Regresa a tus vidas pasadas

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Para el autor de este libro, la muerte se puede definir como un paso intermedio entre cada una de las vidas que vivimos. Al nacer, heredamos habilidades y conflictos adquiridos en vidas pasadas que moldean nuestro carácter y personalidad. Por medio de regresiones a vidas pasadas, podemos aprender más acerca de nosotros mismos, destapar talentos escondidos, superar temores y fobias, resolver conflictos personales, curar heridas emocionales y descubrir relaciones con otras almas. Esta obra expone doce técnicas ...

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Para el autor de este libro, la muerte se puede definir como un paso intermedio entre cada una de las vidas que vivimos. Al nacer, heredamos habilidades y conflictos adquiridos en vidas pasadas que moldean nuestro carácter y personalidad. Por medio de regresiones a vidas pasadas, podemos aprender más acerca de nosotros mismos, destapar talentos escondidos, superar temores y fobias, resolver conflictos personales, curar heridas emocionales y descubrir relaciones con otras almas. Esta obra expone doce técnicas comprobadas para realizar regresiones de manera segura y efectiva, entre ellas, la técnica de la memoria lejana, de los archivos akáshikos; del reloj, etc.

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Product Details

  • ISBN-13: 9788497778497
  • Publisher: Obelisco, Ediciones S.A.
  • Publication date: 10/30/2012
  • Language: Spanish
  • Edition description: Spanish-language Edition
  • Pages: 224
  • Sales rank: 1,374,607
  • Product dimensions: 4.90 (w) x 7.40 (h) x 0.70 (d)

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REGRESA A TUS VIDAS PASADAS

12 TÉCNICAS COMPROBADAS PARA RECORDAR TUS VIDAS ANTERIORES


By Richard Webster

EDICIONES OBELISCO

Copyright © 2012 Ediciones Obelisco S. L.
All rights reserved.
ISBN: 978-84-9777-849-7



CHAPTER 1

TUS MUCHAS VIDAS PASADAS

El nacimiento no es un comienzo; la muerte no es un fin.

Chuang Tzu (369?-286? a. C.)


«Mi esposo y yo nos fuimos de camping el verano pasado. Nunca lo habíamos hecho antes, y a mí se me hizo difícil dormir al aire libre bajo las estrellas. Era hermoso acostarme ahí en los brazos de mi marido, pero cuando él se dormía yo permanecía despierta durante horas esperando un ataque en cualquier momento. A los tres días de vacaciones por fin pude quedarme dormida a medianoche, y soñé que era un joven indio americano perdido en la misma área en que acampábamos. Podía sentir el nerviosismo y temor del muchacho mientras luchaba por encontrar alimento y llegar a casa. Él se acostaba en el suelo por la noche, como yo lo estaba haciendo, y no podía dormirse debido a los sonidos que escuchaba. Creía que lo perseguían, y constantemente miraba hacia atrás. Lo hacía todos los días. Finalmente se sintió tan agobiado que empezó a correr. Tropezó con la raíz de un árbol, se cayó y se rompió una pierna. No podía moverse, y permaneció en el suelo esperando la muerte. Cuando desperté estaba sudando y mi corazón latía aceleradamente. Estaba convencida de que yo era ese joven indio. La experiencia era demasiado vívida y real para ser un sueño».

«Toda mi vida he tenido este presentimiento, como si algo malo fuera a suceder. El año pasado visité Atenas por primera vez, y cuando fui al Partenón esa sensación me arrolló completamente. Cuando caminaba tropecé, me caí por unas escaleras y luego empecé a llorar. Varias personas me preguntaron si podían ayudarme, pero no había nada que pudiera decirles. Todo lo que sabía era que había estado ahí antes, pero no en esta vida. Algo malo me sucedió en el Partenón y visitarlo de nuevo liberó todos esos sentimientos que siempre había tenido. Desde ese día he estado completamente libre de ellos. No estoy segura de si realmente quiero averiguar lo que sucedió en esa vida pasada».

