Sabes por que te han dejado?

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¿Te ha dejado tu pareja y te preguntas por qué? ¿Ya llevas varios intentos de tener una relación estable? ¿Conociste a una persona y creíste haber empezado con buen pie, pero la cosa no funcionó? ¿Te preguntas por qué aún no ha llegado el amor a tu vida? Carlos Burgos, periodista, coach y fundador de empareja2.es, la red social que desde 2005 ayuda a miles de personas en sus relaciones, aborda en esta obra las dificultades en las relaciones desde el punto de vista de la energía y del Yo, y ofrece innovadoras soluciones a miles de temas relativos ...

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¿Te ha dejado tu pareja y te preguntas por qué? ¿Ya llevas varios intentos de tener una relación estable? ¿Conociste a una persona y creíste haber empezado con buen pie, pero la cosa no funcionó? ¿Te preguntas por qué aún no ha llegado el amor a tu vida? Carlos Burgos, periodista, coach y fundador de empareja2.es, la red social que desde 2005 ayuda a miles de personas en sus relaciones, aborda en esta obra las dificultades en las relaciones desde el punto de vista de la energía y del Yo, y ofrece innovadoras soluciones a miles de temas relativos a tu vida emocional y afectiva.

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Product Details

  • ISBN-13: 9788497778046
  • Publisher: Obelisco, Ediciones S.A.
  • Publication date: 4/1/2012
  • Language: Spanish
  • Edition description: Spanish-language Edition
  • Pages: 183
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  • Product dimensions: 5.10 (w) x 8.20 (h) x 0.60 (d)

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¿Sabes por qué te han dejado?

Descubre cómo influye tu energía en tus relaciones


By CARLOS BURGOS

EDICIONES OBELISCO

Copyright © 2012 Carlos Burgos
All rights reserved.
ISBN: 978-84-9777-804-6



CHAPTER 1

La energía


Tu energía está conectada al mundo

Empezaré hablándote de la energía. Es, a fin de cuentas, lo que forma el mundo. Estos primeros capítulos se referirán a ella de forma constante, pero en ningún momento me alejaré del verdadero objetivo del libro, que es profundizar en ti y conocer tus errores (y aciertos) en tus relaciones de pareja. Si intentas entender esta base tan importante que rodea y conforma tu vida, tendrás una herramienta destacada para saber por qué te pasa lo que te pasa, y cómo tener control sobre ello.

El objetivo del libro es dar respuesta a todos tus problemas de pareja a través de una filosofía única que no requiere miles de casos para existir (que los hay), ya que todos se basan en una misma raíz, en un mismo origen. Por eso, empezaré desde lo más general hasta llegar a lo más concreto, y espero que tú, después, llegues a tus propias conclusiones y trabajes con los pensamientos que vas a adquirir, para que tus relaciones no sean dolorosas, para mantener tu atractivo, para evitar las rupturas emocionales, o aprender a superar un duelo con garantía de éxito.

Bien ... el mundo es energía. Infinitas partículas conectadas entre sí que forman una gran red de energía que conforma el Universo. Ni una sola partícula está desligada de esta gran red. Todo está unido, todo es la misma cosa, nada vive separado de ti.

Sin embargo, la ilusión del vacío provocada por tus limitaciones sensoriales humanas te hace creer que estás separado de los demás, de las cosas, de todo cuanto te rodea. Si tuvieras otra visión diferente a la que te permiten tus sentidos, comprobarías cómo todo el Universo es un gran campo de energía en el que todas sus partículas se atraen a través de campos electromagnéticos. Energía que mantiene cohesionado el mundo que transcurre lento, grande y viejo ante tus ojos.

El mundo en el que vives, en el que todos vivimos.

La filosofía budista, más tarde la metafísica moderna, y en estos últimos días la física cuántica profundizan en esta gran Verdad que escapa a tus sentidos; tal y como dijo el literato francés Jules Gouncourt: «El más largo aprendizaje de todas las artes es aprender a ver».

