Sigueme

Overview

David Platt, autor de Radical, éxito del New York Times, investiga: ¿«Qué quiso decir realmente Jesús cuando dijo: “Sígueme”?».

Para muchos cristianos, seguir a Jesús es mejor visto desde lejos. Queremos ser discípulos mientras serlo no se entrometa en nuestro estilo de vida, en nuestras preferencias, en nuestras comodidades e incluso en nuestra religión. ¿Y si realmente tomáramos el tiempo de mirar a Jesús a los ojos y ver quién es él ...

See more details below
Paperback (Spanish-language Edition)
$13.83
BN.com price
(Save 7%)$14.99 List Price

Pick Up In Store

Reserve and pick up in 60 minutes at your local store

Other sellers (Paperback)
  • All (13) from $8.99   
  • New (9) from $8.99   
  • Used (4) from $9.37   
Sgueme

Available on NOOK devices and apps  
  • NOOK Devices
  • NOOK HD/HD+ Tablet
  • NOOK
  • NOOK Color
  • NOOK Tablet
  • Tablet/Phone
  • NOOK for Windows 8 Tablet
  • NOOK for iOS
  • NOOK for Android
  • NOOK Kids for iPad
  • PC/Mac
  • NOOK for Windows 8
  • NOOK for PC
  • NOOK for Mac
  • NOOK Study
  • NOOK for Web

Want a NOOK? Explore Now

NOOK Book (eBook)
$10.49
BN.com price
(Save 30%)$14.99 List Price

Overview

David Platt, autor de Radical, éxito del New York Times, investiga: ¿«Qué quiso decir realmente Jesús cuando dijo: “Sígueme”?».

Para muchos cristianos, seguir a Jesús es mejor visto desde lejos. Queremos ser discípulos mientras serlo no se entrometa en nuestro estilo de vida, en nuestras preferencias, en nuestras comodidades e incluso en nuestra religión. ¿Y si realmente tomáramos el tiempo de mirar a Jesús a los ojos y ver quién es él realmente? ¿Qué tal si en verdad escuchamos las palabras que Jesús está pronunciando?

La invitación de Jesús para seguirle fue —y todavía es— una invitación a una relación marcada por abnegación, intimidad personal, ambición resuelta y alegría infinita. Cuando las personas en verdad se comprometen con esta invitación personal de Jesús a seguirlo, todo cambia, puesto que es digno de toda nuestra confianza y todo nuestro afecto. Edificando sobre las lecciones de Radical, este libro nos motivará a todos a experimentar el gran propósito para el cual hemos sido creados: Exaltar la gloria de Dios esparciendo el evangelio de Cristo por toda la tierra, —para hacer discípulos que harán discípulos.

David Platt, author of the New York Times bestselling book Radical: Taking Back Your Faith from the American Dream, wants to know: “What did Jesus really mean when He said, ‘Follow me’?”

For many Christians, following Jesus is seen as best done from a distance. We want to be disciples as long as doing so does not intrude on our lifestyles, our preferences, our comforts, and even our religion. But what if we really took the time to look Jesus in the eye and see who He truly is? What if we really listened to Jesus’ words and heard what He is truly saying?

Jesus’ invitation to follow Him was—and still is—an invitation into a relationship marked by self-denial, personal intimacy, single-minded ambition, and ultimate joy. When people truly engage with Jesus’ personal invitation to follow Him, everything changes, for He is worthy of all our trust and all our affections. Building on the lessons in Radical, this book will motivate all of us to experience the grand purpose for which we have been created: to exalt the glory of God by spreading the gospel of Christ—to make disciples who are making disciples. Tyndale House Publishers

Read More Show Less

Product Details

  • ISBN-13: 9781414375649
  • Publisher: Tyndale House Publishers
  • Publication date: 5/1/2013
  • Language: Spanish
  • Edition description: Spanish-language Edition
  • Pages: 288
  • Sales rank: 812,171
  • Product dimensions: 5.50 (w) x 8.20 (h) x 0.90 (d)

Read an Excerpt

SÍGUEME


By DAVID PLATT, Mafalda E. Novella

TYNDALE HOUSE PUBLISHERS, INC.

