibirse como resultados mediocres?

Me quedé pensando antes de responder y luego le dije, «No hay nada peor que llegar al final de tu vida y preguntarte qué podría haber sucedido o que no debió suceder». Los tristes recuerdos de oportunidades perdidas han amargado a muchas personas por el resto de sus vidas. Con frecuencia no es tanto la fatiga del competidor olímpico lo que más lo debilita, como el sentimiento de que si hubiera aspirado a más, o se hubiera esforzado más, podría haber estado sosteniendo la copa de oro de la victoria en lugar de la botella de agua de la derrota.

A ninguno de nosotros nos gusta sentir remordimientos. Queremos vivir a plenitud, espiritual, económica e incluso racionalmente. Sin embargo, con frecuencia nos transamos por menos de lo que la vida nos ofrece. Adormecidos por un sentimiento de apática conformidad, aceptamos como limitaciones algunas situaciones que podrían superarse. ¿Estás cansado de vivir de sueldo en sueldo? ¿Sientes como si estuvieras trabado en un empleo cuando deseas tener una carrera? ¿Te quedas en suspenso mientras esperas que aprueben la transacción de una tarjeta de crédito? ¿Te impacientas con tus allegados al sentir que no son capaces de entender quién eres realmente? Nadie excepto tú sabe en qué medida tus éxitos públicos enmascaran tus fracasos privados. ¿Aspiras a sacar más de la próxima fase de la vida de lo que has obtenido hasta ahora?

La mayoría de nosotros no quiere vagar sin un objetivo, tomando la vida como viene. Queremos asumir las riendas de nuestro destino y fijar metas que podríamos alcanzar progresivamente, conforme con un plan. Sin embargo hay cosas en nuestras vidas que nos limitan.

Tú sólo puedes corregir lo que estés dispuesto a confrontar. Ahora bien, tengo que reconocer que la confrontación no es siempre algo que yo disfruto. Pero he aprendido a lo largo de los años a decir lo que tiene que decirse y a enfrentar lo que tiene que enfrentarse.

Muchos eligen vivir en un perpetuo estado de negar lo evidente en lugar de hacer el esfuerzo necesario para confrontar los problemas, las debilidades y las inconsecuencias en sí mismos y en los demás.

¿Tienes el valor de enfrentar al enemigo tenebroso y silenciosamente siniestro que puede estar acechando dentro de ti? ¿Tienes el valor de confrontarte? No te preocupes, yo estoy aquí contigo. Con el fin de restaurar y de no ocultar nada, examinemos de corazón a corazón algunos problemas que pueden estar impidiéndote alcanzar tus metas y vivir tu vida a plenitud. Las cosas pueden cambiar de la manera que quieres si estás dispuesto a escuchar la verdad.

Detén la locura

Tal vez estés familiarizado con el proceso conocido como intervención, usado con frecuencia en casos de abuso de bebidas alcohólicas y drogas, así como para adicciones a conductas nocivas. La intervención es una valiosa herramienta para ayudar a la persona que tiene una conducta destructiva a ver sus patrones de comportamiento y sus efectos en los que le rodean. En tanto un individuo rehusará admitir el problema y resistirá la asistencia de amigos y familiares que intenten ayudarlo individualmente, la intervención reúne todo el círculo de personas que tienen una relación afectiva con el adicto, a menudo valiéndose del elemento sorpresivo. Rodeado por aquellos que mejor la conocen, la persona se ve obligada a reflexionar sobre su adicción o su conducta compulsiva y a examinar su vida, acaso enfrentando la verdad sobre ella misma por primera vez. Mientras cada persona presente comparte lo que ve y siente respecto al deterioro de sus relaciones, al adicto le resulta imposible negar la existencia del problema. Aquí está la gente que lo quiere más, todos ellos compartiendo observaciones, preocupaciones y soluciones para el problema que se ha apoderado de su vida.