Piensa en este ejemplo: imagina una gran red para pescar. Sus cuerdas están entrelazadas entre sí, extendiéndose decenas de metros. Si tomaras esa red junto a otras personas y una de ellas tirase de una de las cuerdas, todos podrían comprobar cómo el resto de la red se mueve, sintiendo el tirón. Es decir, cualquier movimiento en la red sería percibido por el resto de las personas que están, digamos, conectadas a la misma.

Pues bien, ésa es la forma en la cual está estructurado el mundo que existe ante ti: todo está unido, todo es un Todo. La vida es una gran red de energía, y todos los que sostienen dicha red, es decir, todos los que están unidos a ella y hacen cosas en ella interfieren como si tirasen de un extremo de una de sus cuerdas.

A todos los conectados les influyen tus acciones sobre esa energía.

Antes de comenzar a trabajar sobre los temas de relaciones de pareja, y con el fin de comprender ciertas cosas de mi vida, hice varios viajes por el mundo. Una de mis aventuras más emblemáticas, pero también de mayor sufrimiento, fue un largo viaje por China. Nunca tuve demasiado dinero para viajar, así que mis traslados nunca estaban programados; no tenía un hotel ni un vuelo cerrado, y la gente con la que me encontraba a cada paso era todo un misterio.

Quizás por ignorancia, o por adaptarme demasiado a las condiciones económicas del país de las fábricas globales, consideré que tomar un tren y bajar al sur, hacia Xi'an, no debía costarme más de 70 yuanes. «¿Litera blanda, litera dura, asiento blando o asiento duro?«, preguntó el taquillero.

¿Para 18 horas de tren? Bueno, puedo ir sentado, no creo que me afecte demasiado. Gastar más dinero ahora hará que me resienta después, pensé. «Asiento duro, por favor».

13 de julio. Un tren sin aire acondicionado, un pasaje demasiado generoso. Una noche para el recuerdo. El tren se puso en marcha.

Frente a mí se sentaron dos trabajadores del campo que hacían tres horas de ida y tres de vuelta todos los días. Uno de ellos había sufrido en su infancia poliomelitis, así que apenas podía andar si no era apoyándose en el suelo con las manos. A mi lado, una señora cuidaba de dos niños que jugaban sobre el suelo del tren. Un suelo sucio que, de vez en cuando, recibía escupitajos de algún viajero. Todos los asientos estaban atestados; los pasajeros se sentaban como podían unos encima de otros. El calor soporífero, la postura incómoda y el olor a comida especiada que todo el pasaje comenzó a degustar a las dos de la madrugada apenas me dejaban dormir.

Miré hacia arriba, hacia los ventiladores atornillados en el techo cada dos hileras de asientos. El ambiente podía cortarse con un cuchillo, y aquellos ventiladores escatimaban el poco aire que cortaban sus aspas. Derecha, izquierda. Izquierda, derecha. Lentos, oxidados y renqueantes, dejaban caer una bendición de aire fresco cada treinta y seis segundos exactamente.

Hasta que a alguien se le ocurrió abrir una de las ventanillas.

Percibí, entonces, toda la humedad del país, mezclada con la contaminación de una locomotora que funcionaba con diésel. Estaba fatigado, con contracturas. No quería comer, no podía dormir, no me concentraba en la guía de viaje que sacaba y guardaba nerviosamente, sin tener otra cosa que hacer durante aquel largo trayecto. Tan largo que aún creo seguir sentado en aquel incómodo asiento duro. Y aquel aire viciado me impedía pensar con claridad.

Volví a dormir dos, tres horas. Me desperté. Habían cambiado los pasajeros; comprobé que mi mochila seguía sobre el portaequipajes. Me volví a dormir. Algo más tarde, me despertó la llegada a una nueva estación. Abrí los ojos y vi mi camiseta, blanca, llena de hollín. Mi cara también estaba ennegrecida, supongo que por haber pasado toda la noche respirando aquel aire denso y contaminado.