Copyright © 2013David Platt
All rights reserved.
ISBN: 978-1-4143-7564-9


Excerpt

CHAPTER 1

CREYENTES NO CONVERTIDOS


IMAGINEMOS UNA MUJER LLAMADA AYAN.

Ayan pertenece a un pueblo que se enorgullece de ser cien por ciento musulmán. Pertenecer a la tribu de Ayan equivale a ser musulmán. La identidad personal de Ayan, su honor familiar, su situación relacional y su condición social están inseparablemente ligados con el islam. Para decirlo en forma sencilla, si Ayan osara dejar su fe, inmediatamente perdería su vida. Si la familia de Ayan descubriera que ella ha dejado de ser musulmana, la degollarían sin dudar ni vacilar.

Ahora imagínese conversando con Ayan acerca de Jesús. Comienza diciéndole que Dios la ama tanto que envió a su único Hijo para morir en la cruz por sus pecados como su Salvador. A medida que habla, percibe que el corazón de Ayan se ablanda con sus palabras. No obstante, al mismo tiempo puede sentir que su espíritu tiembla al considerar el precio que tendría que pagar por seguir a Cristo. Con temor en los ojos y fe en el corazón, Ayan pregunta: "¿Cómo puedo hacerme cristiana?".

Tiene dos opciones para responderle a Ayan. Puede decirle lo fácil que es hacerse cristiana. Si ella simplemente acepta ciertas verdades y repite una oración en particular, puede ser salva. Es todo lo que hace falta.

La otra opción es decirle a Ayan la verdad. Puede decirle que en el evangelio Dios la llama a morir.

Literalmente.

Morir a su vida.

Morir a su familia.

Morir a sus amigos.

Morir a su futuro.

Decirle que muriendo, vivirá. Vivirá en Jesús. Vivirá como parte de una familia universal que incluye a todas las tribus. Vivirá con amigos de todas las épocas. Vivirá en el futuro donde el gozo durará para siempre.

Ayan no es una persona imaginaria. Es una mujer real que conocí y que tomó la decisión auténtica de hacerse cristiana: de morir a sí misma para vivir en Cristo, sin importarle el precio. Por su decisión, se vio obligada a huir de su familia y a quedar aislada de sus amigos. Sin embargo ahora está trabajando estratégica y sacrificadamente para la difusión del evangelio entre su propio pueblo. El riesgo es alto y cada día vuelve a morir a sí misma para poder vivir para Cristo.

La historia de Ayan es un claro recordatorio de que el llamado inicial de Cristo es un llamado inevitable a morir. Ese llamado ha estado claro desde el comienzo del cristianismo. Cuatro pescadores estaban a la orilla del mar en el primer siglo cuando Jesús se les acercó. "Vengan, síganme, ¡y yo les enseñaré cómo pescar personas!". Con esto, Jesús invitó a esos hombres a dejar atrás sus profesiones, sus posesiones, sus sueños, sus ambiciones, su familia, sus amigos y su seguridad. Les pidió que abandonaran todo. "Si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo", dijo repetidamente Jesús. En un mundo donde todo gira en torno a uno mismo —protegerse a uno mismo, promoverse a uno mismo, preservarse a uno mismo, entretenerse a uno mismo, consolarse a uno mismo, cuidarse a uno mismo—, Jesús dijo: "Mueran a sí mismos", y eso fue exactamente lo que ocurrió. Según las Escrituras y la tradición, esos cuatro pescadores pagaron un precio alto por seguir a Jesús. Pedro fue crucificado cabeza abajo, Andrés fue crucificado en Grecia, Santiago fue decapitado y Juan fue exiliado.