Las intervenciones pueden ser extremadamente efectivas en ayudar a los adictos a aceptar la ayuda que necesitan. Cuando se llevan a cabo en un espíritu de amor y de aliento, la intervención puede salvar la vida del adicto y revivir en él un mundo de oportunidades lleno de salud y bienestar. Es sencillamente sorprendente cómo el amor puede imponerse a las obsesiones, adicciones y adversidades. El amor puede ser un recurso tremendamente disuasorio de la conducta destructiva; le da al individuo el apoyo que necesita para cambiar su vida. Aunque la Biblia dice que el amor es fuerte como la muerte, es ciertamente más fuerte que las deudas, el divorcio, la depresión o cualquier obstáculo.

Esta intervención no consistirá en un grupo normal de individuos lacrimosos y emocionados. Tú probablemente no eres adicto a las drogas, y no llevas un estilo de vida destructivo, pero ha habido una erosión en el desarrollo y la realización de tu vida. ¡Hoy estamos llevando a cabo una intervención para sacarte de ese atolladero!

¿Quiénes nos acompañan? Podríamos ciertamente contar con el testimonio de tu cónyuge o de un socio; ellos han presenciado las consecuencias de tu apatía. Tus hijos podrían hablar también. Tal vez tu mejor amigo. Tus hermanos y hermanas. Tus padres. Tus compañeros de trabajo. Tu pastor. Tu apatía ha afectado a cada uno de ellos, embotando tu talento y tus aspiraciones y ocultándoles lo mejor de ti mismo. Muchas personas en tu círculo inmediato pueden darse cuenta de que vives tu vida de una manera que está muy por debajo de tus posibilidades y de tu carácter. Pregúntales a aquellas personas de tu círculo íntimo lo que han notado y presenciado en tu vida.

Por ahora, imagínate que acabas de llegar a casa del trabajo y, al entrar, te encuentras inesperadamente, sentados alrededor de la mesa, a los amigos a quienes les importas lo suficiente para venir a esta intervención a sacar tu vida del triste ámbito de lo ordinario y hacerla entrar en la esfera espectacular de pensar en posibilidades extraordinarias. Supuestamente para apoyarte, pero más precisamente, como hemos de ver, para silenciosamente facultarte. Estos amigos te están confrontando. ¿Estás preparado?

El soñador distante

La frente de Sonia se perla de gotas de sudor mientras abre la boca para hablar. Tú conoces a Sonia. Ella es la soñadora que siempre estuvo cerca de ti en los primeros años. Ella es como la voz del sistema de navegación de tu auto, la que solía orientar tus decisiones. Últimamente, ha estado callada, silenciosa, mientras tú hacías un giro equivocado tras otro, retrasando tus llegadas y afectando tu avance. Pero ahora, con un cierto nerviosismo, odiando el haber sido elegida para romper el hielo, con la garganta reseca y la voz quebrada, ella comienza el proceso:

«Es tan penoso ver cómo te has ido transando cada vez por menos en tu vida, trabajando en un empleo que está por debajo de tus talentos y capacidades, aceptando los papeles que otros te asignan, abandonando los impulsos creativos que alguna vez alimentaron tus aspiraciones. Soy la parte de ti que anhela que seas todo eso para lo que fuiste creado, el soñador que hay dentro de ti que le gusta mirar hacia adelante y aspirar a lo máximo.

«Recuerdo los grandes planes que teníamos al principio. Sabíamos que habría obstáculos, pero éramos jóvenes y teníamos la mirada puesta en las estrellas. Íbamos a llegar más allá de donde habías llegado, a tener una existencia más plena, más rica, más liberada. Tenías tanta imaginación y la visión de por dónde íbamos a ir y cómo íbamos a llegar. Podía imaginarte desarrollándote, llegando y obteniendo una vida llena de satisfacción, alegría y regocijo».

¡Es obvio para los otros que aguardan su turno para hablar que los muros de tu defensa son tan altos y formidables como las murallas de Jericó! Sonia lo sabe también. Pero con una fuerza que sólo nos asiste cuando finalmente compartimos la verdad, ella revela sus preocupaciones. Ahora se da cuenta de que debe haberte dicho esto hace años en lugar de dejar, calladamente, que perdieras el rumbo.