«Mis hermanos aprendieron a nadar fácilmente, pero yo siempre le tuve terror al agua. Esto me enfurecía, ya que durante nuestras vacaciones pasábamos todo el tiempo cerca del mar. Cuando tenía trece años mis padres me llevaron a un hipnotista porque me comía las uñas. Estando ahí, espontáneamente regresé a una vida pasada en una pequeña isla del Pacífico. Era una buena vida, y nos ganábamos el sustento pescando. Un día regresábamos apresurados a casa huyendo de una inminente tormenta, pero ésta nos atrapó. Yo caí por la borda, y aunque era un gran nadador, me ahogué. Hasta entonces nunca había pensado en la reencarnación. El hipnotista me lo explicó todo, pero nunca se lo comenté a mis padres. La parte más extraña fue que mi esposa en esa vida es ahora mi madre. Eso me confundió durante años».

¿Alguna vez te has hecho preguntas sobre tus vidas pasadas? Muchas personas lo hacen. Para algunos este interés se despierta por un vago recuerdo de algo que sucedió en el pasado. Para otros, por el deseo de conocerse más –dónde han estado y hacia dónde van–. Sin importar cuáles sean tus razones, puedes explorar exitosamente tus vidas pasadas.

La gente ha creído en la reencarnación durante miles de años. Esta creencia es universal. En Asia, América, África, Australia y Europa se cree que la muerte no es el fin y que renaceremos en otro cuerpo.

En los países orientales la reencarnación siempre se ha dado por sentada. Es parte esencial del hinduismo, el budismo y el jainismo entre otras religiones. Originalmente no se incluía en el sintoísmo, pero cuando el budismo llegó a Japón en el siglo XII, gradualmente se hizo parte de sus creencias. La reencarnación no aparece en las filosofías islámicas, pero la secta sufí acepta el concepto de renacimiento.

Los antiguos egipcios enterraban hechizos mágicos con los fallecidos para permitirles renacer en la forma que eligieran. En la Grecia del siglo VI a. C., el culto órfico enseñaba que somos parte humana y parte divina. A medida que pasamos a través de diferentes encarnaciones, aprendemos a eliminar el lado malo de nuestra naturaleza y finalmente nos hacemos divinos. En esta etapa, por supuesto, el ciclo de renacimiento se completa.

Las ideas de los órficos fueron adoptadas posteriormente por Pitágoras y se hicieron parte integral de su filosofía. Pitágoras pudo recordar sus vidas anteriores. Iamblichus, en su Life of Pitagoras (Vida de Pitágoras), escribió, «Lo que Pitágoras quería indicar con todos estos detalles era que conocía las vidas pasadas que había tenido, lo cual le permitió llamar la atención de otros y recordarles sus anteriores existencias». Pitágoras recordó vidas como el guerrero troyano Euforbo, el profeta Hermotimus (quien fue quemado por sus rivales hasta morir), el pescador chipriota Pirro, una prostituta en Fenicia, y en Tracia fue un campesino y la esposa de un tendero.

Sócrates también creía firmemente en la reencarnación. Según parece pasó la última mañana de su vida pensando en cómo existiría el alma antes que alguien naciera, y cómo continuaría viviendo después que hubiera muerto el cuerpo físico. Sócrates usó la filosofía para analizar la vida humana, de donde surgió su más famosa frase: «Conócete a ti mismo». Sus ideas originales acerca del alma aún se están debatiendo.

El más célebre alumno de Sócrates, Platón, fue firme creyente de la reencarnación y escribió: «Sepa que si empeora se irá a las peores almas, o si mejora irá a las mejores, y en cada sucesión de vida y muerte hará y sufrirá lo que el semejante puede sufrir en manos de otro». Las ideas de Platón sobre la reencarnación tuvieron un profundo efecto en la filosofía occidental que aún está presente.