Di un paseo por el vagón, me volví a sentar, me desabroché las botas y contemplé el amanecer. El más agrio y oprimido amanecer que divisé desde un tren, perdido por el mundo. Me giré en mi asiento intentando buscar una postura que aliviara el dolor de espalda y allí había un chico, deseoso de hablar con un extranjero ... por fin alguien hablaba inglés. Y pudimos charlar. Yo quise comentarle, cómo no, mi desagrado por el viaje. ¿Gente escupiendo? ¿Un vagón sin acondicionar? ¿Niños durmiendo en el suelo? ¿Qué tipo de vida era ésa?

Entonces, aquel chico, de apenas 12 años, me habló de su vida. Era hijo de padres divorciados. Su madre vivía en Shan Dong, al este del país. Su padre, al que iba a visitar en ese viaje, vivía en Qinghai, a 2.500 kilómetros. Hacía ese viaje cada diez días, y sonreía resignado porque no comería bien hasta que llegara a casa de su padre. Decía que amaba a sus padres, a ambos, y que no se sentía obligado a hacer esos largos viajes. Lo único que deseaba era seguir estando con ellos dos. Crucé con él algún par de impresiones más, pero me dolía escuchar aquello que decía. Era para mí una heroicidad, más aún cuando yo llevaba quince horas deseando que ese tren se parase cuanto antes.

Consulté mi reloj, bebí algo de agua, ya caliente, de mi botella y preferí no seguir hablando con aquel chaval, al que supuse no volvería a ver. Un par de horas más tarde me apeaba, liberando mi cuerpo, pero adoleciendo la carga de reflexiones, en la estación central de Xi'an.

No miré hacia atrás, pero pensé que a aquel chico aún le quedarían tres días y tres noches de viaje en ese tren.

Ese viaje y la palabra perspectiva me golpearon duramente y me marcaron para siempre. Entendí cómo la energía del mundo, la gran red, se movió para que yo hablara con aquel chico y me diera cuenta de la insignificancia de mis problemas, entre muchas otras cosas. Entendí que todo lo que esos viajes me revelaban servía para darme respuesta a cada uno de los interrogantes que mis relaciones emocionales habían ido sembrando en mí durante tantos años.

Entendí que mi energía estaba conectada al mundo, igual que lo está la tuya, y que cada persona que se acerque a tu vida te enseñará algo vital que no deberás despreciar. Entendí que aquel chico de padres separados conectó con mi energía, de alguna forma inexplicable, y llegaron a mí las respuestas que necesitaba para que mi perspectiva se ampliara, y muchas otras personas como tú pudieran leer conclusiones que partieron de aquella base.

Una base en la que aprendí que para entender al Todo hay que entender a la Unidad, y con una total falta de perspectiva como la que tenía, mi camino sería poco más que imposible. Y, así, decidí abrirme camino, conectándome al Todo.

Todo, por tanto, está conectado. Tú y todos estamos conectados a ese Todo.


Tu pensamiento, tu obra

Vamos un poco más allá: tus pensamientos. No se trata de imágenes vacías dentro de tu cabeza. Si te conectaran a un electroencefalógrafo (llenándote el cuero cabelludo de incómodos electrodos) comprobarías cómo tus pensamientos generan cambios físicos en el encefalograma resultante. Las agujas que dibujan la actividad electromagnética de tus procesos neuronales no pararían de oscilar, de dibujar sinuosas y eléctricas curvas sobre un papel. Es decir, tus pensamientos no son meras imágenes, sino que tienen una consecuencia física.

Cada cosa que piensas tiene una respuesta física en el mundo real, ése que crees que está fuera, lejos de ti. Y con el que, en realidad, vives en plena conexión.

Así, tu pensamiento interfiere en la energía del mundo, sin importar la distancia que te separe de todo lo que te rodea. Presta atención a esto: tus pensamientos no son simples imágenes vacías sin ningún tipo de repercusión. Se trata de impulsos reales, que tienen una repercusión real en la energía que te rodea.