«¿Sabes cuán difícil ha sido para mí? Quiero decir, yo te quiero, y odio ver que tu vida se hace cada vez más difícil y que tu capacidad de ver la cima que alguna vez fue tu destino y tu motivación parece desaparecer en la diaria neblina de trabajar, vivir y luego trabajar aún más». Mirándote a los ojos por primera vez, ella prosigue: «Observo cómo tus circunstancias se hacen cada vez más difíciles y más denso el aire que exhalan tus pulmones. Cunden los desencantos, seguidos por pérdidas y realidades que amenazaron tus esperanzas de experimentar alguna vez una vida diferente y mejor que te permitiría ser quien realmente eres y vivir a la altura de los dones que Dios te dio. Los que se encontraban a tu alrededor no te alentaron. Yo intenté acercarme para alentarte y apoyarte, pero me echaste a un lado, quedándote cada vez más distante y aislado.

«En lugar de luchar para mantener vivo en tu interior el fuego que te animaba, dejaste que la leña se apagara al hacerte adicto a una vida sin sueños, sin esperanza». Casi jadeante ella prosigue, «Después de todo lo que hice por ti. Te acompañé en los tiempos difíciles. ¿No te acuerdas? Estuve allí cuando la vida era mala. ¿Te olvidaste de todo eso? Me encerraste en el sótano de tu alma y me sometiste a una dieta de hambre. Todo lo que oigo de ti son quejas acerca de la persona con quien "no podías contar" y que no era justa contigo. Pero conmigo sí podías contar». Sonia Soñadora continúa.

«¡O habrías podido contar conmigo si me hubieras dejado! Con el tiempo te fuiste volviendo cínico y negativo, sutilmente amargado e internamente iracundo, siempre a la búsqueda de alguien a quién culpar: a tus padres, a la falta de oportunidades, a tu familia. La gente no lo sabe porque eres magistral encubriendo tus verdaderos sentimientos. Sé que ésta no es la vida que soñaste cuando eras más joven. Éste no es el amor, la casa y la carrera que querías. Sé mejor que nadie cómo soñabas tener más que esto. Te proponías ser un gran triunfador. Santo Dios, posees dones que ni siquiera conoces y que nunca has usado. Esta persona mediocre no eres tú, y oye lo que hoy tengo que decirte: ¡es indigna de ti y de aquello para lo que fuiste creado. ¡Las respuestas que buscas, tu fuerza, están en tus sueños!»

Acercándose a ti con una mano cálida y ahora con el rostro humedecido, Sonia te toca cariñosamente en el hombro y dice, «Te necesito — no, todos te necesitamos». Los otros que están sentados a la mesa hacen un gesto de asentimiento, al tiempo que se escucha el sonido que hacen algunos al respirar profundamente. Sonia Soñadora termina su alegato con estas últimas palabras: «En lugar de estar plenamente receptivo a las posibilidades del futuro, la realización de los sueños que Dios ha plantado como semillas en tu corazón, te has resignado a una existencia sin sueños, a un lugar árido de indiferencia donde nada puede crecer.

«No puedes continuar por este camino que te está matando. Lucha por los sueños que fueron una vez una parte tan vital de tu vida. No abandones la esperanza. Supera los límites que otras personas, la religión organizada y muchas otras fuerzas pueden haberte impuesto. Como una mariposa que sale de su crisálida, debes descartar la cáscara inútil que sigues dejando prendida de tus sueños. Sé que no es demasiado tarde. Puedes usar todo lo que has experimentado para impulsar tu vuelo. ¡Vamos, es tiempo de echar a volar!»