Posteriormente, el gnosticismo griego adoptó el concepto de reencarnación. Esta filosofía jugó un papel importante en las primeras creencias cristianas. En el siglo II de nuestra era, Clemente de Alejandría escribió que nos desarrollamos a través de un proceso de muchas reencarnaciones. Orígenes, uno de los más importantes teólogos de esa época, estuvo de acuerdo con él.

Diferentes pasajes de la Biblia aceptan el concepto de reencarnación. En Mateo 11, 13-15 Jesús les dice a sus discípulos que Juan Bautista había tenido una vida anterior: «Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan. Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir. El que tiene oídos para oír, oiga». Esto se confirma en Mateo 17, 12, donde Jesús dice: «Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos». En otra ocasión Jesús preguntó a sus discípulos «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?». Ellos dijeron: «Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas» (Mateo 16, 13-14).

Los discípulos hacen referencia a la reencarnación cuando preguntan a Jesús sobre un hombre que era ciego de nacimiento: «Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: "Maestro, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?"» (Juan 9, 2). Obviamente, habría sido imposible para este hombre pecar antes de nacer, a menos que lo haya hecho en una vida anterior. Es interesante observar que Jesús no reprende a los discípulos por pensar de esta manera: «Jesús respondió, "No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él"» (Juan 9, 3).

Desafortunadamente, en el año 553 el Concilio de Constantinopla declaró que la reencarnación era una doctrina herética. La Iglesia cristiana inmediatamente renunció a ella y forzó a sus creyentes a que abandonasen su creencia. El concepto de reencarnación fue de nuevo considerado herético por el Concilio de Lyon en 1274 y el Concilio de Florencia en 1493. La persona que creyera en la reencarnación se arriesgaba a ser mandada a la hoguera.

A pesar de todo, esta creencia no desapareció. Posiblemente la más famosa de las sectas clandestinas que adoptaban dicha idea fue la de los cátaros, finalmente destruidos por la Inquisición. Conviene observar que las únicas referencias a la reencarnación en la Biblia son favorables.

Durante el Renacimiento en Europa hubo un resurgimiento repentino en el interés por las ideas de Pitágoras, la cábala y el platonismo. Leonardo da Vinci fue una de las muchas personas que aceptaba el concepto de reencarnación. Sus Cuadernos incluyen varios pasajes que expresan su creencia en la eternidad del alma. Cuando Giordano Bruno fue encontrado culpable de herejía y condenado a muerte en 1600, dijo a la Inquisición, «He sostenido y sostengo que las almas son inmortales ... Ya que el alma no es encontrada sin cuerpo y sin embargo no es cuerpo, puede estar en uno u otro, y pasar de cuerpo a cuerpo».

El concepto de reencarnación aparece en la cábala judía y el Zohar. Hay numerosas menciones favorables del tema en el Bhagavad Gita y Upanisad indios, y las referencias encontradas en el Corán islámico también son favorables. En el budismo, el propósito final es ser liberado del interminable ciclo de renacimiento y alcanzar el nirvana. De hecho, el concepto de reencarnación, o una variante de él, puede encontrarse en las tradiciones de la mayoría de pueblos en todo el mundo.

El interés en la reencarnación creció en los siglos XVIII y xix. Benjamin Franklin y Thomas Paine escribieron sobre el tema en América. Al mismo tiempo, en Europa, el concepto fue difundido al público por Voltaire, Victor Hugo, George Sand y Gustave Flaubert en Francia; Johann von Goette, Immanuel Kant y Gotthold Lessing en Alemania; y David Hume y Alexander Pope en Inglaterra.

El renovado interés en la reencarnación empezó con el trabajo de la Sociedad Teosófica, que estaba destinada a ser una hermandad universal que promovía el estudio comparativo de religión, filosofía y ciencia, e investigaba las inexplicables leyes de la naturaleza. Actualmente, la sociedad no promueve dogmas específicos, pero tiende a aceptar la reencarnación y el karma. La Sociedad Teosófica fue fundada en 1875 por madame Helena Blavatsky, Henry Olcott y William Judge. Madame Blavatsky afirmó que ella había sido Pitágoras y Paracelso en anteriores encarnaciones.