A partir de lo anteriormente comentado, esto significa que la gran red de energía, esa que une todo el mundo que está ante tus ojos, está influida físicamente por tus pensamientos. Es decir, tus pensamientos no se quedan dentro de ti, sino que generan cambios en la energía. De hecho, el concepto que tienes de tu cuerpo lo limitan tus sentidos, lo que te hace ver un cuerpo que encierra una mente con sus pensamientos. Sin embargo, a un nivel atómico, lo que en realidad existe es un campo de energía, un campo cuántico, vibrando y atrayendo diferentes campos de energía a través de pensamientos y acciones.

Un campo cuántico que encaja a la perfección con energías que vibran de forma similar.

La metafísica moderna argumenta esto: tus pensamientos forman parte de la energía de tu ser que, a su vez, forma parte de todo el entramado energético global. Quizás pienses que este argumento, físico o metafísico, no te sirva para nada en tu día a día. Sin embargo, tal y como decía Buda, comprobarás que «eres lo que una vez pensaste». Es decir, todo lo que hay ahora mismo en tu vida lo has creado con tus pensamientos, y lo que vendrá en el futuro es lo que ahora mismo estás generando con tu forma de pensar.

Quizás tu forma de pensar no cambie de la noche a la mañana, pero tal vez estar leyendo este libro es un importante paso en tu vida al reconocer que tus pensamientos condicionan tu existencia, tu entorno. Darte cuenta de que tus pensamientos condicionan al Todo ... y que eso te lleve a responsabilizarte de todo lo que piensas (no sería una mala elección).

Todos esos minutos, horas, días y semanas que has pasado atormentándote por algo no has hecho más que generar pensamientos que mueven la energía que está a tu alrededor, que interactúan con tu mundo y que te llevan a situaciones con las que te costará luchar si todo lo que tienes para enfrentarlas es un pensamiento aún más negativo que la calidad de las situaciones que recibes. Si piensas que, ante una situación negativa, vas a ser feliz continuando con tu otro pensamiento negativo, estás cometiendo un error. Para que la felicidad llegue a tu vida debes cambiar tu forma de pensar, ya que todo lo que piensas se manifiesta en la existencia.

Así pues, si lo que piensas se manifiesta ... ¿qué haces pensando hoy, ahora, en cosas que no te agradan? ¿Comprendes que ésa no es la manera de crear cambios en tu energía que te procuren un mejor futuro?

¿Comprendes que tu verdadera misión en la vida es crear una obra de arte a partir de tu pensamiento, y que ésta te haga feliz?


Por qué la ley de atracción no funciona como crees

Llegados a este punto, quizás hayas oído hablar de la ley de atracción, una ley basada en la atracción de las energías que vibran en la misma frecuencia. La física ha demostrado cómo dichas vibraciones provocan que las energías se atraigan entre sí, ya que la naturaleza de la energía es armonizarse y equilibrarse. Atraer y unirse a su igual.

Si el Universo es un vasto campo de energía y tú, como parte de este campo energético, posees pensamientos que tienen sus propias frecuencias, eso significa que tus pensamientos se armonizarán siempre con situaciones, con movimientos energéticos que vibren en dicha frecuencia. Es decir, tus pensamientos se materializan en el mundo real, atrayendo las situaciones que imaginas y visualizas. Si piensas constantemente en viajar a Oriente, tus pensamientos interferirán en la materia que te rodea, generando movimientos energéticos, tirando de ciertas cuerdas de la gran red de energía, y atrayendo las situaciones concretas para que tenga lugar tu viaje. Cada pensamiento desencadenará una larga lista de procesos cuya mecánica desconocemos pero que, en última instancia, provocará que sucedan las cosas oportunas para que lo que pienses llegue hasta ti.

Sea bueno o malo. No importa lo que pienses, sino lo que sientas, ya que atraerás eso.