No obstante, creyeron que valía la pena. En Jesús, esos hombres hallaron a alguien por quien valía la pena perderlo todo. En Cristo, encontraron un amor que sobrepasaba todo entendimiento, una satisfacción que superaba las circunstancias y un propósito que trascendía cualquier otra meta en este mundo. Perdieron sus vidas con gusto, con entusiasmo y con alegría para conocer, seguir y proclamar a Jesús. En las huellas de Jesús, estos primeros discípulos descubrieron un camino por el que valía la pena perder la vida al transitarlo.

Dos mil años después, me pregunto cuán lejos nos hemos desviado de ese camino. En algún punto, entre diversas corrientes culturales y tendencias populares de la iglesia, parece que hemos minimizado el llamado de Jesús a una entrega total. Las iglesias están llenas de supuestos cristianos que parecen satisfechos de tener una relación superficial con Cristo mientras se adhieren nominalmente al cristianismo. A cientos de hombres, mujeres y niños se les ha dicho que hacerse seguidores de Cristo simplemente implica reconocer ciertos hechos y decir ciertas palabras. Sin embargo, esto no es cierto; discípulos como Pedro, Andrés, Santiago, Juan y Ayan nos muestran que el llamado a seguir a Jesús no es simplemente una invitación a formular una oración; es una exhortación a perder la vida.

¿Por qué, entonces, pensaríamos que hacerse cristiano implica algo menos para nosotros? Además, ¿por qué no habríamos de querer morir a nosotros mismos para vivir en Cristo? Sí, hay un costo asociado a salir de un cristianismo cultural, superficial y cómodo, pero vale la pena. Dicho más apropiadamente, él vale la pena. Jesús vale mucho más que una creencia intelectual, y seguirlo implica mucho más que una espiritualidad monótona. Se halla un gozo indescriptible, se experimenta una profunda satisfacción y hay un propósito eterno que cumplir al morir a nosotros mismos para vivir por él.

Es por eso que he escrito este libro. En un libro anterior, Radical, procuré exponer valores e ideas que son comunes en nuestra cultura (y en la iglesia) pero antitéticos al evangelio. Mi meta era analizar los pensamientos y las cosas de este mundo que deberíamos abandonar para seguir a Jesús. El propósito de este libro, entonces, es el paso siguiente. Quiero avanzar de aquello que abandonamos a quién nos aferramos. Quiero explorar no solamente el peso de lo que debemos abandonar en este mundo, sino también la grandeza de aquel a quien debemos seguir en este mundo. Quiero exponer lo que significa morir a nosotros mismos y vivir en Cristo.

Lo invito a unirse a mí en este viaje a través de las siguientes páginas. En el camino quiero plantear algunas preguntas sobre algunas frases comunes en el cristianismo contemporáneo. Mi meta al analizar estas preguntas no es corregir a nadie que haya usado alguna vez ciertas palabras, sino sencillamente descubrir peligros potenciales que se esconden detrás de los clichés populares. Incluso al hacer esas preguntas, no pretendo tener todas las respuestas, y tampoco afirmo entender todo lo que conlleva seguir a Jesús. No obstante, en un tiempo en que lo esencial de hacerse y ser cristiano está tan difamado por la cultura y mal entendido en la iglesia, sé que hay más en Jesús que la religión rutinaria a la que estamos tentados a conformarnos en cada momento. Además, estoy convencido de que cuando tomemos en serio lo que Jesús realmente quiso expresar cuando dijo: "Sígueme", descubriremos que podemos sentir mucha más satisfacción en él, experimentar mayor poder con él y lograr un propósito mucho más elevado para él que cualquier otra cosa que ofrece este mundo. Como resultado, todos —cada uno de los cristianos— estaremos dispuestos, anhelantes y felices de perder nuestra vida por conocer y proclamar a Cristo, porque eso es precisamente lo que significa seguirlo.