En tiempos más recientes, Edgar Cayce (1877-1945), un devoto cristiano, se convirtió en un importante abogado de la reencarnación. Su interés surgió cuando mencionó este término y la palabra karma mientras estaba en trance. Él no había oído nada sobre el término karma y pensaba que la reencarnación era algo enseñado por paganos. Afortunadamente, sus amigos lo motivaron para que continuara con su trabajo, y después de alguna experimentación llegó a la conclusión de que no había nada malo o pagano en lo que estaba haciendo. De hecho, su capacidad para penetrar en las vidas pasadas de las personas le permitió ser mucho más efectivo que nunca antes, ya que podía tratar el cuerpo y también la mente de sus pacientes. Entre 1923 y 1945, Cayce hizo unas 2500 regresiones, y todas están conservadas en la Association for Research and Enlightenment en Virginia Beach. Estas lecturas muestran vívidamente cómo las actitudes y personalidades de los individuos cambian y se desarrollan mientras pasan de una vida a otra.

El interés en la reencarnación siguió aumentando constantemente durante todo el siglo XX. Alexander Cannon, un psiquiatra británico, y el coronel Alberto de Rochas, un médium pionero francés, exploraron regresiones hipnóticas a comienzos de siglo. Incluso Aleister Crowley escribió un libro sobre su método de recordar vidas pasadas. En los años cincuenta, el famoso caso de Bridey Murphy en Estados Unidos, seguido por los recuerdos de vidas anteriores de la señora Naomi Henry en Inglaterra, crearon gran emoción e interés. Estos recuerdos fueron descubiertos por medio de la hipnosis.

Un hipnoterapeuta galés llamado Arnall Bloxham también estuvo explorando regresiones hipnóticas a vidas pasadas durante muchos años, y registró más de cuatrocientas sesiones. Jeffrey Iverson, el productor de un programa de televisión sobre las cintas de Bloxham, posteriormente escribió un libro llamado More Lives than One, el cual se convirtió en superventas en 1976.

En 1983 se publicó Out on a Limb, el primer libro sobre reencarnación de Shirley MacLaine. Fue tan popular que se convirtió en el tema de una miniserie de televisión. Sus libros son fáciles de leer y principalmente están escritos para introducir en la reencarnación al público en general.

En los años setenta, la doctora Helen Wambach regresó hipnóticamente a más de mil personas y recogió una gran cantidad de datos que demuestran la realidad del fenómeno. Con una excepción, todos sus voluntarios fueron personas corrientes en vidas anteriores. La mayoría eran campesinos que tenían vidas increíblemente difíciles. Trabajaban mucho y subsistían con una escasa dieta de comida insulsa. Muchos de sus hijos murieron siendo bebés o niños. No es la clase de vida que las personas inventarían si sólo estuvieran fantaseando.

La doctora Wambach también encontró que aunque la mayoría de sus voluntarios eran blancos y de clase media, frecuentemente eran miembros de razas y sexos diferentes cuando eran regresados a vidas pasadas. Además, ya que hay aproximadamente un número igual de hombres y mujeres en el mundo en cualquier tiempo, esta proporción permanecería constante cuando eran regresadas. Efectivamente éste es el caso. De las 1100 vidas pasadas que Helen examinó, el 49,4 por 100 fueron mujeres y el 50,6 por 100 hombres. Se ha dicho que si estas regresiones fueran puras fantasías, la mayoría de las personas habría escogido ser un hombre blanco. Ya que éste no fue el caso, indica que estos recuerdos de vidas anteriores son genuinos.

El estudio de la doctora Wambach también responde otra importante pregunta. ¿El hecho de que la población mundial esté aumentando constantemente refuta la teoría de la reencarnación? Wambach encontró que sus sujetos regresaban a períodos específicos de la historia exactamente en el mismo grado de frecuencia que ocurriría si la reencarnación fuera una realidad establecida. La población del mundo se duplicó entre los siglos I y XV, se duplicó de nuevo en el siglo XIX, y desde entonces se ha cuadruplicado. Los sujetos de estudio de la doctora Wambach regresaron a vidas pasadas exactamente en la misma proporción.