El amante indiferente

Cada persona mira a su alrededor, preguntándose quién será el próximo en hablar. A. Amante alza la voz y dice, «Quiero decirte algo». A. Amante ha sido amoroso, optimista, romántico. El dador. «Tú sabes también como yo que el amor da y la lujuria quita. Tú has reemplazado el amor por la lujuria; tú recibes, pero has dejado de dar. Últimamente mis intentos de llegar a tu corazón se han visto frustrados por el remordimiento y saboteados por los malos recuerdos. Estos recuerdos son los que utilizas para justificar el ser esquivo, lujurioso y egoísta en que te has convertido. La única razón que convengo en hablar hoy aquí es que deseo volver a quererte como antes».

Todos los que están sentados a la mesa escuchan mientras él habla. Cada uno escucha sus palabras, que reflejan el verdadero sustrato de los problemas que todos ellos tienen contigo. Todos saben que el verdadero amor ha estado ausente de tu vida por algún tiempo. Saben que has estado fingiendo los sentimientos que solían ser genuinos. A. Amante se aclara la garganta y dice, «nuestra relación ha llegado a ser tan tirante que ni siquiera sé por donde comenzar. Si piensas en mí como tu corazón, tu pasión o tu amor, soy la parte de ti que anhela amar y ser amada, estar en una sana y dinámica relación con otra persona cariñosa. Al igual que nuestra amiga Sonia Soñadora, arrancamos con fuerza y éramos inseparables.

«Compartimos el cuento de hadas de encontrar ese alguien singular que nos entendería, que nos vería como realmente somos y que nos amaría incondicionalmente. Creímos haber encontrado esa alma gemela una o dos veces. Estuve a tu lado a lo largo de esas primeras tiernas, almibaradas y dolorosas relaciones. Creímos estar enamorados y tal vez lo estábamos, pero por varias razones, las relaciones no funcionaron y tú seguiste solo otra vez.

«Y luego, con el paso del tiempo, tú me fuiste alejando cada vez más. Mientras te hacías más viejo y seguías batallando en tu búsqueda o mirabas como se estancaba lo que alguna vez fue una relación singular, me cansé. Y en lugar de ver lo que realmente vales, comenzaste a venderte por mucho menos de lo que vales. La falta de amor propio te alejó de mí. Lo que yo podía haber arreglado, tú lo ocultabas. El ansia de poder, de dinero e incluso de sexo te ha desprovisto de pasión. Solías realmente estar allí, en el momento, presente en la conversación. Eras receptivo y cálido, generoso y sincero. Ahora estás preocupado por quién tiene el mejor puesto o quién puede llevarte dónde tú estás tratando de llegar.

«Mírate ahora. Te veo fingiendo interés, distraído por lo que careces. Has dejado de dar y, en consecuencia, has dejado de recibir. No puedes sembrar indiferencia y cosechar afecto. Olvídate de las relaciones que salieron mal o que tuvieron problemas. No pierdas de vista a la persona amorosa que te proponías ser. Dejaste de acariciar la idea del amor. Tu ser auténtico está camuflado por un ser que no tiene sentimientos. ¿Sabes que vivir dentro de ti es como estar atrapado dentro de un maniquí?

«Has aceptado la seguridad y la predictibilidad del status quo por encima de lo que tú y yo sabemos que anhelas profundamente en tu corazón: pasión, espontaneidad, deseo e intimidad — ¡no me busques la lengua para hablar del momento en que dejaste de anhelar la intimidad! Todo eso se fue por la borda. Para tener intimidad con alguien te preparas como si fuera el 31 de octubre. ¡Te disfrazas para Halloween! Empiezas la relación como una noche de treta o trato. Ni las tretas ni el trato son lo que habrían sido si tú hubieras tocado a la puerta con franqueza y espontaneidad. Es por eso que te siguen engañando. Por ese grueso disfraz que llevas para protegerte el corazón. ¡Ese disfraz te ha aprisionado! ¡Despójate de todas esas ridículas máscaras y sé tú mismo!»