REPITA ESTA ORACIÓN

Tengo un amigo, llamémosle Juan, cuyo primer contacto con el concepto del infierno fue durante un episodio de la serie Tom y Jerry cuando era niño. En una escena particularmente vívida, a Tom lo mandan al infierno por algo que le había hecho a Jerry. Lo que estaba pensado como algo cómico aterrorizó a Juan, y más tarde se encontró en la iglesia hablando con un hombre mayor acerca de lo que había visto.

El hombre de la iglesia miró a Juan y le dijo:

—Bueno, no quieres ir al infierno, ¿verdad?

—No —respondió.

—Bien —dijo el hombre—, entonces haz esta oración conmigo: Querido Jesús ...

Juan se quedó callado. Después de un silencio incómodo, comprendió que se esperaba que repitiera lo que el hombre decía, de manera que respondió vacilante:

—Querido Jesús ...

—Sé que soy un pecador, y sé que Jesús murió en la cruz por mis pecados —dijo el hombre.

Juan repitió las palabras.

"Te pido que entres en mi corazón y me liberes de mi pecado", dijo el hombre.

Nuevamente Juan repitió lo que había oído.

"Amén", terminó el hombre.

Luego miró a Juan y dijo: "Hijo, eres salvo de tus pecados, y no tienes que volver a preocuparte por el infierno".

Seguramente lo que ese hombre le dijo a mi amigo ese día en la iglesia no es verdad. Seguramente eso no es lo que significa responder a la invitación de Jesús a seguirlo. Sin embargo, este relato representa el engaño que se ha extendido como un incendio por todo el campo cristiano contemporáneo.

Solo tienes que aceptar a Jesús en tu corazón.

Sencillamente invita a Cristo a entrar en tu vida.

Repite conmigo esta oración, y serás salvo.

¿No debería inquietarnos el hecho de la que Biblia jamás menciona esa oración? ¿Acaso no debería hacernos reflexionar que en ningún lugar de las Escrituras se inste a alguien a "pedir a Jesús que entre en su corazón" o a "invitar a Cristo a su vida"? No obstante, eso es precisamente lo que muchísimos cristianos profesantes han sido alentados a hacer, mientras se les aseguraba que en tanto dijeran ciertas palabras, recitaran cierta oración, levantaran la mano, marcaran un casillero, firmaran una tarjeta o caminaran por la nave de la iglesia, serían hechos cristianos y su salvación estaría asegurada eternamente.

Eso no es verdad. Con buenas intenciones y sinceros deseos de alcanzar a la mayor cantidad posible de personas para Jesús, hemos minimizado sutil y engañosamente la magnitud de lo que significa seguirlo. Hemos reemplazado las palabras desafiantes de Cristo por las frases trilladas de la iglesia. Hemos vaciado la savia vital del cristianismo y en su lugar hemos puesto refresco azucarado para que tenga mejor sabor, y las consecuencias son catastróficas. Cientos de miles de hombres y mujeres en este momento piensan que están salvados de sus pecados cuando en realidad no lo están. Miles de personas en todo el mundo se sienten culturalmente cristianas, pero bíblicamente no lo son.


"NUNCA LOS CONOCÍ"

¿Es eso posible? ¿Es posible que usted o yo profesemos ser cristianos y en realidad no conozcamos a Cristo? Claro que sí. Además, según Jesús, no solo es posible sino también probable.

¿Recuerda las palabras de Jesús hacia el final de su sermón más conocido? Rodeado de personas a las que se menciona como discípulos, Jesús dijo:

No todo el que me llama: "¡Señor, Señor!" entrará en el reino del cielo. Solo entrarán aquellos que verdaderamente hacen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. El día del juicio, muchos me dirán: "¡Señor, Señor! Profetizamos en tu nombre, expulsamos demonios en tu nombre e hicimos muchos milagros en tu nombre". Pero yo les responderé: "Nunca los conocí. Aléjense de mí, ustedes, que violan las leyes de Dios".