Más de la mitad de la población mundial da por sentado el concepto de reencarnación. Aceptan que el cuerpo humano, con su personalidad y otras características, efectivamente muere, pero que el alma en sí es inmortal, ha tenido muchas vidas, y experimentará muchas más en el futuro.

Esto es perfectamente natural, ya que es imposible experimentar todo en una sola vida. Sin embargo, durante una serie de vidas podemos encontrarnos en diferentes formas de existencia: podemos ser ricos y pobres, blancos y negros, hombres o mujeres, intelectualmente brillantes y mentalmente incapacitados, radiantemente sanos o lisiados. Podemos vivir en escenarios tecnológicamente avanzados, y después en lugares donde se lucha por sobrevivir. En efecto, todos somos iguales. Es probable que el conocimiento de la reencarnación vuelva a las personas más tolerantes con los demás.

Durante un período de muchas encarnaciones, avanzamos o regresamos gradualmente, dependiendo de nuestros pensamientos y acciones en cada vida. Ésta es la ley de causa y efecto. Todos cosechamos exactamente lo que sembramos.


¿Por qué las personas no recuerdan sus vidas pasadas?

Los antiguos griegos creían que los dioses metían en el «río del olvido» las almas que estaban a punto de renacer, para asegurar que se perdieran todos los recuerdos de vidas anteriores. De hecho, probablemente es positivo que la mayoría de la gente no las recuerde. Todos los recuerdos dolorosos y difíciles de existencias previas harían casi imposible progresar en la vida actual.

La mayoría de las personas nacen sin recuerdos conscientes de sus anteriores encarnaciones. Sin embargo, muchos recuerdan visiones momentáneas de sus vidas pasadas, a veces con gran detalle. Toda mi vida he tenido el recuerdo de ser un niño pequeño sentado al lado de una enorme hoguera con el estómago lleno mirando grandes círculos rojos dando vueltas. De adulto descubrí que los círculos rojos eran el forro interior de los vestidos negros que usaban las campesinas rusas. Ya que bailaban alrededor del fuego, todo lo que podía ver eran los círculos rojos. Obviamente, ése fue un recuerdo de una vida pasada, pero era sólo una visión parcial de un momento feliz. Tuve que llegar a la edad adulta para descubrir más acerca de esta anterior encarnación.

No es sorprendente que quienes recuerdan sus vidas pasadas se encuentren más a menudo en países donde la reencarnación se acepta como parte de sus creencias. Un estudio llevado a cabo en el norte de la India en la década de los setenta, mostró «que casi una de cada quinientas personas afirma recordar una vida pasada». No ha habido estudios similares en Occidente.


(Continues...)

Excerpted from REGRESA A TUS VIDAS PASADAS by Richard Webster. Copyright © 2012 Ediciones Obelisco S. L.. Excerpted by permission of EDICIONES OBELISCO.
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Contents


Introducción, 7,
1. Tus muchas vidas pasadas, 13,
2. Prepárate, 35,
3. El karma, 41,
4. Soñar con las vidas pasadas, 47,
5. Memoria lejana, 65,
6. Regresiones a vidas pasadas, 73,
7. Discernir las vidas pasadas, 89,
8. Regresión con tictac, 97,
9. Fascinaciones, habilidades e intereses, 107,
10. Radiestesia para descubrir vidas pasadas, 117,
11. Meditación con números y el arco iris, 125,
12. Meditación imaginativa, 135,
13. Exploración de los registros akáshicos, 143,
14. La técnica de sentir, 151,
15. Con la ayuda de tus guías, 159,

Conclusión, 171,

Bibliografía y lecturas sugeridas, 175,
Índice analítico, 183,

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