Una risita nerviosa se deja oír en la habitación y luego el silencio se impone de nuevo mientras él continúa: «Las relaciones que sí tienes parecen insípidas y frustrantes. No te comunicas. No te atreves a soñar con un romance. Estás cansado y te has vuelto cínico respecto a los motivos ulteriores de todo el mundo y del modo en que finalmente te traicionan. Estás furioso en tu corazón porque anhelas amar. Culpas al otro género de ser tan indiferente, tan inconstante e indigno de confianza, tan inasequible.

«Pero escucha. Si te mantienes rechazando el auténtico amor y conformándote con tu apático estilo de vida de relaciones de una sola noche y de rechazo a los que pudieran amarte, entonces nunca llegarás a conocer la intensidad del placer para el cual fuiste creado. Y yo ni siquiera estoy hablando aquí de expresiones sexuales, aunque ambos sabemos que desempeñan un papel.

«Mereces amar y ser amado y enfrentar los temores y las desilusiones que te atormentan para poder seguir adelante. Es hora de amar audaz y apasionadamente, de devolverle el romance a tu vida, de volver a soñar, como Sonia ya te ha dicho, y esperar a que llegue a tu vida una buena persona que pueda amarte por quien tú eres».

Ése es el momento en que hablas. Ya has soportado lo suficiente esta intervención confrontacional sin sentido. Molesto y avergonzado, respondes, «¡No soy adicto a nada! Estoy en control de mí mismo y de mis circunstancias. Hice correctamente todo lo que tenía que hacer sin la ayuda de ninguno de ustedes. Me siento contento conmigo mismo. No soy adicto a ninguno de ustedes ni a nada más.»

A. Amante y Sonia Soñadora hablando al unísono dicen: «¡Sí eres adicto! ¡Eres adicto a la apatía!»

A. Amante prosigue: «Dejaste de ocuparte de los demás. Dejaste de soñar y de creer».

Sonia Soñadora dice tristemente: «estás atrapado por la indiferencia. Ninguna auténtica pasión arde dentro de ti..no como solía se..», suspira. «Ya no más».

Gerardo el gerente

Una nueva voz entra en la conversación. «Tu adicción a la apatía ha afectado todo. Ha afectado tu empresa: ¡tus finanzas se han ido al demonio! ¡Y ni siquiera me refiero a tu crédito! » Hierve de ira mientras dice. «Simplemente dejas que las cosas pasen. Has dejado de manejar tus asuntos. No enfrentas los problemas y así no van a mejorar. Van a empeorar».

Gerardo mantuvo la calma mientras pudo. Parecía enfadado, casi beligerante. Todo el mundo en la mesa lo miraba, sorprendido. Sonia Soñadora palmeó a Gerardo en el hombro e intentó calmarlo. Él está enojado porque tú no le permitiste confrontarte acerca de esa apática actitud que ha arruinado tus oportunidades empresariales, estropeado tu crédito y arruinado las oportunidades que tenías de avanzar económicamente. Gerardo es un devorador de números, tú conoces el tipo — un sabelotodo en computadoras. No es tierno como A. A. ni diplomático como Sonia. Gerardo es un tipo que maneja hechos y cifras.

Él prosigue: «te estás poniendo viejo, y si sigues gastando así...» Gerardo sacude la cabeza y agrega, «estoy en tu vida para garantizar que cuando llegues a viejo tengas una jubilación. Estoy en tu vida para asegurar que no sigas despilfarrando el dinero en compras emotivas. Te veo comprar lo que te gusta para batallar luego por lo que necesitas. Honestamente, eso me enferma. Quise poner tus finanzas en orden para que pudieras pagar la educación de tus hijos o tener dinero para invertir en una casa o en ese lugarcito para vacacionar que viste en las Bahamas. Si hubieras seguido mi plan, te sorprendería cuánto más tendrías hoy. Si hace veinte años hubieras invertido el precio de una merienda al día, ¡ahora serías rico!

«Pero no es demasiado tarde. Es por eso que estoy aquí hoy. Tienes que frenar esa apatía. ¡Parece que has cogido un virus derrochador o acaso una gripe financiera!