Estas son algunas de las palabras más aterradoras de toda la Biblia. Como pastor, a veces me quedo despierto por las noches angustiado por la idea de que muchas personas que están sentadas en la iglesia los domingos un día tendrán la sorpresa de estar frente a Jesús oyéndolo decirles: "Nunca los conocí; ¡aléjense de mí!".

Todos estamos propensos al engaño espiritual, cada uno de nosotros. Cuando Jesús dice estas palabras en Mateo 7, no está hablando de personas no religiosas, ateas, agnósticas, paganas o herejes. Está hablando de buenas personas religiosas: hombres y mujeres asociados con Jesús que dan por sentado que su eternidad está asegurada y un día se darán con la sorpresa de que no lo está. Aunque profesaban creer en Jesús e incluso hacían toda clase de obras en su nombre, en realidad jamás lo conocieron.

Ese engaño era muy factible entre las multitudes del primer siglo y es factible también en las iglesias del siglo XXI. Cuando leo Mateo 7, pienso en Tom, un empresario exitoso de Birmingham que comenzó a asistir a la iglesia que pastoreo. Tom ha pasado toda su vida en la iglesia. Ha participado prácticamente en todas las comisiones que la iglesia ha formado. Uno de los pastores de la iglesia donde Tom asistía anteriormente hasta llamó a uno de nuestros pastores para decirnos lo bueno que es Tom y lo útil que sería como miembro de nuestra iglesia.

El único problema era que a pesar de haber servido en la iglesia por más de cincuenta años, Tom jamás había sido un verdadero seguidor de Jesús. "Todos estos años estuve sentado en los bancos de la iglesia pensando que conocía a Cristo cuando en realidad no lo conocía en absoluto", dijo Tom.

Jordan es una estudiante universitaria de nuestra iglesia que tiene una historia similar. Escuchemos su relato según sus propias palabras:

A los cinco años oré para que Jesús entrara en mi corazón. Esta oración me sirvió provisoriamente como una tarjeta de "Escape gratis del infierno" mientras yo seguía andando en pecado. Me veía mejor que todos los estudiantes de mi grupo de jóvenes, y eso servía para confirmar mi fe. Si esa certificación no era suficiente, cada vez que cuestionaba mi fe, mis padres, pastores y amigos me decían que era "cristiana", porque había hecho esa oración y lucía bien por fuera, así que estaban seguros de que yo estaba "adentro".

No obstante, mi corazón aún no estaba abierto para entender la gracia. Era evidente que la oración que había hecho antes probablemente no me ayudaría. ¿Qué hice entonces? Lo que cualquiera que no estuviera dispuesto a admitir su quebranto y su depravación frente a un Dios santo: "Redediqué" mi vida a Cristo (puedo asegurar que esa no es una expresión acuñada por las Escrituras).

No obstante, seguía muerta en mi pecado y sin arrepentirme. Seguía pensando que mis buenas obras realizadas en el pasado y las que seguiría haciendo en el futuro contarían a mi favor. Podía salvarme a mí misma; de eso estaba segura. Conducía estudios bíblicos y participaba en viajes misioneros, pero nada de eso tenía importancia. Seguía siendo por naturaleza una hija de la ira.

Durante mi primer año en la universidad finalmente fui confrontada con la gran tensión que había entre mi ser pecaminoso y la naturaleza santa de Dios. Por primera vez comprendí que el significado de la cruz era satisfacer la ira que Dios debía haber dirigido hacia mí. Caí de rodillas temblando de temor y adoración, y con lágrimas en los ojos confesé mi necesidad de Jesús más que ninguna otra cosa en el mundo. Ahora me alegra confesar que "Mi antiguo yo ha sido crucificado con Cristo. Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí".