Si sientes alegría por un nuevo proyecto, tus pensamientos atraerán esas situaciones hasta ti. Si sientes angustia por un problema emocional, todo lo que pienses encajará a la perfección con situaciones totalmente parejas, llegando hasta ti tarde o temprano. Esa capacidad que tienes para imaginar no es un simple pasatiempo cerebral, sino el dispositivo que llevas incorporado de serie para crear situaciones reales en el mundo real. De ti depende cómo lo uses.

Hasta aquí llega la llamada ley de atracción postulada por la metafísica moderna.

Sin embargo, siento decirte que no funciona como esperabas ... y quizás lo hayas comprobado en primera persona. Si crees que basta con imaginar una situación para atraerla, es posible que te decepciones muy pronto, ya que estarías pasando por alto uno de los grandes paradigmas de la física, que determina la constante alternancia de caracteres.

Se trata de la polaridad.

La polaridad es el sistema de equilibrio del Universo cuyo fin es compensar todas esas atracciones sin desnivelar, saturar ni desarmonizar la energía. Es el constante ying y yang de la vida, representado por un símbolo en el que la pureza total sufre la presencia de una mota de turbiedad, y ésta disfruta de una mota de pureza. El más vivo ejemplo de este perfecto equilibrio es la sublime, armoniosa y delicada flor de loto que nace en ciénagas estancadas.

Nuestro mundo, en toda su extensión, funciona de esta forma: tras el frío llega el calor; tras la guerra, la paz. La noche es más oscura justo antes de amanecer; los defectos conducen a las virtudes, y las virtudes a los defectos. El padre comerciante tendrá un hijo banquero ... y un nieto pordiosero. El ser humano ha tenido que salir a explorar el espacio para entender el porqué de su ínfima existencia, pero basta que una persona se intente conocer a sí misma para que comprenda la magnitud y el porqué del vasto Universo. Lo pequeño llama a lo grande, y lo grande a lo pequeño, y lo uno sin lo otro no puede existir.

Éste es el equilibrio de la vida, la polaridad.

¿Significa esto que tu vida no será tal y como la visualices? ¿Que la polaridad va a evitar que consigas aquello que desees? No, en absoluto. Visualizar significa materializar, pero no implica que te baste con imaginar y desear algo para conseguirlo: en el proceso de creación de situaciones reales provocarás cambios en la energía, atrayendo situaciones que entran en conflicto con las que deseas materializar. Sin embargo, obtener resultados negativos tras desear un objetivo no significa que algo esté funcionando mal. Más bien todo lo contrario. La mejor muestra de que estás atrayendo lo que realmente deseas es que las situaciones que generas con tu pensamiento te llegan polarizadas, como si les hubieran dado la vuelta, lo cual representa el lado negativo, el estado que complementa a tu situación y que le es indispensable para existir.

Es decir, lo contrario de lo que piensas es lo que favorece su existencia, lo cual conformará el mundo que crees con tu mente. Por ejemplo, el vacío de una taza es tan importante como la taza en sí. De ella es tan destacado lo que consideras valioso (cerámica) como lo que no (aire), ya que todo, cerámica y aire, forman la taza. De la misma forma, tus pensamientos positivos se equilibran atrayendo a la parte que tú consideras contraria y negativa, a esos vacíos que completan tus sueños. Sin ellos, sin todo eso que consideras negativo, o conflictos, jamás se materializarían tus pensamientos. Y para que te des cuenta de lo mucho que has dado de lado tus sueños, responde la siguiente pregunta: ¿cuántas veces has deseado algo, lo has puesto en marcha y al llegar las dificultades lo has abandonado?


(Continues...)

Excerpted from ¿Sabes por qué te han dejado? by CARLOS BURGOS. Copyright © 2012 Carlos Burgos. Excerpted by permission of EDICIONES OBELISCO.
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Table of Contents

Contents


Introducción, 9,

La energía, 13,

El tiempo, 27,

Tu mente, 43,

Tu Expresión, 57,

Tu entorno, 71,

Tus causas, tus efectos, 91,

Tu ruptura, 117,

Tu nueva vida, 157,

Conclusión, 177,

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