«Tal vez es por eso que tú y A. Amante no congenian. Yo noto cuando tu vida amorosa no anda bien, la compensas con gastos excesivos. O tal vez es porque a ti y a Sonia Soñadora no les van bien las cosas. Pareces no tener ninguna capacidad de aplazar la gratificación. Si sólo esperaras, podrías tener una mejor vida y realizar tus sueños. Por carecer de los sueños de que Sonia te habló, gastas. Cuando las cosas no te van bien con A. Amante, dejas de administrar tu negocio y gastas demasiado de tu tiempo, y que decir de tu dinero, en cosas que no son de valor. ¡Tus decisiones son todas apresuradas! Te afectan a ti y a mí.

«Cuando me invitaron a esta reunión, fui el primero en venir. Llegué temprano». Toma su maletín y comienza a lanzar facturas sin pagar sobre la mesa. «Ésta ha ido a dar a una agencia de cobranzas ¡y es una factura de cuarenta y dos dólares! Ahora se le ha sumado un recargo de treinta y cinco dólares. ¡Eso es ridículo! Tanto tú como yo sabemos que podías haber pagado esto. ¡Pero no estás administrando tu negocio!»

Gerardo te mira y ruge, «Apuesto que ni siquiera sabes tu calificación de crédito. ¿Cómo puedes corregir tu situacion si no tratas de salir de esta rutina? Lo que intento decirte es simple. Si entierras la cabeza en la arena e ignoras las cosas que tienes el poder de cambiar, ¡no puedes culpar a nadie cuando no te salgan bien!»

Gerardo inhala profundamente y se sosiega un poco. «Estoy aquí hoy porque tú me importas. Estoy aquí hoy porque creo en tus sueños. Pero sobre todo, estoy aquí para intentar sacarte de ese letargo de apatía en que te has ido hundiendo y para que retomes el control de tu vida. Escucha, sé que tienes fe y sé que crees en Dios. Pero Dios ayuda a los que se ayudan a sí mismos. O tal vez debo decir que la fe sin obras no sirve de nada. No puedes simplemente orar por un negocio. Tienes que hacer algo. ¿No dice la Biblia que un hombre bienaventurado es aquel que "todo lo que hace prosperará"?

«Escucha, Dios no puede bendecir lo que no hagas. No te han enseñado bien. La prosperidad no viene sólo de dar una ofrenda. Es bueno ser un dador. Pero también debes ser un pensador, un planificador y un trabajador». Gerardo suspira, mira a su alrededor y luego agrega, «No pretendo que te hagas rico. Sólo quiero que tengas una vida mejor y más positiva con los dones y oportunidades que Dios te ha dado. No sé si tienes algún deseo de luchar por esto. Pero no es demasiado tarde para cambiar este desastre que hay a tu alrededor». Mira hacia los estados de cuenta, avisos de servicios desconectados, préstamos estudiantiles y avisos de ejecuciones hipotecarias que colman la mesa. «Si luchas puedes vencer esta destructiva adicción de indiferencia apática».

El creyente cegado

Antes de que puedas recobrar el aliento y dejar que las palabras de Gerardo penetren en tu interior, Crista interviene. «Yo soy tu yo espiritual, el que media con Dios y busca Su verdad en todas las zonas de tu vida. Tu adicción a la apatía te ha consumido espiritualmente al buscar llenar de objetos materiales — ropas caras, autos nuevos y otros juguetes — el lugar en el que sólo Dios puede habitar. Pero ambos sabemos que hay algo mucho más profundo y satisfactorio que tú ansías: el regocijo que proviene de realizar el plan de Dios. El ser consciente de las muchas bendiciones que Él diariamente pone en tu camino.