Después de años en la iglesia, Jordan sufrió una profunda transformación en su vida, pasando de saber acerca de Jesús a vivir en Jesús. Pasó de trabajar para Jesús en un intento de conquistar el favor de Dios a caminar con Jesús en un desborde de fe.

No creo que las historias de Tom y de Jordan sean únicas. Creo que expresan una pandemia en todo el cristianismo contemporáneo. Al igual que Tom y Jordan, multitudes de hombres, mujeres y niños en todo el mundo están cómodamente sentados bajo la bandera del cristianismo, pero jamás han calculado el costo de seguir a Cristo.


EL CAMINO DIFÍCIL

Por eso es tan importante que escuchemos las palabras de Jesús en Mateo 7. Allí él expone nuestra peligrosa tendencia a gravitar hacia lo fácil y lo popular. Escuchemos su advertencia: "Solo puedes entrar en el reino de Dios a través de la puerta angosta. La carretera al infierno es amplia y la puerta es ancha para los muchos que escogen ese camino. Sin embargo, la puerta de acceso a la vida es muy angosta y el camino es difícil, y son solo unos pocos los que alguna vez lo encuentran". En otras palabras, hay un ancho camino religioso que es tentador y abierto a todos. Este camino agradable, cómodo y siempre concurrido es atractivo y complaciente. Lo único que se requiere de usted es una decisión inmediata por Cristo, y después de tomarla no hay que preocuparse de sus mandamientos, de sus pautas ni de su gloria. Ya tiene su pasaje al cielo, y su pecado, ya sea que se manifieste como fariseísmo o como autocomplacencia, será tolerado a lo largo del camino.

Sin embargo, ese no es el camino de Jesús. Él nos llama a un camino difícil, y la palabra que Jesús usa para "difícil" está asociada en otras partes de la Biblia con sufrimiento, presión, tribulación y persecución. El camino de Jesús es difícil de transitar, y muchos lo detestan.

Pocos capítulos después de estas palabras en Mateo 7, Jesús les advirtió a sus discípulos que serían apaleados, traicionados, maltratados, discriminados y asesinados por seguirlo: "Tengan cuidado, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán con látigos en las sinagogas. Serán sometidos a juicio delante de gobernantes y reyes por ser mis seguidores. [...] Un hermano traicionará a muerte a su hermano, un padre traicionará a su propio hijo. [...] Todas las naciones los odiarán a ustedes por ser mis seguidores".

En otra ocasión, después que Jesús alabó a Pedro por su confesión de fe en él como "el Mesías, el Hijo del Dios viviente", Jesús reprendió a Pedro por no percibir la magnitud de lo expresado. Como muchas personas hoy en día, Pedro quería un Cristo sin la cruz y un Salvador sin sufrimiento. De manera que Jesús miró a Pedro y a los otros discípulos y dijo: "Si alguno de ustedes quiere ser mi seguidor, tiene que abandonar su manera egoísta de vivir, tomar su cruz cada día y seguirme. Si tratas de aferrarte a la vida, la perderás, pero si entregas tu vida por mi causa, la salvarás".

Poco antes de ir a la cruz, Jesús dijo a sus discípulos: "Los arrestarán, los perseguirán y los matarán. En todo el mundo los odiarán por ser mis seguidores". En cada uno de los pasajes de Mateo, el llamado a morir está muy claro. El camino que lleva al cielo es peligroso, solitario y costoso en este mundo, y pocos están dispuestos a pagar el precio. Seguir a Cristo implica perder la vida ... y encontrar nueva vida en él.

No hace mucho estuve sirviendo en el norte de África junto a hermanos y hermanas perseguidos. Hablé con un hombre que pocos meses antes había perdido una pierna, destrozada por la explosión de una bomba en la iglesia. Hablé con un pastor que me relató que las mujeres de su iglesia eran raptadas, abusadas y violadas por ser cristianas. Almorcé con una familia cuyo vecino, un seguidor de Jesús, había sido apuñalado en el corazón y había muerto.


(Continues...)


Excerpted from SÃ?GUEME by DAVID PLATT. Copyright © 2013 by David Platt. Excerpted by permission of TYNDALE HOUSE PUBLISHERS, INC..
All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
Excerpts are provided by Dial-A-Book Inc. solely for the personal use of visitors to this web site.

Read More Show Less

Table of Contents

Contents

Prefacio por Francls Chan....................     ix     

CAPÍTULO 1: CREYENTES NO CONVERTIDOS....................     1     

CAPÍTULO 2: LA GRAN INVITACIÓN....................     27     

CAPÍTULO 3: RELIGIÓN SUPERFICIAL Y REGENERACIÓN SOBRENATURAL........     55     

CAPÍTULO 4: NO HAGA DE JESÚS SU SEÑOR Y SALVADOR PERSONAL...........     81     

CAPÍTULO 5: HIJOS DE DIOS....................     103     

CAPÍTULO 6: LA VOLUNTAD DE DIOS PARA SU VIDA....................     131     

CAPÍTULO 7: EL CUERPO DE CRISTO....................     159     

CAPÍTULO 8: UN ENFOQUE DE POSIBILIDADES....................     187     

CAPÍTULO 9: NACIDOS PARA MULTIPLICARNOS....................     217     

Un plan personal para hacer discípulos....................     243     

Reconocimientos....................     251     

Notas....................     253     

Acerca del autor....................     261     


Read More Show Less

Customer Reviews

Be the first to write a review
( 0 )
Rating Distribution

5 Star

(0)

4 Star

(0)

3 Star

(0)

2 Star

(0)

1 Star

(0)

Your Rating:

Your Name: Create a Pen Name or

Barnes & Noble.com Review Rules

Our reader reviews allow you to share your comments on titles you liked, or didn't, with others. By submitting an online review, you are representing to Barnes & Noble.com that all information contained in your review is original and accurate in all respects, and that the submission of such content by you and the posting of such content by Barnes & Noble.com does not and will not violate the rights of any third party. Please follow the rules below to help ensure that your review can be posted.

Reviews by Our Customers Under the Age of 13

We highly value and respect everyone's opinion concerning the titles we offer. However, we cannot allow persons under the age of 13 to have accounts at BN.com or to post customer reviews. Please see our Terms of Use for more details.

What to exclude from your review:

Please do not write about reviews, commentary, or information posted on the product page. If you see any errors in the information on the product page, please send us an email.

Reviews should not contain any of the following:

  • - HTML tags, profanity, obscenities, vulgarities, or comments that defame anyone
  • - Time-sensitive information such as tour dates, signings, lectures, etc.
  • - Single-word reviews. Other people will read your review to discover why you liked or didn't like the title. Be descriptive.
  • - Comments focusing on the author or that may ruin the ending for others
  • - Phone numbers, addresses, URLs
  • - Pricing and availability information or alternative ordering information
  • - Advertisements or commercial solicitation

Reminder:

  • - By submitting a review, you grant to Barnes & Noble.com and its sublicensees the royalty-free, perpetual, irrevocable right and license to use the review in accordance with the Barnes & Noble.com Terms of Use.
  • - Barnes & Noble.com reserves the right not to post any review -- particularly those that do not follow the terms and conditions of these Rules. Barnes & Noble.com also reserves the right to remove any review at any time without notice.
  • - See Terms of Use for other conditions and disclaimers.
Search for Products You'd Like to Recommend

Recommend other products that relate to your review. Just search for them below and share!

Create a Pen Name

Your Pen Name is your unique identity on BN.com. It will appear on the reviews you write and other website activities. Your Pen Name cannot be edited, changed or deleted once submitted.

 
Your Pen Name can be any combination of alphanumeric characters (plus - and _), and must be at least two characters long.

Continue Anonymously

    If you find inappropriate content, please report it to Barnes & Noble
    Why is this product inappropriate?
    Comments (optional)