«Pero tú no esperas mucho de Dios debido a tus dolorosas heridas pasadas; la vida parece tan injusta. Estás desilusionado con los pastores y las iglesias que parecen hipócritas y concentradas en juzgarte. Idolatras lo material con la esperanza de que llenará el vacío espiritual. Dios irrumpe y quiere que sueñes, que reconstruyas tu vida como Zaqueo, el cobrador de impuestos que se subió al sicómoro para ver al Salvador. Pero tú, insensible, cansado y exhausto, prefieres fingir en lugar de entablar una verdadera relación con tu Creador, el único que puede consolarte, restaurarte, inspirarte y motivarte a alcanzar tus metas.

«Si realmente quieres superar tu adicción a la mediocridad, tu recuperación debe ser espiritual. No conlleva necesariamente ir a la iglesia. Eso es bueno, pero sin una relación personal con Dios, el asistir a la iglesia es un esfuerzo vano. Concéntrate en lo que tu alma anhela y en aquello de lo que está sedienta: una profunda relación con Dios».

Crista te mira directamente a los ojos y te lanza sus preguntas como si fuesen balas: «¿Quieres tener una vida llena de significado? ¿Quieres experimentar una paz que sobrepasa todo conocimiento y una vida que desborde alegría que tenga sentido? Entonces es hora de luchar para recobrar tu vida, para reavivar el hambre de santidad que hay en tu vida y buscar el destino que Dios te tiene reservado. Renuncia a las sobras de comida de los cerdos y regresa a la casa del Padre, que está esperando descender hasta el camino para salir a tu encuentro.

«Dios te guiará, pero sólo tú puedes dar el primer paso en ese viaje extraordinario que se llama el resto de tu vida. ¿No estás cansado del lodo en el que has estado hundiéndote? Hasta ahora puedes haber despilfarrado tus recursos, pero Dios se complace en dotar a Sus hijos de lo que necesitan cuando confían en Él. Ha llegado el momento. He estado orando por ti. He estado orando por ti mientras conduces al trabajo. He estado orando por tu mente, en medio del barullo de las exigencias diarias. He estado orando por tus inestabilidades, infidelidades e inseguridades. Dios dijo, "vuelve a Mí y yo volveré a ti". Dios está debajo de las distracciones en tu vida. Pero Él te ama aunque tú te equivoques y lo ignores. ¿Puedes imaginar cómo te sentirías si realmente te reúnes con Dios otra vez?»

El grupo se apiña a tu alrededor y sus integrantes se toman de las manos. Crista levanta la voz, luego Gerardo, seguido por A. Amante y Sonia Soñadora. Cada uno de ellos hace una oración por ti. Le piden a Dios orientación y asistencia para ayudarte a curar tu adicción a la apatía y que vuelvas a tener el control de tu vida.

Atribulado y perturbado como estás por la confrontación a la que te han sometido, sabes que algo tienes que hacer. Algo tiene que cambiar en tu vida. Ya no puedes seguir aguantando tus emociones por más tiempo. Y mientras sus voces se apagan, tú musitas, «Estoy listo».

Repetir vs. recrear

Estos personajes existen dentro de todos nosotros. Yo he tenido que enfrentarlos en mi propia vida. Estos personajes son las voces de la razón que con frecuencia amordazamos en lugar de oír. Pero si ellos pudieran intervenir y confrontarnos con amor, todos seríamos mejores personas. Hay más vida en tu vida. Tú podrías sentirte mucho más realizado si te llenaras de coraje para hacer algunos pequeños ajustes y reconstruyeras algunas partes que has tenido tristemente abandonadas.

¿Alguna vez de niño jugaste béisbol o kickbol y tuviste una segunda oportunidad cuando lo hiciste mal? A todos nos gustaría tener una segunda oportunidad para los muchos errores y deslices que hemos cometido. Desafortunadamente, no la tenemos. Debemos vivir con las consecuencias de nuestros errores. Pero no sigamos viviendo sin preguntarnos lo que podemos aprender y cómo podemos crecer a partir de ellos.

No puedes tener una segunda oportunidad, pero sí puedes reconstruir tu vida. No conlleva cirugía plástica, una dieta radical y un nuevo ropero, ¡aunque cuando lo hayas hecho, podrías sentirte inspirado a hacer estas tres cosas! No, el tipo de reconstrucción que describo en las páginas que siguen conlleva liberarte de las trabas de tu adicción a la apatía y aceptar las herramientas necesarias para rehacer una vida llena de libertad y enriquecimiento.

Si esto te hace sentir egoísta, date cuenta de cuántas otras vidas se verán afectadas por tu bienestar. Una de las razones claves por las cuales una intervención suele resultar con frecuencia exitosa es que hace cobrar conciencia de cómo tu conducta lastima a los que se encuentran a tu alrededor. Cuando no te concentras en lo que de verdad importa porque te permites estar distraído y sólo buscas el placer de sentirte bien, estás lastimando a los que se encuentran cerca de ti.

Si sabes que ha llegado el momento y estás más que preparado para emprender un cambio importante en tu vida, tu recuperación ha comenzado. Tu deseo de cambiar sólo servirá para alentar tu esfuerzo de reconstruir tu vida y convertirte en quien te propones ser.

Si estás insatisfecho con tu vida, si anhelas mucho más y sientes el deseo de correr algunos riesgos y emprender algunos cambios, pero esos impulsos se ven contenidos y bloqueados por tus desilusiones pasadas, por la seguridad del status quo que representa tu estilo de vida actual y por la incertidumbre de tu futuro, te encuentras en la cerca. Estás flirteando con la tragedia de una vida perdida y lamentada. Sal de la cerca y entra en el camino de la recuperación mediante la reconstrucción de tu vida.

Si estás tan profundamente apegado a tu adicción a la apatía y a la mediocridad que no ves lo que te estás haciendo a ti mismo, temeroso de esperanzarte, dedicado a trabajar de manera que no tienes ningún momento para pensar y reflexionar en lo que tu vida significa y hacia donde se encamina, es hora de parar. No temas querer más e ir en pos de ese más. Los vientos de cambio soplan en tu camino.

Puedes tener una vida mejor. La pregunta es: ¿estás dispuesto a luchar por ella? Al igual que un alcohólico que se libra de las fauces de su adicción, ¿estás dispuesto a combatir el impulso a transarte por menos y emprender la ardua tarea que exige la reconstrucción de tu vida? Si la respuesta es sí, pasa la página.

Copyright © 2007 por TDJ Enterprises Copyright de la traducción © 2008 por TDJ Enterprises Traducción de Vicente Echerri

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Table of Contents

 Índice

prefacio del Dr. Phil McGraw

I Part e El cielo es el límite

Introducción

uno E l valor de enfrentar y confrontar tu propia indiferencia

dos Golpear el aire: Enfréntate al fracaso con los ojos abiertos

tres Perdido y hallado: Encontrar tu ubicación actual al saber dónde has estado

cuatro A pesar de los pronósticos: Sobreponiéndote al hecho de que la vida no es justa

cinco Dirección divina: Mejor destacarse que no estancarse

II Parte Más allá de los límites de la mediocridad

Introducción

seis Cambio de marcha y de vías: Prepárate para lo que te espera a la vuelta de la esquina

siete Preparen, apunten, fuego: Rumbo a tus más altas metas

ocho Trato hecho o no: El costo de lo que pagas vs. lo que consigues

nueve Leones, tigres y osos: Cómo derrotar a los adversarios financieros que te limitan

diez Para hacerle frente al gigante: Capitalizar el crédito para un crecimiento uniforme

II Parte Más allá de los límites del éxito

Introducción

once La ruptura del techo de cristal: Los secretos de las mujeres inteligentes y exitosas

doce Cuando se hacen añicos las zapatillas de cristal: Más secretos sobre el éxito de las mujeres

trece Mensajeros de correos: Cómo sobrevivir a las definiciones del éxito

catorce Manual de vuelo: Para elevarte por el aire y aterrizar con éxito en tu casa

quince Mantente conectado: Utiliza tu legado para tender un puente 289

epílogo Se exige mucho

agradecimientos

referencias bíblicas

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